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    <title>Sur24</title>
    <subtitle>Todo el sur, todo el día, todos los días.</subtitle>
    <updated>2026-04-13T23:07:07+00:00</updated>
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            De Adorni a Mate Cosido; de Truman a Trump
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Mq1FeA5GgVPPi-BTrNsjXvI6fWI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/opinion_adorni.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Manuel Adorni parece ser el jefe de un gabinete que nunca dirigió; el vocero de un gobierno del que no puede hablar porque se ha quedado sin voz. Su condición ideal sería la de invisible. Por lo menos es lo que más le convendría al gobierno. Un Adorni que no habla y que nadie ve.</p><p>Si fuera posible definirlo de alguna manera, deberíamos decir que es "apenas" un vocero, "apenas" un ministro y seguramente extraña los tiempos en que fue "apenas" un periodista.</p><p>El "apenas" en este caso es un elogio, un reconocimiento, porque, a decir verdad, en un gobierno normal, Adorni hace rato que se hubiera extraviado en el más absoluto anonimato. Admitamos por lo pronto que audacia no le ha faltado, aunque le sobró torpeza.</p><p>La leyenda dice que el célebre bandido rural Segundo David Peralta (alias Mate Cosido) le recomendaba a los miembros de su banda, a la hora de repartir el botín, que fueran prudentes y no exhibieran riquezas que no puedan justificar; que no derrocharan recursos porque por ese camino mucho más temprano que tarde todos terminarían entre rejas. Una pena que Adorni no haya conocido los consejos de Mate Cosido.</p>II<p>Comparado con el saqueo perpetrado desde el poder por el kirchnerismo, los episodios de corrupción en los que están comprometidos los hermanitos Milei y algunos de sus colaboradores, son expresiones mínimas, algo así como comparar a Al Capone con un ladrón de gallinas o un punga. La perspectiva del panorama de todos modos sería más amplia y equilibrada si tenemos presente que Néstor y Cristina Kirchner hicieron posible su raid delictivo en casi veinte años.</p><p>Es decir, se tomaron su tiempo, mientras que el gobierno de los hermanitos Milei solo ha cumplido dos años en el poder y, para ser justo en la evaluación, habría que decir que más allá de excesos retóricos los muchachos están aprendiendo y están aprendiendo bien, a punto de que más de un dirigente peronista ha aprendido a respetarlos, incluso con un tímido dejo de admiración.</p><p>A favor del actual gobierno habría que decir que no la tiene fácil, que es verdad que no todos los días se consigue un Lázaro Báez o un Julio de Vido o un Ricardo Jaime, pero admitamos que algunos pichones oficialistas no solo están aprendiendo los gajes del oficio, sino que hay motivos para sospechar que además de emularlos están dispuestos a superarlos.</p>III<p>Se cuenta que cuando el sacerdote y político francés Charles Maurice de Talleyrand-Périgord asumió el ministerio, una cortesana le preguntó en voz baja cuál era su principal objetivo en su nueva función. La respuesta fue inmediata y estuvo acompañada de una sonrisa displicente y burlona, propia de un caballero educado en los primores del "ancien régime": "Defender Francia y enriquecerme".</p><p>Charles Maurice de Talleyrand-Périgord (1754-1838). Político, aristócrata y funcionario francés de renombre. Los corruptos de turno hoy en día, sobre todo en Argentina, parece que solo aprendieron una parte de su histórica consigna.</p><p>Y vaya si lo hizo. Defendió a Francia como nadie y mejor que nadie, incluso en contra de benefactores que en su momento perdieron el rumbo. Y, por supuesto, nunca dejó de enriquecerse. A lo largo de la historia muchos funcionarios han intentado emularlo. En la mayoría de los casos lograron enriquecerse, pero a costa de traicionar a su nación.</p><p>Desde las primeras llamaradas de la revolución francesa, pasando por Napoleón Bonaparte, la Santa Alianza y los Orléans, Talleyrand siempre cumplió con su doble mandato: enriquecerse y defender a Francia. Y ambos objetivos los cumplió con suma distinción y eficacia.</p><p>No sé si nuestros "próceres" actuales conocen al príncipe de Périgord, es decir a Talleyrand, pero está visto que si alguna referencia tienen de él es parcial; un Talleyrand partido por la mitad, un Talleyrand del que admiran su capacidad para enriquecerse pero ignoran sus condiciones de estadista.</p>IV<p>Cuando el presidente norteamericano Harry Truman tomó la terrible decisión de arrojar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki no avisó, no anduvo fanfarroneando en conferencias de prensa y mucho menos realizando proclamas de guapo. El operativo fue secreto y atrozmente eficaz.</p><p>Atendiendo esta experiencia histórica, todos deberíamos haber admitido que cuando Donald Trump ladró acerca de la desaparición de Irán como civilización solo estaba ladrando como el perro de la RCA Víctor. Ni bomba atómica, ni invasión terrestre, ni corte de electricidad y agua.</p><p>El ladrido tenía como destinatario a China y a su satélite en la región: Pakistán. Por eso, a la hora del balance no se sabe con certeza si Trump ganó o si ganaron los ayatolas, lo seguro es que los valores humanistas de la civilización fueron derrotados en toda la línea.</p><p>Arrojar drones, misiles, bombas, se está convirtiendo en un juego demasiado fácil, en un hábito al que se cede con demasiada frecuencia. Puede que ahora haya una tregua, pero me atrevería a decir que la tentación de seguir jugando con fuego se mantiene intacta.</p>V<p>El presidente estadounidense amenazó con extinguir a una civilización, la civilización persa. No sé si Adolfo Hitler se animó a tanto. Claro, no pasó nada porque ya hemos aprendido a descreer de las desmesuras verbales de Trump, pero admitamos para nuestro fuero interior que no es nada tranquilizador que el mandatario de la primera potencia del mundo se dedique a comportarse con la ética de un barra brava.</p><p>Sin exagerar, podríamos decir que durante 48 horas todos estuvimos con el Jesús en la boca. Trump es un charlatán, pero con estos locos uno nunca está seguro del todo.</p><p>Se dice que Irán se preparó para lo peor y que un leve, un levísimo estremecimiento de miedo recorrió las fibras íntimas de los ayatolas más duros; porque si bien todos ellos hablan de la dulzura del martirio, a la hora de la verdad prefieren vivir a estar muertos.</p><p>Y convengamos que no es moco de pavo que una potencia mundial amenace con extinguirse como pueblo, como nación, como historia. A esos ayatolas, a esos fanáticos de la muerte de los otros que ahora vieron de cerca el espectro de su propia muerte, les recuerdo, como al pasar, que desde hace ochenta años Israel es sacudido diariamente con la amenaza de un Holocausto II.</p><p>"Judíos al mar", es la alegre consigna. ¿No será hora de pensar de que es posible intentar vivir de otra manera? ¿Que la guerra es siempre un fracaso, un fracaso que destruye a uno y corrompe al otro? Jean Lartéguy, Ernst Jünger, Curzio Malaparte, entre tantos, han escrito odas bizarras a la guerra.</p><p>No fueron los primeros y no serán los últimos, porque la guerra es una pasión malsana que nos acompaña como una tentación, un castigo, una maldición y una sórdida promesa de éxtasis.</p><p>Puede que las guerras hayan sido pretextos inspiradores para fragmentos de buena literatura, pero lo seguro es que las guerras podrán ser justas o injustas, redentoras o trágicas, pero su tinta es la sangre y su lenguaje es la muerte. ¿Y no habrá llegado acaso la hora de hacerse cargo de lo obvio, es decir, que junto con la peste y el hambre, las guerras han sido y son los flagelos de la humanidad?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Mq1FeA5GgVPPi-BTrNsjXvI6fWI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/opinion_adorni.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El actual jefe de Gabinete, con su audacia y torpeza, parece más un eco de un gobierno que no lo necesita visible. En un contexto normal, su anonimato sería su mejor aliado.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T23:07:07+00:00</updated>
                <published>2026-04-13T23:07:04+00:00</published>
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            Cincuenta años: hora de dar vuelta la página
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ufKTKvqyQGvg5VmcOuW7ibJXKcQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/jorge_videla_isabel_peron_y_emilio_massera.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>En 1976 un gobierno peronista presidido por una mujer incompetente, cuya manifestación política más visible fue asistir a una misa en homenaje a Francisco Franco, fue derrocado por militares que desde 1930 se consideraban la reserva moral de la nación. Se dice que el gobierno de Isabel Perón era indefendible, pero si hubiera existido un mínimo de vocación democrática las instituciones podrían haberse salvado.</p><p>Ni los militares, ni la guerrilla, ni el peronismo, ni un porcentaje importante de los argentinos estaban interesados en esa tarea. Lo cierto es que para marzo de 1976 los militares salieron una vez más de los cuarteles. El objetivo era aniquilar a una guerrilla que ya estaba en vías de extinción porque el peronismo le había otorgado a los militares todos los instrumentos para hacerlo.</p><p>“Fumíguenlos como ratas”, exclamó un prominente peronista de aquellos tiempos. Poner punto final al experimento peronista iniciado en 1973 no fue una tarea difícil. El peronismo para 1976 había fracasado en toda la línea. Cuatro presidentes: Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, el propio Juan Domingo Perón e Isabel, fueron impotentes.</p><p>Alejandro Lanusse no se había equivocado: “A Perón no le da el cuero”. Lo traicionaron la edad y la salud, pero también lo traicionó su estilo manipulador y tramposo de pensar la política. El pacto social fracasó y la unidad nacional fue apenas una promesa.</p><p>Para 1974, antes de la muerte de Perón, el peronismo era el partido de los torturados y los torturadores, y en esa orgía de violencia y de sangre sucumbió su gobierno. Y el naufragio se los llevó puesto a los argentinos. Perón azuzó a “la juventud maravillosa” a tomar los fusiles y matar y después, cuando quiso ponerlos en vereda, no le hicieron caso.</p><p>Entonces, la mejor ocurrencia que tuvo fue “hacer tronar el escarmiento”. José López Rega fue el hombre. Pero cuidado. No fue el único. Una de las astucias de la historia consiste en responsabilizar a una sola persona de la tragedia. Pero López Rega no estuvo solo.</p><p>Y hasta hay motivos para pensar que ni siquiera fue el más importante a la hora de iniciar la carnicería. En todos los casos, sin el visto bueno de Perón, las Tres A no hubieran existido.</p>II<p>Los militares por su parte hicieron lo que mejor sabían hacer desde 1930: suponerse los salvadores de una patria cuyo modelo ideal era el cuartel, el lugar donde siempre está claro quién manda y quién obedece. Dije que los peronistas le dieron todas las herramientas legales para “aniquilar” la subversión. Pero no les alcanzó. Ni a ellos ni a los factores de poder que los apoyaban.</p><p>Un hecho hay que admitir: el golpe de Estado contó con el apoyo pasivo, pero apoyo al fin, de la mayoría de la sociedad, también educada en el rigor de que de las crisis solo nos salvan los militares encarnación del ser nacional y católico. La cruz y la espada.</p><p>Algunas paradojas merecen destacarse. Los militares argentinos dieron el golpe de Estado para impedir el avance del comunismo, pero derrocaron a un gobierno de derecha presidido por una derechista puesta por el general tal vez cumpliendo alguna promesa de alcoba.</p><p>Dijeron defender al capitalismo y combatir al comunismo, pero Rusia y Cuba fueron sorprendentemente condescendientes con la dictadura militar, mientras que fue la gestión de James Carter la que con más consistencia defendió los derechos humanos. El Partido Comunista apoyó y en más de un punto fue cómplice de la dictadura.</p><p>Algo parecido hizo el líder trotskista Nahuel Moreno -el padre o el abuelo político de Myriam Bregman y Nicolás del Caño- quien consideró que la presencia de la esposa del presidente de facto Jorge Rafael Videla en el partido de Argentina contra Holanda era un signo del carácter progresista y profeminista de lo que sin rubores calificó como “dictablanda”.</p>III<p>Los militares completaron en un nivel de delirio bestial la tarea iniciada por el peronismo. Por supuesto que no fueron lo mismo. Burócratas sindicales y políticos peronistas terminaron entre rejas. Peleas entre hampones. Enemigos de la boca para afuera.</p><p>Promovieron el célebre pacto sindical-militar que años después denunciaría Raúl Alfonsín, mientras Emilio Massera, en la embajada argentina de París, intrigaba con Mario Firmenich.</p><p>A modo de disculpa, los militares dicen que en 1976 optar por el secuestro, el crimen, los vuelos de la muerte y los centros de detención clandestina era necesario. ¿Por qué esa decisión tan drástica? Porque en 1973 Cámpora liberó a todos los presos.</p><p>Algunas observaciones a ese razonamiento bizarro. En primer lugar, los presos liberados en 1973 eran los presos de una dictadura militar, la misma que había derrocado a don Arturo Umberto Illia en 1966. Basta de triquiñuelas y fraudes. Los militares prometían baños de sangre antes de que existieran Montoneros y el ERP.</p><p>Hay discursos de los generales Toranzo Montero y Osiris Villegas amenazando con soluciones duras en 1959, cuando Firmenich tenía doce años y Roberto Santucho, quince. Los militares fueron bravos contra guerrilleros alucinados, pero cuando tuvieron que pelear en serio fueron derrotados en toda la línea. Alfredo Astiz podía asesinar monjas o adolescentes, pero cuando tuvo que pelear prefirió rendirse.</p><p>En 1966 los militares derrocaron a un gobierno decente para instalar como jefe a una soberana mediocridad como el general Juan Carlos Onganía. Y diez años después instalaron otra mediocridad impávida: Videla. Junto a un psicópata llamado Massera.</p><p>Se repartieron al país como un feudo, mataron sin compasión y además robaron. Porque se habla de la dictadura criminal, sí, pero también hay que hablar de la dictadura corrupta que forjó la patria financiera y la patria contratista, precipitando al país en un endeudamiento externo delirante.</p>IV<p>En la Argentina no hubo guerra, hubo terrorismo de Estado. Tampoco hubo genocidio, un concepto que la izquierda y el populismo usan por mala fe, ignorancia o deshonestidad intelectual. A los militares no los derrotó la movilización popular, los derrotaron los ingleses. “El que a hierro mata adentro a hierro muere afuera”.</p><p>Irresponsables y fulleros, supusieron que si tomaban las Malvinas ganaban títulos de héroes. En su intimidad estaban convencidos de que los ingleses no iban a atacar, y si lo hacían, Estados Unidos nos defenderían. Se equivocaron en toda la línea. Los ingleses vinieron con el principito y recuperaron lo que dicen que les pertenece.</p><p>Estados Unidos hizo lo imposible para convencer a los militares de que se estaban precipitando al infierno, pero los camaradas se habían tomado en serio su propio delirio. La derrota militar hundió a las fuerzas armadas en el descrédito absoluto.</p><p>Los militares golpistas de Uruguay, Brasil, Chile, Bolivia no eran mejores, pero tuvieron la precaución de no posar de guapos con un enemigo que sabía pelear y disponía de recursos técnicos muy superiores. Muchos soldados y oficiales argentinos pelearon con coraje una batalla que estaba perdida de antemano. Ese coraje no fue correspondido por generales que no se privaron de corromper y de cuidarse el cuero.</p><p>El Informe Rattenbach lo expresa con elocuencia. Un militar conservador y de linaje sugirió fusilarlos por irresponsables y cobardes. Mientras tanto, de aquellos soldados y oficiales que murieron en la soledad de las islas nevadas, podría decirse lo que un cortesano dijera del Cid Campeador: “Qué buen vasallo si hubiera buen Señor”.</p>V<p>En 2026 lo sucedido hace medio siglo es historia. Más del setenta por ciento de la población no había nacido o vestían pañales cuando el helicóptero de Isabel fue secuestrado. Acerca de lo sucedido se ha hablado y se ha escrito mucho, y está bien que así sea.</p><p>Un consenso ha quedado entre tantas divergencias: la democracia merece ser defendida; no a los golpes de Estado y no al hábito de resolver las diferencias políticas a punta de pistola. Ocho mil desaparecidos es, a pesar de los delirios inflacionarios del populismo y la izquierda, una tragedia, un baño de sangre.</p><p>Todos los presidentes, desde el propio Alfonsín a Javier Milei, no se han apartado de este paradigma democrático. Por lo menos hasta ahora no lo han hecho. No se registran en el paisaje militares golpistas o guerrilleros delirantes. Los problemas que hoy padecemos los argentinos tienen poco que ver con los trágicos enredos de hace cincuenta años.</p><p>No hubo impunidad. Los asesinos fueron juzgados y condenados. Los principales protagonistas de aquellas aciagas jornadas hoy no existen porque los mataron o porque el tiempo hizo su inevitable faena . La hora de dar vuelta la página ha llegado. Los problemas, los desafíos, las esperanzas están en el futuro. Por lo demás, “dejad que los muertos entierren a sus muertos”.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ufKTKvqyQGvg5VmcOuW7ibJXKcQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/jorge_videla_isabel_peron_y_emilio_massera.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La dictadura militar argentina, respaldada por sectores conservadores, prometió orden y seguridad, pero su legado fue de represión y corrupción generalizada.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-24T22:32:24+00:00</updated>
                <published>2026-03-24T22:32:19+00:00</published>
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            Tiempos revueltos
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KpEaYg5-sA4zTTjHj3OljVcboc0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei_trump.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Lo sucedido en el inicio de las sesiones ordinarias del Congreso nos habilita a pensar que nos vamos acostumbrando a lo peor sobre la base del principio viscoso de que acostumbrarse a lo peor parecería ser la solución que mejor se ajusta a nuestro temple político. Un presidente desquiciado, insultando, injuriando y agraviando como un barra brava. Expresión facial desencajada, ojos inyectados, voz desaforada, ademanes pendencieros. No es la primera vez que lo vemos gravitando en esa dimensión. A juzgar cómo se presentan las cosas, tampoco será la última. A modo de consuelo algunos dicen que no es necesario juzgar las formas sino los contenidos. Algo así como que sus malos modales son un detalle comparado con el excelente gobierno que nos ofrece. Que mucho más grave que una palabrota es el hambre, la corrupción, las enfermedades, la inseguridad. Confieso que esa retórica justificativa me tiene algo harto, entre otras cosas porque los "malos modales" parecen convivir bastante bien con la corrupción, el desempleo, el cierre de empresas, la falta de recurso en los hospitales, la crisis del sistema educativo. Advertiría a continuación que para la condición humana los modales, los gestos, el uso adecuado de las palabras, importan. La historia de la humanidad puede estudiarse también como la historia del pasaje del taparrabos, el garrote y los gruñidos al hombre civilizado. Ahora resulta que si a mí se me da por insultar, escupir o burlarme de mi vecino, cometería un error de "forma", porque lo importante es el "contenido". El contenido profundo, trascendente y humanista de los hermanitos Milei. Forma y contenido. Ese juego de palabras se empleaba hace unas décadas, cuando en nombre de revoluciones de derecha o de izquierda se negaba a las "democracias formales". Siglo veinte cambalache. Toranzo Montero era más ejecutivo que Frondizi; Onganía era más eficaz que Illía.</p>II<p>Hoy parecieran estar de moda los presidentes, hombre o mujer, pendencieros. Jefes de estado que se valen de su poder para insultar y agraviar a adversarios que no están en condiciones de responderle. Evoco detalles menores del inicio de las sesiones ordinarias. Sí, ordinarias. Nunca la palabra fue mejor empleada. Ordinarias, o guarangas o guasas, pero no importa: son detalles de forma. En honor a la verdad, Milei no fue el creador de la criatura. Recuerdo de presidentes que desde la tribuna azuzaban a la multitud prometiendo palos, leña y que "de cada uno de los nuestros que caiga caerán cinco de ellos". Cinco por uno y al enemigo ni justicia. Pasaron muchos años y esos hábitos salvajes los retoma la señora Cristina. Cadena nacional, incondicionales brincando como simios a su alrededor y la promesa de que solo hay que temerle a Dios y un poquito a ella. Milei no nació de un zapallo. La costumbre de valerse del poder para decir lo que se le da la gana lo iniciaron o lo perfeccionaron Néstor y Cristina. Milei redobló la apuesta. La lista de enemigos más o menos es la misma: periodistas que los critiquen, políticos que les discutan, jueces que los investiguen, intelectuales que los objeten. El espacio público transformado en un chiquero. El debate político reducido a una catarata de insultos. El presidente como el principal responsable de armar estas refriegas. Y una oposición peronista, nostálgica del helicóptero, que se desgañitaba insultando a Macri como ahora insultan a Milei.