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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-05-21T22:11:38+00:00</updated>
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            La historia de la médica cañaseña que se volvió viral: &quot;Quiero construir una medicina más humana&quot;
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                <![CDATA[Manuela Dias Fredes]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/U2YcrQrmtd7WgtScgDq8wObXaME=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/ivana4.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ivana Rodríguez, es una joven de 35 años oriunda del sur-sur santafesino que tiempo atrás se volvió inesperadamente conocida por un emotivo video que compartió su oncólogo Sebastián Torres, quien donde compartía el recorrido de su paciente y celebraba el logro de la cañaseña: terminar su tratamiento oncológico a causa de un cáncer de mama y al mismo tiempo recibirse de médica, un sueño que venía sembrando por años y que ninguna circunstancia de su vida detuvo.</p><p>En contacto con Sur24, Ivana contó cómo transitó ese camino con altibajos y sobre todo con mucha esperanza.</p>Raíces cañaseñas<p>Nacida hace 35 años en Villa Cañás, Ivana Rodríguez lleva consigo la impronta de su ciudad natal. Allí forjó sus primeros lazos y construyó su educación secundaria en la Escuela Normal Superior N° 38 , egresando en el año 2007. Esa base educativa y humana fue la que la impulsó a buscar nuevos horizontes en Rosario, donde comenzó un camino de búsqueda profesional que no estuvo exento de dudas.</p>Ivana es oriunda de Villa Cañás y estudió Medicina en Rosario. Foto: Gentileza.<p>En 2008 comenzó la carrera de Farmacia, pero tras dos años descubrió que su verdadera pasión estaba en otro lugar. Fue así como en 2010 comenzó la tecnicatura en Diagnóstico por Imágenes, recibiéndose en 2013. A pesar de ejercer con felicidad en el Hospital Provincial de Rosario, el deseo de ser médica latía con fuerza, aunque el miedo al fracaso lo mantenía guardado. Finalmente, en 2020, decidió dar el gran paso y comenzó Medicina, motivada por encontrar la forma más humana de ayudar a los demás. “Amo lo que hago porque la medicina no es solo ciencia: es empatía, entrega y vocación. Y el verdadero valor de haberla elegido está en poder transformar el conocimiento en cuidado, y el cuidado en un impacto real en la vida de alguien”, expresó con convicción.</p>El diagnóstico no fue “pausa”<p>En el año 2025, Ivana se encontró en la recta final de su carrera, con apenas cuatro materias restantes para obtener su título. Fue entonces cuando un hallazgo casual cambió el rumbo de sus días: “Todo empezó cuando una mañana me toque una bolita en una de las mamas, fue casualidad.&nbsp;</p>El tratamiento oncológico no fue un freno para recibirse de médica. Foto: Gentileza.<p>Ahí decidí consultar con mi ginecólogo quien me pidió una ecografía para estudiarlo. Todo indicaba que era una lesión benigna y que había que hacer seguimiento”, recuerda. Sin embargo, al presentarse otras manifestaciones clínicas “mi mastólogo decide realizarme una biopsia, y de esa manera llegamos a mi diagnóstico de Cáncer de Mama”, detalló sobre el momento clave de su vida.</p>Libros y quimioterapia<p>Convivir con el tratamiento y la formación médica fue un desafío transformador. Ivana relata que nunca puso la enfermedad en primer lugar, lo cual le permitió transitarla con una entereza admirable. No obstante, el conocimiento médico también le trajo miedos más conscientes al entender profundamente cada proceso biológico que atravesaba.</p><p>Los meses de tratamiento fueron básicamente extenuantes. Ivana debió estudiar en medio de náuseas, vómitos y un cansancio extremo que a veces le impedía incluso sentarse. Pero su voluntad era inquebrantable. “Mi carrera fue mi motor para seguir adelante, me aferre a mi gran sueño porque estudiar y convertirme en médica me recordaba quién era y todo lo que todavía quería vivir y lograr”, compartió con emoción.</p><p>El 25 de febrero, apenas doce días después de su penúltima sesión de quimioterapia, rindió su última materia, Pediatría, en el Hospital de Niños de Zona Norte de Rosario, convirtiéndose oficialmente en médica.</p><p>Y el 11 de marzo llegó otro hito fundamental: su quimioterapia número 16 , la última de su tratamiento. Ese día, rodeada de sus padres, amigas y su oncólogo, Ivana cerró una de las etapas más difíciles de su vida entre bengalas y globos, con un pensamiento claro: "Lo logré... Pasé por todo esto y acá estoy. Porque ese día no solo terminaba un tratamiento; también cerraba una de las etapas más difíciles y transformadoras de mi vida”, valoró Ivana.</p>La marca de la experiencia<p>Lo que este proceso dejó en Ivana es una huella imborrable que definirá su práctica profesional. Haber experimentado la medicina desde la camilla del paciente le otorgó una sensibilidad y empatía que no se encuentran en ningún libro de texto.. "Hoy siento que tengo una sensibilidad que solo se adquiere cuando uno conoce los dos lados de la medicina", reflexiona.