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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-05-20T20:41:20+00:00</updated>
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            La esencia del Himno Nacional Argentino, según Boby Moore
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Yp8-LiW2C30BXixsu6mYU8MnqbA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/05/banda_cayetano_silva.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde las primeras palabras, el Himno Nacional Argentino nos convoca a “Oid, mortales, el grito sagrado: Libertad, Libertad, Libertad”.&nbsp;</p><p>Boby Moore, miembro del Instituto Belgraniano de Venado Tuerto, analiza cada estrofa, explicando los símbolos, términos antiguos y contexto histórico que acompañan la letra.</p><p>Moore señala que Oid es un imperativo antiguo, equivalente a “escuchen” u “oigan”, y que la triple mención a Libertad refleja la influencia de la Revolución Francesa. El “trono de la noble igualdad” y el laurel coronando la frente simbolizan victoria y honor; el León mayúscula representa el estandarte real español.</p><p>El coro, que pide “Sean eternos los laureles”, no solo celebra la victoria, sino que invoca un compromiso permanente con la libertad, recordando los sacrificios de patriotas de distintos orígenes.</p><p>Moore explica además referencias mitológicas como Marte, dios romano de la guerra, y cómo la letra refleja la participación indígena y el debate político de la época, incluyendo propuestas de gobierno monárquico con descendientes de la dinastía Inca.</p><p>A medida que la letra avanza, el Himno describe los conflictos de toda América Hispana: México, Quito, Potosí, Cochabamba y La Paz eran escenarios de represión. Los patriotas argentinos juraron sostener su libertad y supieron oponer sus fuertes pechos a los invasores, un símbolo de unión y coraje que Moore interpreta como fundamental para la identidad nacional.</p><p>Las batallas y victorias que se mencionan—San José, San Lorenzo, Suipacha, Salta, Tucumán, Las Piedras y Colonia—representan triunfos sobre el opresor y la afirmación de la soberanía. Moore explica términos antiguos como Sud (Sur), ínclita unión (ilustre unión) y cerviz orgullosa (inclinar la cabeza en señal de derrota), esenciales para comprender la poesía de la época.</p><p>Vicente López y Planes, autor de la letra, fue protagonista de los hechos históricos: participó en la defensa contra las invasiones inglesas, los sucesos de Mayo de 1810, las expediciones libertadoras y ocupó cargos como secretario del Primer Triunvirato, del Directorio y hasta la presidencia interina de las Provincias Unidas. Moore resalta que López y Planes incorporó un mensaje humanista: la libertad como verdadera vencedora.</p><p>La música, compuesta por Blas Parera, catalán, mezcla religiosidad, expresiones folklóricas y marcialidad. La partitura original se perdió y fue Juan Pedro Esnaola quien la recompuso casi idéntica a la original.</p>Versión acotada<p>Originalmente, el Himno duraba más de 30 minutos; la versión oficial de 1944 (unos cuatro minutos) incluye primera y última cuarteta y coro. Moore resalta que cada estrofa conserva su riqueza histórica y simbólica, enseñando que la libertad es la verdadera vencedora y que cada canto renueva el compromiso de la Nación.</p><p>Moore también explica cómo cada vez que se canta, se renueva un juramento simbólico: no solo se recuerda a los patriotas que ofrecieron su vida, sino que se refuerza el compromiso de defender la libertad y la identidad nacional. Términos en desuso como Oid, Ved, Sud o cerviz orgullosa se transforman en ventanas para comprender la mentalidad y narrativa de los argentinos del siglo XIX.</p><p>El Himno Nacional Argentino, según Moore, no es simplemente una canción; es una crónica épica de independencia, un testimonio de sacrificio y heroísmo, y un símbolo de la memoria histórica que sigue uniendo generaciones.