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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-08-11T11:59:22+00:00</updated>
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            El cuadro que espera por Messi
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6PuQX9FupV7ReFofILd03qDSNz0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_21.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ileana Brutten Kinderknecht</p><p>A veces las mejores historias nacen de una promesa. Y esta comenzó frente a un bastidor en blanco, con una ilusión tan grande como el sueño de que algún día ese cuadro llegue a las manos de Lionel Messi. Mi nombre es Ileana, trabajo como asesora inmobiliaria y nunca estudié Bellas Artes ni realicé cursos de pintura.</p><p>De hecho, en los últimos seis años apenas había terminado cuatro obras. Sin embargo, decidí enfrentarme al desafío más importante de mi vida artística: pintar por primera vez un retrato sobre bastidor, y que el protagonista fuera el capitán de la selección argentina. Todo comenzó durante el Mundial de Fútbol 2026. Como millones de argentinos, viví cada partido con el corazón en la mano.</p><p>Antes del encuentro entre Argentina e Inglaterra me hice una promesa: si la selección ganaba, iba a terminar este retrato de Lionel Messi antes de la final. Comencé a trabajar el 13 de julio y terminé la obra el 19, apenas unos minutos antes de que comenzara la final.</p><p>Fueron seis días intensos, de muchas horas frente al bastidor, casi sin despegarme de él. Cada día sentía que no solo estaba pintando un cuadro, sino también intentando plasmar todo lo que nos hizo sentir este Mundial.</p><p>En esta obra quise reflejar mucho más que el rostro de Messi. Quise pintar la emoción de volver a ilusionarnos, la entrega de una Selección que dejó todo en cada partido y el orgullo inmenso de sentirnos representados por un capitán que, una vez más, hizo historia.</p><p>También está presente todo lo que significó el partido frente a Inglaterra, la intensidad con la que lo vivimos y esa mezcla de nervios, esperanza y felicidad que solo el fútbol puede despertar. Cada pincelada lleva un pedacito de esas emociones.</p><p>Para muchos será simplemente un retrato; para mí es el recuerdo de un Mundial inolvidable, una promesa cumplida y la prueba de que, cuando uno se compromete con un sueño, puede llegar mucho más lejos de lo que imagina.</p><p>Este cuadro también marcó un antes y un después en mi vida. Me hizo reencontrarme con la pintura y decidir que quiero seguir este camino. Hoy continúo explorando nuevas técnicas, compartiendo mis trabajos en redes sociales y realizando obras personalizadas por encargo.</p><p>Pero todavía me queda un sueño por cumplir. Quiero regalarle este cuadro a Lionel Messi. No busco venderlo ni que quede colgado en una pared cualquiera. Lo pinté pensando en él, como una forma de agradecerle tantas alegrías, tantas emociones y tantos momentos que nos hicieron sentir orgullosos de ser argentinos.</p><p>Ojalá esta historia llegue hasta sus ojos. Porque si un sueño puede empezar con una promesa, quizás también pueda terminar con un abrazo.</p><p>Para contactar a la autora: @ile.1999.art (Instagram).</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6PuQX9FupV7ReFofILd03qDSNz0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_21.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Una asesora inmobiliaria se embarca en su primer retrato, una obra dedicada al extraordinario futbolista argentino, reflejando la pasión y emoción del Mundial 2026 en cada pincelada.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-08-11T11:59:22+00:00</updated>
                <published>2026-08-11T00:09:27+00:00</published>
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            En la búsqueda de una &quot;Nueva Independencia&quot;
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            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/en-la-busqueda-de-una-nueva-independencia">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TRpXrZ9VRNmmRy6LVUfz51dva-c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/argentina_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Juan José Sagardía</p><p>Hacía tiempo que quería escribir sobre este tema. La historia nos cuenta que la independencia declarada el 9 de julio de 1816 en la ciudad de San Miguel de Tucumán fue el resultado de un Congreso, al que no asistieron las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, como tampoco los representantes de la Banda Oriental del Uruguay.</p><p>La historia también nos dice que antes, en 1815, en la entrerriana localidad de Concepción del Uruguay, se habían reunido las provincias faltantes de 1816 y declararon la Libertad de los Pueblos Libres de España y de Buenos Aires, encuentro organizado por el máximo referente de los orientales, o uruguayos, el caudillo don José Gervasio de Artigas.</p><p>Lógicamente, Buenos Aires allí no participó. Pero luego, para no perder su hegemonía "unitaria", organizó el Congreso de 1816, en el que se declaró la anhelada independencia. Una independencia que, al menos hasta dónde llega mi conocimiento, nunca fue confirmada por ley alguna, hasta que lo hizo el gobierno militar de facto de 1976.</p><p>En la época de la guerra independentista, las autoridades porteñas apoyaron a los portugueses para que invadieran Uruguay. Evidentemente el encono entre los dos puertos de Buenos Aires y Montevideo era mayúsculo y allí se fraguaba la verdadera diferencia.</p><p>Hacia 1820, Buenos Aires ganó la pulseada: Artigas fue derrotado y debió refugiarse en Paraguay. Ese triunfo, por mal que nos pese, es uno de los episodios trascendentes en la creación de la futura República Argentina y elemento vital en la posterior conformación de la estructura del unitarismo.</p>Ocho puntos de partida<p>Por todo lo comentado propongo una "Nueva Independencia" de la Argentina. Una que surja con otro punto de partida, que sea fruto del repaso de nuestra historia y nuestro pasado (no revisión, que es algo distinto, sobre todo cuando es mal entendida y peor emprendida), para corregirnos y para enmendarnos, como ejemplo de aspiración republicana legítima, superación cívica y construcción federal genuina.</p><p>1) Es hora de concretar un Congreso Nacional Argentino con la asistencia obligada de los representantes de los veinticuatro Estados provinciales que conforman nuestra Nación. La Constitución Nacional de 1853, proclamada con ausencia de Buenos Aires, denominó a nuestra patria Confederación Argentina y designó como primera "Capital Federal" a Paraná.</p><p>Lógicamente, después de varias vicisitudes, la provincia de Buenos Aires buscó introducir cambios en la Carta Magna de 1853 y en 1860 se lleva a cabo una reforma no muy publicitada. Buenos Aires pone condiciones, se anula el nombre de Confederación y se lo reemplaza por el de República Argentina.</p><p>2) Hay que eliminar todos los impuestos nacionales, provinciales y municipales que abonan los sectores de la producción y el trabajo. De esta forma, todo lo producido debería tener una rebaja mínima en sus costos, entre un 40 y un 60 por ciento.</p><p>Reemplazar dichos gravámenes impositivos por un solo impuesto, reconocido como "diezmo". Por cada venta y compra, cada ciudadano abonará entre el cinco y diez por ciento.</p><p>3) De esta forma todos los ciudadanos estaremos trabajando en "blanco", ya que seremos parte del aporte que hagan a los distintos Estados municipales y provinciales, así como la Nación. Esto será potable a partir del siguiente destino discriminado: 20 por ciento al municipio, 40 a la provincia, 30 al Estado nacional y 10 al BCRA, para pagar la deuda externa. Así, creo, seremos una Confederación.</p><p>4) Los salarios no podrán ser menores de 4 a 6 millones de pesos si así lo indica el deterioro del poder adquisitivo, que en algún momento tendría que mejorar si se apuesta a la producción. Hay que llevar a un óptimo nivel de funcionamiento y aprovechamiento lo producido en el campo, las industrias, las pymes y los comercios.</p><p>Los sueldos, al eliminarse impuestos regresivos, se podrán considerar positivos, mejorándose el poder adquisitivo también por esta vía (algo que en la actualidad no ocurre).</p><p>5) Eliminar dos ceros a los actuales billetes nacionales.</p><p>6) Libre circulación del dólar, con valor liberado.</p><p>7) Control exhaustivo de todo aquello que haya sido perjudicial en términos de administración de Justicia en Argentina. Superar cualquier exceso de poder de los tres poderes vigentes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), que haya sido parte o siga siendo parte de la mediocridad en la que está sumergida la Argentina.</p><p>8) Prever el traslado de la Capital Federal. Dentro de la Línea Buenos Aires, Rosario, Córdoba, se encuentra la ciudad cordobesa de Villa María, centro del país. Quizás sea una posible candidata.</p>Superar el estado actual<p>Lo que propongo a muchos les parecerá "inviable" o ilusorio, pero la realidad indica que en los últimos cuarenta años pasamos de ser un país productivo, a ser un país financiero e importador.</p><p>Las estadísticas pueden cerrar bien por el lado de algunos números y cifras, pero no hablan de la disminución de la producción industrial, del cierre de comercios y pymes, del desempleo y el trabajo "en negro", mucho menos de la corrupción.</p><p>Es cada vez más notorio el endeudamiento en el que termina el ciudadano "de a pie" y también lo es la lentitud de la Justicia. Todo es palpable, mientras la politiquería diaria tiene una única idea fija: las elecciones de 2027.</p><p>El argentino promedio, la gente, el pueblo trabajador, se ven afectados en su desarrollo laboral y encima sin referentes creíbles, mirando con desgano y hasta con cansancio los informativos, mientras que el delito, los acuerdos "bajo cuerda" y las corruptelas extrajudiciales siguen a la orden del día, poniéndose de moda las "valijas" que ya no portan ropa, sino miles y cientos de miles de dólares.</p><p>Debemos revertir semejante realidad. Por eso creo que es factible organizar la "Nueva Independencia" de la que hablo. Los ciudadanos debemos elevar nuestra voz. Y si es necesario invocar una vez más la ayuda del Señor (ya le hemos pedimos tanto a Dios, que hacerlo una vez más no creo que lo ofenda). Como digo siempre: Me duele la Patria. ¡Viva la patria!</p><p>Consumo planchado</p><p>Voy a detallar una serie de quince datos estadísticos y referenciales tomados algunos de El Litoral y otros de medios de CABA, que tienen que ver directa o indirectamente con la actual situación económica y social de Argentina, en la que estamos inmersos los ciudadanos "de a pie":</p><p>1) Unas 1.300 familias viven en zonas vulnerables al agua en la ciudad de Santa Fe. 2) Cuatro de cada diez personas están endeudadas (una de cada tres no pueden pagar). 3) Los precios mayoristas aumentaron 1%. 4) La industria santafesina retrocedió en mayo de 2026 (siete de cada diez produjeron menos). 5) En abril de este año se perdieron 12.000 empleos privados.</p><p>6) La inflación de junio pasado marcó seis meses de desaceleración. 7) Las exportaciones agroindustriales crecieron más en volumen que en precio. 8) El crédito no tracciona el consumo y la inversión. 9) El patentamiento de autos en julio cayó el 31,5% interanual. 10) Monotributistas aumentó el 7% en el contexto económico del gobierno actual por pérdida de trabajo registrado.</p><p>11) Bajan impuestos a las importaciones. 12) Dieciocho distritos provinciales recaudan menos que en 2023. 13) No bajaron las naftas; 14) Nueva campaña de Donación de Invierno por Pobreza. 15) La industria frenó la recuperación del primer semestre con una leve caída.</p><p>Todas estas anotaciones parciales dan por resultado que a en la Argentina "plancharon" el consumo. Demás está hacer críticas: nuestro gobierno adoptó , decididamente el camino de la Política Económica Financiera, en oposición a la Política Económica Productiva. Es lo que hay, es lo que vivimos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TRpXrZ9VRNmmRy6LVUfz51dva-c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/argentina_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Juan José SagardíaHacía tiempo que quería escribir sobre este tema. La historia nos cuenta que la independencia declarada el 9 de julio de 1816 en la...]]>
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                                <updated>2026-07-30T03:31:38+00:00</updated>
                <published>2026-07-30T03:31:35+00:00</published>
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            Evita
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        <author>
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FphhkE3h-dDfiwPowr9e5118msk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/evita.webp" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Seguimos hablando de ella. Tal vez la pasión no sea la de antes, pero hoy hasta quienes fueron sus adversarios políticos -en realidad, los herederos de ese encono- la reconocen como una protagonista de la historia. Desde la farándula y desde la política, desde el cine al teatro, desde la música a la literatura, todos se han ocupado de ella.</p><p>Aún hoy, el llamado peronismo de izquierda insiste en la lectura de una Evita rebelde y revolucionaria, algo así como una socialista intuitiva, una suerte de Rosa de Luxemburgo, iletrada, católica y antidivorcista. La diversidad de interpretaciones confirma la rigurosa actualidad de una mujer que a más de setenta años de su muerte continúa vigente en el imaginario popular.</p>II<p>En los miserables ranchitos de las orillas, en los arrabales amargos de las grandes ciudades, la estampita que los olvidados siguen reverenciando con religiosa monotonía es la que dibuja el óvalo perfecto de su rostro, sus ojos oscuros y la sonrisa dulce.</p><p>Para los pobres sin ilusiones y esperanzas, para aquellos que solo conocen privaciones, desgracias y miserias, sigue palpitando en el pasado con empecinado vigor un tiempo identificado con una mujer con la que se sintieron felices como jamás lo habían sido y a la que lloraron hasta secar los ojos el día de su muerte.</p>III<p>Debemos admitirlo de una vez por todas. Evita constituye uno de los imaginarios populares más formidables que hemos sido capaces de crear los argentinos en el siglo XX. Más allá del mito, todo es opinable. Evita pudo haber sido una mujer extraordinaria, pero su actividad política no está exenta de los inevitables juicios críticos.</p><p>El tiempo enfría pasiones y supera odios. Historiadores y ensayistas tienen el derecho de juzgar su actuación pública con prudente objetividad. Ni hada ni demonio. Fue una mujer que creyó en ciertos valores y supo ejercer el poder. Sin embargo, hay algo en ella que sorprende, conmueve y seduce.</p><p>El paso de Evita en la vida pública fue breve y fugaz como un relámpago o un sueño. Cuando murió apenas tenía treinta y tres años. Joven y hermosa, ganó el corazón de los pobres con sus arrebatos generosos, el encanto de su sonrisa, los cabellos rubios, las joyas ostentosas y los tapados caros. Todo junto. Y así la aceptaron las multitudes que la amaron.</p>IV<p>Quienes la conocieron la recuerdan en el balcón, la voz algo histérica, desafinada al principio, luego enronquecida, rencorosa, las frases cortas golpeando implacables en el aire, el movimiento nervioso de las manos... y abajo, en la plaza, la multitud fascinada. Hasta sus amigos aceptan que sus furias eran terribles.</p><p>Le gustaba que la adularan y no perdonaba la disidencia y mucho menos la traición. Era fanática, sectaria y despótica. Sus defectos eran tan visibles como sus encantos, pero para el pobrerío no había tiempo, ganas, ni lugar para disquisiciones semejantes.</p><p>La amaron sin beneficio de inventario, admiraron su coraje, su gracia, el sonido fresco de su risa, sus iras antológicas; y se sintieron seducidos por su extraña belleza que se fue haciendo cada vez más transparente hasta casi desvanecerse en el aire.</p><p>Es verdad, odiaba con fuerza, era la mujer del látigo, sus iras intimidaban, pero, y esto se lo admiten sus críticos, a diferencia de Juan Domingo Perón, era capaz de querer.</p>V<p>Ni la crítica ni la objetividad pueden mantenerse indiferentes ante el espectáculo de las multitudes que aquel 26 de julio de 1952 desfilaron bajo la lluvia y la bruma... y así lo siguieron haciendo durante trece días alucinados. Es verdad que mientras esto ocurría en otras partes de la ciudad y de la Argentina se celebraba su muerte.</p><p>No me alegra decirlo, pero debo admitir que aquellas manifestaciones de dolor y congoja fueron más humanas y nobles que las muecas de alegría que se dibujaban en el rostro de los que la odiaban.</p><p>Conste que no pertenezco al universo político y afectivo de Evita. Sin ánimo de exagerar, diría que todo me distancia de ella. No comparto ni sus ideas, ni su manera de relacionarse con los pobres, ni sus arrebatos de fanatismo, ni el lugar que le asignaba a la mujer, ni su visión de la democracia, ni -sobre todo- su concepción del poder.</p><p>Pertenezco por decisión propia al universo que ella rechazaba y en algún punto odiaba. Desde el punto de vista racional, las imágenes que la legión de sus seguidores aprueban no me dicen nada y, en más de un caso, las rechazo.</p>VI<p>Debo admitir, sin embargo, que empobrecería mi visión de las cosas si ignorara esa personalidad increíble o si desconociera la consistencia del vínculo que fue capaz de elaborar con las clases populares. Sería necio, y algo más que necio, decir que todo fue producto de la manipulación y el engaño.</p><p>Nos guste o no, fue única. Muchas mujeres intentaron imitarla, pero el fracaso fue tan estrepitoso que en algunos casos llegó a confundirse con el ridículo y, en otros, con el grotesco. Es que más allá de todo, Evita pudo darse el lujo exclusivo de ser adorada por multitudes que identificaban su imagen con confusos sentimientos de justicia y redención.</p>VII<p>No es casualidad que sean preferentemente los pobres los destinatarios de un romance que se reconstruye diariamente.</p><p>Son los despojados, los que no saben o no tienen qué creer quienes vuelven la mirada vacilante al pasado para idealizar un tiempo de felicidad con escuelas, hospitales, casas, colonias de vacaciones, campeonatos de fútbol, máquinas de coser y juguetes entregados por una mujer que se parecía a una princesa, pero que hablaba y sentía como ellos.</p><p>Evita lucía joyas preciosas y tapados de piel, pero a ellos los escuchaba y los amparaba. Vivía rodeada de gente importante, pero era capaz de pasarse horas conversando con cada uno de ellos; que no entendía de economía y de finanzas, pero a ellos los entendía como nadie nunca los había entendido.</p>VIII<p>"Fue una trepadora social, una alucinada por el poder, una manipuladora de sentimientos", le decía, de esto hace una ponchada de años, a un viejo militante peronista que ya no está, pero con el que fuimos amigos a pesar de todas las diferencias. "Lo que decís no me consta, pero si fuera cierto... yo a Evita se lo perdono", me respondió aquella noche ese viejo peronista.</p><p>El hombre que así hablaba, la vio a Evita una sola vez en su vida. Fue cuando visitó Santa Fe en julio de 1946. De esa tarde soleada recordaba la multitud en la tribuna de Colón y en la cancha, en el centro de la cancha, Evita... el vestido a lunares, los zapatos blancos y el pañuelo celeste en el cuello apenas agitado por el viento.</p>IX<p>Ese hombre curtido por los años, pobre, digno, generoso, rebelde, quería a Evita con un amor ciego, incondicional, absoluto. Había conocido cárceles, plenarios clandestinos, caños estallando en madrugadas subversivas, jornadas de luchas agitadas con panfletos, miguelitos contra carneros, tizones caseros decididos a pintar paredes con consignas peronistas.</p><p>Despreciaba a los burócratas y alcahuetes del peronismo, y en los últimos años ni el propio Perón lo conformaba del todo, aunque esa era una crítica que solo él se permitía hacer, porque cuando yo insinuaba alguna crítica al General, también lo defendía a cara de perro.</p>X<p>Mi amigo era un laburante honrado y valiente, que había sufrido mucho y que en los últimos años había perdido todas las esperanzas; sin embargo, cuando le hablaban de Evita, su rostro se iluminaba, y cuando la criticaban, como yo acostumbraba hacerlo, se le oscurecía.</p><p>"A Evita se lo perdono...", me dijo esa noche apoyando con fuerza el puño cerrado en la mesa de madera con botellas, vasos y ceniceros, mientras miraba la pared descascarada y húmeda de aquella vieja pensión de estudiantes, en donde justamente en el centro colgaba un póster.</p><p>Allí estaba ella. Ni de trajecito sastre, ni de reina, ni de señora pacata. Esa Evita se parecía mucho a la mujer que mi amigo amaba: los cabellos rubios sueltos, la camisa abierta, la mirada desafiante, la sonrisa atrevida y fresca... eterna y frágil... adorable y peligrosa…</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FphhkE3h-dDfiwPowr9e5118msk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/evita.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La figura de Eva Perón sigue siendo un símbolo para muchos argentinos, evocando debates sobre su legado político y su influencia en la cultura popular actual. Su impacto trasciende el tiempo, manteniéndose viva en el imaginario colectivo como una líder carismática y controvertida.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-27T23:49:35+00:00</updated>
                <published>2026-07-27T23:49:29+00:00</published>
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            Malvinas une
