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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-04-01T16:19:56+00:00</updated>
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            Salud mental y violencia escolar: claves para entender la tragedia de San Cristóbal
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WU3LiQt8kLmRwZGsdd9uVWeLNuo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/escuela_san_cristobal.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Agustina Labath) - El pasado lunes 30 de marzo, la escuela N° 40, Mariano Moreno de la ciudad de San Cristóbal fue escenario de un hecho trágico. Un alumno de 15 años ingresó armado al establecimiento y asesinó a un estudiante de 13 años e hirió a otros tres. El hecho provocó una profunda conmoción en todo el país.</p><p>Luciano Zocola (MN 1515), psicólogo especializado en adolescencia, dialogó con El Litoral y brindó detalles sobre cómo entender el caso.</p><p>-¿Qué lleva a un adolescente a actuar de esta manera?</p><p>-En primer lugar, es importante señalar que aún no se cuenta con información suficiente como para arribar a conclusiones definitivas, por lo que es necesario evitar lecturas apresuradas o reduccionistas. Este tipo de hechos no responde a una única causa ni puede explicarse señalando solo al adolescente. Se trata de una combinación de cuestiones personales y del entorno. Entre los factores de riesgo individuales pueden aparecer dificultades en la regulación emocional, impulsividad, baja tolerancia a la frustración o malestar psíquico no expresado. En cuanto al contexto, pueden influir situaciones de conflicto sostenido, relacionales hostiles, experiencias de exclusión o acoso, falta de redes de contención y escasa presencia de adultos disponibles para intervenir. Comprender esta interacción permite pensar en prevención más que en culpabilización.</p><p>-¿Estamos ante actos impulsivos que cualquier adolescente en crisis podría cometer?</p><p>-No podemos generalizar ni pensar que cualquier adolescente en crisis podría llegar a un hecho de estas características. Si bien la impulsividad puede estar presente en la adolescencia, los episodios de violencia extrema suelen involucrar una combinación de factores y, en muchos casos, algún grado de proceso previo, aunque no siempre visible. Reducirlo a un acto meramente impulsivo simplifica en exceso una problemática compleja y puede generar alarmas innecesarias. Es más apropiado entender estos hechos como excepcionales y multicausales.</p><p>En este sentido, la Sociedad Argentina de Pediatría emitió un comunicado en el que advirtió sobre la gravedad de este hecho y reclamó acciones urgentes en materia de prevención, salud mental y control del acceso a armas. En su pronunciamiento, la entidad médica hizo hincapié en la necesidad de acompañar a la familia de la víctima y a toda la comunidad educativa afectada por el hecho.</p><p>-Quienes conocían al agresor lo describieron como "un chico tranquilo, nunca vimos nada raro en él”. ¿Cómo puede ser que se desencadene en un episodio como este?</p><p>-Las caracterizaciones como “tranquilo” suelen basarse en percepciones generales y no siempre alcanzan a dar cuenta de la complejidad de una persona o de una situación puntual. En este tipo de hechos, además, la información disponible suele ser parcial en las primeras instancias. Por eso, resulta importante evitar explicaciones apoyadas únicamente en etiquetas y considerar que pueden intervenir múltiples factores que no siempre son visibles. Al mismo tiempo, estos episodios suelen estar precedidos por procesos o malestares que no siempre se expresan de forma evidente, lo que refuerza la necesidad de una mirada cuidadosa y no simplificadora.</p><p>&nbsp;</p>El impacto de los entornos digitales<p>-¿Notan los profesionales un cambio en la forma en que los adolescentes canalizan sus frustraciones o conflictos hacia la violencia física extrema?</p><p>-No hay evidencia clara que permita afirmar que exista un aumento sostenido de la violencia física extrema en adolescentes. Sí se observan transformaciones en los modos de vinculación y en la expresión del malestar. En particular, lo digital ocupa un lugar central en la vida cotidiana, lo que puede intensificar conflictos, amplificarlos o dificultar su resolución en tiempos y espacios más elaborativos. A su vez, de forma directa o indirecta, los entornos digitales exponen a los adolescentes a contenidos donde la violencia aparece representada o incluso legitimada —como ocurre con la circulación de videos de ataques en escuelas—, lo que puede incidir en los modos en que se imaginan y procesan los conflictos. Esto no implica una relación causal ni explica por sí solo hechos extremos, pero sí configura un contexto diferente en el que los adolescentes tramitan sus frustraciones.