</p>III<p>En política nacional los malos modales cavan grietas y envenenan la vida democrática con los insumos del rencor y el resentimiento. En política internacional "los malos modales" suelen ser una versión edulcorada de la antesala de la guerra. No me gusta Trump. No me gusta cómo habla, cómo gobierna y cómo piensa. No me gusta Trump, pero tampoco me gusta Nicolás Maduro y, mucho menos, el régimen teocrático de los ayatolas de Irán. No me gusta que EEUU realice operativos bélicos violentando la legalidad internacional y violentando incluso su propia legalidad interna. El siglo XXI no nos presenta opciones cómodas. En el siglo XIX, por ejemplo, elegimos entre los soldados de San Martín y las tropas que luchaban en nombre de Fernando VII. Claro que entonces jugarse valía la pena. Los norteamericanos en 1865 eligieron entre los esclavistas o Lincoln. Siempre eran elecciones difíciles, con consecuencias a veces desagradables, con elevados costos humanos, pero las diferencias entre el héroe y el rufián, entre la justicia y la felonía, estaban claras. En el siglo XX elegimos a los Aliados contra Hitler, al mundo libre contra el totalitarismo comunista, a Vietnam contra los crímenes de guerra perpetrados por los yanquis. Hoy lamentablemente esas opciones no existen o es muy difícil distinguirlas. "No a la guerra", es una consigna justa que vale para todos menos para los que se consideran emisarios divinos de la guerra. A Hitler no se lo podía derrotar invocando las dulzuras de la paz. Al régimen de los ayatolas, con sus manos tintas con la sangre de sus propios habitantes, no se lo puede derrotar rezando o convocando reuniones donde lo único que vale es cómo se oculta el pensamiento y cómo se miente.</p><p>Javier Milei y Donald Trump, presidentes de Argentina y Estados Unidos respectivamente.</p>IV<p>Como dijera el presidente de Canadá en Davos, la legalidad internacional fundada después de la segunda guerra fue buena, pero tuvo mucho de ficción, una ficción tal vez necesaria hasta el momento en que la ficción empezó a avasallar la verdad. Todo bien con la legalidad internacional, salvo el detalle de que para las grandes potencias el poder y la fuerza siempre fueron más importantes que las buenas promesas. No aseguraría que la legalidad fundada en 1945 está en ruinas, pero creo que todos compartimos que su deterioro es más grande que nunca. Si durante casi cincuenta años el antagonismo decisivo fue entre EEUU y la URSS, hoy ese antagonismo es entre EEUU y China. Nadie está en condiciones de predecir ese desenlace, pero sí sabemos cómo se preparan las grandes potencias para afrontar los desafíos de un nuevo ciclo histórico. Donald Trump debe ser entendido, hasta donde sea posible entenderlo, en el contexto de esa polarización. No me gusta lo que hace y no me gusta cómo lo hace y cómo lo dice, pero no se le puede negar eficacia y, además, que todas estas "hazañas" no las perpetra porque se levantó con resaca o está de malhumor porque la chica de moda de la farándula no le lleva el apunte. En EEUU ciertas decisiones -la guerra por ejemplo- se pueden tomar sin la habilitación del Congreso, pero es imposible realizarlas sin el visto bueno del Pentágono. Trump en Medio Oriente representa los intereses de EEUU que son económicos y militares, pero también culturales, políticos y expresan los valores de ese mundo libre heredero de la ilustración, la tradición judeocristiana, la sabiduría griega y la lucidez romana. Alguna vez un presidente norteamericano, acosado por los periodistas para que critique al dictador Trujillo, terminó reconociendo que, efectivamente, Trujillo era un hijo de puta, y acto seguido advirtió: "pero es NUESTRO hijo de puta". Retornando a Medio Oriente y al régimen criminal de los ayatolas, más de un observador hoy estaría tentado a jugar con las mismas palabras: "Trump es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".</p>V<p>El régimen teocrático iraní desde hace cuarenta años desconoce la legalidad internacional. Desde 1979 han calificado a Occidente como el Satán, han desparramado bandas terroristas por todo Medio Oriente y , como nosotros los argentinos muy bien lo sabemos, también por Europa y América latina. Pregonan un orden jerárquico, totalitario y oscurantista. Lo único a favor que se puede decir de ellos es que nunca ocultaron sus intenciones. Hoy, acosados por los misiles de Israel y EEUU amenazan con atacar embajadas. Chocolate por la noticia: es lo que siempre han hecho, lo que les gusta hacer y lo que saben hacer. ¿Alguien se imagina que pasaría en Medio Oriente y en el mundo si estos ayatolas carniceros dispusieran de una bomba atómica?¿Y alguien cree que a esas bandas armadas que no les tiembla el pulso para asesinar a sus propios habitantes, se las puede limitar a través de un diálogo delicado y elegante a la hora del té en el parque de alguna mansión persa?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KpEaYg5-sA4zTTjHj3OljVcboc0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei_trump.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>ILo sucedido en el inicio de las sesiones ordinarias del Congreso nos habilita a pensar que nos vamos acostumbrando a lo peor sobre la base del princi...]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2026-03-06T22:50:45+00:00</published>
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            Asesinos por placer
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1XE_eDqx8r9QdBsBzMpAF8EAIBk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/caso_jeremias.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>I</p><p>No hubo compasión para Jeremías Monzón. 16 años. Sus asesinos se ensañaron con su carne sin disimular el regocijo que le provocaban sus tormentos. La muerte para Jeremías fue una liberación. Una manera de salir del infierno al que lo sometieron. Sus asesinos se comportaron como suelen comportarse los asesinos que disfrutan con infligir dolor. Actuaron con una seriedad y prolijidad que estremece.</p><p>Querían matar, pero fundamentalmente querían que la víctima sufra porque ese cuerpo martirizado les provocaba un júbilo visible y salvaje. Se mata por amor, se mata por dinero, se mata por venganza. La historia de la humanidad como testigo. Pero los asesinos "eternos" matan por placer. No lo pueden evitar; es más fuerte que ellos.</p><p>Mataron y seguirán matando porque no disponen de otro objetivo en su vida. No lo conocen y tampoco les interesa conocerlo. Su vida puede que sea un infierno, pero en ese infierno los demonios que arrojan brasas a los hornos para que el fuego sea infinito son ellos.</p><p>II</p><p>Hay quienes invocan compasión por los asesinos de Jeremías. Puede que la compasión sea una causa justa, salvo cuando colisiona con la justicia. Un adolescente de 16 años fue exterminado como una alimaña. Sus verdugos hicieron lo que saben hacer los verdugos de todos los tiempos: matar. Y en ese oficio no hay distinción de sexo, religión y mucho menos de edad.</p><p>Los que asesinan con la profesionalidad de un verdugo, un sicario o un sádico o un psicópata saben muy bien lo que hacen. No sé qué hará Dios con ellos, pero los que vivimos en este mundo y recorremos un itinerario histórico no podemos tomarnos la licencia de perdonar con banales y cínicas coartadas humanistas.</p><p>A no confundirse: los asesinos de Jeremías en libertad dispondrán de la libertad de seguir matando. Repito: se trata de salvar ante tanto dolor e infamia los valores de la justicia. Hablar de compasión en estas circunstancias es asesinar a Jeremías una vez más. Además ya se escribió una vez: es fácil y cómodo posar de compasivo con el dolor del otro y la tragedia ajena.</p><p>III</p><p>La Iglesia Católica criticó a quienes parecieran más inclinados en castigar niños que en condenar mayores. Puedo compartir las intenciones de este principio mal formulado, pero en la tragedia que nos ocupa es, en el más suave de los casos, una frase dispersa en el viento. Dicho esto, agrego que incluir en la condición de "niños" a los asesinos de Jeremías es un abuso del lenguaje.</p><p>Los tres criminales que mataron a Monzón no son niños si es que la palabra "niñez" se asimila a inocencia, pureza de corazón y dulzura del carácter. El crimen, la pasión de matar, no está relacionado con la edad. Puede que hasta por una cuestión numérica haya más asesinos adultos que adolescentes, pero esas proporciones cronológicas no transforman al adolescente criminal en inocente.</p><p>Los asesinos de Jeremías no lo son por la edad sino por los actos que cometieron. Tiempos desgraciados y bizarros los actuales en los que hay que dar explicaciones y casi pedir disculpas para que la justicia sancione a los criminales.</p><p>IV</p><p>No estoy hablando del robo de una gallina o una bicicleta. Estamos hablando de un crimen feroz y sanguinario. Quienes lo cometieron lo hicieron con premeditación y alevosía. No me vengan a decir que no sabían lo que estaban haciendo, que se trata de tiernas criaturitas de Dios víctimas de un orden social injusto.</p><p>Si al denominado "contexto social" lo transformamos en un factor decisivo, Robledo Puch, el Chajá Ferreyra, el Pibe Cabeza, Jack el Destripador y por qué no, Adolfo Hitler, deberían ser "comprendidos", "perdonados" y disfrutar de la libertad como dulces pajaritos. En la correcta Inglaterra victoriana, el crimen alevoso cometido en 1992 por dos niños de diez años contra un bebé de dos fue condenado.</p><p>Los asesinos fueron a la cárcel. Los jueces no consideraron la edad, consideraron la alevosia del asesinato. Los que son capaces de matar con tanto empeño, con tanto "talento", deben responder ante la justicia. Ni apremios ilegales, ni pena de muerte, ni linchamiento: justicia. Con tribunales, con derecho de defensa, con condenas debidamente evaluadas.</p><p>No es tan complicado. La edad no es una coartada. No creo descubrir la pólvora, si admito que la edad de la adolescencia debe ser considerada en su singularidad. El límite es la sangre; la línea que no se cruza es la muerte. El "no matarás" como principio fundante de la civilización. En los crímenes de sangre, justicia.</p><p>No opino como juez, legislador o jurista, opino como ciudadano y bajo el principio de que la justicia es demasiado importante para dejarla en las manos exclusivas de los jueces, los legisladores y los juristas.</p><p>V</p><p>Parar la pelota y poner las cosas en su lugar. Argentina es el país con menos delitos de sangre desde México a la Antártida. La inseguridad es un problema, pero comparado con otros países nuestra situación no es la más grave. Dicho esto, agrego que a un padre que le matan a un hijo, o a un hijo que le matan a un padre, estas mediciones no le dicen nada.</p><p>Repito: estimo como ciudadano que el límite son los delitos de sangre, es decir, el delito irreparable: la muerte. En todo delito de sangre puede haber atenuantes: defensa propia, accidente. El debate real es qué hacemos con los asesinos como los que mataron a Jeremías Monzón. Es el mundo en el que vivimos.</p><p>No son muchos, pero son. Y esa exhibición de sangre y muerte hiere a la sociedad. La lastima y la indigna. En tiempos de barbarie se recurría al linchamiento, a la justicia por mano propìa. Hoy la respuesta son los tribunales. Pero los tribunales haciendo lo que corresponde.</p><p>VI</p><p>Capítulo aparte son las canalladas políticas. El aprovechamiento de un dirigente o de una dirigente para descalificar a otro invocando una tragedia privada. Fue lo que padeció el gobernador Máximo Pullaro, quien en su lejana adolescencia fue protagonista de una de esas tragedias que no se olvidan nunca, que te marcan para toda la vida.</p><p>Un adolescente murió en Hughes en 1989. Pullaro, su amigo, entonces tenía 13 años. Fue un accidente, una desgracia, una tragedia, pero no un crimen premeditado, infame y alevoso. Hubo un muerto y alguien mató, pero en las circunstancias que se produjeron los hechos es justo decir que en tragedias semejantes todos fueron víctimas.</p><p>Así lo consideró la justicia en su momento, y en los mismos términos lo vive el pueblo de Hughes donde Pullaro regresa periódicamente. Lo demás, pertenece al capitulo negro de las canalladas políticas y miserables.</p><p>Intentar agitar un trapo viejo y sucio manchado de sangre por bastardos intereses políticos es infame. Pareciera que la señora Amalia Granata y el señor Rodolfo Tailhade algo conocen de estos menesteres.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1XE_eDqx8r9QdBsBzMpAF8EAIBk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/caso_jeremias.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La compasión por los asesinos de Jeremías Monzón choca con la justicia, mientras se debate la libertad de quienes podrían seguir cometiendo atrocidades.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2026-02-02T18:28:43+00:00</published>
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        <title>
            Trump y Milei dictan conferencias en Davos
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NxkiY_rs6HibwU2PsJR0NRYwxg0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/01/trump_y_milei.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I&nbsp;<p>Jamás se me ocurriría calificar a Donald Trump de nazi o de fascista. Y no lo haría por la sencilla razón de que no lo es.</p><p>Con la misma certeza digo que sí puedo permitirme decir que su moral política es la de un gángster, una apreciación que se me había ocurrido, pero a decir verdad no me pertenece porque quien así lo calificó fue Francis Fukuyama, el autor -nada más y nada menos- que del "Fin de las ideologías".</p><p>La moral de un gángster es la de Al Capone o, si vamos al cine, la de Michel Corleone. Se conversa, se negocia, bajo la convicción de que finalmente lo que se impone es la fuerza. "Hay políticas que no pueden tener éxito con discursos y poemas sino con hierro y sangre". Esto no lo dijo Al Capone, lo dijo Otto von Bismarck en la segunda mitad del siglo XIX, pero lo hubiera firmado Trump.</p><p>Tampoco hubiera rechazado el principio mafioso de que "hay tres maneras de hacer las cosas: bien, mal o como yo las hago". Sin los límites de la ley, el ejercicio del poder deviene en mafioso con relativa facilidad. Dicen que el general Carlos Suárez Mason una vez lo citó a Mariano Grondona en su despacho.</p><p>Iniciada la reunión, Suárez Mason sacó una pistola del cajón de su escritorio y amenazó de muerte al reconocido periodista de la derecha argentina. "Una crítica más y te levanto la tapa de los sesos". Quien decía esto no era un general, un soldado o un funcionario público, era un gángster mafioso.</p>II<p>Donald Trump sostiene que no hay legalidad internacional, y la única ley que admite es la que le dicta su propia moralidad. Ese aporte al humanismo occidental lo brindó para defender al sicofante uniformado que asesinó por la espalda a Renee Nicole Good, una presunta inmigrante. Según su singular moralidad, el polícia está justificado porque sintió que le faltaban el respeto.</p><p>Corleone hubiera sido más escrupuloso o no lo hubiera expresado con tanta crudeza. Entre un gángster y un dictador bananero estilo Rafael Leónidas Trujillo o Anastasio Somoza tampoco hay demasiadas diferencias. Alguna vez Bertold Brecht escribió un relato para referirse a esas similitudes. No descubría la pólvora. Incluso hasta en los detalles.</p><p>Megalómanos, paranoicos, narcisistas, infantilmente vanidosos, capaces de desatar una tragedia o crear una crisis de Estado por una minucia como, por ejemplo, el capricho de querer recibir la medalla del Premio Nobel de la Paz. Trump declara en Davos con insistencia: "No usaré la fuerza, no usaré la fuerza, no usaré la fuerza".</p><p>Lo dice el hombre que reclama la propiedad de Groenlandia con lógica de agente inmobiliario, que trata de "gobernador" al presidente de Canadá, que le advierte al presidente colombiano Gustavo Petro que cuide su trasero y que hace apenas un par de semanas realizó un operativo "exitoso" en Venezuela.</p><p>A no llamarse a engaño: solo quienes disponen de la fuerza y saben que están dispuestos a usarla, pueden proclamar con tanta insistencia que no la usará. Claro que la fuerza es eficaz, entre otras cosas porque está liberada de "la molestia" de los límites y los controles.</p><p>Meyer Lansky, mafioso judío, liberó a Estados Unidos del flagelo de los brotes nazis que habian surgido a mediados de los años treinta en su país. Y lo hizo a su manera.</p><p>Cada reunión abierta o cerrada de los seguidores de Adolfo Hitler en Nueva York, Chicago o Boston, era interrumpida por hombres con gabardina y sombreros a la altura de los ojos, munidos de pistolas y ametralladoras. Cuando llegaba la policía no quedaba un nazi vivo.</p>III<p>Una de las virtudes de Donald Trump ha sido la de que nos enseñó a valorar a otros presidentes norteamericanos. Pienso en Dwight Eisenhower, quien colocado ante el dilema de una intervención militar se opuso diciendo: "No voy a comparecer ante Dios con las manos manchadas de sangre".</p><p>Pienso también en John F. Kennedy: "La humanidad debe poner fin a la guerra o la guerra pondrá fin a la humanidad". Con Trump aprendimos a revalorizar a presidentes que en otros tiempos nos escandalizaban.</p><p>"La historia nos enseña que la guerra empieza cuando los gobiernos creen que el precio de la agresión es barato", dijo Ronald Reagan. Todos, todos, entiéndalo bien señor Javier Milei, gobernaron convencidos de que eran jefes de Estado. Usted también lo es, señor Javier. Lo es, o debería serlo.</p><p>Voy al siglo XVII, para recordar al cardenal Richelieu -ministro principal del rey Luis XIII de Francia entre 1624 y 1642- cuando dijo: "No tengo enemigos personales, mis únicos enemigos son los enemigos del Estado". A ese dilema Milei lo corrige fácil: Richelieu era comunista.</p>IV<p>Javier Milei en Davos dicta conferencias. Alguna vez les reprochó a los ricos que asisten a Davos por estar contaminados de ideología socialista. Los presentes se miraban entre ellos maravillados. Ni en sus pesadillas más esperpénticas se habrán imaginado que alguna vez serían acusados de socialistas.</p><p>En la segunda intervención sugirió que homosexual y abusador de menores eran más o menos lo mismo. Y ahora brindó una lección acerca de las bondades de la economía libertaria. Una lección que muy bien podría leerse en la solapa del más elemental y rústico libro de divulgación de la economía de mercado. No obstante ello, Rosendo Fraga calificó a su discurso de "académico".</p><p>Al señor Fraga le diría que su concepto de lo académico es realmente muy pobre. Una conferencia de un economista profesional se diferencia de un panfleto. Y, lo siento por muchos, lo de Milei no fue más que un panfleto.</p><p>Citó con fe religiosa a los autores del santoral liberista, una licencia que un presidente de todos los argentinos no debería permitirse. Inició el discurso proclamando la muerte de Nicolás Maquiavelo. No sé qué entiende o qué leyó Milei de Maquiavelo. Lo que aseguro, es que las lecciones políticas del sagaz florentino se practican todos los días a lo largo y a lo ancho del planeta.</p><p>Lo siento señor Milei, pero Maquiavelo es más popular y vende más que su admirado Murray Rothbard.</p>V<p>Milei habla acerca de las angustias de los ricos como si el mundo estuviera a punto de caer en las garras del comunismo. Para su tranquilidad le digo que en este mundo que nos ha tocado vivir estamos sometidos a diversas incertidumbres, diversos miedos, diversas necesidades insatisfechas, carencias que los ricos de este mundo desconocen.</p><p>Nunca en la historia de la humanidad los ricos han dispuesto de tanta seguridad y han disfrutado de la riqueza con tanta felicidad. Hasta en China los ricos viven muy bien, pero este no parece ser el punto de vista de nuestro presidente. Sin embargo, el enemigo sigue siendo "el socialismo".</p><p>Una anécdota menor: las ciudades de Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario, Mendoza y Córdoba han honrado a Juan B. Justo con avenidas importantes. También hay plazas y monumentos. El valor simbólico de estas designaciones merece destacarse. Para la historia argentina de las tres primeras décadas del siglo XX, Juan B. Justo es un prócer.</p><p>Y ese prócer, le recuerdo a Milei, fundó el Partido Socialista y tradujo del alemán al español "El Capital" de Carlos Marx. Justo demostró con su prédica política que libertad y justicia son valores que deben ir de la mano.</p><p>Es verdad que pululan izquierdistas imbéciles, pero esa imbecilidad suele ser parecida, demasiado parecida, a la imbecilidad de la ultraderecha que pretende resucitar las cazas de brujas y los sacrificios de los chivos expiatorios.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NxkiY_rs6HibwU2PsJR0NRYwxg0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2026/01/trump_y_milei.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La defensa de acciones controvertidas en nombre de la moralidad personal plantea interrogantes sobre la legalidad y el uso de la fuerza en la política internacional.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2026-01-21T23:44:47+00:00</published>
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            Trump y Venezuela
