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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
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            El hombre que volvió de la muerte existe... y vive en Santa Fe
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vaNfMVjuvZm4GENogMg0cWGHjho=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/guido_pallero_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Darío Chiapello y María José Valdéz (El Litoral)</p><p>"Siempre digo que lo mío fue un milagro", afirmó en diálogo con Danilo Chiapello. Aquella tarde del 12 de julio de 1970, mientras filmaba la tradicional carrera de automovilismo en Rafaela para Canal 13, fue atropellado por el auto del corredor Andrea Vianini, que venía a 240 km/h.</p><p>"Me llevaron muerto al hospital. Estaba en la morgue, tapado con una sábana. Pero una monjita me vio mover la mano. Y acá estoy."</p>La monja que notó lo imposible<p>El impacto lo dejó clínicamente sin vida. Lo llevaron directo a la morgue con el certificado de defunción listo. Fue en ese momento cuando una monja del hospital de Rafaela advirtió que su mano cayó sobre la suya. "Dio aviso de inmediato. Me pusieron oxígeno y detectaron que tenía seis pulsaciones por minuto", recordó Guido.</p><p>"Si no hubiera sido por esa monjita, no estaría contando nada. Es increíble, pero es verdad."</p><p>Así comenzó su milagrosa recuperación, contra todos los pronósticos. Estuvo cuatro meses en coma y fue operado de urgencia sin anestesia porque no respondía a los medicamentos. Le extirparon un pulmón y un riñón.</p><p>Cuando despertó, no recordaba nada. Ni siquiera haber ido a filmar aquella carrera. "Todo lo que cuento es lo que me contaron después. Yo no me acuerdo ni del accidente ni del hospital. Nada."</p>Minutos antes del accidente Guido fue fotografiado en Rafaela.El accidente contado por él mismo<p>"Yo sabía que Andrea Vianini era un piloto que se daba trompos seguido. Estaba detrás del guardrail, esperando la mejor toma", relató. Vianini venía rápido, perdió el control, hizo dos trompos y lo embistió de lleno.</p><p>"Me levantó por el aire y me destrozó. Me cargaron a la ambulancia en pedazos. Salieron sin sirena, porque estaba muerto."</p><p>En el hospital lo dejaron en un pasillo mientras avisaban al canal para que enviaran a alguien a reconocer el cuerpo. Fue en ese momento, cuando preparaban el traslado a la morgue, que ocurrió el milagro.</p><p>"Estaba tapado con la sábana cuando la monja me destapó. Al caer mi mano sobre la suya, se dio cuenta que estaba vivo."</p><p>La historia es increíble, pero cierta. Guido muestra aún hoy su cuerpo sin una sola cicatriz visible.</p><p>"No tengo marcas, ni señales, nada. Me falta un pulmón y un riñón, pero ni una cicatriz. Es un milagro."</p>El 12 de julio de 1970, Guido Pallero sufrió el accidente mientras filmaba en Rafaela para Canal 13.Del campo a la cámara, de la muerte a la vida<p>Guido Pallero nació en la zona rural de Recreo. Trabajó de chico como bollero y quintero. Llegó a Santa Fe sin estudios, con hambre de aprender. En Canal 13, único canal de la ciudad en aquel entonces, se formó como camarógrafo filmando "Hombres y Máquinas", el programa de Carlos Larriera.</p><p>"Se filmaba todo con una sola cámara, había que editar en cámara. No como ahora."</p><p>No tenía estudios formales, pero su pasión lo llevó lejos. Estuvo en actos con presidentes y gobernadores. Aprendió el oficio de mirar, de insistir, de perfeccionar.</p><p>"Aprendí mirando a los que sabían. Nadie me regaló nada. Fue todo a fuerza de trabajo."</p><p>La familia Celano de Rafaela le regaló una réplica del auto que lo atropelló. La conserva como recuerdo de que todo es posible.</p>Guido Pallero visitó El Litoral y compartió su historia.Un mensaje de fe<p>Cada 12 de julio celebra su "segundo cumpleaños". Sabe que su historia parece sacada de una película. Por eso no se cansa de repetir que su vida es una lección de fe.</p><p>"Creo en Dios profundamente. A veces me pregunto por qué me tocó a mí. Pero agradezco cada día estar vivo."</p><p>Durante la entrevista, recordó el reencuentro telefónico que logró El Litoral con Andrea Vianini en 1997. El piloto nunca supo que había sobrevivido. "Se quebró en llanto al saberlo. Yo le dije: vos ibas a 200 con tu auto y yo con mi cámara. Pero 27 años después, acá estamos los dos."</p><p>Ese diálogo fue tapa de la Revista Nosotros, con una nota que retrató la historia de dos hombres unidos para siempre por un accidente.