</p>Texto completo del Himno Nacional Argentino (versión de 1813)<p>Oid, mortales el grito sagrado,Libertad, Libertad, Libertad.Oid el ruido de rotas cadenas,Ved en trono a la noble igualdad.</p><p>Coro:Sean eternos los laurelesque supimos conseguir,coronados de gloria vivamoso juremos con gloria morir.</p><p>De los nuevos campeones los rostrosMarte mismo parece animar;la grandeza se anida en sus pechosy a su marcha todo hacen temblar.</p><p>Se conmueven del Inca las tumbasy en sus huesos revive el ardor,lo que ve renovando a sus hijosde la Patria el antiguo esplendor.</p><p>Pero sierras y mares se sienten,retumbar con horrible fragor,todo el País se conturba por gritos,de venganza, de guerra, y furor.</p><p>En los fieros tiranos la envidiaescupió su pestífera hiel,su Estandarte sangriento levantanprovocando a la lid más cruel.</p><p>¿No los veis sobre México y Quitoarrojarse con saña tenaz?¿Y cual lloran bañados en sangre,Potosí, Cochabamba y La Paz?</p><p>¿No los veis sobre el triste Caracas,luto, y llanto, y muerte esparcir?¿No los veis devorando cual fiera,todo pueblo que logran rendir?</p><p>A vosotros se atreve, Argentinosel orgullo del vil invasor,vuestros campos ya pisa contandotantas glorias hollar vencedor.</p><p>Mas los bravos que unidos juraron,su feliz libertad sostener,a esos tigres sedientos de sangrefuertes pechos sabrán oponer.</p><p>El valiente Argentino a las armascorre ardiendo con brío y valor,el clarín de la guerra cual truenoa los campos del Sud resonó.</p><p>Buenos Aires se pone a la frentede los Pueblos de la ínclita unión,y con brazos robustos desgarranal Ibérico altivo León.</p><p>San José, San Lorenzo, Suipacha,ambas Piedras, Salta y Tucumán,la Colonia y las mismas murallasdel tirano en la Banda Oriental,</p><p>son letreros eternos que dicenaquí el brazo Argentino triunfó,aquí el fiero opresor de la Patriasu cerviz orgullosa dobló.</p><p>La victoria al guerrero Argentinocon sus alas brillantes cubrió,y azorado a la vista el tiranocon infamia a la fuga se dio;</p><p>sus banderas, sus armas, se rindenpor trofeos a la libertad,y sobre alas de gloria alza el Pueblotrono digno a su gran Majestad.</p><p>Sean eternos los laurelesque supimos conseguir,coronados de gloria vivamoso juremos con gloria morir.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Yp8-LiW2C30BXixsu6mYU8MnqbA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/05/banda_cayetano_silva.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El integrante del Instituto Belgraniano de Venado Tuerto analiza en profundidad el Himno Nacional Argentino, que tuvo su día este 11 de mayo, desentrañando su contexto histórico, simbología y significado de cada estrofa.]]>
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                <updated>2026-05-20T20:41:20+00:00</updated>
                <published>2026-05-20T20:22:52+00:00</published>
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            Murió Leo Dan, un ícono de la música popular por varias décadas
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            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/la-musica-argentina-de-luto-murio-leo-dan">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mhJMOjbOG3IgB2K3LXVgNyyIdFg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/01/leo_dan.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El mundo de la música está de luto. Este 1 de enero de 2025, falleció a los 82 años el cantante y compositor Leopoldo Dante Tévez, conocido mundialmente como Leo Dan.</p><p>La noticia fue confirmada por su familia a través de sus redes sociales, donde expresaron su gratitud por el amor y apoyo recibidos a lo largo de su vida.</p><p>Nacido en Santiago del Estero en 1942, Leo Dan se convirtió en uno de los mayores exponentes de la música romántica en América Latina.</p><p>Un joven Leo Dan, en una imagen de archivo.