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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-08-05T18:31:10+00:00</updated>
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            Inversiones agropecuarias: cuáles son los beneficios fiscales que trae la nueva reforma
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bOAHfvY_kQZBTuY1JAT8yJHmV0o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/cosecha.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Miguel Ángel Vidaurreta (*)</p><p>Se puede afirmar que las recientes reformas impositivas incluidas en la Ley N° 27.802 de Modernización Laboral incentivan nuevas inversiones en el segmento de pequeñas y medianas empresas en general y, en particular, en el sector agropecuario.</p><p>En dicha ley, el Título XXIII establece el Régimen de Inversión para Medianas Inversiones (RIMI), que fue reglamentado por el Decreto 242/2026. Posteriormente, la Resolución Conjunta 5849/2026 de ARCA (ex AFIP) y las resoluciones dictadas por las secretarías de Agricultura y Energía completaron el plexo normativo aplicable en la materia.</p><p>Cabe destacar que, si bien la norma legal exige determinados montos mínimos de inversión para acceder a los beneficios del régimen, esos requisitos no rigen para determinados bienes considerados estratégicos para el sector agroindustrial.</p><p>La inversión en estos bienes -sistemas y/o equipos de riego, bienes de alta eficiencia energética, mallas antigranizo para el sector agropecuario y bienes semovientes- conlleva una doble ventaja: no requiere un importe mínimo determinado y, además, dichos bienes podrán amortizarse en un solo ejercicio fiscal.</p>Vidaurreta analiza las reformas impositivas incluidas en la Ley N° 27.802 de Modernización Laboral. Foto: Gentileza<p>También debe destacarse que la ley dispone una nueva forma de valuación para la hacienda de invernada, solucionando una antigua inequidad en el impuesto a las ganancias para este tipo de establecimientos.</p><p>Asimismo, resulta relevante la reducción de la tasa del IVA al 50% para la provisión de energía eléctrica utilizada en sistemas y/o equipos de riego destinados al sector agroindustrial, lo que implicará un ahorro significativo para quienes utilizan estos sistemas de manera intensiva.</p>Beneficios para la ganadería<p>En primer lugar, debe destacarse la norma aplicable para la hacienda de pedigrí o pura por cruza. Los reproductores machos y hembras registrados en asociaciones de criadores orientadas al mejoramiento genético superior podrán acceder al beneficio de amortización acelerada en un año. Es decir, la deducción podrá computarse en su totalidad en el mismo ejercicio fiscal de la compra.</p><p>Sin embargo, el cambio más relevante es el introducido por el artículo 193 de la Ley 27.802, que corrige una asimetría histórica en el impuesto a las ganancias.</p><p>Hasta ahora, los establecimientos de invernada y feedlot debían valuar sus existencias -novillos y vaquillonas- a precio de plaza (mercado) menos gastos de venta. Esto implicaba tributar por una denominada “ganancia por tenencia” o renta potencial sobre animales que aún no habían sido comercializados.</p><p>La nueva ley equipara el tratamiento de la invernada con el de los establecimientos de cría y habilita a valuar las existencias anuales al costo estimado por revaluación anual.</p><p>Para calcular la valuación de vaquillonas y novillos, los contribuyentes podrán utilizar los índices de relación incluidos en las tablas anexas a la Ley 23.079: para todas las vaquillonas, el correspondiente a la categoría de uno a dos años; y para todos los novillos, el de novillo de uno a dos años, según la categoría de que se trate.</p><p>Esta modificación tendrá efectos para los ejercicios fiscales iniciados a partir del 1 de enero de 2026. Su impacto económico estará dado por una menor valuación al cierre de las existencias, lo que permitirá diferir el resultado hasta el ejercicio en que se produzca la venta de los animales, liberando así un flujo de caja clave durante la etapa de engorde.</p>Otras medidas necesarias para el sector<p>Las propuestas impulsadas por entidades como los Colegios de Graduados en Ciencias Económicas adheridos a F.A.G.C.E., cooperativas, cámaras y fundaciones del sector apuntan a incorporar nuevas herramientas.</p><p>Entre ellas se plantea:</p><p>a) Incorporar la maquinaria usada al esquema de beneficios del RIMI.Por definición legal, el régimen promueve la adquisición de bienes de capital nuevos. Frente a esto, el sector pyme reclama que la maquinaria usada de origen nacional pueda acceder a la amortización acelerada, con el objetivo de dinamizar los mercados regionales de reposición.</p><p>Si bien el Gobierno flexibilizó la importación de líneas de producción y maquinaria usada pesada mediante el Decreto 483/2026, esta medida se desarrolla por una vía aduanera independiente bajo la órbita de la Secretaría de Industria y Comercio, sin vinculación directa con los beneficios impositivos del RIMI.</p><p>b) Permitir la amortización acelerada de reproductores de hacienda general.</p><p>c) Establecer una mayor deducción en el impuesto a las ganancias para la reposición de nutrientes y la conservación del suelo, premiando a quienes incorporen prácticas orientadas a la sustentabilidad productiva.</p><p>Por otra parte, podrían incorporarse nuevos bienes a los actualmente incluidos mediante actualizaciones de los listados vigentes por parte de las Secretarías de Agricultura y Energía.</p><p>Además, la Resolución General 5849 establece que aquellas inversiones productivas que no puedan ser encuadradas dentro de los listados existentes deberán contar con un informe elaborado por un profesional idóneo. Estas inversiones podrán ser evaluadas por las secretarías correspondientes según el tipo de actividad involucrada.</p><p>No obstante, la incorporación de nuevas actividades económicas o la modificación de aspectos centrales de la normativa -como extender los beneficios a bienes usados o crear categorías vinculadas al cuidado del suelo- requeriría una reforma legislativa aprobada por el Congreso.</p><p>Finalmente, se destaca el reciente anuncio del ministro de Economía referido a la ampliación en $50.000 millones del cupo de reintegros impositivos del IVA para inversiones encuadradas en el RIMI.</p><p>La medida apunta a resolver uno de los principales reclamos planteados por contadores y asesores del sector: garantizar la devolución efectiva del crédito fiscal de IVA para las pymes dentro del plazo de tres meses establecido por la Ley 27.802.</p><p>(*) Es Contador Público Nacional (UNR), Consultor de Empresas y miembro de la Mesa Directiva de la Federación &nbsp;Argentina &nbsp;de Graduados en Ciencias Económicas ( FAGCE)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bOAHfvY_kQZBTuY1JAT8yJHmV0o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/cosecha.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El Régimen de Inversión para Medianas Inversiones (RIMI) habilita ventajas para sistemas de riego, eficiencia energética, bienes productivos y hacienda, además de corregir una vieja inequidad en Ganancias para establecimientos de invernada.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-08-05T18:31:10+00:00</updated>
                <published>2026-08-05T17:22:36+00:00</published>
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            En la búsqueda de una &quot;Nueva Independencia&quot;
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/en-la-busqueda-de-una-nueva-independencia">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TRpXrZ9VRNmmRy6LVUfz51dva-c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/argentina_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Juan José Sagardía</p><p>Hacía tiempo que quería escribir sobre este tema. La historia nos cuenta que la independencia declarada el 9 de julio de 1816 en la ciudad de San Miguel de Tucumán fue el resultado de un Congreso, al que no asistieron las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, como tampoco los representantes de la Banda Oriental del Uruguay.</p><p>La historia también nos dice que antes, en 1815, en la entrerriana localidad de Concepción del Uruguay, se habían reunido las provincias faltantes de 1816 y declararon la Libertad de los Pueblos Libres de España y de Buenos Aires, encuentro organizado por el máximo referente de los orientales, o uruguayos, el caudillo don José Gervasio de Artigas.</p><p>Lógicamente, Buenos Aires allí no participó. Pero luego, para no perder su hegemonía "unitaria", organizó el Congreso de 1816, en el que se declaró la anhelada independencia. Una independencia que, al menos hasta dónde llega mi conocimiento, nunca fue confirmada por ley alguna, hasta que lo hizo el gobierno militar de facto de 1976.</p><p>En la época de la guerra independentista, las autoridades porteñas apoyaron a los portugueses para que invadieran Uruguay. Evidentemente el encono entre los dos puertos de Buenos Aires y Montevideo era mayúsculo y allí se fraguaba la verdadera diferencia.</p><p>Hacia 1820, Buenos Aires ganó la pulseada: Artigas fue derrotado y debió refugiarse en Paraguay. Ese triunfo, por mal que nos pese, es uno de los episodios trascendentes en la creación de la futura República Argentina y elemento vital en la posterior conformación de la estructura del unitarismo.</p>Ocho puntos de partida<p>Por todo lo comentado propongo una "Nueva Independencia" de la Argentina. Una que surja con otro punto de partida, que sea fruto del repaso de nuestra historia y nuestro pasado (no revisión, que es algo distinto, sobre todo cuando es mal entendida y peor emprendida), para corregirnos y para enmendarnos, como ejemplo de aspiración republicana legítima, superación cívica y construcción federal genuina.</p><p>1) Es hora de concretar un Congreso Nacional Argentino con la asistencia obligada de los representantes de los veinticuatro Estados provinciales que conforman nuestra Nación. La Constitución Nacional de 1853, proclamada con ausencia de Buenos Aires, denominó a nuestra patria Confederación Argentina y designó como primera "Capital Federal" a Paraná.</p><p>Lógicamente, después de varias vicisitudes, la provincia de Buenos Aires buscó introducir cambios en la Carta Magna de 1853 y en 1860 se lleva a cabo una reforma no muy publicitada. Buenos Aires pone condiciones, se anula el nombre de Confederación y se lo reemplaza por el de República Argentina.</p><p>2) Hay que eliminar todos los impuestos nacionales, provinciales y municipales que abonan los sectores de la producción y el trabajo. De esta forma, todo lo producido debería tener una rebaja mínima en sus costos, entre un 40 y un 60 por ciento.</p><p>Reemplazar dichos gravámenes impositivos por un solo impuesto, reconocido como "diezmo". Por cada venta y compra, cada ciudadano abonará entre el cinco y diez por ciento.</p><p>3) De esta forma todos los ciudadanos estaremos trabajando en "blanco", ya que seremos parte del aporte que hagan a los distintos Estados municipales y provinciales, así como la Nación. Esto será potable a partir del siguiente destino discriminado: 20 por ciento al municipio, 40 a la provincia, 30 al Estado nacional y 10 al BCRA, para pagar la deuda externa. Así, creo, seremos una Confederación.</p><p>4) Los salarios no podrán ser menores de 4 a 6 millones de pesos si así lo indica el deterioro del poder adquisitivo, que en algún momento tendría que mejorar si se apuesta a la producción. Hay que llevar a un óptimo nivel de funcionamiento y aprovechamiento lo producido en el campo, las industrias, las pymes y los comercios.</p><p>Los sueldos, al eliminarse impuestos regresivos, se podrán considerar positivos, mejorándose el poder adquisitivo también por esta vía (algo que en la actualidad no ocurre).</p><p>5) Eliminar dos ceros a los actuales billetes nacionales.</p><p>6) Libre circulación del dólar, con valor liberado.</p><p>7) Control exhaustivo de todo aquello que haya sido perjudicial en términos de administración de Justicia en Argentina. Superar cualquier exceso de poder de los tres poderes vigentes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), que haya sido parte o siga siendo parte de la mediocridad en la que está sumergida la Argentina.</p><p>8) Prever el traslado de la Capital Federal. Dentro de la Línea Buenos Aires, Rosario, Córdoba, se encuentra la ciudad cordobesa de Villa María, centro del país. Quizás sea una posible candidata.</p>Superar el estado actual<p>Lo que propongo a muchos les parecerá "inviable" o ilusorio, pero la realidad indica que en los últimos cuarenta años pasamos de ser un país productivo, a ser un país financiero e importador.</p><p>Las estadísticas pueden cerrar bien por el lado de algunos números y cifras, pero no hablan de la disminución de la producción industrial, del cierre de comercios y pymes, del desempleo y el trabajo "en negro", mucho menos de la corrupción.</p><p>Es cada vez más notorio el endeudamiento en el que termina el ciudadano "de a pie" y también lo es la lentitud de la Justicia. Todo es palpable, mientras la politiquería diaria tiene una única idea fija: las elecciones de 2027.</p><p>El argentino promedio, la gente, el pueblo trabajador, se ven afectados en su desarrollo laboral y encima sin referentes creíbles, mirando con desgano y hasta con cansancio los informativos, mientras que el delito, los acuerdos "bajo cuerda" y las corruptelas extrajudiciales siguen a la orden del día, poniéndose de moda las "valijas" que ya no portan ropa, sino miles y cientos de miles de dólares.</p><p>Debemos revertir semejante realidad. Por eso creo que es factible organizar la "Nueva Independencia" de la que hablo. Los ciudadanos debemos elevar nuestra voz. Y si es necesario invocar una vez más la ayuda del Señor (ya le hemos pedimos tanto a Dios, que hacerlo una vez más no creo que lo ofenda). Como digo siempre: Me duele la Patria. ¡Viva la patria!</p><p>Consumo planchado</p><p>Voy a detallar una serie de quince datos estadísticos y referenciales tomados algunos de El Litoral y otros de medios de CABA, que tienen que ver directa o indirectamente con la actual situación económica y social de Argentina, en la que estamos inmersos los ciudadanos "de a pie":</p><p>1) Unas 1.300 familias viven en zonas vulnerables al agua en la ciudad de Santa Fe. 2) Cuatro de cada diez personas están endeudadas (una de cada tres no pueden pagar). 3) Los precios mayoristas aumentaron 1%. 4) La industria santafesina retrocedió en mayo de 2026 (siete de cada diez produjeron menos). 5) En abril de este año se perdieron 12.000 empleos privados.</p><p>6) La inflación de junio pasado marcó seis meses de desaceleración. 7) Las exportaciones agroindustriales crecieron más en volumen que en precio. 8) El crédito no tracciona el consumo y la inversión. 9) El patentamiento de autos en julio cayó el 31,5% interanual. 10) Monotributistas aumentó el 7% en el contexto económico del gobierno actual por pérdida de trabajo registrado.</p><p>11) Bajan impuestos a las importaciones. 12) Dieciocho distritos provinciales recaudan menos que en 2023. 13) No bajaron las naftas; 14) Nueva campaña de Donación de Invierno por Pobreza. 15) La industria frenó la recuperación del primer semestre con una leve caída.</p><p>Todas estas anotaciones parciales dan por resultado que a en la Argentina "plancharon" el consumo. Demás está hacer críticas: nuestro gobierno adoptó , decididamente el camino de la Política Económica Financiera, en oposición a la Política Económica Productiva. Es lo que hay, es lo que vivimos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TRpXrZ9VRNmmRy6LVUfz51dva-c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/argentina_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Juan José SagardíaHacía tiempo que quería escribir sobre este tema. La historia nos cuenta que la independencia declarada el 9 de julio de 1816 en la...]]>
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                                <updated>2026-07-30T03:31:38+00:00</updated>
                <published>2026-07-30T03:31:35+00:00</published>
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            Evita
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FphhkE3h-dDfiwPowr9e5118msk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/evita.webp" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Seguimos hablando de ella. Tal vez la pasión no sea la de antes, pero hoy hasta quienes fueron sus adversarios políticos -en realidad, los herederos de ese encono- la reconocen como una protagonista de la historia. Desde la farándula y desde la política, desde el cine al teatro, desde la música a la literatura, todos se han ocupado de ella.</p><p>Aún hoy, el llamado peronismo de izquierda insiste en la lectura de una Evita rebelde y revolucionaria, algo así como una socialista intuitiva, una suerte de Rosa de Luxemburgo, iletrada, católica y antidivorcista. La diversidad de interpretaciones confirma la rigurosa actualidad de una mujer que a más de setenta años de su muerte continúa vigente en el imaginario popular.</p>II<p>En los miserables ranchitos de las orillas, en los arrabales amargos de las grandes ciudades, la estampita que los olvidados siguen reverenciando con religiosa monotonía es la que dibuja el óvalo perfecto de su rostro, sus ojos oscuros y la sonrisa dulce.</p><p>Para los pobres sin ilusiones y esperanzas, para aquellos que solo conocen privaciones, desgracias y miserias, sigue palpitando en el pasado con empecinado vigor un tiempo identificado con una mujer con la que se sintieron felices como jamás lo habían sido y a la que lloraron hasta secar los ojos el día de su muerte.</p>III<p>Debemos admitirlo de una vez por todas. Evita constituye uno de los imaginarios populares más formidables que hemos sido capaces de crear los argentinos en el siglo XX. Más allá del mito, todo es opinable. Evita pudo haber sido una mujer extraordinaria, pero su actividad política no está exenta de los inevitables juicios críticos.</p><p>El tiempo enfría pasiones y supera odios. Historiadores y ensayistas tienen el derecho de juzgar su actuación pública con prudente objetividad. Ni hada ni demonio. Fue una mujer que creyó en ciertos valores y supo ejercer el poder. Sin embargo, hay algo en ella que sorprende, conmueve y seduce.</p><p>El paso de Evita en la vida pública fue breve y fugaz como un relámpago o un sueño. Cuando murió apenas tenía treinta y tres años. Joven y hermosa, ganó el corazón de los pobres con sus arrebatos generosos, el encanto de su sonrisa, los cabellos rubios, las joyas ostentosas y los tapados caros. Todo junto. Y así la aceptaron las multitudes que la amaron.</p>IV<p>Quienes la conocieron la recuerdan en el balcón, la voz algo histérica, desafinada al principio, luego enronquecida, rencorosa, las frases cortas golpeando implacables en el aire, el movimiento nervioso de las manos... y abajo, en la plaza, la multitud fascinada. Hasta sus amigos aceptan que sus furias eran terribles.</p><p>Le gustaba que la adularan y no perdonaba la disidencia y mucho menos la traición. Era fanática, sectaria y despótica. Sus defectos eran tan visibles como sus encantos, pero para el pobrerío no había tiempo, ganas, ni lugar para disquisiciones semejantes.</p><p>La amaron sin beneficio de inventario, admiraron su coraje, su gracia, el sonido fresco de su risa, sus iras antológicas; y se sintieron seducidos por su extraña belleza que se fue haciendo cada vez más transparente hasta casi desvanecerse en el aire.