</p>En 1997, la Revista Nosotros logró reunir a Pallero con Andrea Vianini, el piloto que lo atropelló.El hombre que no guarda rencores<p>Hoy, con casi 83 años, Guido sigue riéndose de sí mismo. Se define como alto, elegante, rubio y de ojos celestes. Se pregunta cómo lo ven los demás, pero asegura que la vida le dio todo lo que pudo darle.</p><p>No tiene cuentas pendientes, ni odios, ni rencores. Solo gratitud y la convicción de que está vivo por algo.</p><p>"Estaba muerto. Pero volví. Y sigo estando."</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vaNfMVjuvZm4GENogMg0cWGHjho=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/guido_pallero_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure>A 55 años del accidente que cambió su vida para siempre. Guido Pallero, el próximo 26 de agosto cumplirá 83 años y conserva intacta la lucidez para contar su historia: la de un hombre que fue dado por muerto y regresó a la vida gracias a una monja.]]>
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                                <category term="provinciales" label="Provinciales" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-07-21T09:53:41+00:00</published>
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            La lucha de Estefanía: espera a su bebé mientras enfrenta el cáncer
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                <![CDATA[Santiago Balague]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/b3K0a9Fw7YnJ7shFGnFZUZg8pSM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/02/cancer_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La historia de la venadense Estefanía Belén Sequeira González es un testimonio de lucha, esperanza y amor incondicional. A sus 33 años, la profesora de geografía y madre de un pequeño de 4 años, enfrenta uno de los desafíos más grandes de su vida: un diagnóstico de cáncer de mama en medio de un embarazo.</p><p>Todo comenzó en mayo del año pasado, cuando Estefanía notó un pequeño bulto en su mama derecha. Los temores la hicieron dudar en acudir al médico, pero en junio se realizó una ecografía. Los resultados alertaron a la especialista, quien le recomendó una mamografía urgente. Así comenzó un camino de estudios y consultas con distintos profesionales, que culminó en agosto con una visita al Centro de Mastología de Rosario, donde recibió el temido diagnóstico.</p><p>"Cuando el médico vio mi mamografía, ya me hablaba de una mastectomía. Para mí fue un impacto enorme", relató. A pesar de que se había realizado pruebas de embarazo previamente con resultados negativos, en septiembre, al someterse a nuevos estudios, descubrió con sorpresa que llevaba 16 semanas de gestación.</p><p>"Enterarnos de la llegada de Fausto fue tocar el cielo con las manos", confesó emocionada.</p>El tratamiento durante el embarazo<p>El embarazo modificó el protocolo de tratamiento, pero no lo detuvo. La oncóloga le aseguró que podía recibir quimioterapia sin afectar al bebé. Así comenzó con las "quimios rojas", un tratamiento agresivo, pero compatible con su estado. "Desde que supe de Fausto, todo cambió. Fue mi fuerza para seguir adelante", afirmó.</p><p>Su cesárea está programada para el 20 de febrero, cuando Fausto cumplirá 36 semanas de gestación. "La oncóloga me explicó que, si esperaba más tiempo, todo el tratamiento no habría servido de nada. Entonces decidieron adelantar su nacimiento".</p>El apoyo incondicional<p>La comunidad de Venado Tuerto ha jugado un rol clave en su lucha. Desde el inicio, sus compañeros docentes y amigos se movilizaron para ayudarla a costear las biopsias, que tenían un costo elevado. "Realizamos ventas de pollos, rifas, y la respuesta de la gente fue impresionante", destacó.</p><p>Además, forma parte del grupo OncoAmigas, un colectivo solidario que fabrica pelucas para pacientes oncológicos. "Es una forma de devolver todo el amor y apoyo que recibí", afirmó con gratitud.</p>La llegada de Fausto&nbsp;<p>A pesar de los desafíos, Estefanía mantiene la esperanza. "Fausto me acompañó en cada sesión de quimioterapia. Se mueve en la panza cuando me conecto a la máquina, es un guerrero".</p><p>Una vez que nazca su hijo, continuará con 12 sesiones más de quimioterapia y luego una cirugía. "No podré amamantarlo, pero una gran amiga hizo un banco de leche para él. Ese gesto de amor no tiene precio".</p>Una cadena de solidaridad<p>La historia de Estefanía ha movilizado corazones. Se ha lanzado una campaña solidaria para ayudarla en los gastos médicos y la estadía en Rosario, donde recibirá atención especializada. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del alias: estefi.sequeira</p><p>"El cáncer me trajo miedo, pero también me trajo la mayor alegría de mi vida: mi hijo. Es difícil, pero tengo fe en que vamos a salir adelante juntos", concluyó.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/b3K0a9Fw7YnJ7shFGnFZUZg8pSM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/02/cancer_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El 20 de febrero tiene programada la cesárea para dar a luz a Fausto, que la acompañó en el inicio del tratamiento.]]>
