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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
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            &quot;Las apuestas online no son menos peligrosas que las drogas&quot;
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XeCdizeRJwmco-Lrd96wW6osJKc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/08/debora_blanca.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Mariela Goy) - El incremento vertiginoso en el comportamiento adictivo de los jóvenes hacia las apuestas online, es un tema de preocupación de padres, comunidades educativas y especialistas. "Dirijo un equipo de psicólogos y psiquiatras especializados en ludopatía, que se llama Lazos en Juego y tuvimos que armar grupos para chicos y otros, para sus familias de forma virtual. No estaba en nuestras cabezas tener que responder a una demanda de adolescentes, que no existía hasta hace unos meses", resalta con preocupación Dra. Débora Blanca, experta en psicología y adicciones.</p><p>Blanca estuvo en Santa Fe compartiendo sus conocimientos y experiencias en la charla "Ludopatía: cuando las apuestas no son un juego", organizada por La Casa del Nogal, con el apoyo de Demos, Ader y la Usina, en la sede la Universidad Siglo 21.</p><p>-El crecimiento de la ludopatía está amplificado por todo lo que son las las ofertas de juego online. ¿En los consultorios de psicología se evidencia esto? ¿Están llegando más casos?</p><p>-Hace 20 años que me especializo en ludopatía y lo que veo que está pasando desde el año pasado es que están llegando chicos a consulta, con el contrasentido que tiene. Porque si vamos a lo más primario, por ley, para apostar hay que ser mayor de 18 años y los chicos están apostando desde los 12. Es decir, atendemos con nuestro equipo a chicos que se enferman de la misma manera en que le pasa a un ludópata adulto en el casino con la máquina tragamonedas o con la ruleta. O sea, los efectos son los mismos, y esto es muy impactante.</p><p>-Siempre se habló de que para un adulto salir de la ludopatía, como de otras adicciones, es difícil. ¿Qué ocurre con un adolescente que por ahí empezó hace poco y está acompañado por su familia? ¿Tiene mayores chances de salir?</p><p>-Es así, pueden salir de esto. Uno de los indicadores que muestra que tal vez si el tratamiento va a ser más complicado es, por ejemplo, el tiempo que hace que juega la persona. Si hace 20, 15 años que lo hace, su identidad ya está armada en relación a ser jugador. Dejar de jugar es como que le sacan un pedazo de él mismo. O sea, es difícil concebir eso para esa persona. En cambio, en un pibe que quizá está apostando desde hace unos meses, que a veces está llegando a la instancia de la ludopatía o a veces es un consumo problemático, es más sencillo en general su recuperación.</p><p>Lo que siempre uno evalúa es qué hay debajo de la ludopatía y ahí ves cuadros más tranquilos y otros graves, complejos. La verdad es que los chicos están mostrando afecciones vinculadas con los cambios de paradigmas con relación a las tecnologías de la información y la comunicación. A los consumos de sustancias se incorporan a la lista estas otras prácticas que tienen que ver con las apuestas, con chicos que no pueden dejar el celular o las redes sociales o los videojuegos. Esto lo ves en lo clínico y hay que ir armando estrategias sobre la marcha.</p><p>&nbsp;</p><p>"Cuando la apuesta se vuelve compulsiva, siempre esa persona se va a endeudar", indica la especialista. Crédito: El Litoral</p>No es un juego, ni algo menor<p>-Por ahí hay padres preocupados por las drogas ilegales y quizá no tanto de estos otros consumos de los cuales hablás. ¿Son menos riesgosas las apuestas online a nivel de adicción?</p><p>-No, no son menos riesgosas. Muchos padres no ven que las apuestas online no son menos peligrosas que las drogas. Muchas veces, no saben que los pibes están apostando -me refiero especialmente a menores de 18 años-, pero otras veces sí saben. Incluso apuestan con ellos como si fuera un chiste, un juego, una cosa inocua, pero en todo caso prefieren que apuesten y no que consuman alcohol o que fumen marihuana. Es decir, los padres quizá tienen más miedo a la sustancia y lo ven como un riesgo mayor que el acto de apostar. Y no es un riesgo menor, tiene la misma peligrosidad; es más, la sustancia en todo caso, lo que tiene como facilitador para su detección es que está el cuerpo involucrado, es decir, vos ves si el chico viene alcoholizado. En cambio, la ludopatía es mucho más silenciosa. Entonces es más complejo de darse cuenta.</p><p>-¿Hay algunos indicadores que le pueden advertir a los padres sobre que está pasando algo de esto con su hijo?</p><p>-Sí, por un lado siempre lo primero que salta es algo en relación al dinero: que no tienen más plata en la billetera virtual, que no se estaban comprando algo porque ese dinero lo estaban usando para apostar, que tienen préstamos, que tienen deudas con amigos. Es decir, empiezan a descubrir toda una serie de situaciones en relación a endeudamientos. O sea, cuando la apuesta se vuelve compulsiva, siempre esa persona se va a endeudar. Pero además lo van a ver triste, desesperado, que no puede dormir, que baja el rendimiento académico, que ya no sale con sus amigos, que está enojado, irascible, deprimido, ansioso. Este es un listado de indicadores de que al chico algo le está pasando. Entonces, no es solo el tema del dinero, sino todo esto que el chico quizá sí está mostrando.</p><p>La especialista en ludopatía disertó recientemente en Santa Fe. Crédito: Manuel Fabatía</p>"Los padres se corrieron del lugar de adultos"<p>-Y el que se tiene que dar cuenta es el adulto, quizás las escuelas trabajar el tema también…</p><p>-A las escuelas hay que estarles agradecidos porque fue el terreno que detectó esto. Los docentes empezaron a ver que los chicos apostaban en los recreos desde el celular, empezaron a preocuparse, a pedir a los profesionales especializados en ludopatía consejos sobre qué se hace con esto, a decirles ellos a las familias que estén atentos porque los chicos están apostando. Volviendo a la pregunta sobre el adulto, esto es algo que tiene que ver con los cambios de paradigmas de las últimas décadas, porque el adulto se corrió de su lugar, y los chicos nos siguen necesitando en el lugar de adultos. Entonces, hay un quiebre que se produce. La figura de autoridad, que son los padres, los profesionales, los docentes, perdió el peso que tenía hace unas décadas atrás. Y esto tiene que ver con una cuestión de homogeneización que produjo Internet, con el pedido de transparencia de la información, entre otros factores. Pero los chicos siguen necesitando que los padres les digan "no" desde chiquitos: "no, porque esto es peligroso", "esto ahora no, cuando seas grande"; como nos decían en otros tiempos. Pero parece que eso es un sacrilegio.</p><p>-¿Cómo pueden actuar los padres o el entorno familiar cuando detectan que un adolescente se está volviendo adicto a los juegos online?</p><p>-A veces lo pueden resolver en las familias sin acudir a profesionales. Lo que sucede es que los chicos confiesan rápido a los papás; de hecho están esperando que los padres se aviven, se den cuenta. Entonces, ahí se angustian, lloran, les empiezan a contar que no pueden parar de apostar, que le deben dinero a este o a aquel. Y los padres tienen que acusar recibo de esto: no pensar que las apuestas son una tontería, rever el tema del dinero, que no sea virtual que empiecen a usar billetes, que no les den dinero demás sino que los chicos empiecen a pedir cuando necesitan, pero no darle plata como si a los 13 años ya supieran manejar las finanzas. Y acudir a especialistas para pensar no solo qué le está pasando al chico, sino muchas veces qué está pasando en la familia.</p><p>&nbsp;</p>El acceso fácil y el rol del Estado<p>-Con relación a los adultos que hoy ya tienen un acceso todo el tiempo los juegos online, ¿esto agrava la cantidad de casos de ludopatía?