<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.sur24.com.ar/feed-etiqueta/david-lebon</id>
    <link href="https://www.sur24.com.ar/feed-etiqueta/david-lebon" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2022-10-05T13:28:05+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            David Lebón, el músico de las mil vidas, cumple 70 años
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/david-lebon-el-musico-de-las-mil-vidas-cumple-70-anos" type="text/html" title="David Lebón, el músico de las mil vidas, cumple 70 años" />
        <id>https://www.sur24.com.ar/noticias/david-lebon-el-musico-de-las-mil-vidas-cumple-70-anos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/david-lebon-el-musico-de-las-mil-vidas-cumple-70-anos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Nogn29pO3h3nps4QXHfPaVRXoao=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/10/5f707a770cdc2_900.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La voz de David tiene algo mágico. Cantando en español, resuena -con límpido registro tenor- el color de un bluesman. El mismo swing florece en la yema de sus dedos sobre el diapasón de la guitarra. Su vibrato, sus cuerdas estiradas, sus pausas y silencios, son correlato de su canto, de ese fluir sensual con que él supo surfear la vida, el arte, la música.</p>
<p>Como guitarrista es un orfebre fino que detecta la respiración de la melodía. Por eso cada solo suyo es una canción en sí misma, con aura, que abre espacios.</p>
<p>Tamañas energías y dones lo trajeron hasta aquí, a sus siete primeras décadas, con un bagaje de canciones lugares, amigos, historias, ciudades.</p>
<p></p>
<p>Más allá de las bandas que lideró, el aporte de Lebón en todos los casos fue un plus clave. En Pappo&#8217;s Blues (bajo y guitarra rítmica), Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll (guitarra), Color Humano (batería y coros), Espíritu (teclados), Los gatos (voz y guitarra) sus colaboraciones con Sui Géneris, Claudio Gabis, y más acá con Enanitos Verdes, Fito Páez, Alejandro Lerner, Julia Zenko, Andrés Calamaro, Spinetta solista, Pedro Aznar –entre otros– su presencia sumó un “esmowing” (al decir publicitario del viejo comercial de ginebra) que iluminaba al resto.</p>
<p>Párrafo aparte merecen dos formaciones que tuvieron al “Ruso” como miembro fundacional e imprescindible: Pescado Rabioso y Serú Girán. Fue así co-equiper de los dos grandes del rock nacional. Y en esa conjunción, la sinergia desató tormentas de arte, himnos.</p>
En la calle de la sensación
<p>El rey David fue bendecido con inusual instinto para la policromía vocal. Sus armonías vocales en ciertas canciones lograron eso que las convirtió en himnos, esa textura leboniana inconfundible.</p>
<p>En lo técnico, su formación musical acaso haya tenido que ver no tanto con su lugar de nacimiento, en Nació en la bonaerense Ituzaingó, pero no fue allí donde caló la relación con la guitarra, sino en Miami, a donde la familia se mudó, previo a la adolescencia. Allí, David se formó como guitarrista e integró algunos grupos cuando aun era menor de edad. Tenía que recurrir -dice la leyenda- a artimañas para poder tocar en locales donde, por ley estadounidense, no puede permanecer un menor.</p>
<p></p>
<p>Precoz hombre orquesta: bajista, baterista, tecladista, además de enorme compositorun día se lanzó un día al LP propio, titulado sencillamente con su nombre y apellido, en 1973. Le dedica un tema a Luis y demuestra ser tan sutil para el rock duro como visceral para las baladas.</p>
<p>Junto con Pappo y Claudio Gabis, de Manal, David Lebón es también pionero en tanto gran artífice nacional de riffs potentes, zeppelinianos, arrolladores. De esos cultivó varios en Polifemo (1976), su banda, desde donde emergió hacedor de bloques guitarrísticos, nervio y estructura de poderosos rocanroles.</p>
<p>Aquella banda desbordante se completaba con otros dos históricos próceres del llamado “rock nacional”: Rinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez. Quienes, a su vez, solían completar la formación de Sui Géneris cuando el fundacional dúo se presentaba en vivo.</p>