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                                <category term="venado-tuerto" label="Venado Tuerto" />
                <updated>2025-02-11T17:12:43+00:00</updated>
                <published>2025-02-11T17:12:37+00:00</published>
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            Tiene 87 años y sigue al frente de una histórica carpintería rufinense
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/tiene-87-anos-y-sigue-al-frente-de-una-historica-carpinteria-rufinense" type="text/html" title="Tiene 87 años y sigue al frente de una histórica carpintería rufinense" />
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5mKm3zWv01-vwQdQF2R2nMPoOzs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/11/carpintero_rufino_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Ana Inés Dobal</p><p>Domingo Falcone montó su carpintería en la ciudad más austral de la provincia de Santa Fe, dos años después de haber empezado a trabajar con su hermano en otras carpinterías con apenas 17 años. Imaginemos este punto del país hace casi cien años. Los Falcone aprendieron y descubrieron su gusto por el oficio de la madera con 21 y 22 años cada uno, confiando en que podían montar su proyecto compartido y convertirlo en su medio de vida.</p><p>Como tantos negocios que parecen contarnos historias vívidas de un pasado que regresa al atravesar la puerta de entrada, la carpintería de Don Falcone guarda imágenes de otra época mientras reedita con cada corte y marco terminado, la historia y vigencia del arte manual, a todo el que la visite.</p>Domingo descubrió el gusto por la madera desde muy joven.<p>Los años pasaron para este dúo dando forma a la par proyectos que desafiaron sus manos y cabezas y los&nbsp; volvieron expertos en el rubro. Ambos desandaron su aventura de vivir "haciéndose" en este oficio y pudiendo -según cuenta Domingo-, diferenciarse uno del otro en sus roles a la hora de ponerse al servicio de cada obra. "Yo siempre fui muy puntilloso y prolijo, mi hermano hacía la otra parte del trabajo, lo grueso. Siempre nos complementamos muy bien hasta que el Covid 19 se lo llevó", relató sobre el inesperado final de la dupla histórica. Igual no se detuvo.</p><p>A pesar de las despedidas que deja el paso del tiempo, Don Falcone jamás abandonó el movimiento. "Trabajé por muchos años con arquitectos muy conocedores y hemos hecho muchas cosas juntos. Con Horacio Salgado por ejemplo -recuerda- y en ese 'hacer juntos' aprendí de todo", señaló. Con la carpintería ganó amigos, trabajos desafiantes y su deseo de cumplir y compartir, jamás abandonaron su rumbo.</p>Domingo sigue en la carpintería, pero ahora acompañado de un hijo y sobrinos.&nbsp;<p>"Hice una escalera, que necesitaba de conocimientos que yo no tenía, así que me tomé esa vuelta el tren a Buenos Aires, me fui a una librería y me compré un libro de arquitectura que me mostró cómo hacer escaleras. Me abrió la cabeza, y como me gustaron siempre los detalles, después pude hacer muchas más. Ese libro que aún conservo me dio las respuestas sobre anchos, altos, volúmenes y fondos, que me permitieron crecer y aprender más", explica, dibujándonos imágenes de película en la cabeza. Viajes a otros tiempos en la búsqueda de saberes y respuestas. Los kilómetros rumbo al encuentro con un libro de tesoros y el amor inclaudicable a un oficio que todavía le alarga la vida.&nbsp;</p><p>"El arte, la ingeniería de la creatividad y cualquier taller, no tengo dudas, es el espacio para dar vida a proyectos y creaciones propias, y para atesorar la vida de quien tenga la valentía de subirse al viaje", valoriza Falcone. Mientras jugaba al fútbol -actividad que hizo hasta los setenta y tres años- y fundamenta la estampa longilínea que conserva digna de un deportista retirado, este abuelo impecable todavía disfruta de caminar de su casa al taller y de subirse a su bicicleta también. "A la bici la uso sólo cuando estoy apurado y tengo que hacer algún mandado", aclara.