</p><p>-Sí, esto agrava, porque cuando el ludópata va al casino, el familiar que convive con él, tiene ciertos indicadores para detectar. En cambio en el online, es mucho más invisible, más silencioso. El tema de los consumos es que, cuanto más accesible, más riesgo de que aumente la cantidad de adictos al juego o a lo que sea. En el celular tienen el juego y la billetera virtual, entonces está todo a mano y, en paralelo a esto, hay carencias de otras cosas, no es sólo la accesibilidad, porque hay pibes que apuestan y hay otros en cambio que están en la universidad, ideando proyectos. Es decir, la accesibilidad la tienen todos ¿por qué hay pibes o adultos que se enganchan en una adicción y otros no?. Porque en general en las adicciones hay una predisposición, hay cuestiones familiares.</p><p>También el Estado se tiene que despertar porque lo que hizo fue legalizar el juego online y listo. Ahora hay que armar campañas de prevención, hay que regular las publicidades, hay que bloquear todos los sitios ilegales que es donde apuestan los pibes, hay que sancionar a ciertas figuras que promocionan influencers, hay que armar equipos tratantes, organizar talleres para los pibes en las escuelas. Hay un montón de trabajo para hacer.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XeCdizeRJwmco-Lrd96wW6osJKc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/08/debora_blanca.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La especialista en ludopatía dice que es una adicción silenciosa. Afecta la vida de los adolescentes.]]>
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                                <category term="provinciales" label="Provinciales" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2024-08-26T16:43:13+00:00</published>
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            Cayetano: &quot;Cuanto peor estás económicamente, más pensás en salvarte con el juego&quot;
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lwDS8fAlBZHybpjpXeTzHuh7OBU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/07/cayetano.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Gabriel Rossini) - El periodista y presentador Cayetano disertó en la ciudad de Santa Fe sobre la ludopatía, una adicción que tuvo durante 30 años y que lo afectó seriamente tanto en sus relaciones humanas como en las patrimoniales donde, según cuenta, perdió muchísimo, en un cálculo equivalente de tres departamentos.</p><p>&nbsp;</p><p>-¿Qué condiciones tienen que haber para que se genere un ludópata?</p><p>-Nunca me la hice a esa pregunta. Supongo que una mezcla de condiciones como el contexto en el cual me crié, donde el juego era natural; también debe haber algo genético; a mis amigos también les gustaba el juego y era parte de nuestra diversión; también que habían puesto un Casino en Buenos Aires cuando antes no lo había, o que se hayan instaurado las apuestas deportivas y facilitar que uno pudiera apostar; más cuatro o cinco cosas que me estaré olvidando.</p><p>-¿Cómo prestar atención cuando hay pibes?, ¿cuándo hay que encender la luz amarilla?</p><p>-Yo podría detectar a un chico compartiendo con él un buen rato, pero no es algo fácil ni sencillo. Hay que prestar atención a comportamientos diferentes a los que venía teniendo, a si dejan de acudir a los lugares habituales, si empiezan a encerrarse con el teléfono, a esconderlo para que no le miren lo que está haciendo o hizo, si la plata que antes les alcanzaba ya no. Hay ciertas alarmas para estar atento. No son infalibles, puede ser que hagas todo eso y no esté jugando, pero hay que prestar atención.</p><p>-¿Qué diferencia tiene con otras adicciones?</p><p>-Para mí esta es la peor de las adicciones porque es la última en pedir ayuda. Es la que más tiempo podés estar transitando sin que nadie se dé cuenta. Toda una vida, incluso. Si yo aparezco borracho por acá, inmediatamente vos te vas a dar cuenta, si aparezco drogado también, pero si vengo de jugarle a Federer no te das cuenta. Recién (antes de empezar la entrevista) estaba hablando con un amigo, pero podría haber estado hablando con alguien para que me tome una apuesta y vos no darte cuenta. De hecho, esa escena la hice miles de veces en mi vida, de correrme del lugar donde estaba para pasar una apuesta.</p><p>-¿Sirve para algo prohibir las publicidades de las casas de apuestas?</p><p>-No sé. ¿Alguien dejaría de jugar porque no ve publicidad de casas de apuestas? Yo creo que alguien dejaría de empezar a jugar pero no sé si dejaría de jugar. Dejar para aquellos que están metidos es difícil. No sé para alguien que juega cada tanto. La publicidad seguramente lleva a la gente a empezar y ese es el motivo por el cual existe la publicidad.</p><p>-¿Puede el Estado hacer algo para ayudar a que esto no ocurra?</p><p>-Debe el Estado hacer algo. Está obligado.</p><p>-¿Por ejemplo?</p><p>-Yo no podría decirte con exactitud o con precisión qué. Pero está obligado a que la gente no entre en la ludopatía, no se meta ahí, no pierda su vida, su dinero, sus trabajos, sus relaciones. Sino, ¿para qué lo tenemos?</p><p>-Te lo pregunto porque en general lo que hace el Estado es regular la publicidad, como hace con el tabaco.</p><p>-Yo no soy un militante de que hay que prohibir el juego. No, yo no estoy en eso. Pero hay que prestarle atención, como decías vos, de mínima a los pibes, a los menores. Después, en otra mesa, si querés, y con menos urgencia, hablamos de los mayores. Pero ya urgente a los pibes.</p><p>-¿Es fácil salir?</p><p>-No, qué va a ser fácil...</p><p>-Como de cualquier adicción...</p><p>-Supongo que sí, como de cualquier adicción. Es muy difícil.</p><p>-¿Cuánto te costó salir? ¿Qué te costó?</p><p>-Me costó los 30 años que estuve adentro. Y después me costó todo lo que me costó económicamente, en mis vínculos, en mi vida, en mi salud, en dejar de crecer en mi trabajo, hasta que, yendo a la psicóloga, a un psiquiatra y acudiendo a jugadores anónimos dos veces por semana, pude salir.</p><p>El auditorio estuvo repleto, incluso con la presencia de varios funcionarios provinciales y municipales. Foto: Manuel Fabatía</p><p>-¿Hay chance de hacer un punto y aparte, proponerse dejar de jugar desde mañana, o tiene que ser un quiebre profundo?</p><p>-Tiene que ser desde hoy, no desde mañana. ¿Sabés por qué te digo eso? Yo soy jugador, por lo tanto todo lo que te digo es porque me lo dijeron. Pero, porque desde mañana es lo que yo decía cuando no quería salir. Cuando te das cuenta de verdad que no podés salir es a partir de ahora no juego más, a partir de ahora no fumo más, a partir de ahora lo que sea. Y no es fácil, te das cuenta de que no podés solo.</p><p>-¿Quién te ayudó?</p><p>-Mi familia fundamentalmente, que estuvo muy presente. Me acompañó a jugadores anónimos.</p><p>-Con lo que contás imagino lo que debe ser la recuperación para los adictos que tienen familias disfuncionales.</p><p>-No sé si logran recuperarse porque supongo que tienen que poner mucho más de ellos de lo que puse yo. Y yo no sé si tenía más para poner.</p><p>-Contás que perdiste el equivalente a tres departamentos. Con el esfuerzo y con el sacrificio que cuesta, ¿no es suficiente para perder un departamento jugando?, ¿cuál es la reacción?</p><p>-Perdí un departamento jugando, mañana empiezo a tratar de recuperarlo. Esa es la cabeza del jugador. Perdí un departamento, no puede ser, qué boludo, te mortificas, lloras. Ahí te propones recuperarlo, volvés a jugar para recuperarlo... y perdés otro.</p><p>- ¿Muchos le echan la culpa a la mala suerte?</p><p>-El azar no existe en el juego. Existe si vas una sola vez en tu vida. Vas cinco veces en tu vida, existe. Si vas todos los días, no existe el azar, se reduce al mínimo.</p><p>-¿Qué existe entonces?