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vx_PCONDpRyxed1ONNSmlJxlqT4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/12/trump_ven.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Dicen los que saben que el despliegue militar ordenado por Donald Trump frente a Venezuela le está costando a EE.UU. una suma increíble de millones de dólares. Digamos que si bien se trata de la potencia más rica del mundo, ese derroche de plata se siente hasta en el bolsillo más gordo; digamos que el portaaviones "Gerald Ford", el más importante de la armada norteamericana, no puede estar instalado allí in eternum; digamos que este temita de poner punto final a la narco dictadura de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello debería resolverse en el tiempo más breve posible; digamos que esto quiere decir, o actúan o se vuelven a su casa. Todas las posibles decisiones son difíciles, muy difíciles. Actuar significa bombardear, invadir y en el camino elegir algunos blanco estratégicos. Fácil decirlo, un poquito complicado hacerlo. Mientras tanto las horas transcurren. Trump amenaza y Maduro baila la conga.</p>II<p>Venezuela no es la Franja de Gaza y una ofensiva militar no sale gratis. No importan los pretextos: dictadura, narcodictadura, o potencia petrolera, en todos los casos, la sensación es que a Venezuela no la voltean de un tincazo. Trump es muy bravo, EEUU es muy poderoso, pero los que tienen un poquito de memoria saben los costos que significa invadir otra nación. La memoria norteamericana no olvida Vietnam o, para no irnos tan lejos, no olvida Guatemala y Santo Domingo. Tampoco las consecuencias que produjo para la imagen de EEUU la proclamada política del garrote. Por lo pronto, al minuto de tomar la decisión, la izquierda y la progresía globalizada, incluso la que no está muy conforme con Maduro, iniciarán sus ruidosas y a veces eficaces protestas y se resucitará la consigna "yanquis go home". Por lo pronto, en el mismo Estados Unidos, se movilizarán en su contra los cientos de miles de opositores que Trump ha ganado en su país. EEUU tiene espaldas anchas para soportar eso y mucho más, pero hasta las espaldas más anchas en cierto momento se sienten agobiadas. Mientras tanto el tiempo corre. ¿Qué van a hacer? Creo que ni ellos lo saben.</p>III<p>Algunos problemitas ya se le están presentando. La controvertida decisión, no de atacar lanchas cargadas de cocaína, sino la de asesinar a los náufragos sobrevivientes puso el grito en el cielo entre diputados Demócratas e incluso militares en situación de retiro. Un general yanqui sabe muy bien que no puede desobedecer una orden ingrata como invadir una nación, por ejemplo, pero también sabe que la orden de asesinar náufragos es ilegal. Y Trump será muy irascible, pero ha aprendido que con el lobby militar no conviene meterse. Esa certeza la adquirió el día en que intentó desconocer un resultado electoral y convocó la movilización de fanáticos con la esperanza de que al conflicto luego lo resolviera a su favor una intervención militar. Los fanáticos salieron a la calle y hasta se dieron el lujo de ocupar edificios públicos como si EEUU de repente se hubiera transformado en una patética republiqueta bananera. Pero ese placer se vio frustrado porque los militares se quedaron en los cuarteles, es decir, no le llevaron el apunte y lo dejaron como al Penado 14, haciendo señas. Conclusión: Trump a su casa y Biden a la Casa Blanca.</p>IV<p>Es probable que las presiones políticas y militares contra Maduro lo obliguen a renunciar. Es probable pero no muy seguro. Estos dictadores, muy corruptos y algo mesiánicos, les suelen gustar los privilegios del poder y no están muy convencidos de dejarlos. Especular con que el pueblo venezolano saldrá a la calle, es una especulación en el aire. Algo parecido pensaban, y siguen pensando desde hace casi setenta años, los exiliados cubanos en Miami, y más allá de sus ilusiones y fantasías la dictadura fundada por los Castro sigue parada en el lugar de siempre, y no sé si goza de buena salud, pero sí sé que está muy lejos de morir. Ni el pueblo se alza en armas ni el poder comunista se fractura. Venezuela no es Cuba, pero en ciertos temas relacionados con el poder las comparaciones son válidas. El pueblo venezolano decidido a levantarse contra Maduro no está en Venezuela, está en el exilio. Conmovedor lo de Corina Machado, pero no creo que sus arengas asusten a los titulares de la narcodictadura. El soporte material del régimen son los militares y, según se cuenta, los muchachos están haciendo mucha plata con los carteles de la droga como para enojarse con Maduro.</p>V<p>Decía que ni en Cuba ni en Nicaragua hay indicios de que el pueblo se subleve o se registren fracturas internas. Algo parecido hasta la fecha ocurre en Venezuela. Hasta el momento no se conoce un militar con mando de tropas haya expresado alguna disidencia con el régimen que le está permitiendo que se haga multimillonario. ¿Habrá que resignarse a convivir con esta dictadura abierta a las conspiraciones del fascismo islámico, aliado de cuanto déspota ande suelto por el mundo? No lo sé. Alguien mencionó que la otra alternativa a explorar es la implosión interna, algo parecido a lo que ocurrió en la URSS en tiempos de Gorbachov. En la ocasión, para derrotar al comunismo no fue necesario invadir con tropas, lanzar misiles, mucho menos esperar que el pueblo ruso se levante contra la Nomenklatura. La solución y el desenlace en la URSS no lo advirtieron ni los sovietólogos más perspicaces. Todo consistía en sentarse a esperar que el régimen agote sus posibilidades y se derrumbe por el sucesivo peso de sus cotidianos fracasos. Caída la URSS, todas las denominadas "democracias populares" de Europa del este se vinieron abajo casi sin que se dispare un tiro ¿Podemos esperar que en Venezuela ocurra algo parecido? Ojalá, pero la veo difícil. Y la veo difícil porque Maduro no es Gorbachov y Cabello no es Yeltsin. Acá estamos tratando con rufianes políticos, con malandras desvergonzados, con déspotas que más allá de su retórica bolivariana solo saben enriquecerse. Ellos y sus camaradas militares.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vx_PCONDpRyxed1ONNSmlJxlqT4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/12/trump_ven.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>IDicen los que saben que el despliegue militar ordenado por Donald Trump frente a Venezuela le está costando a EE.UU. una suma increíble de millones d...]]>
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                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-12-03T23:31:06+00:00</published>
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            La huelga estudiantil de 1954
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.sur24.com.ar/noticias/la-huelga-estudiantil-de-1954">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8MMaRCD_j5yxq-kdNEvPyVCX0pY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/emilio_ariel_gibaja.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Todo comenzó el 5 de octubre de 1954. Ese día el Centro de Estudiantes de Ingeniería decidió participar en la ceremonia de entrega de diplomas a los egresados. Por motivos difíciles de entender en la actualidad, el decano prohibió la ceremonia y ordenó a la policía que estuviera dispuesta a reprimir a quienes intentaran desobedecerlo.</p><p>Ni lerdos ni perezosos los estudiantes procedieron a celebrar la ceremonia en el patio de la facultad de Ciencias Exactas. Una multitud de jóvenes se congregó en el lugar esperando lo previsible, es decir la intervención de la “policía peronista”, quienes con la delicadeza que los distinguía repartieron garrotazos a lo lindo.</p><p>Los estudiantes no se quedaron cortos y pronto la batalla campal estuvo instalada. El balance no fue favorable para los muchachos: varios heridos y lesionados y más de cien detenidos. Entre los heridos se destacaron Ángel Bugatto, militante del Partido Socialista, y Juan Carlos Lerman. La paliza no distinguió ni pelos ni marcas.</p><p>Para esa época el movimiento estudiantil estaba integrado por los reformistas, un espacio donde militaban radicales, socialistas, liberales, comunistas y anarquistas; los humanistas de filiación cristiana y seguidores de las enseñanzas de Jacques Maritain y Emanuel Mounnier, y los Independientes de filiación conservadora.</p><p>Ese día, todos recibieron palos y fueron a dar con sus huesos al calabozo. No era fácil unir al movimiento estudiantil, pero la policía peronista se encargó de hacerlo. Los presos fueron trasladados a las cárceles de Devoto y Olmos; las damas, al Correccional de Mujeres y el Buen Pastor. Todos y todas a disposición del Poder Ejecutivo, en virtud del estado de sitio declarado por la dictadura.</p><p>La estudiantina no concluyó en Ingeniería. En pocos días todos los centros de estudiantes de la ciudad de Buenos Aires agremiados en la Fuba se sumaron a la lucha. A la semana el conflicto estaba instalado en La Plata, Santa Fe, Rosario y Tucumán. Actos públicos, mitines callejeros, manifestaciones y tomas de facultades.</p><p>La respuesta del régimen fue más represión y más cárcel. Para mediados de octubre había cerca de ciento cincuenta estudiantes presos en Devoto, alrededor de cien en La Plata, sesenta y siete en Olmos y dieciocho mujeres en el Correccional.</p><p>La policía mientras tanto se dedicaba a allanar casas de estudiantes. Más presos y algunos prófugos. Norberto Rajneri y el presidente de la FUBA, Emilio "Milo" Gibaja, se exilian en Montevideo, luego de atravesar por las peripecias de refugiarse en diversos domicilios y ser trasladados en un auto manejado por dos militantes de Derecho: Roberto Roth y Mariano Grondona.</p><p>La organización estudiantil asume el tono de la clandestinidad. Cada dirigente es responsable de cinco personas que no se conocen entre sí. Son formas celulares aprendidas de la resistencia contra el fascismo en Europa. Los centros de estudiantes funcionan en casas de familia.</p><p>Los dirigentes estudiantiles de Medicina se reunirán en un casco de la estancia de Pereira Iraola. La clase media y la clase alta se solidarizan con los jóvenes que son los únicos dispuestos a salir a la calle y luchar contra la dictadura. El 16 de octubre hay una asamblea masiva en Ciencias Exactas. La policía la dispersa y los estudiantes salen en manifestación por calle Florida. Más palos.</p><p>Entre los contusos, hay algunos personajes que luego serán muy conocidos: Carlos Corach, entonces militante socialista; Guillermo O’Donnell, futuro sociólogo; Ortega Peña, devenido años después en peronista y masacrado por las Tres A, organización creada por la misma persona que en 1954 ordenaba la represión contra los estudiantes.</p><p>También recibe palos en esa memorable jornada el estudiante César Milstein, entonces fogoso militante anarquista, vocación compartida con Eduardo Colombo.</p><p>Entre las mujeres merecen destacarse Amanda Toubes, quien años después será una funcionaria destacada del Centro Editor América Latina y testigo de la quema de un millón y medio de libros de esa editorial ordenada por la dictadura militar de Jorge Rafael Videla.</p><p>Otra de las mujeres detenidas en el Correcional será la entonces militante comunista Norma Kennedy, convertida con el paso de los años en paradigma de la extrema derecha peronista. Los estudiantes presos pasaron una respetable temporada a la sombra. Los destinados a Devoto, en el célebre cuadro quinto de Devoto, fueron liberados en marzo de 1955.</p><p>Durante cuatro o cinco meses fueron la bandera de lucha de toda la oposición al peronismo. Los muchachos presos deciden ponerle al mal tiempo buena cara. Se organizan para estudiar, celebran campeonatos de ajedrez y truco. Los humanistas celebran misas; los socialistas y los comunistas dan clases teóricas de marxismo.</p><p>Los muchachos negocian con los carceleros algunas condiciones de vida. Por ejemplo, logran que les permitan prepararse su propia dieta y les permiten cocinar. “Autonomía universitaria”, calificarán a esta conquista.</p><p>En la calle, las movilizaciones exigiendo su libertad se amplían. El régimen peronista no da el brazo a torcer. Delegaciones de estudiantes de Chile y Uruguay se presentan en Buenos Aires para visitar a los presos, pero el ministro Ángel Borlengui les impide ir a Devoto.</p><p>Interpelado por la prensa, Héctor Cámpora -cuya vocación de alcahuete es ya una profesión- afirma que en la Argentina no hay presos políticos. En la calle, los muchachos pintan carteles, editan volantes y revistas, reclamando por la libertad de los presos.</p><p>Un comando estudiantil dirigido por Mario Dihel irrumpe en las instalaciones de radio Nacional a la hora en que emite su clásico concierto y lanzan una proclama al aire. Perón se pone furioso. “Nenitos de mamá engominados”, los califica muy suelto de cuerpo.</p><p>Alfredo Palacios intenta visitar a los presos. La policía se lo impide, pero ante las interpelaciones del dirigente socialista, las autoridades le permiten conversar con los detenidos. También se hacen presentes en la cárcel los abogados Carlos Sánchez Viamonte y Sebastián Soler. Dirigentes radicales y socialistas intentan llegar a Devoto pero la policía les impide conversar con los presos.</p><p>A principios del mes de marzo de 1955, el periodista del New York Times, Hebert Matthews, llega a la Argentina con el objetivo de entrevistar a los estudiantes presos. El régimen no lo deja. Matthews maniobra, se conecta con familiares, se disfraza de familiar y así logra ingresar a Devoto. Conversa con tres estudiantes y el 29 de marzo de 1955 sale publicado su artículo en el New York Times.</p><p>El título de la nota es más que sugestivo: “Hay 114 estudiantes detenidos por Perón”. Tres años después, Matthews llegará a Cuba, viajará hasta Sierra Maestra y entrevistará en la montaña a los jóvenes guerrilleros que luchan contra la dictadura de Fulgencio Batista. Fidel Castro empieza a ser conocido en el mundo.</p><p>El último estudiante detenido en aquellas jornadas de lucha iniciadas el 5 de octubre de 1954, recuperó la libertad el 31 de marzo del año siguiente. La FUA y la FUBA en la clandestinidad saludaron a los recién liberados y en los comunicados convocan a continuar la lucha contra el régimen autoritario.</p><p>La cárcel permitió fortalecer la unidad contra el peronismo, unidad que no alcanza a disimular las diferencias acerca de los caminos más adecuados para terminar con el peronismo. Algunos hablan con los sacerdotes, otros con los militares; no faltan los que advierten sobre los riesgos que significa comprometer al movimiento estudiantil en asonadas con aliados tan complicados.</p><p>Pero eso ya es otra historia. Como también es historia que hasta el día de la fecha en algún lugar de Buenos Aires sigue funcionando la peña integrada por los participantes de aquellas jornadas de lucha.</p><p>Hace rato que dejaron de ser jóvenes, algunos ya marcharon al silencio, pero todos siguen leales a aquellas horas de solidaridad construidas en el rigor de la cárcel y al calor de la lucha contra el autoritarismo de su tiempo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8MMaRCD_j5yxq-kdNEvPyVCX0pY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/emilio_ariel_gibaja.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La represión desatada en Buenos Aires por el régimen peronista impulsó la solidaridad estudiantil a nivel nacional, generando una resistencia clandestina.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-10-24T23:20:05+00:00</published>
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            El avión libertario y la flotilla feliz
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/55cipoCFG80sHmcAPIKXwYqzHgw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/espert_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Respeto ambigüedades y la presunción de inocencia, pero admito que el principio de legitimidad política no es una noción sometida al Código Penal. Nadie duda de que Al Capone era el jefe de la mafia en Chicago y el responsable de crímenes que han dado lugar a películas, series y novelas taquilleras, pero para la ley "el buenazo" de Al era un inofensivo y candoroso evasor de impuestos. Con las sutiles, o si prefieren, gruesas diferencias del caso, el ejemplo es extensivo al buenazo de José Luis Espert, primer candidato a diputado nacional por las listas del flamante partido fundado por el mejor presidente del mundo. El argumento del avión contratado al jefe narco, Fred Machado, la explicación acerca de que las diligencias las hizo el partido (La Libertad Avanza) y no él, son ridículos y hasta ofenden nuestra inteligencia. No sé qué pasa con los 200.000 dólares incorporados a la cuenta corriente de Espert, pero tengo años suficientes como para diferenciar las explicaciones de un inocente a la retórica o los silencios de un culpable.</p>II<p>Asediado por sus propios correligionarios, el jueves a la noche Espert intentó aclarar su situación, pero al parecer todo quedó mucho más oscuro. La empresa guatemalteca que contrata sus servicios gracias a una oportuna diligencia de Machado es poco creíble, y la reciente información acerca de que los vuelos en esos avioncitos fueron en realidad más de treinta ponen en evidencia que la relación del narcotraficante con el candidato a diputado es más entrañable de lo que ellos mismos están dispuestos a reconocer. A Espert se le atribuye la consigna digna de Aldo Rico, Mike Hammer o Carlos Ruckauf: "Cárcel o bala". Desde la más virginal inocencia me atrevería a preguntar en caso de que las imputaciones contra Espert se verifiquen qué alternativa exigiría para su persona: "Cárcel o bala". Por lo pronto, Javier Milei banca a su diputado, pero la señora Patricia Bullrich, si bien prefirió ser prudente, advirtió que su flamante partido, en el que aterrizó no hace mucho tiempo, no puede permitirse el lujo de promover candidatos comprometidos con el narcotráfico. Al buen entendedor pocas palabras. No le veo mucho futuro a ese candidato. Y no sé por qué la intuición me dice que Bullrich ya está barajando el nombre del reemplazante.</p>III<p>La situación política de José Luis Espert es cada vez más delicada y, a decir verdad, él mucho no hace para mejorar la gravedad del diagnóstico. Entrevistado por un periodista de reconocida filiación liberal, y que mantiene con él una relación cordial desde hace unos cuantos años, se niega a responder si efectivamente recibió 200.000 dólares del popular Fred Machado. Que Espert me perdone, pero esa no es la respuesta de un inocente que además carga con la responsabilidad de ser el candidato preferido del presidente Milei. Enojarse con Juan Grabois o invocar la condición de víctima de una "opereta", se parece más a una excusa, o a una coartada, que a la respuesta de un político responsable y decente. Lo cierto es que por un motivo o por otro la situación del gobierno ha vuelto a ser incómoda. La inyección de optimismo prodigada desde Estados Unidos está agotando sus efectos y por el momento no se registran en el horizonte señales de esperanza. Y en esta mesa de tute cabrero que suele ser la política criolla, la posibilidad de una carta ganadora parece ser cada vez más remota. Les aseguro que no me alegra escribir estas palabras porque no se me escapa que el peronismo se valdrá de las debilidades y las zozobras de este gobierno para ir por todo, como les gusta decir. Pero la estabilidad de este gobierno lamentablemente no depende de un modesto escriba como yo, sino de su talento para construir poder, sostener la gobernabilidad y gestionar de manera tal que no se cumpla una vez más el maleficio del peronismo acerca de que ellos regresan siempre al poder no porque sean buenos sino porque sus opositores son peores.</p>IV<p>La flotilla de más de cuarenta barcos que desde hace un mes navegó por el mar Mediterráneo en una suerte de crucero de la felicidad, fue detenida por la armada de Israel. Un final previsible, incluyendo su toque algo ridículo. Final previsible para esta variante bizarra de la armada Brancaleone cuyos tripulantes y viajeros imaginaron ser protagonistas de una gesta heroica, previo asegurarse de que en ningún momento sus vidas correrían peligro. El final luce desencantado. Los "milicianos internacionalistas", que fueron detenidos y trasladados a Israel, en 72 horas serán devueltos a sus respectivos países... y colorín colorado este cuento ridículo ha terminado. En fin, Ada Colau Ballano y Greta Thumberg disfrutaron de la publicidad que las hace felices con la seguridad de que si por ventura sufrieran algún inconveniente, una corriente de aire frío por ejemplo, no faltará un soldado de Israel que le extienda una manta como tuvimos ocasión de presenciar. La flotilla en su momento estaba supuestamente protegida por naves de guerras de España, Italia y Grecia, entre otras, naves que se detuvieron en la zona de exclusión como corresponde, porque ir más allá significaba declararle la guerra a Israel, aventura que estos bravos almirantes no estaban dispuestos a correr, entre otras cosas porque hasta el marino más despistado sabía que su misión no iba más allá de la propaganda. Todo consistía en jugar el juego de la farsa, sumarse discretamente a la comparsa y luego regresar a casa felices y cachondos.</p>V<p>De todos modos, Pedro Sánchez, entre otros, deberán dar explicaciones sobre quién autorizó que una nave de guerra zarpe en dirección a la Franja de Gaza donde se está librando una guerra en serio, donde se sufre, se mata y se muere, tragedia que no tiene nada que ver con el circo montado por activistas irresponsables y ridículos, y un presidente que con su oportunismo y desvergüenzas ha enlodado aún más a su gobierno y a los valores de la tradición socialista. De todas estas peripecias vividas en el Mediterráneo con escala en los principales puertos y el jolgorio de pantomimas para todos los gustos, lo único que quedará en claro serán las aventuras eróticas que estos cruceros suelen propiciar mientras se izan banderas palestinas y se entonan bizarras baladas guerreras y antisemitas. Para quienes tuvieron la osadía de compararse con los brigadistas internacionales que fueron a combatir en la guerra civil española, les recuerdo que aquellos hombres, equivocados o no, se jugaban el pellejo. Riesgo que los integrantes de nuestra armada Brancaleone nunca se propusieron correr.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/55cipoCFG80sHmcAPIKXwYqzHgw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/espert_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>IRespeto ambigüedades y la presunción de inocencia, pero admito que el principio de legitimidad política no es una noción sometida al Código Penal. Na...]]>
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                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-10-04T00:24:16+00:00</published>
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            Trump y Milei: ¿dos amigos?
