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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-09-21T16:09:06+00:00</updated>
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            El legado de Francisco Correa Llobet, un pionero de la medicina venadense
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/francisco_correa_llobet.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay historias que permanecen durante décadas en los márgenes de la memoria colectiva. Personajes que estuvieron allí, que ejercieron una profesión, que participaron de los procesos de transformación de una comunidad, pero cuyo reconocimiento quedó, por diferentes circunstancias, relegado. La historia del Dr. Correa Llobet es una de ellas.&nbsp;&nbsp;</p><p>El investigador Mauro Bertozzi, en coincidencia con el Día de la Sanidad, que se celebra cada 21 de septiembre, nos abre una ventana al pasado y, como ya es costumbre, pone en valor a quienes hicieron la ciudad a fines del siglo XIX. En esta oportunidad, el recorrido se detiene en quien fuera una personalidad influyente de la medicina local: el Dr. Francisco Correa Llobet, contratado en 1899 por la Comisión de Fomento. Pero su presencia en Venado Tuerto puede rastrearse incluso antes. Un documento de 1898 lo vincula con la Guardia Nacional, asociado a la Oficina Enroladora de Venado Tuerto/Distrito Militar Nº 34. Este dato permite plantear que su llegada al pueblo pudo haber estado relacionada con una asignación de carácter militar. Sin embargo, se trata de una hipótesis que todavía requiere documentación específica para ser confirmada. Y allí comienza precisamente una de las muchas facetas interesantes de este recorrido, de premisa sencilla, pero necesaria: la de poner en conocimiento y dar a conocer las acciones del Dr. Correa Llobet, reuniendo documentación que permita avanzar hacia una biografía en construcción. El rescate histórico muestra, además, un entramado en el que el escenario nacional fue punto de partida y testigo de la trayectoria de estos profesionales.</p>&nbsp;Memoria familiar como fuente histórica<p>Para avanzar con rigurosidad sobre el material disponible en archivos digitales, pero también sobre aquellos documentos que permanecen bajo custodia privada, Mauro Bertozzi incorpora a esta búsqueda a Carolina Correa Llobet, bisnieta de Francisco. Desde hace unos 25 años, Carolina trabaja como investigadora y reconstructora en genealogía e historia familiar. Es, además, custodia de parte de la documentación y de elementos de valor histórico pertenecientes a la familia, convirtiéndose en una referencia fundamental para reconstruir el recorrido familiar en Venado Tuerto. Su trabajo genealógico y el seguimiento de archivos digitalizados durante los últimos años permitieron reunir documentación inédita sobre su bisabuelo: documentos de época, fotografías inéditas e incluso su tesis doctoral.</p>Carolina Correa Llobet, bisnieta de Francisco, investigadora y reconstructora en genealogía e historia familiar. Foto: Gentileza<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>La aparición de estos materiales permite establecer un precedente documental y, al mismo tiempo, dimensionar la diferencia entre la imagen que tradicionalmente quedó registrada de la medicina local y el aporte de un profesional formado académicamente en uno de los principales centros universitarios del país.</p><p>Este recorrido pone en valor la llegada al distrito de los primeros profesionales argentinos universitarios en medicina establecidos antes de 1900. Con ellos también llegaron los principios del higienismo temprano, una corriente que sería fundamental para la posterior evolución de las políticas sanitarias argentinas y que, décadas más tarde, encontraría una expresión de enorme relevancia en la figura del Dr. Ramón Carrillo.</p>&nbsp;Los primeros médicos de Venado Tuerto<p>La historia reconoce como primer médico local al Dr. Santiago Hegarty, inmigrante procedente de Glasgow, llegado en 1886. Hegarty no estuvo vinculado únicamente con la medicina. También fue director del primer establecimiento educativo, una precaria aula en la que participó junto a su hija, Cecilia Hegarty de Huhn, considerada la primera educadora local.