</p><p>-Perder y nada más que perder. Pero es matemático porque son mis ahorros contra los fondos del casino. Y a la larga, ¿quién va a ganar?. Es como correr una maratón contra un keniata, vas a perder , no hay forma de ganar.</p><p>-Supongo que alguna vez pediste plata prestada a gente pesada, de avería. ¿No te asustó?</p><p>-Imaginate en el estado de desesperación que estás para pedir plata prestada. No querés contárselo a tu círculo íntimo porque sino, uno también le puede pedir a algún amigo que anda bien. Pero no se lo querés contar a nadie. Se lo pedís a esta gente con un interés usurero y te metés en una. Ahora yo charlo con vos rescatado y me puteo a mi mismo, pero en ese momento no pensás con claridad.</p><p>-Hiciste todo lo posible para ocultarle tu adicción a tu familia, ¿pero qué te decían tus amigos?</p><p>-Yo jugaba con mis amigos. Pero ellos frenaban algunos kilómetros antes y yo seguía. Yo era el peor. Pero mis amigos jugaban y juegan mucho. Ninguno se arruinó como yo. Ninguno perdió el departamento. Pero jugaban mucho.</p><p>-¿Seguis teniendo la tentación de jugar?</p><p>-Sí, sí, sí. Yo quiero jugar.</p><p>-¿Y cómo hacés para no jugar?</p><p>-No puedo. Me hace mal. Me hace mal a mí, a mi vieja, a mi mujer, a mis hijos, a mi papá, a mis hermanas, entonces no juego.</p><p>-Pero antes también tenías el mismo problema y jugabas igual. ¿O no te dabas cuenta?</p><p>-Porque aprendí con profesionales, psicólogos, psiquiatras y jugadores anónimos un mecanismo para, en lugar de manejarme de manera impulsiva, frenar un segundo, pensar y tomar decisiones. Yo antes no tomaba la decisión, simplemente jugaba, era automático. Ahora tomo la decisión permanentemente de no jugar. Pero no es que no me gusta más. Por eso no estoy curado. Nunca. Es una pelea diaria.</p><p>-¿Que consejo o sugerencia dejarías?</p><p>-No tengo ningún consejo. A ver, yo te podría decir no empieces pero es difícil porque no todo el mundo que juega es un ludópata. Es como que un borracho te diga no tomés una cerveza y vos te preguntás por qué no puedo tomarme una cerveza si no soy alcohólico. Yo no te puedo decir no empieces a jugar si vas a jugar una vez cada tanto y te divierte. Entonces, yo el consejo que puedo dar es que si estás entrando en esta, contáselo a tu familia, porque uno no lo quiere contar; no tengas miedo, contáselo, no te van a dar la espalda y si ves que un amigo está entrando, contáselo a su familia, esa es la manera de ayudar.</p><p>-¿Cuánto impacta la crisis económica en la relación del juego con la gente?</p><p>-Cuanto peor estás económicamente, más pensás en salvarte para el juego. Si vas a laburar todos los días diez o doce horas y no te alcanza para llegar a fin de mes, es probable que pienses en pegarla de una manera fácil.</p><p>-Pegamos un golpe y nos salvamos...</p><p>-Sí, porque ya otro laburo no podés tener porque no tenés más tiempo.</p><p>-¿Viste muchos casos de chicos ludópatas? Por ejemplo, menores de 12 años.</p><p>-No digo que no existen, pero yo no lo vi. Yo vi de 14, 15, 16, pero de 11 no vi.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lwDS8fAlBZHybpjpXeTzHuh7OBU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/07/cayetano.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El periodista y presentador disertó en Santa Fe sobre la ludopatía invitado por Demos, la diputada Gisel Mahmud, el senador Paco Garibaldi y el Ministerio de Educación de la provincia.]]>
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                <published>2024-07-02T18:31:58+00:00</published>
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            ¿Cómo pueden afectar las aplicaciones de citas a la salud mental?
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dgoVRNF-AlR7k3QBFKAK36qeOYE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/05/citas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Maria J. García Rubio (*)</p><p>Mireia es psicóloga clínica desde hace 20 años y ve entre 15 y 20 pacientes semanales. En los últimos seis meses ha detectado algo que le perturba: la cantidad de motivos de consulta relacionados con las aplicaciones de citas.</p><p>Recuerda, por ejemplo, a una paciente cuyos problemas de sueño dependían de tener activa o no la aplicación. Y a personas que acudían con síntomas de ansiedad debido a la incertidumbre o la aflicción producida por el rechazo y el abandono.</p><p>Sin embargo, el uso de esas aplicaciones se incrementa exponencialmente día a día: ¿qué está pasando? ¿Acaso importa más el crecimiento de esta nueva forma de relacionarnos que el bienestar emocional?</p><p>Para contestar a esto, primero hay que conocer los factores que subyacen en esas consultas de los usuarios a los especialistas.</p>¿Qué efectos tiene el match en el cerebro?<p>Hace unos años se hablaba mucho de la adicción a sustancias como el cannabis. Luego llegó la avalancha científica sobre los efectos del enganche a las pantallas y ahora, quizá, les ha tocado el turno a las aplicaciones para encontrar pareja.</p><p>El auge de estas apps es notable, aunque el estudio de sus efectos psicofisiológicos no se desarrolla a la misma velocidad. Desde la creación de la primera –Grindr, en 2009–, han surgido muchas otras con diferentes opciones y un objetivo común: conectar personas con un fin afectivo y sexual.</p><p>Poco después de la aparición del fenómeno, el profesor Elias Aboujaoude, de la Universidad de Stanford, ya afirmó que este tipo de herramientas podrían ser adictivas, ya que ofrecen a los usuarios un subidón similar a una droga. Esto ocurre al recibir un like o un match, que es cuando dos personas se dan un like mutuamente.</p><p>Los efectos psicológicos en la autoestima, el concepto de uno mismo o la identidad social tras un match resultan obvios. Sin embargo, el impacto en el cerebro no ha sido tan estudiado, o al menos no existe un modelo teórico claro. Eso sí, todo apunta al sistema de recompensa y la liberación de la dopamina y otras sustancias hormonales.</p><p>Dicho sistema es la zona cerebral vinculada con la sensación de bienestar y la responsable de que repitamos una conducta al margen de ser o no correspondida. Además, se ha demostrado que no solo se activa cuando se genera el placer, sino también ante la mera expectativa de que el estímulo placentero llegará en algún momento. Esto se produce más intensamente con todo lo relacionado con el amor o la búsqueda de pareja romántica, por la implicación que tiene en la supervivencia.</p>¿Existe la adicción a los matchs?<p>Se trata de una pregunta con difícil respuesta, ya que se necesitarían datos objetivos sobre la cantidad de matchs y su relación con otras variables sociodemográficas y clínicas, y no todas las aplicaciones hacen pública esta información.</p><p>Por ejemplo, en Tinder se han registrado nada menos que 70.000 millones de matchs desde su creación. De hecho, la propia app tiene una opción para que los usuarios descarguen sus estadísticas.</p><p>Sin embargo, es cierto que la frecuencia con que una persona hace match es relativa y se desconocen los factores implicados, tal y como comparten los propios usuarios en foros. De lo que no hay duda es de que estamos ante una revolución mundial en torno a la búsqueda de pareja.</p><p>En 2019, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) confirmó, por ejemplo, que uno de cada diez españoles usa aplicaciones de citas de forma habitual, y que uno de cada tres de esos usuarios era adicto. Un informe más reciente, de 2024, arroja cifras similares: más de cuatro millones de personas utilizan estas herramientas digitales cada mes en este país.</p><p>Teniendo en cuenta los datos, es lógico pensar en una posible adicción al match, más aún si este incide directamente sobre el sistema de recompensa cerebral. Por otro lado, se ha demostrado que la desinstalación de este tipo de aplicaciones puede generar en la persona un síndrome de abstinencia con sintomatología similar al “desenganche” de una sustancia concreta como la cocaína, por ejemplo.