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Egwjcbq-7OMrfhVPTznK5hn-Qgk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/trump_milei.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Se dice que Javier Milei y sus funcionarios más cercanos festejaron el salvataje promocionado por el gobierno de Donald Trump. Y a primer golpe de vista todos estamos tentados a suponer que esa alegría está justificada, más allá de que algunos de esos aguafiestas que nunca faltan se pregunten si festejan porque Estados Unidos ha reconocido su talento como gobernantes y decidieron darle un cheque en blanco para que salgan del barrial en donde encallaron, o bien si a Estados Unidos no le quedó otra alternativa que asistir al único presidente que declara ser un admirador incondicional de Trump. En la jerga del fútbol se sabe que los hinchas festejan ante dos circunstancias: cuando salen campeones o cuando no se van al descenso. No sé por qué se me ocurre que en este caso los motivos de tanta algarabía no provienen de nuestra condición de campeones sino de ese júbilo resignado de quien sabe que el destino probable era el descenso. Un júbilo, por cierto, acompañado de la tensión que nace de saber que el campeonato no ha terminado y que no está descartado que si en el último año hubo dos salvatajes, en algún mes venidero, con calor o con frío, con noche de luna o mañanas soleadas, el Tío Sam tenga una vez más que meter la mano en el bolsillo para pagar los gastos de nuestro Isidorito Cañones de las pampas.</p>II<p>En circunstancias como estas la memoria a los veteranos suele jugarnos una mala pasada. Escuchaba las ponderaciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos acerca de la economía argentina y su compromiso a asistirnos cuantas veces sea necesario. Las escuchaba con cierto asombro y cierto escepticismo: el asombro que a cualquier pobre le provoca la promesa de un rico y el escepticismo que esas promesas inevitablemente nos sacude. Y fue en ese instante cuando me acordé que otro secretario del Tesoro yanqui, un funcionario designado por el presidente George W. Bush y que respondía al nombre de Paul O'Neill dijo, harto de bancar sin esperanzas a un presidente de cuyo nombre no quiero acordarme, lo siguiente: "Nos resulta inadmisible que los plomeros y carpinteros de nuestro país paguen con sus impuestos para que los argentinos sigan de fiesta". Lo dijo, y respecto de las consecuencias de esas palabras estimo que no es necesario dar demasiados detalles. ¿En qué momento Scott Bessent transformará su sonrisa en mueca y pronunciará palabras parecidas? No tengo respuesta para esa pregunta, pero a título de especulación me atrevo a decir que si el gobierno de los hermanos Milei no hace los deberes como corresponde, con más o menos adjetivos, con algo de cólera o algo de cinismo, las palabras de Paul O'Neill las volveremos a escuchar, porque hasta el padre más cariñoso en un momento dado le dice a su hijo más querido y más tarambana, "hasta aquí llegamos". Y, dicho con el corazón en la mano, pero en voz baja pregunto si ustedes creen que Trump reúne las condiciones ideales de lo que se considera "un buen amigo". No quiero ser prejuicioso, pero aún queda en mis oídos el rumor de un ángel travieso que me dijo con cierto tono festivo pero delicado, como corresponde a un ángel, que ni el propio Trump se creería semejante elogio color rosa, justamente él que se honra de reunir las virtudes físicas y morales de ese yanqui salido de la América profunda que se jacta no de los amigos que gana sino de los amigos que derrota. Ojalá que mis premoniciones no se cumplan y ojalá la memoria me haya jugado una mala pasada y las palabras de Paul O'Neill no fueron como las recuerdo o fueron dichas en un contexto diferente al actual; contexto en el que todos sabemos sin el menor atisbo de duda de que estamos gobernados por "el mejor presidente del mundo" y una hermana tan dulce y tan cariñosa a la que le deseo en su condición de hermana que su destino no sea el de Antígona o el de Cordelia.</p>III<p>Yo por lo pronto recelo de esa manifiesta amistad entre Trump y Milei, como recelo de toda ostentación de afectos que por lo general deben ser discretos, y no ruidosos. Puede que efectivamente Donald y Javier se estimen, se admiren y se quieran, pero desde hace muchos años aprendí que en el campo de la política y de las relaciones internacionales las naciones no elaboran sus estrategias, no se movilizan por afectos, sino por intereses. No sé por qué motivos este sabio principio de realismo político no vale para Estados Unidos y Argentina, para Donald y Javier. Alguna vez Max Weber dijo que si querés salvar tu alma no te dediques a transitar por las avenidas de la política. Se me ocurre que la misma recomendación vale para quienes creen que la política es una manera singular de ejercer el arte fraternal de la amistad. Nunca fue así y no hay razones para que alguna vez lo sea. A los políticos que se les humedece la vista y se les enternece la voz ponderando lo bondadosos que son y cómo aman a sus amigos no les crean. Mienten y además supone que nosotros somos tontos. La amistad, repito, es un don, una virtud privada. Toda ostentación es una farsa, una caricatura o sencillamente una estafa.</p>IV<p>Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural y según efusiones verbales de tiempos no tan lejanos, amigo de Javier Milei, expresó su desencanto porque se enteró por los diarios que la baja de retenciones duró apenas tres días y los principales beneficiarios no fueron los productores sino las cerealeras estilo Cargill, Bunge y Dreyfus, entre otras. Un ministro de Milei respondió diciendo que cuando se toma decisiones de ese tipo no se consulta a sectores privados, por más importante que sean. Impecable. Luego agregó que los únicos en condiciones de reunir siete mil millones de dólares en tres días eran las cerealeras y no el gringo de mi pueblo que desde tiempos inmemoriales ordeña todos los días y siembra en todas las estaciones, llueva o truene. O sea que en aquella planicie inmensa que los argentinos conocemos con el nombre de "campo" hay también ganadores y perdedores, hijos y entenados, guapos y miedosos. El gobierno explica los motivos de su decisión pero la explicación incluye un capítulo a favor de los productores los cuales, según sus palabras, se beneficiarán vendiendo la soja que el viernes cotizaba a 298 y ahora cotiza a 344. No soy experto en "campo" para conocer los detalles y modalidades de un complejo proceso de comercialización, pero algo me dice que los productores no están muy contentos con "el mejor presidente del mundo", aunque su desazón está muy por debajo de las iras de los farmers yanquis que se consideran literalmente traicionados por el bueno de Trump.</p>V<p>Tres chicas de menos de veinte años fueron secuestradas, torturadas y luego despedazadas en lo que se estima es un ajuste de cuentas de alguna banda del narcotráfico. Los hechos ocurrieron en esa tierra de nadie que pareciera ser el Conurbano bonaerense y en particular La Matanza. Un crimen atroz, sanguinario perpetrado por carniceros que además se regodean de su faena, al punto de que filmaron las escenas macabras para que socios, compinches y soldaditos sepan a qué atenerse si por casualidad en algún momento deciden robarle algunos gramos de cocaína al capo. Veremos qué hace la policía. Han descubierto los restos de las víctimas, están detenidos algunos sospechosos, se cree que se sabe el apellido del que dio la orden de muerte, pero en el mejor estilo "bonaerense", a los dos días del crimen la casa donde presuntamente Morena, Lara y Branda fueron asesinadas, y el auto al que las víctimas subieron con destino de muerte, eran visitados por periodistas, vecinos y curiosos como si fuera un parque de paseo. En estos detalles, en los detalles de dejar todo habilitado para que las huellas se borren, pareciera que los amigos de "la bonaerense" no se equivocan nunca. Dejo abierta a la imaginación de los lectores si esos errores los cometen por incompetentes o por cómplices. En todos los casos, tres mujeres jóvenes, y me importa un bledo si a lo que se dedicaban era virtuoso o pecaminoso, fueron asesinadas de una manera salvaje y brutal por la lacra de los narcotraficantes que -como nos enseñan la Colombia de Pablo Escobar o el México del Chapo Guzmán- cuando el Estado se retira y el presidente de la nación considera que Al Capone es un hombre que ejerce el oficio noble de la economía de mercado, ganan posiciones en los barrios gestionados por punteros peronistas. Y desarrollan a partir de allí, en su estilo y con la dulzura que vimos, las virtudes de un singular Estado de Bienestar en clave mafiosa.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Egwjcbq-7OMrfhVPTznK5hn-Qgk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/trump_milei.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>ISe dice que Javier Milei y sus funcionarios más cercanos festejaron el salvataje promocionado por el gobierno de Donald Trump. Y a primer golpe de vi...]]>
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                <published>2025-09-27T02:36:36+00:00</published>
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            Milei: cuidado con los estudiantes
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UV664d1C5SriFEL3E4RywAu9aQI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei_pena.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Javier Milei deberá persuadirse de que no resulta políticamente conveniente la batalla que libra contra la universidad, los médicos del Garrahan, los discapacitados y los jubilados. Señales de que cada vez que se enreda en esos candombes sale derrotado ya ha tenido de sobra. Las elecciones del domingo pasado han sido una demostración más; lo mismo puede decirse de la marcha universitaria del miércoles en la que estudiantes, profesores, médicos y opinión pública le dijeron que no hay país civilizado, y mucho menos libre, con universidades, centros de salud, discapacitados y jubilados menesterosos. Si un consejo me fuera permitido darle al señor presidente, le diría que a ningún mandatario de derecha o de izquierda del mundo contemporáneo le ha ido bien cuando se metió contra los estudiantes. A esta verdad la entendieron tarde los dictadores bananeros de derecha y los burócratas comunistas de Europa del Este. En nuestro país, desde Juan Domingo Perón en adelante, los presidentes aprendieron que no era saludable para su investidura meterse con los muchachos y las chicas. El propio Perón admitió alguna vez, en el exilio, que si un error había cometido en su gobierno fue haberle declarado la guerra a los estudiantes. "Me hicieron la vida imposible durante diez años", exclamó. Y con ese esbozo de sonrisa y guiño de ojo que daba cuenta de su sabia picardía, agregó: "Me metí con los estudiantes y en el acto me saltaron a la yugular los padres de los muchachos porque, entonces aprendí, que a ningún papá o mamá le gusta que la policía le garrotee al hijo por más equivocado que esté el chico o por más revoltoso que sea. Conclusión, me terminé de poner a la clase media en contra para siempre". Hipólito Yrigoyen algo sabía de eso, porque todas las crónicas de los años treinta coinciden en señalar que la campanada final contra el gobierno radical la dio la FUA cuando salió a la calle alentada, entre otros canes, por los editoriales y las crónicas del diario Crítica. Y Arturo Frondizi recibió su lección en las jornadas de la laica y la libre, ocasión en la que hasta sus hermanos salieron a la calle con los muchachos. Ni hablar de Juan Carlos Onganía, que se dio el gusto de filmar una noche de bastones largos, pero tres años después escapaba por los techos corrido por manifestaciones estudiantiles y obreras. Complicada la relación política con los estudiantes. Son jóvenes, están agrupados en las aulas y en las facultades, disponen de la edad, la energía, la pasión y los elevados porcentajes de testosterona para dedicarse con entusiasmo a las causas que dicen defender. Y para el caso que hablo, poco importa que esa causa sea históricamente justa o injusta. En definitiva, le digo a Milei: no se meta en camisa de once varas.</p>II<p>Seguramente, para no oír lo que no quiere oír y no ver lo que no quiere ver, Milei viajó a Paraguay para asistir a esas reuniones con los renacuajos de la ultraderecha que pulula en el mundo, reuniones que lo fascinan porque allí puede mostrarse tal cual es y ensañarse, entre otras aficiones, contra los periodistas argentinos. Trepado a la tribuna, ponderó a Paraguay, pero en particular al modelo económico paraguayo. Típico. Conozco Paraguay, y en homenaje al humor podría decirles que Paraguay existe para que los argentinos nos convenzamos de una vez por todas de que hay países que son infinitamente más atrasados, más corruptos y más tramposos que nosotros. Aconsejo a los amigos desahuciados con Argentina viajar una temporada a Paraguay para reconciliarse con nuestra patria. ¿Por qué? Prque su clase dirigente está carcomida de vicios hasta los tuétanos. El narcotráfico, el contrabando, el lavado de dinero, el cuatrerismo, suelen ser sus aficiones preferidas. Paraguay en términos de vida cotidiana y ejercicio del poder nunca superó al dictador Alfredo Stroessner. Y sus dirigentes en su intimidad saben que es el maestro. Su actual clase política es mayoritariamente corrupta y sus presidentes compiten no por currículum sino por prontuarios. Puedo seguir describiendo ese paisaje bucólico de la barbarie y el atraso, donde hasta hace poco tiempo le rendían homenaje a Anastasio Somoza y Chiang Kai-shek; un país en el que hasta los obispos "de izquierda" se comportan como jeques árabes y no se distinguen por las bendiciones que prodigan sino por los hijos que traen al mundo. Pero por el momento me resigno a admitir que solo un personaje como Milei puede ponderar los logros de un país devastado por las más diversas y brutales modalidades del delito. Tal vez no sea una casualidad histórica que así como desde los tiempos de la dictadura de Juan Manuel de Rosas, los héroes de la libertad se exiliaban en Uruguay, nuestros fascistas y facinerosos locales siempre prefirieron como segundo hogar la cálida protección de Paraguay. ¿Y la inflación? Esa baja inflación paraguaya, presentada como un logro humanista casi divino, no hace más que confirmar que también en el infierno es probable que la inflación sea baja, lo cual no quiere decir que se trate de un lugar que sea agradable para vivir. Entonces concluyo curándome de salud con el habitual lugar común de decir que tengo amigos en Asunción que he conocido en Paraguay, gente buena y decente. También conozco muchos paraguayos que viven en Argentina, personas que trabajan duro para ganarse el pan y, en particular, para enviar remesas de dinero a sus paisanos, porque, es bueno recordarlo, en ese paraíso liberal que pondera Milei una de sus principales fuentes de ingresos proviene de la ayuda de paraguayos que viven en Argentina. Como ya dije al inicio de esta nota: Paraguay existe, entre otras cosas, para convencernos a los argentinos de que hay lugares peores para vivir.</p>III<p>Volviendo a nuestros pagos, y retomando la letanía preferida del gobierno nacional, destaco que en estos días el riesgo país se escribe con los mismos números de la cotización del dólar: 1.500. Ironías de la política. Chile y Uruguay están gobernados por gestiones de izquierda, sinónimo de infierno para los paladines libertarios. Sin embargo, en ese infierno tan temido el riesgo país no llega a cien puntos. El ministro Luis Caputo, el mismo que con su tono canchero y canyengue nos recomendó "comprá campeón", ahora está a punto de decirnos "vendé campeón". Paradojas de la vida, porque si a estas cifras nos las tomamos a pecho, para los centros de la burguesía mundial Chile y Uruguay bajo el signo de la izquierda parecen ser más confiables que la Argentina derechista alentada por Milei. Dejo para los economistas los menesteres de los tecnicismos y las ecuaciones en las que, me temo, nunca llegan a ponerse de acuerdo. Más pedestre y elemental, insisto en que una nación no se forja con números sino con valores, esfuerzos y satisfacciones. Dibujen en la pizarra los números que más le gusten, pero a quienes participamos en los diferentes escalones de la clase media nos consta que el sueldo no alcanza para llegar a fin de mes o si alcanza es haciendo recortes cada vez más ofensivos a nuestra calidad de vida. Respecto a doña Rosa (referencia insoslayable de Bernardo Neustadt) y a don Ramón, la jubilación y la pensión hace rato que no le alcanza para llegar a fin de mes, pero lo notable es que ahora no le alcanza para llegar a mediados de mes. Y creo que me quedo corto.</p>]]>
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            Nos aguardan tiempos difíciles
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4eI2pJnBuOyaWIJzWKGRMTp3Ezg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/milei_kirk.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>A Charlie Kirk lo mató un balazo que le atravesó el cuello, un balazo disparado desde unos 180 metros por un asesino cuyo cuerpo y cuyos movimientos registraron las cámaras, aunque a último momento circulan informaciones que se trataría de un joven de no más de veinte años de apellido Robinson entregado por su propia familia. El arma del crimen estaba tirada en un claro de un bosque, era un rifle de alta precisión que en Estados Unidos se puede comprar en cualquier local de venta de armas como quien compra un paquete de arroz o una porción de pollo frito. No conozco más detalles de la identidad del joven que disparó, salvo el detalle obvio de que se trata de un asesino; un asesino que paradójicamente halló singulares facilidades para disponer de un arma cumpliendo con la prédica habitual que Charlie Kirk realizaba desde las tribunas y las redes a favor de la libre venta de armas, advirtiendo incluso como un homenaje lúgubre a la ironía que esa libertad era necesaria aunque debiéramos pagar un costo por ello. Poco importa a los efectos políticos prácticos conocer detalles acerca de los motivos o la ideología del asesino; nos basta y sobra con saber que más allá de su salud mental o sus alienaciones ideológicas, pertenece al partido de los asesinos.</p>II<p>La muerte de Charlie Kirk recordó en algunos memoriosos a los asesinos que liquidaron a Martin Luther King en 1968, también con un disparo a cielo abierto que dio en el blanco eliminando a una de las voces más lúcidas y justas de los Estados Unidos de aquellos años. Pero aclaro que solo en el punto de la trágica muerte la vida de Luther King puede confundirse con la de Kirk, en tanto sus expresiones políticas y culturales eran absoluta y rotundamente antagónicas. Luther King era un cristiano comprometido, un luchador en defensa de los derechos humanos, la integración racial, la libertad y la justicia. Charlie Kirk es exactamente lo opuesto. Sus opiniones acerca de los negros, las mujeres y los homosexuales eran las de un troglodita; un troglodita que disponía de amplias audiencias que lo escuchaban arrobadas y que contaba con el respaldo incondicional del presidente Donald Trump, además de haber adquirido estado público para muchos por una foto en la que posa con Javier Milei. Su muerte es injusta y bárbara, es cierto, pero una persona no deja de ser lo que es porque haya muerto e incluso sus asesinos sean unos infames.