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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
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            Avizorando una longevidad que nos deja huérfanos
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E8nTEURYjPmcwunVTOCZIoxoupA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/longevidad.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Lisandro Pietro Femenía (*)</p><p>La aspiración contemporánea de prolongar la vida confronta una tensión ética y existencial cuando las redes de convivencia que sostienen sentido se deshacen. No se trata únicamente de una cuestión de salud pública ni de una estadística inquietante sino que es la articulación misma de una pregunta antropológica: ¿qué valor tiene la duración de la vida si carece de interlocución?</p><p>La biomedicina nos otorga años adicionales, pero si esos años se despliegan en un paisaje de soledad, la ganancia se transforma en anomalía significativa desde el punto de vista humano.</p><p>La vida, más allá de su extensión, exige resonancia intersubjetiva para desplegar su plenitud. La evidencia empírica que vincula las relaciones cálidas con una mejor salud y mayor longevidad obliga a reconsiderar ciertas prioridades.</p><p>Concretamente, el estudio longitudinal de Harvard sobre el desarrollo adulto, liderado por George Vaillant y continuado por Robert Waldinger, resume décadas de hallazgos que sostienen que "las relaciones cálidas y duraderas protegen contra enfermedades, mejoran el bienestar emocional y alargan la vida" (Waldinger y Schulz, 2010, página 143).</p><p>Esta afirmación no es retórica: los mecanismos biológicos asociados al aislamiento social-elevación del cortisol, inflamación sistémica, alteraciones del sueño- se traducen en aumento de mortalidad y morbilidad.</p><p>Así, la búsqueda de longevidad sin inversión relacional es una forma de progreso tecnocrático que pierde de vista la matriz social donde la vida humana adquiere sentido. Los informes recientes que hablan de una "recesión de la amistad" profundizan este diagnóstico en clave social.</p><p>Investigaciones vinculadas a instituciones como Harvard indican que la proporción de adultos que reportan no tener amigos cercano se ha incrementado de manera sostenida y que comportamientos como almorzar y cenar en soledad han crecido rápidamente en pocos años (Fuemmeler y Bruckmann, 2025; Making Caring Common, 2024).</p><p>Si la amistad y la familia se diluyen, se empobrece el espacio de aparición ante los otros, reduciéndose la posibilidad de constituir memorias comunes y juicios compartidos.</p><p>Estos datos apuntan a transformaciones estructurales bien conocidas, a saber: movilidad geográfica, precariedad laboral, disminución de espacios públicos y una reconfiguración cultural del tiempo libre que prioriza el trabajo y la presencia digital por sobre las interacciones presenciales.</p><p>La investigación añade matices a esta cuestión, puesto que más allá de la cantidad de contactos, la carencia de relaciones de calidad incrementa la prevalencia de ansiedad, depresión y sensación de falta de propósito, lo que equivale a un deterioro tanto moral como epidemiológico.</p><p>La dimensión biológica de la soledad, por su parte, reafirma la urgencia de transformar las prioridades. Estudios en psiconeuroinmunología muestran correlaciones entre el aislamiento social y marcadores inflamatorios, elevación crónica del cortisol y peor pronóstico cardiovascular.</p><p>En términos comparativos, la soledad puede aumentar los riesgos de mortalidad en magnitudes comparables a factores de salud tradicionales. Si la medicina actúa sobre órganos y células sin considerar el entramado relacional, podrá prolongar la vida pero también aumentar la proporción de años vividos con mala salud.</p>La autonomía y la eficiencia<p>Por ello, la ética del cuidado se vuelve imprescindible: reconocer la interdependencia como constitutiva de la "vida buena" y orientar políticas públicas en consecuencia. Frente a estos diagnósticos biológicos y sociales, la filosofía ofrece herramientas conceptuales para comprender la gravedad del fenómeno.</p><p>Por ejemplo Hannah Arendt afirmó que la vida humana alcanza su visibilidad y su mundo compartido en la acción colectiva y en la interacción pública, al sostener que "lo que es humano y digno de ser recordado emerge sólo cuando los hombres aparecen unos ante otros y testimonian sus actos" (Arendt, 1958/2000, página 52).</p><p>Si la amistad y la familia se diluyen, se empobrece ese espacio de aparición y se reduce la posibilidad de constituir memorias comunes y juicios compartidos. La tecnología, que promete conexión, con frecuencia entrega sustitutos: comunicaciones instantáneas que no alcanzan la corporalidad ni la reciprocidad profunda necesarias para que la persona aparezca plenamente ante el otro.</p><p>Además, la cultura posmoderna tiende a valorar la autonomía y la eficiencia, y a instrumentalizar el afecto. En sociedades que ensalzan la productividad y la flexibilidad, las relaciones suelen medirse por su utilidad material inmediata.</p><p>Tal perspectiva induce una economía afectiva que devalúa la amistad profunda y la familia extensa cuando estas no aportan rendimiento evidente. Sin embargo, la amistad verdadera no es un insumo, sino una experiencia que transforma deseos, criterios y resistencias.</p><p>Tal como lo planteó oportunamente C. S. Lewis sobre la amistad, al afirmar que "no es la fruta del intercambio; es un don que se funda en la constancia recíproca y en la aceptación" (Lewis, 1955/1998, página 78).</p><p>De este modo, recuperar el sentido de las relaciones implica resistir una cultura que mercantiliza el tiempo íntimo y exige, en cambio, una ética de la presencia que reconozca la amistad y los lazos familiares como bienes finales, no meramente utilitarios.</p><p>La pedagogía social también entra en este juego. Si las universidades deben impartir cursos sobre cómo cultivar amistades, ello revela una carencia social que precisa intervención institucional.</p><p>Sí, lamentablemente es cierto: existen cursos y programas ofrecidos por universidades o instituciones asociadas que se enfocan en desarrollar las habilidades sociales y, específicamente, la capacidad de entablar y mantener amistades.</p><p>Aunque quizás no sean "cátedras" tradicionales en el sentido de una asignatura troncal dentro de un plan de estudios, muchas instituciones de educación superior han reconocido la importancia del bienestar emocional y la conexión social de sus estudiantes.</p><p>Enseñar técnicas de sociabilidad no basta si no se transforman los marcos estructurales que atomizan la existencia: horarios laborales extensos, dispersión geográfica y precariedad económica.</p><p>Más aún, la formalización académica de la amistad pone de relieve que la adquisición de competencias interpersonales demanda práctica intencional y comunidades que las sostengan. Recuperar la amistad exige, por tanto, tanto praxis social como políticas públicas que favorezcan la convivencia y el tiempo compartido.</p>El declive de las relaciones<p>Hasta aquí, la argumentación se sostiene sobre evidencia empírica. Sin embargo, la crítica debe volverse más incisiva cuando observamos el estilo de vida posmoderno que potencia y, al mismo tiempo, normaliza el problema. La larga ampliación de la vida humana choca con una cultura que celebra la fragmentación como virtud y presenta la autonomía radical como logro moral.</p><p>Bajo esa estética, la identidad se configura estrictamente por el consumo, redes y performances temporales mientras que la profundidad se mercantiliza y la promiscuidad relacional se confunde con libertad.</p><p>El resultado de este cóctel detestable, es una vida construida sobre superficies brillantes: perfiles que exhiben logros, amistades que funcionan como capital simbólico y tiempos compartidos medidos en "likes" y apariciones efímeras.</p><p>Esta fachada de vida no es inocua: produce sujetos habituados a la gratificación inmediata, a la relación líquida, al lazo que no exige continuidad ni responsabilidad.</p><p>Sobre este último aspecto, Zygmunt Bauman diagnosticó con agudeza esa fragilidad cuando describió la modernidad líquida: las conexiones humanas, según él, "se vuelven frágiles porque la sociedad hace de la relación una elección permanente y reemplazable" (Bauman, 2000/2003, página 76).