</p><p>Éxitos como “Cómo te extraño mi amor” y “Esa pared” quedaron grabados en el corazón de millones de personas, consolidándolo como un símbolo de la música popular.</p><p>En el comunicado oficial su familia destacó que Leo Dan “partió en paz y acompañado del amor de sus seres queridos”, describiéndolo como un guía espiritual que seguirá iluminando a todos aquellos tocados por su arte. Asimismo, invitaron a sus seguidores a celebrar su vida y su música eterna.</p><p>Con más de 50 años de trayectoria y una obra que trascendió fronteras, Leo Dan deja un legado artístico imborrable. Su música, cargada de sentimiento y poesía, seguirá sonando en cada rincón donde el amor y la nostalgia encuentren un espacio.</p><p>Su música, cargada de sentimiento y poesía, seguirá sonando en cada rincón donde el amor y la nostalgia encuentren un espacio.</p>&nbsp;Comunicado oficial de la familia<p>Esta mañana nuestro amado Leo Dan dejó su cuerpo en paz y junto al amor de su familia. Así, volvió a la luz pura de su Padre Celestial, para guiarnos y cuidarnos desde el infinito.</p>        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida por Leo Dan (@leodanoficial)</p>
<p>El día de hoy, 1ero de enero del 2025, invitamos a todos los que formaron parte de su historia y que fueron tocados por su legado, a celebrar su amor, su música y su vida. Con mucha paz en el corazón, recordamos y sentimos su profundo amor… por siempre.</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mhJMOjbOG3IgB2K3LXVgNyyIdFg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/01/leo_dan.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La noticia del fallecimiento del cantante y compositor, cuyo verdadero nombre era Leopoldo Dante Tévez, fue confirmada por su familia a través de sus redes sociales, donde expresaron su gratitud por el amor y apoyo recibidos a lo largo de su vida.]]>
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                                <category term="cultura" label="Cultura" />
                <updated>2025-01-01T19:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-01-01T19:40:05+00:00</published>
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            En octubre, Festival Internacional de Literatura en Santa Fe
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                <![CDATA[Néstor Fenoglio]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/santa-fe-tendra-en-2024-su-propio-festival-internacional-de-literatura">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/b688Vw25gjYA1RjLzqlOA5qy_z8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/07/casa_de_la_cultura_sf.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Para decirlo con los rigores del periodismo, ya se puede anunciar que los días viernes 4, sábado 5 y domingo 6 de octubre, se realizará en la capital provincial el Primer Festival Internacional de Literatura de Santa Fe (FILSF). Y también, que contará con la participación de un nutrido grupo de escritores -narradores, poetas, ensayistas- locales y de la región, además de invitados de otros puntos del país y del extranjero.</p><p>Más de sesenta escritores de Santa Fe, Santo Tomé, Sauce Viejo, Arroyo Leyes, San José del Rincón, Esperanza, Coronda, Rafaela, Las Parejas, Rosario, Buenos Aires, Colombia, México, Chile, entre otros, anticiparon su apoyo y participación en un encuentro que pretende, por un lado, cubrir una carencia (Santa Fe no tiene un festival propiamente dicho, pese a sus 450 años de historia y a su rica tradición literaria) y por el otro visibilizar la mucha y buena obra actual de los escritores santafesinos.</p><p>El FILSF cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de la provincia, que además aporta las excelentes instalaciones de su sede, la señorial Casa de la Cultura (ex "Casa de los Gobernadores"), ubicada en la esquina de Bulevar Gálvez y Güemes, de la ciudad de Santa Fe. También, con el auspicio de Diario El Litoral.