</p>III<p>Jair Bolsonaro, el ex presidente de Brasil fue condenado por la Corte Suprema de Justicia de su país a veintisiete años de cárcel por las salvajadas que cometió con cómplices militares y fanáticos de toda laya en las pasadas elecciones presidenciales. Bolsonario no hizo nada diferente a lo que en su momento perpetró el propio Trump en Estados Unidos, pero los jueces de Brasil tomaron decisiones que los jueces yanquis no se animaron a tomar. No sé cómo continuarán los pasos legales, qué hará la defensa de Bolsonaro y si la larga prisión que lo aguarda la cumplirá en su domicilio, en un cuartel o en un pabellón carcelario. Lo seguro que sé es que fue condenado y presumo que no le resultará fácil lograr una reducción de condena, o algún indulto o amnistía. Se rumorea que Trump está furioso por esa condena y a través de su íntimo colaborador Marco Rubio expresó sus quejas y sus poco disimuladas amenazas. Luiz Lula da Silva, en su condición de presidente de Brasil, le contestó con los sagrados principios de la autodeterminación, la soberanía nacional y que las políticas del garrote, las cañoneras o los virreyes habían concluido hace décadas.</p>IV<p>En Argentina el gobierno lame sus heridas de la paliza que le perpetraron el domingo pasado mientras el peronismo afila sus colmillos y sus garras. A las autocríticas de Javier Milei se las debo, para un futuro impreciso. Por el momento se ha dedicado a respaldar a sus colaboradores más controvertidos, incluida -claro está- su hermana, y a vetar leyes como las del financiamiento universitario y los reclamos acerca de la emergencia pediátrica del Hospital Garrahan. Sus asesores estiman que el tropezón del 7 de septiembre no fue más que eso y que en octubre el electorado votará atendiendo otra lógica. Para octubre faltan unos cincuenta días que transcurrirán con lentitud exasperante como ocurre cuando la política se pone más intensa. El peronismo festeja y sus principales referentes ya se están probando el traje de gala, pero con toda bondad les aconsejaría que no gasten demasiado a cuenta y no se vayan de boca porque la sociedad no olvida las calamidades del pasado y si bien el gobierno de Milei ha manipulado con exceso la contradicción "nosotros o el peronismo", lo cierto es que así como el peronismo existe también existe el antiperonismo en sus variantes más duras y más pacíficas, pero cuando ese antiperonismo se ha unido el peronismo dispone de muchas posibilidades de ser derrotado. Todos estos juegos de danzas y contradanzas son conocidos y hacen las delicias de la política. Por debajo del escenario, a los costados y al frente, hay multitudes que miran, huelen y escuchan. Esas multitudes recelan, desconfían pero por sobre todas las cosas a muchos de ellos les asiste la certeza de que no hay margen para muchos juegos distractivos porque sus bolsillos les dicen con silenciosa elocuencia que cada vez resulta más difícil llegar a fin de mes.</p>V<p>En todas las circunstancias el presidente Milei debe saber que las actuales calamidades políticas se resuelven con decisiones políticas y liderazgo político. Y si al presidente la política lo aburre, como murmuran algunos de sus colaboradores, deberá consultar con la almohada qué es lo que quiere hacer de su vida: divulgar los hallazgos teóricos de Murray Rothbard y discurrir sobre los intríngulis de la macroeconomía, o ser un estadista, un verdadero jefe de Estado. Millones de personas lo votaron en su momento. El voto fue a él, no a Karina y mucho menos a Santiago. Esos millones, a él le están exigiendo una respuesta y a esa respuesta no la puede eludir diciendo que la política lo aburre. En todos los casos no la tiene fácil. Especialmente porque ha ofendido, ha lastimado y ha agraviado a mucha gente. Incluso a mucha gente dispuesta a colaborar con él o dispuesta a ayudarlo. A los que despreció en sus tiempos de esplendor es complicado que logre seducirlos en su momento de declinación. El destino de los outsider tiene su amanecer y su ocaso, y el pasaje de una fase a la otra suele ser muy rápido. Quienes arriban al poder por un golpe de azar, si no son precavidos también pueden perderlo por un golpe de azar. Milei debe saber que a los políticos de raza o, como le gustaría decir a él, a los mejores jefes del mundo, se los conoce en las malas porque en las buenas todos somos encantadores. Y Milei hasta ahora ha gozado de las mieles de la victoria. Los peronistas por su lado festejan pero cuando se disipen los efluvios y vapores de las libaciones sabrán que apenas han dado un primer paso, y que lo más difícil viene con los desafíos que les aguardan en el futuro. Axel Kicillof parece ser el ganador de la jornada, pero para las elecciones de 2027 falta muchísimo tiempo y la experiencia aconseja que nunca es saludable ser un presidenciable con tanta anticipación.</p>]]>
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                <published>2025-09-12T23:01:56+00:00</published>
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            ¿Qué nos pasó a los argentinos?
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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A ese territorio, que mi memoria personal recuerda porque allí fue asesinado hace unos veinte años Axel Blumberg y periódicamente se registran balaceras bizarras por la disputa del botín de la droga, llegaron los hermanitos Javier y Karina Milei a celebrar el cierre de la campaña electoral de los comicios previstos para este domingo. En un gesto de sinceridad o, según se mire, de impotencia política, el gobernador Axel Kicillof sugirió que no estaba en condiciones de garantizar la seguridad del acto en ese antro, algo así como admitir que en la provincia que su fuerza política gobierna hay zonas que pueden llegar a ser tierra de nadie. No obstante ello, el acto se realizó sin percances dignos de tener en cuenta, con una asistencia de público que estuvo por debajo de las expectativas de los dirigentes de La Libertad Avanza.</p>II<p>Un Milei iracundo se hizo presente en la reunión acompañado de su hermana y los principales dirigentes de la campaña, todos engalanados con sus trepidantes buzos violetas. El discurso del presidente reiteró sus dulzuras retóricas acerca de aplastar al kirchnerismo, euforia que no le impidió admitir que el balance de fuerzas electorales da algo así como un "empate técnico" cuyas modalidades a favor de uno u otro dependerá de la mayor o menor asistencia de votantes. La arenga del presidente abundó en acusaciones a sus rivales, entre las que se destacaron el reproche porque se metieron con su querida hermanita, reproche que no abundó en mayores consideraciones acerca de las responsabilidades que le imputan. Una pena, realmente, porque a la mayoría de los observadores nos hubiera interesado conocer mayores detalles acerca de las peripecias de la dulce Karina ya que, a decir verdad, la que se metió con ella fue el insigne Diego Spagnuolo, en algún momento abogado del presidente y uno de sus distinguidos interlocutores en las enigmáticas sesiones operísticas en la residencia de Olivos. Milei reiteró una vez más que el kirchnerismo es el responsable, entre otras bondades, del asesinato del fiscal Alberto Nisman, y embriagado por su retórica bizarra dijo sin vacilaciones que en su reciente excursión campestre a Lomas de Zamora fue víctima de un magnicidio a través de una piedra lanzada con el objetivo de mandarlo a mejor vida, toda una desmesura verbal no muy diferente a la que prodigan los K para referirse al episodio perpetrado por los míticos Copitos contra su Jefa, que reposa en su forzada residencia de San José 1111. La cita festiva en el club Villa Ángela de Moreno concluyó sin pena ni gloria, y con la movilización de dispositivos de seguridad que, para la mirada aviesa de algunos observadores, habilitó a decir que durante esas dos o tres horas en esa encrucijada maleva y compadre del Conurbano se movilizaron más policías y personal de seguridad que platea política.</p>III<p>Si una predicción fuera posible para los comicios bonaerenses del domingo sería la que anuncia que los hermanos Milei no van a arrasar -ese verbo que usa el presidente con demasiada frecuencia- pero tampoco serán arrasados. Algo así como un empate donde los protagonistas no lograrán satisfacer sus aspiraciones de máxima. Creo que ambos lo saben. En esa merienda de negros que Milei celebró en Moreno admitió que están parejos. Si este caballero tan amigo de las desmesuras dice que están cabeza a cabeza hay que creerle; por una vez hay que creerle. El peronismo por su parte se está recuperando de pasadas derrotas. Juega una carta brava en la provincia que representa y simboliza su poder político. Quiere ganar y además no disimula sus aspiraciones. Lo dicen sus principales dirigentes: juicio político al presidente. A no llamarse a engaño porque el que avisa no es traidor. Y esta vez el peronismo no complota en las sombras, dice lo que pretende y lo dice sin disimulos. A decir verdad, nada nuevo. La historia del peronismo en estos temas ha sido de una transparencia conmovedora: siempre han exigido las destituciones de los gobiernos que no son de su signo. Lo hicieron con Arturo Frondizi y Arutro Illia. Pero también lo hicieron con Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Mauricio Macri. Ahora pretenden hacerlo con Milei, con el detalle que nunca lo han hecho con tanto desparpajo.</p>IV<p>No sé qué nos pasó a los argentinos para que el destino nos haya colocado en la encrucijada histórica de elegir entre lo que representa el senador formoseño José Mayans y lo que representan los hermanitos Milei. Esperemos que los historiadores del futuro encuentren alguna explicación. Mientras tanto, a nosotros no nos queda otra alternativa que chapalear en el barro de la historia y preguntarnos en voz baja por qué nos resulta tan difícil una solución política equilibrada. En todas las circunstancias, y en nombre del equilibrio político, un ciudadano que dice respetar las leyes debe esforzarse por respetar los períodos institucionales y hacer lo posible, y si es necesario lo imposible, para que un presidente concluya su mandato. En esta columna no hemos omitido críticas al gobierno de Milei, pero es necesario aprender a distinguir las diferencias entre la crítica y la pretensión destituyente del populismo. Sea cual fuere el resultado de las elecciones de septiembre y octubre, el presidente debe concluir su mandato y si hay propuestas superadoras que los argentinos podamos elegirlas en 2027; adelantando desde ya que aquello que encarna Mayans y Cristina está muy lejos de ser la propuesta superadora que la Argentina necesita.</p>V<p>Retornando a los lodazales del tiempo presente, no creo forzar la retórica si digo que el señor conocido como Gordo Dan es un canalla político en el sentido más sucio de la palabra. Canallas hubo y hay siempre, pero lo que al Gordo Dan le otorga singularidad exclusiva es su cercanía íntima con las máximas autoridades del gobierno, la que se expresa en el lenguaje, en esa morbosa impiedad que distingue al mileísmo y que constituye su marca registrada. Digno y justo Guillermo Francos repudiando ese chancro verbal, pero me temo que a la hora de verificar la autenticidad de las posiciones, el Gordo Dan es quien mejor representa la intimidad del pensamiento libertario. Presten atención a los arrebatos verbales de Milei en el acto celebrado en Moreno, para admitir que esa gestualidad, esa verba inflamada de resentimiento, crueldad y regocijo en la crueldad posee un copyright bien ganado.</p>VI<p>El senador José Mayans es un paradigma de este peronismo con vocación destituyente. Y, como tal, reúne las condiciones personales y políticas para representarlo. El jueves pasado habló después de la victoria y no dejó dudas de sus intenciones. El caballero que promete llevarse puesto al presidente es el operador, el confidente y el matón de Gildo Insfrán. Peronista a tiempo completo, su presencia es una desmentida a quienes intentan establecer diferencias entre los K y el peronismo. Mayans es las dos cosas y supone con convicción que el apostolado K y la fórmula Insfrán constituyen la versión más genuina, la más auténtica del peronismo. Mayans en otros tiempos hubiera sido calificado como un peronista de derecha clásico, que en los años de Héctor Cámpora e Isabel Perón se habría dedicado a cazar Montoneros o a proponer "fumigarlos como ratas", como dijo con su ternura habitual el propio General. Pero, caída del muro mediante, menemismo mediante y fin de las ideologías mediante, Mayans descubre que en realidad, en las cosas que importan, sus diferencias con los kirchneristas son mínimas; percepción que a los kirchneristas también los sensibiliza. El "marciano marxista", como lo califica Milei, es decir, el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, dice más o menos lo mismo que Mayans. Omite algunos adjetivos, no es tan preciso en su reclamo pero está claro que integra la barra de los que desean que el presidente no concluya su mandato.</p>]]>
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                <published>2025-09-06T02:46:19+00:00</published>
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            Otra vez los periodistas son los enemigos
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/e2lmPQrpvUCaVtEmXzifqLYXmTs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/periodistas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>A Javier Milei le pertenece el hallazgo verbal de la palabra "arrasar" para referirse a sus moderadas victorias electorales, las pasadas y las futuras. Lo sucedido en los comicios de Corrientes parece verificar el hallazgo de ese recurso retórico, aunque en la ocasión quien arrasó en este territorio fue la UCR, y quien fue arrasado en toda la línea fue el candidato de La Libertad Avanza. Si a este escarmiento electoral sumamos el de Santa Fe y los que se insinúan con consistencia en otras provincias estaríamos autorizados a admitir que la irrupción arrasadora de Milei en la política nacional, la creación de una nueva etapa histórica civilizatoria en Argentina, es más el producto de las fantasías afiebradas de los libertarios o, en el mejor de los casos, un dato de coyuntura sujeto a los vaivenes a veces impiadosos de la política. Pareciera ser que esa ciega y frenética fe de cruzados que domina a los hermanos Milei los conduce a cometer ciertas torpezas políticas groseras, que los colocan en situaciones humillantes desde el punto de vista de la contabilidad política. La UCR de Corrientes fue en estos dos años un aliado leal del mileísmo, pero como ya se pudo apreciar en Buenos Aires, ciudad y provincia, los hermanos Milei conciben a la lealtad como sinónimo de humillación, de sometimiento. Y esa convicción la dulce Karina la aplica con pasión de fanática despiadada, incluso a contramano de los datos duros que le presenta la realidad política. A un radicalismo poderoso como es el de Corrientes, arraigado en las tradiciones locales de la provincia, un radicalismo con vocación de poder y confiado en su fuerza, Karina pretendió someterlo con condiciones humillantes y disparatadas. Fiel a esa consigna, fundada por Cristina, "Vamos por todo", exigió para su candidato desconocido la candidatura a gobernador, las cabezas de los cargos legislativos y, como para verificar su disposición a cometer todos los abusos posibles, reclamó que la sigla radical desaparezca de las boletas partidarias y que los candidatos del partido de Leandro N. Alem, Hipólito Yrigoyen y Raúl Alfonsín se vistan con buzos violetas. Por supuesto, los radicales los mandaron bien a la mierda, les recordaron que en Corrientes son apenas una minoría inestable y que si alguna duda tienen al respecto que se den el gusto, se presenten solos, agiten al viento los rostros mesiánicos de Javier y Karina, y esperen sentados el veredicto de las urnas. Un veredicto que -dicho sea de paso- se conoció a la media hora de iniciado el escrutinio, cuando los votos para Juan Pablo Valdés eran aluvionales mientras que el candidato de La Libertad Avanza no llegaba a los dos dígitos y era superado por más de cuarenta puntos, en elecciones que está vez contaron con la participación de más del setenta por ciento del padrón.</p>II<p>En 1813, en una acreditada asamblea de un país que pretendía ser nación, se declaró la libertad de prensa, la libertad de expresión y se condenó toda censura previa. Ese dato histórico que se publicitó durante décadas desde libros académicos hasta el Billiken, pareciera que el gobierno de los hermanitos Milei, la señora Patricia Bullrich y algunos otros espadachines del agobiado oficialismo parecen ignorar. Se supone que cuando la oposición acusa de una falta lo más sencillo es responder con la verdad, siempre y cuando, claro está, se sea inocente o, por lo menos, pueda demostarse que la acusación es insostenible o poco veraz. Sin embargo el gobierno, en el mejor de los casos, ha respondido con la confusión cuando no la ambigüedad o lisa y llanamente con decisiones que bordean la conducta autoritaria. Como para dar lugar a las peores prevenciones el gobierno alienta para perpetrar estas hazañas a favor de la censura a un juez cuyos antecedentes más destacados son alrededor de seis causas abiertoas por abuso sexual. "Dime con quién te juntas y te diré quién eres", es una frase que pertenece a la refranería más añeja pero no por ello deja de aportar cierta sabiduría.</p>III<p>Si nos tomáramos a pecho las declaraciones de los halcones libertarios en materia de libertad de expresión deberíamos admitir que, por ejemplo, el caso Watergate en Estado Unidos jamás hubiera tenido lugar; nunca habrían sido posible las denuncias contra Alberto Fujimori en Perú y, por supuesto, ni soñar que en Italia habría existido algo parecido al "Mani pulite". Imposible pensar en una sociedad abierta, en una república democrática sin libertad de prensa, esto es decir sin medios de comunicación controlando al poder. Así se explica que la fantasía lúdica de todo dictador es un país sin periodistas, un país sin periodistas que informen e investiguen. "Perversas campañas de prensa"; "émulos de Goebbles que mienten para que algo quede". Palabras, justificaciones, coartadas, cuando no, mentiras desvergonzadas. Joseph Goebbels​​ mentía desde los medios, pero mentía desde un Estado donde la única opinión, la única voz era la del Fhürer. La mejor manera de conocer los niveles de libertad de un país al que recién llegás es preguntar u observar si hay diarios, programas de radio y televisión e incluso redes en los que se critique al gobierno de turno. Ese paisaje no existe en Cuba, no existe en Nicaragua, no existe en Corea del Norte, no existe en China,... no existe en ninguna dictadura. Por fortuna Argentina está muy lejos de esos páramos, pero cuando de libertad de expresión se trata es necesario saber que esos valores se los defiende siempre porque siempre están amenazados.</p>IV<p>Estuvieron amenazados durante los años de Néstor y Cristina Kirchner. No hay antecedentes de violencia real y simbólica contra la libertad de prensa que se equiparen a la convocatoria desde el poder a escupir rostros de periodistas en la plaza pública. Y como para perfeccionar lo perverso sumaron a la emisión de escupitajos a los chicos. Vaya hazaña aquella. ¿Es necesario recordar que el hábito de valerse de niños para cometer acciones de violencia política es propia de los regímenes totalitarios? El kirchnerismo ordenando escupir a periodistas; Milei reprochando a sus seguidores que aún "no odian demasiado" a los periodistas. ¿Pueden distinguir las diferencias? Esos amoríos secretos entre los populismos de derecha e izquierda, esa vocación por fundar hegemonías, ese pánico por la información que amenaza con exhibirlos desnudos con sus lacras. Los hermanitos Milei deben saberlo: si Cristina está presa es porque en primer lugar hubo un periodismo valiente y lúcido que investigó el saqueo perpetrado por la cleptocracia populista. Son esos periodistas que el actual gobierno acusa de ensobrados y odia los que hoy están ventilando sus chanchullos preguntando lo obvio: por qué, cuándo, cómo, dónde.</p>V<p>Al margen de sus errores habituales en materia económica y política, el gobierno nacional ahora parece empecinado en convencernos de que sus más distinguidos funcionarios ostentan una torpeza en sus procedimientos cuya gravedad a veces orilla en lo trágico, a veces en lo ridículo y en todos los casos parecen disposiciones dictadas por sus enemigos más recalcitrantes, como que el letrista de los argumentos del gobierno es su enemigo más enconado. La temperatura económica la midió con pulso firme o trazos gruesos el señor Domingo Cavallo, otrora admirado por el presidente. El ministro de los tiempos de Carlos Menem sintéticamente les dice: "Hagan algo por favor porque las señales de deterioro del barco son alarmantes". Mientras tanto, Karina y Patricia se dedican a inventar teorías conspirativas disparatadas y reclamar medidas cautelares que afectan la libertad de expresión con una torpeza digna de los tiempos en los que la jueza María Romilda Servini de Cubría pretendía censurar, nada más y nada menos, a nuestro humorista más talentoso y distinguido. Bullrich, justamente, parece haber retrocedido a esa suerte de idiotismo verbal que la dominó en los tiempos de la campaña electoral de 2023, cuando pretendió ser presidenta y era incapaz de organizar una frase más o menos coherente. Ahora farfulla acerca de una conspiración montada por ex espías rusos en connivencia con el régimen de Nicolás Maduro. El pasaje del ridículo al delirio o del miedo al temblor.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/e2lmPQrpvUCaVtEmXzifqLYXmTs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/periodistas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>IA Javier Milei le pertenece el hallazgo verbal de la palabra "arrasar" para referirse a sus moderadas victorias electorales, las pasadas y las futura...]]>