</p><p>Su crítica es, por tanto, tanto descriptiva como normativa: describe la volatilidad relacional y advierte sobre sus costes para la cohesión social.</p><p>Complementariamente, Byung-Chul Han denuncia cómo la sociedad del rendimiento y la exposición permanente erosiona la capacidad de cuidado y de espera necesaria para la amistad: la constante optimización del propio brillo reduce la solidaridad y suprime la lentitud que permite la construcción de la confianza interpersonal real (Han, 2012/2015, página 34).</p><p>En conjunto, estos diagnósticos explican por qué las relaciones profundas declinan, no solamente porque la tecnología facilita conexiones superficiales, sino porque una racionalidad productiva convierte los afectos en recursos explotables y desechables. La crítica posmoderna puede ser incluso más ácida, puesto que la apología del individualismo absoluto sirve a intereses económicos y políticos puntuales.</p><p>El sujeto desarraigado es más manejable, menos proclive a realizar demandas colectivas y más disponible a formar parte de un mercado que exige la flexibilidad total. La soledad, entonces, no es solo efecto colateral cultural sino que puede funcionar como técnica de gobierno.</p><p>La soledad debe ser analizada correctamente. No es solo un efecto colateral cultural, puede aumentar los riesgos de mortalidad en magnitudes comparables a factores de salud tradicionales.</p><p>Recuperar la amistad es, por tanto, también un gesto de resistencia política, ya que reinstaurar las obligaciones mutuas, reconstruir los espacios de aparición y sostener las narrativas compartidas de sentido refundan el sentido de la existencia humana.</p><p>No es casual que Robert Putnam nos haya advertido sobre la pérdida del capital social, que erosiona la capacidad comunitaria para sostener los bienes comunes a todos. Hoy, esa erosión se acelera y se inserta en una economía de la atención que premia la visibilidad por sobre la fidelidad (Putnam, 2000/2003, página 22).</p>Reconocimiento de los demás<p>Como mencionamos al pasar recientemente, la ética del cuidado, de Carol Gilligan y sucesores, remarca que la responsabilidad por el otro no es un rasgo secundario de la moralidad, sino su núcleo potencialmente restaurador. En efecto, valorar la interdependencia no socava la autonomía madura, sino que la constituye.</p><p>Por ende, políticas de conciliación laboral, diseño urbano que propicie encuentros, inversión en espacios públicos y prestaciones que alivien la carga del cuidado se presentan como medidas complementarias a los avances biomédicos. Enseñar a cultivar amistades en la universidad puede ser útil, pero sin condiciones estructurales que permitan prácticas relacionales sostenidas la lección seguirá siendo un parche.</p><p>Asimismo, la dimensión narrativa del yo reclama cierta atención. Erikson enfatiza que la integridad en la tercera edad depende de una biografía reconocida por otros. Es decir, sin testigos, la vejez puede devenir en una soledad narrativa que niega el sentido retrospectivo (Erikson, 1982, página 210).</p><p>La medicina puede intervenir sobre el organismo, pero no restituir la memoria testificada por los otros. La celebración de aniversarios, la transmisión intergeneracional de historias y la presencia en los momentos decisivos son prácticas que confieren sentido retrospectivo y que, por ello, deben ser objeto de políticas y prácticas culturales que las sostengan.</p><p>No obstante, la recuperación de la amistad y de la familia exige una disposición práctica: la lentitud relacional, la fidelidad y la disposición a la reparación. Estas actitudes contrastan con la dinámica posmoderna de rendimiento y apariencia; por tanto, exigirán cambios tanto personales como institucionales.</p><p>En lo personal, implican priorizar la presencia sobre la gestión del tiempo instrumental; en lo institucional, demandan reorientar recursos y repensar prioridades públicas para que la vida prolongada sea también vida compartida.</p><p>La respuesta política, por tanto, debe ser multidimensional: integrar la medicina con políticas urbanas y laborales, con educación relacional que no instrumentalice la amistad, y con sistemas sanitarios que traten la soledad como un determinante social de la salud.</p><p>En otras palabras, la ampliación de la vida corporal debe intersectarse con una política del cuidado que haga posible la compañía. De no hacerlo, la promesa de la longevidad se convertirá en una conquista técnica que deja intactos los factores que empobrecen la existencia humana.</p><p>En conclusión, queridos lectores, si la modernidad nos alarga la vida pero nos priva de compañía, debemos replantear colectivamente qué significa el bien humano. ¿Qué valor tiene una vida prolongada si no hay manos que sostengan los temblores, voces que recuerden el pasado, risas que celebren los logros, miradas que confirmen nuestra existencia?</p><p>¿Aceptaremos la paradoja de la longevidad solitaria como inevitable, o resignificaremos nuestras instituciones para reconstituir redes de cuidado y amistad? La respuesta colectiva implicará decisiones políticas que prioricen la presencia, re-imaginen espacios públicos y educacionales, y traten la soledad como determinante tangible de salud.</p><p>En lo personal quedará la pregunta inquietante: ¿qué estaré dispuesto a sacrificar en nombre de la longevidad, y a quién buscaré para que mis años cuenten como algo más que tiempo? ¿Podremos aún recuperar la costumbre de acompañar, o habremos naturalizado la soledad como precio inevitable del progreso?</p><p>Finalmente, si la medicina puede curar el cuerpo,... ¿será también capaz de curar la soledad del alma, o ese es un remedio que debemos inventar entre todos antes de llegar a la vejez?</p><p>&nbsp;</p><p>(*) El autor es un docente, escritor y filósofo sanjuanino. En El Litoral publica el ciclo "Reflexiones desde una perspectiva filosófica".</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E8nTEURYjPmcwunVTOCZIoxoupA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/longevidad.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Estudios de Harvard destacan cómo la falta de relaciones de calidad incrementa la ansiedad y la depresión, afectando tanto la salud física como emocional.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2026-02-10T17:21:41+00:00</published>
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            Salud mental: pedir ayuda también es un acto de valentía
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0VmUR5ROgh9RWL2nA31NOy5qjKo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/salud_mental.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Luciana Lanzamidad) - El Día Mundial de la Salud Mental se instaló en la agenda internacional como una fecha clave para reflexionar sobre un tema que, pese a ser cada vez más mencionado en el espacio público, todavía carga con mitos y prejuicios.</p><p>En la actualidad, millones de personas en todo el mundo enfrentan síntomas de depresión, ansiedad y otros trastornos sin recibir el acompañamiento adecuado, muchas veces por temor al qué dirán o por falta de acceso a la atención.</p><p>En diálogo con Vivi Mejor, la Dra. María Verónica Prendes, psiquiatra (M 4229) explicó por qué la salud mental no es un lujo ni una moda, sino una parte inseparable del bienestar integral, y resaltó que la prevención, la detección temprana y el acompañamiento son pilares fundamentales para mejorar la calidad de vida de quienes atraviesan un problema emocional o mental.</p><p>“La salud mental no es un lujo ni una moda: es una dimensión inseparable de la salud integral”, afirmó la Dra. Prendes, marcando la importancia de considerar a la mente como parte del equilibrio general del organismo.</p><p>La salud mental no es un lujo ni una moda, sino una parte inseparable del bienestar integral.</p><p>De acuerdo con la especialista, emociones como la tristeza, la ansiedad o el miedo son reacciones normales frente a circunstancias de la vida.</p><p>Sin embargo, cuando estas respuestas dejan de ser proporcionales al estímulo, se prolongan en el tiempo y alteran funciones básicas como el sueño, el apetito, la concentración o las relaciones, dejan de ser simples estados afectivos para convertirse en cuadros clínicos que requieren evaluación y tratamiento.