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        <author>
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/malvinas-une">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2U9oXRkugRsrHz2XqkwssMAlXIE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/pullaro_rada.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La muerte de Rubén Rada fue un golpe muy fuerte no solo para los ex combatientes de Malvinas sino para toda la política santafesina y no solo hubo posteos en redes sociales, sino también distintos homenajes y reconocimientos.</p><p>El gobierno abrió la sede de delegación Rosario para el velorio en la mañana del domingo cuando gran parte del país pensaba en la final del Mundial entre Argentina y España. Allí convergieron en el último adiós el actual gobernador Maximiliano Pullaro y su antecesor, Omar Perotti.</p><p>"Rada querido, esta semana se cumple un mes de ese abrazo y el asado que compartimos con Héroes de Malvinas en Santa Fe. Hoy nos toca despedirte recordando el compromiso y el legado que dejás. Hace un tiempo atrás me pediste que en la nueva Constitución de Santa Fe exista un artículo dedicado a Malvinas. Y en ese artículo, que hoy existe, se encuentra el trabajo de toda tu vida. No tengo dudas de que esta semana fue muy importante para vos que a Malvinas querías "volver con DNI y no con pasaporte", escribió Pullaro en redes el sábado, a pocas horas de conocer el deceso.</p><p>"Nos dejaste temprano, pero te encontraremos siempre en la memoria intacta del pueblo argentino y en la mirada de cada joven que rinda honor a nuestros soldados, a nuestros Héroes de Malvinas. Dedicaste tu vida a mantener viva su memoria y supiste sembrar el sentimiento Malvinas en las nuevas generaciones. Fueron muchos años caminando juntos, compartiendo charlas, momentos y una causa que nos unió profundamente", escribió Perotti en la despedida.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2U9oXRkugRsrHz2XqkwssMAlXIE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/pullaro_rada.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La despedida de Rubén Rada reunió a dirigentes de distintos espacios políticos, unidos por el reconocimiento a su legado malvinero.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-26T12:05:37+00:00</updated>
                <published>2026-07-26T12:05:35+00:00</published>
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        <title>
            Una aproximación desde la negociación internacional y la teoría de juegos
        </title>
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0jGV0vGlFfCyPJ32A7eXl9VCcQw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/iran_israel.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Alfredo Morelli</p><p>Sobre el conflicto en el Golfo se han formulado numerosos análisis y propuestas. En estas líneas invito a recorrer algunos de los elementos que, a mi juicio, ayudan a explicar su persistencia y que deberían ser considerados en cualquier intento serio de negociación. La cuestión central es que tanto Irán como Israel interpretan el conflicto en términos existenciales.</p><p>Cada uno percibe que una derrota estratégica podría poner en riesgo su continuidad, su seguridad o su forma de organización política. Para Israel, la amenaza se vincula con su supervivencia como Estado y con la posibilidad de sufrir ataques capaces de comprometer gravemente su seguridad.</p><p>Para el régimen iraní, además de la defensa de la soberanía nacional, aparece el temor a que una derrota acelere un cambio de régimen y ponga fin a la República Islámica.</p><p>La política de seguridad iraní está marcada por una larga memoria histórica de invasiones e intervenciones extranjeras: desde las campañas de Alejandro Magno, pasando por la invasión afgana de 1722, las ocupaciones e injerencias de las potencias durante las guerras mundiales, la destitución de Mohammad Mosaddegh, la influencia británica sobre el petróleo, el régimen del sah y, finalmente, la guerra entre Irán e Irak.</p><p>Esa experiencia histórica alimentó una cultura estratégica basada en la profundidad defensiva, la autonomía y la desconfianza hacia las potencias externas. En ese marco, Irán desarrolló una red de aliados estatales y actores no estatales -habitualmente denominados proxies- que amplían su capacidad de influencia regional, actúan como barrera defensiva y ejercen presión sobre Israel y otros adversarios.</p><p>Su programa nuclear también puede ser interpretado como parte de una estrategia de disuasión, aunque para sus vecinos y para Israel, representa al mismo tiempo una amenaza de enorme magnitud.</p><p>Para Irán, la amenaza existencial no consiste en su desaparición como Estado, sino en la caída del régimen de los ayatolás y su reemplazo por un sistema secular con mayores libertades políticas, uno de los anhelos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.</p><p>Aunque no existe un mandato constitucional que ordene la destrucción física de Israel, el discurso oficial iraní ha cuestionado reiteradamente la legitimidad del Estado israelí como estructura política y ha promovido su reemplazo por otro orden institucional.</p><p>Por eso, para Israel, el problema no se limita a las capacidades militares iraníes; también incluye las intenciones declaradas, la financiación de grupos armados y la posibilidad de que Irán alcance una capacidad nuclear militar.</p><p>La dimensión existencial iraní presenta, sin embargo, una particularidad. La amenaza no consiste necesariamente en la desaparición de Irán como Estado, sino en la eventual caída del régimen de los ayatolás y su reemplazo por un sistema secular con mayores libertades políticas.</p><p>Desde la perspectiva de la dirigencia iraní, soberanía nacional y supervivencia del régimen tienden a confundirse, aunque no sean exactamente lo mismo. Un punto de quiebre fue la posibilidad de un acuerdo entre Arabia Saudita e Israel, que podía consolidar un frente regional contrario a Irán y profundizar la cooperación entre Israel y varios países árabes suníes.</p><p>Las monarquías del Golfo proyectan, con distintos matices, una región asociada con la inversión, la modernización y la prosperidad. Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y otros centros regionales han intentado posicionarse como polos globales de negocios, tecnología y servicios.</p><p>En ese contexto, el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 se produjo mientras avanzaban conversaciones sobre una posible normalización entre Arabia Saudita e Israel.</p><p>No puede afirmarse de manera concluyente que esa negociación haya sido la única causa del ataque, pero sí es razonable considerar que una alianza regional más amplia podía alterar el equilibrio estratégico y reducir la influencia de Irán y sus aliados.</p><p>Una región más integrada y próspera también podría ejercer presión interna sobre la teocracia iraní. La comparación con modelos vecinos más abiertos y exitosos puede debilitar la legitimidad de un régimen que enfrenta dificultades económicas, restricciones políticas y demandas sociales.</p><p>Para una dictadura, las reformas pueden ser percibidas como el inicio de una pérdida de control y, en última instancia, como una amenaza de colapso. Por su parte, la política de seguridad de Israel está definida por una sensación de amenaza existencial constante desde su fundación, en 1948.</p><p>El país enfrentó guerras convencionales, terrorismo, ataques con misiles y conflictos asimétricos. Como respuesta, desarrolló uno de los sistemas de defensa, inteligencia y disuasión más sofisticados del mundo. Israel también logró articular vínculos diplomáticos y estratégicos con varios países árabes suníes.</p><p>Sin embargo, su objetivo de desarmar o reducir la amenaza de la red de proxies iraníes lo llevó a un uso persistente y, en ocasiones, muy intenso de la fuerza. La dureza de esas operaciones ha sido cuestionada internacionalmente y, en determinados momentos, ha afectado la legitimidad externa de su posición, aun cuando Israel invoque razones de defensa propia.</p>El conflicto como juego estratégico<p>Desde la teoría de juegos, el conflicto puede entenderse como un dilema de seguridad. Cada actor adopta medidas que considera defensivas, pero que el adversario interpreta como ofensivas. Irán fortalece su programa nuclear y su red regional para disuadir ataques; Israel responde con operaciones militares, alianzas y amenazas preventivas.</p><p>Cada movimiento confirma los temores del otro y produce una escalada que puede resultar racional para cada parte por separado, pero desastrosa para ambas en conjunto.</p><p>El segundo problema es la falta de compromisos creíbles. Aunque las partes alcanzaran un acuerdo, cada una tendría razones para temer que la otra lo incumpla cuando cambie la correlación de fuerzas. Israel podría dudar de que Irán abandone realmente sus capacidades nucleares o deje de apoyar a sus aliados armados.</p><p>Irán, a su vez, podría desconfiar de que las garantías de soberanía y no agresión se mantengan después de haber reducido sus instrumentos de disuasión. Existe, además, un problema de información incompleta. Ninguna de las partes conoce con precisión las verdaderas capacidades, límites, ni disposición a asumir costos del adversario.</p><p>En este tipo de juegos, las señales militares, las amenazas y las demostraciones de fuerza buscan transmitir determinación, pero también aumentan el riesgo de errores de cálculo. Finalmente, ambos gobiernos enfrentan costos internos.</p><p>Una concesión que pudiera ser razonable desde el punto de vista diplomático puede ser presentada domésticamente como una capitulación. Esa dinámica reduce el espacio de negociación y favorece posiciones maximalistas.</p>¿Qué debería contemplar una negociación?<p>La forma aparentemente más sencilla de resolver el conflicto sería eliminar las amenazas existenciales de ambos lados: reconocer de manera inequívoca el derecho de Israel a existir en paz y, al mismo tiempo, garantizar la soberanía y la integridad territorial de Irán.</p><p>Sin embargo, una declaración general no sería suficiente. Las garantías deberían ser verificables, graduales y acompañadas por mecanismos capaces de sancionar incumplimientos.</p><p>Un acuerdo sostenible debería estructurarse por etapas. Cada concesión tendría que ser correspondida por una medida equivalente y verificable de la otra parte. Por ejemplo, limitaciones progresivas y supervisadas al programa nuclear iraní podrían vincularse con alivios económicos, garantías de no agresión y canales permanentes de comunicación.</p><p>Del mismo modo, la reducción del apoyo iraní a grupos armados debería estar acompañada por compromisos regionales de seguridad y por incentivos que hagan más costoso volver a la confrontación.</p><p>La cuestión palestina también influye en el conflicto, aunque su resolución no eliminaría por sí sola la rivalidad entre Israel e Irán. Aun con un acuerdo palestino-israelí, persistirían las disputas por el equilibrio regional, el programa nuclear, la red de aliados de Irán y la supervivencia del régimen iraní.</p><p>No obstante, una solución justa y sostenible para los palestinos reduciría uno de los principales instrumentos de movilización política y legitimación de la confrontación. El estrecho de Ormuz constituye otro elemento estratégico. No pertenece exclusivamente a Irán y es una vía esencial para el comercio energético mundial.</p><p>La diversificación de las rutas de exportación de petróleo y gas de los países del Golfo reduciría la capacidad de cualquier actor de utilizar su interrupción como instrumento de presión y, por lo tanto, disminuiría uno de los incentivos para la escalada.</p><p>En síntesis, la paz requiere algo más que exhortaciones. Exige modificar los incentivos del juego. Mientras cada parte crea que su seguridad depende de debilitar preventivamente a la otra, la confrontación seguirá siendo racional.</p><p>Una negociación viable debería transformar el conflicto en un juego repetido de cooperación gradual, con verificación independiente, reciprocidad, costos claros para el incumplimiento y beneficios concretos para quienes respeten el acuerdo.</p><p>La paradoja final es que la prosperidad derivada de la paz podría alterar la naturaleza del régimen iraní. Pero ese cambio no debería ser impuesto desde afuera ni confundirse con la seguridad regional.</p><p>La estabilidad duradera solo será posible cuando se distingan tres cuestiones que hoy aparecen superpuestas: la soberanía de Irán, la supervivencia de su régimen y la seguridad de Israel. Negociarlas como si fueran una sola conduce al bloqueo; separarlas permite imaginar acuerdos parciales y acumulativos.</p><p>El autor es embajador de carrera de la República Argentina, abogado (UNL) y Master en Administración Pública (Harvard).</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0jGV0vGlFfCyPJ32A7eXl9VCcQw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/iran_israel.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Las tensiones en el Golfo reflejan un juego estratégico entre Irán e Israel, donde ambos buscan asegurar su supervivencia. La teoría de juegos ofrece una mirada analítica.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-22T02:39:27+00:00</updated>
                <published>2026-07-22T02:39:04+00:00</published>
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        <title>
            La fe, Zazpe y el misterio
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/la-fe-zazpe-y-el-misterio" type="text/html" title="La fe, Zazpe y el misterio" />
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xyd1TM7FEEcDJtjweH22cU9Q5T4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/monsenor_zazpe.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Rogelio Alaniz</p><p>I</p><p>Mis amigos curas siempre supieron que no era creyente, pero tuvieron la delicadeza de aceptarme. La delicadeza no excluía discusiones. Nos encantaba discutir. Y si era con un café o un vaso de vino de por medio, mucho mejor. No soy creyente, insisto, pero aprendí mucho con ellos. Y aprendí a respetar la sensibilidad, la fe y la sabiduría religiosa.</p><p>Siempre hubo un punto en el que nos encontrábamos: la aceptación del misterio. Para ellos ese misterio implicaba una presencia; para mí una ausencia, pero una ausencia vacilante. Lo "sagrado" era un punto de conflicto porque yo admitía la existencia de lo sagrado, con sus mitos y sus relatos; con sus ritos y su símbolos.</p><p>II</p><p>Yo no era creyente, pero me resistía a aceptar lo real sin prestar atención a sus penumbras, a sus contornos, a sus tonos, incluso a su relación vacilante entre la vigilia y el sueño. En definitiva, la presencia del misterio concebido no como una entelequia extraviada entre las nubes sino como una singular revelación de lo real.</p><p>Sin ir más lejos, la escritura de estos apuntes intentan indagar una experiencia de vida que se resiste a ser solo memoria o recuerdo profano. Dudas, vacilaciones, pero al mismo tiempo sorprenderme ante la fugaz e inasible presencia del misterio vibrando en los repliegues de lo cotidiano.</p><p>III</p><p>Enero de 1984. Estoy pasando mis vacaciones en las sierras de Córdoba cuando escucho por la radio que el arzobispo de Santa Fe, Vicente Faustino Zazpe, ha muerto. La noticia llegó a la siesta. Demás está decir que su muerte me arruinó el día. Es sorprendente cómo uno ante situaciones de este tipo cae en los lugares más comunes. "Pero si yo lo saludé y estuve conversando con él el mes pasado".</p><p>Fue lo primero que comenté, como si el hecho de haber estado con él impidiera que un mes después se muriera. En efecto, si la memoria no me falla en los detalles, creo que fue para la primera semana de diciembre de 1983 cuando el flamante gobierno de Raúl Alfonsín designó al doctor Benjamín Stubrin rector normalizador de la Universidad Nacional del Litoral.</p><p>IV</p><p>Zazpe estuvo allí. Me acerqué a saludarlo y me recibió con su proverbial cortesía. Lo vi bien. A él siempre se lo veía bien: afectivo, íntegro, gentil. Tengo presente la imagen en el hall del paraninfo de la universidad. Mucha gente y mucha alegría.</p><p>Salíamos de una dictadura militar con las satisfacciones del caso, pero también con las previsibles incertezas y temores. No era para menos. Durante medio siglo los militares iban y venían, pero siempre eran ellos los que terminaban decidiendo quiénes debían gobernar y qué estaba permitido hacer o no hacer.</p><p>Raúl Alfonsín en la presidencia era una excelente garantía democrática y no sé por qué (ahora lo sé) se me ocurrió que en ese momento monseñor Zazpe desde su magisterio también era una garantía a favor de la convivencia, la vida y la justicia. Lo vi caminar por la explanada de la universidad.</p><p>Entonces no sabía que sería la última vez que lo vería, pero no deja de ser curioso que la última imagen que registro de él sea caminando, precisamente, por la explanada de la Universidad Nacional del Litoral.</p><p>V</p><p>A mí me ocurre algo raro en mi relación con la iglesia. No creo en Dios, pero creo en los curas, por lo menos en ciertos curas. Como alguna vez le dije al padre Edgar Gabriel Stoffel, con el cual discutíamos tanto y compartimos tantas cervezas: "Hasta aquí llega mi fe al dogma". Y él me miró con gesto canchero y me dijo: "No alcanza, pero algo es algo".</p><p>Es verdad, no soy creyente (aunque sobre ese tema uno nunca está del todo seguro) pero en Zazpe creía. Empecé a creer cuando nos visitó en abril de 1976 en la cárcel de Coronda. Nos saludó a cada uno de nosotros. Lo acompañaban dos gendarmes que no podían disimular su incomodidad, su desagrado.</p><p>VI</p><p>Después celebró una misa. Sospecho que la mayoría de los que participamos de ella no éramos creyentes . Pero estábamos allí porque Zazpe era diferente. De esa ceremonia tengo presente la mención a la película "Jesucristo Superstar". Y una frase: "Cristo es la presencia de la fe en la historia".</p><p>Él también sabía con quiénes estaba hablando. Era sensible, era solidario, pero no era ingenuo. Su conciencia evangélica le exigía estar presente en la cárcel para dar una voz de esperanza y para hacernos saber que no estábamos solos. Yo no sé qué recuerdos tienen mis compañeros de presidio de aquellos años.</p><p>No puedo hablar en nombre de todos, y tampoco importa que lo haga. Hablo por mí y entonces digo que siempre tendré presente a monseñor Zazpe y esa manera suya de estrecharnos la mano.</p><p>VII</p><p>Hablo por mí. Y soy sincero: Zazpe no me hizo creyente, pero a él le creía. Y a partir de ese momento le creí siempre. Cuando recuperé la libertad, una amiga religiosa me dijo que quería saludarme. No lo podía creer. En 1978, había "amigos" que se cruzaban de vereda porque "los comprometía".</p><p>Pero el arzobispo de la ciudad me recibió en su residencia de General López y San Jerónimo. Tampoco lo olvido. Delgado, algo pálido, tenía una manera especial de caminar; sus modales eran cordiales, elegantes; el tono de su voz era persuasivo; su sonrisa breve pero cálida.</p><p>Conversamos en una galería con sillones. Insisto una vez más: Zazpe no era ingenuo. No ignoraba que la persona que tenía enfrente era un izquierdista ateo. No lo ignoraba, pero supongo que estaba más allá de esos "detalles"; su liderazgo espiritual me incluía, aunque más no sea como oveja descarriada.</p><p>VIII</p><p>Sin perder la cordialidad, quedaba claro que era un hombre consciente de su poder y de sus responsabilidades. Sus decisiones y sus actos no eran producto de la improvisación, sino de una conciencia atenta y sensible. ¿Zazpe era comunista? El que así lo piensa es un imbécil.</p><p>¿Era un revolucionario del Evangelio? Tampoco. Zazpe era un reformista; un sacerdote comprometido con el Evangelio que se esforzaba con mucha prudencia en hacer realidad los enunciados del Concilio.</p><p>Ese reformismo -pero también ese humanismo- le alcanzaba para ser solidario con monseñor Angelelli, no porque estuviera en todo de acuerdo con él, sino porque sabía que Enrique Angelelli era también un hombre de la Iglesia. Lo que ocurre es que en tiempos de barbarie un reformista leal a sus convicciones es un escándalo.</p><p>IX</p><p>A quienes entonces militábamos en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Zazpe nos recibió cada vez que se lo solicitamos. Yo escuchaba con frecuencia su columna radial, "Habla el arzobispo". No siempre estaba de acuerdo, pero daba gusto escucharlo.</p><p>El tono de la voz, ese estilo de presentar una hipótesis a través de ejemplos de la vida cotidiana, esa inteligencia perceptiva y abierta. Paradojas de la vida. El hombre, el sacerdote que habló con conmovedor coraje en tiempos que muchos callaban, calló para siempre con la recuperación de la democracia.</p><p>Un creyente probablemente diría que acudió al llamado del Señor. Puede ser. Pero yo nunca dejaré de extrañarlo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xyd1TM7FEEcDJtjweH22cU9Q5T4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/monsenor_zazpe.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo Vicente Faustino Zazpe, figura clave en tiempos oscuros, dejó una huella indeleble. Su muerte en 1984 impactó al autor, que reflexiona sobre fe y misterio.]]>
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                                <updated>2026-07-10T22:59:50+00:00</updated>
                <published>2026-07-10T22:56:25+00:00</published>
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        <title>
            Lionel Messi, más allá de la idolatría
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/lionel-messi-mas-alla-de-la-idolatria" type="text/html" title="Lionel Messi, más allá de la idolatría" />