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            Spagnuolo, ese singular amigo de Milei
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/SWKYdZ_qu1f0aN5T3IjW3S64eQk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/spagnuolo_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Diego Spagnuolo ha logrado instalarse en el centro de la atención pública. Si se lo propuso o no, no lo sé, pero en estos días el hombre dispone de una ruidosa y bien ganada fama gracias a las virtudes de unos audios de misterioso origen. En menos de dos semanas el caballero alteró el ritmo de una campaña electoral bastante pobre y que no necesita de escándalos especiales para alterarse. En la ocasión, Spagnuolo, la voz de Spagnuolo para ser más preciso, puso en jaque al gobierno nacional y, como alguna vez dijera un veterano de la política, arrojó a los perros el honor de Karina Milei, revolcón que no sabemos como concluirá, pero que contamina con barro y estiércol la propia investidura de su querido hermano Javier, es decir, el presidente. Cuando se levantan estos temporales, los periodistas solemos ser arrastrados contra nuestra voluntad por las imprevistas novedades, por los escándalos políticos que los acompañan, por las declaraciones intempestivas de dirigentes de un lado o del otro y, muy en particular, por las riñas internas que sacuden a un oficialismo que en el escándalo que nos ocupa fue desbordado por la celeridad de los acontecimientos.</p>II<p>Un aura de misterio acompañó a Spagnuolo. Se conocía su voz pero se sabía poco y nada de él; mucho menos de los motivos que condujeron a un funcionario a denunciar a sus jefes políticos. En el campamento mileísta hay razones para suponer que el peligro que representa Spagnuolo no proviene de lo que dijo, sino de lo que todavía no dijo. En ocasiones como estas, la política degrada en chismografía con tono de farándula, rumores alarmantes típicos del sensacionalismo, chismes de alcoba y hasta intervenciones de oscuras fuerzas del más allá, oscuridades que, supongo, solo alguna tarotista experimentada podría llegar a disipar. Se dijo que los audios eran falsos, que se trataba de una infame operación electoral kirchnerista, que detrás de tanta infamia estaban personajes tan antagónicos como Villarruel, Caputo y Pagano, los jefes de algunos laboratorios y el propio Macri. En la línea de responsabilidades se sumaban maridos y esposas, amantes clandestinos y como no podía estar ausente en estos fandangos el mismísimo Jaime Stiuso. Un batifondo que moviliza a políticos, funcionarios, periodistas, operadores profesionales, especuladores, pero no sé, no estoy del todo seguro si en todos los casos estos fandangos sacuden a toda la sociedad. Puede que con todos estos entremeses la política se haya degradado, con el añadido de que en estos grotescos, a los que los argentimnos estamos demasiado acostumbrados, se trepan al escenario como flamantes invitados los que dijeron que lavarían los pecados de la casta con el agua bendita de la causa libertaria. Puede que hayamos retrocedido unos pasos más en materia de credibilidad, retrocesos que apenas compensa el consuelo de saber que en esta Argentina bendecida por los dioses, no nos aburrimos nunca</p>III<p>Dos semanas después de los benditos audios que se siguen reiterando como un culebrón tropical, disponemos de algunas certezas. Algunas, repito, no demasiadas. Spagnuolo existe, es abogado y hasta no hace mucho era el abogado preferido del presidente. No hay motivos para suponer que el hombre conozca algo de remedios y de laboratorios, o de todo ese mejunje de intereses y tramas que suelen acompañar a estos negocios. Tampoco hay noticias de que alguna vez haya derramado una lágrima por las desgracias de los discapacitados, por el contrario, uno de sus objetivos en la ANDIS era retirarle el beneficio de una pensión a medio millón de titulares de estos beneficios, una decisión que tal vez sea razonable si se hace bien, mérito que en el caso de Spagnuolo deja mucho que desear, al punto que la única proeza sensible en la materia fue haber intimidado con retórica leguleya y lógica libertaria a un chico autista. Puede que la realidad sea contradictoria, pero en cierto momento su despliegue es inteligible hasta lo obvio. Spagnuolo, claro está, es una genuina creación de Milei. Su abogado, su amigo, su compañero de parrandas operísticas en Olivos y, si le vamos a creer a los audios, uno de sus operadores preferidos.</p>IV<p>A veces el estrépito de las noticias nos hace perder de vista lo importante. En el caso de Spagnuolo, interesa saber que su tarea, y la de un par de colaboradores, era negociar con los laboratorios, cobrar el porcentaje de una coima que luego recibía la dulce Karina. ¿Verdad o mentira? La justicia tendrá la última palabra, pero para no pecar de "juridicista" o de lavarme las manos invocando la majestad del derecho, corresponde decir que el gobierno no reaccionó como inocente. Por el contrario, abundaron los silencios estruendosos, las teorías conspirativas más ridículas, incluidos algunos sainetes protagonizados por damas de La Libertad Avanza que se lucen con su ingenio y talento en el Congreso. Digamos que la respuesta del gobierno al imprevisto escándalo dejó mucho que desear. Sigue dejando mucho que desear. Para simpatizantes de La Libertad Avanza no hay dudas de que se trata de una maniobra canallesca de los kukas. Se ha puesto de ejemplo el caso del dirigente radical Daniel Olivera, infamado en 2005 por una denuncia acerca de su fortuna personal que luego se verificó como falsa; tan falsa que hasta el propio denunciante pidió disculpas, aunque el daño ya estaba hecho porque la inocencia del dirigente radical recién pudo demostrarse después de las elecciones, cálculo que al olfato infalible del Alberto Fernández de entonces no se le debe haber escapado. No creo que el caso Spagnuolo se parezca a aquel lamentable y lastimoso episodio. Es más, estimo que la comparación es una afrenta a la memoria de Olivera. Lo siento por las seguidoras de Milei, pero este escándalo me recuerda más a los episodios ocurridos en tiempos de Néstor y Cristina Kirchner, con sus comisiones y sus bolsos, con sus intrigas y traiciones. O, para ser más certero, a la saga de corruptelas de los tiempos de Carlos Menem, una asociación tan verosímil que hasta el apellido Menem es uno de los protagonistas centrales del escándalo.</p>]]>
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                <updated>2025-08-30T01:39:52+00:00</updated>
                <published>2025-08-30T01:35:51+00:00</published>
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            Nuestra versión política del &quot;Homo Argentum&quot;
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rb3BQsxA1GbNGeZSR_kMgic9z3k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/karina_y_menem.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>Es posible que nuestras vidas transcurran entre ilusiones, fantasías, espejismos. Sobre todo, nuestra vida política. En estos tiempos, la ilusión más en boga es la de un gobierno liderado por una persona con visibles desequilibrios emocionales pero que, tal vez, gracias a esos desequilibrios logrará sacarnos de la charca de la inflación y liberarnos de las asechanzas de los políticos de la odiosa casta. Gracias a las bondades de la buena nueva libertaria, poco a poco nos estaríamos curando de la peste de cien años de gobiernos decadentes. A las ilusiones -lo sabemos- les sucede el desencanto, oscilaciones espirituales a las que los argentinos mal que bien nos hemos habituados. Me temo que estamos ingresando a los umbrales de una de estas crisis. Por ahora convivimos con gritos y susurros. Y con el retorno a embustes que creíamos superados. Las mediciones del Indec -por ejemplo- puede que empiecen a parecerse a la de los tiempos de Guillermo Moreno. Los índices acerca de la reducción de la pobreza es muy probable que no hayan sido más que un juego de manos. Lo siento por los crédulos. Me dicen los que saben que la pobreza en Argentina es más o menos la misma que en tiempos de Mauricio Macri y Alberto Fernández. Cuando subió a más de cincuenta puntos fue un efecto de coyuntura y cuando bajó es como esa espuma que se desvanece y pone las cosas en su lugar.</p>II<p>Podríamos estar peor pero no estamos bien. La virtud más genuina de este gobierno es que ha logrado, o los dioses lo han logrado, que no tenga ninguna fuerza política relevante enfrente. En todos los casos, lo que predomina es la sensación de que todo es provisorio, demasiado provisorio. Dos méritos lo distinguen de las trapacerías populistas: contener la inflación y no concebir al poder como una patente de corso para enriquecerse. La inflación sigue siendo un capítulo con final abierto en el que aconsejaría no andar festejando de antemano. Acerca de la honradez republicana, los episodios que se sucedieron desde el "cripto gate" hasta el escandaloso audio de Diego Spagnuolo, pasando por los ventajosos negocios del clan Menem y las operaciones de recaudación de la encantadora Karina, nos advierten que el gobierno de los hermanitos Milei no parecen reunir las virtudes de castidad que toda virginidad política reclama.</p>III<p>Se suele decir que todo gobierno algún pecado de corrupción esconde. Puede que sea verdad, pero el argumento suena más a una coartada que a una explicación razonable. Por lo pronto, el gobierno de los hermanos Milei en el caso que nos ocupa parece empeñado en demostrarnos que sus funcionarios están muy lejos de ser tiernos querubines. En esta semana trascendió el audio de Diego Spagnuolo, titular de la Agencia de Discapacidad. Si las palabras que escuchamos son verdaderas, estamos ante una confesión en toda la línea. Las revelaciones poseen la escala de los escándalos kirchneristas y menemistas. También en estos casos se suele atenuar las imputaciones más graves diciendo que se trata de hechos aislados. Con todo respeto, me cuesta creerles. Es más, el episodio exhibe la monotonía de nuestras crónicas corruptelas. Las palabras de Spagnuolo más que salpicar, embarran a las más altas autoridades del país y una vez más salen a la luz los negocios entre laboratorios, empresarios y funcionarios políticos. Millones de dólares para financiamiento político y para los bolsillos de los viejos y nuevos sinvergüenzas.</p>IV<p>Convengamos que este año el gobierno se ha esmerado en convencernos de que la condición de libertarios no está reñida con la aspiración de enriquecerse. Es más, en algunos casos pareciera ser la aspiración más loable. El año se inició el 14 de febrero, sugestivamente el día de los enamorados. En este caso, la celebración amorosa tuvo tono y lustre de crypto moneda. El presidente de la nación hasta las manos. Su explicación inicial es que hay horas que él juega a ser presidente y hay horas que juega a ser Javier Milei. El negocio no lo habría cometido como presidente sino como ciudadano libre. Después corrigieron un poco los argumentos, pero la picardía del 14 de febrero permitió que a más de un observador la venda se le caiga de los ojos. Puede que el gobierno nacional posea merecidas virtudes políticas, pero a partir del 14 de febrero está claro que el gobierno no está persuadido que Mathma Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta sean su modelo de conducta. Después llegaron otros partes. Las ventas de candidaturas, el cobro de honorarios por reuniones exclusivas y discretas con el presidente; la sospecha de que la señora Karina además de ser la hermanísima cumpliría funciones de cajera de la honorable e impoluta causa libertaria. ¿Hace falta más? Martín Menem y las contrataciones directas con sus empresas de seguridad. Lule Menem y los laboratorios. Y todo esto mientras casi cien personas mueren como consecuencia del fentanilo adulterado, negocio criminal donde las responsabilidades políticas parecen estar repartidas entre los que permitieron que el negocio se haga, los que miraron para el otro lado y aquellos que debían controlar y no lo hicieron. Nuestra versión sórdida del "Homo Argentum" de la corrupción al palo.</p>V<p>Algunos casos reúnen los méritos para que periodistas decididos a investigar se internen en laberintos y recovecos donde todo huele mal. Recordemos que este gobierno ha recuperado para la estima nacional la gestión de Carlos Menem. La ha recuperado con tanto entusiasmo que no solo auspició un busto para el hombre que en sus últimos largos años se refugió en los fueros para no ir preso, sino que ha incorporado a su plantel lo que sin exageraciones dramáticas y dinásticas podríamos calificar como el clan Menem. Dignos herederos del maestro -la misma agilidad con las manos, el mismo resplandor nacarado en las uñas- los vástagos riojanos empiezan a ganar los titulares en lo que mejor saben hacer.</p>VI<p>En el negocio de las contrataciones directas por cifras multimillonarias, la prioridad la exhibe Leonardo Scaturicce, el señor del avión negro que llegó de Estados Unidos una noche no muy lejana. Un avión negro volando por un cielo mudo y sombrío con una exclusiva pasajera para quien no existe aduana. Ni para ella ni para sus bolsos. Todo normal, dijeron los voceros libertarios. Después los detalles retóricos. Juegos de palabras que parecen extasiar a los venerables dirigentes libertarios. El presidente de la nación empeñado en abatir a un niño autista; uno de sus funcionarios reprochándoles a las víctimas de la discapacidad su condición de privilegiados porque no pagan peaje o estacionamiento. Una honorable legisladora libertaria discurriendo acerca de la inaceptable pretensión de algunos niños de ser atendidos en el Hospital Garrahan. Y pensar que brulotes de este tipo que ya en el siglo XIX eran considerados reaccionarios hoy pretenden presentarse como auspiciosas novedades, como excelsas virtudes que debemos proponernos ejercer.</p>]]>
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                <updated>2025-08-23T02:19:03+00:00</updated>
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            Ayer la efedrina, hoy el fentanilo
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El vocero presidencial, Manuel Adorni, da a conocer un video con declaraciones falsas del gobernador de Buenos Aires, acto cometido exclusivamente por el afán de trampear. Un acto gratuito, por cierto, porque para destacar los límites o las carencias de Axel Kicillof no es necesario mentir, ya que en este muchacho todo es demasiado evidente. Uno de los biógrafos oficiales del presidente, conocido por sus posiciones homofóbicas, pone en duda, y algo más que en duda, la tragedia vivida por Julieta Prandi. Furioso, y con razón, el actual novio de la modelo amenaza al energúmeno con "cagarlo a trompadas". El empresario comprometido con la tragedia del fentanilo adulterado, Ariel García Furfaro es, entre otras virtudes, amigo de Lázaro Báez, un detalle menor comparado con sus frecuentes visitas al Instituto Patria, sus fotos con Cristina y sus viajes al extranjero acompañando a los impecables funcionarios del Ministerio de Salud del pasado gobierno peronista. Que haya estado preso por homicidio es, en este contexto, un detalle menor, suavizado porque en la emergencia el presidiario estudió y se recibió de abogado. También parece ser un detalle menor que como consecuencia del fentanilo contaminado hay cerca de cien muertos.</p>II<p>Cristina furiosa, porque según ella le quieren confiscar la plata que ganó como "abogada exitosa". De todos modos, la señora está tranquila porque de la causa por enriquecimiento ilícito está liberada gracias a la imparcialidad del juez federal Norberto Oyarbide, el mismo que luego declaró que había elaborado ese fallo porque los K lo tenían "agarrado del cogote". José Luis Espert encabeza la lista de diputados nacionales de La Libertad Avanza (LLA). No sé si la decisión será políticamente prudente y correcta, pero espero que él sea prudente y correcto a la hora de elegir chofer para el auto y piloto para el avión. Mientras tanto, el ex presidente de los argentinos, Alberto Fernández, deberá presentarse a la justicia para declarar acerca de las biabas que le propinaba a quien en su momento se refería como "mi querida Fabiola", su esposa, la protagonista del cumpleaños más célebre de la década. Los restos de un joven asesinado hace 41 años son descubiertos por desprevenidos albañiles, una escena que hubiera despertado la curiosidad de Edgar Alan Poe y Howard Lovecraft. Médicos aspirantes a residencias machetean en el examen como adolescentes traviesos, aunque en este caso lo que está en juego no es una indisciplina de adolescentes traviesos, sino la salud de la gente que queda en manos de estos burros. Javier Milei inicia la campaña electoral en La Plata. Discurso prolijo, aunque fiel a su estilo no se priva de designar como "enfermos mentales" a los disidentes y calificar de "enano soviético" a Kicillof. Minucias. Por el contrario, resultó conmovedor el espectáculo de los candidatos de LLA con buzos violeta. La conmoción llegaba a las lágrimas contemplando a los garrochistas del PRO luciendo sus flamantes uniformes tal como se los ordenó su flamante jefe.</p>III<p>El narcotráfico y la mafia de los medicamentos constituyen una pareja que va del brazo. Ariel García Furfaro parece reunir los méritos de ser el padrino de la pareja. Abogado, empresario, ex presidiario y peronista a tiempo completo. Peronista de Cristina y de Lázaro. Cartón lleno. Si Cristina para justificar su fortuna se define como una abogada exitosa, García Furfaro se define como un empresario exitoso. Paren con la martingala de éxitos. Entre otras cosas porque estos triunfos no salen gratis. Sin ir más lejos, el fentanilo contaminado suma cerca de cien muertos. Por este camino marchamos al Cromañón II sin decir "agua va". Ayer la efedrina, hoy el fentanilo. No nos privamos de nada. Un problema judicial y un problema político pendiente. ¿Habrá impunidad? Cien muertos, señores jueces y señores fiscales. Segundo: ¿García Furfaro, Lázaro Báez, Cristóbal López o Alberto Samid, por ejemplo, son el modelo de burguesía nacional que intenta amparar el peronismo para su modelo nacional y popular o de "Argentina potencia"? Por su parte, el gobierno nacional responsabiliza a los K de lo sucedido. Todo es posible; pero estaría más satisfecho si el reclamo de justicia incluye saber qué rol cumplieron los organismos estatales de control de los cuales el oficialismo es responsable.