</p><p>“Esa es la diferencia central: el síntoma que persiste y limita la vida cotidiana no es un rasgo de carácter, es una enfermedad”, aclaró.</p><p>En este sentido, reconocer la línea que divide lo normal de lo patológico resulta clave para derribar la idea errónea de que una persona puede superar cualquier sufrimiento emocional solo con fuerza de voluntad.</p><p>&nbsp;</p>El rol del entorno<p>Uno de los puntos en los que más insistió la psiquiatra es en el valor de los vínculos y del acompañamiento. “La familia y los lazos cercanos no sustituyen el abordaje terapéutico, pero actúan como factor protector: favorecen la adherencia al tratamiento, reducen el riesgo de recaídas y aportan contención emocional”, explicó.</p><p>De acuerdo con su experiencia clínica, un paciente rodeado de comprensión y apoyo tiene mayores posibilidades de recuperación que aquel que enfrenta la enfermedad en soledad o bajo el peso del estigma.</p><p>El estigma, de hecho, sigue siendo una de las principales barreras para la consulta temprana. Muchas personas temen ser juzgadas o etiquetadas, mientras que otras arrastran prejuicios en torno al uso de medicación psiquiátrica. “El miedo a ser discriminado, a que te digan que estás exagerando o que es solo falta de voluntad, hace que muchos lleguen tarde a la consulta”, señaló.</p><p>La consecuencia de esta demora es grave: postergar el diagnóstico y el tratamiento prolonga el sufrimiento, cronifica los síntomas y empeora el pronóstico. “La intervención temprana, en cambio, acorta la evolución de los síntomas y mejora la calidad de vida”, enfatizó Prendes.</p><p>Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino una decisión madura que abre la puerta a una vida más plena.</p>Hábitos que protegen la salud mental<p>La especialista remarcó que la prevención es posible y tiene base científica. Existen hábitos cotidianos que, incorporados de manera sostenida, reducen de forma significativa el riesgo de desarrollar cuadros de ansiedad o depresión.</p><p>Entre ellos, mencionó:</p><p>Dormir en horarios regulares.</p><p>Realizar actividad física aeróbica.</p><p>Mantener una alimentación equilibrada.</p><p>Evitar el consumo problemático de alcohol y drogas.</p><p>Cultivar vínculos sociales y actividades de pertenencia.</p><p>En este punto, la profesional advirtió sobre el impacto de la soledad crónica. Hoy, incluso la Organización Mundial de la Salud la reconoce como un factor de riesgo para la salud mental y física, con consecuencias comparables a enfermedades graves como la hipertensión o la diabetes.</p><p>“No se trata solo de estar acompañado físicamente, sino de tener lazos de confianza y apoyo mutuo. La desconexión emocional tiene un peso enorme en el bienestar psicológico”, sostuvo.</p><p>&nbsp;</p>En todas las etapas de la vida<p>Hablar de salud mental no es exclusivo de los adultos jóvenes o de quienes trabajan bajo presión. La especialista subrayó que cada etapa vital presenta desafíos particulares, y que en todos los casos es posible brindar acompañamiento y contención.</p><p>En los niños, explicó que se les puede hablar con ejemplos simples y claros, evitando minimizar lo que sienten.</p><p>En los adolescentes, lo central es la escucha activa: “Hay que escucharlos más que sermonearlos. Validar sus emociones sin juzgar”.</p><p>En los adultos mayores, el mensaje es que el malestar emocional no es un destino inevitable de la vejez. “Sentirse triste o ansioso no es parte obligada de envejecer. También tienen derecho a ser atendidos y tratados”, dijo.</p><p>“El denominador común en todas las edades es transmitir que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino una decisión madura que abre la puerta a una vida más plena”, destacó la psiquiatra.</p><p>&nbsp;</p>Salud mental y trabajo<p>El lema de este año hace foco en la importancia de la salud mental en el lugar de trabajo. El estrés laboral, la sobrecarga de tareas, la inseguridad económica y la falta de límites entre vida personal y profesional han hecho que cada vez más personas desarrollen síntomas vinculados al contexto laboral.</p><p>“Muchas veces el ámbito de trabajo puede ser un desencadenante de cuadros ansiosos o depresivos. El reconocimiento, el trato justo y la posibilidad de conciliar el empleo con la vida personal son factores que marcan la diferencia”, explicó Prendes.</p><p>La especialista subrayó que los empleadores también tienen responsabilidad: generar ambientes saludables, promover espacios de escucha y reducir prácticas que fomenten la competencia excesiva o la precariedad laboral impacta de manera directa en el bienestar de los trabajadores.</p><p>&nbsp;</p>Cambio cultural<p>A pesar de los avances en el discurso público, aún falta mucho para que la salud mental sea vista con la misma seriedad que una enfermedad física. “Todavía se escuchan frases como ‘está así porque quiere’, ‘le falta voluntad’ o ‘es débil’. Son comentarios que duelen y desalientan la búsqueda de ayuda”, lamentó Prendes.</p><p>La especialista insistió en que la psiquiatría no busca silenciar emociones, sino acompañar a las personas en el proceso de recuperar su capacidad de vivir, elegir y disfrutar. “Reconocer cuándo lo que sentimos deja de ser pasajero y se convierte en patológico es el primer paso para sanar, y también para derribar prejuicios”, sostuvo.</p><p>El Día Mundial de la Salud Mental no es solo una fecha en el calendario, sino una invitación a reflexionar como sociedad. Cada persona puede contribuir a un cambio cultural: hablar sin miedo, escuchar sin juzgar, acompañar sin minimizar.</p><p>En palabras de la Dra. Prendes: “La salud mental es parte de la salud, y merece la misma seriedad que cualquier otra enfermedad médica”.</p><p>Cuidarla no es solo una cuestión individual, sino también un compromiso colectivo que involucra a las familias, las comunidades, los espacios laborales y las políticas públicas. Porque, al final del día, una sociedad que cuida la salud mental de sus integrantes es una sociedad más justa, empática y resiliente.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0VmUR5ROgh9RWL2nA31NOy5qjKo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/salud_mental.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una iniciativa global para concientizar sobre los problemas emocionales, derribar el estigma y fomentar hábitos y apoyos que mejoren nuestro bienestar.]]>
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                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-10-10T20:02:35+00:00</published>
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            La hija de Jorge Martínez contó cómo está el actor tras el intento de suicidio
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZJiwFJRigJ7wZpDgakQ8Pt_hFxk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/01/jorge_martinez.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El sábado 4 de enero se conoció que el actor Jorge Martínez, de 77 años, intentó quitarse la vida en la Casa del Teatro, donde reside desde hace más de un año.</p><p>El actor tiene 77 años.</p><p>Según contó la presidenta de la institución, Linda Peretz, el hombre fue salvado por un empleado de mantenimiento que lo vio “al borde del vacío”. Ahora, su hija Agata dio detalles del cuadro de salud de su padre.</p><p>Agata Martínez, la hija de bajo perfil del actor que brilló en los 80', habló con “Puro Show” (El Trece) y aclaró cómo evoluciona la salud de su papá.</p><p>Si bien el galán de telenovelas había sido internado en 2023, esta vez causó preocupación ya que fue diagnosticado con depresión en el centro de salud mental Ducont, en Ramos Mejía.</p><p>Junto a Luisa Kuliok, en "La extraña dama".</p><p>“Mi papá en este momento está internado en una clínica en Ramos Mejía, tras ser derivado del Hospital Rivadavia. Ingresó a Rivadavia el domingo 29 de diciembre, donde estuvo varios días internado", dijo la mujer.</p><p>"Después de estudios clínicos, psicológicos, neurológicos y psiquiátricos, recibió la alta clínica y fue derivado a esta clínica psiquiátrica para continuar con su evaluación”, explicó Agata.</p><p>En cuanto a su traslado, destacó que su padre está siendo muy bien atendido: “Lo acompañó mi hermano Emiliano. Fue bien recibido, está contenido y cuidado. Creo que eso es lo más importante, que está siendo atendido por profesionales. Nosotros estamos a la espera de cualquier tipo de parte o información que pueda brindarnos la clínica”.