</p><p>Lecturas, charlas, homenajes, visitas a instituciones y a escuelas, entre otras muchas actividades están siendo organizadas por estos días. Con todo, se va conformando una nutrida agenda y una grilla que se irá dando a conocer conforme se acerque la fecha de realización de este festival, que será, a no dudarlo, una fiesta de la literatura. Hasta acá, "la gacetilla"…</p>&nbsp;Una carencia<p>Explicando un poco más esta cuestión, cuesta entender cómo la capital provincial, con sus 450 años de rica tradición cultural y el aporte de nombres de peso de la literatura nacional, no tenga su propio festival de literatura, tal como otras ciudades del país y del mundo. Santa Fe fue, es y está llamada a ser, también, capital cultural de la provincia. Y para ello debe potenciar, visibilizar (por usar un verbo de moda), mostrar, sus riquezas. Que las tiene en calidad y en cantidad.</p><p>Santa Fe sostiene, sí, un activo y prestigioso "Argentino de Literatura", que suele organizar la Universidad Nacional de Litoral y el gobierno provincial en el segundo semestre (este año se hará en paralelo a la Feria del Libro, el segundo fin de semana de noviembre); pero que fue sesgando su especificidad hacia lo académico y hacia un público específico.</p><p>Hubo antecedentes de festivales o encuentros, cercanos algunos, lejanos otros. Pero no tiene la capital provincial, instaurado y en calendario, un encuentro como tiene Rosario, con su Festival Internacional de Poesía, u otras localidades, algunas incluso mucho más pequeñas. Solo basta con mencionar que Sauce Viejo organiza un festival –Miriam Marsó mediante- que va a camino a los veinte años; que Arroyo Leyes, desde la gestión artesanal de Alejandra Bosch, tiene el suyo con buen suceso también desde hace bastante tiempo. Y que Laguna Paiva o San José del Rincón, cuentan también con el suyo. Santa Fe, no.</p><p>En muchos casos esos festivales en las grandes ciudades están cercanos, asociados, o en tándem con las respectivas y desde luego más masivas Ferias del Libro. El año pasado participé como escritor invitado del Festival Internacional de Poesía de México (y el anterior, del similar de Bogotá) y allí funcionan organizados por los propios escritores y encabalgados con las Ferias del Libro de cada una de esas ciudades, con programaciones y actividades comunes y otras diferenciadas, dadas las distintas naturalezas de sendas iniciativas; la primera centrada en la producción y la segunda en la comercialización.</p>&nbsp;Ciudad de escritores<p>En la iniciativa que estamos empujando (con enormes y sorprendentes respuestas de toda la región, no sólo de la ciudad de Santa Fe, lo cual no hace más que ratificar lo necesario de contar con un festival propio) se apunta al genérico "Literatura", por cuanto hay aquí narradores potentes, buenos poetas, ensayistas… Vamos por un encuentro que los y nos aglutine a todos y no a un género en particular.</p><p>Pienso en nuestros buenos prosistas, que sustentan además parte de una tradición, la de una Santa Fe "cuentística" a partir de los aportes de Mateo Booz, Diego Oxley, Gudiño Kramer, Gastón Gori, Edgardo Pesante, Juan José Saer, José Luis Vittori, Carlos María Gómez, entre otros muchos.</p><p>A ellos se suman los muy vigentes Enrique Butti, José Luis Pagés, Carlos Roberto Morán, Carlos Catania, Carlos Antognazzi, Trudy Pocoví, Patricia Severin, Susana Ibáñez, Rogelio Alaniz, Germán Bartizzaghi y tantos más. La lista es realmente larga… y nombrar, a veces, es omitir u olvidar. Sirve el listado primario, intuitivo e incompleto, en todo caso, para dar cuenta de una riqueza y de una tradición que tiene plena vigencia.