&nbsp;</p>Legado familiar<p>Actualmente, lo acompañan en la labor diaria su hijo Beto -Roberto- de 57 años; y sus sobrinos Jorge y Carlos. Él cuenta que en invierno aparece en el galpón tipo 9 de la mañana para evitar el frío más crudo, y cumple con gusto las casi 8 horas de trabajo mañana y tarde. "En verano con el calor tipo 4 y media ya estoy", cuenta con orgullo.</p><p>Soy de las que cree que reconocer la sabiduría y el ejemplo de los que nos preceden, es una forma de honrar la vida y el esfuerzo. Ver a Don Falcone con sus manos de artesano en acción, su delantal pintado de aserrín y su metro de madera en el bolsillo trasero del pantalón, es una poesía sobre el buen vivir.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5mKm3zWv01-vwQdQF2R2nMPoOzs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/11/carpintero_rufino_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Con 65 años de trabajo ininterrumpido, Don Falcone es un ejemplo de tenacidad y plenitud.]]>
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                                <category term="regionales" label="Regionales" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2024-11-16T12:27:09+00:00</published>
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            Sarah Mulligan, la venadense que abandonó la abogacía para dedicarse a su pasión: la literatura infantil
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/em1g8KGYdO5G50JniOHVsmLPbh8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-08-at-14.22.28.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Sarah Mulligan nació en Venado Tuerto, ciudad en la que vivió hasta los 17 años cuando decidió mudarse a Rosario para continuar sus estudios superiores. Por “mandato familiar” eligió abogacía, profesión que ejerció hasta el 2006, año en que decidió dar un giro de 360 grados -volver al punto de partida- para tomar otro camino y dedicarse a su verdadera pasión: la literatura infantil. La historia de Sarah demuestra que la vida ofrece segundas oportunidades y que siempre es un buen momento para perseguir sueños.</p>
<p id="caption-attachment-136077" class="wp-caption-text">Sarah ya publicó cuatro libros, además de poemas, obras de teatro y canciones.</p>
Su infancia
<p>Sarah atesora muchos recuerdos de Venado Tuerto, estrechamente ligados a su infancia, como “la tranquilidad de las calles, las horas de la siesta que permitían la generación de espacios creativos ya que no había muchos juguetes y nos obligaba a utilizar la imaginación para poder entretenernos, siempre estimulados por mi mamá, que era docentes y mi papá que era una persona muy divertida que jugaba siempre con las palabras”, recuerda.</p>
<p id="caption-attachment-136078" class="wp-caption-text">De pequeña, junto a su hermana, en su Venado Tuerto natal.</p>
<p>“Desde muy chica escribía guiones, obras de teatro, canciones, poemas graciosos, sketch que luego poníamos en escena; tenía esa chispa para lo divertido”, cuenta.</p>
<p>Mucha de esa inspiración aparecía en la casa de sus abuelos paternos, en la esquina de Castelli y 25 de Mayo, donde tenía “el jardín de las flores del mundo, como le decía yo, porque tenía muchas flores de diferentes colores y aromas, además de una fuente y un aljibe. En el interior tenía muchos pasillos, en forma de laberintos, y un altillo con libros y revistas antiguas. En esa casa, donde pasé gran parte de mi infancia, con mi abuela, que era una mujer muy parlanchina, siempre narraba historias y anécdotas, ovillábamos la lana mientras me compartía algún relato. De eso me nutrí y hasta entendí que ovillar la lana, que no es más que ordenarla, es similar a la narración, donde uno tiene que ordenar las ideas y la historia para darle el sentido”, remarcó.</p>
<p id="caption-attachment-136079" class="wp-caption-text">La casa de sus abuelos paternos, en Castelli y 25 de Mayo.</p>
Club del cuento
<p>A los 11 años, fundó un espacio que denominaron “El club del cuento”, y participaban sus primas y sus amigas del barrio donde además de poemas y relatos, escribió “La carta a la infancia” a la cual le puso como fecha el año 2015. “Yo visionaba con ser adulta y le escribía a mi propia infancia. En ese mensaje, en la posdata, me pedía &#8216;no dejes de escribirme en mi imaginación y en mi corazón&#8217;”, recuerda, asegurando que tiene una gran conexión con su infancia y siente que se remonta en el tiempo cada vez que se pone a escribir.</p>
<p id="caption-attachment-136081" class="wp-caption-text">Su infancia es el motor principal para sus obras.</p>