</p><p>Es verdad, odiaba con fuerza, era la mujer del látigo, sus iras intimidaban, pero, y esto se lo admiten sus críticos, a diferencia de Juan Domingo Perón, era capaz de querer.</p>V<p>Ni la crítica ni la objetividad pueden mantenerse indiferentes ante el espectáculo de las multitudes que aquel 26 de julio de 1952 desfilaron bajo la lluvia y la bruma... y así lo siguieron haciendo durante trece días alucinados. Es verdad que mientras esto ocurría en otras partes de la ciudad y de la Argentina se celebraba su muerte.</p><p>No me alegra decirlo, pero debo admitir que aquellas manifestaciones de dolor y congoja fueron más humanas y nobles que las muecas de alegría que se dibujaban en el rostro de los que la odiaban.</p><p>Conste que no pertenezco al universo político y afectivo de Evita. Sin ánimo de exagerar, diría que todo me distancia de ella. No comparto ni sus ideas, ni su manera de relacionarse con los pobres, ni sus arrebatos de fanatismo, ni el lugar que le asignaba a la mujer, ni su visión de la democracia, ni -sobre todo- su concepción del poder.</p><p>Pertenezco por decisión propia al universo que ella rechazaba y en algún punto odiaba. Desde el punto de vista racional, las imágenes que la legión de sus seguidores aprueban no me dicen nada y, en más de un caso, las rechazo.</p>VI<p>Debo admitir, sin embargo, que empobrecería mi visión de las cosas si ignorara esa personalidad increíble o si desconociera la consistencia del vínculo que fue capaz de elaborar con las clases populares. Sería necio, y algo más que necio, decir que todo fue producto de la manipulación y el engaño.</p><p>Nos guste o no, fue única. Muchas mujeres intentaron imitarla, pero el fracaso fue tan estrepitoso que en algunos casos llegó a confundirse con el ridículo y, en otros, con el grotesco. Es que más allá de todo, Evita pudo darse el lujo exclusivo de ser adorada por multitudes que identificaban su imagen con confusos sentimientos de justicia y redención.</p>VII<p>No es casualidad que sean preferentemente los pobres los destinatarios de un romance que se reconstruye diariamente.</p><p>Son los despojados, los que no saben o no tienen qué creer quienes vuelven la mirada vacilante al pasado para idealizar un tiempo de felicidad con escuelas, hospitales, casas, colonias de vacaciones, campeonatos de fútbol, máquinas de coser y juguetes entregados por una mujer que se parecía a una princesa, pero que hablaba y sentía como ellos.</p><p>Evita lucía joyas preciosas y tapados de piel, pero a ellos los escuchaba y los amparaba. Vivía rodeada de gente importante, pero era capaz de pasarse horas conversando con cada uno de ellos; que no entendía de economía y de finanzas, pero a ellos los entendía como nadie nunca los había entendido.</p>VIII<p>"Fue una trepadora social, una alucinada por el poder, una manipuladora de sentimientos", le decía, de esto hace una ponchada de años, a un viejo militante peronista que ya no está, pero con el que fuimos amigos a pesar de todas las diferencias. "Lo que decís no me consta, pero si fuera cierto... yo a Evita se lo perdono", me respondió aquella noche ese viejo peronista.</p><p>El hombre que así hablaba, la vio a Evita una sola vez en su vida. Fue cuando visitó Santa Fe en julio de 1946. De esa tarde soleada recordaba la multitud en la tribuna de Colón y en la cancha, en el centro de la cancha, Evita... el vestido a lunares, los zapatos blancos y el pañuelo celeste en el cuello apenas agitado por el viento.</p>IX<p>Ese hombre curtido por los años, pobre, digno, generoso, rebelde, quería a Evita con un amor ciego, incondicional, absoluto. Había conocido cárceles, plenarios clandestinos, caños estallando en madrugadas subversivas, jornadas de luchas agitadas con panfletos, miguelitos contra carneros, tizones caseros decididos a pintar paredes con consignas peronistas.</p><p>Despreciaba a los burócratas y alcahuetes del peronismo, y en los últimos años ni el propio Perón lo conformaba del todo, aunque esa era una crítica que solo él se permitía hacer, porque cuando yo insinuaba alguna crítica al General, también lo defendía a cara de perro.</p>X<p>Mi amigo era un laburante honrado y valiente, que había sufrido mucho y que en los últimos años había perdido todas las esperanzas; sin embargo, cuando le hablaban de Evita, su rostro se iluminaba, y cuando la criticaban, como yo acostumbraba hacerlo, se le oscurecía.</p><p>"A Evita se lo perdono...", me dijo esa noche apoyando con fuerza el puño cerrado en la mesa de madera con botellas, vasos y ceniceros, mientras miraba la pared descascarada y húmeda de aquella vieja pensión de estudiantes, en donde justamente en el centro colgaba un póster.</p><p>Allí estaba ella. Ni de trajecito sastre, ni de reina, ni de señora pacata. Esa Evita se parecía mucho a la mujer que mi amigo amaba: los cabellos rubios sueltos, la camisa abierta, la mirada desafiante, la sonrisa atrevida y fresca... eterna y frágil... adorable y peligrosa…</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FphhkE3h-dDfiwPowr9e5118msk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/evita.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La figura de Eva Perón sigue siendo un símbolo para muchos argentinos, evocando debates sobre su legado político y su influencia en la cultura popular actual. Su impacto trasciende el tiempo, manteniéndose viva en el imaginario colectivo como una líder carismática y controvertida.]]>
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                                <updated>2026-07-27T23:49:35+00:00</updated>
                <published>2026-07-27T23:49:29+00:00</published>
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            Fin de época: el sistema de salud argentino se está vaciando
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TBpapv6kWyMoLT0Fq3famzpE_7o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/sanatorio.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>(*) Por Dr. Carlos Alberto Díaz&nbsp;</p><p>Hay momentos en la vida de las instituciones en que el diagnóstico ya no alcanza. Se puede seguir describiendo el deterioro con la precisión de un informe técnico, se pueden alinear cifras, comparar sistemas, citar la literatura, y aun así quedarse corto frente a lo que realmente está pasando: esta no es una crisis más del sistema de salud argentino. Es el cierre de una época. La época del aseguramiento social solidario, la del «todos cubiertos, todos iguales», se está terminando ante nuestros ojos, en silencio, sin que nadie la haya decretado, sin que nadie se haga cargo.</p><p>Quienes trabajamos en el interior del sistema —en la gestión, en la clínica, en la provisión, en la prestación, en la auditoría, en las redes, en la docencia— lo sentimos en el cuerpo antes que en los números. Se vacía en una letanía dolorosa y generadora de muertes evitables. No de un día para el otro, sino con la lentitud de lo que se drena por una fisura que nadie quiere ver. Y como en todo fin de época, hay ganadores y hay perdedores. Conviene decirlo sin eufemismos, empezando por quienes más tienen que perder: los pacientes. Tengo la sensación de la parábola de la rana hervida. No podremos salvarnos.</p>&nbsp;¿Los pacientes primero? ¿la salud como privilegio de cartera?<p>La verdad incómoda que este editorial no va a esquivar es la siguiente: hoy, en la Argentina, tener un prepago —o una obra social de las que todavía funcionan como tales— es tener acceso a un buen servicio de salud. No tenerlo es entrar en una fila. Esa fila tiene nombre: lista de espera visible y oculta. Y esa lista de espera tiene consecuencias clínicas concretas, no administrativas: más infartos que llegan tarde al balón, más accidentes cerebrovasculares sin ventana terapéutica, más insuficiencias renales que debieron prevenirse, más cirugías que se posponen hasta que el paciente empeora.</p>Dr. Carlos Alberto Díaz: “La salud, en la Argentina, se está vaciando de contenidos, de espíritu, de vocación”. Foto: Gentileza<p>El sistema no lo va a anunciar en un comunicado. Simplemente va a ocurrir, prestación por prestación, turno por turno. Y la respuesta institucional frente a eso, hay que decirlo también, va a ser la de siempre: nada. Ninguna épica, ninguna reforma de fondo, solo la administración silenciosa de la escasez.</p><p>La pregunta que el sistema evita: Si el acceso a un buen resultado clínico depende cada vez más de la cobertura que uno puede pagarse, ¿en qué sentido seguimos llamando «sistema de salud» a lo que en los hechos ya funciona como un mercado segmentado por capacidad de pago?</p><p>&nbsp;</p>El presupuesto público, mientras tanto, no es un colchón infinito<p>El presupuesto público, mientras tanto, no es un colchón infinito: depende de la recaudación fiscal, que cae en la misma proporción en que cae la actividad económica.</p><p>El círculo se cierra sobre sí mismo: menos empleo formal, menos aportes, menos recaudación fiscal, menos presupuesto público, más gasto de bolsillo, más pacientes sin cobertura efectiva. Cada eslabón empuja al siguiente hacia abajo.</p><p>Hay un capítulo dentro de esta ecuación que merece mención aparte, porque agrava por sí solo el desfinanciamiento de las obras sociales: la incorporación obligatoria de los monotributistas al sistema.</p><p>El aporte que un monotributista destina a su cobertura de salud ronda hoy los 19.750 pesos, apenas el veintidós por ciento de lo que cuesta financiar el Programa Médico Obligatorio.</p><p>La propia Confederación General del Trabajo lo ha planteado en estos términos en su diagnóstico sobre la situación de las obras sociales, señalando que el aporte de los monotributistas es varias veces inferior al costo real del PMO y que, además, quienes ingresan por esta vía suelen presentar una carga de enfermedad igual o mayor a la de los afiliados que aportan por relación de dependencia (CGT, 2026).</p><p>El resultado no es un detalle contable: cada monotributista que se suma al padrón sin que su aporte cubra el costo de su propia cobertura empuja hacia abajo la cápita media del conjunto de la obra social, obligándola a financiar esa diferencia con lo que aportan los afiliados formales.</p><p>Es, en los hechos, otra forma en que la solidaridad del sistema se transforma en subsidio cruzado no reconocido, silencioso y creciente.</p><p>&nbsp;</p>PAMI: el síntoma más visible de un mal estructural<p>El PAMI no es una anomalía aislada: es el síntoma más visible de un mal estructural, porque concentra en un solo organismo todas las tensiones del resto del sistema.</p><p>Déficit crónico, dificultad creciente para sostener prestaciones, una población beneficiaria que envejece y demanda más justo cuando el financiamiento demanda menos.</p><p>No hay indicios de que esa tensión se resuelva sola, ni de que exista hoy una decisión política de resolverla de fondo.</p><p>&nbsp;</p>El mercado de medicamentos: la negociación que no tenemos<p>A esta ecuación financiera ya insostenible se le suma un factor que la agrava sistemáticamente: el costo de los medicamentos.</p><p>Cada vez se usan más fármacos, y los que sustituyen a los anteriores son, sistemáticamente, más costosos.</p><p>El estándar internacional de veinte años de protección de patente (ADPIC/TRIPS) ya es, de por sí, un plazo largo frente a la necesidad de acceso; en la práctica argentina, además, el tiempo efectivo de exclusividad se ha extendido en los últimos años en lugar de acortarse (CAEME, 2024), postergando el ingreso de genéricos que aliviarían la presión sobre el gasto.</p><p>Y cuando la Argentina intenta correr ese límite, aunque sea un poco, la respuesta de los intereses comerciales globales —con Estados Unidos a la cabeza— no es la negociación: es la presión.</p><p>Los criterios de patentabilidad relativamente restrictivos que el país adoptó para limitar extensiones monopólicas abusivas y favorecer el acceso a genéricos están hoy bajo una presión internacional creciente para alinearse con estándares más favorables a las corporaciones multinacionales (Fundación Soberanía Sanitaria, 2026).</p><p>El acuerdo comercial reciente entre la Argentina y Estados Unidos exige, entre otras cosas, extender los plazos de exclusividad de datos y habilitar prórrogas adicionales sobre los veinte años estándar de patente, lo que retrasa aún más el acceso a genéricos y sostiene precios altos (Asociación Acceso Justo al Medicamento, 2026; Díaz, 2026b).</p><p>Se recupera la posición ganada y se vuelve a presionar. No tenemos, hoy, poder de negociación real frente a esa dinámica.</p><p>Y sin ese poder, cada actualización del vademécum es, en los hechos, una transferencia de recursos desde un sistema que ya no tiene margen hacia una industria que no está dispuesta a cederlo.</p><p>&nbsp;</p>Buenos resultados, mal gastados: la ineficiencia como enfermedad crónica<p>Conviene ser justos en el diagnóstico: la salud en la Argentina, en términos absolutos, es buena.</p><p>El problema no es la ausencia de capacidad técnica ni de recursos humanos formados. El problema es que los resultados que obtenemos son sistemáticamente inferiores a los que el gasto debería producir.</p><p>Se gasta más de lo que se obtiene.</p><p>Esto no es una particularidad local: la Organización Mundial de la Salud estima, de manera global, que entre el veinte y el cuarenta por ciento del gasto sanitario se desaprovecha por ineficiencia, concentrado en recursos humanos mal asignados, uso irracional de medicamentos y fallas operativas en los servicios (OMS, 2010).</p><p>Hay sectores del sistema argentino que se ubican en el extremo superior de ese rango, con más del treinta por ciento de ineficiencia (Díaz, 2025), un número que no es un margen de error contable sino una fuga estructural de recursos que, si se corrigiera, cambiaría por completo la conversación sobre financiamiento.</p><p>&nbsp;</p>No una crisis, sino varias, a la vez<p>Es un error de diagnóstico —y un error político— hablar de «la» crisis del sistema de salud argentino, en singular.</p><p>No hay una sola crisis: hay varias, simultáneas, que involucran a instituciones distintas y que rara vez se miran en conjunto.</p><p>La ANMAT y su capacidad regulatoria.La evaluación de tecnología sanitaria, todavía incipiente frente a la velocidad de la innovación.Los laboratorios, entre la presión de precios y la de patentes.Las sociedades científicas, que deberían fijar estándares y muchas veces llegan tarde.La logística de insumos, con dificultades reales para distribuir recursos y mantener operativos a los efectores en todo el territorio.</p><p>Cada una de estas crisis, por separado, sería gestionable.</p><p>Juntas, y sin coordinación entre los ministerios y organismos que las administran, son la razón por la que ninguna reforma parcial alcanza.</p>Un endeudamiento de 20 años que nadie quiere pagar<p>Los efectores del sistema —hospitales, clínicas, sanatorios— arrastran un endeudamiento que en muchos casos supera las dos décadas.</p><p>No es un problema de coyuntura: es estructural, y regularizarlo exigiría una reestructuración profunda de la matriz de costos que el sistema, tal como está financiado hoy, no tiene con qué costear.</p><p>Las propias entidades que agrupan a estos efectores —CADIME, ADECRA+CEDIM y CONFECLISA, reunidas en CONAES— vienen advirtiendo desde hace años sobre esta situación, señalando que sus ingresos dependen de aranceles cristalizados y de condiciones financieras que les son impuestas, sin que sean ellas mismas formadoras de precios ni intermediarias económicas (CONAES, 2026).</p><p>La solución obvia —que de ahora en más los efectores paguen puntualmente todas sus obligaciones impositivas y no generen deuda nueva hacia adelante— es correcta como principio y casi inaplicable como política, si no se resuelve primero la brecha entre lo que el sistema recauda y lo que el sistema necesita gastar para funcionar sin acumular pasivos.</p><p>&nbsp;</p>Hacia una concentración caníbal<p>Si nada de esto se corrige, el destino más probable del sistema no es el colapso súbito, sino algo más lento y en cierto modo más preocupante: una concentración caníbal.</p><p>Las obras sociales tal como las conocimos —con historia, identidad, arraigo sectorial— van a desaparecer, absorbidas unas por otras o simplemente vaciadas de afiliados y de sentido, sin que existan estructuras institucionales, empresas o figuras jurídicas preparadas para sustituirlas.</p><p>Y cuando eso ocurra, los afiliados de las obras sociales que desaparezcan no van a tener adónde ir, porque no hay planificado ningún mecanismo de reasignación.</p><p>La cobertura no se transforma: simplemente deja de estar, para quien no pueda pagarla por otra vía.</p><p>&nbsp;</p>El cambio cultural, antes que el cambio normativo<p>La prestación pública puede mejorar. De eso no tengo dudas.</p><p>Pero no va a mejorar solo con presupuesto, ni solo con una nueva ley, ni con un decreto que reordene competencias entre la Nación y las provincias.</p><p>Lo primero que hay que aceptar —y esta es, quizás, la frase más difícil de todo este editorial— es que se necesita un cambio.</p><p>No un ajuste, no una reforma cosmética, no una readecuación de aranceles: un cambio cultural en la forma en que el sistema entiende su propia función.</p><p>Mientras sigamos discutiendo el financiamiento sin discutir el modelo de atención, la eficiencia sin discutir la gobernanza, y la cobertura sin discutir qué estamos dispuestos a garantizar como sociedad, vamos a seguir gestionando la agonía de una época en lugar de construir la que viene.</p><p>&nbsp;</p>La salud, en la Argentina, se está vaciando de contenidos, de espíritu, de vocación<p>La salud, en la Argentina, se está vaciando de contenidos, de espíritu, de vocación.</p><p>No porque falten profesionales dispuestos a ejercerla con vocación —los hay, y son mayoría—, sino porque el sistema que los rodea ya no les ofrece el marco institucional, financiero y regulatorio para que esa vocación se traduzca en resultados.</p><p>Ese es, en definitiva, el verdadero fin de época: no el de una obra social o un prestador en particular, sino el de una forma de entender la salud como derecho garantizado que, sin una decisión política y social explícita de sostenerla, se convierte silenciosamente en un privilegio de cartera.</p><p>El aviso ya está dado.</p><p>Lo que sigue depende de si, como sistema, aceptamos que hace falta cambiar, o si preferimos seguir administrando, prestación por prestación, la desaparición de lo que alguna vez quisimos construir.</p><p>(*) Director de la Especialización en Economía y Gestión de la Salud de la Universidad ISALUD</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TBpapv6kWyMoLT0Fq3famzpE_7o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/sanatorio.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El Dr. Carlos Alberto Díaz advierte que la Argentina atraviesa una transformación profunda de su modelo sanitario. Señala que la fragmentación, el desfinanciamiento, la pérdida del principio solidario y la creciente dependencia de la capacidad de pago individual están erosionando la idea de la salud como un derecho garantizado.]]>
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                                <updated>2026-07-27T20:35:56+00:00</updated>
                <published>2026-07-27T14:54:01+00:00</published>