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/lionel-messi-mas-alla-de-la-idolatria">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AFEAOdO9Bn1PW_7wf2k8oobCQc8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_4.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Fernando Urriolabeitia</p><p>A pocos se los considera con una gracia excepcional para jugar al fútbol. En ese olimpo moran José Manuel Moreno, Alfredo Di Stéfano, Pelé, Bobby Charlton, Eusébio, Johan Cruyff, Maradona, Cristiano Ronaldo y algunos más. A esta estirpe pertenece Messi. Sin abrir juicio sobre el resto, en su caso, ese don está acompañado por cualidades que vale la pena intentar dimensionar.</p><p>La habilidad con la pelota que posee genera un reconocimiento unánime, un talento propicio para idolatrar. Otros alcanzaron ese estatus y los habrá siempre, dado el carácter pasional de este deporte. Pero puesta la luz sobre Messi, se observa que merece un reconocimiento sustancialmente distinto a la idolatría: la ejemplaridad.</p><p>De no ser así, estaríamos soslayando —injustamente— las virtudes y los valores que ha mostrado durante dos décadas. Entonces, cabe hacer un recorrido por sus cualidades dentro y fuera de la cancha, las cuales lo instalan en otro nivel de la consideración pública.</p>Anatomía de su talento<p>La calidad técnica de su juego provoca asombro. Hace centrar la atención en él, despertando admiración por su belleza y eficiencia. Por parte de los propios compañeros, directores técnicos, rivales y periodistas se ha efectuado un análisis de sus cualidades, ofreciendo una acabada idea de ellas.</p><p>Conduce el balón pegado al pie en plena carrera, a puro toque con el empeine externo, a una velocidad mayor o semejante a la que alcanza sin él. En cada paso lo toca para cambiar de dirección en algún momento, con una aceleración que no da margen de reacción a sus rivales. La frecuencia corta con que acaricia la pelota dificulta la posible anticipación del contrario.</p><p>Driblea a través del engaño corporal. Es un regate mediante el amague con el hombro y cambio de ritmo. No reside tanto en sus pies como en el eje de su cuerpo. Messi amaga con la cabeza y los hombros hacia un lado, logrando que el contrario vaya hacia allí, para salir por el opuesto con un ángulo de inclinación agudo.</p><p>Tiene sensibilidad en la recepción y control orientado del balón, el cual le queda dispuesto para un remate, pase o gambeta. La pegada es precisa y puede salir con rosca o raso junto al palo. Si la pincha, es de modo sutil. La técnica de remate en plena jugada no tiene un recorrido largo, entonces, puede hacerlo rodeado de piernas. En los tiros libres evolucionó hasta ser un especialista.</p><p>Antes de recibir el balón, Messi mapea el campo para saber dónde están sus compañeros, los contrarios y el espacio libre. No cesa de mover la cabeza. Así podrá dar el mejor destino a sus pases quirúrgicos en profundidad, ya sean elevados sobre la defensa o filtrados.</p><p>Es el arte de caminar la cancha para activar su agudeza y velocidad mental con resolución en fracción de segundos, que se traduce en una comprensión táctica del espacio y el tiempo.</p><p>Tanto la estatura como la potencia conforman un equilibrio justo para que su tren inferior le dé estabilidad, la cual no se resiente en el choque cuerpo a cuerpo. De la misma forma que acelera, posee la capacidad para detenerse en seco, descolocando al rival.</p><p>Como puede observarse, la técnica de Messi se destaca por la armonía y economía de movimientos. No hay energía desperdiciada, cada gesto está despojado de lo superfluo u ornamental, es eficiente.</p><p>A esto se suma la atemporalidad de su técnica, cuyo juego no parece envejecer. Esta vigencia posiblemente obedezca a que su despliegue no depende tanto de la potencia muscular, sino de la gestión del espacio y la velocidad de ejecución.</p><p>Todo sucede en un contexto de élite que reduce el margen de error. Sin embargo, mantiene una regularidad creativa excepcional, lo que demuestra una voluntad inquebrantable y una disciplina capaz de transformar la genialidad en algo habitual. Quizás la clave resida en lo que él repite constantemente: que se divierte y disfruta jugando al fútbol.</p>Lo intangible dentro de la cancha: sus virtudes y valores<p>La conducta de Messi cada vez que pisa el césped puede describirse como un sistema coherente de códigos simples y claros. Lo primero que se deja ver es la honestidad competitiva. En un entorno donde el engaño puede ser instrumentalizado para sacar ventajas (simular golpes, provocar al rival), su comportamiento se destaca por prescindir de esos recursos.</p><p>Al contrario, tiene una obsesión por continuar la jugada ante las faltas. Su primera reacción no es la queja ni el ademán de evidenciar el agarrón recibido para forzar una tarjeta, sino el esfuerzo por terminar la acción.</p><p>En sintonía con ello, muestra respeto por la integridad del adversario. No utiliza el golpe sin balón ni la provocación verbal (en pocas ocasiones ha registrado expulsiones). La generosidad es otro rasgo en su toma de decisiones, en tanto el norte está puesto en lo mejor para el equipo.</p><p>Tiene tendencia a la introversión y disfruta de la soledad. Esto no impidió que ejerciera un liderazgo, aunque distinto al habitual: uno para nada histriónico, sino basado en el ejemplo y la cercanía. Con el paso del tiempo, mutó hacia un rol protector de los jóvenes.</p>Camino a la ejemplaridad: la persona fuera de la cancha<p>Estas habilidades y sus virtudes fueron convalidadas con prestigiosos premios y consagraciones, que lo colocaron en la categoría de ídolo. Más allá de las implicancias prácticas y del sentido que la idolatría supone, asunto complejo para él y toda sociedad embarcada en este tipo de adhesión incondicional, se puede ver en Messi un comportamiento que lo eleva al plano de la ejemplaridad.</p><p>En su vida rechazó la ostentación y la soberbia, al tiempo que evitó la vanidad en la que se puede caer por la presión constante de la experiencia idolátrica. Es una muestra de templanza y madurez que está en consonancia con el lugar que le da a la familia en su vida.</p><p>El núcleo familiar constituye su eje de estabilidad. A partir de una relación formada con Antonela Roccuzzo, construyeron una rutina doméstica junto a sus hijos Thiago, Mateo y Ciro.</p>Lionel Messi y su esposa. El núcleo familiar constituye su eje de estabilidad.<p>También integran este anclaje esencial sus padres Celia y Jorge, y sus hermanos Rodrigo, Matías y María Sol, con quienes comparte, además, una estructura de negocios y representación. Aquí radican su seguridad y equilibrio emocional, junto al recuerdo y el amor por su abuela materna Celia, quien lo llevaba de niño a jugar al club Abanderado Grandoli de su Rosario natal.</p><p>Como derivación de su apego familiar, la interacción con el público se basa en postales de una normalidad doméstica: tomando mate con su esposa o jugando con sus hijos. La gente ve en el jugador extraordinario a un padre de familia tradicional.</p><p>A su vez, Messi posee un fuerte sentido de pertenencia y arraigo con la idiosincrasia argentina. Este vínculo se mantuvo intacto a pesar de haber vivido la mayor parte de su vida en Europa y ahora en Estados Unidos, una especie de resistencia cultural al preservar aspectos de su identidad de origen (modismos, asado, milanesas y otras costumbres).</p><p>Para resguardarse, maneja su vida pública con cuidado y reserva. Sus declaraciones son directas en torno al fútbol y carentes de estridencias. Utiliza la palabra sin demagogia, priorizando una vinculación honesta y auténtica. Si está de mal humor, se le nota, y cuando se encuentra contento, sonríe con timidez.</p><p>Hay un rasgo distintivo de su personalidad: la humildad. Brinda un trato llano tanto a un jefe de Estado como a un empleado del club. No hace ostentación de la riqueza ni tiene un discurso de superioridad, y tampoco ejerce su influencia para intervenir en debates ajenos al fútbol.</p><p>Con naturalidad, mantiene una posición despolitizada y asume un compromiso social, el cual canaliza a través de su Fundación, enfocada en la salud y la educación de niños en situación de vulnerabilidad. Efectúa donaciones y colabora como embajador de Unicef.</p><p>Toda esta filosofía de vida que asumió Messi, con diáfana autenticidad, es una fuerza moral que se manifiesta a través de sus actos diarios. Es la manera en que trasciende la idolatría para ubicarse, sin pretenderlo, en el plano de la “ejemplaridad”.</p><p>Los valores se intuyen, explicó el filósofo Javier Gomá Lanzón, a través del “ejemplo personal”. La ejemplaridad permite captar la esencia de la verdad moral, pues esta se revela a través del “ejemplo concreto”. Entonces, si queremos saber lo que es la humildad o la honestidad, las conoceremos mediante los casos singulares de personas humildes y honestas, como Lionel Messi.</p><p>En ese sentido, para el filósofo español, “el acceso a la moralidad y nuestra entera educación sentimental pende de esa ejemplaridad circundante”. En Messi tenemos no solo al mejor jugador de fútbol de la historia sino, también, a una persona con valores.</p><p>El mismo Lionel Messi nos enseñó en dónde radica lo importante. Al responder sobre cómo le gustaría que lo recuerden, sin dudarlo, expresó: “como una buena persona sobre todo”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AFEAOdO9Bn1PW_7wf2k8oobCQc8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_4.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Detrás del futbolista extraordinario y de la adhesión incondicional del público, asoma un comportamiento guiado por la humildad, la honestidad y el resguardo familiar.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-10T17:56:54+00:00</updated>
                <published>2026-07-10T17:56:51+00:00</published>
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            Un amanecer de lágrimas y esperanza
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/un-amanecer-de-lagrimas-y-esperanza" type="text/html" title="Un amanecer de lágrimas y esperanza" />
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/un-amanecer-de-lagrimas-y-esperanza">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/20K_YaHEEBUfTKqjuv8vFlfcim8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Rodrigo Agostini</p><p>No sé muy bien cómo comenzar este ensayo. Solo sé que el cielo de Atlanta lloraba junto a mí. Las gotas de lluvia golpean mi improvisada servilleta de papel, confundiéndose con mis propias lágrimas. Son lágrimas de alegría: lágrimas de esas pocas que nacen cuando un acontecimiento deportivo trasciende su naturaleza para convertirse en lección humana.</p><p>En esa mezcla de agua y emoción encuentro un símil arquitectónico. La arquitectura enseña que las grandes edificaciones no se sostienen sólo por la belleza de sus fachadas, sino por la fortaleza oculta de sus cimientos.</p><p>Quizás suceda algo parecido con las personas: la verdadera grandeza aflora cuando todo parece venirse abajo y, aun así, alguien sigue construyendo con paciencia. Ayer, contra Egipto en octavos de final del Mundial, la Selección Argentina vivió ese momento de crisis. Comenzó perdiendo muy temprano: Yasser Ibrahim adelantó a Egipto con un cabezazo al minuto 15.</p><p>Apenas después, un penal cometido sobre Tagliafico ofrecía la oportunidad de empatar, pero lamentablemente el “10”, Lionel Messi, se topó con el arquero Shobeir y falló el penalti. En ese instante, al borde de la eliminación, Argentina estaba contra las cuerdas. Cada suspiro del hincha era una mezcla de dolor y desasosiego.</p>Del sufrimiento a la euforia: lecciones de resiliencia<p>El crescendo emocional de esos trece minutos finales ofrece una radiografía de resiliencia en estado puro. Argentina pasó de la desolación a la gloria sin bajarse del ring. Tal como destaca El País, “Argentina ha remontado un 0-2 a Egipto”. Esta frase parece resumir no solo el partido sino la actitud del equipo.</p><p>En psicología deportiva, la resiliencia se define como la capacidad de enfrentar la adversidad y recuperarse más fuerte. Precisamente, ese espíritu mantuvo vivo al equipo argentino. A pesar de los dos goles en contra y del penal fallado, los jugadores siguieron ejecutando la estrategia y luchando cada balón.</p><p>En el primer tiempo Messi “falló un penal”, relata El País, sin que eso hundiera al equipo. Pero tras el descanso, y aunque Argentina volvió con determinación,el egipcio Zico anotó el segundo gol del rival, poniéndolos contra las cuerdas.</p><p>En ese momento, a muchos se nos heló la sangre; la eliminatoria, y quizás las esperanzas de la hinchada, parecían selladas. Sin embargo, la narrativa del partido cambió cuando apareció el corazón del equipo. Primero Cuti Romero, con una cabeceada, devolvió la esperanza a los argentinos. Luego Messi, impasible tras su error anterior, igualó el partido.</p><p>Y finalmente Enzo Fernández, el jugador escondido del relato, selló la remontada con un toque de obra maestra. Cada gol fue un eco de la palabra “no me rindo”: la convicción de seguir intentando hasta el último minuto. Este es el verdadero significado de la resiliencia: un proceso activo. El grupo argentino, como afirmó el propio Messi, “no baja los brazos nunca, intenta hasta el final”.</p><p>Ahí radica la grandeza que buscaba el partido: en la certeza de que un marcador adverso no es determinante mientras queden ganas de luchar. Cada gol final fue, además, una cosecha colectiva: asistencias, movimientos tácticos y compañía mutua pusieron los cimientos de la victoria.</p><p>Además, la prensa celebra el coraje colectivo. El País incluso titula: “Argentina se levanta de la muerte ante una buena Egipto”, destacando esa “prueba increíble” de carácter que supuso el pase a cuartos. Lo extraordinario es que esta proeza se fundamentó en algo cotidiano: el compañerismo y la fe compartida.</p><p>“Jugamos con el corazón”, dijo Lionel Scaloni (su entrenador), y nadie le contradice. El equipo campeón del mundo ha mostrado, una vez más, que las cumbres solo se alcanzan a fuerza de cicatrices superadas.</p>El liderazgo humilde de un capitán<p>La épica de este partido también lleva la firma personal de Lionel Messi, cuyo liderazgo trascendió los goles. Curiosamente, Messi fue protagonista tanto en la adversidad como en la gloria. Primero falló un penalti crucial. Luego volvió a meterla para la remontada. Pero lo más notable ocurrió tras el pitido final.</p><p>Mientras el mundo celebraba, el capitán asumió serenamente su error: “Me había quedado con mucha bronca en el penal, por haber errado y patearlo mal. Si yo hacía el penal, hubiera cambiado el partido”. Estas palabras, pronunciadas con candor, no buscaban un titular: eran simplemente honestas.</p><p>Comúnmente algunos deportistas evitan cualquier atisbo de debilidad, ver a Messi admitir fallos fue conmovedor. No se escondió tras excusas ni minimizó su responsabilidad. Al contrario, destacó la enseñanza de la experiencia: “Es algo muy especial ayudar a este grupo después de lo que había pasado internamente”.</p><p>Con esa humildad, elogia sin hacer ostentación de su estatus. Se comportó “como uno más”, con la sencillez de quien entiende que el éxito colectivo transciende al talento individual. Este gesto es la quintaesencia del liderazgo servicial: guiando con el ejemplo, inspirando a los demás a través de acciones y actitudes, no de discursos grandilocuentes.</p><p>Messi nunca recordó que es grande; lo demostró con hechos. Esa actitud resonó en la afición y en el equipo: al escuchar a su capitán hablar de “broche de oro” y felicidad por la remontada, todos sintieron que era un triunfo compartido, no solo suyo.</p><p>Por eso muchos lloramos; no solo por ganar un partido, sino porque el fútbol, a veces, parece recordarnos que el ser humano puede ser extraordinario incluso después de equivocarse.</p>Los números poseen una carga expresiva, un valor simbólico que va más allá del juego y de los protagonistas, como en este caso el 10 de Lionel Messi. Argentina vs. Egipto estuvo marcado -para bien nuestro- por uno sobre el que pesan supersticiones, presagios y hasta malos augurios.Trece minutos: del presagio a la transformación<p>Quizá el símbolo más llamativo de esta gesta sea el número 13. Trece minutos finales bastaron para voltear la historia. Tradicionalmente, el 13 provoca miedo: “en muchas culturas, el número 13 se ha considerado como símbolo de la mala suerte”. Desde Judas en la Última Cena hasta el “viernes 13” de la leyenda, el 13 viene envuelto en presagios oscuros.</p><p>Sin embargo, el fútbol -como la vida- invierte esas supersticiones. Aquí, trece minutos no trajeron la fatalidad sino la salvación. Curiosamente, en el tarot la carta XIII representa la Muerte, pero con una connotación de renovación o cambio. Esa dualidad encaja con lo sucedido: el cronómetro marcó el final de una era de imbatibilidad aparente y el comienzo de una nueva página heroica.</p><p>Bajo la atenta mirada de la ciencia cultural, este episodio invita a cuestionar nuestras creencias. El número que muchos evitan (en edificios, aviones o reservando mesas) fue protagonista de un milagro futbolístico. Algunos seguirán pensando… “No hay duda de que para mucha gente este número atrae la mala suerte”... Precisamente ese “mal agüero” resultó ser el preludio de la esperanza.</p><p>De modo poético, esos trece minutos ganan ahora un aura casi mística. Las supersticiones dependen de la historia que contamos sobre ellas. Ayer el 13 pasó de símbolo ominoso a epítome de transformación. Nuestra cultura está llena de paradoxes así: un número “maldito” se convierte en heroico, un momento de derrota en triunfo, un penal errado en lección de humildad.</p><p>Quizás había algo de destino en este giro: el fútbol, como la arquitectura, a menudo reinterpreta sus símbolos con nuevos materiales (esfuerzos, valores) cuando el corazón manda.</p>Cicatrices que construyen memoria<p>El partido también deja imágenes indelebles como cicatrices luminosas. Cada gol encajado, cada parada milagrosa del arquero, cada salto en la tribuna, queda grabado en la memoria colectiva. Como en la arquitectura de la memoria, estas marcas físicas y emocionales perdurarán en la historia argentina.</p><p>Edificios y ciudades llevan cicatrices (edificios con “vacíos” por no existir piso 13; monumentos con huellas del pasado). De igual forma, este triunfo añade cicatrices gloriosas en el relato deportivo: son grietas por donde asoma la fibra inquebrantable del grupo.</p><p>El tiempo, además, juega aquí un rol casi arquitectónico. Los trece minutos finales parecieron dilatarse: cada segundo duró una eternidad, y sin embargo, la eternidad se condensó en esos instantes. En arquitectura existe el concepto de “memoria del espacio”: las paredes observan, guardan ecos de lo vivido.</p><p>Aquí la cancha de Atlanta conservará por siempre el eco de los cantos argentinos, las lágrimas en los rostros y el “¡Goooool!” de Enzo. El partido se convierte así en un espacio-tiempo singular, capaz de transformar una ciudad y un país bajo su pabellón.</p><p>Podríamos incluso hablar de cómo se levanta un edificio contra la adversidad: cada gol de Argentina fue un ladrillo puesto en la estructura de la esperanza. Los cimientos se hicieron de coraje, las columnas del trabajo colectivo, el techo de la alegría compartida.</p><p>Las gotas que empapan mi servilleta son una metáfora: la lluvia empaña el papel, pero no borra las palabras escritas, así como los obstáculos empapan la vida, pero no anulan la historia que decidimos escribir.</p>Sembrando esperanza<p>Trece minutos cambiaron lo que parecía definitivo. Y de ese prodigio nacen conclusiones que trascienden el fútbol. Todos, en algún momento, estaremos con el marcador en contra: en la vida, puede que nos toque recibir un 0-2. Todos fallaremos “nuestros penales”: cometeremos errores que parecían imposibles de superar. Todos sentiremos que el tiempo juega en nuestra contra y que la eliminatoria está perdida.</p><p>Sin embargo, este partido enseña que la esperanza vive mientras haya alguien dispuesto a correr tras la pelota (o tras un sueño). Las cicatrices más hondas no siempre nacen de las derrotas; a veces nacen de las victorias imposibles. Quizás solo quien ha estado cerca de rendirse puede saborear la gloria por completo.</p><p>Ojalá, cuando enfrentemos nuestros propios “trece minutos difíciles”, recordemos la lección de anoche: que un gol cambia la historia, que el último minuto puede ser nuestro mejor aliado y que la verdadera victoria está en no renunciar jamás. Como diría el mentor que me enseñó a ver más allá de los planos y las calderas: las estructuras más fuertes surgen de pruebas extremas.</p><p>Este partido fue una de esas pruebas. Y nosotros, sus testigos y protagonistas a la distancia, salimos en alto: renovados, esperanzados, confiando en que todas las cosas extraordinarias pueden pasar… incluso cuando todo parece perdido. Así que celebremos esta épica como más que un triunfo deportivo: como una clase magistral sobre la condición humana.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/20K_YaHEEBUfTKqjuv8vFlfcim8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Un partido que parecía perdido se convirtió en una epopeya de superación, donde el seleccionado argentina, liderado por su capitán, encontró en el trabajo en equipo el camino a la victoria. Como en aquel popular filme de los años ochenta, afloró una consigna superadora: retroceder nunca, rendirse jamás.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-08T22:00:00+00:00</updated>
                <published>2026-07-08T21:58:48+00:00</published>
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            ¿Una estrella de Hollywood inventó el wifi?
