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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
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            ¿Por qué viajar a Malvinas puede ser un puente de paz?
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rORqaz97s3vBghzYEP4j6-tOd94=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/01/malvinas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Franco Arone</p><p>Un turista se saca una selfie en un antiguo campo de batalla. A pocos kilómetros, el hermano de un soldado argentino caído en combate deja una flor sobre una tumba blanca. Dos formas de pisar Malvinas. Dos formas de habitar la historia. Una consume el dolor como si fuera una postal; la otra intenta comprenderlo.</p><p>Ese es el dilema, profundo y actual, entre el Turismo de Memoria y el llamado Turismo Oscuro. La línea que separa la conmemoración respetuosa del consumo morboso es increíblemente fina y fácil de cruzar. ¿Es posible visitar un antiguo campo de batalla sin banalizar el sufrimiento que todavía late bajo esa tierra?</p><p>En Malvinas, esta no es una pregunta teórica: es una decisión que cada visitante toma, aun sin advertirlo. Antes de cualquier debate político o diplomático, el territorio interpela. Y quien llega, no vuelve indemne. Hablar de turismo suele remitirnos al ocio, al descanso y al movimiento de divisas. Sin embargo, existen viajes que no se explican en folletos ni en rankings globales.</p><p>Hay viajes que no buscan desconectar, sino recordar. En el marco de la relación entre Argentina y el Reino Unido, con la herida de Malvinas aún abierta, viajar a las islas no es un simple desplazamiento físico: es un acto cargado de sentido histórico, emocional y simbólico. No se trata solo de ir, sino de cómo, por qué y desde dónde se pisa ese suelo.</p><p>Para los argentinos, las islas son territorio irrenunciable, memoria viva del sacrificio de 1982 y parte constitutiva de la identidad nacional. Mientras la diplomacia formal permanece muchas veces congelada por reclamos de soberanía contrapuestos, emerge una pregunta incómoda pero inevitable:</p><p>¿Qué papel juegan los ciudadanos que deciden estar allí, cuerpo presente, frente a una historia que aún duele y divide? Responderla exige una distinción ética fundamental.</p><p>El Turismo de Memoria no busca la espectacularización del sufrimiento. Busca comprender, homenajear y reflexionar. Cuando un veterano, un familiar o un ciudadano visita el Cementerio de Darwin, o los antiguos campos de batalla, el sentido del viaje no es el impacto emocional inmediato, sino la resignificación de la pérdida para que el sacrificio no caiga en el vacío del olvido.</p>No se puede ser neutral<p>Este tipo de turismo incomoda, obliga a mirar de frente y demuestra que una misma historia puede ser narrada desde perspectivas distintas sin relativizar verdades ni diluir responsabilidades. En el extremo opuesto, el Turismo Oscuro, cuando se vacía de contexto y profundidad, corre el riesgo de convertir el dolor ajeno en una experiencia de consumo rápido.</p><p>Entre el recuerdo y el espectáculo, el turismo también puede elegir de qué lado de la historia pararse.</p><p>Allí, el visitante deja de reconocerse como sujeto histórico para transformarse en un espectador pasajero de una tragedia que no le exige nada. En Malvinas, el turismo no puede ser neutral: o es consciente y respetuoso, o reproduce una forma silenciosa de violencia simbólica.</p><p>Este riesgo se vuelve tangible en las más de 70.000 visitas anuales de excursionistas de cruceros que desembarcan por apenas unas horas. Llegan, miran y se van. Frente a esa marea de visitas fugaces emerge un grupo casi invisible en las estadísticas, pero de enorme peso simbólico: los 558 argentinos que en 2024 decidieron viajar para quedarse, habitar las islas durante, en promedio, seis noches.</p><p>¿Qué memoria puede construirse en una excursión cronometrada de tres horas frente a seis días de silencio en los mismos paisajes? El 95% de los visitantes a las islas llega en cruceros. Esa lógica de consumo rápido transforma al territorio en una postal exótica y a la historia en un decorado.