</p><p>-¿Cómo influyen las redes sociales y el consumo de contenidos violentos en la pérdida de empatía hacia el otro?</p><p>-No hay una relación directa ni única entre el consumo de contenidos violentos y la pérdida de empatía. Sin embargo, la exposición frecuente a este tipo de materiales puede generar procesos de desensibilización, donde el sufrimiento ajeno pierde impacto emocional. A esto se suma la lógica de las redes sociales, que muchas veces favorece la inmediatez, la reacción rápida y cierta distancia respecto del otro, lo que puede dificultar la identificación con el otro como sujeto. Asimismo, algunos referentes y figuras públicas, tanto a nivel nacional como internacional, pueden contribuir a la naturalización de modos de comunicación agresivos o descalificantes, presentándolos como formas legítimas de vinculación. Estos factores no determinan conductas, pero sí pueden influir en cómo se perciben y procesan las experiencias de los demás.</p><p>Luciano Zocola analizó la multicausalidad de la violencia frente a lo sucedido.</p>Escuela, familia y contención<p>-¿Cuál es el rol que debe tener la escuela frente a este tipo de casos?</p><p>-Ante realidades cada vez más complejas, la escuela ya no se limita exclusivamente a lo pedagógico, sino que también asume un rol central en la promoción, prevención y abordaje de problemáticas vinculadas a la vida de los jóvenes. En este sentido, resulta fundamental que cuente con protocolos institucionales claros para los distintos actores escolares, así como con proyectos de convivencia en los que los estudiantes no solo reciban herramientas, sino que participen activamente en su construcción e implementación. A la vez, como espacio cotidiano de socialización, la escuela puede favorecer la detección temprana, la contención y el trabajo articulado con otros actores institucionales.</p><p>-Para los chicos que presenciaron el hecho, ¿qué huellas deja un evento así en su desarrollo emocional y cómo se evita que el miedo se vuelva crónico?</p><p>-Un evento de estas características puede generar respuestas de alto impacto emocional, como miedo, angustia, confusión o reacciones de estrés que, en algunos casos, pueden persistir en el tiempo si no son adecuadamente abordadas. Sin embargo, no todos los niños y adolescentes lo elaboran de la misma manera. Para prevenir que el miedo se cronifique, es clave una intervención temprana que incluya espacios de escucha, validación emocional e información clara y acorde a la edad. En este sentido, es importante ofrecer tanto instancias grupales como espacios individuales para quienes lo requieran, respetando los tiempos y modos de elaboración de cada niño o adolescente. La presencia de adultos disponibles y un acompañamiento institucional y familiar sostenido favorecen la tramitación de lo vivido y reducen el riesgo de secuelas a largo plazo.</p><p>-¿Estamos viendo casos aislados o es el reflejo de una sociedad que ha normalizado la violencia como método de resolución de problemas?</p><p>-Si bien existen antecedentes en nuestro país, estos hechos puntuales resultan atípicos. Sin embargo, ocurren en un contexto social donde la violencia y las agresiones, en distintos niveles, tienen una presencia significativa. No son factores determinantes, pero sí influyen y condicionan la forma en que nos vinculamos, gestionamos nuestras diferencias y tensiones, e intentamos resolver conflictos. En este marco, algunas formas de agresión tienden a naturalizarse y a volverse más aceptadas o esperadas en ciertos ámbitos, por lo que resulta importante abordar el fenómeno desde una mirada integral que contemple tanto lo individual como lo social, promoviendo formas de convivencia más saludables.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WU3LiQt8kLmRwZGsdd9uVWeLNuo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/escuela_san_cristobal.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Tras el hecho ocurrido en la Escuela N° 40 el pasado lunes, el psicólogo especializado en adolescencia, Luciano Zocola (MN 1515), analizó la multicausalidad de la violencia frente a lo sucedido. Factores de riesgo, el rol de los entornos digitales y la importancia de que la institución educativa sea un espacio de detección temprana y contención emocional.]]>
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                                <category term="provinciales" label="Provinciales" />
                <updated>2026-04-01T16:19:56+00:00</updated>
                <published>2026-04-01T16:12:05+00:00</published>
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            ¿Hay que prohibir las pantallas a los chicos?