</p>¿Y qué efectos tiene recibir un un match?<p>El unmatch es el rechazo explícito a un perfil después de haber obtenido un match previo e, incluso, haber iniciado un historial de conversación. Es lo que se conoce en WhatsApp o en otros medios digitales como ghosting. Aunque en este caso está un nivel por encima, ya que el unmatch elimina sin ningún tipo de aviso tanto el perfil como las conversaciones con la persona que lo envía. Es como si el vínculo no hubiera existido nunca.</p><p>Algunos estudios han demostrado que se asocia con un estado de decepción, tristeza y desesperanza en el que se ve dañada la autoestima y la imagen. La persona rechazada puede llegar a tener pensamientos intrusivos relacionados con el castigo y la culpa como: “normal que no le interese si no valgo para nada” o “¿qué hago mal para que me pasen todas estas cosas?”.</p><p>Varias investigaciones neurobiológicas sobre el rechazo y el abandono han encontrado una respuesta en el circuito cerebral de la tristeza, caracterizado por un descenso de la actividad cortical y la implicación sobre otros correlatos del sistema nervioso autónomo.</p><p>Una posible explicación apunta a que el repudio afectivo o sexual activa áreas cerebrales específicas como la zona ventrolateral de la corteza prefrontal y la ínsula, relacionadas con las experiencias de rechazo registradas en edades tempranas.</p><p>Otro posible escenario es que no haya respuesta, ni match ni unmatch. Aquí la protagonista es la ansiedad anticipatoria generada por la incertidumbre. Varios autores apuntan a esta como la más incapacitante porque no tiene un límite máximo y depende mucho de la exposición al estímulo.</p><p>En cuanto a los efectos psicológicos y conductuales de esta adicción, se pueden citar algunos relevantes: la revisión constante del móvil para constatar si hay novedades, la alimentación compulsiva y la falta de apetito ante una respuesta de rechazo o los problemas de sueño esperando a que llegue una respuesta.</p><p>De hecho, son conductas similares a las que se registran en relaciones de pareja muy tóxicas o las ahora conocidas como breadcrumbing, apoyadas en el fenómeno psicológico del refuerzo intermitente.</p>De la adicción al match también se sale<p>En el manejo de esta adicción, las expectativas, la experiencia previa, el nivel de autoestima y ciertos rasgos de personalidad juegan un papel importante. Establecer límites de tiempo para usar la aplicación puede ayudar a evitar las conductas compulsivas. También es recomendable bajar las expectativas en cuanto a las citas que se deriven de nuestros contactos, fomentar conversaciones genuinas y significativas, así como hablar con amigos de confianza sobre las experiencias con la aplicación.</p><p>Sin duda, la forma de relacionarnos ha cambiado y nuestro sistema nervioso ha de ir adaptándose. En ese punto, cuando ni siquiera las estrategias anteriores evitan que la salud mental se vea afectada, pedir ayuda psicológica puede ser la decisión que nos ponga a salvo de la adicción al match.</p><p>(*) María J. García-Rubio, profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional de Valencia - Codirectora de la Cátedra VIU-NED de Neurociencia global y cambio social - Miembro del Grupo de Investigación Psicología y Calidad de vida (PsiCal), Universidad Internacional de Valencia.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dgoVRNF-AlR7k3QBFKAK36qeOYE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/05/citas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Hace unos años se hablaba mucho de la adicción a sustancias como el cannabis. Luego llegó la avalancha científica sobre los efectos del enganche a las pantallas y ahora, quizá, les ha tocado el turno a las aplicaciones para encontrar pareja.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2024-05-27T17:16:28+00:00</published>
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            Por qué el desamor puede sentirse como una adicción y la importancia del &quot;contacto cero&quot;
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FwWkE8L_jgaSevsXbEFJI3btwlk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/05/desamor.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>(Por Natalia Sarramone) - Cuando una relación romántica se termina, la mayoría de las veces nos sentimos tristes. No importa quién tomó la decisión o si estamos de acuerdo o no con el fin del vínculo: el desamor duele y los días siguientes a la ruptura sentimos cosas que no podemos terminar de entender bien. Aunque sepamos que no es lo mejor, las ganas de estar cerca, escribirle o saber de tu ex aparecen.</p><p>Por suerte, todo esto tiene una explicación científica y tiene que ver con las hormonas de felicidad que nos genera el amor. Cuando nos enamoramos y compartimos tiempo con esa persona, en nuestro cerebro se elevan los niveles de distintas hormonas como la oxitocina, la dopamina y la serotonina, lo que nos hace sentir alegría, apego y placer.</p><p>La oxitocina es comúnmente llamada “la hormona del amor” y se libera con diferentes acciones como abrazar, besar, acariciar, tener sexo, tener orgasmos y el contacto piel a piel. Incluso sostener la mirada con alguien puede elevar nuestros niveles de oxitocina. Los resultados de esta hormona son la conexión, la intimidad y la confianza.</p><p>Entonces, al terminar una relación nuestro cerebro sufre un fenómeno que puede parecer similar al síndrome de abstinencia que se siente con las adicciones. Como de repente no tenemos más a esa persona a nuestro lado, nuestros niveles de hormonas de felicidad descienden y nos empezamos a sentir ansiosos y tristes.</p><p>Según explica el catedrático de Psicología Manuel de Juan Espinosa en el diario ABC, las adicciones y el enamoramiento se parecen en que en ambos casos se desarrolla una atención intensa y centrada en una sola cosa (o persona), y que su falta puede desencadenar ansiedad, dependencia emocional y comportamientos compulsivos y obsesivos.</p><p>Ese desamor o duelo afectivo suele desarrollarse en diferentes etapas. La primera es la protesta o negación: el cerebro percibe una amenaza, el sistema inmune se debilita y suben los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Es común que en esta etapa busquemos volver a ese apego de manera obsesiva y también que nos enojemos con el otro o con nosotros mismos.</p><p>La calma es la segunda etapa y suele llegar después de toda esa tormenta acompañada de la aceptación, la resignación y la tristeza.</p><p>La tercera etapa ya es la reorganización, cuando el cerebro vuelve a recuperar la normalidad. Para atravesar todas estas partes de la mejor manera posible, se habla de dos factores clave: uno es poder rodearse de afectos que nos hagan bien; el otro es dejar pasar el tiempo, porque no sucede de un día para el otro.</p><p>Finalmente, para volver al equilibrio emocional, los psicólogos suelen recomendar desde el principio el “contacto cero”: al menos por un tiempo, si es posible, no volver a tener contacto con esa persona. No escribirle, no llamarlo, no verlo y no revisar sus redes sociales. Al principio puede resultar bastante difícil pero, al igual que en las adicciones, este “periodo de abstinencia” ayuda a que nuestras hormonas se reacomoden. Al final, el amor y el desamor son fenómenos universales y volveremos a sentirnos bien.</p><p>Este artículo fue originalmente publicado en RED/ACCIÓN y se republica bajo el programa Periodismo Humano.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FwWkE8L_jgaSevsXbEFJI3btwlk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/05/desamor.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El enamoramiento libera hormonas de felicidad y, por el contrario, el desamor aumenta el estrés. Las emociones que sentimos al terminar una relación tienen una explicación química, por lo que hay algunas medidas que podemos tomar para volver al equilibrio.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2024-05-06T13:01:00+00:00</published>