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>Doce años después, en 1898, llegaría Francisco Correa Llobet, quien se convertiría así en el primer profesional argentino de la medicina establecido en el pueblo. La diferencia no es menor. Se trataba de un médico argentino formado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), portador de conocimientos científicos que comenzaban a consolidarse en los grandes centros urbanos del país.</p><p>El año 1908 sería un momento bisagra para la salud local. Apenas iniciadas las gestiones para la construcción del pabellón sanitario, considerado el primer hospital, la epidemia de viruela colocaba a la comunidad frente a una realidad sanitaria que exigía respuestas institucionales. Venado Tuerto contaba entonces con un médico formado en la UBA y con una década de residencia en el pueblo. El Dr. Correa Llobet falleció en 1914. Pero las epidemias no terminaron con él. En 1916, la peste bubónica llegó al pueblo y el distrito sur tampoco escapó a las consecuencias sanitarias que atravesaban al país.</p>&nbsp;Los Correa Llobet: Barcelona, Cataluña y el Río de la Plata<p>El apellido Llobet, de origen catalán, forma parte de las corrientes migratorias que llegaron a la Argentina a mediados del siglo XIX. En la región central del país comenzó a consolidarse una red criollo-catalana con fuerte presencia en el sur santafesino, particularmente en lugares como Rosario y Carcarañá. Como sucede con todo movimiento migratorio, las familias fueron construyendo redes sociales y profesionales. Médicos, escribanos, comerciantes y otros profesionales contribuyeron a consolidar un marcado asentamiento de origen catalán.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>La rama Correa, de origen portugués y con presencia en el Río de la Plata, tiene una trayectoria anterior al siglo XIX y se entrelaza con familias arraigadas desde el período virreinal. En el sur de Santa Fe, los Correa aparecen vinculados con sectores que participaron del proceso de ocupación y desarrollo de las tierras. La historia de Francisco, por lo tanto, no comienza en Venado Tuerto. Hay detrás un entramado familiar y migratorio que conecta Europa, el Río de la Plata y el sur santafesino.</p>Desde hace años, el investigador Mauro Bertozzi salió al rescate de figuras invisibilizas en la ciudad. Foto: Gentileza&nbsp;El higienismo: una nueva manera de entender la salud<p>El historiador Felipe Pigna resume que el higienismo tiene un padre: Guillermo Rawson. La corriente higienista proponía una mirada que trascendía la enfermedad en sí misma para ocuparse también de las condiciones ambientales que podían favorecerla. Esta corriente formaba parte de la enseñanza médica vigente en las universidades argentinas y sería determinante para la formación de una generación de profesionales que no limitarían su tarea al consultorio, sino que comenzarían a intervenir sobre las condiciones sanitarias de las comunidades. En este escenario aparece Eduardo Wilde, médico formado en la UBA, con una marcada trayectoria académica y sanitaria y una importante participación en la formación de nuevos profesionales. Wilde, reconocido impulsor de leyes laicas y pertenecientes a la llamada Generación del 80, acompañó al presidente Julio Argentino Roca en el Ministerio de Instrucción Pública y posteriormente en el Ministerio del Interior durante la presidencia de Miguel Juárez Celman.</p><p>Desde esos espacios se promovieron políticas de prevención y saneamiento urbano, en un Estado que comenzaba a construir sus herramientas de intervención en materia sanitaria. El compromiso de Wilde con la medicina quedó demostrado incluso durante la epidemia de cólera de 1867, cuando interrumpió sus estudios de medicina para participar como voluntario. Ese mismo escenario epidémico tiene una conexión dolorosa con la historia de Francisco: allí falleció su madre. Años más tarde, dentro de aquella generación de médicos higienistas, Eduardo Wilde apadrinó la tesis doctoral “Sífilis y el matrimonio” del Dr. Correa Llobet, presentada en 1898. De esta manera, permite ubicar la formación intelectual de Correa Llobet dentro de una corriente médica que comenzaba a transformar la manera de comprender la salud pública.