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6sK-RsWk06QeQv0Uq1NvgT4-zp4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/pantallas_y_los_chicos.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Luciano Lutereau</p><p>Nos escribe Natalia (45 años, Córdoba): "Hola Luciano, te escribí hace un tiempo con la consulta de uno de mis hijos. Vi que luego habías respondido a otra persona que tenía una consulta parecida, así que me animo a escribirte de nuevo con una consulta por otro hijo, el más chico, que vive prendido a la pantalla. Yo entiendo lo que vos decís, de que prohibir no es el camino y que el mundo cambió, pero la verdad es que me irrita verlo tirado con el teléfono y me dan ganas de sacárselo y revolearlo, si no fueran porque encima son carísimos. Ayudame a pensar algo más por favor".</p><p>Querida Natalia, muchas gracias por tu correo, que recibo con mucho gusto porque me da la ocasión para aclararle a los lectores que, a veces, cuando hago una columna respondo a varios de ustedes. Elijo la más significativa desde el punto de vista narrativo, pero luego en el desarrollo trato de contemplar lo que varios plantean.</p><p>Digo esto, Natalia, porque es una forma de plantear que, si pasó mucho tiempo y alguien no recibió aún su respuesta personal, ¡no se preocupe! Esto puede significar que, o bien tuve en cuenta el tema en una columna que ya se publicó, o bien lo haré próximamente.</p><p>Te cuento Natalia que, en mi computadora, tengo una carpeta que, en su interior, tiene a su vez varias otras carpetas y allí se van agrupando los temas por los que me escriben. Lo menos que puedo hacer es leer con atención a quienes se toman el trabajo de escribirme.</p><p>¡Y también espero ser leído atentamente! A veces hay quienes me escriben después de haber leído una columna y me plantean preguntas con las que seguir. Ahora bien, Natalia, este rodeo es para decir que ¡yo nunca dije que no había que prohibir las pantallas!</p><p>Si mi memoria no falla, creo que más bien dije -en reiteradas ocasiones- que hacerlo era en vano. Prohibir es algo que, al final, desgasta. Y además, en una sociedad tecnológica como la nuestra, todo lleva hacia el uso constante de dispositivos.</p><p>Entonces, ¿qué hacemos? En principio, quiero escuchar tu malestar. La impotencia en que quedás cuando decís que quisieras tirar el teléfono y no lo hacés porque es caro. Entiendo que este es un modo de decirme que tu palabra falla cuando le pedís que deje de usarlo. Por otro lado, me llega profundamente la sensación que transmitís cuando decís que lo ves "tirado con el teléfono".</p><p>Fijate dos cuestiones: el modo en que tu expresión es muy elocuente y "tirado con" va más allá de "recostado", sino que adquiere la significación de arrojado, como si fuera un tipo de desecho. Es muy fuerte.</p><p>En segundo lugar, hay algo en el teléfono que es un buen comienzo de partida. Porque, en particular, me considero bastante enemigo de los dispositivos móviles en niños. ¿Querés que te cuente el motivo?</p><p>Porque los teléfonos no cansan y, en efecto, terminan doblegando al cuerpo. Así es que vemos a los chicos tirados en los sillones o en las camas como -si me permitís una imagen chocante- si fueran drogadictos después de consumir basura.</p><p>Como creo que prohibir no sirve, si puedo continuar con la metáfora de la adicción, me parece que es mejor ir por el lado de la reducción de daños. La televisión, después de un rato, cansa y/o aburre, impone su distancia (por más cerca que se la vea).