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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2024-04-12T16:29:09+00:00</updated>
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            Alternativas para aprovechar el maíz afectado por el spiroplasma
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/04/maiz_chicharrita.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ante la incertidumbre de muchos productores por el deterioro de sus maíces a causa del "achaparramiento" que causó la chicharrita, un equipo de especialistas del INTA brinda recomendaciones para evaluar las posibilidades de enrollar, ensilar o cosechar en función del material verde, el volumen de planta y grano que se puede obtener y el costo-beneficio.</p><p>Facundo Ferraguti -coordinador de la Red Nacional de Maíz del INTA- resaltó la importancia de "evaluar el destino del grano (silo o cosecha de grano), realizar una cosecha oportuna para evitar secados prolongados a campo con la consecuente pérdida de calidad e inocuidad; prestar especial atención a las regulaciones de la máquina cosechadora para evitar pérdidas de rendimiento y evitar que la calidad comercial empeore". Y subrayó la necesidad realizar el control posterior de los maíces guachos para reducir hospedantes.</p><p>&nbsp;</p>Cómo regular la cosechadora<p>Fernando Scaramuzza -coordinador del Proyecto Agricultura de Precisión y Mecanización Agrícola del INTA- señaló: "Principalmente se deberá trabajar sobre la regulación del cabezal recolector para llevar al mínimo las pérdidas que se ocasionan por desgrane y desuniformidad de espigas, pero también por vuelco de plantas y diferentes tamaños entre ellas, recordando como positivo que estamos trabajando con cabezales de perfil chato".</p><p>En un principio, –puntualizó Scaramuzza– se debe trabajar sobre las chapas cubre rolos o espigadoras, tratando de identificar la variabilidad de tamaños de espigas presentes en el lote y diámetro de la caña. Por lo tanto, el otro punto a regular es la zona de espigue del maíz. "Es el lugar donde la espiga se debe desprender de la planta sobre la chapa de los cubre rolos para evitar que ingrese mucho material al sistema de trilla forzando al mismo con el resultado de mayor pérdida por cola".</p><p>En cuanto a la velocidad de los rolos y la velocidad de avance de la cosechadora, Scaramuzza explicó que "se debe lograr un equilibrio en ambas velocidades y para ello la mayoría de los cabezales maiceros disponen de una caja variadora que permite regular este aspecto, debemos lograr que los rolos vayan a la menor velocidad posible y lo más paralelo al suelo, buscando que la planta recorra el largo del rolo bajando la planta para lograr que entre bajo volumen de biomasa al sistema de trilla".</p><p>Por otro lado, Diego Villarroel -especialista en agricultura de precisión del INTA Manfredi, Córdoba- indicó que las características y regulaciones de un sistema de trilla transversal (convencional) recomiendan que el cilindro de trilla maicero debe contar con barras de trilla con estrías gruesas (maiceras) y con los espacios inter-barras forrados con las chapas compresoras de espigas. "Este forrado permite el mayor tratamiento de las espigas de tamaño variable, disminuyendo las pérdidas de trozos de marlos con granos por cola", indicó.</p><p>Respecto a la regulación de la apertura o cierre entre el cilindro y el cóncavo al inicio y al final va a depender de la humedad del cultivo, para ello se deberá medir el diámetro mayor de una espiga promedio del lote a cosechar. "La regulación se deberá ajustar a las revoluciones del cilindro buscando lograr una trilla de calidad con el menor porcentaje de material extraño y reduciendo el porcentaje de las pérdidas al mínimo, será importante en esta campaña trabajar con el retorno, ya que muchos granos irán prendidos a trozos de marlos buscando una nueva oportunidad de ser desprendidos de los mismos", explicó Scaramuzza.</p><p>Por otro lado, en el caso de los sistemas de trilla axial -recordó Villarroel- la calidad de grano lograda es mayor debido a una mayor superficie de trilla con un trabajo más suave y progresivo. Para maíz bastará colocar las muelas (o barras) y camisas (cóncavo) maiceras para luego regular revoluciones y luz que dependerá del sistema de trilla axial, el cual puede ser centrífugo o de fricción.</p><p>En cuanto a la velocidad de avance, Mauricio Santa Juliana -especialista en cosecha del INTA Manfredi- expresó que en las zonas o sectores del lote afectados se debería cosechar como máximo entre 3 y 4,5 kilómetros por hora. "Es importante recordar que en aquellos cabezales que no cuentan con un sistema de variación de velocidad del cabezal y sin regulación automática de placas espigadoras desde la cabina, será el operario quien deberá regular la luz entre las placas (otra razón para trabajar a bajas velocidades en los sectores complicados) y adaptar la velocidad del cabezal a la de avance (de fábrica se configura para trabajar a 7 u 8 kilómetros por hora)".