</p><p>La experiencia de quienes eligen detenerse queda, en ese contexto, diluida por una industria que empaqueta la tragedia como un producto más del catálogo. En el caso de los visitantes argentinos, la motivación para viajar está atravesada por una dimensión difícil de cuantificar, pero central para comprender el fenómeno: la necesidad de estar.</p><p>No se trata, en la mayoría de los casos, de un viaje recreativo ni de la búsqueda de impacto emocional, sino de una aproximación silenciosa a un territorio cargado de sentido histórico y simbólico. Caminar esos espacios y detenerse en los sitios de memoria funciona como una forma de conocimiento, más cercana a la introspección que al consumo turístico.</p><p>El perfil del visitante confirma que no se trata de turismo convencional. La edad promedio supera los 50 años, predomina el público masculino y la participación en actividades vinculadas al conflicto, como los battlefield tours o la visita al Cementerio de Darwin, es significativamente más alta que en otros mercados.</p><p>Además, cerca de una cuarta parte de los turistas ha viajado a las islas tres o más veces, un dato que sugiere fidelidad emocional más que repetición turística.</p>El concepto de soberanía moral<p>Pero más allá de los números, el dato verdaderamente relevante es otro: la forma en que se visita un territorio también expresa una posición política. No se trata solo de quién administra un espacio, sino de cómo se lo habita.</p><p>En ese sentido, existe una dimensión menos visible, pero no menos decisiva, de la soberanía: una soberanía moral, que se construye a partir del respeto, la memoria y la voluntad de comprender al otro sin renunciar a la propia historia.</p><p>El viaje, además, rompe el monólogo interior que todos llevamos sobre el otro. Para que eso ocurra, hay que estar dispuesto a escuchar una historia que no siempre encaja con la propia narrativa del conflicto. Estas experiencias generan pequeñas fisuras en los prejuicios; grietas mínimas que, una a una, pueden desarmar décadas de distancia emocional.</p><p>Desde las Relaciones Internacionales, el Turismo de Memoria puede leerse como una forma silenciosa pero efectiva de poder blando. Cada visitante se convierte, quiera o no, en un actor de intercambio cultural. La experiencia directa humaniza al “otro” y abre canales que la diplomacia formal muchas veces no logra habilitar.</p><p>En este contexto, la conectividad aérea deja de ser un asunto técnico para convertirse en una decisión política. La ausencia de vuelos directos desde Argentina y la dependencia de una única conexión semanal postergan encuentros posibles. Cada vuelo que no existe es una conversación que no sucede. Aun así, los argentinos siguen llegando.</p><p>La cantidad puede ser modesta, pero su peso simbólico es enorme. No es una estadística fría: es el reflejo de una necesidad persistente de conexión. Cada uno de esos viajes es un acto consciente que desafía la idea de que la única relación posible con Malvinas es el conflicto perpetuo. Son pequeños puentes humanos que se construyen uno a uno.</p><p>El interrogante clave es si estos 558, parte de los 2.695 turistas internacionales que pernoctaron al menos una noche en las islas, son puentes potenciales o simples anomalías dentro de un sistema diseñado para el visitante fugaz que permanece apenas 180 minutos.</p>Respeto, memoria y empatía<p>Promover el Turismo de Memoria no es solo una postura ética: puede y debe ser una política pública. No reemplaza el reclamo de soberanía ni la diplomacia internacional, pero los dignifica. La soberanía se defiende con derecho y persistencia; la paz, en cambio, se construye entre personas.</p><p>Cuando la política entra en punto muerto, los ciudadanos pueden ejercer otra forma de soberanía, basada en el respeto, la memoria y la empatía. El gran riesgo es que un conflicto que sigue siendo una herida abierta se transforme en un simple telón de fondo: un decorado histórico para experiencias personales emotivas.</p><p>En ese proceso, la urgencia política se diluye y el conflicto se empuja injustamente hacia el pasado, cuando no lo es. Aun así, el Turismo de Memoria, especialmente el que practican los argentinos, representa una de las formas más humanas de abordar un conflicto que lleva décadas congelado.