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VBECBxtLEeEfuV9qsAxmxrO9x6w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/bcra.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este número representa la inflación acumulada desde el año 1935 (inclusive), esto es, desde que se creó el Banco Central de la República Argentina, el cual se suponía que tenía como misión fundamental preservar el valor de la moneda. Evidentemente, el BCRA, como toda institución de Argentina, no sólo no cumplió con su objetivo, sino que la obscenidad del registro hace ineludible el debate acerca de si debiera existir o no un Banco Central y de decidirse su existencia, bajo qué reglas debería operar.</p>El dinero y la inflación<p>El dinero existe porque ante el desafío de la doble coincidencia y la indivisibilidad de los bienes, el hombre ideó el modo de facilitar el intercambio. De hecho, el dinero existe porque la alternativa de trueque nos haría perder millones de transacciones con la consecuente caída en el nivel de vida. No es lo mismo una economía con o sin dinero (trueque). Así, aquel bien que muestre un mayor nivel de comercio será utilizado para el intercambio indirecto y ello lo convertirá en dinero, dando lugar a las funciones de unidad de cuenta y medio de pago generalizado. En paralelo, la necesidad de que el bien utilizado como dinero no perdiera valor en el tiempo, derivó en el uso de los metales preciosos dando lugar a la función de reserva de valor. Sin embargo, el uso de los metales traía aparejado el problema de la portabilidad y del riesgo del traslado, lo que derivó en la creación del papel moneda convertible. En definitiva, la oferta monetaria no es más ni menos que la prestación de un servicio de liquidez que permite realizar transacciones, independientemente de la propiedad del negocio. Y es claro que la prestación estatal de dicho servicio ha sido deplorable.</p><p>Naturalmente, la reflexión precedente no es apta para el paladar de nacionalistas de pacotilla, la izquierda que suspira estadolatría y de una corporación política hipócrita que arropada de formas pomposas y “buenas intenciones”, y quienes comparten esa pasión despreciable por la expropiación de la propiedad privada. Para ellos, la provisión del dinero debe estar en manos del Estado, ya que, dado el curso forzoso, la oferta monetaria no sólo provee el servicio de liquidez, sino que además brinda una fuente de recaudación tributaria sin tener que legislar impuestos explícitos. A su vez, vale la pena mencionar que el robo no está dado por el impuesto inflacionario (la tasa de inflación multiplicada por la demanda de dinero) sino que el mismo viene dado por el señoreaje (emisión sin respaldo). Un ejemplo lo dejará en claro. Si una economía crece, la demanda de dinero crece, por lo que si la oferta monetaria permanece constante habrá deflación, la cual hace que los individuos aumenten su riqueza real. Sin embargo, si la oferta de dinero crece tal que la inflación fuera nula, el impuesto inflacionario sería nulo y, sin embargo, el Estado ahora cuenta con más recursos, por ende, no los tiene el privado. Hay expropiación. Y no sólo eso, la forma en que el Estado introduzca el dinero afecta la distribución del ingreso y a los precios relativos, por lo que afectará ahorro, inversión y tasa de interés. Esto es, habrá daños en el presente y en el futuro.</p>El caso argentino y qué pasó en 2012<p>El caso argentino es muy claro. Antes de que existiera el Banco Central de la República Argentina la tasa de inflación anual era del 1,03% anual. A su vez, en los diez años posteriores a su creación la tasa de inflación saltó a 6,05% anual. Luego de la estatización durante el gobierno del General Juan Domingo Perón, la inflación hasta 2025 promedió un 63,2% anual. Es más, este promedio geométrico no fue homogéneo a lo largo de la historia. En el período 1946-1974 fue del 29,7%. En el lapso 1974-1991 trepó al 312,8% y ello derivó en La Ley de Convertibilidad, la cual logró bajar la tasa de inflación al 8,2% anual durante los diez años que estuvo vigente. Sin embargo, la idea de restringir el uso fiscal de la emisión de dinero (algo permitido hasta que la posición en títulos públicos del Estado no superara un tercio de la base monetaria) no era del agrado de la política. Así, durante 2002 se terminó con la convertibilidad bajo la premisa que esta vez sería diferente y que la política monetaria sería conducida racionalmente. Más allá de la estafa que implicó sacar el respaldo a los pesos, la que a dólares de hoy asciende a unos US$ 30.000 millones, la racionalidad progresista nos trajo una inflación del 168.580,3%, esto es, una inflación anual del 36,3%. Sin embargo, en función de lo que sucedió a lo largo del siglo XXI se deparaba un peor desenlace que el del período 1974-1991, ya que podemos observar que Néstor Kirchner dejó la misma inflación que recibió pese a la tendencia decreciente heredada, al tiempo que Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández dejaron a su sucesor una inflación mayor a la heredada.</p><p>Naturalmente, para lograr tamaño desastre necesitó de un BCRA acorde a las necesidades de la casta política. Y si bien, los cambios en la Carta Orgánica del 2002 eran nefastos, la modificación de 2012 llevó los niveles de la brutalidad política al paroxismo, donde la nueva Carta Orgánica se delineó para justificar el robo de US$ 10.000 millones para el Fondo del Bicentenario de 2010 que permitiera una nueva edición del “Pan y Circo” que posibilitó la reelección de CFK. Pero no les bastó con crear el entramado legal para habilitar el saqueo de las reservas internacionales vía Letras Intransferibles, sino que, como consagración de la ignorancia, se le asignó a un instrumento de política económica cinco objetivos: (i) la estabilidad monetaria; (ii) la estabilidad financiera; (iii) el empleo, (iv) desarrollo económico y (v) equidad social. Esto es, al BCRA había que entrar con un casco para no morir de un golpe en la cabeza mientras volaban los fajos de dinero hacia la Casa Rosada.</p>Cinco puntos para una propuesta<p>Frente a esta pasión expropiatoria de la alta política, decidimos poner fin a 91 años de historia y reformular la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina en base a cinco líneas analíticas. En primer lugar, se termina con la bestialidad de cinco objetivos para un instrumento y la misión fundamental del BCRA vuelve a ser el de preservar el valor de la moneda. Esto es, la nueva CO reconoce la naturaleza monetaria de la inflación, ya que la misma es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta (ya sea porque aumenta la oferta y/o baja la demanda) que conlleva a una pérdida del poder adquisitivo del dinero, es decir, todos los precios en unidades monetarias suben.</p><p>La segunda modificación es que se prohíbe de modo taxativo la financiación del Estado, esto vale tanto para el Tesoro Nacional como para los Estados Provinciales y los Municipios, y toda compra de títulos públicos del Estado Nacional en el mercado primario. Vale la pena destacar que el señoreaje, el cual toma forma bajo la compra de títulos del Estado, no es ni más ni menos que una falsificación de dinero, lo cual está tipificado en el Código Penal y que en este caso alcanza a una asociación ilícita conformada por el Poder Ejecutivo, el Congreso de la Nación y la cúpula del Banco Central.</p><p>La tercera modificación está relacionada con blindar al Presidente del BCRA y al Directorio de los atropellos de la política. En este sentido, si bien se mantiene el mecanismo de nombramiento, la remoción será mucho más exigente. De este modo, la remoción requerirá de dos tercios no sólo de la Cámara de Senadores sino también de la Cámara de Diputados. La experiencia muestra que todas las remociones intempestivas siempre estuvieron ligadas a conseguir una mayor laxitud en la política monetaria, esto es, para estafar al sector privado mediante el señoreaje, el cual hemos demostrado que es un impuesto no legislado. Por ende, si la política quiere cobrar más impuestos es razonable que ello pase por la Casa del Pueblo.</p><p>En cuarto lugar, se restringe el pago de dividendos por los resultados derivados de la prestación del servicio de liquidez. En este sentido, determinados los activos iniciales (31/12/26), los mismos serán asimilados en unidades físicas, por lo que los resultados por tenencia asociados a cambios en los precios de dichos activos serán imputados a una reserva técnica no distribuible (concepto similar al revalúo técnico). Por otro lado, los resultados asociados al manejo de cartera del Banco sólo podrán ser girados al Tesoro Nacional para la cancelación de deuda.</p><p>Finalmente, se eliminan de cuajo otros cambios introducidos por la Carta Orgánica de 2012 al tiempo que se elimina la estafa de las Letras Intransferibles.</p><p>Por lo tanto, esta reforma de la CO del BCRA, junto a las nuevas reglas fiscales (déficit cero y shutdown), la nueva ley de Mercado de Capitales y la desregulación del Mercado de Seguros, pondrá fin a 91 años de saqueo, expropiación, impunidad y decadencia que nos permitirá hacer a la Argentina grande nuevamente.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VBECBxtLEeEfuV9qsAxmxrO9x6w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/bcra.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Este número representa la inflación acumulada desde el año 1935 (inclusive), esto es, desde que se creó el Banco Central de la República Argentina, el...]]>
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                                <updated>2026-07-26T21:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-07-26T21:00:00+00:00</published>
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            Malvinas une
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2U9oXRkugRsrHz2XqkwssMAlXIE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/pullaro_rada.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La muerte de Rubén Rada fue un golpe muy fuerte no solo para los ex combatientes de Malvinas sino para toda la política santafesina y no solo hubo posteos en redes sociales, sino también distintos homenajes y reconocimientos.</p><p>El gobierno abrió la sede de delegación Rosario para el velorio en la mañana del domingo cuando gran parte del país pensaba en la final del Mundial entre Argentina y España. Allí convergieron en el último adiós el actual gobernador Maximiliano Pullaro y su antecesor, Omar Perotti.</p><p>"Rada querido, esta semana se cumple un mes de ese abrazo y el asado que compartimos con Héroes de Malvinas en Santa Fe. Hoy nos toca despedirte recordando el compromiso y el legado que dejás. Hace un tiempo atrás me pediste que en la nueva Constitución de Santa Fe exista un artículo dedicado a Malvinas. Y en ese artículo, que hoy existe, se encuentra el trabajo de toda tu vida. No tengo dudas de que esta semana fue muy importante para vos que a Malvinas querías "volver con DNI y no con pasaporte", escribió Pullaro en redes el sábado, a pocas horas de conocer el deceso.</p><p>"Nos dejaste temprano, pero te encontraremos siempre en la memoria intacta del pueblo argentino y en la mirada de cada joven que rinda honor a nuestros soldados, a nuestros Héroes de Malvinas. Dedicaste tu vida a mantener viva su memoria y supiste sembrar el sentimiento Malvinas en las nuevas generaciones. Fueron muchos años caminando juntos, compartiendo charlas, momentos y una causa que nos unió profundamente", escribió Perotti en la despedida.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2U9oXRkugRsrHz2XqkwssMAlXIE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/pullaro_rada.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La despedida de Rubén Rada reunió a dirigentes de distintos espacios políticos, unidos por el reconocimiento a su legado malvinero.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-26T12:05:37+00:00</updated>
                <published>2026-07-26T12:05:35+00:00</published>
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        <title>
            Malvinas, el reclamo que conquistó el Mundial
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/malvinas-el-reclamo-que-conquisto-el-mundial" type="text/html" title="Malvinas, el reclamo que conquistó el Mundial" />
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        <author>
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/malvinas-el-reclamo-que-conquisto-el-mundial">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mJAFdr9p6dSzyDiHqzxIrmpwZv0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/bandera_malvinas_7.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Iván Ambroggio (*)</p><p>El fútbol, calificado por el entrenador italiano Arrigo Sacchi como "la más trascendental de las trivialidades", ha demostrado una vez más que, en el ADN argentino, su influencia trasciende el campo de juego.</p><p>Tras la histórica semifinal del Mundial 2026 contra Inglaterra, una imagen recorrió el planeta: los jugadores de la Selección Argentina desplegando una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas".</p><p>No fue solo una celebración deportiva; fue un acto de soberanía que, en cuestión de minutos, transformó un estadio en una tribuna global de reclamo legítimo. La repercusión fue inmediata y digitalmente medible. Los datos de Google Trends reflejaron un aumento del 2.400% en las búsquedas globales sobre las Islas Malvinas durante la semana posterior al encuentro.</p><p>Personas en rincones del mundo que quizás nunca habían reparado en el archipiélago se preguntaron qué eran, por qué ese reclamo y, fundamentalmente, por qué la Argentina insiste tanto. Frases como "argentina falklands banner" y "qué son las Malvinas para los argentinos" se dispararon, rompiendo el cerco comunicacional que a menudo los intereses británicos imponen sobre la cuestión.</p><p>El segundo impacto llegó desde el propio Reino Unido. El diario The Guardian, uno de los principales y más influyentes medios británicos, publicó una extensa columna del periodista Simon Jenkins en la que sostuvo que las Islas Malvinas "no pueden ser británicas para siempre" y reclamó que Londres retome las negociaciones con la Argentina.</p><p>Simon Jenkins, periodista británico (The Guardian). Pide un cambio en la política del Reino Unido.</p><p>El artículo apeló al "sentido común geográfico" más que a argumentos históricos, cuestionó el costo de mantener la defensa militar del archipiélago de 60 millones de libras al año y consideró que la bandera desplegada por el seleccionado argentino podría convertirse en el impulso necesario para reabrir un diálogo congelado desde hace más de cuatro décadas.</p><p>Jenkins recordó que durante la década de 1970 existían negociaciones sobre la soberanía, mencionó el reciente acuerdo entre Londres y Madrid sobre Gibraltar como antecedente diplomático y expresó su deseo de que la bandera exhibida por la Selección Argentina sirva para impulsar nuevamente conversaciones entre ambos países.</p><p>Este fenómeno subraya una verdad ineludible: la causa Malvinas no puede ser patrimonio exclusivo de la diplomacia de escritorio. Requiere, imperativamente, que el pueblo la abrace y la mantenga viva, actuando como un escudo contra el olvido. Los gobiernos, de cualquier signo político, son temporales; los intereses geopolíticos, a veces, se ven tentados por la comodidad de la inacción.</p><p>Cuando la sociedad civil pone a Malvinas en la agenda internacional -como ocurrió en esta Copa del Mundo-, les impide a los gobiernos claudicar en un reclamo que es, en esencia, una herida abierta en la identidad nacional.</p><p>La visibilización es, además, una herramienta estratégica frente al argumento de la "prescripción adquisitiva" que el Reino Unido esgrime -junto al principio de autodeterminación de los pueblos (que no aplica en este conflicto por tratarse de una población implantada)- para legitimar su ocupación.</p><p>Los británicos intentan instalar la idea de que, a fuerza de tiempo y ocupación ininterrumpida, su presencia se ha vuelto "derecho". Sin embargo, el derecho internacional reconoce que la soberanía no prescribe cuando hay una protesta constante.</p><p>Los diversos gobiernos argentinos han reclamado, con mayor o menor énfasis, la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y espacios marítimos circundantes en foros internacionales. Por esta razón, el argumento británico carece de base sólida.</p><p>No obstante, cada vez que un argentino, un deportista o un ciudadano común despliega la bandera o alza la voz, le recuerda al mundo, a la ONU, y a los propios británicos que en el Atlántico Sur persiste una situación colonial pendiente de resolución.</p><p>Mantener el reclamo vivo es, en términos jurídicos y diplomáticos, la forma más eficaz de invalidar el paso del tiempo como factor de consolidación de un robo colonial.</p><p>Jorge Valdano, integrante de la Selección Argentina campeona del mundo en México 1986, ha reflexionado a menudo sobre la carga emocional que implica enfrentar a Inglaterra. Remarca que no es un partido más, y exhibe números que lo confirman.</p><p>En 2022, la camiseta que Diego Maradona utilizó en aquel histórico partido de cuartos de final de 1986, donde el 10 cambió la historia con sus dos goles, fue subastada por la cifra récord de 8,9 millones de dólares. En contraste, la camiseta que usó en la final contra Alemania en ese mismo mundial alcanzó los 300.000 dólares.</p><p>La brecha no es casualidad: la "camiseta azul que Diego usó contra los ingleses" no es un objeto de colección, es una reliquia de un duelo que va mucho más allá de la FIFA. Es la cicatriz de una guerra y la reafirmación de una justicia que el deporte, a su manera, ayudó a equilibrar. Para la Argentina, jugar contra Inglaterra siempre será un partido distinto.</p><p>Y mientras esa camiseta cueste millones y esa bandera sea desplegada en los escenarios más grandes del mundo, el Reino Unido sabrá que su ocupación no es aceptada, ni será olvidada. La Cuestión de las Islas Malvinas no es un reclamo del pasado; es una bandera que no se arría, que late cada vez que un argentino le recuerda al mundo a quién le pertenecen, realmente, esos archipiélagos.</p><p>(*) El autor es analista internacional y docente de Ciencia Política. Escribió el libro "Malvinas".</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mJAFdr9p6dSzyDiHqzxIrmpwZv0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/bandera_malvinas_7.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La Selección Argentina utilizó la Copa del Mundo 2026 como escenario para recordar al mundo su reclamo de soberanía sobre las islas, generando un impacto global inmediato.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-24T21:02:20+00:00</updated>
                <published>2026-07-24T20:54:34+00:00</published>
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        <title>
            El cambio soy yo: la adaptabilidad como inteligencia del presente y del futuro