</p>IV<p>Sin el apoyo de una mayoría de diputados el presidente Javier Milei no podría haber asegurado el superávit fiscal y reducido la inflación. Le guste o no, vivimos en una república democrática, y esta cuenta con sus instituciones. El parlamento es una de ellas, y para más de un analista la decisiva, al punto que cuando se producen golpes de estados militares lo primero que se disuelve es el parlamento. Una dictadura puede gobernar en algunos casos con el Poder Judicial anterior, y más de una vez lo hizo: en el año 1930 por ejemplo. Y una dictadura, por supuesto, sostiene al Poder Ejecutivo con el sillón que ocupará el dictador de turno. Pero lo que no consiente ni en broma una dictadura es el parlamento; porque más allá de la calidad de algunos legisladores el parlamento como tal es una caja de resonancia, un ámbito deliberativo a través del cual se expresa, con las dificultades del caso, la voluntad nacional. Esa deliberación, esa expresión y representación las dictaduras no la toleran ni un segundo, y poco les importa la calidad de los legisladores. En homenaje a la memoria, tengamos presente que fue el Congreso el que le puso límites a los Kirchner cuando quisieron sancionar la 125. Milei no es un dictador, pero está claro que el Congreso le fastidia y sobre todo lo que le fastidia es que lo controlen. Hoy está furioso con los diputados como ayer estaba furioso con los senadores y su propia vicepresidenta. Ese es el problema de Javier: sus furias. Sus sonidos y sus furias. Ahora habla de sacar una disposición en la que a los legisladores se les pone límites en lo que es su actividad decisiva: legislar. Es como decirle al médico que no cure, al escritor que no escriba o a la bailarina que no baile. Por supuesto que es necesaria una responsabilidad para legislar, responsabilidad que Milei conoce bien porque sin esa actitud él no dispondría de la Ley Bases. Nadie le pide al presidente que peregrine de rodillas hasta el Congreso para agradecer esa decisión política, pero sí hay derecho a pedirle que no insulte, no agravie, no deshonre a quienes les dieron los instrumentos para que pueda gobernar.</p>V<p>En nuestra provincia alguna vez un gobernador, de cuyo nombre no quiero acordarme, le reclamó a su ministro que eche del cargo a un diputado que no había votado como él suponía que debía votar. El ministro se vio obligado a brindarle al gobernador una improvisada clase de Instrucción Cívica y explicarle que él es gobernador pero no patrón y por lo tanto no puede echar a un diputado porque no votó como él suponía que debía votar. Me temo que a Milei habrá que recordarle esa clase. Los diputados no están donde están para darle la razón a él. Tampoco están para obstruir o conspirar. El equilibrio entre estos extremos lo logra el diálogo que es capaz de establecer una clase dirigente. No hay democracia, es imposible que exista, si los actores no conversan, no mantienen entre ellos una relación civilizada en lo que acuerdan o en lo que disienten. Lo siento por él, pero Milei deberá acostumbrarse a dialogar y, además, a brindar los instrumentos necesarios para ese diálogo ya que se hace muy difícil conversar sobre partidas asignadas para dar aumentos, o por lo menos discutir aumentos, si el gobierno no ha hecho nada para aprobar un presupuesto. En octubre se vota, y más allá de los resultados puntuales las relaciones de fuerzas entre oficialistas y opositores serán parejas. Le guste o no a Milei, deberá conversar con sus adversarios, sean legisladores o gobernadores. En una sociedad abierta y pluralista no se conoce otra forma de gobernabilidad. Los gritos, las voces de mando, los insultos y las amenazas son gesticulaciones de los dictadores; los demócratas conversan, acuerdan lo que pueden y sostienen las diferencias que pueden.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AHQXJkq9pkaCWiicVz1_hxheFfk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/milei_kicillof.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>IUn repaso a las noticias y la sensación de que vivimos tiempos de trampas, farsas, imposturas y agravios. Elecciones en la provincia de Buenos Aires....]]>
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                <updated>2025-08-16T01:06:30+00:00</updated>
                <published>2025-08-16T01:02:40+00:00</published>
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            La reforma constitucional de 1921
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jfHdie7wUb6zSs_j0uSx4afJoAs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/constitucion_1921.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>La Convención Constituyente inició sus sesiones en la ciudad de Santa Fe el 15 de marzo de 1921. La iniciativa fue promovida por los dos partidos políticos mayoritarios de entonces: el radicalismo y la democracia progresista. Se estableció expresamente y por unanimidad que la Convención funcionaría durante noventa días, es decir hasta el 15 de junio, fecha que luego fue prorrogada hasta el 13 de agosto. El dato merece mencionarse porque la duración de la Constituyente será el conflicto principal que se planteará cuando, también por unanimidad, se decida prorrogar las sesiones, motivo por el cual el gobernador radical Enrique Mosca no considerará como ley suprema de la provincia una Constitución sancionada fuera del término originario. Por último, se estableció que el único tema fuera de discusión era el de la capital de la provincia, una advertencia oportuna porque desde el sur se levantaban algunas voces planteando el traslado de la capital a Rosario.</p>II<p>Reformar la Constitución no era una novedad en Santa Fe. Desde 1853 hasta 1900 hubo seis reformas con un promedio de una cada diez años. ¿Por qué? No hay una sola respuesta para esta pregunta, pero más de un historiador considera que las transformaciones aceleradas en la provincia durante todos esos años exigieron adecuar los instrumentos legales a nuevos escenarios sociales y políticos. Dicho con otras palabras, nuestra provincia es en esos años un formidable laboratorio social: en las aulas universitarias, en los locales partidarios, en los sindicatos, en la calle y en los bares se discuten las novedades del día. La presencia avasallante de estudiantes, masones, militantes católicos, socialistas reformistas, crean para 1921 el contexto que hará posible la institucionalización a través de una Asamblea Constituyente de este novedoso y rico proceso de modernización que, como tal, incluye sus luces y sombras, sus excesos y reacciones.</p>III<p>Todo se discute en esos meses: el lugar donde sesionarán los constituyentes, los derechos de los trabajadores y de las mujeres, el rol de los municipios, la estabilidad de los empleados públicos, las funciones deseables e indeseables del Estado. Se sabe que el tema religioso, y las relaciones de la Iglesia Católica con el Estado, fue uno de los factores que dividió en trincheras antagónicas a los convencionales. De todos modos, el conflicto norte-sur estará presente en los inicios mismos de la convención. Las disidencias deben haber sido importantes porque los representantes del sur se retiraron durante casi un mes de las sesiones. Finalmente se arribó a un acuerdo provisorio y las sesiones se reanudaron a partir del 14 de mayo, pero mientras tanto se había perdido un mes valioso, lo que obligó a los convencionales a prorrogar la sesiones por sesenta días más, prórroga que dará pie para que luego el gobernador Mosca dejará en suspenso los efectos de la flamante Constitución.</p>IV<p>¿Tan puntilloso era Mosca con estos temas? Diría que más que puntilloso era obediente, ya que hay buenas razones para sospechar que su decisión obedeció a una "sugerencia" dada por el presidente Hipól.ito Yrigoyen a través de un célebre telegrama, en el que con su clásico lenguaje forjado en la media palabra advierte sobre los riesgos para la Nación de que en Santa Fe se sancione una Constitución que instale otra vez el enfrentamiento entre argentinos por motivos religiosos. O sea que para impedir la vigencia del texto sancionado invocó una causa formal, la prórroga de las sesiones que, dicho sea de paso, había sido una iniciativa aprobada por unanimidad. Y una causa política, relacionada con la cuestión de la separación de la iglesia del Estado y la supresión de la palabra Dios en el prólogo y los primeros artículos. El fantasma de Nicasio Oroño regresaba a Santa Fe con todos sus fueros.</p>V<p>La reforma constituyente de 1921 sentó un precedente institucional importante, al punto de que muchos años más tarde los principales dirigentes políticos de la época recordaban con algo de nostalgia y algo de orgullo aquella convención en la que una renovada clase dirigente intentó promover un conjunto de reformas avanzadas que finalmente fracasaron o se postergaron para tiempos mejores. Para políticos como Lisandro de la Torre, Luciano Molinas o un honorable librepensador como Luis Bonaparte, la reforma constituyente fue una esperanza y a la vez un fracaso. Retornando a Santa Fe, los testigos de aquellos años ponderan el clima de renovación de ideas y el entusiasmo político que existía, la fe compartida de que la voluntad podía hacer realidad la noción de progreso.</p>VI<p>Mencioné al pasar a un hombre como Luis Bonaparte, reformista, laico y masón, alguien convencido del rumbo justiciero de una historia que no necesitaba ni de amos ni de dioses para realizar su cometido. Algo parecido podría decirse de hombres como Salvador Caputto, Plácido Maradona y Enrique Thedy. Las expectativas reformistas alcanzaban también a políticos radicales como Armando Antille, por ejemplo, aunque tal vez los exponentes más representativos de una corriente radical inspirada en orientaciones reformistas avanzadas hayan sido los hermanos Alcides y Alejandro Greca. Oriundos de la localidad de San Javier, pertenecientes a una familia con recursos suficientes para brindarle a sus hijos carreras universitarias, estudiaron en La Plata, donde incursionaron en las agrupaciones ácratas de su tiempo y cultivaron la amistad de dirigentes de izquierda. Relaciones, estas últimas, que no les impidieron -cuando retornaron a Santa Fe con sus títulos profesionales- incorporarse a la Unión Cívica Radical y constituirse en dirigentes que habrán de gravitar en la vida política de su provincia durante largos años.</p>VII<p>Tal vez uno de los rasgos distintivos de ese tiempo histórico, fue ese tipo de líder político proveniente de familias de las nuevas clases medias acomodadas e identificado con lo que consideraban las ideas más avanzadas de su tiempo, identificación que no les impedía -por cierto- continuar perteneciendo a la clase social que decían combatir. Lo que vale para los Greca vale también para los Cantoni en San Juan, los Lencinas en Mendoza, o los Laurencena en Entre Ríos. Digamos que los hijos de las clases medias y altas de forja liberal podían inclinarse en esos años hacia la izquierda, un fenómeno habitual en América Latina, donde fueron los intelectuales provenientes de las clases burguesas los que se identificaban con las ideas renovadoras. Todo esto estuvo presente en este verdadero punto de inflexión de la historia santafesina que fue la reforma constituyente de 1921.</p>VIII<p>El reconocimiento de estos datos de la realidad, no significa aprobar a libro cerrado cada una de las iniciativas de este liberalismo avanzado o desconocer los argumentos que presentaban quienes se oponían a estas reformas. Particular protagonismo desplegó en esos años la Iglesia Católica a través de sus instituciones laicas, sus periódicos y sus propios intelectuales y políticos, incluidos algunos sacerdotes que no vacilaban en sumarse con su elocuencia al intenso debate político de entonces. A modo de síntesis, podría decirse que en la Constituyente de 1921 se presentaron dos conflictos centrales, que a su vez reprodujeron otros conflictos. El primero, era de tipo regional, entre el sur y el norte, o entre Santa Fe y Rosario. El segundo problema fue -por decirlo de alguna manera- religioso: las ásperas diferencias entre un laicismo iluminista y un catolicismo que oscilaba entre el ultramontanismo y las nuevas inquietudes sociales promovidas por la encíclica Rerum Novarum. En este campo, la disputa fue dura y los protagonistas no mezquinaron críticas, ironías y agravios. Algunos fragmentos de los discursos tal vez expresen el clima de los debates. Dijo Luis Bonaparte: "El catolicismo, vencido en la ciencia, la opinión y el espíritu, anda en pretérito y añora su medieval dictadura". La respuesta de Luis María Mattos no se hizo esperar: "La supresión de Dios es temeraria porque arremete contra los sentimientos, las tradiciones y las costumbres de todo un pueblo". Voltaire contra G.K. Chesterton. El duelo recorre el tiempo de la modernidad y aún no se ha zanjado. Pero en 1921, Yrigoyen, que estaba más cerca de Chesterton que de Voltaire, resolvió a través de discretas pero eficaces diligencias, que la Constitución no fuera aprobada.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jfHdie7wUb6zSs_j0uSx4afJoAs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/constitucion_1921.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>ILa Convención Constituyente inició sus sesiones en la ciudad de Santa Fe el 15 de marzo de 1921. La iniciativa fue promovida por los dos partidos pol...]]>
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                <updated>2025-07-18T22:20:44+00:00</updated>
                <published>2025-07-18T22:20:30+00:00</published>
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            De Lula a Cristina; de Néstor a Eskenazi
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/P8ETiOjdImqwtlwcv1XMr8IMYNI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/luiz_lula_da_silva_y_cristina_fernandez.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Rogelio Alaniz</p>I<p>Los abrazos hablan, revelan, expresan. Observen el abrazo frío, distante, de Luiz Lula da Silva con Javier Milei y el abrazo cálido y fogoso de Lula con Cristina. Digamos que el presidente de Brasil pudo expresarse y se dio el gusto de marcar las diferencias, factura liviana que le pasó a su colega atendiendo los delicados piropos que en su momento Milei le prodigó. Lo cierto es que la visita de Lula a San José 1111 fue la noticia del jueves, mucho más popular que el encuentro de mandatarios del Mercosur. La noticia podría titularse de diversos modos. "Un presidente y una ex presidente se reúnen". "Lula visita a su compañera Cristina detenida por la derecha". Y también: "Un ex preso y una presa se abrazan". Que cada uno elija el que más le satisface. Todos los títulos son verdaderos pero las perspectivas no lo son; las consideraciones políticas también son diferentes. Y las correspondientes manipulaciones. Sin duda que Cristina dio un paso importante para su causa con la vista del actual presidente de Brasil. Lula por su parte, devolvió atenciones, ya que cuando estuvo preso en una celda y no en su casa de familia, Cristina se solidarizó con él y Alberto Fernández lo visitó. Una mano lava a la otra y con las dos nos lavamos la cara.</p>II<p>Lula y Cristina tienen en común haber sido presidentes y haber sido presidiarios. Cristina todavía lo es. Según ellos, reivindican las mismas banderas políticas y poseen los mismos enemigos. A continuación yo me permito algunas diferencias. Lula fue durante más de cuatro décadas un emblema de la lucha obrera y popular de Brasil. Y lo fue porque se comprometió en serio y porque más de una vez se jugó el cuero. Cristina no puede atribuirse ni por cerca esas virtudes. El riesgo más grande que corrió debe de haber sido cuando ordenó un desalojo por la ley 1050 y el pobre propietario se resistió a quedarse en la calle; o alguna vez cuando contradijo a Néstor sabiendo que el sopapo flotaba en el aire. Lula estuvo preso, pero la causa que lo llevó a la cárcel gira alrededor de la propiedad de un dúplex. En ese plano, Cristina y Néstor tienen derecho a considerarlo un aprendiz, sobre todo si atendemos el formidable proceso de saqueo de recursos nacionales que organizó la encantadora pareja de El Calafate. Una observación respecto a Lula. La corrupción en Brasil fue escandalosa. Dicen que siempre lo fue. "El mecanismo", se llamó al sistema de negocios entre empresarios, políticos y funcionarios. El PT y Lula no fueron la excepción. Los principales colaboradores de Lula fueron a la cárcel con las manos esposadas. José Dirceu, en algún punto el fundador del PT, recibió condenas de más de treinta años de cárcel. Si Dirceu fue corrupto Lula no pudo haberlo ignorado. Como tampco pudo ignorar -salvo que sea tonto y no lo es- que todas o casi todos sus colaboradores robaban. Final abierto. Puede que en este punto Lula y Cristina mantengan insospechadas afinidades.</p>III<p>Regresemos a San José 1111. Después están las desmesuras, los énfasis, las victimizaciones. Cristina dice que está presa injustamente (todos los presos del mundo dicen lo mismo) y que no la dejan salir al balcón. Lo siento por ella, pero no fue detenida por un dictador sino por un fallo judicial de una causa que se desenvolvió durante diecisiete años. Si le vamos a creer a la Señora, está detenida en una mazmorra no muy diferente a la del Conde de Montecristo o a la que padeció Pepe Mujica en el fondo de un pozo. Cristina está en su casa, sale a bailar al balcón, recibe a los amigos y publica arengas contra el gobierno. Más privilegios no puede tener. Lo único que le falta es que le permitan salir de compras por la Recoleta o Palermo y subirse a alguna tribuna. Cristina no lo dice pero lo sabe: es una presa privilegiada, su cárcel es una cálida y coqueta buhardilla donde nada le falta. El poder en ese sentido hace milagros, y Cristina -qué duda cabe- es un personaje del poder que está atravesando por algunos inconvenientes que, supone, pronto serán superados.</p>IV<p>Una de sus primeras declaraciones apenas se retiró Lula de calle San José, es que en Argentina estamos viviendo un terrorismo de estado de baja intensidad. Miente por partida doble. Miente porque en Argentina hay muchos problemas, pero hablar de terrorismo de estado es un disparate. Y miente porque alguna vez dijo que ella y Néstor lucharon contra la dictadura, y solo personas que nunca tuvieron la más mínima contradicción con la dictadura de Jorge Videla y Emilio Massera, o que jamás los molestaron ni para pedirle el DNI, pueden decir que la Argentina actual es igual o parecida a la Argentina de los años de plomo. Su retórica acerca del proyecto explotador pergeñado por la derecha es más anacrónica que "Las venas abiertas de América Latina", libro que hasta el propio Eduardo Galeano admitía que había que actualizarlo y revisarlo. Comparar a Milei con Augusto Pinochet es hacerle un favor a Milei. Y reiterar de que ella es inocente, es tratarnos a los argentinos de tontos. Si alguien necesita algún argumento más acerca de la actividad delictiva llevada adelante por Néstor y Cristina, presten atención al proceso de privatización de YPF, luego al proceso de estatización y a la habilidad, como la de Mandrake el Mago, para sacar conejos de la galera y para instalar a los Eskenazi en el directorio de YPF sin poner un peso, y argumentando que con esa decisión la burguesía nacional empezaba a gravitar en YPF. Después pasó lo que pasó. Murió Kirchner y sus burgueses nacionales lo mejicanearon, motivo por el cual Cristina decide estatizar no se sabe si porque cree en los principios del estatismo o porque quería cobrarse la estafa de los Eskenazi.</p>V<p>Militantes K convictos y confesos arrojan excrementos en el frente de la casa del diputado José Luis Espert, el mismo que hace un par de semanas se preguntó qué pasaría con la sensibilidad de Florencia Kirchner al saber que es una hija de puta. Trolls de Milei publican videos truchos en los que observamos las supuestas relaciones sexuales de Julia Mengolini con su hermano, la respuesta "elegante" de los libertarios a la imputación que en su momento hiciera Mengolini a Milei por mantener relaciones incestuosas con su hermana Karina. La diputada peronista Florecía Carignano le reprocha a la diputada nacional Juliana Santillán, de LLA, su condición de "gato". La diputada Lilia Lemoine le dice a su ex compañera de bancada, Lourdes Arrieta, "agradecé que no te arranco la cabeza". Referido al dólar barato, el ministro Luis Caputo, convoca a invertir con una consigna que hubieran envidiado Rafael di Zeo y José Barrita, honorables barras bravas: "Comprá, no te la pierdas campeón". Mientras tanto, el presidente de la nación, Javier Milei, celebra su propio show de palabrotas, insultos y agravios contra periodistas, políticos, economistas y cualquiera que tenga la mala idea de no estar de acuerdo con él. Y todo este corso a contramano no hace más que expresar síntomas de decadencia que van más allá del lenguaje. Me dirán que me he puesto muy exigente con el lenguaje, que me comporto como una de esas viejas y venerables maestras que nos ponían en penitencia cuando se nos escapaba una mala palabra. Quienes piensan así no me conocen. Sin soberbia digo estar bastante familiarizado con el lenguaje culto y el lenguaje vulgar y sé dónde corresponde usar uno u otro. Si visito un garito, un lupanar o estoy trepado en una tribuna de fútbol, no se me ocurriría citar a Jorge Luis Borges o a William Shakespeare, o preocuparme por las concordancias o por los efectos sonoros de una palabrota. Pero si estoy en la universidad, en el Congreso, participo de un debate público o simplemente comparto un momento con mis amigos o mis hijos me esfuerzo por pulir mi lenguaje, despojarlo de vulgaridades, groserías e insultos. No estoy estableciendo privilegios o diferencias irritantes de clase, pero sé que en la vida muchas veces nos toca actuar en diferentes espacios y en esa actuación el uso que hagamos del lenguaje importa. Puedo entender la pobreza del vocabulario de un hombre que no asistió a la escuela y actúa en un ambiente donde a la pobreza económica se suma en la mayoría de los casos la pobreza del lenguaje. Pero me fastidian los comportamientos vulgares, groseros y ordinarios, de quienes disponiendo de otros recursos suelen -ya sea por razones demagógicas, por atavismos populistas o porque son incorregiblemente palurdos-, recurrir e imponernos un lenguaje procaz, agresivo y tumbero.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/P8ETiOjdImqwtlwcv1XMr8IMYNI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/luiz_lula_da_silva_y_cristina_fernandez.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Rogelio AlanizILos abrazos hablan, revelan, expresan. Observen el abrazo frío, distante, de Luiz Lula da Silva con Javier Milei y el abrazo cálido...]]>