</p><p>Cada viaje es un pequeño acto de paz; una prueba de que el deseo de comprender y recordar puede abrir caminos de encuentro que la política tradicional no logra transitar. Viajar a Malvinas desde la memoria es un acto de soberanía moral. Mirar las cicatrices del pasado no perpetúa el rencor: puede abrir caminos de comprensión.</p><p>En Darwin, el silencio pesa. Se camina más despacio, se habla menos, se aprende a escuchar. El viento sopla igual sobre la pradera, sobre las cruces blancas y sobre los cerros donde aún resuenan nombres que no figuran en los mapas.</p><p>En Malvinas, el territorio interpela. Porque si quienes combatieron y cargan con la memoria más pesada han podido tender puentes de respeto,... ¿qué nos impide a nosotros, los que no estuvimos, aceptar que, a veces, un viaje puede ser el primer paso hacia una paz que aún no sabemos nombrar?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rORqaz97s3vBghzYEP4j6-tOd94=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/01/malvinas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Turismo de Memoria vs. Turismo Oscuro. Las islas ofrecen al futuro viajero dos posturas o conductas absolutamente distintas, que el autor describe aquí en profundidad y con agudeza, más allá de los números y las estadísticas.]]>
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                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2026-01-17T13:52:50+00:00</published>
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            Navega por Malvinas: el viaje de un argentino recreando la vuelta al mundo de Charles Darwin
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1dO4FarJC46VSE2Z-ozEQEJlbJo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/01/nicolas_marin_fotografo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Alejandro Venzatti</p><p>En 1831, un joven Charles Darwin se embarcó y dio la vuelta al mundo creando una de los fundamentos más importantes e históricos de la humanidad: la teoría de la evolución. Hoy, a 193 años de aquel viaje, un grupo de jóvenes viaja por el mundo en la experiencia Darwin 200. Entre ellos está Nicolás Marin, un argentino de tan solo 24 años.</p><p>Desde las Islas Malvinas, dialoga con El Litoral y cuenta detalles de un viaje único. Una experiencia inolvidable en la que además lleva a cabo todas sus actividades preferidas. Activismo, fotografía submarina, creación de contenido, buceo, entre otras.</p>Crédito: Nicolás Marín<p>En sus redes sociales, muestra cada día a bordo de la goleta neerlandesa Oosterschelde, la histórica embarcación de más de 150 años en la que viajan.</p><p>“No me quiero comparar con Darwin pero si me gusta pensar como pensaban ellos y mezclarlo con la manera de comunicar de hoy en día. Las revistas de aquella época son las redes sociales de hoy en día”, cuenta Nicolás desde el velero.</p>La embarcación en la que viajan.<p>“Eso me permite llegar a una audiencia más amplia y que la gente me pueda acompañar en el viaje mientras lo hago, no una vez que lo termino. Pueden ver todo el proyecto y a su vez inspirarse”, agrega.</p><p>El objetivo del proyecto “Darwin200 Global Voyage” es crear una experiencia transformadora para los doscientos jóvenes ecologistas más brillantes del mundo, que tienen el potencial de convertirse en los futuros líderes de la conservación, la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.</p><p>El proyecto ha tardado una década en desarrollarse y se centra en inspirar una nueva oleada de líderes ecologistas proporcionando formación y capacitación.</p>El recorrido de la expedición Darwin200.Su llegada y el recorrido<p>La selección de Nicolás como uno de los 200 jóvenes que participan de la experiencia Darwin no es al azar. Como explorador de National Geographic recibió un mail mediante el cual buscaban gente para el viaje.</p><p>“Me postulé, me seleccionaron y es por eso que me encuentro ahora dando la vuelta al mundo, como Charles Darwin pero con las herramientas de hoy en día. Darwin en su momento escribía, yo hoy lo remonto a posteos, historias, reels”, cuenta.</p><p>El viaje comenzó el 15 de agosto de 2023 en Plymouth, Reino Unido. Nicolás se subió a la travesía en Fernando de Noronha, Brasil. Navegó hasta Salvador de Bahía y luego a Río de Janeiro. Allí se bajó, tomó un avión hacia Argentina, recibió el premio a Mejor fotógrafo submarino del mundo y volvió a subirse al velero en Puerto Madryn para viajar a Malvinas.