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/el-cambio-soy-yo-la-adaptabilidad-como-inteligencia-del-presente-y-del-futuro" type="text/html" title="El cambio soy yo: la adaptabilidad como inteligencia del presente y del futuro" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/el-cambio-soy-yo-la-adaptabilidad-como-inteligencia-del-presente-y-del-futuro">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yKBsO5FC-YT3iPxBl8JKYbOo7e0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/cambios.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Verónica Dobronich</p><p>El cambio ya no puede pensarse como un evento aislado o excepcional. Se ha convertido en una condición permanente de nuestro tiempo. Cambian las organizaciones, los mercados, las tecnologías y las dinámicas laborales a una velocidad que desafía estructuras, hábitos y formas de pensar.</p><p>Frente a este escenario, muchas personas continúan percibiendo la transformación como algo externo. Se habla de cambios en el contexto, en la economía o en la empresa, como si la adaptación dependiera únicamente de factores ajenos. Sin embargo, existe una pregunta mucho más profunda y necesaria: ¿qué tan preparados estamos para transformarnos junto con ese cambio?</p><p>En ese punto aparece una capacidad crítica para el presente y el futuro: la adaptabilidad. Más allá del coeficiente intelectual o incluso de la inteligencia emocional, hoy emerge con fuerza una habilidad determinante para navegar escenarios complejos: la capacidad de ajustarse con flexibilidad sin perder efectividad.</p><p>El coeficiente de adaptabilidad se vincula con la posibilidad de aprender, desaprender y volver a aprender. Supone desarrollar agilidad mental, apertura al cambio y una relación más saludable con la incertidumbre. Las personas con alta adaptabilidad no necesariamente evitan las dificultades, pero suelen responder con mayor flexibilidad frente a lo inesperado.</p><p>En contraste, cuando predomina la rigidez, aparece una fuerte resistencia a modificar creencias, hábitos o estrategias. Esa resistencia genera tensión y, muchas veces, sufrimiento innecesario. No siempre duele el cambio en sí mismo; con frecuencia, lo que genera mayor malestar es la dificultad para soltar lo conocido.</p><p>La neurociencia aporta una explicación relevante. El cerebro humano busca predictibilidad porque lo familiar transmite seguridad. Por eso, toda transformación puede generar incomodidad, incluso cuando representa una oportunidad de crecimiento. El desafío consiste en comprender que incomodidad no es sinónimo de peligro.</p><p>Adaptarse no implica resignarse ni perder identidad. Significa evolucionar. Supone ampliar recursos internos para responder de manera más efectiva frente a nuevas demandas. Implica cuestionar certezas, revisar patrones y flexibilizar respuestas.</p><p>Transformarte es la mejor forma de responder al cambio.</p><p>En este sentido, el cambio no siempre comienza afuera. Muchas veces empieza en el interior de cada persona. Se inicia cuando alguien decide revisar sus creencias, abandonar hábitos que ya no funcionan o abrirse a nuevas posibilidades de acción.</p><p>La frase “el cambio soy yo” puede resultar incómoda porque desplaza el foco desde el contexto hacia la responsabilidad personal. Pero, al mismo tiempo, ofrece una enorme posibilidad de crecimiento. Aunque no siempre podamos controlar lo que ocurre alrededor, sí podemos entrenar la manera en que respondemos.</p><p>En un mundo caracterizado por la transformación constante, adaptarse dejó de ser una ventaja competitiva. Se convirtió en una inteligencia esencial para vivir, trabajar y liderar con mayor efectividad. El futuro pertenecerá, en gran medida, a quienes logren evolucionar con flexibilidad sin perder su humanidad en el proceso.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yKBsO5FC-YT3iPxBl8JKYbOo7e0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/cambios.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Adaptarse no implica resignarse ni perder identidad. Significa evolucionar. Supone ampliar recursos internos para responder de manera más efectiva frente a nuevas demandas. Implica cuestionar certezas, revisar patrones y flexibilizar respuestas.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-23T17:43:57+00:00</updated>
                <published>2026-07-23T17:33:12+00:00</published>
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        <title>
            De las &quot;ayudas&quot; en Qatar a las &quot;conspiraciones” en Nueva Jersey
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/de-las-ayudas-en-qatar-a-las-conspiraciones-en-nueva-jersey" type="text/html" title="De las &quot;ayudas&quot; en Qatar a las &quot;conspiraciones” en Nueva Jersey" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enrique Cruz]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/de-las-ayudas-en-qatar-a-las-conspiraciones-en-nueva-jersey">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GOr4nZ6PRtjobylmeV8r5GmZJYM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/malvinas_mundial_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace tres años y medio, en Qatar, las conspiraciones nos “ayudaban” a que Argentina ganase el Mundial. Todo “favorecía” a la selección de Scaloni. La derrota con Arabia Saudita estuvo “armada” para despistar; en los penales contra Países Bajos, las manos del Dibu tenían una “aspiradora” para que la pelota viaje directamente hacia ellas y en la final con Francia, Kolo Muani pateó al arco, pero “pateó a errar”. Todo un disparate que solo sirvió para echar mantos de sospecha mundiales en torno y por encima de los acabados méritos de aquel equipo.</p><p>Hoy, las conspiraciones nos perjudican. Que Argentina debió “entregar” el partido porque la FIFA iba a suspender a la AFA por la bandera de Malvinas que mostraron los jugadores en pleno festejo del gran triunfo ante Inglaterra; que la FIFA había “prometido” a la UEFA (enojada con FIFA y con Trump por la roja que le quitaron a Balogun) que el campeón sería un europeo. El fútbol puesto en el más cruel de los escenarios: el del supuesto complot basado en el relato o creencia que explica la derrota argentina por culpa de los planes ocultos de grupos poderosos. Y nosotros, dispuestos a creerlas por aquello de que el mundo está en contra de Argentina y nosotros en contra del mundo. Y dispuesto a ganar la batalla, para convertirnos de villanos a héroes. Un disparate.</p><p>El respetadísimo colega Ezequiel Fernández Moores, con quien tuve el honor de compartir momentos en Estados Unidos y publicar una entrevista que me concedió, escribió hace unas horas en La Nación: “¿Cómo sospechar arreglo en una final que premió efectivamente al único equipo que jugó a ganar y al que incluso le fue anulado un gol de modo polémico? Es que Argentina, “presionada por lo de Malvinas, fue obligada a entregar la final”. Allí están los videos filtrados, los audios inventados, la conspiración que se alimenta de lo que le costó siempre aprender al fútbol argentino: saber perder. No entender que, el último domingo, ni siquiera alcanzó la reacción final que había salvado todos los partidos previos porque, esta vez, el rival era la España que venía de reducir a la nada, que había borrado en semifinales nada menos que a la súper favorita Francia de Kylian Mbappé. Argentina ya había dado todo en su batalla previa contra Inglaterra, una enésima victoria dramática que coronó con el cartel de Malvinas”.</p><p>Coincido en todo. Quizás le hubiese agregado que esta selección milagrosa, corajuda, llena de temple y corazón para lograr cometidos casi imposibles, había llegado a la final con España portando el mejor de los antecedentes futbolísticos: el segundo tiempo contra Inglaterra fue de un muy buen nivel futbolístico; a ese partido se lo dio vuelta con “huevos” y con fútbol; no solamente empujando, sino también jugando.</p><p>El posteo de Messi tras la final: "Una vez más logramos unirnos como país y estar todos juntos". Foto: Fernando Nicola</p><p>Argentina jugó la verdadera final con Inglaterra, no con España. En la “yapa” (que fue jugar la final), el equipo estuvo ausente porque anteriormente se había vaciado. Llegó sin físico, mermado en su confianza, absolutamente limitado en sus posibilidades. El técnico no entendió cuál era la mejor forma de jugar el partido, no tuvo un plan para quitarle la pelota a un equipo que basa su juego en la tenencia de la pelota, ni tampoco tuvo un plan para contrarrestarlo con una estrategia diferente e igualmente eficaz que la de su rival. Aguantó por las atajadas del Dibu (a propósito de las teorías conspirativas, parece que de él se olvidaron porque llevó el partido a un alargue y a ser vulnerado cuando faltaban 14 minutos para ir a los penales). Y punto. Ni siquiera –Scaloni- tuvo la claridad suficiente para meter a Lautaro Martínez, que venía con el “pico caliente” después de haber convertido el gol del triunfo ante los ingleses en la primera pelota que tocó.</p><p>“Es una locura todo lo que se dice y esto habla muy mal de cómo estamos como sociedad. Quien dice y cree todo eso, nunca entró a una cancha y nunca jugó al fútbol”, me decía Nery Pumpido, poniendo un freno definitivo a las especulaciones de los hinchas y también de un sector de la prensa o de quienes utilizan medios públicos para tratar de instalar estas conspiraciones, valiéndose de la credulidad de la gente.</p><p>Argentina jugó mal, fue un equipo ausente, llegó al partido con una carga emocional tan intensa como desgastante por lo que fueron los partidos previos y la verdadera final la jugó con Inglaterra. ¿Qué quiso decir Messi en la arenga?, solamente él lo sabe. Hubo declaraciones previas de algunos jugadores de España que molestaron a los argentinos. Quizás, por eso, los incidentes del final (lamentables reacciones, por cierto) y aquella actitud de los nuestros, de darle la espalda al momento de la coronación de los españoles e ir a mirar a la cara a los miles de argentinos que estaban en una de las cabeceras. Y Messi llorando, con el llanto de los grandes, porque ve el posible final a la vuelta de la esquina y porque su “animal competitivo”, esta vez, le había fallado.</p><p>No faltarán voces que señalen que a Messi le pasó, en Estados Unidos, lo mismo que a Maradona hace 32 años y en el mismo lugar. Aquello fue diferente, muy burdo y a la vista de todos. Nunca antes –ni después- una médica ingresó a un campo de juego para llevarse a un jugador al control antidóping. El mundo vio y seguirá viendo la escena. ¿Por qué y para qué?, ya la respuesta, a esta altura, no importa. Quienes fueron protagonistas reales y directos, ya no están. Solo ellos lo saben. O en todo caso, uno de ellos es el que verdaderamente se llevó el misterio a la tumba.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GOr4nZ6PRtjobylmeV8r5GmZJYM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/malvinas_mundial_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El fútbol tiene esto: a veces sana y a veces envenena. Los disparates que se escuchan en torno a lo que pasó el domingo en la final entre Argentina y España, sinceramente son escalofriantes y propio de mentes dispuestas a creer que todo es complot y conspiración.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-23T16:49:00+00:00</updated>
                <published>2026-07-23T16:36:45+00:00</published>
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        <title>
            Una aproximación desde la negociación internacional y la teoría de juegos
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/una-aproximacion-desde-la-negociacion-internacional-y-la-teoria-de-juegos" type="text/html" title="Una aproximación desde la negociación internacional y la teoría de juegos" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/una-aproximacion-desde-la-negociacion-internacional-y-la-teoria-de-juegos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0jGV0vGlFfCyPJ32A7eXl9VCcQw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/iran_israel.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Alfredo Morelli</p><p>Sobre el conflicto en el Golfo se han formulado numerosos análisis y propuestas. En estas líneas invito a recorrer algunos de los elementos que, a mi juicio, ayudan a explicar su persistencia y que deberían ser considerados en cualquier intento serio de negociación. La cuestión central es que tanto Irán como Israel interpretan el conflicto en términos existenciales.</p><p>Cada uno percibe que una derrota estratégica podría poner en riesgo su continuidad, su seguridad o su forma de organización política. Para Israel, la amenaza se vincula con su supervivencia como Estado y con la posibilidad de sufrir ataques capaces de comprometer gravemente su seguridad.</p><p>Para el régimen iraní, además de la defensa de la soberanía nacional, aparece el temor a que una derrota acelere un cambio de régimen y ponga fin a la República Islámica.</p><p>La política de seguridad iraní está marcada por una larga memoria histórica de invasiones e intervenciones extranjeras: desde las campañas de Alejandro Magno, pasando por la invasión afgana de 1722, las ocupaciones e injerencias de las potencias durante las guerras mundiales, la destitución de Mohammad Mosaddegh, la influencia británica sobre el petróleo, el régimen del sah y, finalmente, la guerra entre Irán e Irak.</p><p>Esa experiencia histórica alimentó una cultura estratégica basada en la profundidad defensiva, la autonomía y la desconfianza hacia las potencias externas. En ese marco, Irán desarrolló una red de aliados estatales y actores no estatales -habitualmente denominados proxies- que amplían su capacidad de influencia regional, actúan como barrera defensiva y ejercen presión sobre Israel y otros adversarios.</p><p>Su programa nuclear también puede ser interpretado como parte de una estrategia de disuasión, aunque para sus vecinos y para Israel, representa al mismo tiempo una amenaza de enorme magnitud.</p><p>Para Irán, la amenaza existencial no consiste en su desaparición como Estado, sino en la caída del régimen de los ayatolás y su reemplazo por un sistema secular con mayores libertades políticas, uno de los anhelos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.</p><p>Aunque no existe un mandato constitucional que ordene la destrucción física de Israel, el discurso oficial iraní ha cuestionado reiteradamente la legitimidad del Estado israelí como estructura política y ha promovido su reemplazo por otro orden institucional.</p><p>Por eso, para Israel, el problema no se limita a las capacidades militares iraníes; también incluye las intenciones declaradas, la financiación de grupos armados y la posibilidad de que Irán alcance una capacidad nuclear militar.</p><p>La dimensión existencial iraní presenta, sin embargo, una particularidad. La amenaza no consiste necesariamente en la desaparición de Irán como Estado, sino en la eventual caída del régimen de los ayatolás y su reemplazo por un sistema secular con mayores libertades políticas.</p><p>Desde la perspectiva de la dirigencia iraní, soberanía nacional y supervivencia del régimen tienden a confundirse, aunque no sean exactamente lo mismo. Un punto de quiebre fue la posibilidad de un acuerdo entre Arabia Saudita e Israel, que podía consolidar un frente regional contrario a Irán y profundizar la cooperación entre Israel y varios países árabes suníes.</p><p>Las monarquías del Golfo proyectan, con distintos matices, una región asociada con la inversión, la modernización y la prosperidad. Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y otros centros regionales han intentado posicionarse como polos globales de negocios, tecnología y servicios.</p><p>En ese contexto, el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 se produjo mientras avanzaban conversaciones sobre una posible normalización entre Arabia Saudita e Israel.</p><p>No puede afirmarse de manera concluyente que esa negociación haya sido la única causa del ataque, pero sí es razonable considerar que una alianza regional más amplia podía alterar el equilibrio estratégico y reducir la influencia de Irán y sus aliados.</p><p>Una región más integrada y próspera también podría ejercer presión interna sobre la teocracia iraní. La comparación con modelos vecinos más abiertos y exitosos puede debilitar la legitimidad de un régimen que enfrenta dificultades económicas, restricciones políticas y demandas sociales.</p><p>Para una dictadura, las reformas pueden ser percibidas como el inicio de una pérdida de control y, en última instancia, como una amenaza de colapso. Por su parte, la política de seguridad de Israel está definida por una sensación de amenaza existencial constante desde su fundación, en 1948.</p><p>El país enfrentó guerras convencionales, terrorismo, ataques con misiles y conflictos asimétricos. Como respuesta, desarrolló uno de los sistemas de defensa, inteligencia y disuasión más sofisticados del mundo. Israel también logró articular vínculos diplomáticos y estratégicos con varios países árabes suníes.</p><p>Sin embargo, su objetivo de desarmar o reducir la amenaza de la red de proxies iraníes lo llevó a un uso persistente y, en ocasiones, muy intenso de la fuerza. La dureza de esas operaciones ha sido cuestionada internacionalmente y, en determinados momentos, ha afectado la legitimidad externa de su posición, aun cuando Israel invoque razones de defensa propia.</p>El conflicto como juego estratégico<p>Desde la teoría de juegos, el conflicto puede entenderse como un dilema de seguridad. Cada actor adopta medidas que considera defensivas, pero que el adversario interpreta como ofensivas. Irán fortalece su programa nuclear y su red regional para disuadir ataques; Israel responde con operaciones militares, alianzas y amenazas preventivas.</p><p>Cada movimiento confirma los temores del otro y produce una escalada que puede resultar racional para cada parte por separado, pero desastrosa para ambas en conjunto.</p><p>El segundo problema es la falta de compromisos creíbles. Aunque las partes alcanzaran un acuerdo, cada una tendría razones para temer que la otra lo incumpla cuando cambie la correlación de fuerzas. Israel podría dudar de que Irán abandone realmente sus capacidades nucleares o deje de apoyar a sus aliados armados.</p><p>Irán, a su vez, podría desconfiar de que las garantías de soberanía y no agresión se mantengan después de haber reducido sus instrumentos de disuasión. Existe, además, un problema de información incompleta. Ninguna de las partes conoce con precisión las verdaderas capacidades, límites, ni disposición a asumir costos del adversario.</p><p>En este tipo de juegos, las señales militares, las amenazas y las demostraciones de fuerza buscan transmitir determinación, pero también aumentan el riesgo de errores de cálculo. Finalmente, ambos gobiernos enfrentan costos internos.</p><p>Una concesión que pudiera ser razonable desde el punto de vista diplomático puede ser presentada domésticamente como una capitulación. Esa dinámica reduce el espacio de negociación y favorece posiciones maximalistas.</p>¿Qué debería contemplar una negociación?<p>La forma aparentemente más sencilla de resolver el conflicto sería eliminar las amenazas existenciales de ambos lados: reconocer de manera inequívoca el derecho de Israel a existir en paz y, al mismo tiempo, garantizar la soberanía y la integridad territorial de Irán.</p><p>Sin embargo, una declaración general no sería suficiente. Las garantías deberían ser verificables, graduales y acompañadas por mecanismos capaces de sancionar incumplimientos.</p><p>Un acuerdo sostenible debería estructurarse por etapas. Cada concesión tendría que ser correspondida por una medida equivalente y verificable de la otra parte. Por ejemplo, limitaciones progresivas y supervisadas al programa nuclear iraní podrían vincularse con alivios económicos, garantías de no agresión y canales permanentes de comunicación.</p><p>Del mismo modo, la reducción del apoyo iraní a grupos armados debería estar acompañada por compromisos regionales de seguridad y por incentivos que hagan más costoso volver a la confrontación.</p><p>La cuestión palestina también influye en el conflicto, aunque su resolución no eliminaría por sí sola la rivalidad entre Israel e Irán. Aun con un acuerdo palestino-israelí, persistirían las disputas por el equilibrio regional, el programa nuclear, la red de aliados de Irán y la supervivencia del régimen iraní.</p><p>No obstante, una solución justa y sostenible para los palestinos reduciría uno de los principales instrumentos de movilización política y legitimación de la confrontación. El estrecho de Ormuz constituye otro elemento estratégico. No pertenece exclusivamente a Irán y es una vía esencial para el comercio energético mundial.</p><p>La diversificación de las rutas de exportación de petróleo y gas de los países del Golfo reduciría la capacidad de cualquier actor de utilizar su interrupción como instrumento de presión y, por lo tanto, disminuiría uno de los incentivos para la escalada.</p><p>En síntesis, la paz requiere algo más que exhortaciones. Exige modificar los incentivos del juego. Mientras cada parte crea que su seguridad depende de debilitar preventivamente a la otra, la confrontación seguirá siendo racional.</p><p>Una negociación viable debería transformar el conflicto en un juego repetido de cooperación gradual, con verificación independiente, reciprocidad, costos claros para el incumplimiento y beneficios concretos para quienes respeten el acuerdo.</p><p>La paradoja final es que la prosperidad derivada de la paz podría alterar la naturaleza del régimen iraní. Pero ese cambio no debería ser impuesto desde afuera ni confundirse con la seguridad regional.</p><p>La estabilidad duradera solo será posible cuando se distingan tres cuestiones que hoy aparecen superpuestas: la soberanía de Irán, la supervivencia de su régimen y la seguridad de Israel. Negociarlas como si fueran una sola conduce al bloqueo; separarlas permite imaginar acuerdos parciales y acumulativos.</p><p>El autor es embajador de carrera de la República Argentina, abogado (UNL) y Master en Administración Pública (Harvard).</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0jGV0vGlFfCyPJ32A7eXl9VCcQw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/iran_israel.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Las tensiones en el Golfo reflejan un juego estratégico entre Irán e Israel, donde ambos buscan asegurar su supervivencia. La teoría de juegos ofrece una mirada analítica.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-22T02:39:27+00:00</updated>
