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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-04-12T16:07:12+00:00</updated>
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            Detectan brotes de scrapie, una enfermedad mortal en ovinos
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ohn-xjrIrCEUCRRPk9RoAJjkDq4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/ovinos.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La confirmación de los primeros brotes de scrapie en Argentina encendió las alertas en el sector ganadero. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que afecta a ovinos y caprinos, y que fue detectada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria en establecimientos ubicados en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos.</p><p>De acuerdo con la información oficial, los casos positivos corresponden a animales reproductores que habían sido importados años atrás, lo que abre una línea de investigación sobre el origen del ingreso de la enfermedad al país.</p><p>Es una patología que integra el grupo de las encefalopatías espongiformes transmisibles.</p>Qué es el scrapie<p>El scrapie —también conocido como prurigo lumbar o “tembladera”— es una patología que integra el grupo de las encefalopatías espongiformes transmisibles. Se caracteriza por afectar el sistema nervioso central de los animales y, una vez que se manifiestan los síntomas, tiene un desenlace fatal.</p><p>A diferencia de otras enfermedades infecciosas, no es causada por virus ni bacterias, sino por un agente denominado prión, una proteína anómala que induce daños progresivos en el cerebro.</p><p>Entre los signos clínicos más frecuentes se destacan alteraciones en la conducta, pérdida de coordinación, temblores y un intenso prurito que lleva a los animales a rascarse de manera compulsiva contra superficies, lo que da origen al nombre de la enfermedad.</p><p>Enfermedad neurodegenerativa que afecta a ovinos y caprinos</p><p>El scrapie suele aparecer en animales adultos, entre los 2 y 5 años, y se transmite principalmente durante el parto, a través del contacto con fluidos contaminados. También puede persistir en el ambiente por largos períodos, debido a la resistencia del prión a condiciones adversas.</p><p>Pese a su gravedad en el ganado, no existe evidencia científica de que esta enfermedad se transmita a los seres humanos, lo que la diferencia de otras patologías de la misma familia, como la encefalopatía espongiforme bovina.</p>Impacto sanitario<p>La detección de estos brotes implica un cambio en el estatus sanitario del país. Hasta ahora, Argentina era considerada libre de scrapie, condición que facilitaba el acceso a determinados mercados internacionales para productos ovinos.</p><p>Tras la confirmación de los casos, el Senasa notificó a los organismos internacionales correspondientes, lo que podría derivar en restricciones comerciales para exportaciones que requieran certificaciones específicas.</p><p>En este contexto, se intensificaron los controles sanitarios y las tareas de vigilancia epidemiológica en los establecimientos involucrados y en otras áreas con producción ovina. El objetivo es evitar la diseminación de la enfermedad y delimitar su alcance.</p><p>Las autoridades también avanzan en la identificación de los animales potencialmente expuestos y en la trazabilidad de los movimientos ganaderos, en especial aquellos vinculados a importaciones recientes.</p><p>Según trascendió, los ovinos afectados habrían ingresado al país desde Paraguay en años anteriores, lo que refuerza la hipótesis de un origen externo.</p><p>Para los productores, el escenario plantea desafíos tanto en términos sanitarios como económicos. La presencia de la enfermedad obliga a reforzar protocolos de bioseguridad, controlar el manejo reproductivo y extremar las medidas de higiene en los establecimientos.</p><p>A su vez, especialistas señalan que el scrapie es una enfermedad conocida a nivel mundial desde hace siglos, con presencia en distintos países, lo que ha llevado al desarrollo de estrategias de control basadas en la selección genética, el monitoreo permanente y la eliminación de animales infectados.