<p>Acaso aquel contacto frecuente y primordial entre Charly y David (hace ya años que son amigos casi hermanos) haya sido la base para la reunión cumbre que vendría después, en la formación de una superbanda argentina.</p>

Serú
<p>Finalmente, cuatro potencias se saludaron, y David fue una de ellas. El encuentro con Charly trajo un capítulo deslumbrante al rock local. En él, el guitarrista, el compositor, el cantor, el letrista, el genio que frotaba la lámpara y hacía brotar una gema tras otra: Voy a mil, Cosmigonón, San Francisco y el lobo, Frecuencia modulada, Noche de perros, Cuánto tiempo más llevará, Encuentro con el diablo, Parado en el medio de la vida, Cara de velocidad, Esperando nacer.</p>
<p>Corría 1978 y el “Ruso” en su esplendor aportaba el soplo de balada y rocanroll que hace a la identidad Serú Girán. Con García (como antes con Spinetta) se conglomeró una dupla creativa inagotable.</p>
El tiempo es veloz
<p>En 1980 David sacó su segundo disco solista: Nayla. Iba a ser doble, pero las discográficas rechazaron esa opción. Aún con Serú activo, apeló a sus entonces compañeros Aznar y Moro para grabarlo. Se sumaron Rinaldo Rafanelli (ex Sui Géneris) y Diego Rapoport (pianista jazzero de lujo que tocó con prácticamente todos los grandes del rock). Dos años más tarde, ya con Serú Girán separado, arrancó la seguidilla de discos propios con canciones que no dejaron nunca de fluir.</p>
<p>En El tiempo es veloz (1982) uno de sus LP más recordados, David volvió a hacerse cargo de todos los instrumentos en las bases. La ilustración de portada fue un regalo de su amigo Luis Alberto, que reincidió: no todos lo saben, pero el Flaco había debutado ya como ilustrador con el “payasito” de tapa del primer disco de Almendra.</p>
<p>Tan poderosa es la canción que da nombre al disco, y cobra destinos mágicos, como la versión de Mercedes Sosa.</p>
<p>Con el advenimiento de la democracia en Argentina, Lebón sacó un disco que trajo dos éxitos representativos de sus dos facetas: la balada Quiero regalarte mi amor y el furioso Rock de los chicos malos: un avance de la placa Desnuque (1984) donde “el Ruso” saldaría su deuda con el puro rocanrol que traía desde los tiempos de Polifemo. Quienes esperaban escucharlo rockear furiosamente y esas proverbiales estiradas de cuerda en medio de la velocidad, celebraron mucho este álbum.</p>
<p>Los ochenta siguieron con el mismo Lebón hiperproductivo, llegaron Si de algo sirve (1985) 7 × 7 (1986) Nunca te puedo alcanzar (1987) y Contactos (1989). En 1991 salió Nuevas mañanas y a partir de allí, un vasto paréntesis</p>
<p>El siglo XXI encontró a un Lebón en pausa musical haciendo discos cada siete años. Es tiempo de Yo lo soñé (2002) Déjà vu (2009) y Encuentro supremo (2016). Así llegamos a un plan de colaboraciones musicales con colegas. Bajo la consigna de intentar hacer un resumen de su carrera, se grabó el primer volúmen de Lebón &amp; Co. Pero, tal como supuso la producción del proyecto, quedó corto un solo disco. El resultado: está a punto de salir el volumen 2.</p>
<p>En esta secuencia, David recorre sus clásicos acompañado por distintos colegas de todas épocas, generaciones y estilos; artistas que, a su vez, fueron y son admiradores suyos, en algunos casos, amigos personales, como el propio Charly García, con quien cantan Nos veremos otra vez. Además, entre otros, integran esa nómina Fito Páez, Sandra Mihanovich, Fabiana Cantilo, Julieta Venegas, Andrés Calamaro, Eruca Sativa, Ricardo Mollo, Nayla Lebón, Skay Beilinson, Conociendo Rusia, Rosario Ortega, Hugo Fattoruso, Soledad, Kevin Johansen, Juanes, Diego Torres, Abel Pintos, Emmanuel Horvilleur, Pedro Aznar y Carlos Vives.</p>
<p>La misma multiplicidad y adhesión del “Ruso” Lebón da cuenta del afecto y valoración artística que cuenta entre colegas. Ellos y los seguidores de siempre de este artista orquesta, sin duda brindarán por él este miércoles 5, en que el enorme multi-instrumentista, compositor, poeta y cantautor cumple sus 70 vueltas al sol.</p>
1950-1952 ¿Los años sagrados?