</p><p>Ágata y su hermana Natalia son hijas del actor con Graciela Gramajo y mantienen un perfil alejado de los medios.</p>&nbsp;Galán de telenovelas<p>Martínez tiene una larga trayectoria en televisión, cine y teatro, pero ha destacado fundamentalmente por ser galán en reconocidas telenovelas argentinas. Aquí una lista:</p>1. El Rafa (1980)<p>Una de las telenovelas más icónicas de su carrera, donde interpretó a Rafael Jiménez, un hombre humilde que lucha por salir adelante mientras enfrenta conflictos amorosos y familiares. Fue un gran éxito en Argentina y en otros países de América Latina.</p>2. Amor gitano (1983)<p>Jorge Martínez compartió protagonismo con Araceli González en esta historia romántica que mezclaba drama y pasión en el contexto de la comunidad gitana.</p>3. Cara a cara (1983)<p>Una telenovela que exploró el drama y los conflictos emocionales de los personajes, consolidando a Martínez como un galán indiscutido.</p>4. El infiel (1985)<p>En esta producción, Martínez interpretó a un hombre atrapado entre la lealtad a su familia y sus sentimientos hacia otra mujer.</p>5. Las 24 horas (1988)<p>Una serie que combinaba elementos de drama y acción, en la que Martínez desempeñó un papel protagónico.</p>6. Manuela (1991)<p>Junto a Grecia Colmenares, protagonizó esta exitosa telenovela que se emitió en numerosos países, incluyendo Italia y España. Su interpretación en esta historia de amor fue muy aclamada.</p>7. La Extraña Dama (1989) / Soy Gina (1992)<p>Una historia romántica y dramática en la que Martínez nuevamente brilló como galán. s una de las telenovelas más icónicas protagonizadas por Jorge Martínez, junto a la talentosa actriz Luisa Kuliok.</p>8. Más allá del horizonte (1994)<p>Protagonizó junto a Grecia Colmenares, Osvaldo Laport y gran elenco esta telenovela de gran presupuesto que se emitió en varios países, consolidando su fama internacional.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZJiwFJRigJ7wZpDgakQ8Pt_hFxk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/01/jorge_martinez.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El galán que brilló en “Ricos y famosos” entre otras novelas, fue auxiliado y trasladado a un centro psiquiátrico. Estaba viviendo desde hace más de un año en la Casa del Teatro, pasando por un delicado momento en cuanto a su salud mental.]]>
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                                <category term="cultura" label="Cultura" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-01-09T16:39:44+00:00</published>
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        <title>
            Del maltrato verbal al odio digital en la era de las redes sociales
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/del-maltrato-verbal-al-odio-digital-en-la-era-de-las-redes-sociales" type="text/html" title="Del maltrato verbal al odio digital en la era de las redes sociales" />
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        <author>
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/del-maltrato-verbal-al-odio-digital-en-la-era-de-las-redes-sociales">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HvksB9FgCKpD_dPprkowIWaIo_4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/12/redes_sociales_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Rodrigo Agostini) - La convivencia humana es un delicado equilibrio sostenido por valores compartidos, emociones personales y el entorno social en el que habitamos. En un mundo cada vez más interconectado, donde las interacciones trascienden lo físico, la construcción de una ciudadanía respetuosa enfrenta desafíos sin precedentes. La violencia, en cualquiera de sus formas, emerge como un síntoma de desigualdades estructurales, emocionales y culturales, amplificadas por la hiperconexión digital. Reflexionar sobre cómo educar para la empatía, fortalecer los vínculos sociales y garantizar oportunidades equitativas es esencial para construir una sociedad más justa y resiliente.</p><p>La violencia física, que ha sido históricamente el centro de atención en debates sociales y académicos, representa un acto tangible y visible que deja marcas inmediatas en las víctimas. Golpes, agresiones y enfrentamientos tienen un impacto innegable en la salud física y mental, y su frecuencia continúa siendo alarmante en muchas comunidades. Sin embargo, la violencia no se limita al daño físico; las palabras también tienen un poder destructivo. La violencia verbal, muchas veces ignorada o subestimada, puede ser tan perjudicial como la física, dejando cicatrices emocionales que afectan profundamente la autoestima y las relaciones interpersonales. Las humillaciones, insultos y comentarios despectivos son armas que lastiman desde dentro, debilitando a las personas y socavando su confianza.</p><p>En la era digital, estas formas tradicionales de violencia han encontrado nuevos canales de expresión, menos evidentes, pero igual de perjudiciales. Las redes sociales, que en teoría fueron diseñadas para conectar a las personas, han dado lugar a dinámicas de hostilidad que amplifican las desigualdades y el sufrimiento emocional. Uno de los fenómenos más preocupantes en este contexto es el de los haters, individuos que, escudados en el anonimato que permiten estas plataformas, se dedican a atacar, deshumanizar y ridiculizar a otros. Los haters son un síntoma claro de cómo la desconexión emocional y la impunidad digital han transformado el espacio virtual en un terreno fértil para la violencia.</p><p>Los ataques de los haters no son incidentes aislados. Estas agresiones suelen estar cargadas de racismo, sexismo, clasismo o cualquier otro tipo de prejuicio que alimenta el odio. En un mundo hiperconectado, un comentario malintencionado puede viralizarse rápidamente, amplificando el daño hacia las víctimas y creando un efecto de contagio que fomenta una espiral de violencia colectiva. Este tipo de comportamientos no solo afecta a los directamente implicados, sino que también moldea las normas sociales, normalizando la agresión y deshumanización como parte del discurso público.</p><p>El impacto de esta violencia digital es devastador. Las víctimas enfrentan niveles elevados de ansiedad, depresión e incluso pensamientos suicidas. La exposición constante al rechazo y la hostilidad digital afecta el bienestar emocional, limitando su capacidad para participar plenamente en la vida social. Este problema es particularmente grave en adolescentes y jóvenes, quienes están en una etapa crucial de formación de su identidad y autoestima. En este sentido, el daño no se limita a las víctimas individuales: las dinámicas de odio y exclusión digital debilitan la cohesión social, erosionan la confianza mutua y profundizan las divisiones en la sociedad.</p><p>Para abordar esta problemática, es necesario reconocer que la violencia, en cualquiera de sus formas, no es un fenómeno aislado, sino un reflejo de desigualdades más profundas. Las brechas económicas, sociales y culturales generan condiciones que perpetúan la hostilidad y el conflicto. La educación, tanto formal como informal, tiene un papel crucial en la construcción de una sociedad basada en el respeto y la empatía. En palabras de Martha Nussbaum, cultivar emociones pro-sociales como la compasión y la solidaridad es fundamental para fortalecer la democracia y las relaciones humanas.</p><p>Educar en valores, sin embargo, no puede limitarse a enseñar conceptos abstractos. Es fundamental que las personas comprendan cómo sus acciones, tanto en el espacio físico como en el digital, tienen un impacto directo en la vida de los demás. Esto implica enseñar habilidades como la resolución de conflictos, la comunicación efectiva y el manejo de las emociones. En un mundo donde las redes sociales amplifican tanto las conexiones como las críticas, es imprescindible fomentar una ciudadanía digital responsable, que utilice estas herramientas como espacios para el diálogo, el aprendizaje y la colaboración, en lugar de perpetuar dinámicas de exclusión y violencia.</p><p>La resiliencia emocional es una de las habilidades más necesarias para enfrentar estos desafíos. Daniel Goleman, en su trabajo sobre inteligencia emocional, destaca que la capacidad de manejar las emociones y responder de manera constructiva a los desafíos no solo mejora la calidad de vida individual, sino que también contribuye a la cohesión social. Enseñar a los jóvenes a manejar el rechazo, las críticas y los conflictos es tan importante como instruirlos en matemáticas o literatura. Sin embargo, esta resiliencia no puede construirse en un vacío. Requiere entornos que valoren la diversidad, promuevan el respeto mutuo y ofrezcan modelos positivos de comportamiento.