</p><p>Y con la computadora pasa algo parecido, se trata de objetos que al final son un poco incómodos. Ver Youtube en la computadora, como suelen hacer los niños, después de un rato es molesto. Si se está en la cama, hay que moverse; el cuerpo sentado en una silla prefiere el cambio de posición.</p><p>El teléfono móvil, en cambio, dada su condición de objeto adosado a la mano, no ofrece la menor resistencia y es casi una prolongación de la mirada. Esto es lo terrible. "Nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír" creo que dice el Libro del Eclesiastés.</p><p>Los teléfonos móviles ya no son instrumentos, sino extensión de nuestro cuerpo, en las que, paradójicamente, nos sumergimos y nos absorben; pero esto no les pasa solo a los niños, sino que también es la vida cotidiana de los adultos. Para verificarlo no hay más que subirse a un transporte público.</p><p>Por lo tanto, querida Natalia, te cuento que yo soy cada vez más partidario de que el uso de teléfonos en niños sea por un tiempo limitado y que los adquieran lo más grandes que se pueda. No sé si lo notaste, pero en esta respuesta nunca te pregunté la edad de tu hijo. La imagen es tan elocuente que no hacía falta preguntarlo.</p><p>Podría ser a cualquier edad. Sea que hablemos de un niño que está en prescolar o de uno que está en plena adolescencia. Y ojo que este estar tirados nada tiene que ver con la pose despatarrada de la juventud o el célebre "No hacer nada" del que tanto hablamos en otra ocasión en esta columna.</p><p>Para concluir, querida Natalia, quiero retomar lo que dijimos antes sobre la palabra. Y apuntar a la impotencia que me transmitiste con la imagen de revolear el teléfono. Estos son tiempos en que los padres temen a los hijos. Por ejemplo, en la consulta terapéutica es muy común que nos pregunten: ¿y si no quiere hacer tal cosa…?</p><p>La cuestión es cómo llegamos a esa situación en que es más importante lo que un hijo quiere, en lo que tiene que ver con su crianza, claro, que nuestra decisión para sancionar una regulación.</p><p>En este punto, vuelvo a algo que ya hemos dicho en esta columna: es importante pensar en las dos escenas; cuando planteamos algo no es para que el niño (o adolescente) lo haga en el momento, sino para que nuestra palabra tenga peso. A veces alcanza con decirlo y retirarse, que el niño (a adolescente) se encuentre a solas con su decisión, para que luego sepa qué tiene que hacer.</p><p>Ningún hijo quiere decepcionar a sus padres. También ocurre que ningún hijo se vuelve responsable si sus problemas les importan más a los padres que a él mismo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6sK-RsWk06QeQv0Uq1NvgT4-zp4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/pantallas_y_los_chicos.webp" class="type:primaryImage" /></figure>"Los teléfonos móviles ya no son instrumentos, sino extensión de nuestro cuerpo, en las que, paradójicamente, nos sumergimos y nos absorben; pero esto no les pasa solo a los niños, sino que también es la vida cotidiana de los adultos", advierte Lutereau.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2024-03-10T22:42:00+00:00</updated>
                <published>2024-03-10T22:40:34+00:00</published>
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            ¿Cómo transmitirle normas a un adolescente?