<p>“Los estados de fascinación, de inspiración en los que entro hoy cuando escribo, son claramente los que vivía cuando era chica. Es, claramente, el mismo sentimiento”, señaló.</p>
El camino de las leyes
<p>Con sus jóvenes 17 años, Sarah desembarcó en Rosario para comenzar a estudiar abogacía. En ese proceso, las disciplinas artísticas quedaron un poco relegadas, continuando con dibujo, solo unos meses, y teatro.</p>
<p>“Desde que empecé a estudiar abogacía sabía que no era para mí, pero en mi familia sólo se justificaba que fuese a Rosario si estudiaba &#8216;algo serio&#8217;; en ese entonces el arte era solo un hobby para la mentalidad de mi entorno”, comentó.</p>
<p>La autoexigencia de Sarah la llevó a recibirse con muy buenos promedios. A los dos años de haberse recibido comenzó a trabajar en uno de los estudios más importante de Rosario y “hasta me piden que escriba un comentario sobre una ley, junto a otra abogada, que al final se convirtió en un libro de 800 páginas”.</p>
<p>“A los 30 años les daba clase a mis profesores en posgrados y a los 34 concursé para un cargo de jueza, que salí primera, pero finalmente eligieron a la segunda de la terna”, destacó.</p>
<p id="caption-attachment-136080" class="wp-caption-text">El día que decidió dejar la abogacía, sacó el cuadro con el diploma de la pared.</p>
<p>Más allá de lo “exitosa” que venía siendo su carrera profesional, donde escribió otros libros, artículos y recursos ante la Corte Suprema, además de dar charlas y conferencias, sentía un vacío que sólo llenaba su verdadera pasión. Aunque sí escribió algunos poemas infantiles cuando ejercía la abogacía, lo cierto es que lo jurídico ocupaba el mayor espacio de su literatura. “Escribía mucho, pero temas vinculados a la profesión y me costaba mucho salir de ese estado para poder escribir obras literarias”, planteó, poniendo como ejemplo “una tabla donde cortaste cebolla y por más que la laves y quieras cortar frutas, esas frutas te van a quedar con el sabor de la cebolla”.</p>
La transformación
<p>Tras ganar un premio de Derecho Procesal Civil en España, en la Universidad de Málaga, Sarah viaja a Praga con amigas. “Un día estaba sola y sentía una angustia muy grande, me sentía rara conmigo, con la vida, con el mundo. Caminaba por las calles llorando hasta que ingreso a una iglesia donde lo único que se veía era una imagen de Jesús crucificado y me arrodillé y pedí no sentirme así nunca más en la vida. Salí de ahí y me dije &#8216;algo tengo que hacer, no puedo seguir de esta manera&#8217;”, contó.</p>
<p>Luego de esa situación, donde se había prometido no dejarse nunca más sola y que iba a escuchar más su corazón, comenzó a cambiar algunos hábitos, como darse tiempos para estar consigo misma, caminar al lado del río para conectarse con la naturaleza. “Me fui aflojando y la infancia empezó a aparecer”, resume.</p>
<p>En ese camino, Sarah viaja a África a visitar a una amiga y allí tuvo varias experiencias muy importantes para su vida, sobre todo al ver las ideas de las mujeres de una tribu. “Sentía que la sencillez de esas mujeres era lo que yo había perdido”, planteó.</p>
<p id="caption-attachment-136082" class="wp-caption-text">El viaje a África que la ayudó a darse cuenta que “había perdido la sencillez”.</p>
<p>“Ocho años después de Málaga -continuó- dije &#8216;basta&#8217;, y dejo la profesión definitivamente. En ese momento no era tan claro lo que quería hacer. Eso me generó una crisis muy grande, pero en esa semana, en tres oportunidades me topé, en diferentes lugares, con la leyenda del águila, que se toma cinco meses para cambiar las plumas, las uñas y demás. Ahí me di cuenta que estaba cerca de cumplirse ese tiempo, así que cinco meses después escribí mi primer poema, dando el inicio a esta nueva etapa de mi vida, con el nombre que elegí: Sarah Mulligan”.</p>
Un nuevo nombre
<p></p>
<p>Para poder dejar atrás su etapa como abogada, a la cual “no volvería”, necesitaba un nuevo nombre, diferente al original, al que aparece en el DNI. De ahí surge Sarah (por gusto) Mulligan (apellido de la tatarabuela y que en el golf significa segunda oportunidad). “Todos tenemos derecho a elegir el nombre con el que queremos ser llamados”, consideró.</p>
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                <updated>2023-02-09T20:47:38+00:00</updated>
                <published>2023-02-09T16:06:14+00:00</published>
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             Néstor Camacho, el rufinense que superó un estado vegetativo y ahora es campeón de equitación 