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            ¿Hay que prohibir las pantallas a los chicos?
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/hay-que-prohibir-las-pantallas-a-los-chicos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6sK-RsWk06QeQv0Uq1NvgT4-zp4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/pantallas_y_los_chicos.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Luciano Lutereau</p><p>Nos escribe Natalia (45 años, Córdoba): "Hola Luciano, te escribí hace un tiempo con la consulta de uno de mis hijos. Vi que luego habías respondido a otra persona que tenía una consulta parecida, así que me animo a escribirte de nuevo con una consulta por otro hijo, el más chico, que vive prendido a la pantalla. Yo entiendo lo que vos decís, de que prohibir no es el camino y que el mundo cambió, pero la verdad es que me irrita verlo tirado con el teléfono y me dan ganas de sacárselo y revolearlo, si no fueran porque encima son carísimos. Ayudame a pensar algo más por favor".</p><p>Querida Natalia, muchas gracias por tu correo, que recibo con mucho gusto porque me da la ocasión para aclararle a los lectores que, a veces, cuando hago una columna respondo a varios de ustedes. Elijo la más significativa desde el punto de vista narrativo, pero luego en el desarrollo trato de contemplar lo que varios plantean.</p><p>Digo esto, Natalia, porque es una forma de plantear que, si pasó mucho tiempo y alguien no recibió aún su respuesta personal, ¡no se preocupe! Esto puede significar que, o bien tuve en cuenta el tema en una columna que ya se publicó, o bien lo haré próximamente.</p><p>Te cuento Natalia que, en mi computadora, tengo una carpeta que, en su interior, tiene a su vez varias otras carpetas y allí se van agrupando los temas por los que me escriben. Lo menos que puedo hacer es leer con atención a quienes se toman el trabajo de escribirme.</p><p>¡Y también espero ser leído atentamente! A veces hay quienes me escriben después de haber leído una columna y me plantean preguntas con las que seguir. Ahora bien, Natalia, este rodeo es para decir que ¡yo nunca dije que no había que prohibir las pantallas!</p><p>Si mi memoria no falla, creo que más bien dije -en reiteradas ocasiones- que hacerlo era en vano. Prohibir es algo que, al final, desgasta. Y además, en una sociedad tecnológica como la nuestra, todo lleva hacia el uso constante de dispositivos.</p><p>Entonces, ¿qué hacemos? En principio, quiero escuchar tu malestar. La impotencia en que quedás cuando decís que quisieras tirar el teléfono y no lo hacés porque es caro. Entiendo que este es un modo de decirme que tu palabra falla cuando le pedís que deje de usarlo. Por otro lado, me llega profundamente la sensación que transmitís cuando decís que lo ves "tirado con el teléfono".</p><p>Fijate dos cuestiones: el modo en que tu expresión es muy elocuente y "tirado con" va más allá de "recostado", sino que adquiere la significación de arrojado, como si fuera un tipo de desecho. Es muy fuerte.</p><p>En segundo lugar, hay algo en el teléfono que es un buen comienzo de partida. Porque, en particular, me considero bastante enemigo de los dispositivos móviles en niños. ¿Querés que te cuente el motivo?</p><p>Porque los teléfonos no cansan y, en efecto, terminan doblegando al cuerpo. Así es que vemos a los chicos tirados en los sillones o en las camas como -si me permitís una imagen chocante- si fueran drogadictos después de consumir basura.</p><p>Como creo que prohibir no sirve, si puedo continuar con la metáfora de la adicción, me parece que es mejor ir por el lado de la reducción de daños. La televisión, después de un rato, cansa y/o aburre, impone su distancia (por más cerca que se la vea).</p><p>Y con la computadora pasa algo parecido, se trata de objetos que al final son un poco incómodos. Ver Youtube en la computadora, como suelen hacer los niños, después de un rato es molesto. Si se está en la cama, hay que moverse; el cuerpo sentado en una silla prefiere el cambio de posición.</p><p>El teléfono móvil, en cambio, dada su condición de objeto adosado a la mano, no ofrece la menor resistencia y es casi una prolongación de la mirada. Esto es lo terrible. "Nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír" creo que dice el Libro del Eclesiastés.</p><p>Los teléfonos móviles ya no son instrumentos, sino extensión de nuestro cuerpo, en las que, paradójicamente, nos sumergimos y nos absorben; pero esto no les pasa solo a los niños, sino que también es la vida cotidiana de los adultos. Para verificarlo no hay más que subirse a un transporte público.</p><p>Por lo tanto, querida Natalia, te cuento que yo soy cada vez más partidario de que el uso de teléfonos en niños sea por un tiempo limitado y que los adquieran lo más grandes que se pueda. No sé si lo notaste, pero en esta respuesta nunca te pregunté la edad de tu hijo. La imagen es tan elocuente que no hacía falta preguntarlo.</p><p>Podría ser a cualquier edad. Sea que hablemos de un niño que está en prescolar o de uno que está en plena adolescencia. Y ojo que este estar tirados nada tiene que ver con la pose despatarrada de la juventud o el célebre "No hacer nada" del que tanto hablamos en otra ocasión en esta columna.</p><p>Para concluir, querida Natalia, quiero retomar lo que dijimos antes sobre la palabra. Y apuntar a la impotencia que me transmitiste con la imagen de revolear el teléfono. Estos son tiempos en que los padres temen a los hijos. Por ejemplo, en la consulta terapéutica es muy común que nos pregunten: ¿y si no quiere hacer tal cosa…?</p><p>La cuestión es cómo llegamos a esa situación en que es más importante lo que un hijo quiere, en lo que tiene que ver con su crianza, claro, que nuestra decisión para sancionar una regulación.</p><p>En este punto, vuelvo a algo que ya hemos dicho en esta columna: es importante pensar en las dos escenas; cuando planteamos algo no es para que el niño (o adolescente) lo haga en el momento, sino para que nuestra palabra tenga peso. A veces alcanza con decirlo y retirarse, que el niño (a adolescente) se encuentre a solas con su decisión, para que luego sepa qué tiene que hacer.</p><p>Ningún hijo quiere decepcionar a sus padres. También ocurre que ningún hijo se vuelve responsable si sus problemas les importan más a los padres que a él mismo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6sK-RsWk06QeQv0Uq1NvgT4-zp4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/pantallas_y_los_chicos.webp" class="type:primaryImage" /></figure>"Los teléfonos móviles ya no son instrumentos, sino extensión de nuestro cuerpo, en las que, paradójicamente, nos sumergimos y nos absorben; pero esto no les pasa solo a los niños, sino que también es la vida cotidiana de los adultos", advierte Lutereau.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2024-03-10T22:42:00+00:00</updated>
                <published>2024-03-10T22:40:34+00:00</published>
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            Alemania detectó un aumento de la adicción a videojuegos y redes sociales
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/alemania-detecto-un-aumento-de-la-adiccion-a-videojuegos-y-redes-sociales">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rthtKOIA8mbfttANf5kws_Ns0Ss=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/03/adicciones.webp" class="type:primaryImage" /></figure>
<p>Según un estudio de largo seguimiento, llevado a cabo por el Hospital Universitario de Hamburgo y la compañía de seguros DAK, la cantidad de niños y jóvenes que tienen una relación patológica con los videojuegos en línea y las redes sociales se ha duplicado desde 2019. Alrededor de 680.000 adolescentes juegan, chatean y publican durante casi cinco horas al día.</p>