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                <updated>2026-03-18T16:15:30+00:00</updated>
                <published>2025-07-05T01:31:52+00:00</published>
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            La masacre del 16 de junio de 1955
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vUJUr8ui7ePJ4YwtTkIxRcfrY3c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://sur24cdn.eleco.com.ar/media/2025/06/masacre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>I<p>¿Fue una interna militar? ¿Fue la riña entre peronistas y católicos? Pueden habilitarse varias respuestas, pero en lo fundamental la contradicción peronismo-antiperonismo fue la más intensa y la más abarcativa. Los aviones mensajeros de la muerte llevaban inscripta en sus alas una consigna singular: "Cristo Vence". Raro, pero en todos los casos lo seguro es que fue un horror. La neblina de esa mañana del jueves 16 de junio de 1955, la gente caminando por la calle o subida a los colectivos y de pronto el infierno. Buenos Aires bombardeada. No eran aviones extranjeros, eran argentinos. Doce o catorce toneladas de bombas arrojadas contra la Casa Rosada. Como para que nada falte a la tragedia, también los ametrallamientos. ¿Qué pensaban esos pilotos? ¿Se creían mensajeros de Dios? ¿Que estaban salvando a la patria? ¿Que luchaban por la libertad? Conozco algunas justificaciones: estaba nublado. No les creo. Por lo pronto, la puntería contra la pobre gente fue infalible. No mataron a Juan Domingo Perón, que era lo que se proponían, pero mataron a más de trescientas personas. Niños, mujeres, viejos y jóvenes. Vuelvo a hacer la pregunta: ¿Qué pensaban mientras accionaban el gatillo o movían la palanca que liberaba a las bombas?</p>II<p>No conozco autocríticas por lo hecho, el crimen político más salvaje de nuestra historia. Tal vez alguien haya dicho algo, pero yo no lo sé. Los justificativos no alcanzan, no sirven. Responsabilizar al régimen peronista por lo sucedido es una falacia. El régimen peronista era lo que fue: demagogo, autoritario, corrupto, pero nada de ello autoriza a arrojar bombas sobre la población civil. ¿Que no fue esa la intención? Lo disimularon muy bien. Dicho con otras palabras, fue lo único que les salió "bien". No lo mataron a Perón, ni tomaron la Casa Rosada, ni pudieron lanzar las proclamas revolucionarias y, mucho menos, lograron instalar un gobierno que, según se dijo, estaría encabezado por Américo Ghioldi, Miguel Ángel Zabala Ortiz y Adolfo Vicchi, pero mataron a cientos de inocentes.</p>III<p>Sugestivo. Lo único que les salió bien fue la carnicería. Y después la tranquilidad de exiliarse en Uruguay, donde el presidente Luis Batlle los recibió como héroes. La historia no les va a asignar ese lugar. Es verdad que tres meses después el destino pareció otorgar la razón a los responsables de los bombardeos: Perón es depuesto por un golpe de Estado y la Revolución Libertadora se presenta como la encarnación de los grandes ideales. Los fusilamientos del general Juan José Valle y de civiles en León Suárez en 1956, así como el recuerdo de la masacre del 16 de junio del año anterior, pronto serán un estigma que nunca podrá ser levantado por parte de los conspiradores y de quienes incluso, desde la buena fe -creyendo que lo sucedido era más o menos parecido a la conquista de Berlín en 1945-, adhirieron a ese pronunciamiento militar.</p>IV<p>¿Cuándo y cómo se preparó este operativo destinado a matar a Perón? No se sabe con exactitud. Algunos dicen que al otro día del levantamiento frustrado del general retirado Benjamín Menéndez, en septiembre de 1951, se decidió terminar con el peronismo matando a Perón. Otros, en cambio, aseguran que todo comenzó en 1954 cuando Perón rompe, con pocas semanas de diferencias, con los nacionalistas y la Iglesia Católica, ambos soportes políticos e institucionales en los orígenes del peronismo. Lo cierto es que para principios de 1955 la conspiración civil y militar está tomando forma. Entre los cruzados de la nueva fe existe la convicción de que al peronismo, como al fascismo, solo se lo puede derrotar a través de las armas. En las fuerzas armadas el sector más activo es, en primer lugar, la Marina y luego la Aeronáutica. En el caso de la Marina la adhesión golpista es mayoritaria, incluye a altos oficiales y a varios jóvenes recién iniciados; uno de ellos, un muchacho que veinte años después dará que hablar: Emilio Eduardo Massera. En la Aeronáutica se destacó otro jovencito con futuro: Osvaldo Andrés Cacciatore.</p>V<p>Ya para entonces están en actividad los memorables comandos civiles. Su tarea para el 16 de junio de 1955 será ocupar algunas radios para lanzar las proclamas y ganar la Casa Rosada. Allí se destacan señoritos como Mario Amadeo, Juan Carlos Goyeneche y Cosme Béccar Varela. Nacionalistas, católicos y reaccionarios. Su labor será irrelevante porque un malentendido los dejará fuera de juego. También quedará fuera de juego Marcelo Sánchez Sorondo, nacionalista, director de Azul y Blanco, maestro de Abal Medina, publicista del próximo libro de Rodolfo Walsh y candidato a senador por el peronismo en 1973.</p>VI<p>El general Perón había llegado a la Casa Rosada alrededor de las 6 de la mañana. Según se sabe, fue Albert Nuffer, el embajador estadounidense en Argentina, el que le informó que había un golpe de Estado en marcha cuyo objetivo era asesinarlo. El ministro de Guerra, Franklin Lucero, confirmó las palabras de Nuffer y sugirió al presidente que se traslade al edificio del Ministerio de Guerra. Curioso detalle para la retórica izquierdista de los peronistas de los años sesenta: el que salva a Perón es el embajador norteamericano. Esto ocurrió más o menos a las 9. Para ese día estaba previsto un acto oficial en Plaza de Mayo en el que los aviones de la base de Morón sobrevolaron por la zona. El objetivo apuntaba a rendirle un homenaje al general José de San Martín y condenar la quema de la Bandera, supuestamente perpetrada por enemigos del peronismo. Los aviones volaron, sí... pero no para rendir homenajes sino para matar.</p>VII<p>Los adversarios de Perón aseguran que cuando este tomó conocimiento del operativo destinado a poner fin a su vida, quedó paralizado por el miedo. Una de las tantas imputaciones que recibió Perón en ese tiempo era precisamente la de ser un militar cobarde, prisionero de un miedo que lo transformaba en una masa de carne temblorosa. No creo que esa imputación sea importante, pero lo que sí interesa es preguntarse por qué Perón se retira de la Casa Rosada y no da la orden de desmantelar el edificio y la zona. La pregunta no es inocente: si la Casa Rosada y Plaza de Mayo hubieran estado deshabitadas antes del mediodía, se habría evitado la muerte de muchos civiles. ¿Por qué Perón no lo hizo? ¿El miedo, la especulación política? No lo sé.</p>VIII<p>El plan golpista fue derrotado porque el Ejército se mantuvo leal a Perón. La base militar de los golpistas fue Punta Indio, Ezeiza, que recién terminaba de ser inaugurada, y en algún momento la Séptima Brigada Aérea de Morón. Los cabecillas militares fueron los capitanes de fragata Néstor Noriega y José Bassi, el contraalmirante Samuel Toranzo Calderón, los almirantes Aníbal Barbieri y Agustín de la Vega, y el vicealmirante Benjamín Gargiulo. Todos se rindieron y a todos le dieron la posibilidad de suicidarse, pero el único que cumplió con el rito de honor fue Gargiulo. Los otros se acogieron a los beneficios brindados por un Perón pacificador y decidido a no profundizar la brecha entre los militares. Esta conducta de Perón también fue discutida, incluso por los propios peronistas. ¿Por qué extender la mano a quienes habían actuado con tanta ferocidad? ¿Por qué negarse a movilizar al movimiento obrero e incluso organizar milicias populares? Más de uno dijo que si Evita hubiera vivido seguramente se hubiese aplicado la mano dura contra los supuestos enemigos del pueblo. Imposible verificarlo.</p>IX<p>Por lo pronto, Perón hizo lo que hizo e incluso lo argumentó planteando que no quería ser el presidente de los argentinos sentado sobre una montaña de cadáveres. Le podemos creer o no, pero no es un mal argumento. Como militar, Perón no confiaba en las milicias populares y lo bien que hacía. También como militar se negaba a emprenderla a tiros contra sus camaradas de armas. Por sobre todas las cosas, y más allá de las palabras, Perón sinceramente no deseaba la guerra civil. Lo demás es historia conocida. A la noche, el centro de la ciudad parecía estar en llamas. Perón intentará tomar distancia de la quema de las iglesias, pero todo será en vano. También promoverá una tímida apertura. A los ministros más irritables se les solicitará la renuncia; se le permitirá hablar por la radio a los políticos opositores y por primera vez se utilizará desde el poder la palabra "tregua". Demasiado tarde. Para julio de 1955 los opositores políticos y sociales no querían negociar con Perón sino derrocarlo.</p>]]>
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                <updated>2025-06-25T23:17:20+00:00</updated>
                <published>2025-06-25T23:16:49+00:00</published>
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            En política nunca está dicha la última palabra
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                <![CDATA[Rogelio Alaniz]]>
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El problema real de Cristina es que las pruebas en su contra son abrumadoras. Los kirchneristas observan que sospechosamente el proceso se aceleró, cuando en realidad si alguna observación habría que hacerle a la justicia argentina no es su celeridad sino su lentitud. Cristina apostó a una solución estilo Menem. Despedirse de esta vida sin ser condenada. Se equivocó, y estimo que en su intimidad ella y algunos de sus íntimos colaboradores deben estar arrepentidos de no haber gestionado un indulto en tiempos de Alberto Fernández; el mismo indulto que ahora le están exigiendo los peronistas al próximo presidente de ese signo.</p>II<p>Cristina está presa, es muy probable que esté acechada por el crepúsculo de su vida política, pero en tiempo presente sigue siendo una protagonista política no creo que decisiva pero sí importante. El miércoles no convocaron a un millón de personas pero no hay un político en la Argentina que esté en condiciones de convocar cifras superiores. Es verdad, el poder político no se mide exclusivamente por la capacidad para movilizar multitudes, pero admitamos que nadie puede ser indiferente a esa capacidad para movilizar. ¿Con colectivos, con camiones, con aparato? Por supuesto. No conozco ninguna movilización popular que no disponga de esos recursos. Es probable que Cristina no sea hoy la política que gane más adhesiones en la Argentina, pero hasta que alguien demuestre lo contrario sigue siendo en el interior del peronismo por lejos la dirigente más fuerte. Lo es desde hace muchos años y lo sigue siendo hoy. ¿Dispone de futuro? Por lo pronto, el futuro que habilitan sus 72 años de edad; pero 72 años en los tiempos actuales, donde el presidente de Estados Unidos tiene 79, y los de China y Rusia 72. Porque el problema no es el tiempo biológico, sino el político. Todo hace suponer que le resultará muy difícil recuperarse de esta condena que, además, tal como se presentan los hechos, es la primera pero tal vez no sea la última.</p><p>&nbsp;</p>III<p>Un dato para registrar: el peronismo, por lo pronto el kirchnerismo no acepta la condena, lo cual es previsible, pero además ha convocado a resistir. "Resistencia" llaman a ese operativo. Cristina dispondrá de prisión domiciliaria, pero de allí en más todo está en disputa y esa disputa es política, una pulseada política. ¿San José 1111 será la nueva Puerta de Hierro? ¿Podrá celebrar mítines políticos y recibir en su domicilio a dirigentes nacionales e internacionales? ¿Habrá tobillera electrónica? ¿Dispondrá de internet y teléfono celular? ¿Saldrá al balcón a regar macetas, a bailar o a improvisar arengas? Todo esto está en discusión. El peronismo ya dijo que hará todo lo posible para que la prisión de Cristina no se parezca a una prisión... ¿los jueces y la opinión pública podrán resistir a esa suerte de rebelión a la ley? No lo sé. Pero el conflicto está abierto. El mayor rigor o liberalidad de la prisión de Cristina será un campo de disputa política. El contexto político nacional será importante y decisivo. La consolidación de la gestión de Javier Milei o su fracaso gravitó en esta pulseada.</p><p>&nbsp;</p>IV<p>La cárcel de Cristina ocupa la atención de la opinión pública desde hace unos quince días. Es muy probable que hacia el futuro la noticia pierda gravitación y la incógnita que se abre es si el kirchnerismo mantendrá recursos para sostener su poderío político. La veo difícil. Cristina no es Nelson Mandela, no es el Mahatma Gandhi, no es Juan Domingo Perón. Tampoco existe el contexto político que hizo posible esos liderazgos. No estoy en condiciones de vaticinar sobre el futuro de Cristina, pero sí estoy seguro que el peronismo continuará gravitando en la política argentina. Con Cristina o sin Cristina. El único dirigente que se distingue es Axel Kicillof. Como diría mi tío Colacho: no le veo uñas de guitarrero. Pero nunca hay que perder de vista que uno de los rasgos distintivos del peronismo es la capacidad para promover siempre un dirigente al que nadie le daba importancia o que nadie vio venir. Así fue con Carlos Menem y con Néstor Kirchner. Lo que digo no es una ley absoluta pero el peronismo como cultura política, como tradición, sigue vigente, y de esas multitudes que aún creen y en algunos casos veneran los símbolos y la historia del peronismo hay muchas probabilidades de que salga el soldado que llevaba en su mochila el bastón de mariscal, como le gustaba decir a Napoleón.</p><p>&nbsp;</p>V<p>No anda bien el mundo. No recuerdo en qué comedia el personaje decía: "Paren el mundo que me quiero bajar". Ucrania sigue al rojo vivo y mientras el déspota de Vladímir Putin se mantenga en el poder los tambores de la guerra seguirán sonando y sus ecos cada vez se escucharán con más nitidez en Europa. China no puede disimular el hambre que le tiene a Taiwán, como tampoco puede disimular que su régimen es una dictadura totalitaria con campos de concentración incluidos y, para riesgo de todos, con una economía en expansión. China no intenta propagar el comunismo como lo hacía la Unión Soviética, o Cuba en tiempos de Fidel Castro, pero su expansión económica incluye necesariamente su expansión totalitaria. No lo dicen pero lo hacen. No es descabellada la hipótesis de que esta ola de autoritarismo que sacude al mundo proviene, está inspirada de manera confusa pero detectable, del "ejemplo" chino. Los sucesos de Medio Oriente son graves, y posibles consecuencias más graves no hay que descartarlas. Israel e Irán mantienen asignaturas pendientes desde hace más de cuarenta años, desde 1979, el año en el que los ayatolás derrocaron al sha Mohammad Reza Pahleví, para ser más precisos. Aún no habían tomado el poder y declaraban que Estados Unidos y los judíos eran diabólicos, satánicos. Desde esa fecha hasta ahora nunca dejaron de ratificar su voluntad de arrojar a los judíos al mar. En el interín marcharon a la guerra contra Irak. El balance de esa carnicería entre chiítas y sunnitas superó el millón de muertos. Por supuesto, de ese baño de sangre entre facciones islámicas nadie se hizo cargo. Después los objetivos de Irán fueron siempre los mismos. Y en estos temas los muchachos son hasta aburridos. Destruir a Israel y para ello alentar bandas terroristas en la región y construir su propia bomba atómica cuyo principal destinatario ya sabemos quién es. Las bandas terroristas hoy se llaman Hezbolá, Hamás, Yihad Islámica Palestina… y la lista continúa. Sin escrúpulos y sin culpas sembraron el terror en Líbano, en Siria, en Irak y nunca dejaron de apuntar contra los judíos. La respuesta de Israel siempre estuvo a la altura de la amenaza que lo acechaba, sabiendo que hay una cosa que los judíos tienen bien claro, mucho más alla de sus duras disputas internas: "No soportaremos otro Holocausto; nunca más nos llevarán como ovejas al matadero". En virtud de premisas como esa, y la libertad como Nación que pagaron con sangre y muerte, Israel actúa en consecuencia: "Los que nos quieren matar que sepan desde ya que nosotros los vamos a matar primero". Lo dijo Ben Gurión en su momento: "Después de lo que nos pasó con Hitler nadie puede creer que matar a un judío sale gratis". Estos antecedentes son los que explican en parte lo que hoy está sucediendo. Israel no va a consentir que Irán disponga de una bomba atómica. No lo va a permitir y además cumple con su enunciado. Su poderío militar es implacable y sus servicios de inteligencia están considerados entre los más eficaces del mundo. Por eso mismo, si los ayatolás suponían que sus compadreadas militaristas y sus cánticos guerreros iban a asustar a los judíos se equivocaron,... y se van a seguir equivocando.</p>]]>
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                <updated>2025-06-20T01:10:46+00:00</updated>
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