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/SAgBXt9myOIGeMI58jDnoih5Xyc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/10/Camacho.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La historia de Néstor Camacho, vecino de la localidad de Rufino es admirable, emocionante y merece ser contada. </p>
<p>Esta motivadora historia fue dada a conocer por el senador Lisandro Enrico a través de sus redes sociales, cuando se acercó a la Escuela de Equinoterapia ‘A Todo Galope’, de la ciudad de Rufino, para visitar a quien es un ejemplo para muchos y ahora, desde Sur24, hablamos con los protagonistas porque consideramos que el ejemplo de Néstor, ‘Pety’ y Lucho servirá como motivación y esperanza para muchas familias que atraviesan similares obstáculos.   </p>
<p>Néstor Camacho tiene 35 años de edad. Desde 2007 padece un trastorno mental temporal, con lesión y disfunción cerebral, que se le presentó justo el año que perdió a su papá. Desde allí, mano a mano con su madre María Isabel López (Pety) y su instructor y acompañante terapéutico, Luciano Moreno, comenzó una recuperación que año tras año da señales de superación. </p>
<p>El camino fue muy difícil, pero la incansable mamá puso el corazón y el cuerpo a cada día de hospital para sacar adelante a su hijo, que estuvo en estado vegetativo sufriendo paros cardíacos. Hoy Néstor es un referente; es campeón de equitación en la región y sueña con llegar a participar de torneos internacionales. “Es todo un luchador, incansable, que al galope con su caballo le va ganando a la vida, saltando las adversidades”, publicó el senador Enrico. </p>
<p id="caption-attachment-114419" class="wp-caption-text">Néstor, Luciano y Pety.</p>
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Los comienzos 
<p>Dialogando con Sur24, Luciano Moreno (docente de primaria, técnico en equinoterapia en neurociencia con certificación internacional y acompañante terapéutico), contó sobre los comienzos y la gran evolución de Néstor Camacho, destacando a su mamá, que siempre estuvo a su lado. “Recuerdo los primeros tiempos, viéndolos llegar en una bicicleta doble donde “Pety” iba adelante y su hijo atrás. Me acuerdo de cuando llegaban y me emociona mucho por todo lo que hizo esta mujer para que su hijo esté como está hoy. Es una historia de vida y un testimonio para destacar; es muy alentador”, subrayó Moreno.  </p>
<p>Además, explicó que “la equinoterapia no es montar un caballo y dar una vuelta, sino que es mucho más; es una terapia totalmente abierta. Siempre digo que tenemos un consultorio cuyas paredes son los árboles, el techo es el cielo y el piso es de pasto y tierra, con sus animales y todas sus cosas; es el medioambiente, y es maravilloso”. </p>
<p>En cuanto a los inicios de la Escuela de Equinoterapia, ‘Lucho’, como lo llaman todos, recordó: “Esto comenzó allá por el 2009, hace 13 años. Cuando recién empezamos con la institución, “Pety” y Néstor fueron unos de los primeros; ahí comenzamos este camino y este aprendizaje mutuo y con esta actividad que en nuestra zona era nueva”. </p>
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<p>Los inicios de Néstor no fueron nada sencillos. Al principio hizo una hipoterapia, “él montaba con monta gemela e iba con una persona atrás, con dos a los laterales y uno que llevaba el caballo. En su momento, nuestra meta era su equilibrio, control cefálico, coordinación, donde él pueda manejarse en el espacio y la verdad que fue increíble como, paso a paso, él se fue recuperando”, informó el instructor, añadiendo que “la mamá es una de las personas fundamentales y principales dentro de la institución; a ella le decimos ‘Pety, se necesita tal cosa’ y a los dos minutos lo tenemos”. </p>
<p>El tratamiento de Néstor Camacho es todo un éxito. “Con los pasos que nos fuimos proponiendo fue trabajando y evolucionando en su autonomía; la hipoterapia la fue superando y pasamos a una instancia superior que es la equitación. Ya lo empezamos a ver como algo más deportivo, donde él pueda tener la posibilidad de viajar a distintos torneos zonales, provinciales, nacionales y selectivos para varios mundiales, y así fue”, resumió Luciano Moreno.  </p>
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La mamá 
<p>María Isabel López (Pety), es una incansable colaboradora de “A Todo Galope” pero, sobre todo, la fan N°1 de Néstor. Ella sabe bien la importancia de estas terapias y lo que significó para la recuperación de su hijo.  </p>
<p>“Néstor al principio no se podía mantener arriba del caballo. Para mí es toda una historia de vida y Luciano es un profesional y una persona excepcional; ellos me dieron fuerzas para seguir en esta lucha tan grande día a día; son muchas cosas las que pasamos, hemos sufrido mucho, pero hemos salidos adelante”, destacó “Pety”.  </p>