</p><p>En este contexto, las redes sociales pueden transformarse en herramientas poderosas para el cambio, si se utilizan con propósito y responsabilidad. Movimientos sociales como Black Lives Matter o Ni Una Menos han demostrado el potencial de estas plataformas para movilizar a millones de personas en torno a causas justas. Estos ejemplos nos muestran que, cuando se usan para construir, las redes sociales pueden ser aliadas en la lucha por la igualdad y el respeto. Sin embargo, esto requiere un compromiso colectivo para regular y moderar el contenido, promoviendo una cultura de respeto y responsabilidad en el espacio digital.</p><p>La construcción de una sociedad más justa y resiliente no puede recaer únicamente en las instituciones educativas o las familias. Es un esfuerzo colectivo que implica a todos los actores sociales, desde las empresas tecnológicas hasta los gobiernos y las organizaciones comunitarias. Como dijo Paulo Freire: "La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo". Esta transformación requiere no solo una reflexión profunda sobre los valores que queremos promover, sino también acciones concretas que fortalezcan el tejido social.</p><p>En este camino, cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar. Ya sea enseñando a los jóvenes a utilizar las redes sociales de manera responsable, promoviendo políticas públicas que reduzcan las desigualdades estructurales o simplemente eligiendo nuestras palabras con cuidado en las interacciones diarias, todos podemos contribuir a construir una sociedad basada en la empatía, la igualdad y el respeto.</p><p>La violencia, en cualquiera de sus formas, es un recordatorio de las fallas en nuestra convivencia, pero también una oportunidad para reflexionar y actuar. Como señaló Martin Luther King Jr.: "La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; solo la luz puede hacer eso. El odio no puede expulsar al odio; solo el amor puede hacer eso". La clave está en no perder de vista que, aunque el cambio es un proceso lento y complejo, cada paso cuenta en el camino hacia un futuro más justo y humano.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HvksB9FgCKpD_dPprkowIWaIo_4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/12/redes_sociales_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Las redes sociales, en teoría diseñadas para conectar a las personas, han dado lugar a dinámicas de hostilidad que amplifican las desigualdades y el sufrimiento emocional. Los haters, por ejemplo, son individuos que, escudados en el anonimato que permiten estas plataformas, se dedican a atacar, deshumanizar y ridiculizar a otros.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2024-12-20T20:25:12+00:00</published>
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        <title>
            Impacto de la crisis económica en la salud mental
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        <author>
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/impacto-de-la-crisis-economica-en-la-salud-mental">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8nBo2zdF9h8u8URyHBdCtCipjlc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/10/salud_mental.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Verónica Dobronich</p><p>La crisis económica ha generado una serie de dificultades que afectan no solo las finanzas personales y colectivas, sino también el bienestar psicológico. La incertidumbre sobre el futuro, la pérdida de empleos y el aumento del costo de vida son factores que contribuyen al incremento de trastornos mentales como la ansiedad, el estrés y la depresión. Diversos estudios indican que las tasas de problemas de salud mental tienden a elevarse en tiempos de recesión económica, lo que deja claro que el impacto no se limita a cuestiones materiales.</p><p>&nbsp;</p>Estadísticas alarmantes<p>Según un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante períodos de crisis económica, los trastornos de salud mental aumentan hasta un 25%. En países con altos niveles de desempleo, la prevalencia de depresión y ansiedad ha subido significativamente, con un 30% de las personas afectadas presentando síntomas relacionados. Además, un estudio de la Universidad de Harvard destacó que en tiempos de recesión, los casos de suicidio también pueden incrementarse, con tasas que han subido hasta un 10% en algunos países.</p><p>Esta situación es aún más preocupante cuando se consideran las barreras para acceder a atención psicológica en estos contextos. El desempleo y la precarización del trabajo limitan la capacidad económica de las personas para recibir servicios de salud mental, creando un círculo vicioso que agrava los problemas.</p><p>Los síntomas más comunes son ansiedad, insomnio, fatiga crónica y cuadros depresivos.</p>Factores desencadenantes<p>Varios factores contribuyen al aumento en los problemas de salud mental durante una crisis económica:</p><p>• Inseguridad financiera: La preocupación constante por pagar cuentas o deudas, sumado al temor de perder el empleo o no encontrar nuevas oportunidades laborales, crea un clima de incertidumbre emocional.</p><p>• Aislamiento social: La falta de ingresos o empleo puede llevar a la pérdida de relaciones sociales importantes, lo que contribuye al aumento de la soledad y, con ella, de los síntomas depresivos.</p><p>• Sobrecarga emocional en los hogares: Los conflictos familiares tienden a intensificarse cuando los miembros del hogar están bajo presión financiera, lo que afecta tanto a adultos como a niños.</p>Consecuencias en la salud mental<p>El impacto psicológico de la crisis económica no solo se refleja en el aumento de diagnósticos de trastornos mentales, sino también en un deterioro general del bienestar emocional. Los síntomas más comunes son ansiedad, insomnio, fatiga crónica y cuadros depresivos, que a menudo no reciben tratamiento adecuado. A largo plazo, esto puede derivar en problemas más graves como adicciones, trastornos de alimentación y enfermedades físicas relacionadas con el estrés, como hipertensión o problemas cardiovasculares.</p><p>El cuidado de la salud mental debe ser una prioridad en momentos difíciles.</p><p>&nbsp;</p>Acciones para minimizar el impacto<p>Si bien no es posible eliminar las tensiones generadas por una crisis económica, existen varias acciones que pueden ayudar a mitigar su impacto en la salud mental:</p><p>• Promover la educación financiera: Aprender a gestionar los recursos disponibles de manera eficiente puede reducir la carga emocional que acompaña a la incertidumbre económica. Planificar presupuestos realistas, priorizar gastos y buscar asesoramiento financiero son estrategias clave.</p><p>• Fomentar redes de apoyo comunitario: El aislamiento social agrava los problemas de salud mental. Por ello, es fundamental fortalecer las redes de apoyo entre amigos, familiares y vecinos. Compartir preocupaciones y buscar ayuda emocional puede marcar una gran diferencia.</p><p>• Facilitar el acceso a la atención psicológica: Es crucial que gobiernos e instituciones garanticen el acceso a servicios de salud mental asequibles y de calidad. Ampliar los programas de asistencia psicológica y promover iniciativas de telemedicina puede ser una respuesta efectiva para quienes no tienen los medios económicos para acceder a consultas tradicionales.</p><p>• Incentivar la actividad física: Está comprobado que el ejercicio regular ayuda a reducir los niveles de estrés y ansiedad. Fomentar la práctica de actividad física, ya sea a través de caminatas, yoga o deportes colectivos, puede ser una excelente forma de cuidar la salud mental durante tiempos difíciles.</p><p>• Fomentar la resiliencia emocional: Desarrollar habilidades emocionales para afrontar situaciones de crisis es clave para atravesar estos momentos con mayor estabilidad. La práctica de mindfulness, la meditación y otras técnicas de manejo del estrés pueden ayudar a las personas a adaptarse mejor a las circunstancias cambiantes.</p>&nbsp;Un llamado a la empatía y la acción<p>Es fundamental que tanto las políticas públicas como la sociedad civil tomen conciencia del impacto psicológico de la crisis económica. No se trata solo de resolver problemas financieros, sino de entender que las emociones y la salud mental juegan un papel central en la vida de las personas. Crear espacios para el diálogo, brindar apoyo emocional y facilitar el acceso a herramientas de bienestar mental son pasos esenciales para enfrentar esta crisis de una manera más integral.</p><p>La economía puede estar en crisis, pero nuestras emociones no deben quedar relegadas. El cuidado de la salud mental debe ser una prioridad en momentos difíciles, pues es la base que nos permitirá superar los desafíos que se presenten.</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8nBo2zdF9h8u8URyHBdCtCipjlc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/10/salud_mental.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La crisis económica ha generado una serie de dificultades que afectan no solo las finanzas personales y colectivas, sino también el bienestar psicológico.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2024-10-31T18:22:56+00:00</updated>
