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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2025-06-28T02:04:29+00:00</updated>
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            Cinco razones y una pared
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RxctyHDyLak9VIA9QeHeGHuaIgI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/06/opinion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Rodrigo Agostini</p><p>El otro día regresaba a casa caminando. El cielo comenzaba a apagarse con esa lentitud ceremoniosa que solo tienen los días largos de otoño. El aire, espeso y dorado, parecía sostener los pensamientos con una densidad particular, como si todo -el cuerpo, las ideas, la sombra propia- caminara con una pausa más profunda. Las hojas caídas crujían como una música vieja bajo mis pasos, y por primera vez en semanas no tenía apuro.</p><p>Fue entonces cuando me choqué con una pared. No una de ladrillos. Tampoco una metáfora liviana. No era una pared de esas que uno se imagina. Era una presencia densa, cargada, casi física. Mi maestra de Literatura del secundario estaba ahí, de pie, como si no hubieran pasado los años, como si todo el tiempo transcurrido entre mi adolescencia y mi adultez no hubiera sido más que una pausa entre dos clases. Llevaba el mismo abrigo largo de entonces, el mismo gesto medio irónico, medio maternal. Había en sus ojos un brillo inquisidor. Un brillo de esos que uno recuerda por décadas. Y como si me hubiera estado esperando, sin saludarme siquiera, me disparó directo:</p><p>- ¿Así que ahora escribís?</p><p>La pregunta no era una simple pregunta. Era una flecha disfrazada de curiosidad. No hubo pausa.</p><p>- ¿Por qué escribís? ¿Sos arquitecto, no? ¿Y los arquitectos diseñan, no es cierto? ¿Qué hacen escribiendo? ¿Cuentos? ¿Literatura?</p><p>Su tono no era hostil, pero sí inquietante. Su voz tenía esa textura que tienen las voces cuando contienen más significados que palabras. Era una voz que no pedía respuestas rápidas. Era una voz que exigía algo más hondo. Y, sin embargo, mi cuerpo quedó inmóvil. Las palabras que habitualmente se me enredaban solas en la boca, se habían escondido. Se hizo un silencio. Uno espeso. Un silencio silencioso, como si se hubiera cerrado el telón de una obra sin aviso previo.Pero algo en mí se encendió. Un impulso, un volcán dormido, un gesto de necesidad más que de voluntad. Y de golpe, escupí una respuesta.</p><p>- Tengo cinco razones (le dije)</p><p>No sé por qué dije eso. En realidad, no estaba seguro de tener siquiera una razón clara. Pero en ese instante, cinco me parecieron exactas. Quizás no por cantidad, sino por forma. Por fuerza. Por necesidad de organizar lo que sentía.</p><p>- La primera razón (le dije) es porque mi alma tiene algo que contar.</p><p>Ella me miró sin decir palabra. Y entonces me animé a continuar.</p><p>- No sé cómo explicarlo, pero a veces uno camina por la vida sintiendo que lleva dentro una historia que no ha sido escrita. Una historia que no tiene argumento, ni personajes, ni trama... pero que existe. Es como un rumor del alma, una insistencia. No se trata de experiencias extraordinarias, sino de una densidad interior. Como si algo, muy dentro, golpeara las paredes de mi pecho para que lo deje salir. Y no hay planos para eso. No hay croquis. Hay palabras. El alma necesita contarse. Es su manera de recordarse viva. Escribir, para mí, no es una práctica; es una especie de acto de supervivencia interior. De autoescucha. De conversación con lo que no sabría decir si no escribiera. Porque si no lo escribo, se me olvida. Y si se me olvida, lo pierdo. Y si lo pierdo, no soy el mismo.</p><p>Ella seguía callada. Pero ya no tan rígida.</p><p>- La segunda razón es que las palabras brotan a borbotones. A veces me levanto con frases enteras en la cabeza. Como si alguien me las hubiera susurrado mientras dormía. No siempre sé qué significan, ni qué quieren decir. Pero sé que necesitan ser escritas. Otras veces aparecen en medio de una conversación, de una caminata, de un silencio. Brotan. No como flores: como lava. Y me queman si no las dejo salir. Hay quien escribe para construir. Yo a veces escribo para vaciarme. Porque si no lo hago, algo en mí se estanca. Las palabras tienen vida propia, y si no las libero, se convierten en peso.</p><p>Ella asintió levemente, como quien empieza a comprender un idioma antiguo.</p><p>- La tercera razón es que no hace falta ser profesor de literatura para escribir. No tengo títulos en letras (le dije), pero tengo historias. Y heridas. Y memorias. Y preguntas. No necesito permiso para usar la palabra. Porque escribir no es una concesión académica, es una pulsión humana. Todos tenemos algo para decir. Todos. Incluso el que no habla. Incluso el que cree que no sabe. Porque la vida es una acumulación de relatos no dichos. Y si no los contamos, se pierden. No escribo para parecer culto. Escribo para no olvidarme de lo que me importa.