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                <![CDATA[Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-2ZYdni2mqFSF3oE4E98v14K-s4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/adolescencia_familia.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Luciano Lutereau</p><p>Nos escriben Víctor y Florencia (50 y 48 años, Rosario): "Hola Luciano, escribimos con una consulta bastante simple. Tenemos dos hijos adolescentes, que por suerte estudian y crecen bien, pero a veces nos cuesta saber cómo ponerles límites. Ellos nos confrontan y, si bien sabemos que es algo de la edad, a veces nos agota que haya que reforzar siempre cuáles son las normas. ¿Tenés algún consejo para darnos?".</p><p>Queridos Víctor y Florencia, creo que es la primera vez que una pareja me escribe de manera conjunta, así que lo celebro y agradezco. Por algún motivo, este debe ser un factor que se relaciona con el motivo de la consulta. Vamos a pensarlo hacia el final.</p><p>Pasemos primero a lo que plantean. Por un lado, me llamó la atención de que hablaran de "ponerles límites" a dos adolescentes. Pienso que no es tan sencillo, porque en este tiempo de la vida cierta cuota de desafío es necesaria. Además, ya concluyó el momento de la crianza y la autoridad del adulto no es tan indicativa, como pudo serlo en la niñez.</p><p>Dicho de otro modo, aquí tenemos un problema: no es lo mismo que los jóvenes sean desafiantes a que directamente confronten. Me interesa esa distinción y asocio el aspecto que ustedes mencionan con algo que dicen después, me refiero al refuerzo de las normas. Vamos a conversar un poco sobre este tópico. Creo que muchas veces los padres nos protegemos detrás de las normas, un poco como si nos escondiésemos, porque las normas son abstractas y pareciera que hablan por sí mismas.</p><p>Con un adolescente no es tan fácil hablar desde el punto de vista de un sentido común, como tampoco apelar a la tradición ni a argumentos que valgan por su propia racionalidad. ¿Por qué? La respuesta es obvia. El adolescente va a preguntar lo mismo: ¿por qué? Es que en esta etapa de la vida nada es obvio y, además, se vuelve crucial cuestionar el saber de los padres. Voy a poner un breve ejemplo: recuerdo el caso de unos padres que, en cierta ocasión, me consultaron porque su hijo se alimentaba muy mal y, cuando estos querían explicarle la importancia de una alimentación nutritiva, él respondía fastidiado y pedía que lo dejaran comer galletitas.</p><p>Ahora bien, no era casualidad que ambos padres de este muchacho fuesen nutricionista y preparador físico; ahí tenemos una forma de entender por qué el joven pegaba donde a los padres más les dolía. Pensemos en otra situación, la de una muchacha que tenía un gran talento musical, pero con el inicio de la pubertad quiso dejar el instrumento, para pena de su padre que siempre se había jactado de que la hija podía desarrollarse en este ámbito, cuando a él esa oportunidad le había faltado. Sin duda, ella tenía que dejar de ser la niña que reparase al padre.</p><p>Esto último quizá a veces duele. Como padres, siempre es triste sentir que un hijo deja algún don, para perder el tiempo; pero no podemos olvidar que la tarea fundamental de un hijo es crecer y no necesariamente ser un prodigio para nuestro orgullo. Después de todo, los talentos seguirán estando ahí, para que cuando crezca los retome si quiere.</p><p>Dicho esto, vuelvo a la cuestión de "reforzar las normas". Quiero destacar que, si estas tienen que ser reforzadas, hay algo que no funciona. Además, los adolescentes las conocen, pero su deseo es el de encontrarse con una palabra en primera persona –no con el enunciado impersonal normativo.</p><p>Esto puede ser algo que les cueste a los padres, decirle a un hijo –por ejemplo– que no están de acuerdo con ciertas decisiones suyas. Más bien los padres tratan de hablar en sentido amplio y así quieren convencer al hijo de que lo mejor sería que haga otra cosa. Sin embargo, renunciar a la vía directa para conversar suele llevar a la confusión, porque el adolescente siente que se está queriendo incidir en un ámbito que le pertenece y es esperable que ofrezca resistencia.</p><p>"¿Cómo hacemos para que haga tal o cual cosa?", suelen preguntar muchas veces los padres, pero lo cierto es que es imposible hacer algo para que otro haga otra cosa. La única manera de que otro cambie es cambiando nosotros, y esto vale también para el vínculo entre padres e hijos adolescentes, cuando aquellos tienen que modificar la posición que tuvieron a lo largo de la infancia.