</p><p>Respecto de la trilla, Santa Juliana señaló que "es importante forrar la trampa de piedras para evitar que el material que ingresa desde el embocador no se trabe y se revuelque e ingrese más ordenado al cilindro de trilla". Y agregó: "Sobre los cóncavos, usar los originales de fábrica para maíz, de barrotes redondos de 19 milímetos en buenas condiciones y no cementados, de no ser así se tiende a cerrar más la luz entre cilindro y cóncavo apretando y moliendo más el material para que haga una buena trilla (tampoco es recomendable usar muelas cementadas r o rellenas en el cilindro)".</p><p>"Dado que el material afectado por Spiroplasma produce desuniformidad en el tamaño de los granos y un bajo peso de los mismos, hay que considerar las revoluciones por minuto del ventilador para no excederse e incrementar las pérdidas por cola", indicó Santa Juliana.</p><p>Por último, Scaramuzza y Villarroel pusieron énfasis en la necesidad de identificar el rendimiento del cultivo a través del mapa de rendimiento. Debido a que "mediante este registro de datos georreferenciados podremos cuantificar el daño por ambiente y planificar un mejor control de maíz guacho (uno de los factores clave en la supervivencia del vector) de manera dirigida en periodos de barbecho y antes de iniciar la siembra del próximo cultivo, como herramienta clave de control para próxima campaña".</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/04/maiz_chicharrita.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Especialistas del INTA brindan recomendaciones para utilizar el cereal como recurso forrajero y minimizar las pérdidas. Evaluar el destino del grano y regular el cabezal de la cosechadora, entre las principales preguntas que se hacen en el campo.]]>
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                                <category term="campo" label="Campo" />
                <updated>2024-04-12T16:29:09+00:00</updated>
                <published>2024-04-12T16:28:53+00:00</published>
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            Embajador de la cosechadora: el santafesino que tiene un museo con 14 mil folletos de maquinaria agrícola
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/05/folletero.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Rodrigo Pretto) &#8211; En la habitación de José María Barrale se encuentran archivadas cada una de las joyas históricas, imágenes que llevan al pasado en sus diferentes épocas y lugares. Desde las primeras cosechadoras y tractores que captan la evolución de la industria agrícola. El coleccionista santafesino se ha transformado en una especie de guardián del pasado mediante la conservación de la folletería y maquinaria que lo convierte en un embajador de la historia agraria. “Esto viene de mi niñez. Viví en el campo, nací muy cerquita de Colonia Castelar -departamento San Martín-, donde hice la escuela primaria y pueblo que visito constantemente”, contó en diálogo con este medio.</p>
<p>El amor por la maquinaria agrícola se remonta a sus primeros años de vida tras la fuerte relación con el campo. De la mano de su familia, a los 7 años comenzó con las visitas a diferentes exposiciones del sector. Y esas recorridas floreció la pasión por recopilar folletos, una pasión que perdura hasta hoy y hace que el archivo personal llegue a los 14.000 volantes.</p>






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Folletos hechos museo
<p>Barrale guarda en su casa una exposición inédita. La impresionante e inmensa biblioteca va rumbo a transformarse en museo. Es que a los 14.000 folletos de exhibición se le suma una galería con más de 150 cuadros que aggiornarán el espacio.</p>
<p>¿Pero qué motiva a estos coleccionistas a buscar, intercambiar y preservar como un tesoro estos folletos? Barrale es claro en sus conceptos. El amor por la maquinaria agrícola y su deseo por conocer cada detalle de las mismas es la clave de todo. Es que los volantes son en sí una fuente de información valiosa para entender el paso de tiempo. “La pasión por la folletería nació en 1972 en la Fiesta Nacional de la Cosechadora en San Vicente. Me acerqué a un stand de la fábrica Sensor y ese fue el primer folleto, el del modelo V3. Hoy lo conservo”, recuerda como punto de partida de su enamoramiento.</p>
<p>A su vez, el coleccionista destaca que encuentra cierta satisfacción especial en conservar la historia del agro. Las recopilaciones se transforman en la resurrección del pasado y, además, en una especie de homenaje para aquellos trabajadores del campo que hicieron posible el desarrollo de las actuales tecnologías. Por eso, entienden que cada folleto es un testimonio tangible de la innovación y progreso del sector.