Andreas Storm, presidente de la DAK, habla de “resultados aterradores”: “Lamentablemente, la esperanza de que se frene el aumento del tiempo de uso y la adicción en los últimos años no se ha cumplido”.




No dejar de jugar ni para ir al baño


<p>El psicólogo Kai Müller observa las consecuencias a diario. Es presidente de la Asociación contra la Adicción a los Medios y trabaja con adictos al juego en la Clínica Universitaria de Maguncia, es decir, con jóvenes que descuidan sus responsabilidades escolares y familiares, no puede apagar la pantalla y reaccionan con ansiedad y mucha ira. Además, se atrincheran en sus habitaciones y no tienen aficiones ni intereses. En casos extremos, se olvidan de comer y ponen un balde en su habitación para no tener que ir al baño. Müller cree que la pandemia fue muy dura para los jóvenes. Los videojuegos y las redes sociales fueron “un consuelo para el alma”. “Cuando los medios atrapan en una fase de miedo, de decepción, de duda, entonces puede tener lugar una especie de condicionamiento emocional”, añadió el experto.</p>







Pérdida total de control


<p>La OMS reconoció en 2022 la adicción a los videojuegos como diagnóstico independiente. El psicólogo Kai Müller cree que uno de los tres síntomas que sufre la persona con adicción a los videojuegos o a internet, es la “pérdida de control”, el no poder tomar decisiones de manera libre.</p>


<p>El segundo es la priorización del videojuego: este lo domina todo. “El tercer criterio es continuar jugando, aunque los afectados noten que esto en realidad trae problemas, o que no es bueno para él”, explica Müller.</p>



La percepción crece con la edad


<p>“Cuando los jóvenes ven que el círculo de amigos, que antes jugaba mucho, se vuelca a otros ámbitos de la vida, por ejemplo, con la primera pareja, u otras aficiones que no tienen nada que ver con internet, pero ellos sí siguen jugando, entonces sucede algo en su interior y los afectados se preguntan: &#8216;¿Por qué no me está pasando eso a mí?&#8217;”:</p>


<p>Los jóvenes de 17 años, por ejemplo, se presentan en una clínica de adicción al juego en Maguncia y piden ayuda “cuando -y esta es una expresión con cierta frialdad- los afectados ya no &#8216;funcionan&#8217; mentalmente, y tampoco en términos de rendimiento o a nivel social”, apuntó.</p>





Adicción al juego, el problema más común


<p>Los niños son mucho más propensos a volverse adictos a los juegos que las niñas. Müller asume que hay “un alto número de casos” que aún se desconocen.</p>


<p>El Ministerio Federal de Salud, por su parte, ha encargado campañas educativas enfocadas, sobre todo, en el uso excesivo de las redes sociales.</p>



La adicción puede durar mucho tiempo


<p>En cualquier caso, cuanto antes intervengan médicos y psicólogos, mejor se podrá tratar la adicción. “Bueno, también tenemos pacientes que tenían síntomas de adicción cuando eran jóvenes, pero que luego acudieron a tratamiento, por primera vez, como adultos jóvenes, algunos de los cuales también fueron tratados como pacientes hospitalizados con 30 años o más, porque simplemente no encontraban salida a su situación”.</p>


<p>Pero conseguir un lugar especializado para hacer terapia es cada vez más difícil en Alemania. En Maguncia, por ejemplo, hay que esperar tres meses entre el registro telefónico y la primera cita con un psicoterapeuta. Estos también insisten en que los padres deben establecer límites constantemente a sus hijos con respecto a las ofertas de entretenimiento digital, sobre todo, a los niños más pequeños.</p>

