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    <title>Sur24</title>
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    <updated>2026-08-12T00:39:28+00:00</updated>
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            La venadense Eugenia Sánchez se coronó campeona de la Liga Rosarina de Handball
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                <![CDATA[Matías Menconi]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UMabMfwoLewaY7MlfAdqs2XURhQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/eugenia_sanchez_12.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Eugenia Sánchez volvió de Rosario con una de esas recompensas que justifican buena parte de los kilómetros, las horas de entrenamiento y los fines de semana resignados durante una temporada. La jugadora de Venado Tuerto se consagró campeona de Primera División con Atlético Sagrado Corazón y cumplió el objetivo que el equipo se había fijado desde el comienzo del año: quedarse con el título.</p><p>La definición se disputó el domingo 9 de agosto y tuvo frente a frente a Sagrado Corazón “A” y Nueva Aurora “A”, los dos equipos que llegaron hasta el último partido del Torneo Apertura de la Asociación Rosarina de Handball.</p><p>Para Sánchez, además, el campeonato tuvo una particularidad: todo el proceso lo atravesó viviendo en Venado Tuerto, entrenándose habitualmente con Central Argentino y trasladándose a Rosario para los partidos y cada vez que podía coincidir con las prácticas de su nuevo equipo.</p><p>“Vivo en Venado y viajo a jugar fácilmente tres veces al mes. Entreno acá, en Central Argentino, y cuando puedo coincidir también viajo para entrenar con el plantel”, explicó s Sur24 en el comienzo de la charla.</p>Una apuesta que terminó con el objetivo cumplido<p>Su llegada a Sagrado Corazón se produjo después de un cambio de escenario que inicialmente no estaba dentro de sus planes.</p><p>Tras su etapa en Newell's Old Boys, donde había compartido equipo con otras jugadoras venadenses, Sánchez comenzó a evaluar cómo continuar. Su paso por la institución rosarina ya había tenido reconocimiento en Venado Tuerto: en 2023 fue distinguida junto a Yamile Pueyrredón, Marianela Viganó y Candela Martinotti por su participación en el handball de Newell's.</p>Sánchez en su paso por Newell´s Old Boys<p>A fines del año pasado apareció la propuesta del entrenador de Sagrado Corazón, con una premisa ambiciosa desde el comienzo: conformar un equipo capaz de pelear por el campeonato.</p><p>Sin embargo, la primera intención de Eugenia era otra.</p><p>“Mi idea era jugar acá en Venado, en Central Argentino, por una cuestión de costos, logística y porque son las chicas con las que entreno. Además, quería aportar para que crezca el club, porque es una disciplina nueva y hay muchas jugadoras de categorías inferiores”, contó.</p><p>La situación cambió cuando Central finalmente no pudo presentar su equipo en la competencia. Sánchez tenía decidido continuar jugando al menos una temporada más y retomó las propuestas que había recibido desde Rosario.</p><p>“En función de lo que yo quería a nivel personal, competitivo y deportivo, me cerró más la propuesta de Atlético Sagrado. Por suerte nos encaminamos al objetivo, que era ganar la liga, y se logró”, resumió.</p>Entrenar en Venado y competir en Rosario<p>La distancia convirtió a la temporada en un desafío adicional. Incorporarse a un plantel con aspiraciones de campeón sin compartir cada práctica podía convertirse en una desventaja, especialmente en un deporte en el que los movimientos colectivos, los sistemas defensivos y las variantes ofensivas requieren repetición.</p><p>“Al principio no fue fácil. Hay momentos o partidos donde una, a nivel personal, siente esa diferencia de no entrenar todos los días a la par del equipo”, reconoció Sánchez.</p><p>Para reducir esa distancia hubo un trabajo compartido. Cuando pudo viajar, participó de entrenamientos tácticos en Rosario; desde Venado Tuerto continuó preparándose con Central Argentino y contó además con el seguimiento físico necesario para llegar en condiciones a cada fecha.</p><p>El trabajo del cuerpo técnico de Sagrado también tuvo un peso importante. Los partidos fueron grabados y posteriormente analizados, las jugadoras tuvieron acceso a videos y estadísticas individuales y, antes de instancias decisivas, hubo reuniones virtuales en las que Eugenia pudo participar desde Venado.