</p><p>Para ella, la marca más profunda es el entendimiento de que detrás de cada diagnóstico hay emociones y angustias que requieren ser escuchadas. Su objetivo ahora es “construir una medicina más humana y cercana”, donde el acompañamiento y la presencia sean tan importantes como el tratamiento técnico.</p>Ivana junto a su grupo de apoyo. Foto: Gentileza.El poder del amor y la red de contención<p>Ivana es enfática al afirmar que, si bien la medicina le salvó la vida, el amor fue el componente que realmente la curó. Su "equipo", como ella llama a su red de apoyo, fue fundamental: sus padres, su mejor amiga Aldana, sus compañeros del Hospital Provincial de Rosario y su oncólogo, el Dr. Sebastián Torres. La relación con el Dr. Torres trascendió lo profesional; ella lo describe como su "ángel" y un integrante más de su familia, destacando su rol humano incondicional.</p><p>Hoy, la médica cañaseña se describe en un lugar de transformación absoluta. Su mensaje para quienes atraviesan diagnósticos similares es un llamado a la esperanza: "No son solo una enfermedad ni un diagnóstico. Sigue siendo personas con sueños... Nunca dejen de aferrarse a aquello que los hace sentir vivos".</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/U2YcrQrmtd7WgtScgDq8wObXaME=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/ivana4.webp" class="type:primaryImage" /></figure>A los 35 años, orgullosa de sus raíces en Villa Cañás, la flamante profesional comparte su experiencia, donde la identidad, el esfuerzo y la sensibilidad se entrelazan para dar paso a una nueva forma de entender la medicina.]]>
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                <updated>2026-05-21T22:11:38+00:00</updated>
                <published>2026-05-21T22:11:32+00:00</published>
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            &quot;Apariciones&quot; de Luz Olivares Capelle: un cine que resucita lo invisible
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/93PWUJy3SWmtvc1Sm9DnuWmHnV8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/01/luz_olivares_capelle_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Ana Inés Dobal) - El cine no solo es un medio para contar historias, sino una forma de capturar y hacer visibles lo invisible. Así lo expresa Luz Olivares Capelle, cineasta y realizadora originaria de Rufino, quien en su obra y pensamiento ha logrado conectar la tradición del cine con una perspectiva personal y profunda. Residente en Viena desde agosto de 2008, ha desarrollado una carrera destacada en Europa, donde sus cortometrajes y producciones han sido proyectados en prestigiosos festivales de cine. Sin dudas, en estos años consiguió con creces sus objetivos de estudiar el idioma y formarse como artista.&nbsp;Nació en Rufino en 1983 -es la segunda de tres hermanos- y luego de terminar estudios secundarios se formó en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) en Buenos Aires. Desde allí los puentes y su evidente interés por crear y aprender la hicieron dar el salto de su vida. Voló al Viejo Continente, donde se graduó en Bellas Artes en la Akademie der bildenden Künste Wien; completó un Master en realización cinematográfica en la Filmakademie Wien, Universität für Musik und darstellende Kunst Wien, y actualmente reside con su hija y su compañero en Viena (Austria), donde sus producciones e instalaciones han ganado reconocimiento en múltiples festivales, obteniendo el Premio Max Ophüls en 2017 y el Grand Prix International Short Award en el Cork Film Festival, entre otros. Sin embargo, lo que la distingue no solo son sus galardones, sino su enfoque innovador sobre lo que es el cine y su capacidad para combinar diferentes disciplinas.</p>Luz Olivares Capelle emigró desde Rufino a Viena casi por casualidad en agosto de 2008. Foto: Gentileza<p>A lo largo de su carrera, Luz ha desarrollado una profunda curiosidad por los aspectos técnicos y conceptuales del cine, no solo como un medio narrativo, sino como una herramienta artística capaz de evocar emociones y reflexiones complejas. En su enfoque, el cine no debe ser solo una narración convencional con personajes y conflictos, sino un espacio donde se pueden explorar las percepciones humanas más profundas y ambiguas. "El cine es una máquina de tiempo, una máquina resucitadora de muertos, un código para contar secretos", dice con una mirada que va más allá de las definiciones tradicionales.