<p>Casi como una analogía local del famoso “Club de los 27” que en rock sajón nuclea a los músicos fallecidos a esa edad -Janis Joplin, Kurt Cobain, Jim Morrison, Jimi Hendrix, Amy Winehouse y Brian Jones- en Argentina se ha dado un caso curioso relativo a los años en que nacieron los principales referentes del rock vernáculo.</p>
<p>El dato incluye, desde luego, a David Lebón, nacido en 1952, igual que Nito Mestre (3-8-52) y extremadamente cerca de León Gieco (20-11-51), Norberto “Pappo” Napolitano (10-3-50), Luis Alberto Spinetta (23-1-50) y una coincidencia particular que roza lo milagroso: Charly García (23-10-51) y Federico Moura (23-10-51): es decir, la misma fecha exacta.</p>
<p>Así las cosas, para los amantes de las coincidencias cuasi astrales, he aquí otro misterio argentino que involucra nada menos que a siete de los fundacionales, a su modo y en su momento, del capítulo local de la música que cambió al mundo.</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Nogn29pO3h3nps4QXHfPaVRXoao=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/10/5f707a770cdc2_900.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La voz de David tiene algo mágico. Cantando en español, resuena -con límpido registro tenor- el color de un bluesman. El mismo swing florece en la yem...]]>
                </summary>
                                <category term="cultura" label="Cultura" />
                <updated>2022-10-05T13:28:05+00:00</updated>
                <published>2022-10-05T13:28:05+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Hace 40 años, Serú Girán dio sus últimos conciertos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/hace-40-anos-seru-giran-dio-sus-ultimos-conciertos" type="text/html" title="Hace 40 años, Serú Girán dio sus últimos conciertos" />
        <id>https://www.sur24.com.ar/noticias/hace-40-anos-seru-giran-dio-sus-ultimos-conciertos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/hace-40-anos-seru-giran-dio-sus-ultimos-conciertos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FkETLhC4Jp3WkaYz0Ck4ZQQ53pM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/03/seru-giran.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>[vc_row][vc_column][vc_column_text](Por Hernani Natale / Télam) &#8211; Serú Girán, una de las bandas más grandes que dio el rock argentino a lo largo de su historia, daba sus últimos conciertos hace 40 años, en el porteño Estadio Obras, en una serie de shows que quedarían registrados en el disco en vivo “No llores por mí, Argentina”.</p>
<p>Los recitales del 6 y 7 de marzo de 1982 fueron presentados como la despedida temporaria de Pedro Aznar, quien hacia finales del año anterior había sorprendido a Charly García, David Lebón y Oscar Moro, sus compañeros de banda, con el anuncio de que se iba a Estados Unidos para estudiar en la prestigiosa escuela de música de Berklee.</p>
<p>Sin embargo, el cimbronazo interno que provocó esta sorpresiva decisión derivó en que la banda ingresara en un estado de incertidumbre sobre su futuro -que para ese momento se presentaba como promisorio, con la firme intención de proyectarse a nivel internacional-, que desembocó en su definitiva solución.</p>
<p>Con cuatro brillantes discos editados (“Serú Girán”, de 1978; “La grasa de las capitales”, de 1979; “Bicicleta”, de 1980; y “Peperina”, de 1981), el grupo se había posicionado como el más importante de la escena local y ya había grabado algunas versiones de muchas de sus conocidas canciones en inglés para poder continuar su crecimiento en el mercado sajón.</p>
<p>Pero esa ambición fue justamente el detonante para que su ascendente andar se detuviera. Ocurre que, en ese contexto, Serú había actuado el año anterior en un festival internacional de jazz que se llevó a cabo en Río de Janeiro, oportunidad en la que un joven Aznar aprovechó para mostrarle material que había grabado en un estadio casero a la estrella estadounidense el jazz-rock Pat Metheny.</p>
<p>Las buenas devoluciones que obtuvo de parte del brillante guitarrista le dieron ánimo al bajista de Serú para perfeccionarse, por lo que decidió emigrar al país del norte para realizar estudios avanzados y finalmente unirse a la banda de Metheny.</p>
<p>Así, el exitoso combo argentino encaró algunos compromisos de verano que ya había pre-acordado, como su participación en el Festival de La Falda -en una recordada edición marcada por la intolerancia del público con las nuevas expresiones musicales- y una gira por la Costa.</p>
<p>Finalmente, se anunciaron los shows en Obras con la excusa de despedir a Aznar e ingresar en un impasse hasta definir cómo continuar. Entre otras alternativas, puertas adentro, se barajaron reemplazarlo por el uruguayo Beto Satragni o buscar un guitarrista y que Lebón tocara el bajo, hasta que finalmente se cayó en la cuenta que cualquier enroque no iba a ser una empresa sencilla por las virtudes interpretativas del joven músico.</p>
<p>En los conciertos en Obras, Serú Girán repasó canciones de sus cuatro discos y mostró muchas composiciones que comenzaban a perfilarse como material para un futuro álbum, como el caso de “No llores por mí, Argentina”, “Yo no quiero volverme tan loco” y “Oh, Dios ¿qué puedo hacer?”, estas últimas incluidas finalmente en los discos solistas “Yendo de la cama al living”, de Charly, y “El tiempo es veloz”, de Lebón, respectivamente.</p>
</p>
La banda editó cuatro discos: “Serú Girán”, de 1978; “La grasa de las capitales”, de 1979; “Bicicleta”, de 1980; y “Peperina”, de 1981.