</p><p>En Argentina, el seguimiento de esta situación será clave en los próximos meses, tanto para contener el brote como para evaluar su impacto en la producción ovina. Mientras tanto, desde los organismos sanitarios se insiste en la importancia de la detección temprana y la notificación inmediata ante la aparición de síntomas compatibles.</p><p>El avance de las investigaciones permitirá determinar el alcance real de los casos confirmados y definir las medidas necesarias para preservar la sanidad animal y sostener la actividad productiva en el sector.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ohn-xjrIrCEUCRRPk9RoAJjkDq4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/ovinos.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El Senasa confirmó casos positivos en animales de Santa Fe y Entre Ríos. La enfermedad, de origen priónico, no tiene cura y genera impacto sanitario y comercial.]]>
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                                <category term="campo" label="Campo" />
                <updated>2026-04-12T16:07:12+00:00</updated>
                <published>2026-04-12T16:00:29+00:00</published>
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            Juzgar a los menores como si fueran mayores no resuelve el problema
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bakBqEpzJfMF3vCFdWZFxEQbWGE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/imputabilidad.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Luciana Mazzei</p><p>Hace unos días, nuevamente el debate acerca de bajar la edad de imputabilidad de los menores de 16 a 13 años se hizo presente en los medios con opiniones a favor y en contra. Es innegable que un hecho delictivo genera enojo e impotencia en la sociedad.</p><p>Todos en algún momento hemos sido víctimas de algún acto de delincuencia y en algunos casos se han perdido vidas como consecuencia de ello, con el dolor que ello conlleva.</p><p>La frase "a delitos de adultos, penas de adultos" deja entrever la incapacidad de la sociedad para analizar el problema más allá del hecho concreto. Lo cierto es que juzgar a los menores como si fueran mayores no resuelve el problema, muy por el contrario, lo agrava. Me permito entonces hacer un análisis un poco más profundo y detallado sobre el tema, abordándolo desde distintas miradas.</p><p>En principio, en un sistema penal donde las cárceles están colapsadas y la violencia instalada, es impensable que adolescentes de 13 o 14 años puedan siquiera pensar en el daño que hicieron y salir de allí con la convicción de no volver a delinquir. Es sabido que en nuestro país las cárceles tienen más un objetivo punitorio que uno tendiente a la reinserción social de los delincuentes.</p><p>Por otro lado, gracias a los avances en neurociencias sabemos que el lóbulo frontal del cerebro, encargado de la autorregulación y la toma de decisiones, termina de desarrollarse alrededor de los 25 años.</p><p>Esto no implica que sean inconscientes, sino que, de acuerdo con la madurez de cada individuo y a los estímulos que haya recibido desde la concepción, las habilidades que aporta esta parte del cerebro se van desarrollando paulatinamente y con el apoyo de adultos que sean capaces de enseñar a regularse y ser criteriosos.</p><p>En ámbitos sociales de vulnerabilidad, donde los bebés nacen con serios déficits nutricionales, crecen con esas mismas carencias y, además, el delito es moneda corriente, es casi imposible pensar en que un adolescente sepa discernir lo que es un delito de lo que no lo es. A esto se suma la propia incapacidad de los adultos que los educan.</p><p>Ellos mismos, en muchos casos, no han logrado el desarrollo pleno de sus habilidades morales y no cuentan con los recursos personales para educar a otros. La delincuencia se transmite de padres a hijos como forma de vida y de obtener los recursos necesarios.</p><p>Son niños que nacen en condiciones desfavorables, la mayoría en condiciones de desnutrición fetal, porque ya sus madres están mal alimentadas, la consecuencia es que sus cerebros ya están en desigualdad de condiciones para desarrollarse plenamente frente a otros niños.