</p><p>&nbsp;</p>Un cine que desafía la narrativa clásica<p>Desde el 12 de diciembre y hasta el 1 de febrero de 2026, en el marco de una muestra grupal denominada Vakuum, en la Galería de Arte Salzburguer-kunstverein, se exhibe su cortometraje “Apariciones”, en el cual la artista rufinense se enfrenta a una pregunta fundamental: ¿qué es el cine? ¿Es necesario seguir una estructura narrativa clásica para que algo se considere una "historia"? "Nunca me amigué con la idea de que el cine sólo cuenta historias", confiesa. Para Luz, el cine no tiene que ser necesariamente sobre un héroe, un conflicto o una narrativa con principio, medio y fin. Su trabajo explora la creación de imágenes que no buscan contar una historia tradicional, sino despertar algo más profundo: la ilusión de lo vivo a través de lo muerto. "El cine es una máquina resucitadora de muertos", asegura.A través de esta perspectiva, se aleja de las convenciones de la narrativa clásica y busca crear una experiencia sensorial y visualmente evocadora. El cine, según su visión, es una herramienta para cuestionar lo que entendemos como "realidad", haciendo visibles aspectos invisibles o poco comprendidos de la existencia humana. Este enfoque se convierte en la columna vertebral de su proceso creativo, en el cual el cine se convierte en un vehículo de reflexión profunda sobre la naturaleza de la imagen, la memoria y el movimiento.Link de la Galería donde actualmente está exhibiéndose el corto en Austria: https://salzburger-kunstverein.at/jahresausstellung2025&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>El proceso detrás de la creación<p>"El cine es una aparición", afirma la realizadora, quien aborda la historia del medio desde una óptica que considera el cine como una herramienta no solo para narrar, sino para estudiar y observar el movimiento. Influenciada por el trabajo de Étienne-Jules Marey, quien usó la cronofotografía para estudiar el movimiento, Luz descubre que el cine no es solo el resultado de la proyección de imágenes, sino la creación de una ilusión de movimiento que trae a la vida lo que estaba en reposo. "El cine activa, reactiva, imágenes muertas", expresa.</p>En su cortometraje "Apariciones", Olivares Capelle enfrenta una pregunta fundamental: ¿qué es el cine? Foto: Gentileza<p>En su cortometraje “Apariciones”, la artista emplea diversas técnicas cinematográficas y experimenta con la cámara estenopeica, filmación en time-lapse, y coreografías diseñadas especialmente para la cámara. Cada escena tiene un propósito técnico y formal claro, buscando siempre hacer visible lo invisible, lo que no podemos percibir con nuestros ojos. A través de esta búsqueda, "Apariciones" se convierte en un documental sobre el verbo "aparecer" y "desaparecer".Uno de los temas recurrentes en la obra de Olivares Capelle es la deconstrucción de la "realidad". Para ella, la realidad no es algo objetivo y fijo, sino una construcción que depende de las narrativas que aceptamos o rechazamos. Desde niña, en su pueblo de Rufino, Luz se sintió atraída por relatos y creencias populares como los fantasmas, la "luz mala" o las leyendas de apariciones, lo que la llevó a cuestionar qué es real y qué no lo es. "¿Qué se puede hacer en el cine para que el constructo artificial de la ‘realidad’ tambalee?", se pregunta. Su obra es una invitación a reflexionar sobre estos límites y a experimentar con lo que no se ve a simple vista.</p>El cine como una experiencia sensorial<p>En su proceso creativo, Luz Olivares Capelle utiliza una combinación de testimonios, imágenes, sonidos y experiencias visuales para crear una atmósfera única. En "Apariciones", ella busca que cada escena esté interconectada de manera sutil, que se perciba una continuidad entre los momentos aparentemente desconectados, utilizando recursos visuales repetidos para generar una sensación de unidad. "Lo que está todo unido es algo que nos atraviesa, que nos conecta", explica.Con esta intención, Luz propone que el cine sea más que un medio para transmitir una historia; se convierte en un espacio de reflexión sobre lo humano y lo sobrenatural, sobre lo visible y lo invisible. La repetición de ciertos elementos visuales y sonoros en su cortometraje busca enfatizar esta conexión oculta entre las escenas y, a través de esta estructura, Luz trata de explorar la percepción del espectador, sumergiéndolo en una experiencia de incertidumbre y revelación.Cabe señalar que entre sus últimas creaciones se destaca otro cortometraje de ficción: “Bosque de Ecos”, que fue premiado por la Filmakademie de Viena y se puede disfrutar online (idioma alemán con subtítulos en inglés) a través del siguiente enlace: https://mdw.vhx.tv/videos/wald-der-echos&nbsp;</p>Un día en la vida de Luz<p>Hoy, Luz sigue trabajando en proyectos innovadores que siguen desafiando las convenciones del cine. Su rutina diaria, aunque variada según el proyecto en curso, incluye reuniones con curadores, trabajo de oficina, y creación artística. A pesar de las duras condiciones climáticas en Viena (Austria), con temperaturas gélidas y noches que caen temprano, Luz continúa buscando nuevas formas de expresar sus ideas. "Lo extraño es cuando se hace de noche a las 4 de la tarde", comenta. Sin embargo, se siente agradecida por haber encontrado lo que le gusta hacer, un privilegio que le permitió estudiar y aprender.En su vida diaria, Luz mantiene una rutina de trabajo muy estructurada, aunque la naturaleza de su arte le exige flexibilidad y experimentación constantes. A menudo, sus proyectos la llevan a colaborar con otros artistas y profesionales del cine, como el caso de su trabajo con Almut Schilling, una restauradora de arte contemporáneo que participó en la creación de escenas experimentales. La nieve, los paisajes de Viena y las influencias de su Argentina natal siguen siendo parte de la inspiración en su proceso creativo, combinando su experiencia personal con un enfoque artístico que abarca múltiples disciplinas y técnicas.