<p>Los shows fueron registrados por el ingeniero Gustavo Gauvry y, meses más tarde, se publicó un disco en vivo, con numerosos retoques en estudio, que llevó el nombre de la primera de las nuevas canciones mencionadas y resultó el epitafio del grupo.</p>
<p>Precisamente, ese tema y una versión de “Popotitos”, con algunos cambios improvisados en su letra, como el recordado pedido cantado de Charly para que el iluminador Miguel Quaranta bajara la intensidad de las luces, fueron las únicas novedades en el álbum.</p>
<p>Con motivo de este aniversario, en las redes sociales de la banda se anunció la inminente publicación de un documental con un anticipo en donde se puede escuchar el testimonio de Gauvry y audios de esos conciertos.</p>

<p>Entre otras cosas, allí aparece el cántico del público que decía “Pedro no se va” y una entrada distinta a la conocida en el disco de “No llores por mí, Argentina”, con una introducción de batería y bajo para luego dar paso al famoso fraseo de guitarra.</p>
<p>“Hay mucho material que se perdió y hay mucho material que existe y que nunca salió a la luz”, revela allí el ingeniero de sonido al recordar esas jornadas.</p>
<p>Y agrega: “Es como que antes las ediciones se cuidaban, a mi gusto, demasiado. Yo creo que está bueno sacar grandes discos pero también sacar grabaciones en vivo, discos que no suenen tan bien inclusive. El público está muy ávido, por eso existe la piratería, que le da al público lo que los músicos no le querían dar”.</p>
</p>
El grupo ya había grabado algunas versiones de muchas de sus conocidas canciones en inglés.
<p>El futuro de Serú tras la partida de Aznar se definió en los hechos al poco tiempo: tanto Charly como Lebón iban a comenzar a trabajar en los respectivos discos que pondrían en marcha de manera definitiva sus carreras solistas, en tanto que Moro conformó un dúo con Satragni que dejó como saldo un excelente registro de 1983.</p>
<p>Como si hubiera quedado alguna duda para el público, la revelación llegaría cuando en el Festival de la Solidaridad Latinoamericana, el show benéfico realizado en plena Guerra de Malvinas, en mayo de 1982, apenas iban a participar Charly y Lebón en nombre de Serú.</p>
<p>“Serú Girán es un grupo que cambia y hoy es la última vez que vamos a tocar así, pero las canciones no van a morir para nada. Quédense tranquilos”, se escucha decir a Charly a su público en el anticipo del documental anunciado en las redes del grupo. El tiempo le dio la razón.</p>









<p>[/vc_column_text][/vc_column][vc_column][vc_video link=”https://youtu.be/jijM8jpJdQw”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://youtu.be/2iojH_KLYYU”][/vc_column][/vc_row]</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FkETLhC4Jp3WkaYz0Ck4ZQQ53pM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/03/seru-giran.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>[vc_row][vc_column][vc_column_text](Por Hernani Natale / Télam) – Serú Girán, una de las bandas más grandes que dio el rock argentino a lo largo de su...]]>
                </summary>
                                <category term="cultura" label="Cultura" />
                <updated>2022-03-07T17:11:35+00:00</updated>
                <published>2022-03-07T17:11:35+00:00</published>
    </entry>
    </feed>