</p><p>Pero también es importante la lista de los poetas que se han ido abriendo camino con el correr de los años: Julio Luis Gómez, Roberto Malatesta, Oscar Agú, Nora Didier, Norma Segades Manias son algunos de esos nombres que consolidan obra y son una referencia que se suma a Hugo Mandón, Leoncio Gianello (h), Hugo Gola, Beatriz Vallejos, Horacio Rossi, Estela Figueroa, Danilo Doyhárzabal. Nuevamente, nombrar es…</p><p>Santa Fe es, además territorio, de ensayistas. Leoncio Gianello, Luis Di Filippo, Agustín Zapata Gollán, José Luis Vittori abonan el terreno para Osvaldo Valli, Gustavo Vittori, Ana María Cecchini, Luis María Calvo, Alejandro Damianovich y, en fin, por lo menos, la prestigiosa Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe completa…</p>&nbsp;Lo público, lo privado<p>Todo esto que estoy contando apunta a poner en el centro de la escena a la cultura en general, al artista, al escritor, en tanto actores importantes que explican y sostienen la identidad y la trama sensible de una ciudad, una región, una provincia. Contar con un festival así -además abierto a escritores de la región, del país y del extranjero: nada que esté encerrado sobrevive…) es el objetivo que nos planteamos y que pondremos a disposición de todos el primer fin de semana de octubre.</p><p>En este punto, quiero destacar la capacidad de escucha y la respuesta inmediata de la ministra de Cultura de la provincia, Susana Rueda, quien comprendió la naturaleza de la iniciativa y salió a respaldarla con su equipo: el secretario de Desarrollos Culturales Paulo Ricci; y las directoras de Industrias Culturales y de Programaciones, Lucrecia Pelliza y Patricia Hein, más toda la estructura del área. Hay que sumar la predisposición de legisladores, de autoridades de la ciudad, de concejales.</p><p>Pero más allá de este apoyo, valioso y hasta decisivo en muchos casos, importa lo que hacemos los propios actores, en este caso, los escritores santafesinos. Pienso en Birri y en la época dorada del cine; pienso en el teatro santafesino, respetadísimo en la escena nacional; pienso en quienes crearon las instituciones como la Asociación Santafesina de Escritores; la Sade Filial Santa Fe, la Junta de Estudios Históricos, el Centro de Estudios Hispanoamericanos, los músicos y sus múltiples agrupaciones, Trombonanza, los grupos literarios, las revistas, los sellos editoriales…</p><p>No fueron esas instituciones e iniciativas creadas por el Estado. Fueron los propios actores culturales quienes las imaginaron, alumbraron, sostuvieron. Hacedores, todos ellos. Luego, claro, el Estado apoya. Todo ello, toda esta "movida", incipiente, perfectible, necesitada de apoyo y de ideas, comenzará a materializarse el primer fin de semana de octubre, con este Primer Festival Internacional de Literatura de Santa Fe.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/b688Vw25gjYA1RjLzqlOA5qy_z8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/07/casa_de_la_cultura_sf.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La capital provincial, pese a su tradición y al buen momento de muchos de sus autores más representativos, no tenía un festival literario que muestre en plenitud ese quehacer. Ahora, un significativo grupo de escritores de la ciudad de Santa Fe y de la región está motorizando esta idea, la que cuenta, además, con el apoyo del Ministerio de Cultura de la provincia y el auspicio de Diario El Litoral.]]>
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                                <category term="cultura" label="Cultura" />
                <updated>2024-07-29T16:23:40+00:00</updated>
                <published>2024-07-29T16:21:19+00:00</published>
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            La magia poética de Marcelo Cutró: Melincué en versos
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/la-magia-poetica-de-marcelo-cutro-melincue-en-versos" type="text/html" title="La magia poética de Marcelo Cutró: Melincué en versos" />