<p>Además, subrayó que todo esto lo hace porque “le quiero dar fuerzas a todos los papás que tenemos; somos 30 familias y hay algunas que recién empiezan con chiquitos. Hay desde bebés, pasando por todas las edades. Quiero decirles que todo se puede en la vida; la equinoterapia es una solución para ellos”. </p>
Néstor 
<p>Por supuesto, Néstor no quiso quedar afuera de la entrevista y, apuntalado por su profesor y su mamá, también dio su testimonio para Sur24.  </p>
<p>Una de las cosas que destacó Nestor, a su manera, son los “asaditos” que comen en el instituto y las comidas al disco que hacen una vez por mes, “no falta nunca eso”, destacó entusiasmado.  </p>

https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/10/WhatsApp-Ptt-2022-10-04-at-20.38.46.ogg
<p>Además, recordó que gracias a la equitación pudo viajar a San Luis; Potrero de los Funes; María Teresa; Rosario; y muchos lugares más. “Uso una camisa blanca; pantalón de montar blanco; botas de caña para el día del torneo y polainas para el testeo, casco, saco y la corbata”, informó junto con Luciano, entre carcajadas.  </p>
<p>Pero lo de Néstor no se reduce solo a montar, sino que, dentro de la institución, cumple un rol muy importante. En los viajes, “ayudo a los más chiquitos y hacemos actividades recreativas”, asegura. También, en Rufino, ayuda a ensillar los caballos de los más chicos, pero primero se encarga de cepillarlos, “eso es fundamental”, agrega entre risas. </p>
<p>A la tarde, cuando todos se van, como Néstor es el primero en llegar y último en irse, se encarga de ayudar a guardar todo, desensillar, bañar los caballos y darles de comer “es un trabajito que lleva bastante tiempo. Cuando todos se van quedan poquitos, pero a mí me gusta hacerlo”, sostiene. </p>
https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/10/WhatsApp-Ptt-2022-10-04-at-20.43.40.ogg
<p>A Todo Galope cuenta con ocho caballos, y el más viejito es Clarito que tiene alrededor de 30 años y que, según Néstor “ya le tendríamos que dar la jubilación”. </p>
<p>A Néstor el tema de montar a caballo le gusta de chiquito ya que lo hacía en el campo, “con mi papá”, señala orgulloso, agregando que hacía “trabajo de campo con el papá”.   </p>
<p> “Queremos que apoyen porque esto no es un juego, es algo hermoso y para nosotros, las familias, esto es todo para nuestros hijos”, culminó ‘Pety’, contando además que en el predio cuentan con monturero, baños, cocina, heladera, y le hacían merienda para los chicos, no solo a los de equinoterapia, sino para el que se quisiera acercar.  </p>
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                <updated>2022-10-05T20:30:55+00:00</updated>
                <published>2022-10-05T11:15:46+00:00</published>
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            Nicolle, la chica trans que convirtió sufrimiento en amor y aprendizaje
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GlWgRw9L2q6ZoHXrZDjS7HIUsHw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2021/08/Nicolle.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Salir del clóset” es una frase que se utiliza popularmente para graficar que una persona decide liberarse y mostrarse como realmente es. Y eso es justamente lo que hizo Nicolle, una joven trans que desde hace casi una década está radicada en Venado Tuerto y accedió a contar su historia, una historia de mucho dolor, pero también de resiliencia y aprendizaje. Hoy, su presente es de felicidad y amor, que hace más llevadera una vida en la que tuvo que afrontar momentos muy difíciles.</p>
<p>Nicolle es todo un personaje de las redes sociales. Con sus ocurrencias y monólogos, va captando cada vez más seguidores, sobre todo en Instagram. Allí muestra su faceta más artística, que inclusive la ha llevado, en algún momento, a tener su propio programa de radio. Nadie se puede imaginar que detrás de esa gran sonrisa se ocultan graves situaciones de abusos y violencia, sobre todo durante su infancia.</p>
<p>“Nací en María Teresa, pero me crié en Christophersen. Soy la segunda de tres hermanas. Mis padres se separaron cuando éramos muy chicas. Viví un tiempo con papá, que abusó de mí de los cuatro a los ocho años, hasta que me fui a vivir con mamá. Sin embargo, la nueva pareja de mi madre también abusó de mí. Así que volvimos con mi padre hasta los 14 o 15 años”, cuenta Nicolle.</p>