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/frH0470ZFUEMxRFkXt3EzsF5bgQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/sanson_y_dalila.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Claudio H. Sánchez | Divulgador científico</p><p>En 1949 se estrenó "Sansón y Dalila", película basada en el relato bíblico del libro de Jueces, dirigida por Cecil B. De Mille y con Victor Mature en el papel de Sansón. El papel de Dalila fue interpretado por Hedy Lamarr. Para algunos, la actriz más bella de la historia del cine. Para otros, la inventora del wifi.</p><p>Hedwig Eva María Kiesler, más conocida como Hedy Lamarr, nació en Viena el 9 de noviembre de 1914. A los doce años comenzó a tomar clases de actuación y a representar pequeños papeles en el cine. En 1933 tuvo su primer éxito cinematográfico: "Éxtasis", filme en el que aparecía totalmente desnuda.</p><p>Al mismo tiempo demostró talento e interés por la mecánica y la ingeniería. Desarmaba y volvía a armar sus juguetes para entender cómo funcionaban y mantenía largas charlas con su padre acerca de cómo funcionan las cosas.</p><p>En 1937, huyendo de un matrimonio infeliz, se trasladó a Londres donde conoció al productor Louis B. Meyer, que le ofreció un contrato para trabajar en Hollywood. Eran los años previos a la Segunda Guerra Mundial y tanto los aliados como las potencias del Eje estaban trabajando en el desarrollo de proyectiles teledirigidos: proyectiles guiados a control remoto mediante ondas de radio.</p><p>El problema con esta tecnología era que cualquiera que detectara la frecuencia en la que el proyectil recibía las órdenes podría usar esa misma frecuencia para enviar contraórdenes y desviar el proyectil de su objetivo.</p><p>En 1942, Lamarr y el músico George Antheil crearon un sistema de telecomunicaciones en el que la frecuencia de transmisión cambiaba continuamente en una secuencia aparentemente aleatoria pero reconocida por el dispositivo de detección.</p><p>Este sistema se llamó "de espectro ampliado por salto de frecuencias" o FHSS, por sus iniciales en inglés: Frequency Hopping Spread Spectrum. Lamarr y Antheil obtuvieron ese año una patente por esta tecnología.</p><p>La tecnología FHSS impedía que un misil cayera en manos del enemigo porque, aunque lograra interceptar la señal, la frecuencia de transmisión cambiaría inmediatamente y el enemigo perdería la comunicación.</p><p>Sin embargo, no tuvo aplicación inmediata porque la sincronización entre la secuencia de frecuencias emitida por el trasmisor y la reconocida por el receptor se lograba mediante un dispositivo mecánico demasiado grande y pesado como para instalarlo en un proyectil.</p><p>Hubo que esperar hasta fines de los años 50 cuando la compañía Sylvania pudo adaptar el sistema a tecnología electrónica logrando así un diseño más liviano y compacto. Esta versión electrónica fue empleada en 1962 durante la crisis de los misiles de Cuba. Para entonces, la patente de Lamarr y Antheil ya había caducado y ninguno de ellos se benefició con ella.</p><p>La tecnología FHSS se aplica actualmente en sistemas de comunicación modernos como el wifi, el Bluetooth y el GPS. Esto instaló en la cultura popular la idea de que Hedy Lamarr es la inventora del wifi. En realidad, estas cosas rara vez son creación de una única persona.</p><p>En general, son el resultado del trabajo de mucha gente, cada una de las cuales hace alguna contribución particular a la resolución de un problema. En todo caso, aunque no podamos decir que Hedy Lamarr creó el wifi, sí creó una tecnología que hace posible el wifi.</p><p>Hedy Lamarr murió en Florida el 19 de enero de 2000, a los 85 años. Su fecha de cumpleaños, 9 de noviembre, es celebrada en Austria, Suiza y Alemania como Día del inventor. En 2014 fue incluida en el Salón Nacional de la Fama de Inventores de los Estados Unidos.</p><p>El autor es docente y divulgador científico.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/frH0470ZFUEMxRFkXt3EzsF5bgQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/sanson_y_dalila.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Más allá de su belleza y talento en el cine, Hedy Lamarr dejó una huella en la ciencia con su sistema de telecomunicaciones, base para tecnologías como la mencionada.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-06T22:21:00+00:00</updated>
                <published>2026-07-06T22:18:11+00:00</published>
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            La lógica del laberinto
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DeFssKG0lmwgHF25CfaPDAQx3MI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/oyamada.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;</p><p>Augusto Munaro</p><p>"La fábrica" es una de las novelas más representativas de la nueva narrativa japonesa del siglo XXI. Publicada originalmente en 2013, la obra de Hiroko Oyamada toma como punto de partida la vida de tres empleados de un inmenso complejo industrial: una mujer dedicada a triturar documentos, un corrector de textos corporativos y un investigador encargado de estudiar el musgo que crece en los alrededores.</p><p>Aunque sus tareas parecen concretas, ninguno comprende con claridad el propósito último de su trabajo. A medida que transcurren los días, la lógica ordinaria comienza a erosionarse y la fábrica adquiere dimensiones cada vez más difíciles de abarcar, como si constituyera un mundo autónomo regido por leyes propias.</p><p>La principal virtud de Oyamada reside en la precisión con que transforma situaciones burocráticas y rutinarias en una experiencia de extrañamiento. La novela no avanza mediante grandes acontecimientos, sino a través de pequeñas alteraciones de la normalidad que modifican gradualmente la percepción del lector.</p><p>El complejo industrial deja de funcionar únicamente como escenario para convertirse en una entidad casi orgánica, capaz de absorber el tiempo, la atención y la identidad de quienes trabajan en él. Las comparaciones con Franz Kafka son inevitables, aunque resultan insuficientes.</p><p>Si en Kafka la burocracia suele manifestarse como una fuerza opresiva y trascendente, en Oyamada el absurdo emerge desde la aceptación cotidiana de estructuras cuyo sentido se ha vuelto inaccesible. En este aspecto, la novela encuentra una afinidad particularmente interesante con Mario Levrero.</p><p>La resonancia formal con "La ciudad" no proviene de una influencia directa comprobable, sino de un procedimiento compartido: la construcción de espacios que obedecen a una lógica interna estable pero inescrutable, donde los personajes continúan actuando con naturalidad aun cuando la realidad parece desplazarse imperceptiblemente hacia lo insólito.</p><p>Nacida en Hiroshima en 1983, Hiroko Oyamada trabajó durante años en empleos temporales y en entornos fabriles antes de dedicarse plenamente a la literatura.</p><p>Esa experiencia constituye el sustrato concreto de una ficción que evita la denuncia explícita para explorar cuestiones más amplias: la fragmentación del trabajo contemporáneo, la pérdida de perspectiva sobre la finalidad de las tareas y la adaptación humana a sistemas cuya complejidad excede toda comprensión individual.</p><p>"La fábrica" fue la obra que la dio a conocer dentro y fuera de Japón, y anticipó preocupaciones que reaparecerían en títulos posteriores como "El agujero". Sin necesidad de recurrir a explicaciones simbólicas cerradas, Oyamada construye una novela de notable coherencia formal, donde el humor, la observación minuciosa y la inquietud conviven en equilibrio.</p><p>El resultado es una obra que trasciende la sátira laboral para convertirse en una reflexión sobre la relación entre los individuos y las estructuras que organizan sus vidas, una de las propuestas más originales de la narrativa japonesa contemporánea. La traducción es de Alejandra Pérez Gallego y Alejandro Sánchez Herrera.</p><p>+ INFO</p><p>"La fábrica", obra de Hiroko Oyamada publicada por la editorial Quaterni. España, año 2020 (344 páginas).</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DeFssKG0lmwgHF25CfaPDAQx3MI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/oyamada.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Hiroko Oyamada transforma lo cotidiano en extrañamiento al explorar la vida de tres empleados en una fábrica, revelando la complejidad del trabajo moderno.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-06-09T00:23:32+00:00</updated>
                <published>2026-06-09T00:23:28+00:00</published>
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        <title>
            Analizando el sentido del chivo expiatorio
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/analizando-el-sentido-del-chivo-expiatorio">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Af8M-1Hwk3vbxZTLhzJIoxrpCTU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/chivo_expiatorio.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Lisandro Prieto Femenía</p><p>“Lo que cura y lo que mata, aquello que salva a la comunidad y a la vez es sacrificado por ella, no son opuestos sino la misma cosa tomada desde dos caras de la misma operación”</p><p>Jacques Derrida</p><p>***</p><p>La historia del pensamiento occidental puede leerse como un intento persistente de trazar fronteras nítidas donde la realidad sólo ofrece matices.</p><p>En el centro de esta pugna, se halla la figura del "phármakon", un término que en la Grecia clásica designaba un objeto que porta en su raíz la incertidumbre: es el remedio que restaura la salud y, simultáneamente, el veneno, la droga o el hechizo que la socava.</p><p>Esta polisemia no es un error semántico, sino la condición de posibilidad de un sentido trágico que encarna una ambivalencia constitutiva. Algo similar ocurre con el rito del "azazel" o "chivo expiatorio", donde se desplaza sobre un animal la totalidad de las culpas colectivas para expulsarlas y así gestionar la crisis comunitaria por medio de la transferencia.</p><p>Ambas figuras comparten una funcionalidad estructural, puesto que curar y envenenar son operaciones que se articulan mutuamente en la vida simbólica de las sociedades.</p><p>En el rito del "azazel", o "chivo expiatorio", se desplaza sobre un animal la totalidad de las culpas colectivas para expulsarlas y gestionar así la crisis comunitaria por medio de la transferencia. Azazel en la tradición judeocristiana, es el ángel caído corrompido.</p><p>En "Fedro", Platón presenta el mito de la invención de la escritura como un phármakon que se ofrece como remedio para la memoria, pero que actúa como causa de su debilitamiento al volverla dependiente de una exterioridad que disuelve la dinámica del logos vivo.</p><p>Como señala Platón en la precitada obra, "es un olvido lo que producirán en las almas de quienes aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose a lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, mediante caracteres ajenos" (Platón, 1999, p. 402).</p><p>En este sentido, la escritura funciona también como un chivo expiatorio: es señalada como la responsable del deterioro intelectual y moral del saber auténtico.</p><p>Esta tensión sitúa a Platón en diálogo con las críticas contemporáneas a la técnica y a la automatización de la experiencia, desde Martin Heidegger hasta Bernard Stiegler, donde se reconoce que toda mediación técnica introduce una reconfiguración de la experiencia y de las relaciones de responsabilidad.</p><p>Para Stiegler, la técnica es intrínsecamente farmacológica. Al delegar nuestras capacidades en dispositivos, sufrimos una "proletarización" del espíritu donde el remedio que expande nuestro alcance envenena nuestra autonomía.</p><p>Él mismo advierte en su obra que "si todo objeto técnico es un phármakon, el diseño y la puesta en marcha de una nueva organización social deben ser pensados como una práctica farmacológica, es decir, como una terapéutica" (Stiegler, 2015, p. 82).</p><p>Pues bien, el capitalismo de la atención, en la actualidad, explota esta naturaleza, utilizando plataformas que prometen conectar pero que, simultáneamente, fragmentan los lazos públicos y destruyen la consistencia del deseo.</p><p>La técnica posmoderna, desde los psicofármacos hasta las inteligencias artificiales, opera hoy como un phármakon cultural que, al intentar resolver carencias, introduce nuevas dependencias y modos de alienación.</p>Estrategia de control<p>Esta lógica farmacológica tiene implicaciones profundas en la salud mental contemporánea. El remedio psicofarmacológico puede restituir funcionalidad, pero simultáneamente domestica la pluralidad emocional.</p><p>Al medicar la angustia sin interrogar sus causas sociales, se utiliza el fármaco como un chivo expiatorio que suprime el síntoma para restaurar la productividad, silenciando la pregunta por el sentido de una cultura que enferma a sus miembros.</p><p>La medicalización funciona como una estrategia de control que desplaza el conflicto al terreno de la patología privada, reduciendo al sujeto a una "nuda vida" bajo estados de excepción, tal como describe Giorgio Agamben.</p><p>Para comprender lo precedentemente señalado, es necesario desentrañar cómo la psiquiatrización de la existencia no es solo un acto clínico, sino un dispositivo biopolítico que despoja al individuo de su dimensión ciudadana.</p><p>En la arquitectura del pensamiento de Agamben, la "nuda vida" representa aquella vida biológica elemental que ha sido separada de su forma política y jurídica, quedando expuesta a una violencia soberana sin mediaciones. Como él mismo explica, "el protagonista de este libro es la nuda vida, es decir, la vida matable e insacrificable del 'homo sacer', cuya función esencial en la política moderna hemos intentado reivindicar".</p><p>Bajo esta luz, la precitada medicalización posmoderna opera al transformar el malestar -a menudo derivado de fracturas sociales o existenciales- en un mero desajuste neuroquímico individual.</p><p>Al etiquetar la ansiedad como una patología privada, el sistema declara un "estado de excepción" sobre el cuerpo del sujeto: se suspende su capacidad de acción y se lo reduce a una existencia puramente biológica que debe ser administrada.</p><p>El resultado de esto es la producción de una subjetividad dócil, donde la salud se define por la funcionalidad orgánica y no por la libertad, confirmando la tesis de Agamben de que "la producción de un cuerpo biopolítico es la aportación original del poder soberano".</p><p>De este modo, el fármaco actúa como el instrumento que garantiza la reclusión del conflicto en el silencio del organismo, impidiendo que el síntoma se convierta en una pregunta política abierta.</p><p>Complementariamente, no debemos olvidar el señalamiento de Sigmund Freud cuando describía el malestar de la cultura al expresar que "la sustitución del poder del individuo por el de la comunidad es el paso decisivo de la cultura" (Freud, 1930/1992, p. 94), es decir, una transición que impone límites y represiones cuyas tensiones demandan permanentemente una salida sacrificial.</p><p>Por su parte, Jacques Derrida, en "La farmacia de Platón", sostenía que el "phármakon" constituye una unidad de sentido que se sitúa antes de la oposición entre el bien y el mal, la salud y la enfermedad.</p>Selección de una víctima<p>Al calificarlo como "indecidible", el autor se refiere a aquellos términos o procesos que, aunque habitan el sistema de oposiciones (como remedio/veneno), no pueden ser comprendidos bajo ninguno de sus polos. En su obra fundamental sobre este tema, Derrida afirma que "el phármakon es el movimiento, el lugar y la reserva de la diferencia.</p><p>Es la diferencia la que, antes de ser la distinción entre el bien y el mal, la libertad y el imperativo, la presencia y la ausencia, permite que se articulen entre sí" (Derrida, 1995, p. 82). Bajo el precitado marco, "habitar la ambivalencia significa renunciar a la pulsión racionalista de decidir si algo es 'exclusivamente' curativo o 'exclusivamente' dañino".</p><p>Resolver esta tensión mediante la "violencia simbólica" implicaría forzar una definición unívoca, lo cual suele derivar en la lógica del chivo expiatorio: expulsar una parte del concepto (el "veneno") para purificar la otra (el "remedio").</p><p>¿Estamos preparados para construir una comunidad que reconozca sus heridas sin buscar siempre una víctima que las absorba? Una "clínica de la cultura", por ejemplo, debería proponer una ética de la integración en lugar de una de la expulsión.</p><p>Pues bien, Derrida agudiza la reflexión al demostrar que el phármakon es precisamente aquello que "no se deja dominar por ninguna de las oposiciones de la metafísica, pues las comprende a todas, las desborda y las trabaja desde dentro" (Derrida, 1995, p. 91).</p><p>Por tanto, la ética de lo indecidible nos obliga a sostener la mirada en la contradicción, reconociendo que la suplementariedad -el hecho de que todo remedio añade algo que altera lo original- es una condición ineludible de la cultura y la técnica.</p><p>Complementariamente, René Girard aporta la trama antropológica a este fenómeno: la violencia mimética genera crisis que precipitan la selección de una víctima para cristalizar las tensiones y restaurar el orden mediante su eliminación ritual.</p><p>La eficacia del sacrificio reside en su función simbólica de permitir la catarsis colectiva, convirtiendo al chivo expiatorio en la versión social del phármakon: cura a la comunidad en la medida en que envenena a uno.</p><p>Como afirma Girard en "El chivo expiatorio", "la víctima es el pharmakós, que es, a la vez, despreciable y preciosa, porque se la debe expulsar con horror pero se la debe conservar con el mayor cuidado, ya que es la portadora de la salvación comunitaria" (Girard, 1986, p. 54).</p><p>En la modernidad, estas funciones sacrificiales toman formas tecnológicas y políticas muy puntuales. Migrantes, pobres y disidentes cumplen hoy la función de chivos expiatorios en discursos políticos que buscan ordenar la incertidumbre. Los discursos de odio posmodernos no son exabruptos irracionales, sino operaciones de ingeniería sacrificial.</p><p>El odio funciona como un phármakon identitario que ofrece la cura inmediata a la angustia mediante la designación de un culpable. Según Freud, "el odio no es un afecto primario, sino el resultado de una desilusión del narcisismo que busca en el otro el receptáculo de todo lo que el yo no puede tolerar de sí mismo" (Freud, 1915/1991, p. 124).</p><p>Esta proyección busca exteriorizar en un "otro" los aspectos repudiados del grupo, lo que Jung denomina la "sombra colectiva", la cual interpretamos como el estrato de la psique social que agrupa los impulsos, tendencias y verdades que una cultura rechaza por considerarlos inferiores o inmorales.</p><p>Según Carl G. Jung, el peligro de esta estructura radica en que lo no reconocido no desaparece, sino que se proyecta hacia el exterior con una fuerza compensatoria.