</p><p>La violencia y el abuso son moneda corriente y en sus hogares robar, matar y consumir es lo cotidiano. Pocos logran terminar la escolaridad y quienes lo hacen acarrean importantes déficits de aprendizaje, y esto se debe a la falta de desarrollo cerebral, van a la escuela cuando pueden y no cuentan con adultos que puedan acompañar sus procesos de aprendizaje.</p><p>En estas condiciones lo que aprenden es que robar es la forma de tener un plato de comida y que la vida no vale demasiado. Crecen en contextos sociales donde los valores no existen y solo se sobrevive como se puede a la pobreza estructural que domina sus hogares. Muchos argentinos hemos sido y somos víctimas de delitos.</p><p>Pero estos niños también lo son. Víctimas de un sistema que los ve, pero mira para otro lado, que emparcha el hambre con subsidios que no logran callar sus pancitas vacías, siempre usaron ropa usada, mochilas rotas y bicicletas viejas. La solución no es fácil. Son décadas de desamparo, desigualdad y maltrato familiar.</p><p>Es imperioso que se promuevan políticas donde las familias recuperen el valor por el trabajo y el esfuerzo, que los padres aprendan a ser padres y recuperen su rol de primeros educadores.</p><p>La respuesta es proveer a estos niños un ámbito donde prime el amor y el respeto por la persona, donde puedan desarrollarse física, psíquica y espiritualmente. Donde reciban una educación en valores que les permitan ser personas de bien, que valoren el esfuerzo y la cultura del trabajo.</p><p>De nada sirve encerrarlos en cárceles donde van a vivir en la violencia y el desamparo. Es necesaria una política que promueva el desarrollo personal y la cultura del trabajo, de lo contrario estamos tapando el sol con la mano sin resolver el problema de fondo.</p><p>(*) La autora, santafesina radicada en la ciudad de Rafaela, es magíster en Orientación Familiar.</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bakBqEpzJfMF3vCFdWZFxEQbWGE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/imputabilidad.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Frente al debate acerca de bajar la edad de imputabilidad de 16 a 13 años, es casi imposible pensar en que un adolescente sepa discernir lo que es un delito de lo que no lo es. Es necesaria una política que promueva el desarrollo personal y la cultura del trabajo, de lo contrario estamos tapando el sol con la mano sin resolver el problema de fondo.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2026-02-06T15:10:23+00:00</published>
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        <title>
            Según un estudio, la pandemia aceleró el envejecimiento cerebral
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nJgG88q2dSlrxDv1cIunDh6lFp0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/12/Covidhisopados.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Aunque el impacto de la pandemia de Covid-19 en la salud cerebral es ampliamente reconocido, sus efectos específicos han sido poco estudiados. Para explorar esta relación, un equipo de expertos de la Universidad de Nottingham analizó datos de neuroimagen longitudinal del Biobanco del Reino Unido, un programa de monitoreo biomédico a largo plazo.</p><p>El estudio, publicado en Nature Communications, reveló que los cerebros de las personas envejecieron más rápido durante la pandemia, incluso entre quienes no se infectaron con SARS-CoV-2.</p><p>Esta es la principal conclusión de un trabajo realizado con casi mil personas, que reveló que quienes atravesaron la pandemia de Covid-19 presentaron indicios de un envejecimiento cerebral acelerado en comparación con aquellas que se habían sometido a escáneres antes de la crisis sanitaria. Los cambios fueron más pronunciados en adultos mayores, varones y personas provenientes de contextos socioeconómicos desfavorables.</p><p>“Este estudio nos recuerda que la salud cerebral se ve afectada no solo por la enfermedad, sino también por nuestro entorno cotidiano”, afirmó Dorothee Auer, profesora de Neuroimagen y autora principal del estudio.</p><p>“La pandemia afectó gravemente la vida de las personas, en especial a aquellas que ya se encontraban en situación de desventaja. Aún no podemos comprobar si los cambios observados se revertirán, pero sin duda es posible, y es una idea alentadora”, señaló.