</p><p>“No es un proceso que se tome a la ligera. Hemos tenido encuentros virtuales con todo el equipo, trabajando y analizando los partidos. Fecha tras fecha el cuerpo técnico los graba y después trabajamos sobre eso. También tenemos estadísticas jugadora por jugadora para ir perfeccionando distintas cuestiones”, detalló.</p><p>La adaptación fue favorecida, además, porque no todas sus nuevas compañeras eran desconocidas. Con varias había coincidido durante etapas formativas, seleccionados o torneos nacionales, mientras que a otras las conocía por haberlas enfrentado en la propia liga rosarina.</p><p>“Es un esfuerzo muy grande que hago individualmente desde acá para tratar de estar a la altura del equipo, porque el nivel que adquirieron estas chicas es impresionante”, valoró.</p>El camino hacia la final<p>Sagrado Corazón construyó su campeonato a partir de una fase regular en la que, según recordó Sánchez, solamente sufrió dos derrotas: una frente a Nueva Aurora, justamente el rival que posteriormente encontraría en la definición, y otra ante Centro Asturiano.</p><p>El cruce ante Asturiano llegó luego en semifinales y significó uno de los grandes obstáculos de la campaña. El equipo rosarino venía siendo protagonista central de las definiciones de Primera y había cerrado 2025 como una de las referencias del handball femenino de la ciudad.</p><p>Sagrado logró superar esa barrera y avanzó al partido decisivo contra Nueva Aurora.</p><p>Allí, Sánchez asegura que llegó con una convicción difícil de explicar.</p><p>“Para serte sincera, ese día fui sintiendo que íbamos a ganar. No me preguntes por qué, pero lo sentía. Sabía que iba a ser nuestro”, recordó.</p><p>La final fue cerrada y exigente. Pero hubo una característica que la venadense observó desde el comienzo y que terminó reforzando esa sensación.</p><p>“Cuando entramos a la cancha vi la actitud que tenía el equipo. Cada vez que el partido apretaba un poco, seguíamos para adelante. Ahí sentí que sí, que podía ser nuestro”.</p><p>La certeza recién apareció en los últimos segundos. Sagrado estaba un gol arriba cuando restaba menos de un minuto. A falta de aproximadamente 30 segundos, una conversión de la pivote amplió la diferencia a dos y dejó el campeonato muy cerca.</p><p>“Con los segundos que quedaban, aunque ellas convirtieran, después teníamos la pelota nosotras. Ahí ya estaba confiada, aunque no me pude relajar hasta el final”, señaló.</p>“La clave fue jugar en equipo”<p>Por encima de los rendimientos individuales, Sánchez encuentra una explicación colectiva para el título.</p><p>“La principal virtud fue jugar y trabajar en equipo”, sostuvo.</p><p>Sagrado contaba con jugadoras de fuertes condiciones técnicas y tácticas, pero el paso decisivo, según la venadense, fue conseguir que esas individualidades funcionaran en favor de un objetivo común.</p><p>“Aprendimos a jugar en equipo, a no bajar los brazos y a entender qué podía aportar cada una. Sabíamos que sola no iba a llegar ninguna. Todas teníamos que hacer lo que requería el equipo”, explicó.</p><p>Y profundizó: “A veces no es lo que una quiere o lo que más le gustaría hacer, pero se puso siempre al equipo por delante. Eso es algo que destaco muchísimo. Pudimos dejar las individualidades de lado y creo que esa fue la clave”.</p>Los kilómetros que no aparecen en la tabla<p>El título tuvo también una dimensión que trasciende los resultados. Competir desde Venado Tuerto en una liga rosarina implica gastos, traslados y una organización semanal que, en el deporte amateur, depende en gran medida de cada jugador.</p><p>“Lo más difícil a nivel personal es el día a día. Ni hablar de lo económico: es muchísimo el dinero que una invierte en esto”, reconoció.</p><p>A eso se suma el tiempo.</p><p>“El viaje, el cansancio de llegar un domingo tarde y al otro día tener que ir a trabajar temprano, la cantidad de cumpleaños, eventos familiares o encuentros con amigos que una se pierde. Todo eso forma parte del esfuerzo”, enumeró.</p><p>Sánchez conoce esa dinámica desde hace años. Pero esta temporada agregó otro desafío: integrarse a un equipo nuevo que no escondía sus pretensiones.