                <published>2026-07-22T02:39:04+00:00</published>
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            ¿Qué pasó con Argentina en la final? Del odio colectivo a la copa en manos del rey
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/que-paso-con-argentina-en-la-final-del-odio-colectivo-a-la-copa-en-manos-del-rey" type="text/html" title="¿Qué pasó con Argentina en la final? Del odio colectivo a la copa en manos del rey" />
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C5TzTWq4qm_LjyeKwdGRYlSbQoc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/la_copa_del_rey.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Carmelo Calderón Bourband</p><p>Con la pelota en los pies, España fue mejor, no hay –ni debe haber– dudas al respecto. Argentina hizo un torneazo, sufrió y venció a todos los rivales que tuvo en frente hasta la final pero no fue suficiente. Adentro de la cancha era el favorito, pero afuera… no.</p><p>Desde Qatar 2022 se gestó una de las mayores campañas de odio de la historia; parecía imposible deslizar en las redes sociales y no ver posteos que decían “A Messi le regalaron un Mundial”. O peor aún "Argentina es un país racista" por no tener afro-descendientes en el equipo. Esta última afirmación ensució muchísimo la percepción de la gente sobre toda una nación.</p><p>Y así fue como en base a la repetición, 26 jugadores y un cuerpo técnico tuvieron que combatir contra el mayor enemigo: la mentira disfrazada de verdad colectiva.</p>“En los últimos partidos hemos visto cosas que nos han extrañado muchísimo, acciones que se dejan pasar. Sobre todo con Argentina, que es un equipo que deja muchos recados”.<p>Eso dijo Aymeric Laporte –hoy campeón del mundo– 48 horas antes de disputar la final contra la Scaloneta.</p><p>Si inclinar la cancha fuera un deporte, lo de Laporte merece (otra) medalla de oro.</p><p>Laporte, campeón del mundo. Foto: Xinhua</p><p>Lo curioso es que mientras el defensor español daba esa entrevista con Marca totalmente tranquilo, tres días después de haber vencido a Francia, Argentina apenas llevaba unas horas de descanso después de la batalla frente a Inglaterra. España tuvo un día entero más de respiro y reposo en la antesala al último partido.</p><p>Hay otro dato que ayuda a entender el contexto. En las horas previas a que estas declaraciones vean la luz, la FIFA elegía al árbitro de la final. Seguro sería algún africano o asiático, ¿verdad? No. El árbitro era europeo y no sólo España tenía un record muy positivo con él, sino que además, era un tipo con polémicas… que también dejó entrever en el MetLife Stadium.</p><p>El esloveno Slavko Vincic.</p><p>Tal vez algún argentino o fanático de la selección lo recordaba por aquel infame partido ante Arabia Saudita… sí, la última derrota de Argentina en un Mundial hasta este domingo. Ese encuentro en el que la selección de Scaloni tuvo ¡tres! goles anulados por offside milimétricos y terminó cayendo 2-1 por dos golazos árabes.</p><p>Mientras tanto, España llegaba al domingo con tres triunfos al hilo con Vincic al mando en competencias oficiales y dos empates en amistosos.</p><p>Esos partidos oficiales no fueron cualquiera tampoco. En 2023, semifinales de UEFA Nations League contra Italia (2-1 a favor de la Roja); en 2024, fase de grupos de la Eurocopa contra Italia (1-0 ganó España); 2024… semifinales de la Eurocopa contra nada más y nada menos que Francia, donde fue vencedor por 2-1.</p><p>En este último partido, los defensores de España –entre ellos Laporte– se cansaron de bajar y parar los contraataques franceses y a Vincic le tembló el pulso para amonestarlos. Algo que contra Argentina se volvió a ver.</p><p>Enzo Fernández –de muy mal partido–, fue víctima de una de las decisiones más polémicas de todo el Mundial… tal vez dos.</p><p>Primero, amarilla por protestar. La “protesta” del volante argentino llegó luego de una clara falta española que el árbitro, como durante los 120 minutos de juego, decidió omitir. El exRiver cayó al piso luego de ser topeteado por el Balón de Oro del Mundial, Rodri (si de decisiones polémicas hablamos, probablemente una de las más grandes).</p><p>No sólo minutos antes había cobrado esa misma falta en contra de Argentina, sino que una vez que Enzo Fernández hizo el clásico gesto de “dale” tirando su brazo para atrás, como pidiendo que por favor cobre una “chiquita” a favor de la Albiceleste, a Vincic le pareció un montón y lo amonestó.</p><p>Y la segunda amarilla fue un poco menos polémica, pero no se salvó tampoco. Faltaba poco y nada para el tiempo extra. Enzo fue a pelear una pelota contra el jugador promesa del torneo, Pau Cubarsí y este último voló. Vincic, sin dudas, corrió hacia Fernández y le sacó la segunda amarilla. Expulsado. Argentina quedaba con 10.</p><p>Los jugadores argentinos rodearon rápidamente la escena de la brutal “falta” que había percibido Vincic y allí se dio una situación tan pero tan clara, que hasta Messi se quejó.</p><p>Cucurella, emblema de esta selección española, se tapó la boca para hablarle al capitán argentino.</p><p>Rompió la conocida Ley Vinícius-Prestianni. En los libros es VAR y expulsión inmediata… pero Vincic y su cuerpo arbitral demostraron que esa regla que dejó a Paraguay (contra Turquía) y Ecuador (contra México) sin sus estrellas, sólo se cobra si el culpable es latinoamericano.</p><p>Ya que ante Inglaterra el ejemplar volante Declan Rice hizo lo mismo contra Messi (que aquella vez no le prestó tanta atención) y pudo jugar hasta que su técnico lo cambió.</p><p>España en la final hizo 21 faltas y tuvo 0 tarjetas. Argentina en la final hizo 24 faltas y tuvo 5 tarjetas amarillas y 1 roja.</p><p>Vincic y la expulsión de Enzo, ya forma parte de la memoria de todos los argentinos. Foto: Reuters</p><p>Las palabras de Laporte parecieran haber ayudado en esa percepción de que Argentina estaba robando, de que no merecía ganar el bicampeonato porque no jugaba limpio y durante 120 minutos La Roja no paró de simular. No sólo hicieron casi la misma cantidad de faltas, sino que cada empujoncito argentino era una pirueta o actuación en el piso.</p><p>Fue una final dura de ver, donde Argentina futbolísticamente no dio mucho y tuvo muchas lesiones que requirieron cambios impensados.</p><p>Pero España ya la había ganado antes de que comience y eso se notó mucho.</p><p>La campaña de odio llegó a un punto donde lo que parecía un consenso en las casas argentinas sobre las decisiones de Vincic, en otros lados era “justicia divina”. Países latinoamericanos festejaron el triunfo español. Países que en sus camisetas está la historia que hace siglos la corona española intentó borrar salieron a las calles para celebrar.</p>La otra cara de Vincic<p>En mayo de 2020, el árbitro fue detenido temporalmente durante un enorme operativo policial en una cabaña de Bijeljina. Las autoridades desbarataron allí una red vinculada al narcotráfico, tráfico de armas y la prostitución VIP. En el lugar se secuestraron cocaína, armas de fuego y gran cantidad de dinero en efectivo.</p><p>Vinčić declaró que se encontraba en el lugar meramente por una reunión de negocios y que aceptó una invitación a almorzar sin conocer las actividades ilícitas que allí sucedían. Al comprobarse que no tenía vinculación directa con los delitos, fue liberado sin cargos. Tanto la Federación Eslovena de Fútbol como la UEFA respaldaron su versión catalogando el hecho como un "malentendido".</p>¿Qué pasó con Argentina?<p>Aunque en la cancha España dominó –y bien– a la selección de Scaloni, hay detalles que eran imposibles de omitir.</p><p>La mayoría de las veces que se cortó el partido (ya sea por las pausas de hidratación y/o el final del tiempo), en estadio sonaba La Macarena, del grupo español Los del Río.</p><p>Antes de ingresar a la cancha, la transmisión oficial dejó ver la “arenga” de Messi a su equipo. Lejos de aquellos registros audiovisuales de las finales anteriores, esta vez había otras caras, otros humores en el rostro de los jugadores y de la propia voz del 10.</p><p>El mensaje fue “vamos muchachos, vamos a jugar, no importa todo lo que pasó”...</p><p>“Vamos para adelante, adelante, los cagones van para atrás” dijo Dibu Martínez entrando al segundo tiempo.</p><p>Pero… ¿qué pasó? ¿La mentira globalizada del “robo” argentino cayó mal? o… ¿Alguien les pidió que vayan para atrás?</p><p>Probablemente no haya respuestas.</p><p>Lo que sí parece raro es cómo Argentina no apeló la elección de un árbitro UEFA con polémicas y un récord desfavorable teniendo en cuenta que sí hubo quejas cuando UEFA intentó que se juegue la Finalissima contra España en Madrid.</p><p>Esa Argentina que dependía del corazón y las ganas de ganar desapareció en la final. Parecían un conjunto totalmente desconocido. Aquellas cabezas gachas y miradas de reojo del 2014-2018 inundaron a la selección que parecía menos propensa a caer en eso.</p><p>Algo tiene que haber pasado.</p><p>Entre tanta especulación y teorización, hay una realidad.</p><p>A la UEFA no le está(ba) gustando la presidencia de Infantino en FIFA (entre acercamientos muy amistosos con Trump y una fijación con los países árabes y Latinoamérica) y anticiparon que no votarían a su favor en las elecciones del 2027.</p><p>¿La respuesta? Árbitro UEFA con excelente récord para España, historial polémico con Argentina y al final, la frutillita del postre: la Copa que levantó España fue luego entregada al rey Felipe VI, uno de los líderes europeos que en los últimos años protagonizó fuertes diferencias públicas con Donald Trump.</p><p>¿Cómo sería la reacción del mundo si Argentina ganaba y Javier Milei levantaba la copa con Donald Trump al lado?</p><p>Si la Argentina de Messi podía ganar finales, esta parecía no ser una de ellas.</p><p>La canción que acompañó a la selección durante la conquista del bicampeonato recuperó un verso que, luego de esta final, volvió a resonar entre muchos hinchas: "La Scaloneta va a vengar / la copa que le robaron al Diez / la que no lo dejaron levantar".</p><p>Después de lo ocurrido este domingo, los Mundiales de 1990 y 2026 se parecen, para muchos argentinos, un poco más de lo que ya se parecían.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C5TzTWq4qm_LjyeKwdGRYlSbQoc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/la_copa_del_rey.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Lejos de buscar excusas por la derrota, sí parece necesario preguntarse cómo la selección mostró una cara tan diferente a la que había tenido hasta el día anterior.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-21T16:42:18+00:00</updated>
                <published>2026-07-21T16:18:17+00:00</published>
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        <title>
            El resplandor intolerable: Messi y la trinchera mística del alma argentina
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/el-resplandor-intolerable-messi-y-la-trinchera-mistica-del-alma-argentina" type="text/html" title="El resplandor intolerable: Messi y la trinchera mística del alma argentina" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/el-resplandor-intolerable-messi-y-la-trinchera-mistica-del-alma-argentina">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6PuQX9FupV7ReFofILd03qDSNz0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_21.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Carlos Felice (*)</p><p>La historia del fútbol suele escribirse con la tinta de los resultados, pero su mitología se esculpe con la materia prima del asombro y la resistencia. Cuando una luz es demasiado intensa, cuando su resplandor desafía las leyes de la lógica del tiempo y de la biología, provoca una ceguera inmediata en aquellos que necesitan el orden gris de las estructuras para justificar su existencia. La destreza absoluta, manifestada en la madurez crepuscular de quien no debió dominar pero dominó, se convierte en un espejo intolerable para el envidioso y el burócrata.</p><p>Es esa luz enceguecedora la que activa los mecanismos de la desposesión. No es el azar lo que priva a un ser de absoluta ejemplaridad de su reconocimiento legítimo; es la ingeniería del rencor mediático, instalada desde terminales de poder que necesitan devaluar la genialidad para proteger sus propios altares y narrativas dominantes. Ante la magnitud de un coloso que carga sobre sus hombros el peso de millones de ilusiones a una edad donde otros solo contemplan el retiro, la mediocridad instalada prefiere refugiarse en el frío veredicto de un desenlace colectivo para negar la gesta individual más descomunal de la era moderna.</p><p>Esa ceguera voluntaria y maliciosa no es un fenómeno aislado, sino el síntoma de una geopolítica cultural que trasciende el balón. El ensañamiento de las campañas de descrédito encuentra un eco doloroso en la discordia de las naciones vecinas, que prefieren adoptar la mirada fría y condescendiente de los antiguos centros de poder antes que reconocer la soberanía de un triunfo estético surgido de su propio suelo. Al alinearse con el discurso de los colonizadores intelectuales del deporte, estos sectores revelan una sumisión conceptual: la incapacidad de validar lo propio si no viene refrendado por el beneplácito de las capitales europeas. Es precisamente en esa hostilidad circundante donde el fervor de la hinchada encuentra su razón de ser y su combustible más puro.</p><p>La resistencia argentina no es mero aislamiento, sino una trinchera espiritual; es la certeza de que la sustentabilidad de la épica reside en la comunión del propio pueblo, inmune al coro de desprecio exterior. Figuras de la talla de Ibrahimovic, Klopp o Henry actúan como los guardianes de la verdad del juego, aquellos que aún pueden ver en la oscuridad del sectarismo y recordar que el fútbol le pertenece a quien transforma el juego, no a quien simplemente cumple un libreto institucional.</p><p>Al final, el despojo formal es una ilusión transitoria: las campañas se diluyen y los premios de bronce se oxidan, pero la leyenda de oro, tallada en la ceguera de los vencidos por la envidia, permanece intacta en el olimpo inalcanzable de la memoria popular.</p><p>(*) Es presidente de Ospat</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6PuQX9FupV7ReFofILd03qDSNz0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_21.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Hay historias que empiezan en una cancha y terminan explicando el corazón de un país. Esta columna propone una mirada sobre el vínculo entre la Argentina y su Selección como la mayor historia de amor colectiva de nuestra época: un recorrido por la identidad, la patria y el significado de volver a creer.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-20T17:23:04+00:00</updated>
                <published>2026-07-20T17:20:01+00:00</published>
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        <title>
            Los debates políticos que deja abiertos el Mundial
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/los-debates-politicos-que-deja-abiertos-el-mundial" type="text/html" title="Los debates políticos que deja abiertos el Mundial" />
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        <author>