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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rthtKOIA8mbfttANf5kws_Ns0Ss=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2023/03/adicciones.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Según un estudio de largo seguimiento, llevado a cabo por el Hospital Universitario de Hamburgo y la compañía de seguros DAK, la cantidad de niños y j...]]>
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                                <category term="internacionales" label="Internacionales" />
                <updated>2023-03-26T22:39:32+00:00</updated>
                <published>2023-03-26T22:39:32+00:00</published>
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            Adicción al celular: cuando la desconexión provoca un “vacío existencial”
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/adiccion-al-celular-cuando-la-desconexion-provoca-un-vacio-existencial">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5NsT6gN4FJAzkkk7RR5ude53kLg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/11/celular-adicto.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El uso del celular atraviesa todos los ámbitos de la vida y se transformó en algo cotidiano desde hace muchos años, al punto que la desconexión a ese tipo de dispositivos puede generar en algunas personas un “sentido de vacío”, el cual, según especialistas consultados por Télam, suele provocar angustia, inseguridad, incertidumbre e irritabilidad.</p>
<p>Alberto Trimboli, psicólogo y expresidente de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), destacó que el avance de internet y de la web 2.0 “potenció adicciones” que ya existían, mientras que “en simultáneo aparecieron otras” propias de la era digital.</p>
<p>En diálogo con Télam, el especialista detalló que hace unos años un adicto al trabajo podía llevarse a su casa una carpeta para trabajar el fin de semana, pero que hoy “alcanza un celular y una conexión a internet para llevarse la oficina completa. Incluso una persona adicta a las compras puede entrar las 24 horas a una aplicación y comprar usando una tarjeta. Lo mismo sucede con el sexo y el juego”.</p>
<p>En las últimas décadas, casi sin darnos cuenta, el desarrollo de la tecnología fue sumamente vertiginoso, el celular evolucionó y se impregnó en toda nuestra vida, tanto a nivel recreativo, laboral, académico e incluso para la vida diaria, como en aplicaciones de compra, citas o movilidad.</p>
<p>El problema se presenta cuando nos vemos obligados a desconectarnos de los aparatos, por ejemplo por la falta de internet, y debemos preguntarnos qué le sucede al sujeto que está constantemente con su dispositivo y por qué existe una “sensación de vacío” a la hora de desconectarse.</p>
<p>Trimboli indicó que la “sensación de vacío” es un punto a tener en cuenta porque “es un síntoma de que uno está teniendo un problema con el uso de los aparatos“.</p>
<p>“Suele ponerse en evidencia cuando se viaja a un lugar sin acceso a internet, o en un avión, inclusive en la misma casa cuando se corta la luz o internet”, dijo y agregó que, en esas ocasiones, puede aparecer sensación de vacío, angustia, inseguridad, incertidumbre e irritabilidad, algo así como “un síndrome de abstinencia por la falta de uso del dispositivo”.</p>
<p>Según el especialista, el límite entre la adicción y el “uso normal” de la tecnología no depende del tiempo de conexión, sino del tipo de relación que se entabla con el dispositivo.</p>
<p>“El problema existe cuando uno no puede parar cuando tiene que parar. Hay que estar atento y detectar cuando el uso del dispositivo se está volviendo el centro de la vida que lo hace ir dejando de lado los aspectos importantes de la vida, como el trabajo, el estudio, la familia y la vida social”, señaló.</p>
<p>Trimboli mencionó que es importante observar la presencia de ciertos síntomas para alertarnos, como la necesidad continua de uso de dispositivos, paulatinos cambios de costumbres, trastornos del sueño, abandono de actividades que antes daban placer y de la vida social, como el deterioro en las relaciones familiares, vida laboral o escolar, irritabilidad y angustia ante la falta de conexión.</p>
<p>En ese sentido, el especialista refirió que durante el confinamiento aumentó la tendencia de esta dependencia, pero hay que tener en cuenta que “la conexión virtual en tiempos de distanciamiento físico por la pandemia era la única posibilidad de contacto con la familia, lo laboral y lo educativo”.</p>
<p>Por su parte, Santiago Resett, licenciado en educación e investigador del Conicet, dijo a Télam que la tendencia de las nuevas tecnologías a hacerse masivas puede generar ciertos riesgos, pero “no son malas, son muy positivas, nunca hemos estado tan conectados”.</p>
<p>Según el investigador suceden dos cosas, en primer lugar, al estar tan presentes en todos los aspectos de nuestra vida se genera una excesiva dependencia, y lo segundo es que hay sujetos que se vuelven más dependientes o vulnerables frente a los dispositivos.</p>
<p>“El problema se genera porque muchas veces hay sujetos que por sus características de personalidad psicosocial y cognitiva se vuelven más dependientes y adictos a las tecnologías. Hay sujetos que son más vulnerables a esta adicción”, explicó.</p>
<p>Además, el conflicto recae en que muchos sujetos “no la usan para actividades constructivas, sobre todo los más jóvenes”, lo que en inglés se denomina “pointless” (inútil).</p>
<p>“Estoy aburrido entonces entro a las redes sociales y empiezo a ver publicaciones y gasto el tiempo en nada constructivo. Las redes sociales muchas veces afectan a nivel psicológico porque estás pendiente todo el tiempo de lo que suben los demás. Pero no impactan de un mismo modo, depende de la personalidad, tu competencia cognitiva, si las usas para trabajar, y la edad. Este último es un factor importante”, dijo.</p>
<p>Resett hizo hincapié en las nuevas generaciones que “ya nacen con las redes sociales” y comienzan a utilizarlas cuando son niños a edades que no deberían, y crecen con ellas y, por lo tanto, “nunca supo lo que era vivir sin ellas: las empezó a usar a una edad más vulnerable psicológica, cognitiva y socialmente”.</p>
<p>Es por esto que sentimos ese “vacío” cuando nos vemos obligados a desconectarnos de manera forzada: “En investigaciones vemos que el 80% o 90% de los adolescentes y universitarios te dicen que lo primero que hacen cuando se levantan es agarrar el celular”.</p>
<p>“La gente más joven está más expuesta porque ya nace con el celular en la mano”, advirtió.</p>
<p>Resett calificó esta dependencia como una “pandemia silenciosa” porque los costos que provoca no se observan de manera inmediata. “Es algo contradictorio -agregó-. Por un lado son muy positivas y, por el otro, hacemos un mal uso y no tomamos dimensión de eso”.</p>
<p>“Andá a cualquier restaurante, a la sala de un consultorio médico o en el transporte, la mayoría de las personas está con el celular, casi no hablan o interactúan. Estamos perdiendo interacciones con las demás personas“, explicó.</p>
<p>De acuerdo al especialista, las experiencias se sienten “vacías” porque el sujeto no se toma un momento para disfrutar del lugar o experiencia, y está pendiente del dispositivo todo el tiempo, acompañado a esto, existe un término para describir el “miedo” a no tener el celular o contar con conexión a internet: nomofobia.</p>
<p>“Las redes sociales intensifican esto, el miedo de “perderme algo” se potencia porque se amplifica la interacción con los demás. No podés dejar el celular no solo por esta cuestión irracional a perder algo, sino que ya es parte del comportamiento compulsivo de hacer algo todo el tiempo”, advirtió.</p>
<p>“Hay que sumar un nuevo aprendizaje sobre cómo manejar los dispositivos tan compulsivamente. Es una cuestión conductual. Hay personas planificadoras que saben desconectarse”, afirmó.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5NsT6gN4FJAzkkk7RR5ude53kLg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/11/celular-adicto.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El uso del celular atraviesa todos los ámbitos de la vida y se transformó en algo cotidiano desde hace muchos años, al punto que la desconexión a ese...]]>
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                <updated>2022-11-21T00:06:11+00:00</updated>
                <published>2022-11-21T00:02:44+00:00</published>
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            Asociación Nazareth advierte que “están desbordados” ante el aumento del consumo de drogas
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JUcS4UaFsNe-g4QsWH3MxxxQm9Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/11/narcocultura.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Es muy triste porque los pibes y pibas que entran en esto terminan muertos o presos”, contó a Mirador Provincial la presidenta de la Asociación Nazareth, Eva Ferrigno, con sedes en Rosario y Cañada de Gómez, entre otras localidades. Así lo ve una de las referentes que atiende y ayuda en la recuperación a personas con problemas de adicción.</p>
<p>Los elevados niveles de violencia que vive Rosario y la región vinculados a delitos narcocriminales, con más de 250 homicidios, tiene también su lado B: los pibes y pibas que son víctimas del negocio de los estupefacientes y se vuelven adictos “cada vez más rápido” y con “drogas de diseño”, describió Ferrigno.</p>
<p>La ONG se encarga de alojar a personas que padecen consumo problemático y necesitan ayuda las 24 horas del día para poder desintoxicarse y tratar su adicción. Se ocupan de “un problema invisible”, como lo define su presidenta.</p>
<p>Para la referente social hay dos emergentes: “Uno tiene que ver con el hecho de que la demanda aumentó muchísimo este año. Nosotros trabajamos en atención residencial 24/7 y ahora estamos con listas de espera para ingresar pibes y pibas a los programas residenciales”.</p>
<p>Y, por otro lado, “las dificultades para la inclusión social o la incursión laboral”. Si bien desde la ONG apuestan a las capacitaciones “para que se puedan insertar”, pese al esfuerzo que realizan, “vemos que hay mucha dificultad para lograrlo, porque cuesta una enormidad que logren conseguir un trabajo que no esté vinculado a la comercialización de drogas”, advirtió.</p>
<p>“Es dinero rápido, en gran cantidad. La demanda del consumo se satisface. Es decir, es toda una cultura, como dicen los sociólogos, donde hay una narcocultura que tiene que ver con la facilidad de vivir socialmente de la venta de sustancias, tanto para subsistencia como para consumo”.</p>
<p>Ferrigno se muestra muy preocupada porque el negocio ilegal “no tiene comparación” lo que cuesta insertarse en el mundo laboral tradicional o dentro del sistema digamos y mucho menos “con lo que se gana”. Por eso, “la competencia es muy grande y muy desigual”.</p>
<p>Otro dato que resalta la titular de la ONG es que detecta que “las edades han bajado notablemente” y que llegan pidiendo ayuda con un “consumo agudo”. Ella señala que “hoy se toca fondo” con mucha más facilidad que antes, sumado a las “historias terribles y violentas” con las que llegan, lo que expone el nivel de violencia que atraviesa a la sociedad “en todos sus sectores sociales”.</p>
Sistema saturado
<p>Incursionar en el mercado del narcotráfico “es por poco tiempo y termina con la muerte”, afirma Eva. Porque “cuánto tiempo podés estar haciendo esto de ganar dinero rápido en un sistema vinculado al narcotráfico”, se cuestiona e insistió: “Como todo lo dramático que tiene el consumo termina con la muerte o en la cárcel”.</p>
<p>La ONG hace tiempo que viene señalando que la situación se está “desbordando”, sobre todo este 2022. Esto pasa porque “los sistemas que existen para poder atender esta problemática se quedan cortos, entonces los pibes y pibas ante las complicaciones para poder atenderse, terminan volviendo al mismo lugar del que vienen”.</p>
<p>Pese a lo negativo del escenario, Ferrigno se mantiene con esperanzas de que la cosa pueda cambiar y mejorar. “Hay muchos que sí logran salir adelante y que logran armar un proyecto de vida sólido y esperanzador. Es una gran motivación desde ese lugar. Pero cuesta muchísimo mantener programas para atender y asistir”.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JUcS4UaFsNe-g4QsWH3MxxxQm9Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/11/narcocultura.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“Es muy triste porque los pibes y pibas que entran en esto terminan muertos o presos”, contó a Mirador Provincial la presidenta de la Asociación Nazar...]]>
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                <updated>2022-11-16T13:54:30+00:00</updated>
                <published>2022-11-16T13:54:30+00:00</published>
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            Cáncer y “pulmones negros”: cómo inciden las imágenes de los paquetes de cigarrillos
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uee8sRzHyzrydYtUAn7mDg3Y9IU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/05/cigarrillos.webp" class="type:primaryImage" /></figure>
<p>(Por Luciano Andreychuk) &#8211; La Ley Nacional N° 26.687 (sancionada y promulgada en junio de 2011) estableció en todo el territorio argentino una regulación de la publicidad, promoción y consumo de los productos elaborados con tabaco. En su artículo 7 explicita que los paquetes de cigarrillos deben mostrar leyendas tales como Fumar causa cáncer; Fumar causa enfisema pulmonar; Fumar causa adicción; Fumar causa impotencia sexual; Fumar causa enfermedades cardíacas y respiratorias; La mujer embarazada que fuma causa daños irreparables a su hijo; Fumar quita años de vida, entre otros.</p>