</p><p>En su obra fundamental, Jung afirma que "el individuo no se da cuenta de que proyecta en el otro su propia sombra; la consecuencia de ello es que este 'otro' se convierte en un objeto de odio y desprecio, y el individuo se siente a sí mismo como alguien superior y limpio de toda falta" (Jung, 1959, p. 145).</p>Reconocer las heridas<p>Esa proyección en un "otro" permite, o intenta permitir, que la comunidad recupere una coherencia ilusoria a través del sacrificio simbólico de su víctima. Frente a esta dinámica, una "clínica de la cultura" debe proponer una ética de la integración en lugar de una de la expulsión.</p><p>En lugar de tratar el malestar como algo que debe ser extraído mediante la farmacología o el chivo expiatorio, debe ser abordado como un síntoma que revela las fallas de la estructura simbólica de la sociedad.</p><p>Integrar la sombra implica reconocer, como sostiene Jung, que "la sombra es una parte viva de la personalidad y, por lo tanto, no puede ser eliminada mediante ningún tipo de exclusión, sino que debe ser aceptada y asimilada para que la personalidad pueda alcanzar la totalidad" (Jung, 1959, p. 152).</p><p>Así, la tarea clínica no consiste en "curar" al grupo mediante la eliminación del síntoma, sino en obligar a la comunidad a hacerse cargo de su propia oscuridad constitutiva, evitando que esta se convierta en la hoguera de un tercero. La redención de este ciclo se encuentra en la posibilidad del perdón y el papel que juega el arte en nuestra cultura.</p><p>Para Hannah Arendt, el perdón es la única reacción que actúa de nuevo y de forma inesperada, liberando a la comunidad de las consecuencias irreversibles del acto y desactivando la necesidad sacrificial de la venganza.</p><p>En sus palabras, "el perdón es la única reacción que no simplemente 'reacciona', sino que actúa de nuevo y de forma inesperada, no condicionada por el acto que la provocó y, por lo tanto, librando de las consecuencias del acto tanto a quien perdona como a quien es perdonado" (Arendt, 2009, p. 258).</p><p>Por su parte el arte opera como un phármakon capaz de sublimar la violencia social en una nueva forma de verdad. A diferencia del sacrificio, el arte no destruye la vida, sino que utiliza la herida de la experiencia para revelar la profundidad humana, permitiendo una catarsis simbólica que no requiere de víctimas reales.</p><p>Pero este último, es un tema para abordar extensivamente en otra ocasión. Para ir cerrando, es necesario indicar que la posibilidad de una clínica de la cultura nos sitúa ante la responsabilidad ética de renunciar al alivio moral que proporciona el señalar a un culpable.</p><p>Si el chivo expiatorio ha sido el cimiento invisible de todo orden colectivo,... ¿estamos preparados para construir una comunidad que reconozca sus heridas sin buscar siempre una víctima que las absorba?</p><p>Aceptar el síntoma en lugar de medicarlo implica abrazar un malestar que nos mantiene alertas frente a las injusticias, pero ¿qué ocurriría si dirigiéramos esa energía hacia la co-responsabilidad por los daños en lugar de hacia la expulsión del diferente?</p><p>Sin dudas, debemos cuestionar si la estructura de nuestras detonadas democracias técnicas no está diseñada para producir chivos expiatorios industriales que sostengan su inercia. Si el orden social actual necesita generar enemigos internos para evitar mirar su propio vacío, la única salida es una transformación radical de nuestra relación con el phármakon del poder.</p><p>¿Es posible una política que admita la ambigüedad de las soluciones y que no delegue la responsabilidad última en los dispositivos tecnológicos? Finalmente, cabe preguntarse si estamos dispuestos a soportar la incertidumbre de una cura que no promete una seguridad total.</p><p>La madurez ética consiste en negarse a delegar la compra propia en otro sacrificial y en inventar maneras de procesar la culpa que no requieran la violencia. ¿Podremos transformar la necesidad de expulsión en prácticas de reparación que no oculten la economía del alivio moral, sino que la desarticulen definitivamente a través de la responsabilidad compartida?</p><p>El autor es docente, escritor y filósofo.</p><p>Referencias Bibliográficas</p><p>Agamben, G. (1998). Homo sacer: el poder soberano y la nuda vida. Barcelona: Paidós.</p><p>Arendt, H. (2009). La condición humana. Buenos Aires: Paidós.</p><p>Biblia de Jerusalén (2009). Levítico 16. Bilbao: Desclée de Brouwer.</p><p>Derrida, J. (1995). La farmacia de Platón. Buenos Aires: Editorial Tormenta.</p><p>Freud, S. (1915/1991). Pulsiones y destinos de pulsión. En Obras Completas (Vol. XIV). Buenos Aires: Amorrortu.</p><p>Freud, S. (1930/1992). El malestar en la cultura. En Obras Completas (Vol. XXI). Buenos Aires: Amorrortu.</p><p>Girard, R. (1986). El chivo expiatorio. Barcelona: Anagrama.</p><p>Jung, C. G. (1959). El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidós.</p><p>Platón. (1999). Fedro. En Diálogos III. Madrid: Gredos.</p><p>Stiegler, B. (2015). Lo que hace que la vida valga la pena: de una farmacología positiva. Madrid: Alianza Editorial.</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Af8M-1Hwk3vbxZTLhzJIoxrpCTU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/chivo_expiatorio.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El rito del chivo expiatorio traslada culpas colectivas a un individuo o a un grupo de personas en particular, exponiendo cómo las sociedades gestionan crisis mediante la transferencia simbólica.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-05-22T02:31:08+00:00</updated>
                <published>2026-05-22T02:31:02+00:00</published>
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        <title>
            Al Congreso de la Nación
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/al-congreso-de-la-nacion" type="text/html" title="Al Congreso de la Nación" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/al-congreso-de-la-nacion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KkFsTkWC-3_gdNwLxL2kN1jqQyU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/congreso_glaciares.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ricardo A. Qüesta</p><p>Por este medio, al que agradezco sinceramente la oportunidad que me brinda, quisiera expresar que con la nueva Ley de Glaciares podría llegar a generarse -entre otras cosas- un desastre ecológico. Y a esto no lo digo yo únicamente, solo basta con escuchar alguna de las reflexiones y consideraciones de los científicos argentinos sobre las posibles consecuencias.</p><p>Ellos dan siempre una opinión basada en el conocimiento y defienden con honestidad los intereses de nuestro país. El único propósito de esa ley -a mi entender- es beneficiar a las empresas mineras que en su mayoría son extranjeras y a las cuales solo les interesa llevarse nuestros minerales al menor costo posible.</p><p>Con reglas poco exigentes en cuanto a la contaminación del ambiente, para evitar problemas legales y multas, como sucedió con esa minera que derramó cianuro -compuesto químico muy tóxico y contaminante- en el norte del país y pidió disculpas por la gravedad del hecho.</p><p>Tampoco habría que aprobar la privatización parcial del proyecto CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), es decir el de los reactores nucleares de baja potencia, como se explicó en nota anterior a la presente.</p><p>Es de público conocimiento que hay gestiones avanzadas para que esa obra sea privatizada, sin siquiera mediar una licitación pública, a IMPSA, la ex empresa Industria Metalúrgica Pescarmona de Mendoza, adquirida en su momento por capitales norteamericanos.</p><p>Al menos se hubiera intentado hacer una privatización exclusivamente con capitales argentinos para que Estados Unidos no interfiera en las decisiones estratégicas de la empresa. Como vislumbran la calidad tecnológica y el futuro económico promisorio del proyecto, lo quieren asociar a IMPSA.</p><p>Por eso creo que por todos los medios el Congreso de la Nación debe evitarlo y hacer una presentación ante la justicia. Es necesario que se escuche la opinión del físico argentino Diego Hurtado y la de los directores anteriores a los que designó el presidente Javier Milei.</p><p>Los gobernadores, por su parte, deben tener todo esto en cuenta, para poder pedirles a sus senadores y diputados que se opongan a esa privatización, y que no se dejen seducir por haber sido invitados al viaje a Estados Unidos para hacerlos cambiar de opinión.</p><p>Nuestro gobierno promociona con videos la compra por argentinos de acciones de YPF, pero se abstiene de hacer un llamado para que capitales argentinos compren acciones de las empresas mineras, o el Reactor Nuclear CAREM para su finalización (que bien podría concretarse con una mínima inversión del Estado nacional).</p><p>Sé que están haciendo gestiones por un fideicomiso para la finalización del CAREM con capitales exclusivamente nacionales, algo que sin duda va a constituir un estímulo poderoso para el desarrollo científico tecnológico de nuestro país.</p><p>Y con respecto a la inversión inicial que hace una de las mineras extranjeras, entiendo que no es de 45 mil millones de dólares sino de solo 8 mil, o tal vez menos, y el resto con la reinversión de las utilidades que la explotación de las minas vaya generando. Por lo tanto, se les debería exigir una mayor participación del Estado nacional y/o de capitales nacionales.</p><p>Además, se les debería requerir que, además de chilenos, contraten ingenieros argentinos, que están muy bien capacitados. Supongo que a esto último no lo hacen para evitar que se denuncie alguna irregularidad que puedan observar. Y también que compren insumos nacionales y no solo chilenos. Tantas ventajas no se les puede conceder.</p><p>Igualmente, tendrían que requerirles que obtengan puro el mineral que extraen por varias razones. Una de esas razones: en el caso del litio, en estado de pureza, vale ocho veces más que el mineral bruto. Otra razón: las mineras siempre se abusan y hacen figurar que el contenido del mineral puro es menor que el existente en realidad y eso, que es una defraudación que se le hace al país, tendría que corregirse.</p><p>A esta irregularidad la observó un ingeniero químico ya fallecido, profesor de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, quien justamente estaba haciendo una investigación para demostrarla.</p><p>Lamentablemente, el ingeniero no consiguió finalizar su investigación. Todas las organizaciones sin fines de lucro que cuidan los intereses de nuestro país tendrían que prestarle atención a este hecho, para reclamar que el mineral se procese en nuestro país y se obtenga en estado de pureza, para que así nos quede un mayor beneficio.</p><p>También deberían alentar que la minería sea explotada por las empresas nacionales, reuniendo capitales argentinos, de modo que las utilidades que deja una mina no sean remitidas en su totalidad al exterior (como hacen las firmas extranjeras), y el capital sea reinvertido en Argentina, fundamentalmente en el desarrollo de nuevos emprendimientos.</p><p>Tendrían que instalarse industrias exclusivamente de capital argentino, diseñadas con tecnología nacional para la obtención de los distintos minerales en estado de pureza (cobre, oro, litio), lo que contribuiría a desarrollar importantes fuentes de empleo y beneficios económicos adicionales.</p><p>Sobre la Ley de Tierras</p><p>Los legisladores nacionales no deberían aprobar una modificación de la llamada Ley de Tierras, que establece límites a los extranjeros para la compra de campos en Argentina. Más del diez por ciento del territorio nacional ya está, de acuerdo a la información ampliamente difundida, en manos de capitales extranjeros.</p><p>El pretexto que se argumenta es que suprimiendo esa normativa y aprobando otra que permita la compra de tierras sin límite alguno, van a incrementarse las inversiones extranjeras en el país, lo que a mí parecer es un elegante engaño.</p><p>La experiencia demuestra que lo del incremento de la inversión no es cierto y uno de los ejemplos de ello, entre tantos otros, es el caso de la firma Benetton, que tiene una inmensa extensión de tierras en nuestra Patagonia y nunca hizo inversión alguna. Hasta fue señalada de sacar la producción a través de Chile para evadir impuestos.</p><p>No solo no debería modificarse la Ley de Tierras, sino que tendría que profundizarse, prohibiéndole a los capitales extranjeros que puedan comprar indiscriminadamente grandes extensiones en nuestro país.</p><p>Asimismo, a quienes ya posean tierras en Argentina, reclamarles que las vendan fragmentadas en parcelas mínimas rentables a veterinarios e ingenieros agrónomos argentinos, para que ellos puedan trabajarlas y volverlas productivas.</p><p>En muchos países del mundo se prohíbe a extranjeros adquirir tierras en su territorio, entre otros Tailandia, Japón y hasta Estados Unidos, que tiene estados en donde se prohíbe a extranjeros dichas operaciones, y si alguien lo hace se le exige venderlas.</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KkFsTkWC-3_gdNwLxL2kN1jqQyU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/congreso_glaciares.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Científicos advierten sobre las consecuencias ecológicas de la nueva Ley de Glaciares, que podría favorecer a empresas mineras extranjeras en detrimento del ambiente.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-05-20T01:28:31+00:00</updated>
                <published>2026-05-20T01:23:09+00:00</published>
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        <title>
            Sobre la ley Nº 27412 de Paridad de Género
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/sobre-la-ley-no-27412-de-paridad-de-genero" type="text/html" title="Sobre la ley Nº 27412 de Paridad de Género" />
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vy3crxs4NfRXj-odjyjk3WEgPzA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/paridad.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Juan José Sagardía</p><p>Por este medio, expreso mi opinión de eliminar la Ley Nº 27412 de Paridad de Género, del año 2017, por cuanto la misma es inconstitucional, fue generada por los legisladores de ese momento, convencidos -para mí desde una lógica patriarcal- de que hacían un acto de justicia a sus congéneres, las mujeres.</p><p>No soy mujer, pero a mis 82 años de edad, con sesenta y cuatro años de trabajo, y un concepto bien claro de lo que es la libertad, creo que esta ley a la que me refiero no respeta lo determinado en la propia Constitución Nacional.</p><p>En su artículo 37, segunda parte, la Carta Magna argentina dice que "la igualdad real de oportunidades de hombres y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios se garantizará por acciones positivas de los Partidos Políticos y el Régimen Electoral".</p><p>Bien, esto último para mí no se cumplió y con la ley en cuestión el patriarcado entendió que con igualar hombres y mujeres en el 50% ya estaban determinados los derechos individuales.</p><p>Creo que se equivocaron, porque no respetaron la Constitución en su esencia ni el principio más importante de los ciudadanos: la libertad. Es decir, si el ciudadano quiere elegir libremente más allá de ese 50/50 entiendo que podría hacerlo.</p><p>La reserva para el cumplimiento de lo que podríamos llamar "el espíritu" de lo normado en la Constitución lo tiene el Poder Judicial y en su nombre la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que no ha emitido opinión alguna al respecto.</p><p>Todo bien hasta acá, mientras los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial con esto demuestran a mi entender que no respetan la Constitución Nacional, que es el reservorio de los ciudadanos que creemos que somos libres.</p><p>La mujer, en la actualidad y desde siempre, ha demostrado la igualdad como ser humano con el hombre. La mujer está involucrada en todo lo que sea la comunidad, como nos expresamos actualmente.</p><p>No hay sector alguno en el que la mujer no forme parte. En el campo, la industria, el comercio, la educación, la política, en cuantas profesiones hay, además son empleadas en mayor cantidad que los hombres. Y existe un "pequeño" detalle que las diferencia fundamentalmente de nosotros: son madres.</p><p>Si anulamos esta Ley de Paridad de Género, respetando a la Constitución Nacional, podremos decir que nos demoramos y que nos equivocamos con los derechos de la mujer, pero siempre estamos a tiempo. Bien en el próximo año podríamos mirar a los ojos a las mujeres y decir: somos iguales ante la Constitución.</p><p>Me gusta generar opinión y por eso quería dar mi punto de vista sobre este tema con este comentario. Espero que algunos, o muchos, coincidan con el espíritu del mismo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vy3crxs4NfRXj-odjyjk3WEgPzA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/paridad.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El debate sobre la Ley de Paridad de Género resurge al cuestionarse su efectividad para garantizar igualdad sin restringir la libertad de elección ciudadana.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-05-15T01:52:57+00:00</updated>
                <published>2026-05-15T01:52:51+00:00</published>
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        <title>
            De Adorni a Mate Cosido; de Truman a Trump
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/de-adorni-a-mate-cosido-de-truman-a-trump" type="text/html" title="De Adorni a Mate Cosido; de Truman a Trump" />
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        <author>