</p>Ser o no ser¿Un/una artista? Pina BauschUna mujer? Dos: mi mamá y mi abuela Elena¿Un recuerdo? Una tarde feliz con mis padres y hermanos en una playa cuando yo tenía unos ocho años¿Un lugar? Cualquiera en donde uno esté en paz¿Un color? Uno luminoso¿Un momento? Ahora¿Un libro? “La cámara lucida” de Roland Barthes. El primer libro de teoría que leí, que se sintió como un libro desde o para el corazón¿Un viaje? Al Machu Picchu¿Una comida? Torta Rogel¿Una mirada? La mirada en silencio después de que se puso un límite¿Un día en tu vida? El día que nació mi hija, que es el mismo que el cumpleaños de mi papá¿Un sabor? La amargura “despabilante” del mate¿Un aroma? El aroma de la planta de quinotos florecida¿Un tacto? Tocar el barro¿Un sueño cumplido? Poder encontrar lo que me gusta hacer, haber podido estudiar y aprender¿Uno por cumplir? Poder hacer lo que me gusta hasta que me muera¿Un gracias? Gracias por la salud y por todas las oportunidades que me dio “la casualidad del universo” y que me dieron mis padres¿Un lo siento? Cada vez que no me di cuenta de lo que tenía¿Una película? Imposible decir una¿Un director/a? Imposible uno: Lucrecia Martel, Michael Haneke, Luis Buñuel, Andréi Tarkowsky, Pedro Almodóvar¿Un momento del día? Mañana¿Una estación del año? Verano¿Una imagen que puedas describir con palabras? Filmo cosas porque hay imágenes que no se pueden enjaular con palabras y esas son las que me interesan.¿Una próxima película? A un millón de años luz de casa (si terminamos de conseguir el financiamiento)&nbsp;Contactos<p>Sitio Web: luzolivarescapelle.com</p><p>IG: luz.olivares.capelle</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/93PWUJy3SWmtvc1Sm9DnuWmHnV8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/01/luz_olivares_capelle_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde Viena, la cineasta y realizadora rufinense nos comparte su reflexión sobre el cine, su proceso creativo y cómo busca redefinir lo que entendemos por "historia". En su cortometraje "Apariciones", la ilusión de movimiento se convierte en el vehículo para explorar las fronteras de la realidad.]]>
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                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2026-01-14T19:03:50+00:00</published>
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            Dos amigos
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4wczYAGu2XN-QXm1tjjmLB-U5y0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/hermanos_amigos.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Rogelio Alaniz</p><p>I</p><p>Por lo que me contaron, amigos fueron siempre. Desde pibes, como se dice en estos casos. A uno le decían Cacho, al otro Lito. Los que los conocieron del barrio aseguran que siempre estaban juntos y tal vez por ese motivo les decían "los cacholitos". Más detalles no conozco. Un barrio pobre de laburantes. Casas modestas, calles de tierra, zanjones y potreros donde se improvisaban las canchas de fútbol. No sé si terminaron la escuela primaria, supongo que sí, pero seguro que a la secundaria no fueron. Tampoco sé con certeza dónde trabajaban, aunque de algún lado me llegó el chisme de que hacían changas, que se la rebuscaban como podían. Así, entre tropezones, carencias, algunas alegrías y muchas penas se fueron haciendo hombres, mejor dicho, muchachos. Siempre amigos. En las buenas y en las malas, en las duras y las maduras. Cacho era más divertido, más alegre si se quiere; Lito era más seriote, tal vez más guapo, más amigo de resolver las diferencias a las piñas. Nada del otro mundo. En un barrio de las orillas hay que saber hacerse respetar. Ellos eran respetados. Se aguantaban todas; y si había que atropellar, atropellaban. A veces ganaban, a veces perdían, pero nunca aflojaban. Eran bravos los "Cacholitos".</p><p>II</p><p>El fútbol era su pasión. Y eran buenos con la pelota. En los campeonatos del barrio se distinguían, pero eso sí, nunca jugaron en equipos diferentes. Alguna vez parece que un técnico de un club del centro se interesó por ellos. Incluso creo que hubo un contrato, y que en algún momento se pusieron la camiseta del club del cual eran hinchas desde purretes. A los dieciséis o diecisiete años ya eran hombres hechos y derechos. La pobreza, la miseria jode y jode mucho, pero si sobrevivís a ella, es como que estás preparado para todo. Ellos suponían que su destino era el fútbol. Y lo suponían bien porque, repito, eran buenos. Ya para entonces salían de noche: algún baile en el club o en algún boliche, quedarse con los amigos en una esquina tomando cerveza hasta tarde, alguna partida de truco después de algún asado o algún guiso carrero. No lo sé con precisión, pero alguna vez se entreveraron con mujeres. Nada extraño, porque los Cacholitos eran pintones, sin fanfarronería, pero con clase. A los dieciocho años los llamaron para la colimba. Fue en 1982. Se presentaron y les tocó el mismo destino. Es posible que al servicio militar lo hayan considerado una molestia, pero ya estaban acostumbrados a las molestias. A madrugar, a pasar frío y a comer comida de pobres.