</p>Crédito: Nicolás Marin<p>“En Fernando de Noronha documenté un proyecto de tiburones, en Salvador de Bahía el proyecto de conservación de tortugas más grande del mundo y en Río de Janeiro un proyecto de corales”, relata el explorador.</p><p>Ahora, desde Malvinas cuenta: “Para venir navegamos en olas de hasta 6 o 7 metros, nunca me había sentido así. Por momentos parecía que el barco se iba a dar vuelta. Acá estoy documentando la población de pingüinos y cómo afecta el calentamiento global a estas poblaciones”.</p>Una foto en el fondo del océano en Aruba, en Malvinas le pasan cosas similares.<p>“Estamos recorriendo la isla y como argentino pesa el doble por todo el acontecimiento de la guerra. En el 82 los chicos venían de la misma manera, en barco e incluso eran de mi edad y hasta más jóvenes. En el mismo lugar donde encuentro los pingüinos, al lado hay restos de aviones de los soldados que vinieron a la guerra”, dice Nicolás.</p>        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida de N I C O • UW OCEAN LIFE 🌊 (@nicomarinb)</p> <p>Además de las Malvinas, el viaje incluye una expedición por un conjunto de islas remotas. “Estamos visitando islas que menos de 20 personas por año las visitan y con mi cámara tengo la posibilidad de mostrarlas al mundo”, expresa el mejor fotógrafo submarino del mundo.</p>Cómo continúa<p>El proyecto Darwin200 finaliza recién a fines de 2025. Aún quedan muchas paradas por hacer y kilómetros por recorrer. Los jóvenes se bajan del barco en ciertos momentos y vuelven a subirse en otra parada como lo hizo Nicolás cuando dejó la flota en Brasil y volvió a embarcarse en Argentina.</p>Además de las Malvinas, el viaje incluye una expedición por un conjunto de islas remotas. “Estamos visitando islas que menos de 20 personas por año las visitan y con mi cámara tengo la posibilidad de mostrarlas al mundo”, expresa el mejor fotógrafo submarino del mundo.

Cómo continúa
El proyecto Darwin200 finaliza recién a fines de 2025. Aún quedan muchas paradas por hacer y kilómetros por recorrer. Los jóvenes se bajan del barco en ciertos momentos y vuelven a subirse en otra parada como lo hizo Nicolás cuando dejó la flota en Brasil y volvió a embarcarse en Argentina.<p>“Ahora estamos en Malvinas, después vamos a atravesar el Estrecho de Magallanes, luego las Islas Galápagos, islas de Pascuas, Polinesia Francesa hasta llegar a Australia. Obviamente voy subiendo y bajando en diferentes partes del mundo”, grafica Nicolás.</p><p>El viaje del velero Oosterschelde finaliza en Falmouth, a poco más de 100 kilómetros de donde inició la travesía en Plymouth.</p>Ser fotógrafo submarino<p>“Me di cuenta que esta era mi vocación cuando empecé a bucear porque me encontré con una conexión muy profunda con el océano y con una misión. Me gustaba porque a nivel personal me sentía bien pero lograba que más personas conecten con el océano y con mi persona de una manera muy mágica. Me llegan cartas y fotos de madres diciendo que sus hijos juegan a ser como yo, adolescentes que dicen que eligieron determinada carrera por mi historia y mis videos. Ahí cuando me di cuenta que inspiraba a otros me convencí de que era lo mío”.</p>Marin realizando su trabajo.<p>“Lo más difícil de ser fotógrafo submarino es no estar en tu casa, extrañar a tu familia, saber que cada vez te toca ir más lejos, cada vez se agrandan más las brechas. Uno vive en una nube, con mucha adrenalina, en el océano no te deja de latir el corazón a mil por hora, te encontras con orcas debajo del agua y podes reaccionar con un ataque de pánico o con una felicidad inalcanzable. Es muy mágico”.</p><p>Objetivos del proyecto</p><p>Una de las actividades que asume cada Líder Darwin implica seleccionar un animal o una planta que estudió Darwin para:</p>1) estudiar cómo ha cambiado la población de la especie que hayan elegido en los dos últimos siglos, su estado de conservación actual y las amenazadas a las que se enfrenta2) analizar y evaluar las iniciativas de conservación actuales y determinar si ofrecen una protección suficiente (es decir, si la población es estable, se encuentra en declive o se está recuperando)3) diseñar y llevar a cabo un nuevo estudio y trabajo de investigación para desarrollar ideas novedosas para actuar con vistas a garantizar un futuro mejor para la especie animal o vegetal que hayan elegido.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1dO4FarJC46VSE2Z-ozEQEJlbJo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/01/nicolas_marin_fotografo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>193 años después de que lo haga Darwin, se revive la inédita experiencia. Nicolás Marin lo cuenta a Sur24.]]>