                <published>2024-10-31T18:21:19+00:00</published>
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            Polémicas declaraciones de Elon Musk sobre su uso de ketamina recetada
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/polemicas-declaraciones-de-elon-musk-sobre-su-uso-de-ketamina-recetada" type="text/html" title="Polémicas declaraciones de Elon Musk sobre su uso de ketamina recetada" />
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        <author>
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                <![CDATA[Sur24]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/polemicas-declaraciones-de-elon-musk-sobre-su-uso-de-ketamina-recetada">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Z0zxTByyctbEcHZ0atMz5E6l-JU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/elon_musk_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El comentario del multimillonario CEO de Tesla se hizo en una entrevista con el periodista Don Lemon, durante la cual Musk habló sobre su uso de ketamina como medicamento. Musk, conocido por su comportamiento a menudo errático, se ha enfrentado a un escrutinio tras informes recientes sobre su presunto uso de drogas y el posible impacto en sus empresas.</p><p>"Hay momentos en los que tengo una especie de... estado químico negativo en mi cerebro, como depresión, supongo, o depresión que no está relacionada con ninguna noticia negativa, y la ketamina es útil para salir del estado de ánimo negativo", le dijo Musk a Lemon. Musk agregó que tiene una receta para el medicamento de "un médico real" y usa "una pequeña cantidad una vez cada dos semanas o algo así".</p><p>Si bien Musk asegura que no bebe y que no “sabe fumar marihuana”, no especificó si estaba hablando de ketamina u otra sustancia cuando dijo que “casi siempre” está sobrio cuando publica a altas horas de la noche.</p><p>Musk publicó anteriormente en X sobre su uso recetado de ketamina, un medicamento que se usa principalmente en hospitales como anestésico pero que se explora cada vez más como un tratamiento potencial para la depresión, la ansiedad y otras afecciones de salud mental. Los comentarios de Musk ofrecen una mayor comprensión del uso de la droga por parte de una de las personas más ricas y poderosas del mundo.</p><p>Musk negó haber abusado del medicamento y dijo que “si usas demasiada ketamina, realmente no podrás hacer el trabajo. Tengo mucho trabajo, normalmente trabajo jornadas de 16 horas... así que realmente no tengo una situación en la que no pueda estar mentalmente agudo durante un período prolongado de tiempo”.</p><p>Musk dijo que cree que su depresión es genética y agregó que no cree que su uso de ketamina afecte a sus empresas o sus contratos gubernamentales.</p><p>"Desde el punto de vista de Wall Street, lo que importa es la ejecución", comentó. “¿Están generando valor para los inversores? Tesla vale aproximadamente tanto como el resto de la industria automovilística combinada... así que desde el punto de vista de un inversor, si hay algo que estoy tomando, debería seguir haciéndolo”.</p><p>La extensa entrevista de 90 minutos entre Musk y Lemon, que inició una disputa entre los dos hombres y resultó en el final de un acuerdo planeado para que X le pagara a Lemon para publicar su nuevo programa de transmisión en la plataforma, cubrió mucho más que el uso de ketamina por parte de Musk, e incluyó las críticas de Musk a los programas de diversidad, equidad e inclusión y la demanda de la Cybertruck de Tesla.</p>Anunciantes en X<p>Musk también habló sobre el estado del negocio publicitario principal en X, que ha sufrido desde que el multimillonario adquirió la compañía antes conocida como Twitter debido a un aumento en el contenido controvertido y de odio en la plataforma.</p><p>Musk dijo anteriormente que los anunciantes que abandonaron X por preocupaciones sobre el contenido antisemita podrían "irse a la mier**" y los acusó de matar a la empresa.</p><p>En la entrevista con Lemon, Musk dijo que casi todos los anunciantes de la compañía han regresado y "es una lista muy corta de anunciantes que no regresan a la plataforma, y nuestros ingresos por publicidad aumentan rápidamente y nuestros ingresos por suscripciones aumentan rápidamente y me siento muy optimista sobre el futuro de la plataforma X”.</p><p>Pese a eso, el multimillonario no parecía interesado en ajustar las políticas de X para apaciguar a los anunciantes que abandonaron el sitio.</p><p>“Puedes elegir dónde quieres tu publicidad, junto a qué quieres que aparezca tu anunciante, pero no puedes insistir en la censura de toda la plataforma”, dijo. "Si insistes en censurar toda la plataforma, incluso cuando tu publicidad no aparece, entonces obviamente no los querremos como anunciantes".</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Z0zxTByyctbEcHZ0atMz5E6l-JU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/elon_musk_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El magnate dijo que cree que su depresión es genética y agregó que no cree que su uso de la droga afecte a sus empresas o sus contratos gubernamentales.]]>
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                                <category term="internacionales" label="Internacionales" />
                <updated>2024-03-19T10:48:28+00:00</updated>
                <published>2024-03-19T10:48:08+00:00</published>
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            Video: desesperado pedido de auxilio de Daniel Osvaldo por sus adicciones
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/video-desesperado-pedido-de-auxilio-de-daniel-osvaldo-por-problemas-de-salud-mental-y-adicciones" type="text/html" title="Video: desesperado pedido de auxilio de Daniel Osvaldo por sus adicciones" />
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                <![CDATA[Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mFZ6VsS_0zzyattXQ6ChUC5I-tc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/daniel_osvaldo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El ex futbolista Daniel Osvaldo grabó un video en su cuenta de Instagram en el que narra la dramática situación en la que se encuentra, atravesando una "depresión muy grande" que lo llevó a tener un consumo de "drogas y alcohol", mientras afirma que su vida "se le está yendo de las manos".</p>Qué dice en el video<p>"Hace mucho tiempo vengo lidiando con una depresión muy grande que me hizo caer en adicciones al alcohol y las drogas. Lo quiero contar y compartir porque estoy en tratamiento psiquiátrico", comenzó a narrar el ex delantero, en una publicación que subió durante la madrugada.</p><p>"Quiero hacer este video para aclarar algunas cosas sobre mi vida. Estoy bastante desesperado y no la estoy pasando nada bien. Tengo la necesidad de hablarlo", lanzó el ex jugador. Según relató, sufre de "falta de autoestima y depresión".</p><p>Según cuenta en el video, publicado poco antes de las 6 de la mañana, muchas veces no quiere ni "levantarse de la cama". "Vuelvo a caer en la autodestrucción por enojo, y eso destruye a la gente a mi alrededor. Prácticamente vivo solo, encerrado", dijo.