</p><p>III</p><p>La noticia de la guerra los sorprendió, pero no demasiado. Es probable que como todos en algún momento hayan pensado que sus vidas corrían peligro. Pero si lo pensaron, nunca se lo dijeron a nadie. Supongo que como muchos no fueron contentos al sur, pero los Cacholitos siempre se las habían aguantado y en este caso es muy probable que se hayan sentido orgullosos de su condición de soldados decididos a defender la patria. No se preguntaron si esas islas eran o no argentinas, porque siempre creyeron que efectivamente lo eran. Mucho menos se preguntaron si quienes los enviaban a esa guerra eran hombres justos, porque desde su edad y su condición social suponían que los hombres que ejercían el poder en nombre de la patria siempre eran justos. Ajenos a las complicaciones de la política, seguramente no les interesó saber si obedecían a un gobierno democrático o a una dictadura militar. Por el momento les bastaba y les sobraba con saber que eran valientes y que iban a defender a la patria.</p><p>IV</p><p>No me consta que alguna vez se hayan quejado de su suerte. A decir verdad, nunca lo habían hecho. Es probable que el frío los haya intimidado al principio, pero los muchachos estaban muy acostumbrados a lidiar con las asperezas de la vida y del clima. Tampoco sé si estuvieron mucho tiempo en alguna ciudad del sur o los embarcaron enseguida a las islas. Sí sé que nunca tuvieron problemas con sus superiores porque estaban acostumbrados a obedecer, incluso aunque las órdenes fueran injustas, o cuando quienes las daban no estuvieran a la altura de ellos. A no confundirse. No eran serviles ni obsecuentes, ni se les ocurría serlo, pero eran respetuosos. Cuando llegaron a la isla no necesitaron mucho tiempo para saber que la guerra se les venía encima y que los enemigos eran bravos. La noticia no les preocupó demasiado: los dos estaban habituados a pelear con desventajas. Su única certeza era que no tenían miedo y su única alegría es que seguían juntos. No me consta que les hayan dicho como en el barrio, los Cacholitos, pero los que los acompañaron en esas jornadas no desconocían esa amistad.</p><p>V</p><p>Lo cierto es que pronto estuvieron peleando en el frente. Hacía frío, mucho frío; los uniformes no alcanzaban a protegerlos de los rigores de temperaturas bajo cero. Es probable que en algún momento la situación los haya sorprendido. Los generales que hablaban de la patria y de la guerra no parecían estar muy preparados. Pronto aprendieron a distinguir entre sus jefes a los que eran valientes en serio y a los que solo eran bravos para gritar y amenazar con castigos. Todo parecía jugarles en contra, pero ellos no perdían la alegría, esa costumbre de hablar en joda en los momentos más duros o de tomarse a la ligera el peligro de que una bala los mandase al otro mundo. En el frente faltaban alimentos, faltaban abrigos y a veces faltaban balas, pero nunca se los oyó chistar.</p><p>VI</p><p>El desenlace se precipitó una noche, tal vez a la madrugada o algo parecido, porque con el frío, la niebla y la llovizna no era fácil distinguir cuándo era de día o de noche. Una excursión en dirección a unas dunas. Una emboscada o una trampa. Nunca terminamos de saberlo. El enemigo siempre era invisible. Disparaba de lejos, y además les importaba poco que fuera de día o de noche porque siempre se las arreglaban para ver. El enemigo peleaba con ventajas. Mejores armas, más tecnología y tal vez mejores jefes</p><p>En esas condiciones no era difícil pronosticar cuál sería el resultado. Ellos, los Cacholitos, lo sabían, claro que lo sabían, pero el potrero les había enseñado que había que jugar hasta el último minuto. En algún momento hubo un pequeño combate y después la orden de replegarse. Fue entonces, cuando llegaron al campamento, que Cacho advirtió que Lito no estaba. Esperó un rato y después se presentó ante el coronel y le dijo que su amigo estaba herido y que él lo iría a buscar. El coronel se opuso terminantemente. -Tu amigo está muerto- le dijo casi sin mirarlo- está muerto y por hoy no quiero más muertos. Cacho insistió en que iría a buscarlo. El coronel no estaba acostumbrado a que lo desobedecieran, ningún coronel lo está. Primero se lo dijo por las buenas, después se lo ordenó. Cacho no dijo nada, o, mejor dicho, simuló que aceptaba la orden, pero en la primera oportunidad que se le presentó salió de esa suerte de trinchera en la que estábamos amontonados y se dirigió en dirección dónde suponía que estaba Lito. Solo, en medio de la noche glaciar. Nosotros lo vimos salir y nos callamos la boca, pero el coronel en algún momento se dio cuenta de que Cacho se había escapado. Puteó y prometió el peor de los castigos. No recuerdo si amenazó con fusilarlo, pero el tono de la voz no dejaba lugar a dudas.</p><p>VII</p><p>Cacho regresó dos o tres horas después. Algo debe de haber registrado el coronel en la expresión de su rostro porque todos los castigos que había prometido desaparecieron. Solo se limitó a preguntarle si había encontrado a su amigo.