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                                <category term="nacionales" label="Nacionales" />
                <updated>2024-01-21T14:09:22+00:00</updated>
                <published>2024-01-21T14:08:48+00:00</published>
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            Segunda etapa del proyecto para identificar soldados argentinos en Darwin
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fE01WEvSXrYgYfPm2M5cC8Qt190=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2021/08/tumba-malvinas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) puso en marcha este lunes la segunda etapa del proyecto forense para identificar soldados argentinos sepultados en el cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas como parte del Segundo Plan de Proyecto Hum (PPH 2), que consistirá en la exhumación de los restos de varias personas, ubicados en una tumba denominada C.1.10.</p>
<p>El equipo de expertos también evaluará una zona llamada Caleta Trullo/Teal Inlet para investigar la posible existencia de una tumba con restos de soldados argentinos, según informó el CICR, a través de un comunicado.</p>
<p>Los trabajos de campo del equipo, que arribó el lunes pasado a suelo malvinense, se desarrollan cuatro años después del primer Plan Proyecto Humanitario en el cementerio de Darwin, y esos relevamientos permitieron identificar a 115 soldados argentinos gracias a las muestras de sangre aportadas por sus familiares.</p>
<p>A diferencia del trabajo realizado durante los meses de junio y julio de 2017, cuando fueron exhumados 122 cuerpos de 121 sepulturas con la denominación “Soldado argentino solo conocido por Dios”, en este caso la labor se centrará en una tumba colectiva -la denominada C 1 10- ubicada en Darwin, cerca de la cruz mayor que preside el camposanto.</p>
<p>El PPH 1 fue la primera iniciativa de este tipo con un mandato conjunto específico de dos Estados, la Argentina y el Reino Unido, que se enfrentaron en un conflicto armado.</p>
<p>Por el secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus, destacó que “la Argentina mantuvo con este acuerdo como una política de Estado desde 2012, que trasciende gobiernos y que ya permitió, después de muchos años de espera, que 115 familias puedan identificar y homenajear a sus seres queridos”.</p>
<p></p>

A través de un comunicado, Filmus puso de relieve que “el objetivo principal es atender la angustia que todos estos años vivieron las familias de los soldados que dieron la vida por recuperar el ejercicio de la soberanía en las Islas Malvinas”, al hacer referencia a la importancia del trabajo del equipo de expertos.</p>
<p>En tanto, el jefe de proyecto del PPH 2 del CICR, Laurent Corbaz, precisó que “el objetivo principal de nuestro trabajo es que los familiares puedan hacer su duelo con dignidad”.</p>
<p>“Se han vivido muchos años de incertidumbre, por lo cual haremos lo posible para brindarles respuestas. Los familiares de quiénes han fallecido en conflictos armados tienen derecho a que se identifique a sus seres queridos: es un requisito establecido por el derecho internacional humanitario”, señaló.</p>
<p>El relevamiento es realizado por un equipo de seis integrantes, entre ellos, cinco especialistas forenses, que desarrollan tareas de exhumación, análisis, toma de muestras y documentación de los restos que se hallen en la tumba C.1.10.</p>
<p>Esta tumba no fue analizada en el marco del PPH 1, proyecto que se limitaba al análisis de las tumbas sin nombre, ya que desde 2004, en ella figuran los nombres de cuatro soldados argentinos caídos.</p>
<p>Sin embargo, tras el PPH 1, se confirmó que los restos de tres de esos cuatro soldados se hallaban en otras partes del cementerio.</p>
<p>A partir de esa confirmación, surgió la necesidad de esclarecer las identidades correspondientes a los restos sepultados en la tumba C.1.10.</p>