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/de-adorni-a-mate-cosido-de-truman-a-trump">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Mq1FeA5GgVPPi-BTrNsjXvI6fWI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/opinion_adorni.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Manuel Adorni parece ser el jefe de un gabinete que nunca dirigió; el vocero de un gobierno del que no puede hablar porque se ha quedado sin voz. Su condición ideal sería la de invisible. Por lo menos es lo que más le convendría al gobierno. Un Adorni que no habla y que nadie ve.</p><p>Si fuera posible definirlo de alguna manera, deberíamos decir que es "apenas" un vocero, "apenas" un ministro y seguramente extraña los tiempos en que fue "apenas" un periodista.</p><p>El "apenas" en este caso es un elogio, un reconocimiento, porque, a decir verdad, en un gobierno normal, Adorni hace rato que se hubiera extraviado en el más absoluto anonimato. Admitamos por lo pronto que audacia no le ha faltado, aunque le sobró torpeza.</p><p>La leyenda dice que el célebre bandido rural Segundo David Peralta (alias Mate Cosido) le recomendaba a los miembros de su banda, a la hora de repartir el botín, que fueran prudentes y no exhibieran riquezas que no puedan justificar; que no derrocharan recursos porque por ese camino mucho más temprano que tarde todos terminarían entre rejas. Una pena que Adorni no haya conocido los consejos de Mate Cosido.</p>II<p>Comparado con el saqueo perpetrado desde el poder por el kirchnerismo, los episodios de corrupción en los que están comprometidos los hermanitos Milei y algunos de sus colaboradores, son expresiones mínimas, algo así como comparar a Al Capone con un ladrón de gallinas o un punga. La perspectiva del panorama de todos modos sería más amplia y equilibrada si tenemos presente que Néstor y Cristina Kirchner hicieron posible su raid delictivo en casi veinte años.</p><p>Es decir, se tomaron su tiempo, mientras que el gobierno de los hermanitos Milei solo ha cumplido dos años en el poder y, para ser justo en la evaluación, habría que decir que más allá de excesos retóricos los muchachos están aprendiendo y están aprendiendo bien, a punto de que más de un dirigente peronista ha aprendido a respetarlos, incluso con un tímido dejo de admiración.</p><p>A favor del actual gobierno habría que decir que no la tiene fácil, que es verdad que no todos los días se consigue un Lázaro Báez o un Julio de Vido o un Ricardo Jaime, pero admitamos que algunos pichones oficialistas no solo están aprendiendo los gajes del oficio, sino que hay motivos para sospechar que además de emularlos están dispuestos a superarlos.</p>III<p>Se cuenta que cuando el sacerdote y político francés Charles Maurice de Talleyrand-Périgord asumió el ministerio, una cortesana le preguntó en voz baja cuál era su principal objetivo en su nueva función. La respuesta fue inmediata y estuvo acompañada de una sonrisa displicente y burlona, propia de un caballero educado en los primores del "ancien régime": "Defender Francia y enriquecerme".</p><p>Charles Maurice de Talleyrand-Périgord (1754-1838). Político, aristócrata y funcionario francés de renombre. Los corruptos de turno hoy en día, sobre todo en Argentina, parece que solo aprendieron una parte de su histórica consigna.</p><p>Y vaya si lo hizo. Defendió a Francia como nadie y mejor que nadie, incluso en contra de benefactores que en su momento perdieron el rumbo. Y, por supuesto, nunca dejó de enriquecerse. A lo largo de la historia muchos funcionarios han intentado emularlo. En la mayoría de los casos lograron enriquecerse, pero a costa de traicionar a su nación.</p><p>Desde las primeras llamaradas de la revolución francesa, pasando por Napoleón Bonaparte, la Santa Alianza y los Orléans, Talleyrand siempre cumplió con su doble mandato: enriquecerse y defender a Francia. Y ambos objetivos los cumplió con suma distinción y eficacia.</p><p>No sé si nuestros "próceres" actuales conocen al príncipe de Périgord, es decir a Talleyrand, pero está visto que si alguna referencia tienen de él es parcial; un Talleyrand partido por la mitad, un Talleyrand del que admiran su capacidad para enriquecerse pero ignoran sus condiciones de estadista.</p>IV<p>Cuando el presidente norteamericano Harry Truman tomó la terrible decisión de arrojar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki no avisó, no anduvo fanfarroneando en conferencias de prensa y mucho menos realizando proclamas de guapo. El operativo fue secreto y atrozmente eficaz.</p><p>Atendiendo esta experiencia histórica, todos deberíamos haber admitido que cuando Donald Trump ladró acerca de la desaparición de Irán como civilización solo estaba ladrando como el perro de la RCA Víctor. Ni bomba atómica, ni invasión terrestre, ni corte de electricidad y agua.</p><p>El ladrido tenía como destinatario a China y a su satélite en la región: Pakistán. Por eso, a la hora del balance no se sabe con certeza si Trump ganó o si ganaron los ayatolas, lo seguro es que los valores humanistas de la civilización fueron derrotados en toda la línea.</p><p>Arrojar drones, misiles, bombas, se está convirtiendo en un juego demasiado fácil, en un hábito al que se cede con demasiada frecuencia. Puede que ahora haya una tregua, pero me atrevería a decir que la tentación de seguir jugando con fuego se mantiene intacta.</p>V<p>El presidente estadounidense amenazó con extinguir a una civilización, la civilización persa. No sé si Adolfo Hitler se animó a tanto. Claro, no pasó nada porque ya hemos aprendido a descreer de las desmesuras verbales de Trump, pero admitamos para nuestro fuero interior que no es nada tranquilizador que el mandatario de la primera potencia del mundo se dedique a comportarse con la ética de un barra brava.</p><p>Sin exagerar, podríamos decir que durante 48 horas todos estuvimos con el Jesús en la boca. Trump es un charlatán, pero con estos locos uno nunca está seguro del todo.</p><p>Se dice que Irán se preparó para lo peor y que un leve, un levísimo estremecimiento de miedo recorrió las fibras íntimas de los ayatolas más duros; porque si bien todos ellos hablan de la dulzura del martirio, a la hora de la verdad prefieren vivir a estar muertos.</p><p>Y convengamos que no es moco de pavo que una potencia mundial amenace con extinguirse como pueblo, como nación, como historia. A esos ayatolas, a esos fanáticos de la muerte de los otros que ahora vieron de cerca el espectro de su propia muerte, les recuerdo, como al pasar, que desde hace ochenta años Israel es sacudido diariamente con la amenaza de un Holocausto II.</p><p>"Judíos al mar", es la alegre consigna. ¿No será hora de pensar de que es posible intentar vivir de otra manera? ¿Que la guerra es siempre un fracaso, un fracaso que destruye a uno y corrompe al otro? Jean Lartéguy, Ernst Jünger, Curzio Malaparte, entre tantos, han escrito odas bizarras a la guerra.</p><p>No fueron los primeros y no serán los últimos, porque la guerra es una pasión malsana que nos acompaña como una tentación, un castigo, una maldición y una sórdida promesa de éxtasis.</p><p>Puede que las guerras hayan sido pretextos inspiradores para fragmentos de buena literatura, pero lo seguro es que las guerras podrán ser justas o injustas, redentoras o trágicas, pero su tinta es la sangre y su lenguaje es la muerte. ¿Y no habrá llegado acaso la hora de hacerse cargo de lo obvio, es decir, que junto con la peste y el hambre, las guerras han sido y son los flagelos de la humanidad?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Mq1FeA5GgVPPi-BTrNsjXvI6fWI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/opinion_adorni.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El actual jefe de Gabinete, con su audacia y torpeza, parece más un eco de un gobierno que no lo necesita visible. En un contexto normal, su anonimato sería su mejor aliado.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-04-13T23:07:07+00:00</updated>
                <published>2026-04-13T23:07:04+00:00</published>
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        <title>
            Ormuz: el arma asimétrica de Irán
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/ormuz-el-arma-asimetrica-de-iran" type="text/html" title="Ormuz: el arma asimétrica de Irán" />
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        <author>
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/ormuz-el-arma-asimetrica-de-iran">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bdu9zyeqx62OOjL3raWvFFKhGK4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/estrecho_de_ormuz_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Iván Ambroggio</p><p>En los últimos años, la geopolítica ha experimentado un auge sin precedentes como herramienta esencial para comprender los conflictos internacionales. Tensiones en Ucrania, el Indo-Pacífico y Medio Oriente han puesto de relieve cómo la geografía, los recursos naturales y las posiciones estratégicas definen el poder de los Estados.</p><p>La geopolítica, según la definió el politólogo sueco Rudolf Kjellén -quien acuñó el término en 1899-, es "la ciencia que concibe al Estado como un organismo geográfico o como un fenómeno en el espacio". Esta perspectiva, que ve al Estado como un ente vivo condicionado por su territorio y sus rutas vitales, nunca había sido tan relevante.</p><p>El cierre del Estrecho de Ormuz, anunciado por Irán el 8 de abril de 2026, constituye un claro ejemplo de esta dinámica. Teherán ha bloqueado nuevamente la vía marítima más crítica del mundo tras los intensos ataques israelíes contra Hezbollah en Líbano, que incluyeron bombardeos en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del país, causando decenas de muertos y cientos de heridos.</p><p>La medida iraní responde directamente a la ofensiva del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien afirmó que el alto el fuego con Irán "no incluye a Líbano". Irán había condicionado la reapertura parcial del estrecho a una tregua de 14 días con Estados Unidos, mediada por Pakistán. Ahora considera ese acuerdo "vacío" y advirtió: "Cualquier barco será destruido".</p><p>Un párrafo aparte merece el rol de mediador que asumió Pakistán en este conflicto. Mientras la ONU ha permanecido en un segundo plano, limitada por vetos y divisiones internas en el Consejo de Seguridad, Islamabad logró facilitar una tregua frágil de 14 días entre Irán y Estados Unidos. Esto demuestra que, en ocasiones, actores regionales pueden llenar vacíos donde la diplomacia multilateral falla.</p><p>La importancia de Ormuz es monumental. Este estrecho de apenas 33 kilómetros de ancho, entre Irán y Omán, conecta el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo. Por sus aguas transita aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo de crudo, además de una cantidad significativa de gas natural licuado.</p><p>En términos defensivos, el Estrecho de Ormuz representa el "cuello de botella" energético por excelencia. REUTERS/Stringer</p><p>Países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Kuwait, Irak y Qatar dependen de esta ruta para exportar sus hidrocarburos a Asia, Europa y Estados Unidos.</p><p>Un cierre prolongado dispararía los precios del crudo, elevaría los costos de seguros marítimos, interrumpiría cadenas de suministro globales y provocaría inflación energética en las principales economías importadoras, como China, India, Japón y la Unión Europea.</p><p>En términos defensivos, Ormuz representa el "cuello de botella" energético por excelencia. Los motivos de Irán son estratégicos y calculados. Además de solidarizarse con su aliado Hezbollah -pieza central de su eje de resistencia-, Teherán busca imponer un costo inmediato y asimétrico a la agresión israelí. La tregua con Washington, ya frágil, ha quedado fracturada.</p><p>Irán evita un choque directo con Estados Unidos, pero utiliza el estrecho como poderosa palanca para elevar el precio de cualquier desescalada. Es una maniobra clásica: compensar la inferioridad militar convencional mediante el control geográfico. Este accionar de Israel perjudica claramente a Estados Unidos.</p><p>Aunque Washington mantiene su apoyo incondicional al gobierno israelí, el bloqueo tensiona la reciente tregua con Irán y complica la estrategia estadounidense en el Golfo. Estados Unidos ha invertido décadas en garantizar el flujo energético regional; un cierre prolongado subiría los precios de la gasolina en su mercado interno, afectaría a sus aliados y podría exponer sus bases en la zona.</p><p>Netanyahu, priorizando su agenda de seguridad, obliga a Washington a elegir entre lealtad absoluta a Israel y sus propios intereses energéticos y de estabilidad regional. Las reacciones internacionales reflejan los alineamientos geopolíticos actuales.</p><p>La OTAN, liderada por Washington, ha manifestado preocupación por la "amenaza a la libertad de navegación" y respalda iniciativas para proteger el tráfico marítimo, sin condenar explícitamente a Israel.</p><p>Su prioridad es la estabilidad energética para Europa, ya presionada por la guerra en Ucrania. China, principal importador de crudo del Golfo, criticó duramente las acciones de Israel y Estados Unidos, considerándolas la causa raíz del bloqueo.</p><p>Beijing vetó junto a Rusia una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para reabrir el estrecho y ve en la crisis una oportunidad para erosionar la influencia occidental.</p><p>En términos defensivos, el Estrecho de Ormuz representa el "cuello de botella" energético por excelencia. REUTERS/Benoit Tessier</p><p>Rusia, aliado de Irán, defendió con firmeza la posición iraní, argumentando que cualquier resolución que ignore la agresión israelí-estadounidense es desequilibrada. Evidentemente, Moscú aprovecha el caos para fortalecer su eje con Teherán y Beijing.</p><p>En síntesis, el cierre de Ormuz revela cómo la geografía continúa determinando el curso de las naciones. Como afirmaba Lord Palmerston, los Estados no tienen aliados permanentes ni enemigos permanentes, sino intereses permanentes. En el Estrecho de Ormuz, esos intereses están hoy en juego, y el mundo entero paga las consecuencias.</p><p>El autor es analista internacional, especialista en Defensa, docente de Ciencia Política.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bdu9zyeqx62OOjL3raWvFFKhGK4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/estrecho_de_ormuz_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La maniobra iraní en Ormuz busca imponer costos a Israel, complicando la estrategia estadounidense y obligando a Washington a reevaluar sus prioridades regionales.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-04-10T02:27:36+00:00</updated>
                <published>2026-04-10T02:27:35+00:00</published>
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        <title>
            Monólogo errático
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/monologo-erratico" type="text/html" title="Monólogo errático" />
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            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/monologo-erratico">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VlXb_iyFD9tZbVCMB_LkmWvu3Dw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/11/brujula.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>María Nélida Pedernera</p><p>Tengo un hábito incómodo y una práctica inútil. Mi hábito incómodo es heredado de mis tiempos de secundaria. Todos los días ponía el despertador a las cinco de la mañana. Motivo: levantarme temprano para estudiar. Invertía en mis tareas escolares más o menos hora y media. Después, me preparaba para ir al colegio.</p><p>Llegaba con los conocimientos frescos y la memoria incólume cosa de poder afrontar exámenes o la tensión de “pasar al frente a decir la lección”. Lo malo es que ahora, ya sin necesidad ni obligación alguna, me despierto a esa hora insólita, de lunes a domingo, en invierno y en verano, llueva o truene.</p><p>Podría hacer el esfuerzo de quedarme en la cama hasta las seis o las seis y media, pero opto por prepararme una taza de café y sentarme ante la computadora donde aparece mi práctica inútil. Mientras escucho las noticias y tomo el café, sin alternativa posible, me pongo a resolver solitarios.</p><p>Lo tóxico del asunto es que no puedo pasar a otra cosa hasta que logro resolverlos con éxito. Son horas sometidas a lo que en mi táctica de justificar nombro como “poner orden en el caos”. Hoy es feriado. Eso no afecta mi rutina diaria de mujer retirada de la vida pública. Mi gata se acerca y maúlla.</p><p>Es su forma de pedir comida. Me levanto, tomo un puñado de pescaditos de la bolsa de gati-pescado, salgo a la galería donde está su plato de plástico y, antes de servirle la comida, le advierto: “Comé todo”.</p><p>No pienso seguir alimentando al gato negro. Me mira y empieza a comer. Tiene la mala costumbre de hacer pausas largas, lo que el gato negro aprovecha para deslizarse desde el tapial del vecino y devorar lo que ella deja en el plato, si no reacciono rápido y alcanzo a correrlo a tiempo. Sospecho que ella lo hace a propósito y lo espera.</p><p>A lo largo del día, tiene otros visitantes: un gato llorón, blanco con manchas negras, flaquísimo, que me da lástima con su maullido quejumbroso. Al pobrecito le pongo comida por caridad.También está el gatón, uno atigrado que parece un cachorro de yaguareté. Ese no viene a comer sino a imponer su presencia. Se echa y se deja acariciar. Es al único al que la gata le tiene miedo.</p><p>Le cede su lugar preferido. Un día el gatón apareció con un cascabel atado al cuello. ¿Por qué alguien querría detectar por el cascabeleo dónde anda ese gato? ¿O será para desafiar el dicho popular de “quién le pone el cascabel al gato”?</p><p>Suena mi celular. Entró un mensaje. Es una amiga que me envía una canción ritmada con palabras esdrújulas: “Compostaje”. Le respondo: “poética de las esdrújulas”, y trato de recordar la canción de Chico Buarque que cantaba Nacha Guevara. Regreso a la compu y googleo. Encuentro “Construcción” y la escucho.</p><p>Me acuerdo de que hay otra de Violeta Parra. Busco: “La Mazúrquica Modérnica”. Otra más: la “Canción Esdrújula” de Juan Carlos Baglieto y Lito Vitale. ¡Arriba las esdrújulas!, anoto en mi diario. Me pregunto: ¿para quién se escribe? ¿Hay una intención secreta de que alguien lea?</p><p>Entonces debería poner el link para compartir la canción, ya que ahora se puede. Es https:// youtu.be/5RPtlmdbYW8?si=bl5lpyHzaWs3VMrR. Escucho “Compostaje” otra vez cliqueando sobre el vínculo. Es una canción para disfrutar.</p><p>Copio de la letra palabras esdrújulas para usar en algún momento: rústico, clásicos, ejércitos, máscara, antídotos, lágrimas, héroes, témpano, vértigo, escrúpulo, músculo, lámpara, mística, relámpago, empático, bélico, empírico, poético, romántico, látigo, fábrica, político, mediático, brújula, máquinas, náufrago, afónico, pájaro, estática, ánimo, júbilo, impúdico, simbólico, histórico, escéptico.</p><p>Mientras se arman en mi cabeza algunos pares interesantes: pájaro afónico, músculo impúdico, héroe mediático, látigo simbólico, monólogo errático, escucho sonar un cascabel.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VlXb_iyFD9tZbVCMB_LkmWvu3Dw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/11/brujula.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Sin poder evitarlo, mis mañanas comienzan con café y solitarios. Esta práctica se ha convertido en un ritual ineludible que ordena el caos de mi día.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-11-27T02:41:40+00:00</published>
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        <title>
            La huelga estudiantil de 1954