</p><p>Para estudiar el envejecimiento cerebral, el equipo de investigadores de la Universidad de Nottingham empleó modelos de aprendizaje automático entrenados con resonancias magnéticas cerebrales de 15.334 personas sanas, extraídas del Biobanco del Reino Unido. Estos modelos permitieron calcular la diferencia entre la edad real de cada individuo y la edad estimada del cerebro, una medida conocida como “brecha de edad cerebral”.</p><p>Luego, los investigadores aplicaron este modelo a un conjunto de 996 participantes que contaban con dos estudios de resonancia realizados con al menos dos años de diferencia. En el grupo de control (564 personas), ambos estudios se hicieron antes de la pandemia. En el grupo denominado ‘pandemia’ (432 personas), una resonancia fue previa y la otra posterior al inicio de la crisis sanitaria.</p><p>Los resultados mostraron que, en la segunda imagen, los cerebros del grupo ‘pandemia’ habían envejecido en promedio 5,5 meses más rápido que los del grupo de control.</p><p>El análisis también detectó una mayor aceleración del envejecimiento cerebral en los participantes infectados con SARS-CoV-2, especialmente a medida que aumentaba la edad. Sin embargo, incluso en personas no infectadas, se observó un deterioro acelerado del cerebro durante el período pandémico.</p><p>A Ali-Reza Mohammadi-Nejad, director del estudio, lo que más lo sorprendió fue que incluso las personas que no habían tenido Covid-19 mostraron un “aumento significativo” en las tasas de envejecimiento cerebral.</p><p>“Esto demuestra realmente hasta qué punto la experiencia de la pandemia en sí, desde el aislamiento hasta la incertidumbre, puede haber afectado a la salud de nuestro cerebro”, resumió en un comunicado de la Universidad de Nottingham.</p><p>Además, los investigadores evaluaron el rendimiento cognitivo de los participantes a través de diez pruebas. Los resultados mostraron que el envejecimiento cerebral acelerado se asociaba con un menor desempeño cognitivo, especialmente en tareas que medían la flexibilidad mental y la velocidad de procesamiento.</p>&nbsp;]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nJgG88q2dSlrxDv1cIunDh6lFp0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/12/Covidhisopados.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La exposición prolongada al aislamiento, la incertidumbre y el estrés impactó en la velocidad del deterioro neurológico.]]>
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                                <category term="internacionales" label="Internacionales" />
                <updated>2025-07-23T18:12:07+00:00</updated>
                <published>2025-07-23T18:12:01+00:00</published>
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            Las quejas constantes afectan a nuestro cerebro: enterate cómo
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/las-quejas-constantes-afectan-a-nuestro-cerebro-enterate-como" type="text/html" title="Las quejas constantes afectan a nuestro cerebro: enterate cómo" />
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/las-quejas-constantes-afectan-a-nuestro-cerebro-enterate-como">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2ePcV1mOl9b5hH_sHb5-0CM4lq8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/05/queja.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Delfina Montagna) - Una persona promedio se queja entre 15 y 30 veces en un solo día. Si esta cifra parece mucho, imagínate la cantidad de quejas a las que estamos expuestos sumando las propias y las de los demás. A pesar de que esta actividad es una descarga y puede sentirse bien en el momento, puede que nos esté afectando negativamente a largo plazo.</p><p>En un estudio conducido por la Universidad de Stanford se indagó cómo afectan las quejas a nuestro cerebro utilizando resonancias magnéticas. Pudieron identificar tres daños importantes:</p><p>La exposición a 30 minutos de quejas por día hace que liberemos cortisol y adrenalina, que son las hormonas del estrés. Esto empeora nuestro estado de ánimo y capacidad cognitiva. Gracias a las neuronas espejo, que provocan que nuestro cerebro imite de forma inconsciente los estados de ánimo de quienes nos rodean, esto pasa no solo con nuestras quejas, sino también con las de quienes nos rodean.