<p>Según informó en un comunicado el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), “se hará todo lo posible para preservar la dignidad de los fallecidos a lo largo de todo el proceso forense”.</p>
<p>Se precisó además que, como parte de ese proceso, se exhumarán los restos humanos y se tomarán muestras cuidadosamente en un laboratorio temporal construido &#8216;in situ&#8217;, gestionado por el CICR en función de los objetivos de la operación.</p>
<p>El análisis de las muestras estará a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que en su laboratorio ubicado en la provincia de Córdoba realizará los procesamientos y cruzamientos de información entre los perfiles genéticos de las muestras y las aportadas por familiares en el proceso de 2017.</p>
<p>“Desde el @EAAFoficial participamos en la investigación previa, las entrevistas y notificaciones a familiares en #Argentina, la misión #forense en la islas #Malvinas y realizamos los análisis de ADN con fines identificatorios en nuestro Laboratorio de Genética Forense #orgulloEAAF”, aseguró el EAAF en su cuenta de Twitter.</p>
<p>Algunos integrantes del equipo del CICR permanecerán en las islas a la espera de los resultados del laboratorio.</p>
<p>El CICR emprendió esta misión humanitaria “en estricto cumplimiento de su mandato, en tanto que informó llegado el momento, se comunicarán las novedades correspondientes”.</p>
Antecedentes
<p>El proceso de identificación a los soldados argentinos se inició en 2012, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuando se envió una carta al CICR para solicitar su intervención con el objetivo de hacer posible la identificación de los restos de los combatientes fallecidos y enterrados como NN en el cementerio de Darwin.</p>
<p>En tanto, en 2013 se conformó un equipo de trabajo bajo la coordinación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para elaborar protocolos que permitieran obtener información de cada familia sobre su ser querido caído en Malvinas.</p>
<p>Desde entonces, un equipo constituido por miembros del EAAF, funcionarios de los ministerios de Justicia y Desarrollo Social más la Escribanía General de Gobierno y el Centro Ulloa de asistencia psicológica, realizó entrevistas y tomó muestras en todo el país a los familiares de los combatientes fallecidos, con el objetivo de crear un banco de sangre.</p>
<p>En diciembre de 2016, la Argentina y el Reino Unido firmaron el primer acuerdo para iniciar las tareas de identificación en junio de 2017 y cuatro años después, en marzo pasado, se firmó el segundo acuerdo para posibilitar los trabajos en las islas.</p>
<p>El equipo, que llegó a las islas el lunes pasado, está conformado por Mercedes Salado Puerto, del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), propuesta por el Gobierno argentino; el forense inglés John Clark, a propuesta del Reino Unido; el jefe de la unidad forense del CICR, el argentino Luis Fondebrider; el coordinador de esta fase 2 del plan, Laurent Corbaz; y dos especialistas, uno de Estados Unidos y otro de Australia.</p>
<p>Salado Puerto, Fondebriber, Clark y Corbaz ya formaron parte del equipo de doce especialistas que trabajó en 2017 en el cementerio.</p>
<p>No obstante, en esta oportunidad, la pandemia de coronavirus y los protocolos de las islas obligaron al equipo a realizar una semana de aislamiento preventivo en uno de los hoteles de Puerto Argentino, antes de comenzar hoy, con los trabajos forenses en el campo.</p>
<p>Finalmente, esta mañana, el equipo se trasladó a Darwin –ubicado a casi 90 kilómetros de Puerto Argentino- y allí montó un laboratorio, tal como se hizo en la primera etapa, en el cual se realiza un primer análisis de las muestras óseas exhumadas de la tumba colectiva.</p>




]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fE01WEvSXrYgYfPm2M5cC8Qt190=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2021/08/tumba-malvinas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) puso en marcha este lunes la segunda etapa del proyecto forense para identificar soldados argentinos se...]]>
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                <updated>2021-08-16T21:43:31+00:00</updated>
                <published>2021-08-16T16:30:11+00:00</published>
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