</p><p>Vi en sus ojos un destello de ternura. No era todavía una sonrisa, pero sí una rendija abierta.</p><p>- La cuarta razón es que todos miramos distinto. Y escribir es compartir esa mirada. Mi mirada. No la mejor, no la más lúcida. La mía. La que se construyó con años, con duelos, con asombros. La realidad no es una: es muchas superpuestas. Es como el cubismo de Picasso: ninguna parte alcanza sola, pero juntas forman el todo. Escribir es ofrecer mi ángulo. Mi fragmento. Porque si juntamos suficientes fragmentos, quizás - solo quizás - podamos reconstruir algo más amplio. Algo más verdadero. García Márquez lo dijo: todos tenemos algo que decir, y si no lo decimos, el mundo se queda sin esa pieza.</p><p>Ella bajó un poco la cabeza. Tal vez recordó algo. Tal vez sintió algo.</p><p>- Y la quinta razón, la más simple, la más contundente… es porque quiero. Porque escribir me da alegría. Me alivia. Me conecta conmigo. Porque no necesito ser nadie para escribir. No tengo que ser licenciado, ni poeta, ni escritor reconocido. Tengo que ser yo. Y querer. Porque la palabra escrita también es un derecho. Y la voluntad de decir es suficiente para justificar todo acto de escritura. Lo dijo también García Márquez, en otra forma: la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la cuenta. Yo quiero contar la mía. A mi modo. Sin pedir disculpas.</p><p>Entonces sucedió algo. La pared se desarmó. No con un estruendo. No como en los dibujos animados. Se desarmó como lo hacen los muros interiores: en silencio. La estructura invisible que nos separaba -la duda, la distancia, la sospecha- se volvió polvo. Ella me miró. Me sonrió. Y sin decir nada más, desapareció. No caminó. No se dio vuelta. Simplemente, dejó de estar.</p><p>Yo seguí caminando. El mismo camino. Pero distinto. Ahora sin paredes.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RxctyHDyLak9VIA9QeHeGHuaIgI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/06/opinion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Rodrigo AgostiniEl otro día regresaba a casa caminando. El cielo comenzaba a apagarse con esa lentitud ceremoniosa que solo tienen los días largos de...]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2025-06-28T02:04:29+00:00</updated>
                <published>2025-06-28T02:03:36+00:00</published>
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            Murió Raúl &quot;Bigote&quot; Acosta, referente del periodismo y la radio
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/W1jT3seD_imlPvshXMvMDb3JLJc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/03/bigote_acosta.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Raúl Emilio Acosta, reconocido por su emblemático "Bigote" y su estilo frontal, murió este domingo a los 81 años. Destacado periodista y escritor, fue un activo colaborador de El Litoral y referente del periodismo argentino.</p><p>El oriundo de Barracas comenzó su carrera en Santa Fe, donde desde los 16 años descubrió su amor por la radio en LT9. Con el tiempo, su talento lo llevó a incursionar en la prensa gráfica y la televisión.</p><p>En 1960 se trasladó a Rosario para estudiar Medicina en la UNR, pero pronto abandonó la carrera para dedicarse de lleno al periodismo. Sus primeros pasos en la ciudad los dio en LT3, donde se desempeñó como productor y guionista. En 1968 ganó un concurso que lo llevó a trabajar en la prestigiosa revista Gente, donde realizó coberturas en Argentina y el exterior.</p>Adiós a un grande del periodismo.&nbsp;Del periodismo gráfico a la radio y la TV<p>Tras su paso por Buenos Aires, regresó a Rosario en 1976 y asumió la dirección de la revista dominical de La Capital, la primera y única que tuvo el diario. En sus mejores tiempos, la publicación llegó a imprimir hasta 96 mil ejemplares. Con una mirada aguda y una pluma filosa, dejó una marca en el periodismo gráfico.</p><p>En paralelo, su labor en la radio continuó con fuerza. Fue en LT8 donde su voz se convirtió en una de las más reconocidas de la ciudad. Condujo La vereda de enfrente, un programa que, con el regreso de la democracia, se consolidó como un espacio plural de debate y análisis. También incursionó en televisión, participando en distintos ciclos periodísticos.</p>"A mí me gusta confrontar"<p>A lo largo de los años, Acosta defendió un periodismo sin complacencias. "No me molesta que los colaboradores piensen distinto, por eso es de los pocos programas donde no pensamos lo mismo y eso lo decimos al aire", aseguraba. Su estilo, basado en la confrontación de ideas, lo convirtió en una de las voces más influyentes del periodismo rosarino.