</p>Eduardo Wilde apadrinó la tesis doctoral “Sífilis y el matrimonio” del Dr. Correa Llobet, presentada en 1898. Foto: Gentileza<p>Años antes, en 1891, había sido establecido por ley el Departamento Nacional de Higiene y, en 1893, se creó el Instituto Nacional Bacteriológico. El país comenzaba a construir una estructura sanitaria capaz de enfrentar enfermedades que hasta entonces habían encontrado comunidades prácticamente indefensas. En este proceso también aparece la figura de Julio Argentino Roca, quien durante su extensa trayectoria militar había conocido de cerca los efectos de epidemias como la fiebre amarilla y el cólera. Desde la presidencia, Roca impulsó políticas estatales que posteriormente serían relevantes frente a nuevas crisis sanitarias, entre ellas la epidemia de viruela que afectaría a Venado Tuerto después de 1900. Es en ese contexto donde la presencia del Dr. Correa Llobet adquiere otra dimensión: no se trataba simplemente de un médico ejerciendo su profesión en un pueblo del sur santafesino. Era un profesional formado en una corriente científica que estaba comenzando a modificar las estructuras sanitarias del país.</p>&nbsp;Familia vinculada a la medicina y las ciencias<p>Correa Llobet se crio bajo la tutela de su tío político, Domingo Capdevila, doctor en Medicina, Cirugía y Obstetricia por la Universidad de Barcelona, casado con Ignacia Llobet, hermana de su madre. Por otra rama familiar, su tía materna Matilde Llobet estaba casada con el Dr. Miguel Puíggari, profesional formado en Ciencias Naturales en Barcelona, además de farmacéutico y químico. Ambos profesionales habían llegado desde Europa y desarrollaron actividades vinculadas con la formación de médicos argentinos y con diferentes instituciones. Este entorno familiar, compuesto por profesionales de las llamadas profesiones liberales, funcionarios, médicos y especialistas vinculados con las ciencias, probablemente constituyó una red de enorme valor para la formación de Francisco.</p><p>A fines del siglo XIX, Venado Tuerto contaba así con un médico cuya formación científica provenía de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. Su orientación higienista le permitió articular la atención clínica, la cirugía y la obstetricia con los conocimientos químico-farmacéuticos de la época. Su vínculo con el Consejo de Higiene lo convirtió, además, en un nexo oficial para la elaboración de informes relacionados con situaciones sanitarias. Su tarea no se limitaba entonces a curar enfermedades: también formaba parte de una concepción preventiva de la salud. Y ante la ausencia de una estructura hospitalaria adecuada, desarrolló una medicina de proximidad, atendiendo a sus pacientes en su consultorio y también en su propia casa. Francisco Correa Llobet desarrolló, de esta manera, una actividad sanitaria y clínica documentable en una época en la que los conocimientos médicos comenzaban a consolidarse en los grandes centros urbanos argentinos y todavía estaban llegando a las pequeñas comunidades del interior.</p>&nbsp;Invisibilizado en la historia local<p>Aquí aparece uno de los principales interrogantes de esta reconstrucción. La “Reseña de Venado Tuerto”, escrita por Eduardo H. Huhn para el cincuentenario del pueblo, en 1933, constituye una de las fuentes fundamentales para quienes trabajan en la reconstrucción de la historia local. En sus páginas aparecen vecinos que fueron parcialmente visibilizados y otros cuya trascendencia profesional quedó registrada. Pero allí surge una ausencia llamativa: la figura de Francisco Correa Llobet. El interrogante se vuelve todavía más significativo cuando se analiza la historia del primer hospital local.</p><p>Cuando Patricio Kirk, presidente de la Comisión de Fomento, impulsó la iniciativa de convocar a vecinos para la creación del primer pabellón de primeros auxilios, aparecen entre los participantes el Dr. Alejandro Gutiérrez, quien propuso la construcción de un hospital; el Ing. Smiles; el comisario Isidoro Sosa; Miguel Glaria y Miguel Andueza. También se conformó una primera comisión de damas pro hospital, integrada por Mc Keon de Kirk, Puccio, Fluguerto, Zar y Cucchiani. No puede dejar de mencionarse tampoco al Sr. Jorge Isaac, quien donó parte de su chacra para la futura construcción. Al momento de la colocación de la piedra fundamental estuvieron presentes el gobernador Pedro A. Echagüe y numerosos vecinos del pueblo. Pero frente a este conjunto de nombres aparece nuevamente la pregunta: ¿Qué lugar ocupó el Dr. Correa Llobet en este proceso? ¿Realizó aportes a la causa en marcha?