</p><p>-Sí coronel, lo encontré…está muerto. No lo dijo lagrimeando, pero todos sentimos que las lágrimas andaban cerca. El coronel le dijo algo así como: -Ya te dije que estaba muerto, pero vos…Cacho lo miró y le contestó: -Ahora está muerto, coronel, pero cuando llegué estaba vivo. Todos lo miramos con sorpresa. -Sí, claro, estaba vivo, lo encontré de casualidad y lo reconocí de milagro, porque entre la nieve los muertos que allí estaban eran iguales. Todos callamos para escucharlo porque Cacho, que siempre fue de pocas palabras, ahora estaba algo locuaz. -Sí mi coronel, cuando llegué estaba vivo; pero él y yo sabíamos que no le faltaba mucho para morirse. -¿Hablaron?, preguntó el coronel?. -Él habló, apenas podía hablar mi coronel, pero lo poco que dijo pude entenderlo, contestó Cacho. -¿Y qué te dijo? Hubo un breve silencio y después esa respuesta de Cacho que hasta el día de hoy, cuarenta años más tarde la sigo escuchando. -Yo sabía que ibas a venir, me dijo, yo sabía que ibas a venir…te estaba esperando.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4wczYAGu2XN-QXm1tjjmLB-U5y0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/hermanos_amigos.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Rogelio AlanizIPor lo que me contaron, amigos fueron siempre. Desde pibes, como se dice en estos casos. A uno le decían Cacho, al otro Lito. Los q...]]>
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                <updated>2024-03-07T10:09:37+00:00</updated>
                <published>2024-03-07T10:09:20+00:00</published>
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            Día de la Donación de Órganos: cuatro historias de fe, amor y esperanza
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6R1XWTHQmIuHI-oWkkIaXiglhbs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/05/WhatsApp-Image-2023-05-30-at-16.07.24.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este 30 de mayo se celebra el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos, en conmemoración del nacimiento del hijo de la primera paciente que dio a luz después de haber recibido un trasplante en un hospital público. Esta fecha fue instaurada con el objetivo de avanzar en la construcción de una sociedad donante, generando conciencia, informando y educando sobre la importancia de la donación para salvar vidas.</p>
<p>Para muchos hoy es un día de celebración, sobre todos para aquellos que, a través de un trasplante, tuvieron una segunda oportunidad, y para otros, en especial quienes están en una lista a la espera de ese tan ansiado y necesario órgano un día de reflexión que los ayude a recargar pilas y seguir adelante. En el medio hay familias, miles de familias, que por alguna razón tuvieron y tienen que enfrentarse a esta realidad, ya sea acompañando a sus seres queridos en el proceso o afrontando la donación como un acto de amor.</p>
<p>Aprovechando esta fecha tan especial, Sur24 decidió reunir cuatro historias del sur-sur santafesino que sintetizan la importancia de donar órganos: Gemma Romano, una pequeña de tan solo un año y medio que está a la espera de un corazón; Branco “Tutti” Jauregui, quien hace dos años volvió a nacer tras recibir un trasplante de corazón; Holly Baez, que recuperó su vida tras recibir un riño de su padre; y Julián Gómez que en el mes de abril tuvo una brillante actuación en el Mundial de Natación para Trasplantados.</p>
Gemma sigue en espera
<p>Gemma Romano tiene un año y medio y se encuentra en emergencia nacional a la espera de un corazón. La pequeña, oriunda de Venado Tuerto, fue diagnosticada con miocardiopatía dilatada del ventrículo izquierdo y su única esperanza es recibir un trasplante. Actualmente se encuentra internada en la terapia intensiva del Hospital Italiano de Buenos Aires.</p>
<p>Hoy la única forma de que la beba pueda recuperar su vida normal y de disfrutar de su infancia como lo merece, es recibiendo un trasplante de corazón.</p>
<p>La vida de Gemma cambió de un día para el otro. De estar jugando con sus tres hermanos mayores pasó a tener que estar en la habitación de un hospital las 24 horas, sufriendo las consecuencias de esta patología y de las prácticas médicas que recibe a diario.</p>
<p>“Ella nació muy bien, a término y tras un embarazo controlado con los electrocardiogramas fetales que permitían monitorear su corazón. Los resultados siempre dieron perfectos. Al mes y medio, empiezo a notar cosas raras, como síntomas similares a un broncoespasmo, incluso la medicación que le daban era justamente para eso. Su médica, que no voy a dar el nombre, me dijo que se le acababan las herramientas porque no podía dar con lo que ella tenía, sin solicitar tampoco estudios para obtener un diagnóstico”, contó Melina, su mamá.</p>
<p>Así fue que llevaron a Gemma al Hospital regional “Dr. Gutiérrez” de Venado Tuerto porque no respiraba bien y, gracias a Dios, la médica que nos atiende se da cuenta de que no era respiratorio, sino que era una cardiopatía.</p>