</p><p>Esta exposición también provoca un daño físico: se reduce el hipocampo, que es la parte del cerebro que se utiliza para la resolución de problemas. Esta reacción también implica un deterioro del funcionamiento cognitivo.</p><p>Por último, nos sumerge en un círculo vicioso; sabemos que las neuronas se asocian y construyen puentes entre ellas. Por eso, quejarse repetidamente reconfigura el cerebro para que sea más fácil encontrar quejas en el futuro. A la larga, se vuelve más fácil ser negativo que positivo, ya que se convierte en nuestro comportamiento por defecto.</p><p>Estrés, ánimo, energía y ansiedad</p><p>Sin embargo, evitar las quejas al 100% y de un día para el otro no parece algo muy plausible o sano para nuestra mente. Estas son algunas actividades que pueden ayudarnos a apaciguar el daño:</p><p>El Dr. Travis Bradberry, psicólogo de la Universidad de California y autor del libro Inteligencia emocional 2.0, sugiere cultivar una actitud de gratitud. Esto se hace desplazando tu atención hacia algo por lo que estés agradecido cuando sientas ganas de quejarte. Según estudios en la Universidad de California, esta actividad puede reducir el cortisol (hormona del estrés) en un 23%, mejorando el estado de ánimo, nivel de energía, y reduciendo la ansiedad.</p><p>En las ocasiones en las que realmente tenemos algo de lo que quejarnos estamos ante un problema a resolver. Esto significa que la queja puede convertirse en una actividad constructiva siempre y cuando esté orientada hacia un objetivo. Si no podemos identificar ningún objetivo, es probable que estemos buscando quejarnos porque sí.</p><p>Como vimos, las quejas que nos afectan no son solamente las propias. ¿Cómo podemos hacer para establecer límites con personas quejosas sin quedar mal? El consejo anterior también aplica: cuando estemos escuchando las quejas, podemos preguntarles cómo piensan solucionar el problema. Esto suele provocar que la persona se tranquilice o rediriga la conversación a una línea más positiva.</p><p>Este artículo fue originalmente publicado en RED/ACCIÓN y se republica bajo el programa Periodismo Humano.</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2ePcV1mOl9b5hH_sHb5-0CM4lq8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/05/queja.png" class="type:primaryImage" /></figure>Quejarse provoca tres consecuencias negativas a nivel neurológico.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2024-05-16T12:07:57+00:00</updated>
                <published>2024-05-16T11:59:18+00:00</published>
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            Neurociencia: revolucionario descubrimiento de una nueva célula en el cerebro
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7M5B-d3Bei4G_t0F8SL6mc1A4Q4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/09/neurociencia_cerebro.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Se produjo un hallazgo que está llamado a "revolucionar la neurociencia", según creen los expertos. Los investigadores de de la Universidad de Lausana descubrieron que hay un nuevo tipo de célula cerebral "a medio camino", entre las dos grandes familias de células que conviven en el cerebro. Y éstas podrían aclarar muchas cuestiones "hasta ahora inexplicables".</p><p>El hallazgo fue publicado el miércoles en Nature, el cual lleva la firma de dos reconocidas instituciones suizas, que son el departamento de Neurociencias de la Universidad de Lausana (UNIL) y el centro Wyss de Bio y Neuroingeniería, que cuenta con su sede en Ginebra. "Estamos ante un descubrimiento que abre inmensas perspectivas de investigación", declaró el científico Andrea Volterra, uno de los co-directores del trabajo y profesor en ambos centros académicos.</p><p>Nueva célula híbrida entre las neuronas y las células gliales.</p>Qué se sabe hasta ahora<p>El sistema nervioso del ser humano está compuesto, de acuerdo a lo que se sabe, por dos grandes tipos de células. Las principales son las básicas, que son las que comenzaron los estudios del funcionamiento del cerebro: las neuronas, que están especializadas en recibir y transmitir señales químicas y eléctricas, básicas para la vida humana.