</p>Vista de la construcción original del Hospital “Dr. Alejandro Gutiérrez”, en sus primeros tiempos. Foto: Archivo Histórico Digital Venado Tuerto<p>¿Fue convocado? ¿Participó de alguna manera que todavía no ha podido ser documentada?¿O existe algún motivo que explique la ausencia de registros sobre su participación? Son preguntas abiertas. No se trata de afirmar aquello que la documentación todavía no permite demostrar, sino de señalar una ausencia que resulta llamativa cuando se observa el contexto. Porque la formación y la práctica médica del Dr. Correa Llobet estaban varios pasos por delante de la infraestructura sanitaria que comenzaba a construirse en el pueblo. Los primeros laboratorios rudimentarios del hospital comenzaron a funcionar recién en la década de 1950. Sin embargo, décadas antes, el Dr. Correa Llobet ya había desarrollado una práctica médica vinculada con conocimientos científicos, higienistas y farmacéuticos.</p>&nbsp;La historia también está hecha de ausencias<p>A la distancia, y con todo el recorrido que representa este hito sanitario para Venado Tuerto, la ausencia del Dr. Correa Llobet en determinados relatos históricos puede plantearse como una situación confusa y llamativa. Es un interrogante que se vuelve cada vez más frecuente cuando se revisa la historia local y se confrontan las fuentes disponibles. La “Reseña de Venado Tuerto” dedica dos páginas al Dr. Hegarty y a Cecilia Hegarty, ambos familiares de Eduardo Huhn: Santiago era su yerno y Cecilia, su esposa. La cuestión no pasa por quitar mérito a quienes fueron reconocidos, sino por preguntarse por aquellos que quedaron fuera del relato. Como se ha señalado en otras publicaciones, el reconocimiento histórico no debería quedar sujeto a la voluntad de una generación ni depender exclusivamente de los vínculos familiares o de la transmisión de la memoria. La historia necesita documentación, contraste de fuentes y una mirada capaz de volver sobre aquello que durante años permaneció sin preguntas.</p>Francisco Correa Llobet contrajo enlace con Lucía Dimmer el 12 de enero de 1903. Foto: Gentileza<p>Para más datos, Correa Llobet, en 1903, contrajo matrimonio con Lucía Dimmer, hija de Guillermo Dimmer, considerado el primer veterinario de Venado Tuerto, quien se radicó en la localidad luego de su paso por la estancia belga “La Barrancosa”. Y aquí aparece otra particularidad: Guillermo Dimmer también figura en la “Reseña de Venado Tuerto”. La coincidencia vuelve a poner sobre la mesa el problema de las presencias y las ausencias en la memoria escrita de la ciudad.</p>&nbsp;Una calle como reparación histórica<p>En el caso del Dr. Correa Llobet, hubo que esperar hasta 1973 para que, mediante la Ordenanza Nº 785, el Concejo Deliberante designara una calle con su nombre. Podría interpretarse como un símbolo de reparación histórica local. Porque recuperar su figura no significa solamente incorporar un nombre más al relato de Venado Tuerto. Significa volver la mirada hacia una época en la que la medicina argentina comenzaba a transformarse, cuando el higienismo introducía una nueva manera de comprender la salud y cuando esos conocimientos empezaban a llegar a los pueblos del interior. Significa reconocer que, mucho antes de que existieran las estructuras sanitarias que hoy conocemos, hubo profesionales que ejercieron su tarea en consultorios, domicilios y espacios improvisados, llevando consigo una formación científica que todavía era novedosa. Y significa, finalmente, volver a preguntar por aquellos protagonistas cuya historia quedó parcialmente fuera de los relatos oficiales. Su nombre, sin embargo, permaneció, primero, en los documentos familiares, luego, en las fotografías y archivos recuperados. También en su tesis doctoral o en los registros de su actividad profesional. Y, finalmente, en una calle de Venado Tuerto. Quizás sea precisamente allí donde comienza la tarea de la historia: volver sobre las huellas que quedaron, reunir las piezas dispersas y permitir que una comunidad vuelva a conocer a quienes también formaron parte de su construcción.