<p>La pequeña fue trasladada de emergencia a Rosario y allí reciben el diagnóstico: una cardiopatía dilatada del ventrículo izquierdo. “Después de estar algunos días internada, salimos con el alta, pero al tiempo al tuvieron que volver a internar por una bronquiolitis, de la que también se recuperó. Ahora, tuvimos que regresar porque su insuficiencia cardíaca le provoca síntomas”, relató Melina desde el Hospital Italiano de Buenos Aires.</p>
<p>“Recibir la noticia fue duro para la familia, muy triste porque no lo esperábamos tan repentino, si bien sabíamos que era una opción para algún momento de su vida, ya que se trata de una cardiopatía que no se opera”, señaló, añadiendo que, al ser tan pequeña, no hay otras alternativas que la puedan ayudar a que su corazón aguante hasta que llegue su trasplante.</p>
<p>“Hoy Gemma necesita un corazón para vivir”, repite Melina con sus ojos llenos de lágrimas, sabiendo que está hablando de su pequeña hija.</p>
Segunda oportunidad para Tutti
<p></p>
<p>Branco “Tutti” Jauregui es un joven de 24 años, de la localidad de Carreras, quien dos años atrás, en febrero de 2021, recibió un trasplante de corazón, dándole una segunda oportunidad.</p>
<p>Tutti le ganó una pulseada a la muerte, ya que su corazón dijo basta a fines del 2020 y para enero del 2021 se empezó a apagar. Cuando el tiempo más apuraba, golpearon la puerta de su habitación y entró caminando con calma la noticia que más buscaban: había un donante compatible.</p>
<p>Así, en la tragedia de un joven salteño de 16 años, apareció ese hilo de esperanza que el joven pensó que nunca iba a encontrar.</p>
<p>“El 10 de febrero pasó a ser una fecha más importante que mi cumpleaños. Fue una experiencia horrible, con final feliz y que no va a volver a pasar”, contó Tutti a Sur24.</p>
<p>“No termino de entender lo que pasó, porque la vida se me iba en cuestión de segundos. Y ahí, cuando estaba todo perdido, sentenciado, gracias a una familia que tuvo ese acto de amor, volví a tener mi vida”, relató.</p>
<p>A su vez, aseguró que desde el día en que recibió el alta, se armó otra vida, buscó nuevos caminos e incorporó otros pensamientos, otros valores y se aferró a distintos métodos: “Hoy la vida se ve diferente y entiendo que es lo importante. No pasa más por enojarme, hacer problema por algo chiquito o preocuparse. Siempre hay cosas peores. Pero sobre todo trato de disfrutar, porque uno nunca sabe lo que va a pasar. En un mes mi vida se iba hasta llegar al límite”.</p>
<p>En mayo del 2022, Branco cumplió otro sueño, conocer a la familia de Adrián Galeano, su donante, un momento muy emotivo, donde pudo abrazar a quienes tomaron esta decisión y lo ayudaron a tener esta segunda oportunidad de vivir.</p>
Julián Gómez, un campeón
<p></p>
<p>En el mes de abril de este año, Julián Gómez, joven atleta de Venado Tuerto, obtuvo tres medallas (dos de plata y una de bronce) en el Mundial de Natación para Trasplantados, que se llevó a cabo en Australia.</p>
<p>Julián, que tiene 23 años, recibió en el año 2010 un trasplante de riñón en el Hospital Garraham. Desde ese momento, comenzó a competir en natación para trasplantados con gran éxito logrando el objetivo de clasificar al Mundial.</p>
<p>En noviembre compitió en los Juegos Nacionales de deportistas trasplantados en San Rafael, Mendoza y se trajo cuatro medallas de oro. Eso le permitió al venadense clasificar al Mundial que se disputó en Perth, Australia, junto a otros 28 deportistas que representaron a Argentina en distintos deportes. En total, viajaron cuatro de Santa Fe y solo él de Venado Tuerto.</p>
<p>Cabe recordar que el joven hizo un gran esfuerzo para poder asistir y cumplir el sueño de participar de esta competencia, incluso organizó una rifa donde el premio principal fue su propia moto.</p>
<p>El trasplante que recibió Julián cuando solo tenía 10 años, lo obligó a tener un modo de vida distinto, debiendo practicar deportes que no implique contacto. Así fue que se apasionó por la natación y hoy lo adoptó como un modo de vida, donde el agua se ha convertido en parte de su rutina diaria.</p>
Holly recuperó su vida
<p></p>
<p>En octubre del 2022, Holly Baez, quien en ese momento tenía 4 años, recibió un riñón de su papá, que le permitió, a partir de ese momento, comenzar una nueva vida.</p>
<p>Holly debió someterse a este trasplante, luego de que en diciembre del 2020 se enfermara de Síndrome Urémico Hemolítico por consumir carne mal cocida de una vianda que habían comprado en una rotisería de Venado Tuerto, que le provocó que sus riñones dejaran de funcionar, comenzando con diálisis que continuaron hasta el día de la intervención.</p>
<p>Holly fue diagnosticada en el Hospital regional “Dr. Gutiérrez” de Venado Tuerto y luego trasladada al Sanatorio de la Mujer en Rosario, donde permaneció en terapia intensiva por dos meses.</p>
<p>Ya en ese momento le informaron a la familia que la única alternativa para que Holly pueda salir de este cuadro es recibir un trasplante de riñón, motivo por el cual decidieron viajar a Buenos Aires, al Hospital Italiano, para poder avanzar. Desde el inicio se planteó la posibilidad de que sea la madre la que le donara el órgano, llegando incluso a obtener el “apto”. Sin embargo esa opción “se cayó” y la terminaron “dando de baja en el Hospital”.</p>