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Un sentido homenaje
<p>Barrale logró fundar el Círculo de Coleccionistas de Folletos. Es que, como todo coleccionista, el entusiasmo pasa por compartir con sus pares cada reliquia. Pero hay algo que destaca de su recopilación. Una parte se la debe a dos personas que marcaron su vida: por un lado, Tadeo Buratovich, quien fuera director del Museo de Arequito y gran amigo. “Siempre me dijo que el día que no estuviera más en este mundo toda su muestra de folletos pasarían a mi poder. Y así fue, porque lamentablemente ya no está”.</p>
<p>El otro responsable de la magnitud de compilación fue Mariano Blangetti, otra gran influencia del coleccionista y de quien su familia dejó todo el archivo en sus manos. “Formé un grupo donde hoy somos unos 50 miembros que se llama Círculo de Coleccionistas de Folletos que lleva su nombre. Lo hice para rendirle homenaje a mi amigo”.

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Literatura y pasión por la historia
<p>En 2003 Barrale escribió un libro sobre la historia de las cosechadoras, la gran pasión de su vida. Fue un escrito inédito ya que no existía nada del estilo en el país, razón por la cual tuvo una fuerte repercusión a tal punto que el auspicio de la obra lo hizo una multinacional de maquinaria agrícola. “Se tituló Reina Mecánica, donde logré rescatar el paso del tiempo de la cosechadora. Logré comprar algunas y otras me las donaron. Hoy tengo en mi haber 12 máquinas antiguas. El fin de todo esto era hacer un museo”, remarcó quien ya redactó Reina Mecánica II, aunque aún no fue lanzada al mercado.</p>
<p>El derrotero del coleccionista en el mundo literario continuó años después. Siete años más tarde, en 2010, la edición se volcó al maíz y los fabricantes de plataformas del cereal. “El maicero es un invento desarrollado en el país que luego fue distribuido por el resto del mundo”, destacó Barrale. Al escrito lo llamó Reyes del surco. Al poco tiempo, una gran sorpresa golpearía las puertas del coleccionista. “Me llegó una invitación para presentarlo en Francia, lugar donde se encuentra el museo más grande del mundo de maquinaria agrícola”.</p>

A partir de allí todo cambió. El apasionado de la industria agrícola estableció un fuerte lazo, le donó una espigadora tirada a caballo que hasta ese entonces no lograban hallar por el mundo y en 2022 fue homenajeado en el país galo. “De ir a caballo a la escuela de Castelar de muy pequeño a esa muestra de afecto en Europa. Es algo que rescato y lo pienso todo el tiempo”, se enorgullece.