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            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/la-magia-poetica-de-marcelo-cutro-melincue-en-versos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0nyHD0netB2ezNE6QZvEpMI7qOM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/marcelo_cutro.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Pablo Bigliardi) - Marcelo pasa sus días trabajando en las oficinas de Chevallier, en la Terminal de Ómnibus de Rosario, escribiendo mucha poesía y codirigiendo junto a Patricio Raffo, la editorial CR Ediciones. Su último libro de poemas Diecinueve casas blancas (CR Ediciones 2021), es como una pintura musical de la laguna más famosa del sur santafesino, Melincué y su esplendoroso pasado del siglo XX. Su gran hotel en medio de una isla, la música de las orquestas escuchándose alrededor de toda la laguna, pero a la vez el terrible pasado anterior, de otro siglo, cuando se libró una gran batalla contra los Ranqueles. “El viento no se lleva nada”, escribe Marcelo y remata: “Cada punto de la tarde tiene miedo a la oscuridad /. Cada palabra tiene su sombra”. El cacique Melin perdiendo Melincué y también al agua de la laguna yodada para el bien de la piel, del descanso del barro en la cara, del fin de semana o las vacaciones de verano del huinca: “Lo fatal profanado. / Pánico de brujos / que al ocupar esas figuras, / relucían su lenguaje”. Marcelo sentencia las derrotas del suelo ganado y avanza en sus estrofas con la inundación, o una de tantas que se llevaron puesto al lujoso hotel. Luego hicieron otro que volvió a inundarse, pero no tanto. Y los poemas rondan por el casino que sigue salvándose como puede, enumerando hoja tras hoja al abuelo negro, a las diecinueve casas blancas que aun resisten y la fauna completa de animales autóctonos, que con su mirada neutra sobreviven todos los tiempos mientras revuelven la tierra en busca de alguna lombriz.</p><p>&nbsp;</p><p>Gentileza</p><p>&nbsp;</p>Los inicios<p>“Mi viejo era del barrio de Arroyito. Tocaba el bandoneón en la orquesta de Alfredo Santos Bustamante, que en esa época del 60 era muy conocido. Hacían un espectáculo grande de tango y folclore con bailarines y músicos. Salen de gira, mi viejo un poco escapándose de la casa y llegan a Santa Isabel en donde vivía mi madre. Mi padre abandona la compañía y se queda ahí. Tenía 18 años, mi madre 16. Nací en el Hospital Miguel Rueda de Santa Isabel. Después mi viejo trabajó en el campo, fue policía, colectivero, colocaba antenas, hizo de todo. La relación con mi padre fue bastante compleja, pero siempre rescato de él que la cultura del trabajo. Yo sé que hay que trabajar por mi padre. Después de Santa Isabel fuimos a Elortondo, ahí vivía enfrente de un monte de eucaliptos. También vivimos en Wheelwright, un pueblo hermoso y después vinimos a Rosario”, cuenta Marcelo.</p><p>-¿Y cómo fue la sensación de un niño pequeño que llega a la gran ciudad?</p><p>-Llegué desde Wheelwright directo al barrio de Arroyito, en Rosario. Nunca había visto un taxi, tampoco un colectivo, ni un edificio; para mí era Nueva York. Todo me resultaba hostil y cuando tuve que ir a al colegio que se llamaba Estrada, no quería entrar; me daba miedo. Mi viejo se puso firme y nada; yo seguía llorando. Entonces nos mudamos a Pérez, que era mucho más pueblo. Alquilábamos una casita justo enfrente de la escuela y fue como volver a los pueblos. Terminé la primaria y también la secundaria. Cuando tenía 14 años, volvimos a Rosario, pero yo seguí yendo a Pérez hasta terminar la secundaria. Me recibí de Perito Mercantil en la Escuela 225, San Martín, divina (ha ha). Y los compañeros que ahí tuve son mis amigos hasta el día de hoy. Pero mis viejos eran un despelote. Deambulamos por Rosario en distintas casas. Se separaron varias veces. Quince años después de mí, nació mi hermana Judith. Y cuando mi viejo se fue del todo, tuve que empezar a trabajar. No teníamos mucho para vivir y para comer. Mi hermana era chica, mi vieja trabajaba