<p>“En todos los casos se incluirá un pictograma de advertencia sobre el daño que produce el hábito de fumar”, dice la norma. Esos pictogramas son, por ejemplo, pulmones “destrozados” por el humo del cigarrillo, personas enfermas como consecuencia del tabaco o con tanques de oxígeno; niños que no pueden respirar adentro de un auto por el humo que despiden sus padres al fumar, entre otros.</p>

<p>Estas imágenes tan impactantes, ¿inciden de manera positiva para dejar de fumar? El Dr. Martín Maillo, médico neumonólogo, explicó que las imágenes aversivas en los atados apuntan a evitar que los no fumadores no caigan en la adicción, fundamentalmente en adolescentes y niños. En las personas fumadoras, no tienen gran impacto a nivel personal o psíquico”, precisa el especialista.</p>


<p>El presidente de la Asociación de Neumonología de Santa Fe pone como antecedente el caso Brasil, que fue el primero que aplicó esta medida: “Lo que se demostró es que el 90% de las personas no fumadoras estaban a favor de esas imágenes; pero lo que más sorprendió fue que el 70% de los fumadores estaban a favor de que se propaguen estas imágenes, cuando entendieron el sentido de éstas”.</p>


<p>No obstante, considera que en el fumador también impacta para que entienda los riesgos a los cuales se somete (una enfermedad grave, por caso).</p>


<p>¿Qué pasa con el marketing del tabaco?, consultó El Litoral al Dr. Maillo. El especialista recordó que la Argentina no adhirió al convenio marco de la OMS con respecto a lucha contra el tabaquismo. En ese convenio, uno de los puntos es limitar de manera extrema la publicidad de los cigarrillos. La Nación debería adherir a este convenio”, resalta.</p>
<p>La limitación extrema de la publicidad de productos de tabaco implicaría todo tipo de publicidad pública, gráfica o dinámica. “Esto tiene un impacto directo con la disminución del consumo en los fumadores. En términos de la industria del marketing, está demostrado que se identifica fácilmente y por los colores cada marca de cigarrillos. El hecho de sacar todo esto disminuye el consumo: el mecanismo de adicción lleva que al ver el color de la marca que fumás, te genera el estímulo del consumo”, dice Maillo.</p>



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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uee8sRzHyzrydYtUAn7mDg3Y9IU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2022/05/cigarrillos.webp" class="type:primaryImage" /></figure>(Por Luciano Andreychuk) – La Ley Nacional N° 26.687 (sancionada y promulgada en junio de 2011) estableció en todo el territorio argentino una regulac...]]>
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                <updated>2022-05-31T13:33:32+00:00</updated>
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