</p><p>Éstas contribuyen fundamentalmente a estabilizar las constantes fisiológicas y cuentan con funciones estructurales, energéticas e incluso inmunes, útiles para el refuerzo del sistema de defensas. Dentro de esta glía existen, a su vez, tres grandes tipos de células, a saber:</p>Los astrocitos.Los oligodendrocitos.Microglia.<p>Lo que el grupo de Lausana hizo hasta aquí es identificar mediante tecnología de mapeo genético, un tipo de "astrocito", una nueva célula híbrida entre las neuronas y las células gliales, la cual desempeña un papel determinante y hasta ahora desconocido en el procesamiento de la información, por parte de las redes celulares del cerebro. Durante años, los neurocientíficos debatieron sobre el papel de los astrocitos sin llegar a un consenso científico y este trabajo parece, por fin, haber completado el rompecabezas. Al constatar que este nuevo tipo de célula es capaz de liberar neurotransmisores y así modular la función cerebral.</p><p>El hallazgo fue publicado el miércoles en Nature.</p>Los astrocitos y su rol protector<p>"Existe una infinidad de astrocitos. Hasta ahora no habían herramientas para categorizarlos, pero el genoma nos las brindó", explica una de las científicas a cargo. La apertura de esta puerta permite clasificarlos en función de su morfología y actividad. La investigación realizada es aún muy básica habiéndose hecho a nivel de laboratorio, pero eso no impide afirmar, como dicen los autores del estudio, que puede llegar a favorecer un mejor conocimiento de los trastornos cerebrales. La consolidación de la memoria, la epilepsia y del Párkinson están íntimamente ligadas a las funciones que desempeñan este tipo de astrocitos.</p>&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                <published>2023-09-18T14:31:41+00:00</published>
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            Gigliotti: “incluso en plena pandemia, las secuelas mentales ya están entre nosotros”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1cPODmt-NqA-sbcG_kZmwLRlw-U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2021/06/cerebro2-1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p id="caption-attachment-18475" class="wp-caption-text">Dr. Juan José Gigliotti, neurocirujano y neurocientífico.</p>
<p>En la mayor parte del planeta asuelan las secuelas de la pandemia de coronavirus; también en Argentina, donde el sistema de salud cruje ante la agresiva segunda ola. Con menos protagonismo que en 2020, la patria infectóloga sigue influyendo en las decisiones del Gobierno, aunque condicionada por la hecatombe económica, el hartazgo social y las próximas elecciones. Sin embargo, de salud mental no se habla, aunque los trastornos asociados al aislamiento crecen día a día. Para evaluar el crítico escenario, Sur24 convocó al neurocirujano y neurocientífico Juan José Gigliotti, quien aseguró que aun en plena pandemia, surgen dificultades propias de la pospandemia, con una variedad de patologías de orden psíquico. Y razonó que “en situación de aislamiento, cuando uno no encuentra con quien relacionarse, el cerebro entra en estado de alarma, segregando cortisol y adrenalina. Eso impacta en el organismo en forma imperceptible y se traduce en estrés, insomnio, ansiedad, angustia, pánico, y en estados más complejos sobrevienen infartos o ACV”, advirtió el subdirector de la Fundación ENAP (Estudio para las Neurociencias Aplicadas). “Son cerebros que padecen de día y no descansan en las noches”, acotó.</p>
<p>“En el mundo de las neurociencias no sorprendieron algunas publicaciones en revistas científicas, como la confirmación de que un tercio de los infectados de Covid manifiestan secuelas psiquiátricas o neurológicas, y así como anticipamos ese fenómeno en la entrevista de un año atrás en el diario El Informe, hoy puedo decir que, al igual que en Malvinas, donde ‘fue peor la posguerra que la guerra’, si se juzga por el número de muertes, también la pospandemia será más cruenta en sus consecuencias a mediano y largo plazo que una pandemia que superó los 80 mil decesos en nuestro país”, aseveró el ex jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Francés.</p>
Tendal de heridos