</p><p>"Lo cuento porque creo que es la única manera en que pueda salir es que realmente se entere la gente de lo que me está pasando. He caído en adicciones muy feas, que me hicieron alejarme de gente que quiero mucho. Me hace no tener ganas de compartir cosas con mis hijos", dijo Osvaldo.</p><p>Además pidió disculpas a su ex pareja, la periodista Daniela Ballester, de quien se separó recientemente en medio de sospechas por una presunta infidelidad.</p><p>"Las decisiones que tomo en mi vida que no están bien, el enojo que tengo con el mundo, tienen que ver con mi falta de autoestima, mi depresión. Estoy haciendo un tratamiento psiquiátrico, con medicaciones, pero es difícil. Me aíslo de la gente que quiero y me cuesta mucho salir adelante", remarcó.</p>Pidió disculpas a su ex pareja, la periodista Daniela Ballester<p>Osvaldo, quien jugó para la selección de Italia, en Inter y Juventus, contó además que dilapidó gran parte de sus ahorros y que perdió la "seguridad y confianza" que tenía cuando era profesional. "Hoy soy una persona que no reconozco y me está costando mucho salir de esto. Me cuesta mucho hablar las cosas, abrirme, salir de la realidad que se genera en mi cabeza y es muy difícil distinguir lo que es real de lo que mi cabeza inventa", explicó.</p><p>"Quería decir esto más que nada para que si alguien está viviendo algo parecido que pida ayuda. Que solo no se sale. Yo pedí ayuda y aun así me está costando. Siempre fui buen compañero, quise ser buen padre aunque muchas veces no me salió. Vienen de un lugar de mí que no puedo controlar, no puedo manejar. Quería decir esto y pedirle perdón a mi familia, a mis hijos, a mis amigos", contó llorando.</p><p>"No me quiero victimizar, quiero obligarme a no caer en los mismos errores. Y siento que si todos lo saben, no me voy a poder escapar y ojalá pueda volver a ser el de antes algún día. Nada más", cerró.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mFZ6VsS_0zzyattXQ6ChUC5I-tc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/daniel_osvaldo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El ex futbolista se filmó y contó entre lágrimas el angustiante momento que atraviesa.]]>
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                                <category term="nacionales" label="Nacionales" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2024-03-14T13:48:28+00:00</published>
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            La depresión de fin de año, siempre al acecho
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p3TsRFdlRKKHiQtRuiwdE4WHTFU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/01/depresion.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Luciano Lutereau, psicoanalista</p><p>La última vez que les escribí me despedí por este año, con la idea de que no habría más columnas hasta 2024. ¡Me equivoqué! Luego me quedé pensando en esta especie de tropiezo inintencional -o, como diría el Chavo, "sin querer queriendo"- por haber mirado mal el calendario (¿haber visto lo que yo quería ver?) y me reí un poco de mí mismo. En estos días, en diferentes conversaciones ocasionales, amigos, pacientes, conocidos, me desearon un feliz fin de año y surgió la pregunta por la expectativa para lo que viene. Y en todos los casos me encontré diciendo: "Lo único que quiero es que termine, con esto ya está bien".</p><p>¿No sé si ustedes tienen la impresión de que a veces un año se estira y llega diciembre, brindamos y, de repente ya es enero, después febrero, marzo, etc., y el año que supuestamente había terminado, sigue ahí? Quizás por eso, con cierta ironía torpe, a veces me gusta preguntar en chiste: ¿Cuándo se terminó tu año? Incluso hay personas de procesos temporales largos que sistemáticamente se las arreglan para que cada año les dure dos o tres.</p><p>Yo prefiero los años cortos y, dentro de lo posible, si dentro del mismo año es posible que haya al menos dos, uno por semestre –hasta julio un año y hasta diciembre otro– tanto mejor, pero no es de mi sensación personal que quiero escribir. Porque ya que mi fallido nos dejó en la puerta de una columna más, la voy a tomar para que reflexionemos sobre el agotamiento de lo que termina. O quizá mejor debería decir: de cómo lo que nos agota es lo que no termina.</p><p>Lo que no termina, lo que no llega a una conclusión, tiende a producir un aplastamiento del tiempo que se parece bastante a la depresión. No por nada un psicoanalista admirado, que partió este año, Jean Allouch, dijo una vez que la salud mental es poder pasar a otra cosa; es decir, dar vuelta la página. ¿Cómo se caracteriza a una persona deprimida? Justamente por la pérdida de horizonte temporal, por la pérdida de la capacidad para resignificar el pasado a partir del futuro; así es que incluso se pierde el pasado mismo y, más bien, se vive en un presente continuo, más que agobiante, repetitivo, con la idea de que solo va a pasar lo mismo.</p><p>La depresión, entonces, es la vivencia de que la suerte está echada, nada va a cambiar y, por lo tanto, no hay nada que esperar. El deprimido, como lo señaló otro gran psicoanalista de nuestro país, Juan David Nasio, padece haber perdido la capacidad de ilusión. Por eso el deprimido no termina de interesarse del todo en nada del mundo, su deseo se encuentra en retirada, teme demasiado los riesgos, o los ve como innecesarios, dice que falla su voluntad, pero esta es solo una queja superficial, respecto de la razón profunda: perdió la confianza en que puede vivir otra vida, con el costo apesadumbrado de vivir aferrado a una vida sin valor.</p><p>Estas distinciones me parecen importantes para no confundir la depresión con la tristeza en la medida en que, esta última, es un afecto de cambio. Quien se permite estar triste, quien puede tolerar ese tiempo de concentración y dolor interno, ya está en otra parte; después de haber estado triste, uno ya no es el mismo. El deprimido, en cambio, no dispone de la tristeza como una potencia liberadora, sino que su afectividad es más bien rígida, sin elaboración, como si permaneciera en un punto fijo.</p><p>La diferencia entre la tristeza y la depresión es la que hay entre el llanto expresivo y la mueca ante un dolor contenido. ¿Por qué decidí hablar de la depresión en esta, ahora sí, última columna del año? Creo que el principal sentido de un año que termina es la oportunidad de pasar a otro inicio, es la vía para dejar atrás la depresión acumulada en los meses previos y conectarnos con la necesidad de esperanza que nos habita.</p><p>"Nadie nos prometió un jardín de rosas" dice una canción de Fito Páez –que, si no me equivoco, proviene del título de una película. No podemos elegir vivir una vida sin tristezas; las decepciones son parte de todo proceso que se implica con la realidad. Ahora bien, confío en que hacia adelante sí podemos contrarrestar las actitudes depresivas, de ensimismamiento y quietud. Confianza no es sinónimo de ingenuidad. Para confiar es preciso aceptar un desgarro y el dolor de lo que no sale como uno quiere o uno quisiera.</p><p>Confiar es cuidar la ilusión, pero no por eso ser ilusos. Confiar es poder vivir derrotas sin sentirse derrotado. En estos días nuestro país atraviesa otra de sus eternas crisis. A nuestro alrededor hay pobreza y miseria, falta de recursos económicos y mentales, tierra seca y baldía. Mi mayor deseo para el año que empieza es que no perdamos la confianza, a pesar de la tristeza, que no nos entreguemos, para recuperar el don de la solidaridad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p3TsRFdlRKKHiQtRuiwdE4WHTFU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/01/depresion.webp" class="type:primaryImage" /></figure>"¿No tienen la impresión de que a veces un año se estira y llega diciembre, brindamos y, de repente ya es enero, después febrero, marzo, etc. y el año que supuestamente había terminado sigue ahí? Es como que no termina nunca y eso, lo que no termina nunca, es lo que nos agota y nos aplasta", considera el autor de la columna.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2024-01-01T19:50:06+00:00</published>
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            Hostigamiento, celos y golpes: las cartas defensivas de la policía sanjavierina que mató a su novio
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BTlD7GB00udrEEZ1YEa-JolODcA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/12/Juicio.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>