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                <![CDATA[Emerio Agretti]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/los-debates-politicos-que-deja-abiertos-el-mundial">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BYJKjb4pT_PCxQ0uocIBUu8YlKg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/malvinas_mundial.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Las metáforas futboleras son un lugar común en las crónicas políticas, un recurso que sirve para graficar procesos complejos, o volver fácilmente comprensibles (al menos en su lineamientos básicos) e incluso atractivos debates o situaciones que corren el riesgo de eludir la atención del público mayoritario.</p><p>Es así como “marcar la cancha” (o embarrarla), parar la pelota (o dejarla en el campo del adversario), quedar en off-side o definir en tiempo de descuento, entre otras muchas más o menos afortunadas, salpican los análisis periodísticos y los discursos de campaña, y se introducen con malicia o naturalidad en los intercambios verbales.</p>La tribuna en el campo de juego<p>Los presidentes no se abstrajeron de esta dinámica. “Somos un equipo que sale a la cancha a jugar por la gente, y el que no tira el centro para que el otro haga el gol, no entendió cómo se juega a esto”, supo acuñar el ex presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, artífice de “el mejor equipo de los últimos 50 años” y embarcado en un “segundo tiempo”.</p><p>"Nosotros no miramos la política desde la tribuna, nosotros bajamos a la cancha a jugar, a embarrarnos, a defender los trapos de la Patria junto al pueblo”, estableció oportunamente Cristina Fernández de Kirchner, acreedora de un vastísimo repertorio de cánticos futboleros, tanto a favor como en contra.</p><p>"Cuando uno está en la tribuna, es bastante más fácil que cuando está en el campo de juego. Ustedes ponen el balón en el centro de la cancha y por más que griten desde las gradas, el balón no se mueve. El que hace los goles es Messi", elaboró en junio de este año el ex arquero Javier Milei, defendiendo su plan económico.</p><p>De hecho, el discurso libertario (en la voz del presidente y en la fútil verborragia de las redes sociales) abunda en imprecaciones hacia quienes exhiben discrepancias con un surtido no tan amplio pero sí profuso de agresivas métaforas fóbicas y zoofílicas (casi siempre referidas al sometimiento sexual o sus consecuencias), que remiten a la escala de valores de las barras bravas.</p><p>Tampoco es una novedad el uso político de los eventos deportivos, desde la época del Coliseo romano a la fecha, especialmente cuando tienen trascendencia internacional o capacidad de convocatoria masiva.</p>Agendas cruzadas<p>Pero en esta oportunidad, al calor de la expectativa por el bicampeonato mundial para la Selección Argentina, y especialmente la disputa de la semifinal (y su resultado) con Inglaterra, se produjo una intersección de agendas que excede el sentido figurativo, y que abre una serie de interrogantes concretos en el futuro inmediato.</p><p>Los jugadores de la Selección recogieron y enarbolaron el reclamo por Malvinas. Reuters</p><p>La prohibición del uso de la bandera de Malvinas, o de cualquier referencia verbal o alegórica a la reivindicación de la soberanía argentina sobre ellas, no tardó en desatar el efecto contrario.</p><p>El acto de posicionamiento asumido por los jugadores de la Selección desacomodó al Gobierno y generó una retahíla de incómodas reacciones, y repercutió en el escenario internacional remedando un conflicto con Gran Bretaña.</p><p>También, a la vez que Milei retuiteaba mensajes que descalificaban la acción (e, impopularmente, a quienes la llevaron a cabo) y la confrontaban con una hipotética estrategia diplomática dotada de también hipotética sabiduría, produjo inesperadas reverberaciones en favor de la causa, como pronunciamientos de referentes políticos e incluso un difundido editorial de The Guardian.</p>Relojeando el VAR<p>Pero los efectos también se sintieron a nivel interno, con incluso con incidencia concreta sobre el desenvolvimiento parlamentario.</p><p>La presidenta del bloque del Senado de la Libertad Avanza consideró propicia la oportunidad para dar impulso definitivo a iniciativas del oficialismo, como la ley de Inviolabilidad Privada, que incluye reformas en la ley de Tierras y amplía las posibilidades de que sean adquiridas por extranjeros.</p><p>Esto motivó un cruce con la vicepresidenta Victoria Villarruel, que comenzó desenvolviéndose por carriles formales y de oportunidad (si hacer o no la sesión después del partido con Inglaterra) y desembocó en una confrontación directa, en la que por primera vez la ex compañera de fórmula de Milei contradijo y atacó un proyecto del gobierno.</p><p>Esa exhibición, ya no de distanciamiento o de reticencia institucional a las prácticas parlamentarias del oficialismo, sino lisa y llanamente de oposición, dio pie a una nueva “invitación” de Bullrich a que abandone su cargo.</p><p>La respuesta de Villarruel fue contundente y no eludió la chicana: “A mí también me votaron. Y no te votaron a vos”.</p><p>Patricia Bullrich y Victoria Villarruel. Archivo El Litoral</p><p>Luego decantó en un intercambio de ofensas de creciente intensidad, pero es en ese punto en que planteó un debate institucional que excede el rango de las contendientes, acerca de cuál es el camino que corresponde ante una disidencia de este tenor, que va mucho más allá de las recurrentes enemistades en las cúpulas de gobierno.</p><p>El diseño y ejecución de un plan de gobierno corresponde al presidente. El vice no tiene funciones ejecutivas, sino que preside el Senado. Pero a la vez, es a quien corresponde asumir el cargo en caso de ausencia o incapacidad del primer mandatario. E indudablemente desde el punto de vista jurídico cuenta con el voto popular, aunque políticamente sean (o no) “prestados”. Apuntes para el debate.</p>Incumbencias<p>En otras instancias de este Mundial, se especuló con que determinadas decisiones de gobierno de corte potencialmente polémico, puedan haberse producido “aprovechando” la distracción popular por efecto de un partido.</p><p>En este caso, queda flotando el interrogante sobre si el fervor patriótico disparado por la Scaloneta y el episodio de la bandera de Malvinas no pudo haber condicionado el clima político para avanzar en iniciativas que, como remarca el discurso opositor, están reñidas con esos parámetros de argentinidad “al palo”.</p><p>Con todo eso, el Senado logró sesionar (como quería Bullrich), pero solamente para aprobar pliegos judiciales y diplomáticos y algún otro tema del orden del día. Pero no (como no quería Villarruel) para votar los cambios a la ley de Tierras.</p><p>El tema quedó postergado para agosto, dejando un paréntesis de tiempo para que, quizás en otro clima y con otras estrategias o modificaciones, el oficialismo obtenga los consensos que necesita. O la oposición logre expandir su rechazo entre más bancas.</p><p>Mientras tanto, al igual que tras las masivas exequias del Indio Solari, no faltaron las voces que vieron la movilización popular generada por el fútbol como un laboratorio para otras coincidencias activas, explotando las discrepancias que florecieron en el actual escenario de emociones a flor de piel y nervios por encima de lo racional, y fantaseando con otras manifestaciones.</p><p>En ese punto confluye también la (des) consideración del Presidente de la Nación hacia los jugadores que portaron la bandera de Malvinas.</p><p>"Eso muestra lo imprudente del actuar de personas que podrían tener responsabilidades serias en esto. Afortunadamente, digamos, esas frases impertinentes e impropias que podrían estar generando ruidos corresponden a personas intrascendentes y que nadie le da importancia y nadie los considera seriamente, tengan o no tengan cargos relevantes", imputó.</p><p>Desde el otro lado de la mecha (acaso), el capitán de la Selección, Lionel Messi, rompió los límites del discurso asignado y tradicionalmente asumido, para llevarlo a un terreno en absoluto partidario, pero sí indiscutiblemente político.</p><p>"Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente, sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar. Que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando", sostuvo.</p><p>Al final, no era solamente un partido de fútbol.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BYJKjb4pT_PCxQ0uocIBUu8YlKg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/malvinas_mundial.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Las Malvinas salieron a la cancha y la terminaron inclinando. Las jugadas por libre y los amagues de tarjetas rojas en el gobierno. Y qué hace el Congreso durante la pausa de hidratación.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-19T12:34:36+00:00</updated>
                <published>2026-07-19T12:24:41+00:00</published>
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        <title>
            Para cuando venga El Niño
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/para-cuando-venga-el-nino" type="text/html" title="Para cuando venga El Niño" />
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/para-cuando-venga-el-nino">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iNpomNjIV0QKNU9aIcJk9ie6eWk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/vacunacion_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Jorge Bello</p><p>La magnitud de la desgracia venezolana se hizo aún peor porque las instituciones estaban hundidas en la desidia y el abandono, y esta negligencia se demostró criminal. Las vacunas son un ejemplo de este abandono, pero me temo que guardan similitud, aunque distancia también, con el caso argentino. Tenemos que aprovechar para aprender ahora, y luego mejorar, antes de que venga El Niño.</p><p>Desde antes del terremoto se sabe que los porcentajes de vacunación infantil y de adultos en Venezuela son insuficientes, quedan bastante por debajo del porcentaje que se recomienda. En Argentina también están por debajo de lo recomendado. Allá se denunció falta de vacunas, y acá también. Allá había riesgo y hubo un desastre natural, acá hay riesgo y ya hubo una grave inundación.</p><p>Ahora más que nunca se necesita que la población venezolana esté bien vacunada, pero no lo está, y esto implica otro riesgo que se suma a la desgracia y al caos. Y quiero comparar. Tomemos el caso de dos vacunas, la del sarampión y la del tétanos, dos enfermedades que no nos son ajenas porque las tuvimos acá, hace poco.</p><p>En 2024, el porcentaje de bebés venezolanos que habían recibido la primera dosis de la vacuna contra el sarampión era del 71%. En cuanto a la segunda dosis, el porcentaje era solo del 51%. Ambos porcentajes están por debajo de lo recomendado, que es 95%. Los mismos datos, referidos a Argentina, indican que acá la situación es igual de peligrosa.</p><p>Mientras que en 2014 el porcentaje de niños argentinos vacunados con la segunda dosis contra el sarampión era del 96%, diez años después, en 2024, este porcentaje es de sólo el 46%, es decir, menos de la mitad, y menos que en Venezuela. Las dos dosis de la vacuna son necesarias para obtener una razonable protección contra el sarampión.</p><p>La cobertura de la vacuna antitetánica en Venezuela arroja datos igual de preocupantes. En 2024, solo el 62% de la población tenía completo el plan de vacuna contra el tétanos. En Argentina, este porcentaje es un poco más alto, pero no llega al 70%. Es un gran problema para los venezolanos, y para los argentinos, porque esta enfermedad es grave y se suele transmitir por una herida contaminada.</p><p>Bajos, es decir insuficientes porcentajes de vacunación implican un riesgo, tanto para Venezuela como para Argentina. Este riesgo aumenta, y se convierte en un problema más, sobreagregado, si se produce un desastre natural o cualquier otra circunstancia en que muchas personas se ven obligadas a compartir un espacio escaso y sin unos adecuados servicios mínimos.</p><p>En Venezuela, el problema ya era de alto riesgo antes del terremoto. Se había denunciado una escasez de vacunas tan marcada que éstas no alcanzaban para las dosis de refuerzo, y solo se estaban aplicando las primeras dosis. También se denunció que ciertas vacunas habían dejado por completo de administrarse.</p><p>En Argentina, la escasez de vacunas, sin llegar al extremo venezolano, así como los retrasos para disponer de dosis suficientes en los centros de vacunación, motivaron una carta de queja y reclamo de la Asociación Argentina de Pediatría dirigida al ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, de 78 años. La carta es de fecha del 16 de abril de 2026.</p><p>A la vista está, entonces, que hay ciertos paralelismos preocupantes entre la situación vacunal de Venezuela y Argentina. Esto es un toque de atención, y a la vez una llamada para actuar en consecuencia a fin de evitar lamentos futuros. Algunas cosas no se pueden evitar, o es difícil evitarlas, y ante ellas es por tanto necesario, como mínimo, estar avisados, y preparados.</p><p>El fenómeno climático adverso conocido como el Niño, por ejemplo, dado que puede obligar a la evacuación de numerosas personas, además de las medidas de prevención que ya se están tomando necesita una buena cobertura de vacunas para así evitar problemas añadidos. Prevenir es siempre mejor que curar. Y pensar, luego invertir en prevención, ahorra males mayores.</p><p>Los datos antedichos sobre vacunas en Venezuela son oficiales y proceden de la Asociación Venezolana de Pediatría, que es homóloga a nuestra Sociedad Argentina de Pediatría. Esta última, el pasado 6 de julio, dio a conocer un documento que resultará fácil y accesible para todos, titulado "Atención integral del niño víctima de terremotos: actualización para el pediatra".</p><p>Aunque dirigido a pediatras y para caso de terremoto, es un documento válido para todos los interesados, y para otras situaciones de desastre natural, o humano. Explica por qué los chicos son en estos casos más vulnerables que los adultos. Indica qué hacer y cómo organizarse, y cuáles son los criterios para determinar la prioridad, la gravedad y la urgencia de cada víctima infantil.</p>Mejor que nos agarre vacunados<p>El capítulo 9 del mencionado documento (página 76 a la 81), alerta sobre la posibilidad de brotes epidémicos en Argentina, en caso de desastre, porque la población está vacunada de manera insuficiente. El sarampión y la hepatitis A merecen en estos casos una rápida atención, y vacuna, al igual que el tétanos y la meningitis.</p><p>El dengue, la leptospirosis y el hantavirus también serían otros problemas sanitarios relevantes en situación de desastre. En el caso particular de una inundación y además de lo mencionado, las infecciones gastro-intestinales (diarrea, vómitos, fiebre, etc.) por contaminación de las aguas serían otra complicación más en un cuadro ya de por sí complicado.</p><p>Aunque no todas las enfermedades que pueden surgir en caso de inundación u otro desastre se pueden controlar con vacuna, las que sí se pueden controlar de esta manera justifican que se haga todo lo posible para que la población en general, y los chicos en particular, estén todos bien vacunados, y que lo estén con anticipación.</p><p>Para ayudar en este sentido, la Organización Panamericana de la Salud propone, en un documento del mes pasado, toda una serie de estrategias de vacunación para entornos reducidos como, por ejemplo, la ciudad de Santa Fe. Se trata de "Orientaciones para la micro-planificación de actividades de vacunación".</p><p>Los autores proponen tácticas que superan los obstáculos políticos y que se centran en un acceso equitativo y universal a las vacunas y a otros recursos básicos de la atención primaria de la salud. Proponen la participación de los miembros de la comunidad y el compromiso del personal sanitario como táctica para que la vacunación no decaiga por causa del desánimo o de las dificultades.</p><p>Insisten en ciertas estrategias conocidas: además de vacunar en los centros de salud y en puestos ocasionales, los equipos de vacunación tienen que ir a las escuelas, a los lugares de trabajo, a las universidades, a los clubes y a los partidos. Remarcan que una cosa es la vacunación de rutina y otra es la necesidad imperiosa de salir rápido a buscar a quienes por lo que sea no se vacunaron.</p><p>Insisten también en que todo debe quedar registrado: quién recibe la vacuna y de dónde procede, quién se la administra y en qué centro o lugar, etc., para después poder valorar los resultados, y darlos a conocer. Parte de esto ya se hace, pero habría que perfeccionar el método y llevarlo más lejos, a todos sin excepción, y antes de que se nos venga el agua de El Niño.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iNpomNjIV0QKNU9aIcJk9ie6eWk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/vacunacion_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Entre los preparativos para atenuar los efectos de una posible inundación relacionada con El Niño, hay que incluir las vacunas para todos los bebés, chicos, adolescentes y adultos, porque un brote infeccioso agravaría la situación.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-18T14:30:07+00:00</updated>
                <published>2026-07-18T14:09:49+00:00</published>
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            Fútbol, soberanía y la herida de una causa pendiente
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        <author>
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/futbol-soberania-y-la-herida-de-una-causa-pendiente">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lMnl3jTLGuTLB8WY0Z-Uuc3pAf0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/malvinas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Iván Ambroggio (*)</p><p>La identidad de una nación no se fragua únicamente en sus fronteras geográficas, sino en las cicatrices que su historia ha tallado sobre su memoria colectiva, una memoria que, en el caso argentino, sangra bajo la sombra perenne de las Islas Malvinas.</p><p>Cuando Argentina e Inglaterra se cruzan en un campo de fútbol, el mundo no solo observa un deporte; es testigo de una colisión entre la pasión popular y el trauma histórico de una nación herida.</p><p>No es, ni será nunca, un partido más. La historia de estos enfrentamientos está tejida con la fibra del dolor y la reivindicación. Desde la controvertida expulsión de Antonio Rattín en 1966, donde el capitán argentino, tras ser despojado de su lugar en el campo, estrujó la bandera británica y se sentó sobre la alfombra reservada para la corona, hasta la catarsis colectiva de México 1986.</p><p>En aquel mundial, apenas cuatro años después del conflicto bélico y en un contexto donde no existían relaciones diplomáticas ni consulares, Diego Armando Maradona transformó el césped del Estadio Azteca en un campo de justicia poética.</p><p>Sus dos goles -la "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo"- no fueron solo gestas atléticas; fueron el bálsamo necesario para un pueblo que intentaba tramitar su duelo tras la derrota militar en la Guerra de Malvinas en 1982.</p><p>La carga emocional es innegable. Para los argentinos, este partido es un espejo de una herida que no cierra, fundamentalmente porque la ocupación ilegítima del archipiélago por parte del Reino Unido continúa siendo una afrenta a nuestra integridad territorial.</p><p>La historia nos recuerda, con horror, que el hundimiento del crucero ARA General Belgrano, ordenado por Margaret Thatcher fuera de la zona de exclusión establecida por el Reino Unido, constituye un crimen de guerra.</p><p>Un hecho que no solo segó la vida de cientos de argentinos, sino que profundizó la brecha de una injusticia que, lejos de ser resuelta, permanece como un anacronismo colonial en pleno siglo XXI.</p><p>En este marco, el reclamo argentino es firme y se asienta sobre la Resolución 2065 de las Naciones Unidas, que insta a las partes a encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía.</p><p>El derecho internacional nos asiste: el principio de integridad territorial y el principio uti possidetis iuris son pilares incuestionables de la diplomacia argentina, mientras que la pretensión británica de invocar el principio de autodeterminación de los pueblos resulta inaplicable por tratarse de una población implantada, una maniobra diseñada para perpetuar el dominio colonial.</p><p>Sin embargo, en este nuevo cruce mundialista, surge una voz que ha ganado un reconocimiento legítimo y en auge: la de nuestros Veteranos de Guerra. Lejos de la retórica de la guerra, hoy llaman a la serenidad. Como ha expresado la Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril", este encuentro debe ser un puente, no para la xenofobia, sino para la memoria.</p><p>El desafío es "malvinizar" el evento, logrando que el mundo entero se detenga a mirar, aunque sea por noventa minutos, una causa que es justa y soberana. Es imperativo reconocer el valor de nuestros veteranos, quienes, tras décadas de postergación, se han convertido finalmente en los custodios de nuestra memoria histórica.</p><p>Su labor hoy es más necesaria que nunca, pues en medio del bullicio mundialista, ellos son quienes nos recuerdan que el deporte debe ser una plataforma de paz, pero nunca una excusa para el olvido de los caídos ni para silenciar las voces que claman justicia.</p><p>Más allá del resultado en el marcador, la semántica del conflicto sigue vigente. La reciente controversia provocada por el exjugador inglés Gary Lineker quien, al utilizar el término "Malvinas" en lugar de "Falklands", desató una fuerte reacción crítica en sectores conservadores británicos y demostró que, a pesar de los años, la cuestión no ha perdido su carga explosiva.</p><p>Y es que el fútbol nos ofrece un escenario global de una potencia inigualable. Cada pase, cada jugada, y cada grito en las tribunas, resuena más allá de las líneas de cal. Que este enfrentamiento sirva, pues, como un recordatorio necesario ante la comunidad internacional de que, mientras la pelota ruede, el reclamo argentino no calla.</p><p>Que la pasión del juego nos sirva de vehículo para exponer ante los ojos del planeta la persistencia de una situación colonial inaceptable, recordándole al mundo que la soberanía no se negocia y que la ocupación ilegítima de las Islas Malvinas es una asignatura pendiente de la historia moderna que exige una resolución justa.</p><p>(*) El autor es analista internacional y profesor de Ciencia Política. Escribió el libro "Malvinas".</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lMnl3jTLGuTLB8WY0Z-Uuc3pAf0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/malvinas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La historia de los enfrentamientos futbolísticos entre Argentina e Inglaterra está cargada de simbolismo, reflejando heridas abiertas por la disputa de las Islas Malvinas.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-15T20:01:35+00:00</updated>