</p><p>Entiendo que no es fácil, porque los padres temen rechazar a los hijos –si les hablaran de un modo más implicado. No obstante, si ese rechazo no se actúa de algún modo virtuoso, se actúa de la peor manera; por ejemplo, cuando el hijo ve a los padres como un cúmulo de recetas infranqueables. Así es que les termina mintiendo u ocultando cosas para evitar que lo sermoneen.</p><p>Un hijo tiene derecho a saber qué piensan sus padres, incluso cuando esa opinión pueda resultarle hiriente. Esa herida no es dañina en sí, es un modo de ir habitando progresivamente la diferencia generacional. Los padres ven el mundo de un modo, los hijos de otro. Al mismo tiempo, esta diferencia no desautoriza a los padres, quienes todavía tienen que regular la vida de los hijos a través de permisos y habilitaciones. Sí le permite al hijo entender que aquello que puede hacer, o no, depende del estilo de vida que eligieron sus padres y, en todo caso, a él le tocará crecer para tomar su propio camino.</p><p>Para concluir, queridos Víctor y Florencia, pensaba que me escribieron juntos por sus dos hijos; es decir, es como si hubiera un dos contra dos y buscaran un desempate. Creo que, a partir de lo que hablamos, pueden recuperar su actitud y animarse a hacer valer el criterio propio. La mayor expectativa de los hijos es que los padres sean honestos y no les hablen con un manual (que no existe). No hay que temer ser arbitrarios por tener una posición tomada, lo arbitrario es no estar dispuestos a revisar un punto de vista.</p><p>Para comunicarse con el autor: lutereau.unr@hotmail.com</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-2ZYdni2mqFSF3oE4E98v14K-s4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/adolescencia_familia.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Luciano LutereauNos escriben Víctor y Florencia (50 y 48 años, Rosario): "Hola Luciano, escribimos con una consulta bastante simple. Tenemos dos h...]]>
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                <updated>2023-11-19T20:58:54+00:00</updated>
                <published>2023-11-19T20:41:05+00:00</published>
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            Tecnología avasallante y ausencia de límites, los fenómenos de época
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/o0ArfaNstiDgRYbyu95I47xIE5E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/01/pelea.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hoy, mientras se desarrolla el juicio oral y público a la patota de Zárate que asesinó a Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, en el verano de 2020, está a la vista que esos hechos, con adolescentes y jóvenes como protagonistas, no fueron una excepción, sino que se repitieron varias veces desde entonces, en su mayoría sin consecuencias fatales, pero con recurrentes episodios violentos, como la reciente riña callejera entre varias adolescentes en Elortondo, que se viralizó a través de las redes sociales, y muestra a las claras una sociedad crispada en sus bases.</p>
<p>(Video) Brutal pelea entre jóvenes en Elortondo: fue filmada y se volvió viral</p>
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<p>En busca de abordar este fenómeno desde una de sus perspectivas, Sur24 convocó al psicólogo Sergio Maggi, quien además del ejercicio independiente de la profesión, se desempeña en el área de Justicia Penal Juvenil, y sostuvo en primer lugar que “la adolescencia es una etapa de mucha turbulencia a nivel del cuerpo y a nivel de las emociones; suelen ser influyentes los conflictos preedípicos que quedaron resueltos a medias y reclaman una definición en este lapso (la adolescencia) que es determinante para la consolidación de la estructura psíquica. Es un momento de mucho sentimiento de inadecuación con respecto a los demás grupos de niños y de adultos”.</p>
<p>A continuación, describió, en términos generales, que “siempre las frustraciones tempranas de adolescentes y jóvenes fueron un factor de preocupación, pero ahora lo son más, por la condición de masividad del padecimiento en esas franjas etarias, en un entorno que es muy decadente, con escasas oportunidades de progreso para la mayoría, y hasta con dificultades para el acceso y la permanencia en los distintos niveles de la educación”.</p>
<p>Luego, respecto de los comportamientos de rebaño -como el caso Báez Sosa-, ratificó que es clave el tipo de liderazgo que se constituye en estos grupos, porque entre ellos eligen sus líderes, que pueden ser positivos o negativos, y de eso dependerán sus orientaciones. “Vemos que, en muchos casos, se erigen líderes negativos, que buscan generar situaciones violentas, enfrentamientos con pares, que propicien su consolidación como referentes. Asimismo, entran en juego, como en toda problemática de grupo, la trama o red de identificaciones entre ellos, distinto de lo que sucede con el fenómeno de masas, donde no hay redes, sino que existe una única línea, donde cada individuo se identifica directamente con el líder, sin intermediaciones”, evaluó.</p>