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8MMaRCD_j5yxq-kdNEvPyVCX0pY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/emilio_ariel_gibaja.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Todo comenzó el 5 de octubre de 1954. Ese día el Centro de Estudiantes de Ingeniería decidió participar en la ceremonia de entrega de diplomas a los egresados. Por motivos difíciles de entender en la actualidad, el decano prohibió la ceremonia y ordenó a la policía que estuviera dispuesta a reprimir a quienes intentaran desobedecerlo.</p><p>Ni lerdos ni perezosos los estudiantes procedieron a celebrar la ceremonia en el patio de la facultad de Ciencias Exactas. Una multitud de jóvenes se congregó en el lugar esperando lo previsible, es decir la intervención de la “policía peronista”, quienes con la delicadeza que los distinguía repartieron garrotazos a lo lindo.</p><p>Los estudiantes no se quedaron cortos y pronto la batalla campal estuvo instalada. El balance no fue favorable para los muchachos: varios heridos y lesionados y más de cien detenidos. Entre los heridos se destacaron Ángel Bugatto, militante del Partido Socialista, y Juan Carlos Lerman. La paliza no distinguió ni pelos ni marcas.</p><p>Para esa época el movimiento estudiantil estaba integrado por los reformistas, un espacio donde militaban radicales, socialistas, liberales, comunistas y anarquistas; los humanistas de filiación cristiana y seguidores de las enseñanzas de Jacques Maritain y Emanuel Mounnier, y los Independientes de filiación conservadora.</p><p>Ese día, todos recibieron palos y fueron a dar con sus huesos al calabozo. No era fácil unir al movimiento estudiantil, pero la policía peronista se encargó de hacerlo. Los presos fueron trasladados a las cárceles de Devoto y Olmos; las damas, al Correccional de Mujeres y el Buen Pastor. Todos y todas a disposición del Poder Ejecutivo, en virtud del estado de sitio declarado por la dictadura.</p><p>La estudiantina no concluyó en Ingeniería. En pocos días todos los centros de estudiantes de la ciudad de Buenos Aires agremiados en la Fuba se sumaron a la lucha. A la semana el conflicto estaba instalado en La Plata, Santa Fe, Rosario y Tucumán. Actos públicos, mitines callejeros, manifestaciones y tomas de facultades.</p><p>La respuesta del régimen fue más represión y más cárcel. Para mediados de octubre había cerca de ciento cincuenta estudiantes presos en Devoto, alrededor de cien en La Plata, sesenta y siete en Olmos y dieciocho mujeres en el Correccional.</p><p>La policía mientras tanto se dedicaba a allanar casas de estudiantes. Más presos y algunos prófugos. Norberto Rajneri y el presidente de la FUBA, Emilio "Milo" Gibaja, se exilian en Montevideo, luego de atravesar por las peripecias de refugiarse en diversos domicilios y ser trasladados en un auto manejado por dos militantes de Derecho: Roberto Roth y Mariano Grondona.</p><p>La organización estudiantil asume el tono de la clandestinidad. Cada dirigente es responsable de cinco personas que no se conocen entre sí. Son formas celulares aprendidas de la resistencia contra el fascismo en Europa. Los centros de estudiantes funcionan en casas de familia.</p><p>Los dirigentes estudiantiles de Medicina se reunirán en un casco de la estancia de Pereira Iraola. La clase media y la clase alta se solidarizan con los jóvenes que son los únicos dispuestos a salir a la calle y luchar contra la dictadura. El 16 de octubre hay una asamblea masiva en Ciencias Exactas. La policía la dispersa y los estudiantes salen en manifestación por calle Florida. Más palos.</p><p>Entre los contusos, hay algunos personajes que luego serán muy conocidos: Carlos Corach, entonces militante socialista; Guillermo O’Donnell, futuro sociólogo; Ortega Peña, devenido años después en peronista y masacrado por las Tres A, organización creada por la misma persona que en 1954 ordenaba la represión contra los estudiantes.</p><p>También recibe palos en esa memorable jornada el estudiante César Milstein, entonces fogoso militante anarquista, vocación compartida con Eduardo Colombo.</p><p>Entre las mujeres merecen destacarse Amanda Toubes, quien años después será una funcionaria destacada del Centro Editor América Latina y testigo de la quema de un millón y medio de libros de esa editorial ordenada por la dictadura militar de Jorge Rafael Videla.</p><p>Otra de las mujeres detenidas en el Correcional será la entonces militante comunista Norma Kennedy, convertida con el paso de los años en paradigma de la extrema derecha peronista. Los estudiantes presos pasaron una respetable temporada a la sombra. Los destinados a Devoto, en el célebre cuadro quinto de Devoto, fueron liberados en marzo de 1955.</p><p>Durante cuatro o cinco meses fueron la bandera de lucha de toda la oposición al peronismo. Los muchachos presos deciden ponerle al mal tiempo buena cara. Se organizan para estudiar, celebran campeonatos de ajedrez y truco. Los humanistas celebran misas; los socialistas y los comunistas dan clases teóricas de marxismo.</p><p>Los muchachos negocian con los carceleros algunas condiciones de vida. Por ejemplo, logran que les permitan prepararse su propia dieta y les permiten cocinar. “Autonomía universitaria”, calificarán a esta conquista.</p><p>En la calle, las movilizaciones exigiendo su libertad se amplían. El régimen peronista no da el brazo a torcer. Delegaciones de estudiantes de Chile y Uruguay se presentan en Buenos Aires para visitar a los presos, pero el ministro Ángel Borlengui les impide ir a Devoto.</p><p>Interpelado por la prensa, Héctor Cámpora -cuya vocación de alcahuete es ya una profesión- afirma que en la Argentina no hay presos políticos. En la calle, los muchachos pintan carteles, editan volantes y revistas, reclamando por la libertad de los presos.</p><p>Un comando estudiantil dirigido por Mario Dihel irrumpe en las instalaciones de radio Nacional a la hora en que emite su clásico concierto y lanzan una proclama al aire. Perón se pone furioso. “Nenitos de mamá engominados”, los califica muy suelto de cuerpo.</p><p>Alfredo Palacios intenta visitar a los presos. La policía se lo impide, pero ante las interpelaciones del dirigente socialista, las autoridades le permiten conversar con los detenidos. También se hacen presentes en la cárcel los abogados Carlos Sánchez Viamonte y Sebastián Soler. Dirigentes radicales y socialistas intentan llegar a Devoto pero la policía les impide conversar con los presos.</p><p>A principios del mes de marzo de 1955, el periodista del New York Times, Hebert Matthews, llega a la Argentina con el objetivo de entrevistar a los estudiantes presos. El régimen no lo deja. Matthews maniobra, se conecta con familiares, se disfraza de familiar y así logra ingresar a Devoto. Conversa con tres estudiantes y el 29 de marzo de 1955 sale publicado su artículo en el New York Times.</p><p>El título de la nota es más que sugestivo: “Hay 114 estudiantes detenidos por Perón”. Tres años después, Matthews llegará a Cuba, viajará hasta Sierra Maestra y entrevistará en la montaña a los jóvenes guerrilleros que luchan contra la dictadura de Fulgencio Batista. Fidel Castro empieza a ser conocido en el mundo.</p><p>El último estudiante detenido en aquellas jornadas de lucha iniciadas el 5 de octubre de 1954, recuperó la libertad el 31 de marzo del año siguiente. La FUA y la FUBA en la clandestinidad saludaron a los recién liberados y en los comunicados convocan a continuar la lucha contra el régimen autoritario.</p><p>La cárcel permitió fortalecer la unidad contra el peronismo, unidad que no alcanza a disimular las diferencias acerca de los caminos más adecuados para terminar con el peronismo. Algunos hablan con los sacerdotes, otros con los militares; no faltan los que advierten sobre los riesgos que significa comprometer al movimiento estudiantil en asonadas con aliados tan complicados.</p><p>Pero eso ya es otra historia. Como también es historia que hasta el día de la fecha en algún lugar de Buenos Aires sigue funcionando la peña integrada por los participantes de aquellas jornadas de lucha.</p><p>Hace rato que dejaron de ser jóvenes, algunos ya marcharon al silencio, pero todos siguen leales a aquellas horas de solidaridad construidas en el rigor de la cárcel y al calor de la lucha contra el autoritarismo de su tiempo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8MMaRCD_j5yxq-kdNEvPyVCX0pY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/emilio_ariel_gibaja.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La represión desatada en Buenos Aires por el régimen peronista impulsó la solidaridad estudiantil a nivel nacional, generando una resistencia clandestina.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-10-24T23:20:05+00:00</published>
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        <title>
            El avión libertario y la flotilla feliz
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/el-avion-libertario-y-la-flotilla-feliz" type="text/html" title="El avión libertario y la flotilla feliz" />
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/55cipoCFG80sHmcAPIKXwYqzHgw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/espert_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Respeto ambigüedades y la presunción de inocencia, pero admito que el principio de legitimidad política no es una noción sometida al Código Penal. Nadie duda de que Al Capone era el jefe de la mafia en Chicago y el responsable de crímenes que han dado lugar a películas, series y novelas taquilleras, pero para la ley "el buenazo" de Al era un inofensivo y candoroso evasor de impuestos. Con las sutiles, o si prefieren, gruesas diferencias del caso, el ejemplo es extensivo al buenazo de José Luis Espert, primer candidato a diputado nacional por las listas del flamante partido fundado por el mejor presidente del mundo. El argumento del avión contratado al jefe narco, Fred Machado, la explicación acerca de que las diligencias las hizo el partido (La Libertad Avanza) y no él, son ridículos y hasta ofenden nuestra inteligencia. No sé qué pasa con los 200.000 dólares incorporados a la cuenta corriente de Espert, pero tengo años suficientes como para diferenciar las explicaciones de un inocente a la retórica o los silencios de un culpable.</p>II<p>Asediado por sus propios correligionarios, el jueves a la noche Espert intentó aclarar su situación, pero al parecer todo quedó mucho más oscuro. La empresa guatemalteca que contrata sus servicios gracias a una oportuna diligencia de Machado es poco creíble, y la reciente información acerca de que los vuelos en esos avioncitos fueron en realidad más de treinta ponen en evidencia que la relación del narcotraficante con el candidato a diputado es más entrañable de lo que ellos mismos están dispuestos a reconocer. A Espert se le atribuye la consigna digna de Aldo Rico, Mike Hammer o Carlos Ruckauf: "Cárcel o bala". Desde la más virginal inocencia me atrevería a preguntar en caso de que las imputaciones contra Espert se verifiquen qué alternativa exigiría para su persona: "Cárcel o bala". Por lo pronto, Javier Milei banca a su diputado, pero la señora Patricia Bullrich, si bien prefirió ser prudente, advirtió que su flamante partido, en el que aterrizó no hace mucho tiempo, no puede permitirse el lujo de promover candidatos comprometidos con el narcotráfico. Al buen entendedor pocas palabras. No le veo mucho futuro a ese candidato. Y no sé por qué la intuición me dice que Bullrich ya está barajando el nombre del reemplazante.</p>III<p>La situación política de José Luis Espert es cada vez más delicada y, a decir verdad, él mucho no hace para mejorar la gravedad del diagnóstico. Entrevistado por un periodista de reconocida filiación liberal, y que mantiene con él una relación cordial desde hace unos cuantos años, se niega a responder si efectivamente recibió 200.000 dólares del popular Fred Machado. Que Espert me perdone, pero esa no es la respuesta de un inocente que además carga con la responsabilidad de ser el candidato preferido del presidente Milei. Enojarse con Juan Grabois o invocar la condición de víctima de una "opereta", se parece más a una excusa, o a una coartada, que a la respuesta de un político responsable y decente. Lo cierto es que por un motivo o por otro la situación del gobierno ha vuelto a ser incómoda. La inyección de optimismo prodigada desde Estados Unidos está agotando sus efectos y por el momento no se registran en el horizonte señales de esperanza. Y en esta mesa de tute cabrero que suele ser la política criolla, la posibilidad de una carta ganadora parece ser cada vez más remota. Les aseguro que no me alegra escribir estas palabras porque no se me escapa que el peronismo se valdrá de las debilidades y las zozobras de este gobierno para ir por todo, como les gusta decir. Pero la estabilidad de este gobierno lamentablemente no depende de un modesto escriba como yo, sino de su talento para construir poder, sostener la gobernabilidad y gestionar de manera tal que no se cumpla una vez más el maleficio del peronismo acerca de que ellos regresan siempre al poder no porque sean buenos sino porque sus opositores son peores.</p>IV<p>La flotilla de más de cuarenta barcos que desde hace un mes navegó por el mar Mediterráneo en una suerte de crucero de la felicidad, fue detenida por la armada de Israel. Un final previsible, incluyendo su toque algo ridículo. Final previsible para esta variante bizarra de la armada Brancaleone cuyos tripulantes y viajeros imaginaron ser protagonistas de una gesta heroica, previo asegurarse de que en ningún momento sus vidas correrían peligro. El final luce desencantado. Los "milicianos internacionalistas", que fueron detenidos y trasladados a Israel, en 72 horas serán devueltos a sus respectivos países... y colorín colorado este cuento ridículo ha terminado. En fin, Ada Colau Ballano y Greta Thumberg disfrutaron de la publicidad que las hace felices con la seguridad de que si por ventura sufrieran algún inconveniente, una corriente de aire frío por ejemplo, no faltará un soldado de Israel que le extienda una manta como tuvimos ocasión de presenciar. La flotilla en su momento estaba supuestamente protegida por naves de guerras de España, Italia y Grecia, entre otras, naves que se detuvieron en la zona de exclusión como corresponde, porque ir más allá significaba declararle la guerra a Israel, aventura que estos bravos almirantes no estaban dispuestos a correr, entre otras cosas porque hasta el marino más despistado sabía que su misión no iba más allá de la propaganda. Todo consistía en jugar el juego de la farsa, sumarse discretamente a la comparsa y luego regresar a casa felices y cachondos.</p>V<p>De todos modos, Pedro Sánchez, entre otros, deberán dar explicaciones sobre quién autorizó que una nave de guerra zarpe en dirección a la Franja de Gaza donde se está librando una guerra en serio, donde se sufre, se mata y se muere, tragedia que no tiene nada que ver con el circo montado por activistas irresponsables y ridículos, y un presidente que con su oportunismo y desvergüenzas ha enlodado aún más a su gobierno y a los valores de la tradición socialista. De todas estas peripecias vividas en el Mediterráneo con escala en los principales puertos y el jolgorio de pantomimas para todos los gustos, lo único que quedará en claro serán las aventuras eróticas que estos cruceros suelen propiciar mientras se izan banderas palestinas y se entonan bizarras baladas guerreras y antisemitas. Para quienes tuvieron la osadía de compararse con los brigadistas internacionales que fueron a combatir en la guerra civil española, les recuerdo que aquellos hombres, equivocados o no, se jugaban el pellejo. Riesgo que los integrantes de nuestra armada Brancaleone nunca se propusieron correr.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/55cipoCFG80sHmcAPIKXwYqzHgw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/espert_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>IRespeto ambigüedades y la presunción de inocencia, pero admito que el principio de legitimidad política no es una noción sometida al Código Penal. Na...]]>
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                                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-10-04T00:24:16+00:00</published>
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            El Poder Judicial que queremos y el perfil del juez adecuado
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2IqZut36eeXrkBhm1D3pfKf1dgU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/juez_opinion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Dr. Eduardo Orio</p><p>En el debate de la reforma constitucional del año 1994, se justificaron las modificaciones atinentes al Poder Judicial de la Nación, en la intención de mejorar la imagen pública de la administración de justicia, deteriorada por el cuestionamiento a la falta de independencia de los jueces y la ineficaz prestación del servicio. Las finalidades indicadas se corresponden a una tendencia que en el mismo sentido se ha verificado en el constitucionalismo comparado, según lo recuerda el jurista Néstor Pedro Sagüés, para quien el Consejo de la Magistratura es un dispositivo que procura resolver "la crisis contemporánea de la legitimidad del Poder Judicial que es triple: de calidad, de imparcialidad y de eficacia".</p><p>Aída Kemelmajer de Carlucci, reconocida jurista argentina. Doctora en Derecho de prolífica trayectoria como autora. Gentileza</p><p>Este autor considera que dicha crisis resulta producto del fracaso de los tradicionales métodos políticos de designación, ascenso y remoción de los magistrados judiciales y de la burocratización de la justicia, apreciando que los fines que impulsaron históricamente el nacimiento de los Consejos tienden robustecer la autonomía de la judicatura. Los artífices de la reforma constitucional de 1994 captaron esa expectativa social y procuraron encauzar la aspiración de la comunidad a la que representaban, encontrando buenas razones, para la creación del Consejo de la Magistratura y del Jurado de Enjuiciamiento.</p><p>Un juez con "personalidad armónica" es aquel que es capaz de utilizar al máximo su propia habilidad para encaminar a los litigantes hacia el logro del fin primordial de su acción: la solución del conflicto. Gentileza</p><p>Enrique Hidalgo nos recuerda que la incorporación del Consejo de la Magistratura en el derecho público argentino comenzó en las provincias. Siendo el primer caso que se recuerda el de la provincia del Chaco en su Constitución sancionada en 1957. Luego, el Consejo fue incorporado, con diversas integraciones y poderes, en muchas provincias. Así, por ejemplo, pueden citarse los casos de Santiago del Estero (1986), San Juan (1986), San Luis (1987), Rio Negro (1988), Tierra de Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sud (1991), Provincia de Buenos Aires (1994), Chubut (1994) y La Pampa (1994).</p><p>Juez idóneo "integralmente". El concepto de "idoneidad integral" contiene cuatro puntos esenciales: "idoneidad ética", "idoneidad técnico-jurídica", "idoneidad físico-psicológica" e "idoneidad gerencial". Gentileza</p><p>La provincia de Santa Fe tampoco se quedó ausente de la ola reformadora de 1994. Se manejó mediante el programa especial de selección determinado por ley. Y veinticinco años después la Convención reformadora incorporó a la Constitución en el capítulo primero del título quinto el Consejo de Selección del Poder Judicial y del Ministerio Público, y en el capítulo segundo el Jurado de Enjuiciamiento, definiéndolo como un órgano de carácter técnico (no político), con una composición equilibrada y con el acierto de haber determinado el número de los miembros cada uno de los estamento.