<p>En aquella entrevista, Gigliotti reflexionaba ante este mismo cronista, en el mismo living de su caserón de calle Sarmiento: “En esta guerra contra el virus, cada día nos cuentan los infectados, los muertos y los recuperados, pero nada nos dicen acerca de ‘los heridos’. A estas alturas (NdR: mayo de 2020) puedo asegurar que los heridos del coronavirus se contarán por millones, y que serán muchos más que la suma de infectados de todo el planeta. Vamos a encontrarnos con muchas secuelas desde el punto de vista neurológico, así como en otros campos. Y habrá que estar preparados para darle respuesta desde el sistema de salud a ese fuerte incremento de enfermedades mentales, angustias peligrosas y depresiones prolongadas, porque van a quedar muy lesionados los circuitos neuronales del placer y de la recompensa”. Un año más tarde, convocado a evaluar sus propias enunciaciones, el conferencista ratificó que “los heridos son muchos más que los infectados -a los que denominan ‘recuperados’ por el solo hecho de tener el alta-, porque hay que sumar familiares y allegados de muertos por Covid; los que no pudieron hacer sus duelos para elaborar una pérdida; los que se sienten culpables de haber contagiado un ser querido que luego falleció; los que lo perdieron todo en sus negocios; las nuevas víctimas del desempleo y la pobreza; los que no podrán salir del aislamiento aun cuando haya sido controlado el virus”.</p>
<p>“Sólo los infectados de Covid y los que descuidaron el control de cuadros preexistentes podrían sufrir alguna consecuencia física, pero todos, sin excepción, estarán expuestos a las secuelas del fuerte impacto psíquico”, manifestó. “También habrá que ver cómo afectará la pandemia al conjunto de la sociedad, si es cierto que la volverá más solidaria o si seguirá igual, o tal vez peor, con mayor individualismo y un ‘sálvese quien pueda’ en medio de la crisis económica”, analizó Gigliotti, quien expuso a fines de mayo sobre “El cerebro aislado en estado de alarma” en un congreso internacional de salud mental.</p>
Faltan estrategias
<p>Tras señalar que “una persona aislada durante largo tiempo corre el riesgo de sufrir serios trastornos”, el especialista observó que “siempre nos llamó la atención que, además de establecer restricciones de diversa intensidad para aliviar la curva epidemiológica, se desatendieran los previsibles efectos adversos de esas medidas. Ya desde el año pasado era indispensable planificar espacios de orientación y contención de los casos de insomnio, irritabilidad, depresión, ansiedad, entre otros. Sólo se privilegia la sintomatología Covid y del resto no se habla”, exclamó. Y amplió: “En todo el mundo fue un problema no haber atacado de entrada las enfermedades mentales, incentivando las ofertas recreativas y culturales -con todos los protocolos-, controlando en la medida de lo posible esos daños colaterales que ocasiona la pandemia”.</p>
<p>“Los grandes estrategas, aun en medio de la guerra, planifican la posguerra. Y eso no sucede entre nosotros. También los programas televisivos influyentes, los del ‘prime time’, están en esa misma sintonía, en el recuento de infectados y de muertos, y en las polémicas estériles por la compra de vacunas, sin elevar la vara. Mientras tanto, en otros lugares del mundo se trabaja contrarreloj para la pospandemia, constituyendo equipos de psicólogos, psiquiatras, psicomotricistas, terapistas ocupacionales, que tendrán que actuar en la contención de los heridos”, graficó Juan José Gigliotti.</p>
<p>Y concluyó: “Ya mismo hay que organizar el recurso humano que se necesitará en la pospandemia. Hay que apurar la preparación de centros de rehabilitación para los millones de heridos de esta catástrofe sanitaria; caso contrario, el malestar cerebral seguirá haciendo estragos en todas las franjas etarias, desde la niñez hasta la ancianidad, y si no se controla puede llevar a depresiones, perversiones, violencia familiar, psicosis, esquizofrenias, suicidios”.</p>
NOTA PUBLICADA EN LA EDICION IMPRESA DE SUR 24 DEL LUNES 14 DE JUNIO
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                <published>2021-06-15T12:30:22+00:00</published>
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