<p>Maggi, a la vez, apuntó a los drásticos cambios en los vínculos intrafamiliares: “Vemos una suerte de caída de los modos de control de la vida de los más chicos, y esto revela un relajamiento de la autoridad, que siempre es necesaria para ayudar a formar el marco conductual en un sujeto en formación, como lo es un adolescente. Si esto no está, el sujeto caerá en problemas, porque no puede reconocer el límite, en tanto no haya otro que lo introduzca, y entonces habrá dificultades para interactuar con los demás”. Tanto es así que, muchas veces, “las manifestaciones de violencia se originan como una expresión de la demanda de atención, como el velado reclamo de que alguien establezca un límite”.</p>
<p>Más adelante, consideró que “todo esto se enmarca en un fenómeno de época, como el derrumbe del patriarcado, que está muy mal planteado, porque no se observa un modelo que lo reemplace, ni tampoco veo la voluntad de rescatar algo de lo que el patriarcado ofrecía, como esa fuerza de ley para que una cultura sobreviva y el intercambio de los sujetos que la integran suceda a través de la palabra y del encuentro comunitario”. Y agregó: “Los que trabajamos en el campo de la salud mental y en la educación, percibimos, en este sentido, que hace falta una mayor solidez, y que nadie confunda este concepto con autoritarismo, que es otra cosa -aclaró-, eso es una aspiración de poder y de aplastamiento del otro desde una base netamente perversa”.</p>
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Tiempo singular
<p id="caption-attachment-131138" class="wp-caption-text">Sergio Maggi analizó a fondo los fenómenos de época.</p>
<p>Sumando otro enfoque de la problemática, Sergio Maggi definió que “vivimos un tiempo muy singular con la introducción masiva en la sociedad de la tecnología y de la transmisión de voz e imágenes, que generan fenómenos en la conducta que no eran propios de anteriores generaciones. Además, este fenómeno cuadruplicó su influencia en la pandemia, porque fue la herramienta por excelencia para sostener vínculos y prácticas, y como punto de encuentro. Esto derivó en una situación de encierro cada vez mayor y el vivenciar en un espacio donde se interactúa con otros, que están, pero sin estar”.</p>
<p>Aún bajo pandemia, el mismo psicólogo había advertido que luego del Covid como patología respiratoria de riesgo, sobrevendrían las consecuencias en la salud mental, y en estos tiempos, donde se inaugura una convivencia con esa enfermedad, los hechos le dan la razón cuando alude a los estragos que llevará largo tiempo reparar. “Hoy es muy claro el fenómeno de la frustración de los adolescentes y jóvenes por la falta de oportunidades, de muchos proyectos que en estos últimos años se diluyeron, incluso con el enrarecimiento del campo educativo y el reinado de la virtualidad, que desencadenó en un desgranamiento en los niveles primario y secundario del sistema”, puntualizó.</p>
<p>También evaluó que “la tecnología viene reemplazando puestos laborales en casi todos los ámbitos, y además precipita cambios en el orden social, como es el teletrabajo, que se potenció en la pandemia y es una forma de encierro letal. En los primeros días, sobre todo para la gente que vive en las grandes ciudades y necesitaba largos viajes, fue una buena noticia quedarse en casa a trabajar, pero luego se dieron cuenta del lado oscuro de la modalidad, porque toda la vida transcurre en casa, de la mañana a la noche, en un calabozo de lujo, al menos para los que disponen de cierto confort”. Y continuó: “Esto es un fenómeno de época que la pandemia terminó de cristalizar, donde incluso los chicos escolarizaban a través de una pantalla, y que multiplicó la violencia doméstica, al mismo tiempo que se diluyeron cientos de miles de vínculos amorosos y quedó una dificultad bastante visible para la generación de nuevos vínculos. Sin dudas, parte de este fenómeno se incentivó con aquella consigna, muy potente, de no acercarse al otro, porque ese otro había sido investido de condiciones amenazantes, que es una forma de violencia y nos ubica en un escenario sumamente complejo”.</p>
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Imperio de la imagen