</p><p>Fue autor de varios libros y, hasta sus últimos días, continuó escribiendo para El Litoral, donde plasmó su visión crítica de la realidad. Su legado queda en cada texto y en cada palabra transmitida al aire.</p>Raúl y su esposa en el mar.El último adiós<p>Acosta padecía un cáncer avanzado y había sido internado tras regresar de la costa argentina, donde había pasado sus vacaciones. Su fallecimiento se produjo este domingo, apenas un día después de haber cumplido 81 años.</p><p>Quienes deseen despedir sus restos podrán hacerlo este domingo a partir de las 9 en la cochería Caramuto, ubicada en Córdoba 2936, en Rosario. Con su partida, el periodismo pierde una de sus voces más emblemáticas, pero su legado perdurará en cada oyente y lector que lo siguió a lo largo de su extensa trayectoria.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/W1jT3seD_imlPvshXMvMDb3JLJc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/03/bigote_acosta.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El destacado periodista y escritor, activo colaborador de El Litoral, falleció a los 81 años.]]>
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                                <category term="cultura" label="Cultura" />
                <updated>2025-03-30T21:17:57+00:00</updated>
                <published>2025-03-30T21:17:53+00:00</published>
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            La vigencia de Fontanarrosa, el observador incisivo que hizo humor con lo cotidiano
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                <![CDATA[Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DQ8lFpkDHdO1817tn0JYZW1PNC8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/fontanarrosa.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Juan Ignacio Novak</p><p>Planeta reeditó este mes el libro “Una lección de vida” y otros cuentos, del “inefable” (no es fácil hallar un adjetivo más adecuado para caracterizarlo) Roberto “Negro” Fontanarrosa. En el cuento que da título al volumen, que tuvo su primera edición en 1999, el autor arremete contra los prejuicios, las convenciones respecto al amor y el matrimonio y los roles presuntamente asignados al varón y a la mujer. “A las mujeres les pudrió el bocho el ‘Para Tí’”, dice la primera línea del cuento. Luego, con esa labia tan características que el creador de Inodoro Pereyra sabe plasmar en el papel, deriva hacia diversas reflexiones para terminar de un modo sorprendente, que obliga al lector a repensar toda la imagen que había construido en su cabeza respecto a los personajes.</p>Planeta<p>Pero en el libro, el noveno integrado por cuentos que publicara en vida Fontanarrosa, incluye además “El verde con los botones forrados”, “Toros en Rosario”, “Consejos de un padre”, “Cuestión de principios” y “Relato de un utilero”. Por las características propias del autor (un agudo observador del mundo tan dotado en tal iniciativa como los mejores exponentes del naturalismo literario) su mirada está atravesada por el humor y la sátira. De hecho, sus cuentos por lo general están construidos en torno a las ironías, contradicciones y absurdos que tiñen la vida cotidiana. Un ejemplo de esto es “Un cambio en la vida del Flaco Ariel”, centrado en un personaje “ideal para un laburo de oficina con lugar fijo, horarios fijos y preocupaciones fijas” que, producto de los descalabros económicos cíclicos de Argentina, se ve obligado a utilizar la plata de la indemnización para poner un remís, algo por completo ajeno a su idiosincracia.</p>Archivo<p>Las malas palabras</p><p>Al humor (que está presente aún cuando sale del terreno que más domina, es decir las calles de Rosario y viaja en el espacio y en el tiempo hasta el siglo XIX, como en “Comandante Andino: un objetivo inexplicable) se suma como elemento otro elemento muy característico: el lenguaje coloquial, cercano que contribuye a la identificación del lector. De hecho las “malas palabras”, esas mismas que defendió con sutileza y altura en el Congreso de la Lengua de 2004, aparecen como un insumo central para la construcción de sus relatos y la caracterización de sus criaturas. Sin embargo, elude la mera pose o el exceso. Esas “palabrotas” están incluidas para terminar de otorgar al relato la profundidad que requiere o el anclaje necesario.