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/francisco_correa_llobet.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Una investigación de Mauro Bertozzi recupera la trayectoria del profesional formado en la Universidad de Buenos Aires que se radicó en Venado Tuerto a fines del siglo XIX. Vinculado al nacimiento del pensamiento higienista argentino, fue uno de los primeros médicos universitarios establecidos en la ciudad.]]>
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                <published>2026-09-21T15:09:52+00:00</published>
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            &quot;Carne, una pasión argentina&quot;, el nuevo libro de Pigna
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/felipe_pigna.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Tal como contó el mismo Felipe Pigna durante el lanzamiento de “Carne, una pasión argentina”, en el que participaron más de 150 periodistas, el libro reúne distintas anécdotas de la historia nacional que tuvieron a la carne argentina como protagonista y demuestra cómo la argentinidad se modeló entre pucheros y asados, ya que como sostiene el autor: "Hablar de la historia de la carne vacuna es hablar también de la historia argentina de los últimos cinco siglos".</p><p>Sobre el origen del libro, Pigna comentó que "fue un poco un pedido del Instituto y a mí me encantó meterme en este tema. Me pareció que era muy lindo hacerlo a través de anécdotas significativas de distintos momentos para poder contar toda la historia del siglo XVI hasta el presente".</p><p>"Y la verdad que es una historia apasionante porque te das cuenta que todos los momentos de la historia argentina tienen que ver con la carne", agregó.</p><p>Por otra parte, el historiador sostuvo que en la ganadería "hay mucha pasión" y que la carne está en el ADN de los argentinos "ya que tiene mucho que ver con nosotros, no solamente con la dieta original sino cómo los inmigrantes la adaptaron y la incorporaron a su propia dieta, porque eso fue lo que impulsó el incremento del consumo".</p><p>&nbsp;</p>Protagonistas de carne y hueso<p>Charles Darwin, Juan Manuel de Rosas, José Hernández, Lio Messi, Arturo Frondizi, Ernesto "Che" Guevara, doña Petrona y José de San Martín son sólo algunos de los protagonistas de este trabajo que incluye ilustraciones y códigos de acceso a videos en los que el propio Felipe Pigna relata esas historias.</p><p>La apertura y el cierre de la presentación estuvieron a cargo de Daniel Urcía (vicepresidente del IPCVA), y Jorge Grimberg (presidente), quien propuso un brindis por un gran 2024 para todos los argentinos.</p><p>&nbsp;</p><p></p><p>Daniel Urcía, vicepresidente del IPCVA, y Felipe Pigna.</p>Sobre el autor<p>Felipe Pigna es un profesor y escritor argentino, especializado en historia de nuestro país. Realiza trabajos en diversos formatos, y es considerado como el divulgador con más difusión popular en la Argentina.? Publicó más de 20 libros entre los que se pueden mencionar "Los mitos de la historia argentina" (cinco tomos, 2004-2013), "Lo pasado pensado" (2006), "Libertadores de América (2010)", "La campaña del desierto" (2010), "Mujeres tenían que ser" (2011), "Al Gran Pueblo Argentino, Salud" (2014), "La voz del gran jefe - José de San Martín" (2014), "Manuel Belgrano. El hombre del Bicentenario" (2016), "Mariano Moreno: La vida por la patria" (2017), "Mujeres insolentes de la historia" (2019), "Gardel" (2020) o "Los granaderos de San Martín".</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/felipe_pigna.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina presentó el libro escrito por el reconocido historiador Felipe Pigna. El trabajo compila anécdotas de nuestra historia que demuestran que la carne vacuna es parte del ADN de los argentinos.]]>
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                <published>2023-11-25T23:21:19+00:00</published>
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