</p>Idoneidad integral<p>Ahora, los jueces y procuradores del Poder Judicial, los fiscales y defensores del Ministerio Público se designan por el Poder Ejecutivo con acuerdo de la Asamblea Legislativa. La designación requiere la intervención previa del Consejo de Selección (artículo 139), quien eleva al Poder Ejecutivo una propuesta vinculante con los candidatos seleccionados (artículo 140 inciso 5). Por definición, los tribunales constituyen un ámbito independiente, sensible y fácil acceso para una rápida y justa resolución de los conflictos que se suscitan, administren con eficacia los recursos públicos puesto a su disposición, y gocen de la confianza de la comunidad en la imparcialidad de sus decisiones.</p><p>Si se acepta que tales deben ser las características de la organización. ¿Cuáles deben ser las de quienes la integran? La Constitución (artículo 139) dice que es función del Consejo de Selección organizar un proceso de selección "orientado a garantizar la idoneidad, técnica, ética y funcional y la acreditación de los conocimientos y las competencias para el desempeño del cargo (…)". Entonces, cabe recordar aquella máxima que dice: "al juez debemos requerir una idoneidad integral".</p><p>Naturalmente, mucho se ha escrito sobre este tema y hacer siquiera una somera revista de esta cuestión es una tarea irrealizable en el breve lapso de una nota periodística. En particular, porque significaría introducirme -nada menos- en un debate cuya fuerte carga axiológica, filosófica, e incluso ideológica, me hace correr el riesgo cierto de frustrar el propósito central y mínimo que me propongo. A una conclusión similar arribó la doctrina y acordó precisar lo que antes he llamado "idoneidad integral" en cuatro puntos esenciales: "idoneidad ética", "idoneidad técnico-jurídica", "idoneidad físico-psicológica" e "idoneidad gerencial".</p><p>La "idoneidad ética" es, sin duda, la condictio sine qua non para ser magistrado. La autoridad de un juez no descansa tanto en la fuerza de que dispone para que se ejecuten sus decisiones, ni en sus conocimientos jurídicos; sino, fundamentalmente, en esa actitud y en esa aptitud que la comunidad le reconoce, pero que también le exige, y, particularmente, en su conciencia cabal de la especial responsabilidad inherente a la función que cumple.</p><p>La "idoneidad técnico-jurídica" no se reduce únicamente al conocimiento -que, desde luego, es imprescindible- del Derecho aplicable. La función primordial del juez es la de resolver conflictos y, al hacerlo, no debería dejar de advertir las múltiples dimensiones, no solo jurídicas, que con frecuencia asumen las causas que llevan a su decisión. Para ser un magistrado idóneo no es suficiente con ser un "jurista", es necesario estar también mentalmente abierto a los aportes de otras disciplinas que se ponen a su disposición en el marco del proceso y que resultan particularmente relevantes en el conocimiento de los hechos.</p><p>Si las normas que regulan el caso se lo permiten, tampoco debería serle ajena una reflexión sobre las consecuencias de sus decisiones, ya que nunca se subrayará suficientemente el rol preventivo de conductas antisociales que adquiere toda sentencia judicial. La "idoneidad físico-psicológica" del juez no justifica -desde luego- ninguna pretensión fundada en capacidades corporales diferentes. Pero, en la Argentina y en el siglo XXI, el ejercicio de la magistratura supone -en primer término- una dedicación extraordinaria que requiere de un vigor físico adecuado a la magnitud de la tarea que se asume. Sin embargo, es muy probable que en este punto exista una conexión indisoluble con su idoneidad psicológica para la función.</p>Personalidad armónica<p>Es muy claro -en segundo lugar- que una personalidad débil, para quien la adopción cotidiana de decisiones de toda índole resulte un esfuerzo insoportable, o no sea capaz de resistir las presiones -no solo, o no en general, políticas- a las que está sujeta la función, sufrirá -tarde o temprano- trastornos de salud de alguna naturaleza. Y, como la experiencia cotidiana lo demuestra, hará uso de licencias recurrentes, con grave perjuicio de la eficaz prestación del servicio de Justicia.</p><p>Pero permítanme que agregue algo más específico sobre la idoneidad psicológica, refiriéndome a la que me parece más claro llamar "psicotécnica", es decir, la adaptación concreta de una persona para el desempeño de la magistratura, con independencia de que sea un abogado o un profesor brillante y de que no padezca de ningún tipo de patología psíquica. Ser juez requiere de una personalidad "armónica", término que prefiero a "equilibrada", ya que este alude a fuerzas encontradas que se destruyen mutuamente.</p><p>Admitan que caracterice a una personalidad armónica como aquella que, asumiendo acabadamente el papel que le adjudica nuestro sistema institucional, se demuestra capaz de utilizar al máximo su propia habilidad para encaminar a los litigantes hacia el logro del fin primordial de su acción: la solución del conflicto.</p><p>Si no se siente sometido por las presiones emocionales -internas o externas- de ningún sentido, sabrá escuchar; encontrar las técnicas más adecuadas de comunicación con las partes y sus letrados; mostrarse sensible ante cada conflicto; y estar siempre atento a la posibilidad de una conciliación de intereses que permita la más rápida y satisfactoria finalización del litigio. Un magistrado con estas aptitudes es el que imaginaron quienes diseñaron al poder judicial como el sostén –no por circunspecto menos irreemplazable- del mantenimiento de la paz social.</p><p>Finalmente, está la "idoneidad gerencial". Si bien existe una tendencia global a intentar escindir la función estrictamente jurisdiccional de un juez de todas las demás que cumple cotidianamente, y que no tienen sino una vinculación instrumental con aquella, el hecho es que -aunque sea deseable- no parece factible una próxima implementación entre nosotros de un sistema organizacional en base a tales principios.</p><p>Por el momento, pues, todos los magistrados resultan ser también líderes del equipo de trabajo que integra el personal de la unidad judicial que tienen a su cargo. De su aptitud para el cumplimiento de este rol, depende en buena medida el juicio público sobre su propia idoneidad como juez, algo en alguna medida injusto ya que en la Facultad de Derecho no se lo capacitó para desempeñarlo.</p>El sistema más idóneo<p>Hecha la anterior aclaración, se sabe que la "idoneidad gerencial" de un juez siempre será una condición relevante; ya que, aun en la eventualidad de que sea finalmente desvinculado de toda responsabilidad burocrática, siempre deberá administrar el trámite de las causas que se asignan a su tribunal. En este sentido, debe estar capacitado para detectar prontamente la complejidad o trascendencia de algunas o el fenómeno de alta litigiosidad que se manifiesta en otras, y adoptar en cada supuesto las medidas más adecuadas para una gestión eficaz.</p><p>La Constitución obliga al Consejo de Selección seleccionar a los postulantes mediante concurso público de antecedentes y oposición. Este sistema de concurso elegido en la reforma es, sin duda alguna, como supo decir Aída Kemelmajer de Carlucci, el más idóneo para seleccionar los candidatos técnicamente más calificados, para cualquier función que requiera un alto grado de profesionalidad. Y, como expresara Eugenio Zaffaroni, si bien no asegura que siempre accedan los mejores, por lo menos excluye con certeza a los peores.</p><p>Es decir que la propuesta remitida por el Consejo de Selección es un acto preparatorio que condiciona la voluntad del Poder Ejecutivo, quien no podrá proponer una persona ajena a esa lista, pero puede discrecionalmente nominar a un candidato de la misma sin seguir rigurosamente el orden de prelación (si lo hubiere) propuesto por el Consejo. Lo que no puede dejar de hacer es de nominar a alguien. El nombramiento debe hacerse con acuerdo de la Asamblea Legislativa, donde se valora la idoneidad del postulante, teniendo ese cuerpo la atribución de rechazar la propuesta, porque la Constitución no se lo prohíbe. Situación que obligaría al Consejo, a declarar desierto el concurso y a proceder a seleccionar nuevos candidatos.</p><p>La doctrina ha dicho, que las características de este acuerdo son: su autonomía e irrevocabilidad. Es autónomo porque corresponde de manera exclusiva a la Asamblea Legislativa. Y es irrevocable puesto que no puede volverse sobre el mismo. A los efectos del acuerdo, se los ha clasificado en uno principal y dos secundarios. El primero es completar la voluntad del Poder Ejecutivo en el nombramiento de los jueces de la Provincia.</p><p>Como consecuencia de ello, surgen dos efectos secundarios que son: a) El título obtenido por el Juez es perfecto y vitalicio mientras dure su buena conducta; b) La evaluación de los antecedentes del candidato que analiza la Asamblea Legislativa impide en el marco del juicio de responsabilidad al análisis de los actos realizados por el candidato antes del nombramiento. De lo contrario, el Jurado de Enjuiciamiento vendría a evaluar razones de oportunidad o conveniencia del nombramiento, que ya la Asamblea Legislativa debería haber tenido en cuenta.</p><p>Es de advertir, que la designación de un magistrado de instancias inferiores a la Corte Suprema de Justicia de la Provincia es un acto complejo al que concurren el Consejo de Selección en la selección y propuesta vinculante, el Poder Legislativo (Asamblea Legislativa) en el acuerdo, y el Poder Ejecutivo en el nombramiento.</p><p>(*) Ex miembro del Consejo de la Magistratura, Poder Judicial de la Nación.</p>]]>
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                <published>2025-10-01T01:38:54+00:00</published>
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            Trump y Milei: ¿dos amigos?
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Egwjcbq-7OMrfhVPTznK5hn-Qgk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/trump_milei.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Se dice que Javier Milei y sus funcionarios más cercanos festejaron el salvataje promocionado por el gobierno de Donald Trump. Y a primer golpe de vista todos estamos tentados a suponer que esa alegría está justificada, más allá de que algunos de esos aguafiestas que nunca faltan se pregunten si festejan porque Estados Unidos ha reconocido su talento como gobernantes y decidieron darle un cheque en blanco para que salgan del barrial en donde encallaron, o bien si a Estados Unidos no le quedó otra alternativa que asistir al único presidente que declara ser un admirador incondicional de Trump. En la jerga del fútbol se sabe que los hinchas festejan ante dos circunstancias: cuando salen campeones o cuando no se van al descenso. No sé por qué se me ocurre que en este caso los motivos de tanta algarabía no provienen de nuestra condición de campeones sino de ese júbilo resignado de quien sabe que el destino probable era el descenso. Un júbilo, por cierto, acompañado de la tensión que nace de saber que el campeonato no ha terminado y que no está descartado que si en el último año hubo dos salvatajes, en algún mes venidero, con calor o con frío, con noche de luna o mañanas soleadas, el Tío Sam tenga una vez más que meter la mano en el bolsillo para pagar los gastos de nuestro Isidorito Cañones de las pampas.</p>II<p>En circunstancias como estas la memoria a los veteranos suele jugarnos una mala pasada. Escuchaba las ponderaciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos acerca de la economía argentina y su compromiso a asistirnos cuantas veces sea necesario. Las escuchaba con cierto asombro y cierto escepticismo: el asombro que a cualquier pobre le provoca la promesa de un rico y el escepticismo que esas promesas inevitablemente nos sacude. Y fue en ese instante cuando me acordé que otro secretario del Tesoro yanqui, un funcionario designado por el presidente George W. Bush y que respondía al nombre de Paul O'Neill dijo, harto de bancar sin esperanzas a un presidente de cuyo nombre no quiero acordarme, lo siguiente: "Nos resulta inadmisible que los plomeros y carpinteros de nuestro país paguen con sus impuestos para que los argentinos sigan de fiesta". Lo dijo, y respecto de las consecuencias de esas palabras estimo que no es necesario dar demasiados detalles. ¿En qué momento Scott Bessent transformará su sonrisa en mueca y pronunciará palabras parecidas? No tengo respuesta para esa pregunta, pero a título de especulación me atrevo a decir que si el gobierno de los hermanos Milei no hace los deberes como corresponde, con más o menos adjetivos, con algo de cólera o algo de cinismo, las palabras de Paul O'Neill las volveremos a escuchar, porque hasta el padre más cariñoso en un momento dado le dice a su hijo más querido y más tarambana, "hasta aquí llegamos". Y, dicho con el corazón en la mano, pero en voz baja pregunto si ustedes creen que Trump reúne las condiciones ideales de lo que se considera "un buen amigo". No quiero ser prejuicioso, pero aún queda en mis oídos el rumor de un ángel travieso que me dijo con cierto tono festivo pero delicado, como corresponde a un ángel, que ni el propio Trump se creería semejante elogio color rosa, justamente él que se honra de reunir las virtudes físicas y morales de ese yanqui salido de la América profunda que se jacta no de los amigos que gana sino de los amigos que derrota. Ojalá que mis premoniciones no se cumplan y ojalá la memoria me haya jugado una mala pasada y las palabras de Paul O'Neill no fueron como las recuerdo o fueron dichas en un contexto diferente al actual; contexto en el que todos sabemos sin el menor atisbo de duda de que estamos gobernados por "el mejor presidente del mundo" y una hermana tan dulce y tan cariñosa a la que le deseo en su condición de hermana que su destino no sea el de Antígona o el de Cordelia.</p>III<p>Yo por lo pronto recelo de esa manifiesta amistad entre Trump y Milei, como recelo de toda ostentación de afectos que por lo general deben ser discretos, y no ruidosos. Puede que efectivamente Donald y Javier se estimen, se admiren y se quieran, pero desde hace muchos años aprendí que en el campo de la política y de las relaciones internacionales las naciones no elaboran sus estrategias, no se movilizan por afectos, sino por intereses. No sé por qué motivos este sabio principio de realismo político no vale para Estados Unidos y Argentina, para Donald y Javier. Alguna vez Max Weber dijo que si querés salvar tu alma no te dediques a transitar por las avenidas de la política. Se me ocurre que la misma recomendación vale para quienes creen que la política es una manera singular de ejercer el arte fraternal de la amistad. Nunca fue así y no hay razones para que alguna vez lo sea. A los políticos que se les humedece la vista y se les enternece la voz ponderando lo bondadosos que son y cómo aman a sus amigos no les crean. Mienten y además supone que nosotros somos tontos. La amistad, repito, es un don, una virtud privada. Toda ostentación es una farsa, una caricatura o sencillamente una estafa.</p>IV<p>Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural y según efusiones verbales de tiempos no tan lejanos, amigo de Javier Milei, expresó su desencanto porque se enteró por los diarios que la baja de retenciones duró apenas tres días y los principales beneficiarios no fueron los productores sino las cerealeras estilo Cargill, Bunge y Dreyfus, entre otras. Un ministro de Milei respondió diciendo que cuando se toma decisiones de ese tipo no se consulta a sectores privados, por más importante que sean. Impecable. Luego agregó que los únicos en condiciones de reunir siete mil millones de dólares en tres días eran las cerealeras y no el gringo de mi pueblo que desde tiempos inmemoriales ordeña todos los días y siembra en todas las estaciones, llueva o truene. O sea que en aquella planicie inmensa que los argentinos conocemos con el nombre de "campo" hay también ganadores y perdedores, hijos y entenados, guapos y miedosos. El gobierno explica los motivos de su decisión pero la explicación incluye un capítulo a favor de los productores los cuales, según sus palabras, se beneficiarán vendiendo la soja que el viernes cotizaba a 298 y ahora cotiza a 344. No soy experto en "campo" para conocer los detalles y modalidades de un complejo proceso de comercialización, pero algo me dice que los productores no están muy contentos con "el mejor presidente del mundo", aunque su desazón está muy por debajo de las iras de los farmers yanquis que se consideran literalmente traicionados por el bueno de Trump.</p>V<p>Tres chicas de menos de veinte años fueron secuestradas, torturadas y luego despedazadas en lo que se estima es un ajuste de cuentas de alguna banda del narcotráfico. Los hechos ocurrieron en esa tierra de nadie que pareciera ser el Conurbano bonaerense y en particular La Matanza. Un crimen atroz, sanguinario perpetrado por carniceros que además se regodean de su faena, al punto de que filmaron las escenas macabras para que socios, compinches y soldaditos sepan a qué atenerse si por casualidad en algún momento deciden robarle algunos gramos de cocaína al capo. Veremos qué hace la policía. Han descubierto los restos de las víctimas, están detenidos algunos sospechosos, se cree que se sabe el apellido del que dio la orden de muerte, pero en el mejor estilo "bonaerense", a los dos días del crimen la casa donde presuntamente Morena, Lara y Branda fueron asesinadas, y el auto al que las víctimas subieron con destino de muerte, eran visitados por periodistas, vecinos y curiosos como si fuera un parque de paseo. En estos detalles, en los detalles de dejar todo habilitado para que las huellas se borren, pareciera que los amigos de "la bonaerense" no se equivocan nunca. Dejo abierta a la imaginación de los lectores si esos errores los cometen por incompetentes o por cómplices. En todos los casos, tres mujeres jóvenes, y me importa un bledo si a lo que se dedicaban era virtuoso o pecaminoso, fueron asesinadas de una manera salvaje y brutal por la lacra de los narcotraficantes que -como nos enseñan la Colombia de Pablo Escobar o el México del Chapo Guzmán- cuando el Estado se retira y el presidente de la nación considera que Al Capone es un hombre que ejerce el oficio noble de la economía de mercado, ganan posiciones en los barrios gestionados por punteros peronistas. Y desarrollan a partir de allí, en su estilo y con la dulzura que vimos, las virtudes de un singular Estado de Bienestar en clave mafiosa.</p>]]>
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