</p>Télam<p>Los personajes gestados por el Negro son tan representativos de arquetipos sociales argentinos (o incluso, rioplatenses) como entrañables. La sabiduría del autor consiste en tomar un rasgo y potenciarlo para generar el humor. En “Cuestión de principios”, lo logra particularmente en la descripción de los contendientes que sintetizan las fuerzas en pugna. De un lado, está el viejo Castilla, apegado a la tradición y chapado a la antigua, con varias décadas de trabajo en una empresa. Del otro lado, Silva, el joven profesional arrogante que viene a cambiarlo todo dentro de la empresa. Sin embargo, es la facilidad de Fontanarrosa para captar detalles deliciosos de la idiosincrasia argentina lo que aporta un marco a sus cuentos difícilmente observado en otros autores.</p>Gentileza Sólo Líderes<p>El fútbol, presente</p><p>En este libro que decidió reeditar Planeta, no faltan los cuentos consagrados al fútbol, una pasión que el “Negro” confesó muchas veces a lo largo de su vida. Tanto en “Relato de un utilero” como en “Entre las cañas” y “Algo le dice Falero a Saliadarré”, combina su capacidad para observar aquello que es evidentemente cómico, pero también de una desarmante profundidad emocional. Lo cual permite, como los grandes escritores de la historia, partir de lo particular (la pasión futbolística argentina) y reflexionar sobre temas universales.</p>Archivo / DyN<p>Esa universalidad, el humor atemporal, el estilo ameno, los diálogos creíbles y las descripciones sagaces indican que reencontrarse con los textos de Fontanarrosa todavía es estimulante y hasta necesario, a más de 15 años de su partida.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DQ8lFpkDHdO1817tn0JYZW1PNC8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/fontanarrosa.webp" class="type:primaryImage" /></figure>“Una lección de vida y otros cuentos” pone otra vez de manifiesto la aguda mirada sobre la sociedad argentina que poseía el escritor rosarino. Releer sus textos permite revalorizar su manejo del humor, del lenguaje coloquial y la capacidad para construir personajes memorables.]]>
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                                <category term="cultura" label="Cultura" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2023-11-28T13:21:43+00:00</published>
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            El Premio Nobel de Literatura fue para el noruego Jon Fosse
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cJGA8kZpySR-QKtAQ9jTJToTu6Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/10/jon_fosse.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Luego de premiar en la pasada edición a la francesa Annie Ernaux, autora de un corpus que reivindica la dimensión política de la autoficción, en este caso el premio recayó sobre este autor de novelas, cuentos, poesía, libros infantiles, ensayos y obras de teatro que debutó en la literatura en 1983 con su primera novela, "Udt, Svart" (Rojo, Negro).</p><p>Su primera obra fue Rojo, negro, en 1983. Entre sus obras se encuentran novelas, cuentos, obras de teatro o libros infantiles. Otra de sus obras es Mañana y tarde (Nórdica / De Conatus), que se publica hoy mismo: cuenta la historia de la vida de un personaje llamado Johannes de la cuna a la tumba. Trilogía (De Conatus) es otra de sus obras traducidas al español. Su obra se ha comparado con la de Ibsen y la Beckett, y en su país natal es considerado como un autor nacional. Fuera también ha tenido notoria repercusión: su obra ha sido traducida a 40 idiomas, y en 2007 fue ordenado caballero de la Ordre national du Mérite de Francia.</p><p>Mats Malm, Secretario Permanente de la Academia Sueca, anuncia el Premio Nobel de Literatura de este año. Créditos: Pontus Lundahlvia / Reuters</p><p>“Jon Fosse, galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2023, es hoy uno de los dramaturgos más representados del mundo y cada vez más reconocido por su prosa”, subrayó la Academia. “La condición humana es el tema central de la obra de Fosse, independientemente del género”.</p><p>Anders Olsson, presidente del comité del Nobel de Literatura, dijo que la obra de Fosse está enraizada “en el lenguaje y la naturaleza de su origen noruego”.</p><p>Mats Malm, secretario permanente de la academia que anunció el premio, se puso en contacto telefónico con Fosse para informarle de la victoria. Dijo que el escritor estaba conduciendo por el campo y prometió volver a casa con cuidado.</p><p>Busto de Alfred Nobel en la Academia Sueca, donde se anunció el Premio Nobel de Literatura, en Estocolmo, Suecia. Créditos:Tom Little/ Reuters</p><p>Fosse es el cuarto escritor noruego que consigue el Nobel. Bjørnstjerne Bjørnson lo recibió en 1903, Knut Hamsun en 1920 y Sigrid Undset en 1928.</p><p>Su obra “Un nuevo nombre: Septología VI-VII” -descrita por Olsson como la “obra magna” de Fosse- fue finalista del Premio Booker Internacional en 2022.</p><p>Los Premios Nobel están dotados con 11 millones de coronas suecas (un millón de dólares) procedentes de un legado dejado por su creador, el inventor sueco Alfred Nobel. Los ganadores también reciben una medalla de oro de 18 quilates y un diploma en las ceremonias de entrega que se celebran en diciembre.