<p>Finalmente fue su padre quien tuvo este acto de amor y le donó un riñón.</p>
<p>Hoy Holly puede llevar una vida normal como todo niño se merece, sin tener que desfilar constantemente por los pasillos de los hospitales y sanatorios, más allá de las visitas para control, incluso pudo retomar el jardín de infantes.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6R1XWTHQmIuHI-oWkkIaXiglhbs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/05/WhatsApp-Image-2023-05-30-at-16.07.24.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Este 30 de mayo se celebra el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos, en conmemoración del nacimiento del hijo de la primera paciente que di...]]>
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                <updated>2023-05-31T01:18:42+00:00</updated>
                <published>2023-05-30T14:14:17+00:00</published>
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            Elortondo y la riqueza de tener una de las pocas calesitas del sur de Santa Fe
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bk9Gk_qO5URlFiYTUoUWVlv0HCI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/08/calesita-Elortondo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>A pocas jornadas del Día del Niño, desde la Comuna de Elortondo recordaron un momento feliz y repleto de historias como lo es el paso de cientos de niños por la calesita ubicada hace 23 años en el Parque “19 de Marzo”.</p>
https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/08/WhatsApp-Video-2022-08-18-at-7.30.21-PM.mp4
<p>Video: Gentileza Multimedios Elortondo</p>

<p>Y es que, justamente, en 1998 cuando el ex presidente comunal de la localidad, Ernesto “Tornillo” Lombardi y Daniel Omar “Patuchi” Lambertucci, decidieron encontrar en la zona, alguna calesita a la venta para instalarla en Elortondo. Un año después estaría en funcionamiento.</p>
En busca de una calesita
<p>“Primero -relatan- partieron a la ciudad de Villa Cañás, donde tenían el dato de un juego tipo carrusel en venta. Viajaron hacia ese lugar, pero al tomar contacto se dieron cuenta que no cumplía con lo que buscaban ni con las características que necesitaban”.</p>
<p>Volvieron a Elortondo y a los pocos días, “se trasladaron hacia Venado Tuerto donde se vendía una de las dos calesitas que había en la tradicional esquina de Belgrano y 9 de Julio”, detallan.</p>
<p>“Por entonces, Jorge Eduardo Pérez (chofer del trencito “Talán Talán”) era el dueño y accedió a vender una de esas calesitas –que estaba parada y fuera de servicio-, luego de que le contaran la idea que había para Elortondo”.</p>
Armado y debut
<p>“Desarmada, la cargaron en un vehículo y la trajeron al pueblo. Fue derecho a un viejo galpón que se encontraba donde hoy están las oficinas de carnet en la comuna, durante un mes”, rememoran sobre aquel año.</p>
<p>“&#8217;Patuchi&#8217; Lambertucci, junto a trabajadores eventuales, tomaron la tarea de recuperarla y ponerla en condiciones para que empiece a girar. Hubo que lijar mucho, arreglar maderas (se convocó a Raúl Trevisi para los pisos), poner en valor los fileteados y pintar los muñecos que en ese momento eran Calculín, Hijitus, Cachavacha, entre otros”.</p>
<p>Y agregan que “se armó el núcleo de la calesita (lo que está adentro, en el interior), se reparó el diferencial con Delmo Gattoni a la cabeza y los trabajadores del taller, para luego ponerla en marcha.</p>
<p>Así fue pasando el tiempo y en vísperas del Día del Niño de 1999, finalmente pudieron instalarla y presentar en sociedad”.</p>
<p>La estructura se montó en el mismo lugar que está hoy, en el Parque 19 de Marzo (sobre calle Italia), donde se colocó un cerco perimetral y techo de lona.</p>
<p>“El debut, fue en simultáneo con los tradicionales festejos en la Casa del Niño. Incluso ese día, vino Jorge y su “Talán Talán” desde Venado Tuerto, para pasear a los chicos por Elortondo en trencito”, detallan.</p>
<p>En todos estos años, pasaron diferentes familias que la fueron cuidando. Se hicieron modificaciones (por ejemplo, antes había que empujarlo y después se mecanizó), pero siempre estuvo en marcha, haciendo feliz a muchas generaciones.</p>
<p>“En vísperas del Día del Niño, queríamos compartirles este recuerdo y también, invitarlos a dejar sus historias en la calesita en los comentario”, cierran invitando a todos a compartir sus experiencias.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bk9Gk_qO5URlFiYTUoUWVlv0HCI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/08/calesita-Elortondo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>A pocas jornadas del Día del Niño, desde la Comuna de Elortondo recordaron un momento feliz y repleto de historias como lo es el paso de cientos de ni...]]>
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                <updated>2022-08-19T11:31:12+00:00</updated>
                <published>2022-08-18T20:27:46+00:00</published>
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