                <published>2026-07-15T19:53:18+00:00</published>
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            Cuando el espejo deja de decir la verdad
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/cuando-el-espejo-deja-de-decir-la-verdad" type="text/html" title="Cuando el espejo deja de decir la verdad" />
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            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/cuando-el-espejo-deja-de-decir-la-verdad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YM-DsE2HZ8XwCmzMAXfpKdi1RyY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/espejo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por María Verónica Prendes (*)</p><p>Vivimos en una época extraña. Nunca hablamos tanto de aceptación corporal y, sin embargo, nunca hubo tantas personas convencidas de que su cuerpo está mal.</p><p>La balanza pasó a ser un juez. El espejo, un enemigo. Y las redes sociales terminaron de instalar la idea de que siempre existe una versión mejor de nosotros mismos esperando unos kilos menos.</p><p>Pero los trastornos de la conducta alimentaria no empiezan con la comida.</p><p>Empiezan cuando una persona deja de medir su bienestar y comienza a medirse a sí misma por el tamaño de su cuerpo. Cuando cree que vale más si pesa menos. Cuando el hambre, la culpa y el miedo ocupan un lugar mucho más grande que cualquier plato.</p><p>La anorexia nerviosa, la bulimia y el trastorno por atracón son enfermedades psiquiátricas. No son una elección, un capricho ni una falta de voluntad. Son patologías complejas donde intervienen factores biológicos, psicológicos, familiares y sociales. Nadie decide enfermarse porque quiere estar flaco.</p><p>Uno de los aspectos más difíciles de comprender es la alteración de la imagen corporal. La persona puede estar extremadamente delgada y seguir viéndose con sobrepeso. No está exagerando. No está mintiendo. Su cerebro interpreta la realidad de una manera diferente. Y mientras todos le dicen "estás muy flaca", ella sigue viendo algo que necesita corregir.</p><p>Esa es la tragedia de estos trastornos: el espejo deja de decir la verdad.</p><p>En los últimos años apareció un protagonista nuevo. Las redes sociales ya no solo muestran cuerpos ideales; también convierten la obsesión en virtud. Contar calorías, entrenar hasta el agotamiento, eliminar grupos enteros de alimentos o vivir pendiente de cada foto muchas veces se presenta como un estilo de vida saludable, cuando en realidad puede esconder un enorme sufrimiento.</p><p>Como psiquiatra, hay una escena que se repite con demasiada frecuencia. Padres preocupados porque su hija "come raro". Adolescentes que llegan convencidas de que todavía les falta bajar unos kilos cuando el problema hace tiempo dejó de estar en el cuerpo. Y adultos que descubren, muchos años después, que pasaron media vida peleándose con el espejo.</p><p>No toda dieta es un trastorno alimentario. No toda persona delgada está enferma. Pero cuando la comida organiza la vida, cuando cada comida genera angustia, cuando el ejercicio deja de ser disfrute para convertirse en castigo o cuando el peso define el estado de ánimo del día, ya no estamos hablando de estética. Estamos hablando de salud mental.</p><p>Quizás también debamos revisar algunos hábitos que parecen inofensivos. Elogiar automáticamente a alguien porque adelgazó. Opinar sobre cuerpos ajenos. Decirle a un adolescente que "así está más lindo". Son frases naturalizadas que, en personas vulnerables, pueden reforzar una enfermedad silenciosa.</p><p>El objetivo nunca debería ser alcanzar un cuerpo perfecto. Debería ser vivir en un cuerpo que no necesitemos odiar para sentir que valemos.</p><p>Porque cuando una persona deja de comer para intentar quererse un poco más, el problema nunca fue la comida.</p><p>(*) Es médica psiquiatra</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YM-DsE2HZ8XwCmzMAXfpKdi1RyY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/espejo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La balanza pasó a ser un juez. El espejo, un enemigo. Y las redes sociales terminaron de instalar la idea de que siempre existe una versión mejor de nosotros mismos esperando unos kilos menos.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-13T20:56:44+00:00</updated>
                <published>2026-07-13T20:49:02+00:00</published>
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            Por qué cada vez más personas necesitan alejarse de las pantallas
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/por-que-cada-vez-mas-personas-necesitan-alejarse-de-las-pantallas" type="text/html" title="Por qué cada vez más personas necesitan alejarse de las pantallas" />
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/por-que-cada-vez-mas-personas-necesitan-alejarse-de-las-pantallas">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5ag_1cH5qejpXD55hjgr3FFCVXk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/juegos_suramericanos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Verónica Dobrovich</p><p>Después de años de hiperconectividad extrema, comienza a crecer una necesidad silenciosa: recuperar espacios sin pantallas. La desintoxicación analógica aparece como respuesta al agotamiento mental, la saturación digital y la sensación permanente de no poder desconectar.</p><p>Pasamos gran parte del día frente a dispositivos. Trabajamos mirando pantallas, descansamos mirando pantallas y hasta socializamos mediante pantallas. El cerebro prácticamente no tiene pausas reales. Esto genera fatiga cognitiva, ansiedad, dificultades para dormir y una sensación constante de dispersión.</p><p>Muchas personas ya no logran sostener momentos de aburrimiento, silencio o desconexión. El impulso automático de revisar el teléfono frente a cualquier pausa se volvió un hábito profundamente instalado. El problema es que el descanso mental necesita justamente lo contrario: menos estímulos y más presencia.</p><p>Por eso resurgen actividades analógicas como leer libros físicos, escribir a mano, practicar deportes al aire libre, cocinar, hacer talleres presenciales o compartir encuentros cara a cara. No se trata de rechazar la tecnología, sino de recuperar equilibrio.</p><p>Escribir a mano favorece la concentración y la creatividad.</p><p>También aparece una revalorización de la socialización presencial. Después de años de vínculos mediados por pantallas, muchas personas descubren que la conexión emocional real necesita contacto humano, miradas, silencios y conversaciones sin interrupciones constantes.</p><p>La desintoxicación digital empieza incluso a ingresar en empresas y escuelas. Algunas organizaciones impulsan reuniones sin celulares, espacios de foco profundo o políticas de desconexión fuera del horario laboral. El objetivo no es disminuir productividad, sino proteger la salud mental y mejorar la calidad de atención.</p><p>Caminar al aire libre ayuda a reducir el estrés y la fatiga mental.</p><p>El exceso de tecnología no solo afecta la concentración. También impacta en el estado emocional. El cerebro hiperestimulado permanece en alerta constante y pierde capacidad de recuperación.</p><p>En un mundo cada vez más digital, desconectarse empieza a convertirse en una habilidad de bienestar. Porque cuidar la mente también implica darle momentos de silencio.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5ag_1cH5qejpXD55hjgr3FFCVXk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/juegos_suramericanos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada vez más personas buscan reducir el tiempo frente a las pantallas para aliviar el estrés, mejorar la concentración y recuperar espacios de descanso mental.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-13T17:44:03+00:00</updated>
                <published>2026-07-13T17:30:58+00:00</published>
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            La fe, Zazpe y el misterio
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/la-fe-zazpe-y-el-misterio" type="text/html" title="La fe, Zazpe y el misterio" />
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/la-fe-zazpe-y-el-misterio">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xyd1TM7FEEcDJtjweH22cU9Q5T4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/monsenor_zazpe.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Rogelio Alaniz</p><p>I</p><p>Mis amigos curas siempre supieron que no era creyente, pero tuvieron la delicadeza de aceptarme. La delicadeza no excluía discusiones. Nos encantaba discutir. Y si era con un café o un vaso de vino de por medio, mucho mejor. No soy creyente, insisto, pero aprendí mucho con ellos. Y aprendí a respetar la sensibilidad, la fe y la sabiduría religiosa.</p><p>Siempre hubo un punto en el que nos encontrábamos: la aceptación del misterio. Para ellos ese misterio implicaba una presencia; para mí una ausencia, pero una ausencia vacilante. Lo "sagrado" era un punto de conflicto porque yo admitía la existencia de lo sagrado, con sus mitos y sus relatos; con sus ritos y su símbolos.</p><p>II</p><p>Yo no era creyente, pero me resistía a aceptar lo real sin prestar atención a sus penumbras, a sus contornos, a sus tonos, incluso a su relación vacilante entre la vigilia y el sueño. En definitiva, la presencia del misterio concebido no como una entelequia extraviada entre las nubes sino como una singular revelación de lo real.</p><p>Sin ir más lejos, la escritura de estos apuntes intentan indagar una experiencia de vida que se resiste a ser solo memoria o recuerdo profano. Dudas, vacilaciones, pero al mismo tiempo sorprenderme ante la fugaz e inasible presencia del misterio vibrando en los repliegues de lo cotidiano.</p><p>III</p><p>Enero de 1984. Estoy pasando mis vacaciones en las sierras de Córdoba cuando escucho por la radio que el arzobispo de Santa Fe, Vicente Faustino Zazpe, ha muerto. La noticia llegó a la siesta. Demás está decir que su muerte me arruinó el día. Es sorprendente cómo uno ante situaciones de este tipo cae en los lugares más comunes. "Pero si yo lo saludé y estuve conversando con él el mes pasado".</p><p>Fue lo primero que comenté, como si el hecho de haber estado con él impidiera que un mes después se muriera. En efecto, si la memoria no me falla en los detalles, creo que fue para la primera semana de diciembre de 1983 cuando el flamante gobierno de Raúl Alfonsín designó al doctor Benjamín Stubrin rector normalizador de la Universidad Nacional del Litoral.</p><p>IV</p><p>Zazpe estuvo allí. Me acerqué a saludarlo y me recibió con su proverbial cortesía. Lo vi bien. A él siempre se lo veía bien: afectivo, íntegro, gentil. Tengo presente la imagen en el hall del paraninfo de la universidad. Mucha gente y mucha alegría.</p><p>Salíamos de una dictadura militar con las satisfacciones del caso, pero también con las previsibles incertezas y temores. No era para menos. Durante medio siglo los militares iban y venían, pero siempre eran ellos los que terminaban decidiendo quiénes debían gobernar y qué estaba permitido hacer o no hacer.</p><p>Raúl Alfonsín en la presidencia era una excelente garantía democrática y no sé por qué (ahora lo sé) se me ocurrió que en ese momento monseñor Zazpe desde su magisterio también era una garantía a favor de la convivencia, la vida y la justicia. Lo vi caminar por la explanada de la universidad.</p><p>Entonces no sabía que sería la última vez que lo vería, pero no deja de ser curioso que la última imagen que registro de él sea caminando, precisamente, por la explanada de la Universidad Nacional del Litoral.</p><p>V</p><p>A mí me ocurre algo raro en mi relación con la iglesia. No creo en Dios, pero creo en los curas, por lo menos en ciertos curas. Como alguna vez le dije al padre Edgar Gabriel Stoffel, con el cual discutíamos tanto y compartimos tantas cervezas: "Hasta aquí llega mi fe al dogma". Y él me miró con gesto canchero y me dijo: "No alcanza, pero algo es algo".</p><p>Es verdad, no soy creyente (aunque sobre ese tema uno nunca está del todo seguro) pero en Zazpe creía. Empecé a creer cuando nos visitó en abril de 1976 en la cárcel de Coronda. Nos saludó a cada uno de nosotros. Lo acompañaban dos gendarmes que no podían disimular su incomodidad, su desagrado.</p><p>VI</p><p>Después celebró una misa. Sospecho que la mayoría de los que participamos de ella no éramos creyentes . Pero estábamos allí porque Zazpe era diferente. De esa ceremonia tengo presente la mención a la película "Jesucristo Superstar". Y una frase: "Cristo es la presencia de la fe en la historia".</p><p>Él también sabía con quiénes estaba hablando. Era sensible, era solidario, pero no era ingenuo. Su conciencia evangélica le exigía estar presente en la cárcel para dar una voz de esperanza y para hacernos saber que no estábamos solos. Yo no sé qué recuerdos tienen mis compañeros de presidio de aquellos años.</p><p>No puedo hablar en nombre de todos, y tampoco importa que lo haga. Hablo por mí y entonces digo que siempre tendré presente a monseñor Zazpe y esa manera suya de estrecharnos la mano.</p><p>VII</p><p>Hablo por mí. Y soy sincero: Zazpe no me hizo creyente, pero a él le creía. Y a partir de ese momento le creí siempre. Cuando recuperé la libertad, una amiga religiosa me dijo que quería saludarme. No lo podía creer. En 1978, había "amigos" que se cruzaban de vereda porque "los comprometía".</p><p>Pero el arzobispo de la ciudad me recibió en su residencia de General López y San Jerónimo. Tampoco lo olvido. Delgado, algo pálido, tenía una manera especial de caminar; sus modales eran cordiales, elegantes; el tono de su voz era persuasivo; su sonrisa breve pero cálida.</p><p>Conversamos en una galería con sillones. Insisto una vez más: Zazpe no era ingenuo. No ignoraba que la persona que tenía enfrente era un izquierdista ateo. No lo ignoraba, pero supongo que estaba más allá de esos "detalles"; su liderazgo espiritual me incluía, aunque más no sea como oveja descarriada.</p><p>VIII</p><p>Sin perder la cordialidad, quedaba claro que era un hombre consciente de su poder y de sus responsabilidades. Sus decisiones y sus actos no eran producto de la improvisación, sino de una conciencia atenta y sensible. ¿Zazpe era comunista? El que así lo piensa es un imbécil.</p><p>¿Era un revolucionario del Evangelio? Tampoco. Zazpe era un reformista; un sacerdote comprometido con el Evangelio que se esforzaba con mucha prudencia en hacer realidad los enunciados del Concilio.</p><p>Ese reformismo -pero también ese humanismo- le alcanzaba para ser solidario con monseñor Angelelli, no porque estuviera en todo de acuerdo con él, sino porque sabía que Enrique Angelelli era también un hombre de la Iglesia. Lo que ocurre es que en tiempos de barbarie un reformista leal a sus convicciones es un escándalo.</p><p>IX</p><p>A quienes entonces militábamos en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Zazpe nos recibió cada vez que se lo solicitamos. Yo escuchaba con frecuencia su columna radial, "Habla el arzobispo". No siempre estaba de acuerdo, pero daba gusto escucharlo.</p><p>El tono de la voz, ese estilo de presentar una hipótesis a través de ejemplos de la vida cotidiana, esa inteligencia perceptiva y abierta. Paradojas de la vida. El hombre, el sacerdote que habló con conmovedor coraje en tiempos que muchos callaban, calló para siempre con la recuperación de la democracia.</p><p>Un creyente probablemente diría que acudió al llamado del Señor. Puede ser. Pero yo nunca dejaré de extrañarlo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xyd1TM7FEEcDJtjweH22cU9Q5T4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/monsenor_zazpe.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo Vicente Faustino Zazpe, figura clave en tiempos oscuros, dejó una huella indeleble. Su muerte en 1984 impactó al autor, que reflexiona sobre fe y misterio.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-10T22:59:50+00:00</updated>
                <published>2026-07-10T22:56:25+00:00</published>
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        <title>
            Lionel Messi, más allá de la idolatría
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        <link rel="alternate" href="https://www.sur24.com.ar/noticias/lionel-messi-mas-alla-de-la-idolatria" type="text/html" title="Lionel Messi, más allá de la idolatría" />