de peluquera y yo empecé en el Mercado de Productores siendo un pibe de pelo largo, mameluco y flaco. Era un laburo físico y duro, y yo era un palito así –dice mostrando el dedo meñique. —Era la primera vez que cargaba una bolsa de papas en el lomo, y tenía que caminar unos cuantos metros. Después me enviaron a cargar tomate que era más liviano, más tarde atrás del mostrador y así me iban ascendiendo. Llegaba cansado de laburar todo el día y por una paga bastante exigua, pero ayudaba para vivir. Mientras tanto estudiaba la carrera de Psicología y más tarde empecé en Humanidades, en Letras. Después estudié fotografía y nunca me recibí de nada. Actualmente trabajo en las oficinas del Urquiza - Chevalier, en la Terminal de Ómnibus. Suelo salir a veces muy saturado del trabajo porque me toca contar plata o vender pasajes, hablar con gente, pero el cansancio físico es otro.</p><p>&nbsp;</p><p>-¿Cómo fue que empezaste a escribir?</p><p>-Por enamoramiento. Me gustaba muchísimo Andrea Ortega, mi compañera de primaria, de quinto grado. Su rostro fue el que me provocó a escribir poemas rimados, todos horribles (risotada barítono). Escribía por lo que uno escuchaba o leía en esa época y por supuesto, nunca le di esos poemas a esta piba ni tampoco se enteró de esto. Esos poemas fueron a parar al fuego. Más tarde me alié a una compañera, Mónica Núñez, que también escribía y compartíamos escritos. Pero el salto verdadero se inicia cuando ingresé a la Facultad de Humanidades y Artes: la cabeza, el alma y el cuerpo estallaron en mil pedazos. Me abrió el cuerpo al sexo, a las drogas, a las lecturas, las novias, los amigos, la noche, el peligro. Fue una de las aperturas más hermosas que haya tenido y vivo tentado de escribir una narrativa poética (algo raro) sobre esta enorme experiencia y se llamará 1986, porque fue un año muy bisagra en mi vida. Al menos el título ya lo tengo (risas “A”). Un profesor me dijo que solamente en la Universidad uno iba a leer a autores como Saussure, Benveniste, Durkheim, Foucault o Marx y tenía razón. Salíamos de las clases para después encontrarnos en el boliche San Telmo o en El Cairo. Esa bohemia de caminar la calle todo el tiempo y descubrir el mundo.</p><p>“Después empecé en los talleres literarios. Tuve la suerte de ganar en una convocatoria para asistir a un taller de poesía con Diana Bellesi, en la Casa de la Poesía de Buenos Aires. Mandé material y quedé seleccionado. Hice un curso junto a un grupo hermoso que me ayudó a abrir las puertas de todo. Después se hizo una pequeña antología con los que terminamos el taller. La llamamos Felicidades y el prólogo lo hizo Diana, en el año 2005. Más tarde empezaría con Alberto Muñoz. Había conseguido su teléfono a través de una gran amiga. Yo lo admiraba por muchas cosas, en especial por las letras que había escrito para las canciones del disco de Diana Vitale. Cuando le dije que quería tomar clases con él y que vivía en Rosario se sorprendió. Porque él vive en Buenos Aires y yo podía viajar por mi trabajo en la empresa de transporte, y así fue. Como al que le gusta el fútbol y estudia con Maradona, fue el sueño del pibe. Empecé en el 2006 y dejé de ir a principios de este año. Bajo su sistema de talleres individuales aprendí a cambiar mis métodos. Alberto cambió mi destino, logró hacerme entender que la escritura también es un trabajo cuando yo creía que hombrear bolsas en el Mercado era el verdadero trabajo. La gente de Buenos Aires con la que me encontré en este camino de la poesía me abrazó, me sigue abrazando y no tengo más que palabras de agradecimiento”.</p><p>Gentileza</p><p>-¿Cuándo publicaste tu primer libro?