<p>Sergio Maggi se refirió además las conductas de algunas personas o grupos, “que registran todo lo que pasa, a través de fotografías o filmaciones, y un segundo paso, inmediato, es su traslado a las redes sociales, incluso cuando se trata de peleas. Entonces, hay quienes despliegan lo mejor que tienen o, en ocasiones, lo peor que tienen, como en los casos de sujetos violentos, que se ufanan de protagonizar estos hechos y divulgarlos impunemente, como si fueran buenas acciones, en un marco de estímulo permanente por el impacto de imágenes de todo tipo. Y cuando uno es objeto del registro, hay que ver qué sucede en cada persona, pero este exhibicionismo, aunque no sea patológico, implica un rasgo que en algunas personas está mucho más acentuado en la actualidad, donde se descubre un afán de protagonismo, de apropiación del centro de la escena y de todas las miradas, más allá de lo perverso o lo brillante que pueda ser la actitud, pero es evidente el objetivo de exhibir la imagen sea como fuere”.</p>
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                <updated>2023-01-12T23:08:22+00:00</updated>
                <published>2023-01-12T13:01:44+00:00</published>
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            Provincia entregó más de 7 millones de pesos para fortalecer Centros de Día de localidades de General López 
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/62AwEiq_PAvIjaOQeskV4aIDIKk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/10/Convenio-Ninez.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante la mañana de este jueves, el gobierno de Santa Fe, a través de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio Desarrollo Social, realizó la firma de convenios de Centros de Día con municipios y comunas del departamento de General López. </p>
<p id="caption-attachment-118099" class="wp-caption-text">El intendente de Venado Tuerto Leonel Chiarela y el secretario de Desarrollo Económico, Luis Viskovic, durante la firma.</p>

<p>La rúbrica tuvo lugar en la sede venadense de dicha cartera y contó con amplia presencia de presidentes comunales y secretarios de Hacienda de General López. Cabe destacar que el desembolso por parte del Estado santafesino en este financiamiento a los Centros de Día fue de 7.400.000 pesos, repartidos en 19 localidades del sur de Santa Fe, entre las que están Amenábar, Carreras, Hughes, Labordeboy, María Tesera, San Gregorio, Teodelina, Villa Cañas, Carmen, Wheelwright, Murphy, Maggiolo, Maggiolo, Santa Isabel, Elortondo, Aaron Castellano, Chovet y Venado Tuerto. </p>
<p>“Celebramos que hay una decisión política de estar cerca de cada localidad del Departamento para poder trabajar, no solo con el fortalecimiento económico que eso conlleva, sino con un acercamiento a cada vecino, cada niño y de cada familia”, expresó en la ocasión Melina Lanza, delegada en General López de Niñez, adolescencia y familia, informando que los convenios rubricados durante esta jornada “constan de un seguimiento a cada Centro de Día que trabajan con niños, niñas y adolescentes y también es un fortalecimiento económico que se hace desde la provincia a cada localidad”. </p>
<p id="caption-attachment-118098" class="wp-caption-text">El presidente comunal de Santa Isabel, Pablo Giorgis y la funciuonaria provincial Patricia Virgilio rubrican el convenio.</p>

Presencia provincial 
<p>De la firma de convenios con las comunas y municipios que poseen Centros Día participó la subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, Patricia Virgilio, quien sostuvo que “la política, tanto de nuestro gobernador Omar Perotti, como del ministro (de Desarrollo Social) Danilo Capitani, se basa en fortalecer el territorio para que los niños y niñas no tengan que salir de los Centro de Día porque en la niñez, la problemática de la vulneración de derechos es una constructiva que trabajamos día a día, pero de esta manera, fortaleciendo el territorio, los niños siguen estando en su comuna o en su municipio”. </p>
<p>En la oportunidad, el director de Niñez, Adolescencia y Familia del Interior, Agustín Copdevilla, destacó el destino que las comunas y municipios podrán darle a los fondos repartidos, subrayando que “dentro del marco del convenio, la inversión se puede utilizar tanto para sostener las actividades directamente en el trabajo de niños, niñas o adolescentes, como también poder reacondicionar los espacios donde se dicten este tipo de talleres de promoción de derechos o para la funcionalidad propia del Centro de Día de cada localidad que está firmando hoy con nosotros”.  </p>
<p> Cobertura y Fotos: Mauro Dalmazzo</p>
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                <updated>2022-10-27T18:31:24+00:00</updated>
                <published>2022-10-27T12:21:38+00:00</published>
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