<p>Según relata, su padre, además de los abusos y violaciones, ejercía todo tipo de violencia hacia ella y sus hermanas. “Nos gritaba, nos golpeaba y hasta nos enviaba a dormir a un galpón con piso de tierra. Realmente muy triste”, recuerda.</p>
<p>A los 16 años “me fui de mi casa a trabajar de molinero al sur, con un vecino, Jorge. Fue una forma de escapar porque a esa altura ya me habían violado, además de mi padre, cuatro tipos más, entre ellos la entonces pareja de mi madre”.</p>
<p>Después de tres años, Nicolle decide viajar a Junín para trabajar en una estación de servicio, donde estuvo un par de años hasta que un día “mi jefe me trató mal y renuncié”. “Ahí todavía era varón -continúa-, aunque mis actitudes mostraban que era lo que yo quería ser. Hasta que decidí operarme, un deseo que tuve desde siempre, aunque nunca contaba con el dinero para hacerlo”.</p>
<p>Para graficar la dura infancia y adolescencia que atravesó, Nicolle comentó que el primer cumpleaños que celebró fue el de los 24. “En mi vida supe lo que era que te canten el feliz cumpleaños o que te hagan una torta, hasta que mi pareja decidió hacerme un festejo”, expresó. Y añade: “Si mi mamá nos nos hubiera abandonado, no hubiéramos vivido todo esto, al menos es una suposición mía. Pero ella se fue porque mi papá la golpeaba”.</p>
Llegada a Venado
<p>Nicolle conoció a Javier, su actual pareja, con quien lleva una década de noviazgo y decidió radicarse en Venado Tuerto. “Desde que llegué, la ciudad me recibió con los brazos abiertos y rápidamente conseguí trabajo, primero con tareas de limpieza, hasta que fui a pedir trabajo a la Municipalidad, en 2015, comenzando rápidamente en el estacionamiento medido. Un año después empecé en Acción Social y actualmente estoy en Taxis y Remises”, indicó.</p>
<p>“Afortunadamente nunca necesité prostituirme, más allá de que sé que hay chicas que lo tienen que hacer porque no les queda otra opción, porque es la única forma de sobrevivir”, resaltó. Y agregó: “Puede ser por mi carácter, porque soy una buscavida y siempre salí a comerme el mundo, y así logré conseguir trabajo. Es más, yo ingresé a la Municipalidad antes de que existiera el cupo laboral trans”.</p>
Más casos de abuso
<p>En 2019, Nicolle denunció a su padre a partir de un caso de abuso que se había registrado en María Teresa, con una menor de edad que incluso había quedado embarazada. “Radiqué la denuncia en Venado Tuerto, porque en Christophersen no me la quisieron tomar, y el 31 de diciembre de ese año a mi papá lo detienen. Si bien él me juró que era inocente, los rumores en el pueblo decían lo contrario, por ello moví cielo y tierra para que la Justicia investigue”, comentó. En ese marco se enteró de que una allegada a ella también sufrió abusos de su padre “durante el mismo tiempo que yo, manipulándola de la misma manera. Ahí sentí el dolor por ella”, exclamó.</p>
<p>“Lo único que logré con la denuncia es que la menor pueda estar en un espacio acorde, con contención, pero mí papá estuvo preso tan solo 27 días y lo largaron porque pagó una fianza hasta que se desarrollara el juicio. Sin embargo, es muy probable que no vaya a la cárcel por su avanzada edad”, estimó.</p>
Reafirmación de sexo
<p>Hace muy pocos meses, Nicolle se hizo una vaginoplastía de reafirmación de sexo. “Más allá de saber siempre quién era, tenía un complejo por mi genitalidad que lo venía trabajando con el psicólogo. Desde los 14 años que llevo mi vida como mujer y siempre pensé operarme, incluso estudié mucho al respecto, para conocer las diferentes técnicas y si podría lograr el objetivo de tener una vagina funcional”, subraya.</p>
<p>“Yo me hice la cirugía porque la necesitaba, me quitaba el sueño, pero eso no hizo que cambiara mi esencia”, puntualizó.</p>
<p>Un dato significativo es que los costos de la cirugía fueron absorbidos íntegramente por la obra social. “Hay una ley que nos ampara para la reafirmación de sexo”, sostuvo.</p>
Seguir de pie
<p>“La gente que conoce algo de mi historia me pregunta cómo hago para seguir de pie y la verdad que no sé. Tiene mucho de fuerza, de tratar de olvidar el pasado, aunque hay días que aparece y me hace muy mal. De todos modos, la vida continúa”, enfatizó Nicolle, quien hace unos pocos meses volvió a sufrir un ataque y un intento de violación que no se logró consumar.</p>
<p>NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DE SUR24 DEL LUNES 16 DE AGOSTO.</p>
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                <updated>2021-08-19T11:14:13+00:00</updated>
                <published>2021-08-17T15:00:19+00:00</published>
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