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                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/lionel-messi-mas-alla-de-la-idolatria">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AFEAOdO9Bn1PW_7wf2k8oobCQc8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_4.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Fernando Urriolabeitia</p><p>A pocos se los considera con una gracia excepcional para jugar al fútbol. En ese olimpo moran José Manuel Moreno, Alfredo Di Stéfano, Pelé, Bobby Charlton, Eusébio, Johan Cruyff, Maradona, Cristiano Ronaldo y algunos más. A esta estirpe pertenece Messi. Sin abrir juicio sobre el resto, en su caso, ese don está acompañado por cualidades que vale la pena intentar dimensionar.</p><p>La habilidad con la pelota que posee genera un reconocimiento unánime, un talento propicio para idolatrar. Otros alcanzaron ese estatus y los habrá siempre, dado el carácter pasional de este deporte. Pero puesta la luz sobre Messi, se observa que merece un reconocimiento sustancialmente distinto a la idolatría: la ejemplaridad.</p><p>De no ser así, estaríamos soslayando —injustamente— las virtudes y los valores que ha mostrado durante dos décadas. Entonces, cabe hacer un recorrido por sus cualidades dentro y fuera de la cancha, las cuales lo instalan en otro nivel de la consideración pública.</p>Anatomía de su talento<p>La calidad técnica de su juego provoca asombro. Hace centrar la atención en él, despertando admiración por su belleza y eficiencia. Por parte de los propios compañeros, directores técnicos, rivales y periodistas se ha efectuado un análisis de sus cualidades, ofreciendo una acabada idea de ellas.</p><p>Conduce el balón pegado al pie en plena carrera, a puro toque con el empeine externo, a una velocidad mayor o semejante a la que alcanza sin él. En cada paso lo toca para cambiar de dirección en algún momento, con una aceleración que no da margen de reacción a sus rivales. La frecuencia corta con que acaricia la pelota dificulta la posible anticipación del contrario.</p><p>Driblea a través del engaño corporal. Es un regate mediante el amague con el hombro y cambio de ritmo. No reside tanto en sus pies como en el eje de su cuerpo. Messi amaga con la cabeza y los hombros hacia un lado, logrando que el contrario vaya hacia allí, para salir por el opuesto con un ángulo de inclinación agudo.</p><p>Tiene sensibilidad en la recepción y control orientado del balón, el cual le queda dispuesto para un remate, pase o gambeta. La pegada es precisa y puede salir con rosca o raso junto al palo. Si la pincha, es de modo sutil. La técnica de remate en plena jugada no tiene un recorrido largo, entonces, puede hacerlo rodeado de piernas. En los tiros libres evolucionó hasta ser un especialista.</p><p>Antes de recibir el balón, Messi mapea el campo para saber dónde están sus compañeros, los contrarios y el espacio libre. No cesa de mover la cabeza. Así podrá dar el mejor destino a sus pases quirúrgicos en profundidad, ya sean elevados sobre la defensa o filtrados.</p><p>Es el arte de caminar la cancha para activar su agudeza y velocidad mental con resolución en fracción de segundos, que se traduce en una comprensión táctica del espacio y el tiempo.</p><p>Tanto la estatura como la potencia conforman un equilibrio justo para que su tren inferior le dé estabilidad, la cual no se resiente en el choque cuerpo a cuerpo. De la misma forma que acelera, posee la capacidad para detenerse en seco, descolocando al rival.</p><p>Como puede observarse, la técnica de Messi se destaca por la armonía y economía de movimientos. No hay energía desperdiciada, cada gesto está despojado de lo superfluo u ornamental, es eficiente.</p><p>A esto se suma la atemporalidad de su técnica, cuyo juego no parece envejecer. Esta vigencia posiblemente obedezca a que su despliegue no depende tanto de la potencia muscular, sino de la gestión del espacio y la velocidad de ejecución.</p><p>Todo sucede en un contexto de élite que reduce el margen de error. Sin embargo, mantiene una regularidad creativa excepcional, lo que demuestra una voluntad inquebrantable y una disciplina capaz de transformar la genialidad en algo habitual. Quizás la clave resida en lo que él repite constantemente: que se divierte y disfruta jugando al fútbol.</p>Lo intangible dentro de la cancha: sus virtudes y valores<p>La conducta de Messi cada vez que pisa el césped puede describirse como un sistema coherente de códigos simples y claros. Lo primero que se deja ver es la honestidad competitiva. En un entorno donde el engaño puede ser instrumentalizado para sacar ventajas (simular golpes, provocar al rival), su comportamiento se destaca por prescindir de esos recursos.</p><p>Al contrario, tiene una obsesión por continuar la jugada ante las faltas. Su primera reacción no es la queja ni el ademán de evidenciar el agarrón recibido para forzar una tarjeta, sino el esfuerzo por terminar la acción.</p><p>En sintonía con ello, muestra respeto por la integridad del adversario. No utiliza el golpe sin balón ni la provocación verbal (en pocas ocasiones ha registrado expulsiones). La generosidad es otro rasgo en su toma de decisiones, en tanto el norte está puesto en lo mejor para el equipo.</p><p>Tiene tendencia a la introversión y disfruta de la soledad. Esto no impidió que ejerciera un liderazgo, aunque distinto al habitual: uno para nada histriónico, sino basado en el ejemplo y la cercanía. Con el paso del tiempo, mutó hacia un rol protector de los jóvenes.</p>Camino a la ejemplaridad: la persona fuera de la cancha<p>Estas habilidades y sus virtudes fueron convalidadas con prestigiosos premios y consagraciones, que lo colocaron en la categoría de ídolo. Más allá de las implicancias prácticas y del sentido que la idolatría supone, asunto complejo para él y toda sociedad embarcada en este tipo de adhesión incondicional, se puede ver en Messi un comportamiento que lo eleva al plano de la ejemplaridad.</p><p>En su vida rechazó la ostentación y la soberbia, al tiempo que evitó la vanidad en la que se puede caer por la presión constante de la experiencia idolátrica. Es una muestra de templanza y madurez que está en consonancia con el lugar que le da a la familia en su vida.</p><p>El núcleo familiar constituye su eje de estabilidad. A partir de una relación formada con Antonela Roccuzzo, construyeron una rutina doméstica junto a sus hijos Thiago, Mateo y Ciro.</p>Lionel Messi y su esposa. El núcleo familiar constituye su eje de estabilidad.<p>También integran este anclaje esencial sus padres Celia y Jorge, y sus hermanos Rodrigo, Matías y María Sol, con quienes comparte, además, una estructura de negocios y representación. Aquí radican su seguridad y equilibrio emocional, junto al recuerdo y el amor por su abuela materna Celia, quien lo llevaba de niño a jugar al club Abanderado Grandoli de su Rosario natal.</p><p>Como derivación de su apego familiar, la interacción con el público se basa en postales de una normalidad doméstica: tomando mate con su esposa o jugando con sus hijos. La gente ve en el jugador extraordinario a un padre de familia tradicional.</p><p>A su vez, Messi posee un fuerte sentido de pertenencia y arraigo con la idiosincrasia argentina. Este vínculo se mantuvo intacto a pesar de haber vivido la mayor parte de su vida en Europa y ahora en Estados Unidos, una especie de resistencia cultural al preservar aspectos de su identidad de origen (modismos, asado, milanesas y otras costumbres).</p><p>Para resguardarse, maneja su vida pública con cuidado y reserva. Sus declaraciones son directas en torno al fútbol y carentes de estridencias. Utiliza la palabra sin demagogia, priorizando una vinculación honesta y auténtica. Si está de mal humor, se le nota, y cuando se encuentra contento, sonríe con timidez.</p><p>Hay un rasgo distintivo de su personalidad: la humildad. Brinda un trato llano tanto a un jefe de Estado como a un empleado del club. No hace ostentación de la riqueza ni tiene un discurso de superioridad, y tampoco ejerce su influencia para intervenir en debates ajenos al fútbol.</p><p>Con naturalidad, mantiene una posición despolitizada y asume un compromiso social, el cual canaliza a través de su Fundación, enfocada en la salud y la educación de niños en situación de vulnerabilidad. Efectúa donaciones y colabora como embajador de Unicef.</p><p>Toda esta filosofía de vida que asumió Messi, con diáfana autenticidad, es una fuerza moral que se manifiesta a través de sus actos diarios. Es la manera en que trasciende la idolatría para ubicarse, sin pretenderlo, en el plano de la “ejemplaridad”.</p><p>Los valores se intuyen, explicó el filósofo Javier Gomá Lanzón, a través del “ejemplo personal”. La ejemplaridad permite captar la esencia de la verdad moral, pues esta se revela a través del “ejemplo concreto”. Entonces, si queremos saber lo que es la humildad o la honestidad, las conoceremos mediante los casos singulares de personas humildes y honestas, como Lionel Messi.</p><p>En ese sentido, para el filósofo español, “el acceso a la moralidad y nuestra entera educación sentimental pende de esa ejemplaridad circundante”. En Messi tenemos no solo al mejor jugador de fútbol de la historia sino, también, a una persona con valores.</p><p>El mismo Lionel Messi nos enseñó en dónde radica lo importante. Al responder sobre cómo le gustaría que lo recuerden, sin dudarlo, expresó: “como una buena persona sobre todo”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AFEAOdO9Bn1PW_7wf2k8oobCQc8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_4.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Detrás del futbolista extraordinario y de la adhesión incondicional del público, asoma un comportamiento guiado por la humildad, la honestidad y el resguardo familiar.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-10T17:56:54+00:00</updated>
                <published>2026-07-10T17:56:51+00:00</published>
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            Un amanecer de lágrimas y esperanza
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            <name>
                <![CDATA[Redacción Sur24]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/un-amanecer-de-lagrimas-y-esperanza">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/20K_YaHEEBUfTKqjuv8vFlfcim8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Rodrigo Agostini</p><p>No sé muy bien cómo comenzar este ensayo. Solo sé que el cielo de Atlanta lloraba junto a mí. Las gotas de lluvia golpean mi improvisada servilleta de papel, confundiéndose con mis propias lágrimas. Son lágrimas de alegría: lágrimas de esas pocas que nacen cuando un acontecimiento deportivo trasciende su naturaleza para convertirse en lección humana.</p><p>En esa mezcla de agua y emoción encuentro un símil arquitectónico. La arquitectura enseña que las grandes edificaciones no se sostienen sólo por la belleza de sus fachadas, sino por la fortaleza oculta de sus cimientos.</p><p>Quizás suceda algo parecido con las personas: la verdadera grandeza aflora cuando todo parece venirse abajo y, aun así, alguien sigue construyendo con paciencia. Ayer, contra Egipto en octavos de final del Mundial, la Selección Argentina vivió ese momento de crisis. Comenzó perdiendo muy temprano: Yasser Ibrahim adelantó a Egipto con un cabezazo al minuto 15.</p><p>Apenas después, un penal cometido sobre Tagliafico ofrecía la oportunidad de empatar, pero lamentablemente el “10”, Lionel Messi, se topó con el arquero Shobeir y falló el penalti. En ese instante, al borde de la eliminación, Argentina estaba contra las cuerdas. Cada suspiro del hincha era una mezcla de dolor y desasosiego.</p>Del sufrimiento a la euforia: lecciones de resiliencia<p>El crescendo emocional de esos trece minutos finales ofrece una radiografía de resiliencia en estado puro. Argentina pasó de la desolación a la gloria sin bajarse del ring. Tal como destaca El País, “Argentina ha remontado un 0-2 a Egipto”. Esta frase parece resumir no solo el partido sino la actitud del equipo.</p><p>En psicología deportiva, la resiliencia se define como la capacidad de enfrentar la adversidad y recuperarse más fuerte. Precisamente, ese espíritu mantuvo vivo al equipo argentino. A pesar de los dos goles en contra y del penal fallado, los jugadores siguieron ejecutando la estrategia y luchando cada balón.</p><p>En el primer tiempo Messi “falló un penal”, relata El País, sin que eso hundiera al equipo. Pero tras el descanso, y aunque Argentina volvió con determinación,el egipcio Zico anotó el segundo gol del rival, poniéndolos contra las cuerdas.</p><p>En ese momento, a muchos se nos heló la sangre; la eliminatoria, y quizás las esperanzas de la hinchada, parecían selladas. Sin embargo, la narrativa del partido cambió cuando apareció el corazón del equipo. Primero Cuti Romero, con una cabeceada, devolvió la esperanza a los argentinos. Luego Messi, impasible tras su error anterior, igualó el partido.</p><p>Y finalmente Enzo Fernández, el jugador escondido del relato, selló la remontada con un toque de obra maestra. Cada gol fue un eco de la palabra “no me rindo”: la convicción de seguir intentando hasta el último minuto. Este es el verdadero significado de la resiliencia: un proceso activo. El grupo argentino, como afirmó el propio Messi, “no baja los brazos nunca, intenta hasta el final”.</p><p>Ahí radica la grandeza que buscaba el partido: en la certeza de que un marcador adverso no es determinante mientras queden ganas de luchar. Cada gol final fue, además, una cosecha colectiva: asistencias, movimientos tácticos y compañía mutua pusieron los cimientos de la victoria.</p><p>Además, la prensa celebra el coraje colectivo. El País incluso titula: “Argentina se levanta de la muerte ante una buena Egipto”, destacando esa “prueba increíble” de carácter que supuso el pase a cuartos. Lo extraordinario es que esta proeza se fundamentó en algo cotidiano: el compañerismo y la fe compartida.</p><p>“Jugamos con el corazón”, dijo Lionel Scaloni (su entrenador), y nadie le contradice. El equipo campeón del mundo ha mostrado, una vez más, que las cumbres solo se alcanzan a fuerza de cicatrices superadas.</p>El liderazgo humilde de un capitán<p>La épica de este partido también lleva la firma personal de Lionel Messi, cuyo liderazgo trascendió los goles. Curiosamente, Messi fue protagonista tanto en la adversidad como en la gloria. Primero falló un penalti crucial. Luego volvió a meterla para la remontada. Pero lo más notable ocurrió tras el pitido final.</p><p>Mientras el mundo celebraba, el capitán asumió serenamente su error: “Me había quedado con mucha bronca en el penal, por haber errado y patearlo mal. Si yo hacía el penal, hubiera cambiado el partido”. Estas palabras, pronunciadas con candor, no buscaban un titular: eran simplemente honestas.</p><p>Comúnmente algunos deportistas evitan cualquier atisbo de debilidad, ver a Messi admitir fallos fue conmovedor. No se escondió tras excusas ni minimizó su responsabilidad. Al contrario, destacó la enseñanza de la experiencia: “Es algo muy especial ayudar a este grupo después de lo que había pasado internamente”.</p><p>Con esa humildad, elogia sin hacer ostentación de su estatus. Se comportó “como uno más”, con la sencillez de quien entiende que el éxito colectivo transciende al talento individual. Este gesto es la quintaesencia del liderazgo servicial: guiando con el ejemplo, inspirando a los demás a través de acciones y actitudes, no de discursos grandilocuentes.</p><p>Messi nunca recordó que es grande; lo demostró con hechos. Esa actitud resonó en la afición y en el equipo: al escuchar a su capitán hablar de “broche de oro” y felicidad por la remontada, todos sintieron que era un triunfo compartido, no solo suyo.</p><p>Por eso muchos lloramos; no solo por ganar un partido, sino porque el fútbol, a veces, parece recordarnos que el ser humano puede ser extraordinario incluso después de equivocarse.</p>Los números poseen una carga expresiva, un valor simbólico que va más allá del juego y de los protagonistas, como en este caso el 10 de Lionel Messi. Argentina vs. Egipto estuvo marcado -para bien nuestro- por uno sobre el que pesan supersticiones, presagios y hasta malos augurios.Trece minutos: del presagio a la transformación<p>Quizá el símbolo más llamativo de esta gesta sea el número 13. Trece minutos finales bastaron para voltear la historia. Tradicionalmente, el 13 provoca miedo: “en muchas culturas, el número 13 se ha considerado como símbolo de la mala suerte”. Desde Judas en la Última Cena hasta el “viernes 13” de la leyenda, el 13 viene envuelto en presagios oscuros.</p><p>Sin embargo, el fútbol -como la vida- invierte esas supersticiones. Aquí, trece minutos no trajeron la fatalidad sino la salvación. Curiosamente, en el tarot la carta XIII representa la Muerte, pero con una connotación de renovación o cambio. Esa dualidad encaja con lo sucedido: el cronómetro marcó el final de una era de imbatibilidad aparente y el comienzo de una nueva página heroica.</p><p>Bajo la atenta mirada de la ciencia cultural, este episodio invita a cuestionar nuestras creencias. El número que muchos evitan (en edificios, aviones o reservando mesas) fue protagonista de un milagro futbolístico. Algunos seguirán pensando… “No hay duda de que para mucha gente este número atrae la mala suerte”... Precisamente ese “mal agüero” resultó ser el preludio de la esperanza.</p><p>De modo poético, esos trece minutos ganan ahora un aura casi mística. Las supersticiones dependen de la historia que contamos sobre ellas. Ayer el 13 pasó de símbolo ominoso a epítome de transformación. Nuestra cultura está llena de paradoxes así: un número “maldito” se convierte en heroico, un momento de derrota en triunfo, un penal errado en lección de humildad.</p><p>Quizás había algo de destino en este giro: el fútbol, como la arquitectura, a menudo reinterpreta sus símbolos con nuevos materiales (esfuerzos, valores) cuando el corazón manda.</p>Cicatrices que construyen memoria<p>El partido también deja imágenes indelebles como cicatrices luminosas. Cada gol encajado, cada parada milagrosa del arquero, cada salto en la tribuna, queda grabado en la memoria colectiva. Como en la arquitectura de la memoria, estas marcas físicas y emocionales perdurarán en la historia argentina.</p><p>Edificios y ciudades llevan cicatrices (edificios con “vacíos” por no existir piso 13; monumentos con huellas del pasado). De igual forma, este triunfo añade cicatrices gloriosas en el relato deportivo: son grietas por donde asoma la fibra inquebrantable del grupo.</p><p>El tiempo, además, juega aquí un rol casi arquitectónico. Los trece minutos finales parecieron dilatarse: cada segundo duró una eternidad, y sin embargo, la eternidad se condensó en esos instantes. En arquitectura existe el concepto de “memoria del espacio”: las paredes observan, guardan ecos de lo vivido.</p><p>Aquí la cancha de Atlanta conservará por siempre el eco de los cantos argentinos, las lágrimas en los rostros y el “¡Goooool!” de Enzo. El partido se convierte así en un espacio-tiempo singular, capaz de transformar una ciudad y un país bajo su pabellón.</p><p>Podríamos incluso hablar de cómo se levanta un edificio contra la adversidad: cada gol de Argentina fue un ladrillo puesto en la estructura de la esperanza. Los cimientos se hicieron de coraje, las columnas del trabajo colectivo, el techo de la alegría compartida.</p><p>Las gotas que empapan mi servilleta son una metáfora: la lluvia empaña el papel, pero no borra las palabras escritas, así como los obstáculos empapan la vida, pero no anulan la historia que decidimos escribir.</p>Sembrando esperanza<p>Trece minutos cambiaron lo que parecía definitivo. Y de ese prodigio nacen conclusiones que trascienden el fútbol. Todos, en algún momento, estaremos con el marcador en contra: en la vida, puede que nos toque recibir un 0-2. Todos fallaremos “nuestros penales”: cometeremos errores que parecían imposibles de superar. Todos sentiremos que el tiempo juega en nuestra contra y que la eliminatoria está perdida.</p><p>Sin embargo, este partido enseña que la esperanza vive mientras haya alguien dispuesto a correr tras la pelota (o tras un sueño). Las cicatrices más hondas no siempre nacen de las derrotas; a veces nacen de las victorias imposibles. Quizás solo quien ha estado cerca de rendirse puede saborear la gloria por completo.</p><p>Ojalá, cuando enfrentemos nuestros propios “trece minutos difíciles”, recordemos la lección de anoche: que un gol cambia la historia, que el último minuto puede ser nuestro mejor aliado y que la verdadera victoria está en no renunciar jamás. Como diría el mentor que me enseñó a ver más allá de los planos y las calderas: las estructuras más fuertes surgen de pruebas extremas.</p><p>Este partido fue una de esas pruebas. Y nosotros, sus testigos y protagonistas a la distancia, salimos en alto: renovados, esperanzados, confiando en que todas las cosas extraordinarias pueden pasar… incluso cuando todo parece perdido. Así que celebremos esta épica como más que un triunfo deportivo: como una clase magistral sobre la condición humana.</p>]]>
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                                <updated>2026-07-08T22:00:00+00:00</updated>
                <published>2026-07-08T21:58:48+00:00</published>
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