Por Ornella Pazzi



<p>Moretones en el cuerpo, un ojo negro, marcas de ahorcamiento en el cuello. Estos son algunos de los signos de violencia que distintos testigos relataron haber percibido en la policía Tania Cion durante su tumultuosa relación con Federico Rodríguez (20), a quien el 12 de enero de 2020 asesinó de un disparo que le atravesó el corazón.</p>


<p>La sanjavierina de 44 años es enjuiciada desde el 28 de noviembre, acusada del “homicidio calificado por el vínculo y por el empleo de arma de fuego”, delito por el cual los fiscales Francisco Cecchini y Ana Laura Gioria pretenden que se la condene a prisión perpetua. Lo mismo piden los querellantes Bautista Fossa y Cristina Von Wartburg, quienes sumaron una tercera agravante: la alevosía.</p>


<p>La estrategia de las defensoras públicas Virginia Segado y Leticia Feraudo gira en torno a demostrar que Cion estaba “entrampada en un círculo vicioso de violencia” y que la siesta en la que mató a su novio, actuó en “legítima defensa”.</p>


<p>Subsidiariamente, en caso de condena, solicitan que se apliquen “circunstancias extraordinarias de atenuación” basadas en la violencia que sufrió la mujer durante la relación, lo que significaría pasar de la pena máxima a un monto que iría entre los 8 y los 25 años de prisión.</p>



“Mamá y Fede se pegan”


<p>Durante las jornadas del jueves y el viernes, el tribunal de juicio -conformado por los jueces Leandro Lazzarini (presidente), Luis Octavio Silva y Pablo Ruíz Staiger- escuchó a más de una quincena de testigos, propuestos por la defensa.</p>


<p>Familiares y allegados a la acusada señalaron que Cion comenzó su relación con Rodríguez a finales de 2018, y que a partir de entonces su conducta se fue modificando. “Se empezó a alejar de todos”, recordó una de sus hermanas. En distintas oportunidades notaron marcas de golpes en el cuerpo de la policía, y objetos rotos en su vivienda.</p>


<p>Su hermana mayor declaró que en una oportunidad “le dije &#8216;denuncialo&#8217;, y me respondió que si lo hacía él no iba a poder ingresar a la policía. Ella suponía que si él entraba a la fuerza a lo mejor dejaba de molestarla”. La testigo fue quien quedó a cargo de los dos hijos menores de Cion luego del crimen. Señaló que uno de los chicos le dijo que ese día “Fede nos estaba rompiendo la casa”, y recordó que tiempo después del hecho el más pequeño le comentó: “Mamá y Fede se pegan”.</p>


<p>La hija mayor de Cion manifestó que dejó de frecuentar la casa de su madre porque le incomodaba la presencia de Rodríguez, y que cuando se separaron, al menos en dos oportunidades él arribó a la madrugada al domicilio “borracho y drogado” y ella tuvo que “subirlo al auto y llevarlo hasta su casa”.</p>


<p>También contó que en una ocasión “me di cuenta de que había subido una foto de su miembro al estado de Whatsapp sólo para que la viera yo, porque a los otros contactos no les aparecía”. Algo similar relató una prima, que dijo que antes y durante su relación con Cion el joven le había enviado este tipo de imágenes a través de Facebook.</p>


<p>Además, se expusieron mensajes enviados por Rodríguez a Ciona través de distintas cuentas de esa red social, en los que la trataba de “vieja, trola, calentona”, la insultaba y le pedía que lo desbloqueara</p>



Hostigamiento


<p>En cuanto al crimen, un conocido dijo que el día anterior estaba en el auto de la policía junto a ella y sus dos hijitos, porque iban a un torneo, cuando se cruzaron con Rodríguez. Relató que al verlos, el joven se acercó y tomó del pelo a Cion.</p>


<p>Una amiga de ella recordó que el trágico domingo 12 de enero de 2020 Cion le pidió que fuera a visitarla, pero ella no pudo, y explicó: “Durante el último tiempo me venía pidiendo que vaya porque no quería estar sola, él la molestaba, se metía en la casa, la hostigaba”.</p>


<p>La testigo dijo haber sufrido violencia por parte de una expareja, y describió el hostigamiento como “no poder vivir tranquila, ya saber lo que te espera… que te peguen, te lastimen, te humillen”. “Ella me contó situaciones de sometimiento, me decía &#8216;no sabés la fuerza que tiene'”, recordó.</p>


<p>Consultada acerca de por qué no denunció, sí estaba al tanto de lo que sucedía, la testigo contestó que se arrepentía de no haberlo hecho. Y que entendía que Cion no había denunciado, porque de hecho ella misma fue víctima durante años y recién “denuncié el último día, cuando decidí dejarlo”.</p>



Depresión


<p>Profesionales de la salud que atendieron a la policía sanjavierina declararon que a mediados de 2019 ella presentó un cuadro depresivo agudo, lo que motivó que se tomara varias semanas de licencia de su trabajo como docente de primaria y policía. De hecho, se le retiró el arma reglamentaria, la cual le fue devuelta en septiembre, porque la junta médica determinó que estaba en condiciones de portarla. Menos de cuatro meses después la utilizó para asesinar a Federico Rodríguez.</p>


<p>Ese mismo año, a Cion le diagnosticaron migrañas, por las cuales recibía tratamiento, y fue evaluada porque tenía lagunas mentales. Estas cuestiones habrían estado relacionadas con situaciones de estrés.</p>


<p>Tras finalizar con los testigos de la defensa, culminó la etapa de declaraciones. Este lunes 5 de diciembre las partes realizarán sus alegatos finales, tras lo cual el tribunal deberá dar a conocer su veredicto.</p>



<p>&nbsp;</p>


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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BTlD7GB00udrEEZ1YEa-JolODcA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/12/Juicio.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Ornella PazziMoretones en el cuerpo, un ojo negro, marcas de ahorcamiento en el cuello. Estos son algunos de los signos de violencia que distintos...]]>
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                <updated>2022-12-03T13:51:11+00:00</updated>
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