</p><p>“El objetivo no era solamente jugar lo mejor posible o terminar lo más arriba que pudiéramos. Era claro: queríamos salir campeonas. La vara estaba alta”, afirmó.</p><p>Por eso, el logro tuvo un sabor especial.</p><p>“Es difícil hacer ese camino un poquito desde lejos. No tenés a tu equipo todos los días al lado y tenés que hacerte fuerte. Es mucho a voluntad de una misma”.</p>Venado Tuerto y la necesidad de construir desde abajo<p>Aunque su competencia actual sea en Rosario, Eugenia continúa vinculada diariamente con el handball de Venado Tuerto. Entrena en Central Argentino y observa especialmente el crecimiento de las jugadoras más jóvenes.</p><p>Para ella, existe material para que nuevas deportistas de la ciudad puedan llegar a competir en torneos de nivel regional.</p><p>“Sí, sin dudas hay potencial. Lo veo en las chicas de 16 o 17 años que están entrenando, que se quedan tres o cuatro horas en el club, que tienen ganas de aprender, preguntan y se quedan a practicar con nosotras”, afirmó.</p><p>El principal desafío, considera, es generar una estructura que les permita competir sin depender permanentemente de Rosario.</p><p>“Desalienta un poco que no haya competencia cerca y que tengamos que viajar hace tantos años para poder jugar. La manera de crecer es con el semillero y con las formativas. Es un proceso largo y no va a dar resultados de inmediato, pero es necesario”.</p><p>La preocupación tiene que ver también con garantizar una continuidad generacional.</p><p>“Las que somos más grandes en algún momento vamos a dejar de jugar. Si no hay categorías inferiores o chicas que vengan detrás continuando con este legado, lamentablemente se va a terminar. Potencial hay, y mucho”, insistió.</p>Un título que puede marcar el comienzo de una despedida<p>El campeonato llegó, además, en una temporada que Sánchez había comenzado pensando que podía ser la última con semejante nivel de compromiso.</p><p>Después de años viajando para entrenar y competir, admite que el desgaste comienza a pesar.</p><p>“Es mucho sacrificio durante muchos años. Viajar sola tantas horas, el tema económico, empezar una temporada en febrero y terminar casi en diciembre sin parar. Aunque cueste aceptarlo, por ahí llega un momento en el que hay que dejarlo ir”, expresó.</p><p>Eso no significa alejarse del deporte. Sánchez también juega al vóley y sostiene que su intención es continuar vinculada a la actividad, aunque probablemente con una rutina diferente.</p>Eugenia también juega el vóley para Club Ciudad Venado Tuerto.<p>“Hoy me parece que es más un no que un sí a seguir jugando al handball de esta manera. No sé si será definitivo porque una nunca sabe, pero por un tiempo creo que sí”, adelantó.</p><p>Antes habrá nuevos desafíos. Sagrado Corazón tiene por delante competencia nacional y, posteriormente, el Clausura rosarino. La jugadora venadense ya se permite imaginar un cierre ideal.</p><p>“Ojalá podamos volver a levantar la copa a fin de año y retirarme campeona”.</p><p>El título del Apertura, mientras tanto, ya ocupa un lugar particular después de tantos años de viajes y esfuerzo.</p><p>Y cuando llega el momento de señalar a quienes estuvieron detrás de ese recorrido, Sánchez no duda.</p><p>“A mis viejos, que siempre están y bancan esta locura hace tanto tiempo; a mi familia, mis amigos y mi novio, que son los que soportan las ausencias, me siguen en todo y me dan fuerza y aliento para continuar. Y a mis compañeras de Atlético y de Central, porque sin ellas no estaría acá ni hubiese llegado a esta final”.</p><p>El domingo, después de tantos kilómetros entre Venado Tuerto y Rosario, la recompensa finalmente tomó forma de campeonato.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UMabMfwoLewaY7MlfAdqs2XURhQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/eugenia_sanchez_12.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La jugadora de Sagrado Corazón repasó el camino hacia la consagración, el esfuerzo de viajar constantemente desde Venado Tuerto y el valor de un logro construido a partir del trabajo colectivo.]]>
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                                                <category term="deportes" label="Deportes" />
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