</p><p>El Nobel de Literatura es el cuarto de la ronda de estos prestigiosos premios, después de que en días previos se anunciarán el de Medicina, el de Física y el de Química y en vísperas de que mañana viernes se conozca el de la Paz.</p>&nbsp;<p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cJGA8kZpySR-QKtAQ9jTJToTu6Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/10/jon_fosse.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El escritor y dramaturgo noruego obtuvo el Premio Nobel de Literatura, anunció la Academia Sueca que otorga el prestigioso galardón.]]>
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                                <category term="cultura" label="Cultura" />
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                <published>2023-10-05T12:01:45+00:00</published>
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            Apuñalaron al escritor Salman Rushdie durante una lectura pública en Nueva York
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3g58OFq9Ti6cV8F4FmQ8mDhAUKQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/08/62f68aa468cdd_900.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El escritor Salman Rushdie, de origen indio pero con doble nacionalidad británica y estadounidense, fue “apuñalado aparentemente en el cuello” cuando estaba a punto de dar una conferencia la Institución Chautauqua, en el oeste de la ciudad de Nueva York, informó la policía estadounidense.</p>
<p>“El sospechoso subió corriendo al escenario y atacó a Rushdie y a un entrevistador. Rushdie aparentemente fue apuñalado en el cuello y fue transportado en helicóptero a un hospital del área. Su estado aún se desconoce”, dijo la policía en un comunicado, según la agencia de noticias AFP.</p>
<p>Un periodista de la agencia AP pudo ver cómo un hombre irrumpió en el escenario y comenzó a golpear o apuñalar a Rushdie mientras lo presentaban. El autor cayó al suelo y el hombre fue inmovilizado y detenido por los efectivos de seguridad.</p>

<p lang="es" dir="ltr">Atacan al escritor Salman Rushdie en Nueva York pic.twitter.com/e84p0uWBS7</p>
<p>&mdash; COMBATE ⥄ (@upholdreality) August 12, 2022</p>
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<p>El escritor, cuyo estado de salud no había sido informado hasta el momento, lleva décadas amenazado por Irán tras haber publicado su novela “Los versos satánicos”, prohibido desde 1989 y considerada blasfema por las autoridades de ese país islámico.</p>
<p>En 1989, el entonces líder supremo iraní, el ayatolá Jomeini, emitió un decreto para pedir la muerte del escritor y si bien el gobierno de Irán terminó distanciándose de la “fatua”, el edicto de Jomeini, pero, en 2012, una fundación religiosa iraní semioficial elevó la recompensa por Rushdie de 2,8 millones de dólares a 3,3 millones de dólares.</p>
<p>Rushdie, quien escribió su obra en inglés y es desde hace años uno de los eternos aspirante al Nobel de Literatura, minimizó en aquel entonces la amenaza y dijo que “no había evidencia” de que las personas estuvieran interesadas en la recompensa.</p>
Prestigio literario y polémicas
<p>La fama internacional le llegó con la novela “Hijos de la medianoche”, publicada en 1980, libro con el que ganó el Premio Booker, el más prestigioso del Reino Unido. Aquel texto también provocó polémica: en la India cuestionaron los supuestos comentarios despectivos hacia la entonces primera ministra del país, Indira Ghandi.</p>
<p>El estilo de su narrativa fue comparado con el realismo mágico de Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes y él mismo ha reconocido en numerosas ocasiones sus importantes vínculos con la literatura latinoamericana.</p>
<p>Su último libro, titulado “Quijote”, de 2020, es una relectura de la obra de Cervantes que el autor adapta a la situación que vivía en ese momento Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump. “Cuando se celebró el cuarto centenario de las muertes de Cervantes y Shakespeare en 2016, releí el Quijote y vi cómo surgían en mi cabeza pícaros a los que puse el nombre de los personajes inmortales de Cervantes. Para mí, esta novela es un poco lo que fue Hijos de la medianoche: una especie de compendio de todo lo que quiero ser y decir como artista”, contó Rushdie durante una entrevista con el diario El País de España en el marco de la divulgación de su última obra.</p>
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                <updated>2022-08-12T14:58:46+00:00</updated>
                <published>2022-08-12T14:58:46+00:00</published>
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