</p><p>-En el año 93, un primer libro de poesías que se llamó Los Lugares con Noche. Tenía 26 años, la editorial, que no existe más, se llamaba La entrepierna del Sábalo. La trabajaba mucho mi amiga Mariana Brebbia, que es una gran poeta. Hubo una tirada de 150 ejemplares. No me queda ninguno, pero mi hermana tiene uno, y mi hija otro y eso es suficiente. Es el que yo más quiero, los quiero a todos mis libros, pero en el primero aparece todo lo que uno después puede desarrollar. Y lo hermoso de ese libro fue la presentación que se hizo en la librería de Jorge Isaías, en la calle Paraguay. A Jorge lo conocí en el año 1992, en Bariloche, de una manera increíble. Fui a visitar a un primo y de casualidad, la ciudad estaba en pleno Festival de Poesía Bariloche, y me acerqué a charlar con él y terminamos haciéndonos muy amigos. Al año siguiente le digo: “che, loco, quiero que me presentes mi libro y tengo una amiga también que quiero que nos acompañe, es Liliana Herrero”. Y bueno tengo el orgullo de contar que mi primer libro lo presentaron Liliana Herrero y Jorge Isaías.</p><p>Mucho tiempo después de Los lugares de la noche, Marcelo publicaría su segundo libro cuyo título es Santa Isabel, en el año 2002 con la editorial Los Lanzallamas que dirigía Abelardo Núñez. En el año 2008 publicó Espina de Agua, con Ediciones en Danza. En el año 2012, también con Ediciones en Danza, publicaría Rumania - Santa Isabel. En coautoría con Patricio Raffo, La Edad del mar con CR Ediciones en 2021, el mismo año en que fue curador del Festival internacional de Poesía Rosario junto a Marina Maggi, María Lanese, Paola Santi Kremer y Maia Morosano.</p><p>-¿Cómo fuiste construyendo tu obra?</p><p>-Cuando publiqué Santa Isabel, convivía con Claudia Milán, la madre de nuestra hija Julia, fuimos al pueblo para sacar fotos de la casa en donde viví y una de ellas fue para la tapa del libro. Es un trabajo con diferentes secciones, hay poemas de amor, sobre el pueblo y sobre mucha gente. El libro Rumania - Santa Isabel, consta de dos poemas largos; uno es Rumania donde da cuenta de la obra del artista rumano Constantin Brâncuși, de cuya obra quedé fascinado. Investigué “El Beso”, “La avenida de las sillas”, “La columna sin fin”, “La puerta del beso”, algunas de las obras que este escultor nos dejó. El otro poema, Santa Isabel, también casi de la misma extensión, cuenta sobre la obra de la curandera de mi pueblo. Me curó cuando yo era chico con la pata de cabra, por supuesto. Hice una investigación y trabajo de campo en el pueblo y también cotejé a través de los relatos orales de mis tías, un material extraordinario. Cuando hice la presentación del libro en Santa Isabel, tuve que explicar que era el nieto del negro Martínez, porque la verdad era que había vivido muy poco en el pueblo. Mi abuelo era negro, bien negro con palmas blancas; intento defender esa negritud en mi familia. Después unos chicos hicieron un documental sobre la curandera y yo le puse voz en off con algunos textos de ese libro. En Diecinueve casas blancas, intento contar una historia y a la vez rendirle homenaje a mi madre que se había muerto, a mi abuelo y a todas esas leyendas de la zona. También hice una investigación y un trabajo de campo sobre los Ranqueles cuyo arreglo, a modo de ficción, consistió en agregar partes de un trabajo que mi bisabuelo había escrito. Es uno de los libros que más quiero.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0nyHD0netB2ezNE6QZvEpMI7qOM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/marcelo_cutro.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El poeta Marcelo Cutró, es el amigo que todo el mundo quisiera tener. Habla rápido y gestualiza con sus manos como si cada frase necesitara sentar un precedente. Conocido en el ambiente literario por su enorme sonrisa contagiosa de barítono con final onomatopéyico de “A”, la peor tragedia escrita en su poesía se sostiene por su entusiasmo de la vida misma.]]>
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                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2023-11-03T18:27:56+00:00</published>
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