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De origen santafesino, pero con destino entrerriano
<p>Barrale manejó, desde el momento en el cual tuvo la intención de montar un museo, la idea de que el centro de la escena sea la ciudad de San Vicente, cuna de la cosechadora en el país. Sin embargo, por diversas razones logísticas “y de interés de quienes se encontraban allí” las ocho máquinas antiguas de su propiedad debieron ser retiradas del depósito en el cual se encontraban alojadas.</p>
<p>Fue así que el dueño del parque agrícola contactó rápidamente a unos conocidos de la provincia de Entre Ríos para ofrecerle la interesante propuesta. “Tengo amigos de la Sociedad Rural de María Grande. Pensé en ellos porque tienen un museo de este estilo. Aceptaron automáticamente mi idea, se encargaron de toda la logística para el traslado hasta allí y hoy exponen las 12 cosechadoras mías”, contó. El final fue más espectacular aún. Barrale, aprovechando los contactos con Francia, hermanó a ambos museos, causa por la cual fue declarado ciudadano ilustre de María Grande.</p>



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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/05/folletero.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>(Por Rodrigo Pretto) – En la habitación de José María Barrale se encuentran archivadas cada una de las joyas históricas, imágenes que llevan al pasado...]]>
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                <updated>2023-05-26T15:38:39+00:00</updated>
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            Oro para la cosechadora de algodón diseñada y construida en Santa Fe
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2021/10/cosechadora.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con su cosechadora y enrolladora de algodón autopropulsada HAC 5000, la empresa santafesina Dolbi se quedó con el oro en la 15° edición del Premio CiTA a la Innovación en Tecnología Agropecuaria.</p>
<p>La máquina, presentada en sociedad en octubre de 2020, obtuvo el galardón mayor tras haber ganado antes en la categoría Equipos y Accesorios de Cosecha y Cabezales.</p>
<p>HAC 5000 es el resultado del desarrollo conjunto con el INTA Reconquista y la Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera (APPA). Por sus características, cuenta con una gran proyección internacional en un nicho intermedio y mercados apuntados como Irán, Pakistán, Sudán y Sudáfrica.</p>
<p>El premio CiTA de Oro fue decidido por un comité de expertos entre los ganadores de todas las categorías. Y, según los argumentos expuestos, el fallo se basó en el impacto productivo, social y económico de la máquina sistema. “Su incorporación en el manejo productivo genera sostenibilidad, amplía la brecha social y genera un aumento de la productividad”, indicaron los conductores del evento, que se transmitió por internet. “La capacidad operativa es uno de los puntos sobresalientes de la máquina”, también valoró el jurado.</p>
<p>El presidente de Dolbi S.A. Elbio Dolzani, en videoconferencia, celebró el premio y lo consideró “el incentivo para seguir trabajando”. También recordó a quienes iniciaron la empresa, Humberto y Carlos Dolzani y Alberto Bianchi, cuyas iniciales fueron elegidas para bautizar la nueva herramienta. “Un producto que hace homenaje a nuestros tres fundadores, allá por el año 1962; y hoy es todo un grupo humano que hemos captado el legado que nos dejaron nuestros padres y hoy lo plasmamos en realidad con este producto”, concluyó.</p>
<p>La HAC 5000 tuvo su origen en 2013 como prototipo con el nombre de “La Lola” en los talleres de INTA Reconquista y, tras 7 años de trabajo, se lanzó oficialmente al mercado el 16 de octubre de 2020 con un acto en la sede industrial de Avellaneda que contó con la presencia del entonces Ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación Luis Basterra.</p>
<p>La máquina fue diseñada para aumentar la capacidad operativa, evitar la contaminación de la fibra con el suelo y simplificar la logística. Puede prensar hasta 100 rollos de 475 kilos por día; cuenta con un sistema de pre-limpieza que permite cosechar algodón con un rendimiento de 4000 kilos por hectárea, a una velocidad de 8 kilómetros por hora; y se adapta bien a las diferentes situaciones de terreno y tiene economía en el uso de combustible.</p>
<p>A nivel mundial sólo John Deere produce una cosechadora y enrolladora de algodón autopropulsada, pero por sus características está destinada a grandes productores que cosechan entre 10.000 y 15.000 hectáreas al año. HAC 5000, en cambio, apunta a una escala intermedia de 1.000 a 1.200 hectáreas por campaña, según relató Dolzani el año pasado a Campolitoral. “Hay un segmento de mercado tanto nacional como internacional en vías de desarrollo, sea en Asia o África, a quienes la tecnología estadounidense les queda muy grande”, señaló.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2021/10/cosechadora.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Con su cosechadora y enrolladora de algodón autopropulsada HAC 5000, la empresa santafesina Dolbi se quedó con el oro en la 15° edición del Premio CiT...]]>
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                <updated>2021-10-28T19:33:47+00:00</updated>
                <published>2021-10-28T22:00:54+00:00</published>
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